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Opinión: “Librería Popular”

Carta publicada en el diario La Tercera el miércoles 13 de febrero de 2019

SEÑOR DIRECTOR

Causa extrañeza la carta publicada con fecha 9 de febrero, escrita por Felipe Bravo Alliende, que compara erradamente el proyecto de librería popular de Recolta con el sistema de redes y bibliotecas de dos comunas de la zona oriente de Santiago, diciendo que en Recoleta se privilegiaría la venta de libros por sobre el acceso gratuito, o por sobre el fomento a las bibliotecas públicas.

Es importante saber que durante los últimos cinco años se han aumentado los puntos de lectura y sistema de bibliotecas en la comuna de Recoleta: se creó el punto de lectura Eduardo Galeano, que funciona en la municipalidad y que tiene sistema de préstamos de libros sin costo, al igual que los puntos de lectura en los cuatro Centros de Salud Familiar, en el Parque de la Infancia, en el Mercado Tirso de Molina, y el proyecto emblemático de la Biblioteca Pedro Lemebel, que abrió sus puertas en noviembre de 2017, y que cuenta con un alto estándar en infraestructura y en catálogo de préstamos gratuitos.

La librería popular es un proyecto que busca satisfacer otra necesidad, que está resuelta en comunas de la zona oriente, y que es tener librerías a la mano; en este caso, a un bajo costo. ¡Doble pega hecha para Recoleta!

Natalia Cuevas Guerrero
Concejala de Recoleta

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Opinión: “Librería popular”

“Librería popular”

Carta publicada en el diario La Tercera el Domingo 10 de febrero de 2019

Señor director:

El alcalde de Recoleta ha inaugurado una librería popular para los habitantes de su comuna. Independiente de las objeciones sobre el fomento a la lectura que significa una rebaja en su precio -dado que, como algunos estudios han mostrado, el precio tiene una incidencia marginal en el aumento de los lectores-, sorprende que una medida como la anunciada se presente como una iniciativa que busca combatir el libre mercado.

Lo anterior, porque rebajar los libros con cargo a fondos municipales es una medida marcadamente individualista y que debilita instituciones comunitarias, como el uso de las bibliotecas públicas.

Causa extrañeza que, mientras Providencia y Las Condes cuentan con bibliotecas municipales de excelencia a pasos del Metro, que reciben gratuitamente a vecinos, incluso de todo Santiago, Recoleta proponga vender libros y renunciar a crear espacios de lectura sociales para sus vecinos, y quizás también para sus comunas aledañas.

Si se trata de proveer bienes públicos gratuitos y de calidad para los lectores, pareciera que los municipios de Providencia y Las Condes llevan la delantera.

Felipe Bravo Alliende

Ministra Valdés inaugura biblioteca en la ex Penitenciaría de Santiago

Ministra Valdés inaugura biblioteca en la ex Penitenciaría de Santiago

Sábado 9 de febrero de 2019, Felipe Retamal N., Culto La Tercera

Con mil volúmenes que abarcan áreas como fútbol, humor y autoayuda, el nuevo recinto es parte del programa Plan de Bibliotecas en Recintos Penitenciarios, el que también ofrece capacitaciones e iniciativas de fomento lector para los reclusos.

Este viernes fue inaugurada la nueva biblioteca del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur. La iniciativa es parte del proyecto Plan de Bibliotecas en Recintos Penitenciarios, el que busca que los reclusos puedan acceder a la lectura.

La ceremonia contó con la presencia de la ministra de Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, quien destacó la iniciativa. “El libro es una ventana y un balcón para soñar y para sentirse libre de espíritu, para imaginar y para situarse en tantos otros lugares. Junto con eso, este plan va acompañado de talleres de lectura, otra oportunidad más para ser y sentirse mejores personas. Es la libertad de la mente, el alma y el pensamiento las que importan. Agradecemos el entusiasmo de los mismos internos y de las autoridades de gendarmería que han hecho propósito este sueño y realidad”, señaló.

El nuevo recinto, el primero de los dos contemplados para la ex Penitenciaría, cuenta con una colección de mil volúmenes, en diversas categorías como fútbol, biografías, esoterismo, humor, autoayuda, entre otras. También se dispone de revistas, cómics y periódicos.

Además de brindar acceso a los libros, el Plan de Bibliotecas en Recintos Penitenciarios suma iniciativas de fomento lector como talleres y clubes de lectura, así como la posibilidad de capacitar a los reos en materias como alfabetización digital, trámites en línea y tecnologías de la información y comunicación gracias a un Centro de Recursos Digitales.

Al respecto, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larraín, señaló que “el Gobierno piensa que lo más importante es trabajar la reinserción, es decir cómo aprovechamos el tiempo de alguien que está privado de libertad para que se prepare para volver a una vida normal. Y el trabajo que se hace aquí tiene mil caminos, pero nosotros consideramos clave la experiencia cultural porque hace que las personas se sientan distintas, que aprendan a mirar a través de ojos diferentes de los que han tenido siempre (…) Creemos que ese camino ayuda a recuperar a gente que a lo mejor ha cometido un error pero que merece una oportunidad para reivindicarse él y ante la sociedad”.

Durante el año 2018 se implementaron 18 nuevos espacios en cárceles, para lo cual se invirtieron $400.000.000. Ese mismo año se registraron 4.317 nuevos usuarios y se realizaron 27.390 préstamos de libros.

De Parra a Proust y de $500 a $2 millones: los hits de la Feria del Libro Usado

Viernes 1 de febrero de 2019, Javier García, Cultura & Espectáculos La Tercera

De Parra a Proust y de $500 a $2 millones: los hits de la Feria del Libro Usado

Un gran espectro literario se distribuye en 38 stands, de ofertas a ediciones de colección. El encuentro, que es gratis, es hasta el 17 de febrero en Santo Domingo 711.

Ayer, incluso antes de la inauguración, a las 11 horas, ya había público recorriendo los diferentes puestos de la Feria del Libro Usado. El encuentro literario, convertido en una tradición del verano, realiza su 27 versión con 38 stands, en las dependencias de la Facultad de Arte, de la U. Mayor, de 10 a 21 hrs, hasta el 17 de febrero.

“La feria es una instancia que te permite mostrar lo que no tiene clasificación. Además apelamos a que si alguien viene a buscar un libro aquí lo va a encontrar”, dice Graziella Rivano, a cargo del stand 4, e hija del fallecido dramaturgo Luis Rivano, fundador de la Feria del Libro Usado.

En su espacio, Rivano mantiene primeras ediciones de Joaquín Edwards Bello como El Márquez de Cuevas, Mitópolis y El chileno en Madrid, impresas por editorial Nascimento a solo $ 1.000. Al mismo precio tiene ejemplares de las revistas Mampato y Okey. Otro puesto que ofrece a $ 1.000 las revistas Estadio, Coné y National Geographic, es el N° 7.

En el stand 1, al ingreso de la feria, hay libros en oferta que no superan los $ 5 mil cada volumen, entre otros Libertad, de Jonathan Franzen; Stoner, de John Williams; Anatomía de un instante, de Javier Cercas; La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero y El código Da Vinci, de Dan Brown.

Dentro lo más económico, en el stand 25 hay obras de de autores clásicos como Joseph Conrad, Shakespeare, Charles Dickens, George Bernard Shaw y Dostoievski a $ 500. Los valores más elevados se asocian a la colección de papel biblia Aguilar, creada en 1923. En el stand 35, diez títulos editados justamente en el año 1923 se venden a $ 2 millones, entre ellos las obras completas de Dostoievski, Chéjov y Proust. El mismo lugar ofrece una serie de álbumes sobre artistas como Paz Errázuriz y Marcos Chamudes.

Ayer, además, la feria inauguró una muestra que homenajea a La Araucanía y sus escritores. Con la presencia de Octavio Rivano, organizador del evento, y poetas como Leonel Lienlaf, se podrá recorrer la exposición que exhibe primeras ediciones y archivos de autores vinculados a la región del sur. Así están presentes libros y manuscritos de Jorge Teillier, Elicura Chihuailaf, Juvencio Valle, Guido Eytel y Omar Lara.

Bolaño, Zurita y Coña

En la Feria del Libro Usado, dentro de los escritores más contemporáneos, hay títulos de Alessandro Baricco, Kazuo Ishiguro, Emmanuel Carrère, Ian McEwan y Paul Auster desde los $ 5 mil, en el stand 32.

Mientras que títulos de Haruki Murakami (La caza del carnero salvaje, Después del terremoto, Hombres sin mujeres); Pierre Lemaitre (Vestido de novia, Recursos humanos, Rosy & John) y Philippe Claudel (Almas grises, La nieta del señor Linh, El informe de Brodeck), desde $ 8 mil en el stand 33.

Los autores nacionales en la Feria del Libro Usado están en todos los locales y a precios variados. Acá una serie de ejemplos: No te ama, de Camila Gutiérrez ($ 2 mil, stand 9); 2666, de Roberto Bolaño (Anagrama, $ 20 mil, stand 37); Obras completas, de Benjamín Vicuña Mackenna (8 tomos, $ 100 mil cada uno, stand 24); cuatro tomos de la Guerra de Arauco, de Pascual Ahumada (1982, $ 400 mil), Anteparaíso, de Raúl Zurita (1982, $ 115 mil), estos dos últimos en el stand 22.

De Nicanor Parra se puede hallar desde su poemario Poemas y antipoemas a $ 5 mil (stand 29); la segunda edición de la caja con sus Artefactos a $ 70 mil (local 6) y el álbum fotográfico Parra a la vista a $ 80 mil (stand 21).

Sobre obras de historia y ciencias sociales destaca el Diccionario Jeográfico (sic) de Chile, de Luis Riso Patron, de 1924, a $ 150 mil (stand 6) y Testimonio de un cacique mapuche, de Pascual Coña a $ 28 mil (local 21). En el stand 37 están las Cartas, de Pedro de Valdivia ($ 10 mil) y El conocimiento humano, en dos tomos, de Bertrand Russell ($ 24 mil)

Recoletras, la librería que tensa el mercado editorial

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Martes 29 de enero de 2019, Javier García, Cultura y Espectáculos La Tercera.

Recoletras, la librería que tensa el mercado editorial

Según el municipio de Recoleta, sus títulos costarán entre 40 y 70 por ciento menos. Paralelamente, los libreros reclaman una “competencia desleal”.

Una de las características más apreciadas de ferias de libros como la de Santiago, que se efectúa cada año en la Estación Mapocho, son los descuentos. Habitualmente los stands mantienen un 20% en promedio más barato por ejemplar, equivalente al costo extra que cobran las cadenas de librerías.

Ayer, en Santiago, se inauguró una en particular que desafía el mercado editorial al mantener una singular oferta permanente.

“Recoletras busca reducir el precio final de los libros entre un 40% y un 70%, dependiendo de cada obra”, dice el alcalde de la Municipalidad de Recoleta, Daniel Jadue, quien acompañado de la reciente Premio Nacional de Literatura, Diamela Eltit, inauguró ayer la librería ubicada en el municipio en Av. Recoleta 2774. Estará abierta, desde las 11 am, de lunes a sábado.

“Este es un proyecto abierto, pueden comprar personas de cualquier comuna. Además, ya estamos conversando con los alcaldes de Macul, Cerro Navia y Quilicura, ya sea por la vía de copiar el modelo o colocar otras sucursales”, comenta Jadue, quien dice que esta semana 6.500 títulos estarán a la venta, incluyendo los bestsellers Homo Deus, de Yuval N. Harari a Historia secreta de Chile, de Jorge Baradit.

“Esto funciona porque vendemos a precio de costo y nosotros asumimos como municipalidad los costos operacionales. Le estoy haciendo un favor a la industria del libro, porque abrimos la posibilidad a que se expanda”, añade Jadue y descarta abrir otras sucursales en Recoleta.

La llamada librería popular compra directamente a las editoriales como la Furia del Libro (60 sellos independientes), Ocho Libros, Catalonia, Ediciones UDP, Zig-Zag, Fondo de Cultura Económica y LOM. De los dos grandes grupos de Hispanoamérica, hasta hoy solo participa Penguin Random House. Esta semana debería sumarse Planeta. “Ya hay una relación comercial y esta semana firmamos el contrato”, señalan desde Planeta.

Según el último informe sobre Circulación y difusión del libro en Chile (2017), en Santiago hay 184 librerías.

Paula Barría, socia de librería Metales Pesados, cree que la propuesta de Jadue es “una competencia desleal y me parece una medida populista”. Y agrega: “los costos de arriendo de local, sueldo de personal, los asume el presupuesto municipal. El problema mayor es que se naturalice una visión de que las librerías falsean el precio del libro. ¿Por qué no mejor refuerza las bibliotecas?”.

Por otra parte, Juan Carlos Fau, quien hace 15 años creó la marca de librerías Qué Leo, dice que “en San Diego también hay libros al costo, en Buscalibre (librería en internet) igual hay precios bajos. Una librería no puede aspirar solo a que le importe el precio, porque el precio solo es un factor. Lo relevante es el catálogo, la gente busca lo atractivo más allá del precio”.

Variaciones de precio
Historia secreta de Chile
Jorge Baradit
$ 11.000 (librerías) | $ 6.000 (Recoletras)

Homo Deus
Yuval Noah Harari
$ 15.000 (librerías) | $ 9.000 (Recoletras)

La razón de estar contigo 3
W. Bruce Cameron
$12.000 (librerías) | $ 8.400 (Recoletras)

El psicoanalista
John Katzenbach
$ 13.000 (librerías) | $ 7.800 (Recoletras)

Un veterano de tres guerras
Guillermo Parvex
$ 17.000 (librerías) | $ 10.200 (Recoletras)

“Las bibliotecas protegen nuestros recuerdos e historias”

Susan Orlean
Escritora norteamericana:

“Las bibliotecas protegen nuestros recuerdos e historias”

La autora de El ladrón de orquídeas habla de su libro La biblioteca en llamas. En él relata el incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles en 1986 y rinde homenaje a la lectura.

Domingo 13 de enero de 2019, Antonio Díaz Oliva, Cultura & Espectáculos La Tercera

Harry Peak era uno de los tantos aspirantes a actores que circulaban por Los Ángeles. No había nacido muy lejos de ahí: su familia vivía a menos de dos horas de Hollywood. Pero luego de fracasar en castings, y de sobrevivir gracias a todo tipo de trabajos, Peak finalmente lo consiguió. La mañana del 29 de abril de 1986 apareció en la televisión. Aquel día fue entrevistado al encontrarse en la Biblioteca Pública de Los Ángeles durante el fuego que duró por más de siete horas. Sería el peor incendio en una biblioteca estadounidense. Uno que quemó 400.000 libros y dañó cientos de miles más.

Aunque claro: al parecer Harry Peak fue uno de esos testigos que vio todo demasiado cerca. Y que más tarde, cuando la policía lo visitó, no le quedó otra que cambiar su relato de lo sucedido. Lo que eventualmente lo convirtió en el principal sospechoso. Y en una figura pública.

El incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles es el tema del nuevo libro de la periodista Susan Orlean: La biblioteca en llamas. Nacida en 1955, Orlean es autora de siete libros de no-ficción. Ahí está Saturday Night (sin traducción al español, 1990), donde presenta una historia oral de lo que distinta gente hace un sábado por la noche. O El ladrón de orquídeas (Anagrama, 2001), donde le sigue los pasos al horticultor John Laroche, obsesionado con la orquídea perfecta, una historia que Spike Jonze adaptó a la pantalla grande en 2002, con Nicolas Cage y la misma Meryl Streep actuando de Susan Orlean. A todo eso hay que sumarle su carrera como periodista para el New Yorker. Y si bien por mucho tiempo vivió en Manhattan, desde 2011 escribe desde la otra costa del país: Los Ángeles.

“No estaba buscando escribir otro libro. Pero entonces escuché la historia del incendio y comencé a pensar en las bibliotecas y qué tipo de lugares representan en nuestra sociedad; y bueno, cambié de planes”, cuenta la autora.

La biblioteca en llamas es un libro interesante no solo por el relato de cómo el sistema de bibliotecas públicas de Los Ángeles tuvo que reestructurarse. También porque se puede leer como un estudio de California y Los Ángeles, y de la relación entre el género femenino y bibliotecas. Y asimismo porque presenta una historia personal: la de Orlean, quien creció yendo a bibliotecas con su madre, se convirtió en escritora y por eso mismo, asegura, en un momento decide quemar un libro. “Para sentir lo mismo que Harry Peak”, asegura. Y acto seguido incendia las hojas de una novela perfecta para la ocasión: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

“Hay cierto placer en hacer algo realmente tabú. Bueno, tal vez no es placer la palabra. Digo, al hacerlo me sentí llena de adrenalina”, cuenta al teléfono mientras maneja por Laurel Canyon, a lo largo de una entrevista que incluirá variados bocinazos en medio de un taco (“lo siento, esto es vergonzosamente Los Ángeles”), así como el sonido de la policía y los bomberos de California, quienes este año han tenido más trabajo que nunca . “El fuego es una cualidad distintiva de esta ciudad. Pensamos en este como un elemento natural de acá. Imagínate que Los Ángeles tiene una temporada de incendios. Y si bien en el caso de la biblioteca obviamente el incendio no era natural, de una u otra forma también lo era. El fuego es muy propio de esta ciudad”.

–“Las bibliotecas públicas en los Estados Unidos superan en número a los McDonald’s”, escribe. El dato me sorprendió…

-Parte de ese fenómeno es que las bibliotecas son sutiles. Están en los barrios. No las ves. Y los McDonald’s son muy fáciles de ver. Hay muchas ciudades pequeñas que no tienen una librería, pero sí una biblioteca pública. En Los Ángeles, por ejemplo, hay 72 bibliotecas en la ciudad y no creo que existan 72 librerías independientes o grandes.

–En EEUU las bibliotecas también son un refugio para los vagabundos. ¿Desde cuándo ocurre esto?

-Creo que esa falta de vivienda explotó durante la era de Reagan, a partir de la mitad de los 80. Y lo digo sin ningún dato científico. Pero mi experiencia personal es que comenzó entonces. Había tan pocos lugares para que las personas sin hogar pasaran tiempo durante el día, que las bibliotecas se convirtieron en una buena opción. Piénsalo, en un centro comercial te van a echar. Además, las bibliotecas son abiertas y acogedoras, y unos de los pocos lugares donde no hay que gastar dinero. Eso las hace únicas en el panorama estadounidense.

–¿Siempre fue parte de su plan explorar la relación entre género y bibliotecas? Algunos de los mejores personajes de su libro son mujeres, como Mary Jones, la primera graduada de bibliotecología en la Biblioteca de Los Ángeles.

-No, la verdad es que no esperaba escribir mucho sobre género. Y fue realmente interesante que de repente esto se volviera un elemento indispensable de mi libro. No sabía nada de Mary Jones, tampoco que la mayoría de los bibliotecarios, hace 100 años, eran hombres. Durante mi infancia y adolescencia la mayoría de los bibliotecarios eran mujeres. Aunque ahora más y más hombres estudian bibliotecología.

–Harry Peak bien podría aparecer en una película de los Coen, ¿no le parece?

-Totalmente. Para mí era una especie de arquetipo de California, de Los Ángeles y de Hollywood. Es el tipo de soñador que quiere una vida de celebridad para sí mismo. Harry realmente era… no sé, encarnaba a la perfección cierto prototipo de esta ciudad.

–Usted escribe que las bibliotecas luchan contra el tiempo.

-Y lo hacen con éxito. Aunque son vulnerables. Una biblioteca puede quemarse y perderlo todo. Completamente todo. Pero hasta el momento las bibliotecas son la mejor forma de combatir el paso del tiempo. Protegen nuestros recuerdos, la memoria y las historias.

FICHA

LA BIBLIOTECA EN LLAMAS

SUSAN ORLEAN

ED. Temas de Hoy

352 pp.

Editorial de La Tercera: “Zozobra de la Feria Internacional del Libro”

Publicada en el diario La Tercera el Sábado 10 de noviembre de 2018.

La Feria Internacional del Libro de Santiago fue madurando para transformarse en una valiosa iniciativa que permitía aunar esfuerzos del sector compuesto por editores, distribuidores y libreros, para poner a disposición del público no sólo una oferta interesante de títulos, sino que atraer a actividades que permitían una interacción cultural para niños, jóvenes y adultos. Una propuesta tradicional y esperada, que además constituía un importante aporte para fomentar la lectura, pretensión especialmente necesaria cuando en materia educacional la deficiente comprensión de nuestros estudiantes ha sido reiteradamente alertada por los obstáculos que implica para un mayor desarrollo.

Sin embargo, la actual versión de la Feria es el epílogo de un proceso en que las distintas visiones sobre el evento, decisiones y desencuentros de sus tradicionales participes -que se viene arrastrando hace algunos años-, provocaron que perdiera toda su potencia. Y el hecho de que paralelamente se realice otra muestra organizada por quienes desistieron de participar en la Feria, no sólo da cuenta de la profundidad de la división existente en el sector, sino que redundó en una oferta dispersa, de menor calidad y en la que claramente el público y los propios exponentes fueron los perjudicados.

Más allá de las diferentes percepciones que existan sobre lo que debe ser la Feria -tanto en su dimensión cultural y comercial-, es evidente que una industria tan frágil no admite divisiones de esta naturaleza si realmente quiere progresar, y que aventuras voluntaristas a larga no harán sino terminar con ella. Es importante que el sector retome un camino de diálogo y entendimiento, tal que sea posible abordar la realización nuevamente de una Feria que convoque a grandes figuras internacionales, con una oferta de gran calidad y que capte los recursos necesarios para su realización sin arriesgar zozobras.

Sin perjuicio de lo señalado, es necesario replantear el formato actual de la Feria no solo desde un punto de vista organizacional, sino también abriéndose a discutir alternativas que puedan incluir gestión y dirección de entidades ajenas a los actores actuales, que la fortalezcan como polo de atracción cultural. Existen exitosas experiencias en otros países de la región, donde más allá del tamaño de sus mercados y de los vaivenes políticos y económicos, estos eventos se han logrado consolidar.