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La resistencia de los libreros independientes

Mientras sus locales permanecen cerrados, los dueños de librerías potencian ventas online y recomendaciones por redes sociales. Pese a sus esfuerzos, las ventas han caído hasta en un 90%.

Andrés Gómez Bravo, La Tercera, Jueves 9 de abril de 2020.

Diariamente ofrece una lectura nocturna. A través del live de su cuenta de Instagram, Librería Catalonia presenta a un autor, librero o un lector que comparte un libro con sus seguidores. En días de cuarentena, Catalonia trasladó sus actividades a las redes sociales y a la web. “La gente lo ha agradecido mucho, es una forma de compartir la intimidad de la lectura, de recomendarnos libros entre todos y de socializar desde el aislamiento”, dice Catalina Infante, una de sus dueñas.

Mientras permanecen en cuarentena, los libreros han buscado formas de mantener su actividad y contactarse con los lectores, sobre todo a través de ventas online y el uso de redes sociales.

En librería Catalonia ya operaban con ventas a través de su página web, y la crisis los presionó a concentrarse definitivamente en esa modalidad. “Funcionamos pero con muchas dificultades, nos trajimos una parte de la librería a la casa para poder seguir despachando, al ritmo que permite la pandemia. Estamos esperando poder abrir un delivery a través de plataformas como Cornershop, Rappi y Pedidos ya”, cuenta Catalina Infante.

Con todos sus esfuerzos, no han podido evitar la baja en las ventas. “En estos momentos estamos vendiendo un 20% de lo que normalmente vendemos, lo cual es insostenible en el tiempo. Estamos reaccionando y reinventándonos sobre la marcha, repensando el modelo de negocio para adaptarse a los tiempos que se vienen”, dice.

En las librerías Qué Leo se apoyan en la mensajería instantánea: “Desplegamos toda nuestra cercanía con los clientes a través del wasap directo de 42 librerías, cada una con un catálogo en línea para repartir gratis en menos de 24 horas”, dice Juan Carlos Fau, fundador de Qué Leo. A través de redes sociales, recomiendan libros para sobrellevar la cuarentena, “buenas antologías de cuentos por sobre todo”, relata.

Las ventas están lejos de los niveles usuales en la librería: “Las ventas por WhatsApp aún no alcanzan a representar el 10% de la venta normal”. ¿Cuánto tiempo podrán sostener esta situación? “Calculamos un promedio de tres meses de sobrevivencia en las condiciones actuales de funcionamiento”.

A diferencia de ellas, Metales Pesados no cuenta con una estrategia digital. La librería fundada por el poeta Sergio Parra, referencia de la comunidad literaria, cerró primero su local de Alameda y luego el de José Miguel de la Barra. “Los últimos días tuvimos una disminución significativa de público. Las ventas bajaron un 80 por ciento”, dice.

“No sabemos cuándo se va a normalizar todo. Acá en el barrio (Lastarria) el efecto ha sido devastador.

La epidemia es un tiro de gracia para muchos negocios que ya estaban afectados por el 18-O”, agrega.

Parra piensa que la emergencia llevará a las librerías a reinventarse: “Yo creo que el virus va a operar como un editor que obligará a reformular nuestra vida urbana, comercial y cultural”, dice. “Por un lado estarán las librerías de internet y, por otro, las más especializadas. Las librerías que sobrevivan a este tsunami biológico van a ser aquellas que se conviertan en centros de actividades, de conversación, de encuentro.”.

Los tres libreros aspiran a un apoyo de recursos desde el Ministerio de las Culturas, así como a una nueva relación con los lectores. “El Estado debe obligar a las librerías electrónicas a pagar impuesto, y con ello hacer un fondo para las librerías y las editoriales independientes”, dice Parra. “Esto nos obliga a ser mejores libreros”, subraya Fau.

“Estamos reaccionando y reinventándonos sobre la marcha, repensando el modelo de negocio”.

CATALINA INFANTE, LIBRERÍA CATALONIA

“Creo que el virus va a operar como un editor que obligará a reformular nuestra vida urbana, comercial y cultural” .

SERGIO PARRA, LIBRERÍA METALES PESADOS

Opinión: “Hay que leer todos los meses y ducharse todos los días”

Arturo Cifuentes, Investigador Asociado, Clapes-UC, Pulso La Tercera, Miércoles 22 de enero de 2020.

Esta es la época en que se recomiendan libros para el verano. Por supuesto que no me opongo a la idea de recomendar lecturas. Pero sí me opongo fieramente a la idea de que el leer es una actividad veraniega que puede ser descuidada el resto del año.

Esta es la época en que se recomiendan libros para el verano. Por supuesto que no me opongo a la idea de recomendar lecturas. Pero sí me opongo fieramente a la idea de que el leer es una actividad veraniega que puede ser descuidada el resto del año. No, hay que leer todos los meses y ducharse todos los días. Así de simple.

Admito que tengo muchos de prejuicios y uno de ellos es contra la gente que no le gusta leer. Un militar me comentó una vez: “Yo no leo libros, yo escribo libros.” Más recientemente un joven enajenado me dijo que mi gusto por la lectura era una postura “elitista y cobarde.” El privilegiaba la acción y consideraba la lectura como una conducta de evasión. Ambas opiniones están entre las cosas más idiotas que he oído.

Mi gusto por la lectura se lo debo a mi padre. Él nunca me leyó nada (como aconsejan los “expertos” norteamericanos). Me bastó ver como disfrutaba algunas cosas que leía, y como se hacía tiempo para leer. A veces leíamos juntos, pero separados. El en una silla mecedora en su escritorio, y yo al lado en un sofá. Leer es una actividad personal y solitaria.

Mi padre no era amigo de las bibliotecas. Si un libro valía la pena leerlo, según él, valía la pena comprarlo. El resultado fue una biblioteca diversa y estimulante de la cual mis hermanos y yo nos beneficiamos. Estimé su tamaño en algún momento: tres mil libros. Una cantidad significativa considerando lo caro que eran los libros (y siguen siendo) en Chile.

Paradojalmente, fue un profesor de castellano la persona que más esfuerzos hizo por espantarme el gusto por la lectura. Este descriteriado individuo nos obligaba a leer unos autores chilenos horribles que afortunadamente ya nadie recuerda (y que no pienso rescatar del olvido). Jamás lo oí mencionar a Borges, Kafka, o Oscar Wilde.

Supongo que todos los hijos, de alguna manera tal vez inconsciente, esperan superar a su padre en algo. En algún momento, debo haber tenido unos 50 años, estimé que mi biblioteca tenia unos tres mil libros. (El cálculo es tramposo ya que debí haber dividido por dos, mi mujer ha sido cómplice). Confieso que en ese instante-apoyado por esta métrica irrelevante y estúpida-sentí una satisfacción bastante infantil y efímera.

Mi padre nunca me recomendó libros para el verano. Simplemente me recomendó libros. Lamento que ya no esté; le quería recomendar mi última “evasión”.

Café Literario de Providencia pierde 10% de su colección y permanecerá cerrado tras saqueo

A.G.B., Cultura La Tercera, Jueves 31 de Octubre de 2019.

El espacio cultural del Parque Bustamante fue vandalizado el miércoles, al finalizar la movilización en Plaza Italia. Los atacantes se llevaron muebles y libros para hacer barricadas y fuego. Los vecinos detuvieron el saqueo. Las reparaciones tomarán dos meses.

En las imágenes de cámaras de seguridad se ve un grupo de jóvenes que entra a la fuerza al Café Literario de Providencia, en el Parque Bustamante. De su interior sacan muebles, sillas y sillones, los que terminarán luego en una barricada en Ramón Carnicer. Son las 19.30 del miércoles y finaliza la movilización en Plaza Italia. Otro grupo se dedica a revisar los estantes de libros. Abren sus mochilas, meten libros en ellos y corren. Más tarde, prenderían fuego dentro y fuera del café, según constataron las autoridades de la comuna. Eventualmente los daños pudieron ser mayores, pero los vecinos impidieron que continuara el saqueo y resguardaron cientos de libros.

“Estamos súper agradecidos de nuestros vecinos que salvaron los libros”, dijo esta mañana la alcaldesa Evelyn Matthei. “Este Café Literario no solo funciona como una biblioteca, sino también como un lugar para los niños y la literatura infantil. Es además un punto de encuentro de los vecinos, aquí se juntan a conversar e incluso cuando quieren impulsar ideas y proyectos lo hacen aquí. La destrucción de uno de nuestros puntos de encuentro es algo muy doloroso”, agregó.

Tras la intervención de los vecinos, carabineros y funcionarios municipales salvaron gran parte del mobiliario y de los libros que resguardaba la biblioteca y los trasladaron a otras dependencias. Creado hace 20 años, el Café Literario contaba con una colección de 11 mil ejemplares, avaluados en $132 millones, de acuerdo con la municipalidad. La evaluación preliminar indica que las pérdidas y los daños alcanzan al 10% de la colección.

Hace una semana, funcionarios municipales retiraron los computadores, proyectores y tablets del lugar para evitar eventuales robos o daños.

Se estima que las reparaciones del Café Literario demorarán un par de meses.

Con el epicentro de las manifestaciones en la Plaza Italia, los vecinos del sector han visto sensiblemente afectada su calidad de vida. Así lo subrayó la alcaldesa: “La pérdida material es enorme, pero lo que más nos duele son los vecinos que llevan diez días respirando bombas lacrimógenas. Los niños no pueden salir, hay adultos mayores, gente enferma, guagas, que lo están pasando pésimo”, dijo. “Entonces a quienes organizan marchas les pido que se las lleven a otro lado. Los vecinos están angustiados, no pueden dormir, el aire es irrespirable, los padres a sus niños les ponen bicarbonato en la piel porque les arde. El daño es feroz, las familias no dan más”.

Gustavo Delgado, quien reside en la comunidad de Bustamante 66, explica que los vecinos están organizados en un grupo de WhatsApp y que reaccionaron cuando se dieron cuenta del ataque al Café. “Fuimos los primeros en reaccionar y en parar esto. Vinimos a cooperar en el traslado y acopio de libros”, dijo. “Nuestra comunidad no lo está pasando bien, mi familia tuvo que irse de aquí unos días, porque la cantidad de bombas lacrimógenas nos ha afectado mucho. Pedimos que se haga un uso proporcional de estos elementos, esta es una zona residencial”, agregó.

McDonald’s celebró el mes del libro

Para incentivar la lectura en los niños:

McDonald’s celebró el mes del libro

En conjunto con la Municipalidad de Ñuñoa, McDonald’s implementó la primera Zona de Lectura Infantil, que estuvo ubicada en la plaza central de la comuna, brindando un espacio para fomentar la imaginación de los niños y generar momentos especiales para las familias de la comuna.

Publirreportaje publicado en La Tercera el Jueves 2 de mayo de 2019.

De acuerdo al estudio realizado por la empresa de investigación kantar TNS a petición de McDonald’s “Lectura en la niñez: puerta a la imaginación, la creatividad y los vínculos” más del 60% de niños entre 5 y 8 años lee al menos una vez por semana y apenas 5 de cada 10 padres leen con sus hijos al menos una vez por semana.

Estas cifras, impulsaron a la compañía a desarrollar en 2014 su programa “McLectura Feliz”, a través del cual entrega la opción a los padres de elegir entre un juguete o un libro cada vez que llevan la Cajita Feliz de McDonald’s. Es tal el impacto de esta campaña, que sólo el año 2018 en Chile se entregaron más de 500 mil libros desde Arica a Puerto Montt, convirtiendo a McDonald’s a uno de los principales distribuidores de libros en el país.

Con el objetivo de seguir estimulando la lectura desde una temprana edad, McDonald’s junto a la Municipalidad de Ñuñoa, implementaron durante los fines de semana de abril, una Zona de Lectura, donde las familias visitantes disfrutaron de una entretenida biblioteca para niños, la participación de un cuentacuentos, pinta caritas y todo lo necesario para que los más chicos comenzaran a familiarizarse con el hábito de lectura.

Esta Zona de Lectura tuvo una gran recepción por parte de los vecinos, quienes fueron parte vital el éxito de esta iniciativa y quienes destacaron la posibilidad de brindarles en un espacio cómodo y acogedor para leer en familia y así disfrutar de un momento especial junto a la lectura.

“Está comprobado que estimular el hábito de la lectura desde temprana edad juega un rol clave en el desarrollo del vocabulario y la gramática en la etapa escolar de los niños. Por ello, desde hace cinco años que nuestra Cajita Feliz entrega la opción de un libro, contribuyendo así con el desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones e incentivando algo que para nosotros es fundamental, el vínculo familiar mediante la lectura”, destaca Lorena Talma, gerente de Comunicaciones Corporativas de McDonald’s.

Esta acción en conjunto con la Municipalidad de Ñuñoa, se suma a otras ya realizadas con otros municipios a lo largo de los años que se ha desarrollado la campaña “McLectura Feliz”. Gracias a esta iniciativa, la compañía de comida ha entregado libros a comunas como Conchalí, Estación Central, Maipú y La Serena, donde además ha organizado actividades de carácter cultural y didáctico para alumnos de escuelas de estos municipios, como visitas a museos, obras de teatros y talleres para fomentar el uso de la imaginación y las artes manuales.

Este año y con la tarea de continuar su fomento a la lectura, la Cajita Feliz ofrece la exclusiva colección “Aventuras de los Mellizos Treetop” una serie de 12 tomos escritos por Cressida Cowell, mundialmente conocida por la serie “Cómo entrenar a tu dragón”. Las Aventuras de los Mellizos Treetop relatan las distintas aventuras que viven los hermanos, Alfie, Asha, Tulip y Ted, que gracias a una máquina del tiempo construida por sus padres y los profesores Penelope y Pablo, se vuelven la primera familia en viajar a través del tiempo a estudiar la época de los dinosaurios.

Con estas acciones McDonald’s sigue adelante con su cruzada por la lectura infantil y la posibilidad de entregar a las familias momentos especiales entorno a los libros.