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Opinión: “Librería popular”

“Librería popular”

Carta publicada en el diario La Tercera el Domingo 10 de febrero de 2019

Señor director:

El alcalde de Recoleta ha inaugurado una librería popular para los habitantes de su comuna. Independiente de las objeciones sobre el fomento a la lectura que significa una rebaja en su precio -dado que, como algunos estudios han mostrado, el precio tiene una incidencia marginal en el aumento de los lectores-, sorprende que una medida como la anunciada se presente como una iniciativa que busca combatir el libre mercado.

Lo anterior, porque rebajar los libros con cargo a fondos municipales es una medida marcadamente individualista y que debilita instituciones comunitarias, como el uso de las bibliotecas públicas.

Causa extrañeza que, mientras Providencia y Las Condes cuentan con bibliotecas municipales de excelencia a pasos del Metro, que reciben gratuitamente a vecinos, incluso de todo Santiago, Recoleta proponga vender libros y renunciar a crear espacios de lectura sociales para sus vecinos, y quizás también para sus comunas aledañas.

Si se trata de proveer bienes públicos gratuitos y de calidad para los lectores, pareciera que los municipios de Providencia y Las Condes llevan la delantera.

Felipe Bravo Alliende

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Fomento lector entre la arena y el mar: las iniciativas que recorren Chile

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Fomento lector entre la arena y el mar: las iniciativas que recorren Chile

Martes 5 de febrero de 2019, María Soledad Ramírez R., Cultura El Mercurio

Para muchos, leer en la playa es el único momento en el año en que se toma un libro. Esa actitud distendida, con el sonido del mar como fondo, parece ser el momento ideal para dar cabida a la lectura. Aprovechando el momento es que varias iniciativas se han creado para promover la lectura durante el verano, sobre todo, en los más pequeños.

Así, la semana pasada, el Ministerio de Educación lanzó la biblioteca móvil Leo Primero por Chile, en el marco del plan de lectura para que todos los niños de primero básico aprendan a leer y como forma de promover la Biblioteca digital escolar, que tiene tres mil títulos para descargar. Estos espacios móviles son dos, uno se está desplazando hacia el norte y el otro hacia el sur, tanto en playas como ciudades. Tienen espacios de lectura y para realizar actividades como cuentacuentos.

Mañana estará en Cartagena; el miércoles, en Las Cruces, y luego se estacionará, cada día de esta semana, en El Tabo, El Quisco y Maitencillo, para terminar, el domingo, en Papudo. La otra semana se moverá hacia la Región de Coquimbo, partiendo el lunes en Pichidangui, y así hasta fines de febrero, visitando todas las regiones norteñas. Hacia el sur, mañana estará en Rengo, luego en Rancagua; el jueves pasará a Duao, Región del Maule, para seguir hacia Iloca, Constitución y Pelluhue, el domingo. Terminará en Ancud, el 28 marzo.

Con seis años de existencia, el proyecto Caleta de Libros ha visitado diferentes playas del país, pero ahora existe de forma permanente en Cartagena y Coquimbo, como espacios tanto de fomento lector como de actividades comunitarias, con apoyo financiero de diferentes entidades.

“Caleta de libros presta libros de manera simple, expedita y rápida. Pero somos mucho más que eso. Junto al libro aparece la comunidad de escritores, actores, organizaciones ambientales, y todas tienen cabida en este espacio, que busca dar voz a toda la comunidad, invitarla a reflexionar, cuestionarse y disfrutar la cultura en un nuevo formato”, señala Fernanda Arrau, directora ejecutiva de Creamundos, la corporación creadora de esta iniciativa.

Caleta de Libros Cartagena funciona en la terraza de la Playa Grande de este popular balneario, de miércoles a domingo, entre las 14:00 y las 21:00 horas. Entre otras actividades que se realizan ahí, este sábado se presentará la compañía de teatro de improvisación Lospleimovil, con la obra “Tardes de Improvisación”, a las 19:30 horas. Por su parte, Caleta de Libros Coquimbo está en el sector el remanso de la playa La Herradura y abre de miércoles a domingo, de 11:00 a 19:00 horas. Todos los días hay cuentacuentos, a las 18:00 horas, y el domingo, teatro experimental de la Universidad de La Serena.

Todos los viernes, desde las 15:30 horas, la Biblioteca Regional de Antofagasta ha decidido salir a la calle. Se ubican en la explanada frente al mar, hasta marzo. “Hemos tenido harto éxito. La idea es poner puntos de encuentro de cultura y de lectura para la ciudadanía, en el rato en que están disfrutando en familia en la playa”, señala Gisela Schartau, coordinadora de extensión cultural y comunicaciones de la biblioteca.

Otra experiencia es la que ocurre en la playa Socos de Tongoy, donde la biblioteca pública N° 323 “David León Tapia” saca sus libros a la arena. “Trabajamos entre 70 y 100 títulos, de tipo infantil, novelas, revistas, entre otros”, señala la encargada del programa BiblioRedes, Ingrid Wells. Agrega que generalmente prestan unos 30 libros, y que solo han perdido uno.

Más allá de “Recoletras”: Sólo 27% de los capitalinos vive cerca del acceso a los libros

Eva Luna Chekh, Miércoles 30 de enero de 2019, La Tercera PM.

En tanto, la iniciativa de vender libros al costo lanzada por el alcalde Daniel Jadue tendría imitadores próximamente, al menos en Quilicura y Cerro Navia.

En medio de la discusión que generó el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, al lanzar su “biblioteca popular” o “Recoletras” en esa comuna, la autoridad municipal justificó la idea en un dato: que en ese populoso sector de Santiago prácticamente no hay librerías.

En ese marco, el área de Investigación Aplicada de la Fundación Vivienda analizó el acceso de las familias que viven en Santiago a los puntos de venta y préstamo de libros. El estudio consideró las bibliotecas públicas, las librerías, la red de Bibliometro. Incluso sumó a los supermercados que venden textos.

El estudio relacionó estos puntos con la cantidad de población que vive en las distintas comunas de la Región Metropolitana. A partir de eso, determinó qué porcentaje de la ciudadanía tiene acceso a fuentes de libros a menos de 15 minutos caminando. Ello equivale a unos 900 metros de distancia.

Así, el informe halló que solo 26,8% de los capitalinos vive a “distancia caminable” de una librería o biblioteca.

En esto, Santiago Centro y las comunas del sector oriente lideran en la tabla. En cambio, las del norte y el sur del casco urbano son las que menos acceso muestran.

Brecha notoria

El centro de investigación realizó un desglose según tipo de acceso. Al revisarlo constataron que “la brecha es aún más notoria” entre las comunas con mayor acceso frente a las menos favorecidas.

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EL MAPA DEL ACCESO A LOS LIBROS EN SANTIAGO.

Las comunas con mayor acceso a libros son Santiago (79,3%), Providencia (63,4%) y Vitacura (62,6%). Las siguen Las Condes (60,1%) y Lo Prado (52,7%).

Al mismo tiempo, las comunas con menor porcentaje de bibliotecas y librerías son San Bernardo (2,7%), Puente Alto (4,5%) y La Pintana (5,1%). Un poco más arriba figuran El Bosque (5,1%) Quilicura (6,1%), Macul (7,8%), Renca (7,8%) y Conchalí (8,4%).

“No existen librerías ni bibliotecas en los lugares más vulnerables de la ciudad”, advierten los autores. Añaden que precisamente en dichos puntos “se concentran las mayores tasas de población adulta que no terminó siquiera la enseñanza básica”.

Más sucursales de “Recoletras”

En tanto, el alcalde Jadue, quien enfrentó críticas desde el mundo editorial, afirma que su iniciativa ya encuentra respaldo. Así, otros municipios, tanto de Santiago como en regiones planearían sumarse.

Coincide Juan Carrasco, su colega de Quilicura, quien se mostró dispuesto a aplicar el mismo proyecto. “En general en las comunas populares no existe el acceso a la literatura”, reconoce. “Lo que queremos mover es el mercado de los libros. Hoy leer se ha convertido en un privilegio. Queremos convertirlo en un derecho. Eso requiere un esfuerzo municipal”.

Por su parte, el alcalde de Cerro Navia, Mauro Tamayo, dijo que en esa zona capitalina las librerías brillan por su ausencia. Por ello, apunta, buscan “democratizar el conocimiento”.

“La librería popular permitiría acercar la lectura a nuestros vecinos. Y a un precio justo. Estamos ya buscando los espacios para que en el primer semestre de este 2019 tengamos una librería popular en Cerro Navia”, asegura.

Ambos jefes comunales explicaron que realizarán un acuerdo con Recoleta para y les compartirán el proyecto, incluido los convenios comerciales para que lleven a cabo las sucursales de la misma manera.

La expansión de la iniciativa es aplaudida por expertos en educación. Loreto Jara, investigadora del equipo de Política Educativa de Educación 2020, considera “muy relevante que se generen estrategias de acercamiento a la lectura”.

Añade que que las políticas públicas que tienen sello local “pueden generar mayor adhesión de la ciudadanía y pertinencia con las actividades y contenidos que se propongan”.

Listo el financiamiento para el diseño de construcción de nueva Biblioteca en Coelemu

Listo el financiamiento para el diseño de construcción de nueva Biblioteca en Coelemu

COMUNA. Visita encabezada por el intendente Martín Arrau, fue el escenario en el cual se confirmó que Servicio Nacional de Patrimonio, representado por el subdirector Gonzalo Oyarzún dará los dineros para costear el primer paso.

Martes 29 de enero de 2019, Álvaro Alarcón, Espectáculos Crónica Chillán

La madrugada del viernes pasado se consumió por completo la biblioteca municipal de Coelemu, producto de esto se perdieron importantes documentos y archivos del Departamento de Educación Municipal, complejo panorama sobre el cual se comienza a ver la luz al final del túnel.

La primera autoridad regional, Martín Arrua, junto a otras autoridades visitaron Coelemu para ver in situ la situación, cita en la cual también participó el subdirector del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Gonzalo Oyarzún quien expresó que “es lamentable ver el estado en que quedó la biblioteca de la ciudad”.

El subdirector agregó que “pese a los visto en Coelemu es importante rescatar la respuesta que las autoridades están brindando para dar una solución”.

Por lo mismo Gonzalo Oyarzún manifestó que “el plan de contingencia tiene que ver con edificar en un lugar una estructura donde haya libros, computadores, es decir donde la ciudadanía pueda utilizar todo lo que se puede encontrar en aun biblioteca, en una segunda etapa está contemplado el diseño y construcción de una biblioteca definitiva la cual vamos a financiar en lo que se refiere a su diseño, además vamos a invertir en colecciones de libros, internet e insumos que se necesitan en una biblioteca”.

Por lo tanto se espera que toda esta implementación pueda estar antes de que comience el año escolar y así no perjudicar el proceso de enseñanza de los estudiantes de la comuna.

Debido a esto Martín Arrau sostuvo que “es necesario agilizar las gestiones por lo mismo junto a la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Soledad Castro, trabajaremos para instalar un recinto provisorio mientras se ejecutan los estudios para construir el edificio definitivo”.

En relación con lo anterior la seremi Soledad Castro manifestó que “junto al municipio van a buscar la mejor solución para tener de manera temporal una biblioteca, además la dirección de bibliotecas públicas se ha comprometido a la entrega de libros nuevos para implementar esta biblioteca transitoria”.

Por su parte el alcalde de la comuna, Alejandro Pedreros, señaló que “agradezco la premura que han tenido las autoridades para dar respuesta a esta gran pérdida que sufrió la comuna, por lo tanto, la preocupación que ellos nos han mostrado nos permite augurar que tanto la solución momentánea como la definitiva serán resueltas de manera eficaz”.

En este sentido el alcalde sostuvo que “la desgracia que ocurrió en Coelemu es un perjuicio bastante grande porque nos dejó de un momento a otro sin un edificio que prestaba una utilidad muy grande a la comunidad, sin embargo con la disposición que han mostrados las autoridades del área estoy seguro que será solo un mal recuerdo y saldremos fortalecidos de esto”, proyectó la autoridad de Coelemu.

Bibliotecas libres para compartir

Cultura para todos:

Bibliotecas libres para compartir

Sábado 7 de abril de 2018, Josefa Herrera Zuleta, Línea Directa Comunidad El Mercurio

El préstamo de textos sacó cuentas alegres durante el año pasado, y en el 2018 promete ir por el mismo camino. A raíz de esto, muchas organizaciones detectaron el creciente interés por la lectura y crearon entretenidas formas de participar.

Durante el 2016, la Biblioteca Pública Digital (BPD) pasó de prestar anualmente 13.300 textos a 113.575. Esto debido al fácil acceso a la plataforma, la comodidad que supone leer en dispositivos como tablets , computadores y/o celulares, y la llegada de varios libros en español.

De este incremento también fue testigo la Biblioteca de Santiago, entidad que en 2018 cumple 18 años de funcionamiento y que dispone de un catálogo de más de 300 mil ejemplares. “La recepción es excelente, recibimos anualmente sobre 700 mil visitas. Somos la biblioteca más concurrida del país y la que suma más prestamos a domicilio”, señalaron a Línea Directa.

Lo mejor es que para registrarse solo hace falta presentar un documento que acredite identidad nacional o extranjera. El trámite es gratuito y la inscripción dura un año. Esto es requisito para acceder al préstamo domiciliario.

En ese recinto, los ejemplares de Condorito, La Naranja Mecánica, Historia Secreta de Chile, Aristóteles y Dante Descubren los Secretos del Universo, Los Secretos del Abuelo y Fairy Tail fueron los libros y cómics más pedidos del 2017.

Con libertad

El 2013 se inauguró la Biblioteca Libre con el fin de incentivar la lectura en lugares no convencionales, “tales como malls , cabinas de teléfono reconvertidas en estanterías, estaciones de buses, metro, entre otros”, indicaron.

El objetivo es acercar los libros a los lugares en donde las personas desarrollan sus vidas.

Las actividades de la Biblioteca Libre funcionan en todo Santiago y no pertenecen a una comuna en particular. “La dinámica es de intercambio, si aportas un libro, te llevas uno. Cuando nos instalamos en el Costanera Center participaron más de 600 personas que intercambiaron 1.378 textos”, dijeron.

Los libros más cambiados en la Biblioteca Libre son las novelas juveniles y de fantasía, “sagas como Harry Potter, Maze Runner y similares. También libros de Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier, Mario Vargas Llosa, Barbara Wood y Stephen King”, contaron.

En lo que va del año, han realizado 40 días de intervenciones en donde se intercambiaron 4.401 libros. “La gente es muy entusiasta y muestra gran interés por participar. La dinámica de compartir libros es cómoda para la gente, ya que no implica un gasto extra y permite acceder a material literario muy diverso”, nos señalaron de Biblioteca Libre.

Origen

La Biblioteca Viva se creó gracias a la Ley de Donaciones Culturales y es un proyecto entre Fundación La Fuente y Mall Plaza. Su fin es promocionar e implementar iniciativas educacionales y culturales que beneficien a sectores de escasos recursos. Es la primera red de bibliotecas al interior de un centro comercial en Hispanoamérica.

El uso de los espacios es abierto a todo público. Cualquier persona puede ingresar, leer en sala, estudiar y/o asistir a las cerca de 150 actividades que se programan mes a mes. Para acceder al beneficio de préstamo de libros es necesario pagar $8 mil si es adulto o $4 mil si es niño de hasta 13 años, profesor, estudiante o de la tercera edad. El valor se cancela una sola vez al año.

No hay excusas para no incentivar, en adultos y niños, este buen hábito, con los múltiples beneficios que ofrece la lectura, la gran cantidad de bibliotecas y títulos que están disponibles para préstamo e intercambio en diversas comunas de Santiago y la comodidad que ofrece la tecnología.

¿Cómo incentivar la lectura?

La lectura favorece el desarrollo psicológico en niños y los ayuda a ser más creativos, a aprender y madurar. Mejora la capacidad lingüística y memoria, aumenta la concentración, permite disminuir el riesgo de padecer alzhéimer e induce a patrones de sueño saludables. Por eso, algunos consejos para incentivar este buen hábito son buscar temas que sean de interés y agrado; comenzar leyendo un artículo, pasar a un ensayo y terminar con un buen libro de la materia; llevar la lectura a todas partes. Si no se quiere acarrear el ejemplar, aproveche la tecnología y la comodidad de hacerlo desde el celular o tablet; contemple horarios de lectura o número de páginas para leer cada día. De esta manera formará un hábito y hará que esta actividad se transforme en parte de su rutina.

Mes del libro
El 23 de abril es el Día del Libro y las bibliotecas tendrán variadas actividades este mes.

Opinión: “Biblioteca digital: Oferta limitada”

Carta publicada en el diario El Mercurio el sábado 7 de abril de 2018.

Señor Director:

Hace algún tiempo, conversando con una amiga, me comentó que estaba muy contenta porque se había inscrito en la Biblioteca Pública Digital (BPD) y había leído en su tableta el primer libro “Historia secreta de Chile”, de Jorge Baradit. Tan entusiasmada quedó, que ni bien terminó este primer libro pidió el segundo. Aquí vino el problema. Le comunicaron que había una espera de 15 días, puesto que todas las “copias” estaban prestadas. Insólito.

Son libros digitales; por lo tanto, no deberían haber limitaciones de este tipo, salvo que el mecanismo de adquisición por parte de la BPD no sea el más adecuado ni el que corresponda al mundo digital. ¿Alguien habrá sido víctima de lo mismo en Netflix, por ejemplo? ¿Qué estamos haciendo mal en este caso?

Lo que sucede es que las editoriales le venden sus títulos a la BPD con una cantidad limitada de descargas, y si se necesitan más, la biblioteca debe comprar descargas adicionales. Lamentablemente, el presupuesto de la biblioteca es limitado e insuficiente.

¿Cuál podría ser la solución a este tema? Las editoriales podrían poner todo su catálogo digital a disposición de la BPD con descargas ilimitadas. Así, la biblioteca les pagaría a las editoriales por los libros efectivamente solicitados. De esta manera, eliminaríamos la lista de espera y la biblioteca solo pagaría por aquellos títulos efectivamente solicitados dentro de la totalidad de los libros publicados digitalmente en el país, y será el público lector el que resuelva lo que quiere leer y cuándo. Por su parte, el Estado estará comprando lo que realmente la gente quiere.

Para dar una idea de lo que estamos hablando. En una de las cadenas de librerías más importantes del país la oferta de títulos diferentes es de cerca de 100 mil. La cantidad de títulos de que dispone la Biblioteca Pública Digital hoy en día está en torno a los 12 mil títulos. Para cumplir con su propósito, la biblioteca digital deberá multiplicar su oferta o catálogo al menos por ocho. Mucho se ha dicho y escrito sobre las barreras de acceso al libro y a la lectura. La Biblioteca Pública Digital elimina la barrera del precio, de la logística (retirar y devolver, que tiene un costo para el usuario), pero su oferta es limitada.

El Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP) en la actualidad adquiere y paga a los editores una cantidad no menor de ejemplares que jamás son solicitados en ningún soporte (físico y digital) de los que dispone el SNBP. ¿Por qué no comprar y pagar solo lo que se solicita y lee? Al SNBP no le corresponde ser el archivo de lo que se publica en el país, solo dar acceso a la lectura gratuita al público.

El uso eficiente de los escasos recursos del SNBP significará un incremento sustancial de la oferta de las bibliotecas y de la lectoría con el consiguiente beneficio para los lectores chilenos y para la industria editorial en general.

Pablo Dittborn

Metro estrenó tres máquinas dispensadoras de libros

El tren subterráneo dispuso equipos para préstamo de tomos en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos. Además se lanzó una “biblioteca digital” con 25 mil libros.

Jueves 8 de febrero de 2018, Diego Gotelli C., HoyxHoy

Inscribirse gratis en el servicio Bibliometro y portar el carnet de identidad. Con esos simples pasos desde ayer ya se puede retirar libros en las nuevas máquinas expendedoras que instaló el Metro de Santiago en tres de sus estaciones.

Se trata de máquinas similares a las que entregan golosinas o lácteos, pero que en su interior tienen 16 títulos con 10 copias cada uno, los que se pueden retirar para leer en 14 días, plazo que es renovable.

Los equipos son fruto de una alianza entre la empresa del tren subterráneo y la Dibam. Son de autoatención, pioneras en Latinoamérica, están presentes en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos, todas parte de la Línea 6 del Metro.

“Así como los carros de esta nueva Línea 6 han logrado trasladar y conectar a nuevos pasajeros, nuestro servicio también permitirá que más personas se conecten con la lectura, la cultura y la entretención”, dijo Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam.

Así, los dispensadores de libros se suman a los 20 puntos que tiene Bibliometro en toda la red, servicio que desde su creación en 1996 ha prestado más de cinco millones de tomos a sus socios inscritos. Sólo el año pasado prestaron más de 300 mil textos entre sus 55 mil usuarios activos.

Biblioteca digital

Otra iniciativa que presentó el tren subterráneo fue sus primeros puntos para préstamo digital de libros, en los que se pueden descargar más de 25 mil tomos gratis para ser leídos en los celulares o tablets.

El sistema, bautizado como “Bibliometro Digital”, consiste en la instalación de unas gigantografías con los diversos ejemplares disponibles en un sector de sus estaciones Inés de Suárez y Ñuñoa. Para descargarlos, los usuarios deben instalar en sus teléfonos la aplicación “BP Digital”, y con él escanear el código QR del texto elegido.

Desde la empresa indicaron que también se puede acceder al catálogo sin necesidad de visitar la estación.

Tras la descarga los libros quedan disponibles durante 15 días en el celular, renovable por siete días más. A su vez, la colección cuenta con varios libros de descarga liberada que se conservan indefinidamente en el dispositivo.

“Esperamos que muchos más usuarios se motiven y se suban al carro de la lectura”, señaló el gerente de Clientes y Sostenibilidad (i) de Metro, Patricio Baronti.

la oferta de libros en los dispensadores será recreativa, para fomentar su uso entre quienes no leen.