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¿Por qué los chilenos tienen nota roja en comprensión lectora?

Según la Ocde, el 5% de los profesionales en Chile presenta un alto nivel en este ámbito, mientras que el promedio de los países más desarrollados arroja un 21%. Expertos dicen que el problema se origina en la infancia.

Viernes 14 de septiembre de 2018, Daniela Muñoz, Nacional La Tercera

Desde 2016 se sabe que en Chile el 1% de las personas adultas que tiene educación media completa entiende lo que lee, frente al 7% promedio de la Ocde. Más preocupante aún es que solo el 5% de los adultos con educación superior tiene un alto nivel de comprensión lectora, mientras que el promedio de ese grupo de países es de 21%.

Estos datos, que fueron mencionados en el informe de la Ocde “Education at a Glance 2018”, dado a conocer esta semana, abrieron el debate respecto de lo que se ha hecho para revertir esta tendencia, lo que falta por ejecutar y los motivos de estos bajos índices de comprensión que tienen los chilenos en relación a lo que leen.

El exjefe de Educación General del Mineduc y actualmente investigador de la U. Diego Portales, Gonzalo Muñoz, plantea que “según esta evidencia, y a pesar de avances importantes entre generaciones, hoy el 53% de los adultos en Chile no entiende instrucciones escritas simples, como interpretar los signos de un mapa. Esto, claramente, es un problema que afecta la adecuada integración de las personas a su vida en sociedad”.

Ernesto Treviño, director del centro para la transformación educativa de la U. Católica Centre, afirma que a pesar de que las personas asistan a la educación superior, esta no necesariamente las dota de la competencia básica de comprensión lectora que deberían tener. “Sin duda esto es un problema de calidad de la educación, porque la comprensión lectora debería desarrollarse en la educación básica y media, pero incluso en la educación superior no se alcanza dicha habilidad. Se puede afirmar que las instituciones de educación superior que recibieron a estas personas no cumplieron con el cometido de desarrollar esta habilidad básica”, dice Treviño.

Según los investigadores, los factores que influyen en este tipo de indicadores son diversos y van desde el nivel educacional de las familias de origen, pasando por el trabajo de los docentes en el aula, hasta los hábitos de lectura que se desarrollan en edades más avanzadas.

¿Cómo se resuelve esto?

Para Gonzalo Muñoz, la solución a este “déficit” debe apuntar en “poner un foco cada vez más claro en el apoyo a las escuelas y liceos y en el desarrollo de capacidades de los actores educacionales, temas que hoy parecieran no formar parte de las prioridades gubernamentales”.

La ministra de Educación, Marcela Cubillos, plantea que la lectura es central en la mejora de la calidad. “Estamos diseñando un programa que tiene como objetivo promover la lectura desde la primera infancia. Y lo estamos abordando desde diferentes ángulos, que pasan por un trabajo con los directivos, docentes y familias, además de la mejora del equipamiento en los establecimientos”, afirmó la secretaria de Estado.

Cubillos añade que se está trabajando en el Plan Nacional de Calidad, que contempla iniciativas como ‘Todos al Aula’, que busca desburocratizar la gestión de las escuelas y el trabajo de los docentes.

La académica e investigadora del Centro de Investigación Avanzada en Educación (Ciae) de la U. de Chile, Macarena Silva, plantea que “es importante enseñar a los niños no solo a leer, no solo a juntar letras, sino que a comprender. Porque muchas veces se piensa que es suficiente con que el niño sepa leer, pero es fundamental enseñarles también a comprender lo que leen y escuchan. Y si esto no se resuelve a temprana edad, después se mantiene y genera problemas”.

Alejandra Meneses, académica de la Facultad de Educación de la U. Católica, indica que tanto el vocabulario “como las habilidades de lenguaje que caracterizan los contextos de aprendizaje y evaluación contribuyen significativamente a la comprensión alcanzada por los estudiantes en textos explicativos. Por lo tanto, en la medida en que se dan más oportunidades a los estudiantes para participar activamente en estos contextos de comunicación propios de la escuela, se les posibilita desarrollar dicho lenguaje, lo que les permitirá comprender más profundamente los textos académicos propios de la escuela”. Y añade que “se necesita tomar más conciencia de la relevancia de un aprendizaje variado, flexible y contextualizado de la lengua que fomente la comprensión de diversos textos para los lectores”.

Lectura digital

Rosa Gaete-Moscoso, directora de la carrera de Educación Básica de la U. Alberto Hurtado, dice que en Chile si bien han existido avances, “falta un fomento más fuerte de la lectura no solo en relación a las evaluaciones”. Y sobre las razones que explican los bajos resultados, señala que se trata de “una cuestión de base cultural que es un problema histórico en Chile”. Además, indica que “el mundo digital fomenta una lectura y escritura parcelada y discontinua, no abordamos largos textos. Uno se sube al metro y ve a mucha gente leyendo en el celular, pero son cuestiones cortas que no permiten desarrollar habilidades más complejas. Y un tercer motivo apunta a que en las escuelas se sigue enseñando a leer y escribir con estrategias de decodificación que son métodos antiguos y eso se ha intentado modificar desde la reforma de 1996”.

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Editorial de La Tercera: “Prueba Simce y nulo avance en lectura”

Publicada en el Diario La Tercera el Lunes 13 de agosto de 2018.

Si bien una de las noticias que más atención concitó durante los últimos días fue el cambio de ministro de Educación -hecho que indudablemente ha generado diversas reacciones en el campo político-, lo cierto es que la semana pasada ocurrió otro acontecimiento importante que debiera marcar la agenda del gobierno: la Agencia de la Calidad dio a conocer los resultados de la Prueba Nacional de Lectura 2017. En esta oportunidad, esta fue aplicada en forma muestral -y no censal- a alumnos de 2º básico de 260 establecimientos educacionales del país. Lamentablemente, el promedio de la evaluación no muestra una variación significativa respecto de las mediciones anteriores, lo que habla de un estancamiento preocupante. Asimismo, se encuentra que en esta etapa ya se produce una fuerte brecha entre los promedios de niños de nivel socioeconómico bajo y alto, la que alcanzó los 53 puntos.

Junto con la entrega de los puntajes, se identificaron algunos de los elementos que ayudarían a lograr un mejor aprendizaje de la lectura, entre los cuales destacan la dedicación y expectativas de los padres respecto de la enseñanza de sus hijos, así como también la asistencia a una educación parvularia de calidad. La evidencia indica que la experiencia de los niños en su primera infancia tiene el potencial de influir sobre su motivación y preparación para la etapa escolar, pudiendo afectar irreversiblemente su trayectoria futura. De igual forma, tal como la educación parvularia es capaz de influir sobre el desarrollo de las habilidades lectoras de los niños en 2º básico, estas últimas constituyen a su vez un insumo fundamental para sus aprendizajes posteriores durante la vida escolar. Lamentablemente, los niños que no logran leer correctamente pueden verse limitados en sus aprendizajes más adelante.

Todo esto nos habla sobre la importancia de diseñar estrategias que permitan abordar oportunamente las falencias que se producen en los aprendizajes de los niños y revertir oportunamente su retraso. Para ello, sin embargo, se requiere detectar en forma temprana y precisa dónde están las mayores carencias, y dirigir hacia allá los esfuerzos del Estado. Paradojalmente, el potencial de la Prueba Nacional de Lectura es insuficiente en ese sentido, pues el año 2015 el gobierno tomó la decisión de dejar de aplicarla en forma censal, es decir, a todos los niños de 2º básico. Y en cambio, decidió comenzar a tomarla solo a una muestra de colegios, impidiendo detectar con precisión dónde está la población que más apoyo requiere: en 2017 apenas se cubrió al 3% del total de escuelas y niños de este nivel.

Es de esperar que la ministra que acaba de asumir en la cartera de Educación esté consciente de este tipo de desafíos, que aunque no suelen destacar en la agenda política, debieran ser la verdadera prioridad para el país. La tarea es encontrar los mecanismos que permitan llegar a quienes comienzan a quedarse rezagados más tempranamente, atacando las brechas que comienzan a manifestarse prematuramente en la vida escolar y focalizando los esfuerzos del Estado en lo más urgente.

Niños vulnerables muestran retraso en lectura de hasta dos años frente a sus pares

Los resultados de la Evaluación Nacional de habilidades lectoras de 2° Básico evidenciaron grandes brechas socioeconómicas.

Viernes 3 de agosto de 2018, Camila Mardones, Nacional La Tercera

Comprender textos, desarrollar un gusto por la lectura y leer en voz alta pronunciando cada palabra son parte de las habilidades que debería tener un alumno de segundo básico al terminar el año escolar. Sin embargo, y según mostró la Evaluación Nacional de Lectura dada a conocer ayer por la Agencia de la Calidad de la Educación, no todos los estudiantes adquieren esas herramientas a tiempo. Incluso, muchos de ellos pueden estar rezagados hasta en dos años escolares en habilidades de lectura respecto de sus pares de la misma edad.

La prueba fue realizada en 2017 y evaluó a 7.349 estudiantes de todas las regiones del país. Los alumnos tenían que leer textos cortos y luego responder 25 preguntas de alternativas.

La principal brecha que mostró el estudio fue según nivel socieconómico. Mientras los estudiantes que tenían una condición socieconómica alta obtuvieron 285 puntos, aquellos pertenecientes a un grupo socieconómico bajo tuvieron 232 puntos en la misma prueba (ver infografía)

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“Según la evidencia internacional, esta diferencia de 53 puntos puede representar hasta dos años de escolaridad. Es decir, cuando un niño está terminando segundo básico con habilidades acordes a ese nivel, otro niño está terminando segundo básico con habilidades de inicios de primero básico”, explicó Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de la Calidad.

Henríquez calificó aquella diferencia como “extremadamente compleja. Conocíamos esa brecha en niveles superiores, como octavo básico y segundo medio, pero no teníamos este dato a tan temprana edad. Esto demuestra la necesidad imperiosa de fortalecer el trabajo institucional pedagógico en todos los contextos, pero especialmente en los más desfavorecidos”.

A nivel general, los resultados de este año no mostraron grandes variaciones respecto de años anteriores. Sobre esto, el subsecretario de Educación, Raúl Figueroa, señaló que el estudio “muestra un estancamiento y nos obliga a poner un sentido de urgencia en las medidas para seguir mejorando la calidad de la educación. El Ministerio de Educación (Mineduc) está trabajando en un plan nacional de calidad que, entre otros aspectos, comprende un foco particular en la lectura”.

Factores que aportan

El estudio también muestra las variables que inciden en que algunos alumnos de segundo básico tengan mejores resultados en la prueba de lectura. Uno de ellos es la asistencia a kínder antes de entrar al colegio. Un niño que asiste a la educación preescolar obtiene, en promedio, 18 puntos más en la prueba que uno que no lo hace.

El ministro de Educación, Gerardo Varela, señaló que “uno de los puntos del que nos habla el estudio es la importancia del kínder y el prekínder. Está pendiente la dictación de la ley para hacer el kínder obligatorio, que se aprobó en la Constitución hace algún tiempo. Vamos a promover esa ley, porque efectivamente lo que nos muestra este diagnóstico es que el kínder tiene una incidencia muy importante en los resultados de lectura”,

Otro factor importante son las habilidades prelectoras, que son capacidades que tienen los niños antes de entrar a primero básico y que incluyen saber contar historias o reconocer palabras y letras del abecedario.

Alejandra Meneses, académica de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, explicó que “todas esas experiencias que tienen los estudiantes en sus casas y en las instancias preescolares tienen una repercusión después en como ellos enfrentan la tarea de comprensión de lectura. Eso se ve en términos de vocabulario, pero también en cuán capaces son los estudiantes de relacionar las ideas que están en el texto con los conocimientos de mundo que tienen”.

En las habilidades prelectoras también se evidencian importantes diferencias socieconómicas. Por ejemplo, mientras en el nivel socioeconómico alto, el 71% de las familias leía con sus hijos antes de que entraran a primero básico; en los niveles socieconómicos bajos esto sucedía solo en el 44% de los casos.

Felipe Coloma, investigador de política educativa de Educación 2020, explicó que en los resultados del Simce de lectura de alumnos de cuarto y octavo básico las brechas entre niveles socieconómicos también bordean los 50 puntos. “Esto nos habla de que, adicionalmente a que hoy existe una brecha muy grande, el sistema educativo no está siendo capaz de acortarla. No solo tenemos una diferencia de cuna, por decirlo de alguna forma, sino que el sistema educativo no está utilizando las estrategias adecuadas para poder disminuir esas diferencias en el tiempo”, aseguró el investigador.

Otro factor significativo es la expectativa que tienen los padres de sus hijos. Los alumnos cuyas familias creían que completarían estudios superiores tuvieron 27 puntos más en la prueba.

La vicedecana de Investigación de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, Pelusa Orellana, explicó que uno de los puntos significativo para mejorar los resultados es la formación docente. “Hay un tema importante de poner mayor foco en la enseñanza de la lectura, como Finlandia”.

RESULTADO

215 es el puntaje mínimo que debe obtener un alumno para demostrar que es capaz de localizar información en un texto y realizar interpretaciones de lo leído.

CAMBIOS EN LA PRUEBA

SIMCE DE LECTURA

EVALUACIÓN MUESTRAL

Desde 2012 se realiza la medición que evalúa habilidades de lectura de los niños de segundo básico. Este año, por primera vez, se optó por cambia la modalidad. Mientras las pruebas anteriores eran censales,  es decir se evaluaba a todos los niños del país, en esta medición se optó por hacerla solo con una muestra e 7.349 alumnos, pertenecientes a 260 colegios, la que fue representativa a nivel nacional, regional y por género. Otro cambio es que a partir de ahora la medición no se realizará anualmente, sino que será cada dos años y su objetivo será monitorear aprendizajes.

“Esto demuestra la necesidad imperiosa de fortalecer el trabajo institucional pedagógico”

Carlos Henríquez, Agencia de la Calidad

“El sistema educativo no está siendo capaz de acortar las brechas que vienen de cuna”

Felipe Colina, Educación 2020

Cuatro de cada 10 escolares no entienden lo que leen

Miércoles 6 de diciembre de 2017, María Eugenia Durán, País, La Hora.

Según estudio PIRLS que mide comprensión lectora, Chile logró sus mejores resultados en una prueba de este tipo en décadas, quedando muy cerca del promedio internacional.

Un moderado optimismo mostraron ayer las autoridades de la Agencia de Calidad de la Educación al dar a conocer los resultados del Estudio Internacional de Lectura PIRLS, donde Chile obtuvo -por primera vez en décadas participando en estas pruebas- resultados cercanos al promedio internacional.

Sin embargo, los expertos destacan que no se puede estar satisfecho porque aún el 40% de los alumnos de cuarto básico simplemente no entiende lo que lee.

Esta es una de las cifras entregadas por el estudio en que nuestro país participa por primera vez y que se aplicó en 2015 en 50 países y nueve ciudades, donde Chile y la región del Gran Buenos Aires son los únicos latinoamericanos.

En esta primera medición Chile obtuvo 494 puntos, a sólo 6 puntos del promedio de la escala de la prueba (500 puntos) y cerca del promedio de los países participantes (511 puntos), ubicándose al nivel de naciones como Bélgica o Georgia.

“Son cifras que debemos mirar en detalle”, dijo el secretario ejecutivo de la Agencia de la Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, quien destacó que hay un pequeño avance y eso es “indicio de buenas noticias”.

Resaltó que el 60% de los estudiantes medidos lograron resultados satisfactorios y que, entre ellos, uno de cada cuatro (25%) logra aprendizajes superiores en el proceso de lectura. “Y lo más importante es que son estudiantes de todos los grupos socioeconómicos y no sólo de los más altos”, apuntó.

Brecha

Pero Henríquez admite que el país aún tiene un largo camino por recorrer, porque 4 de cada 10 alumnos de cuarto básico (9 a 10 años) no alcanzan las competencias básicas en el proceso de lectura. “Esto nos demuestra que tenemos cifras de niños que no logran este proceso lector en todos los grupos socioeconómicos, aunque, obviamente, donde más se requiere trabajo es en el más bajo”, apuntó el director ejecutivo.

Para Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020, esta cifra no es menor. “No nos parecen resultados tan positivos. En primer lugar porque la muestra de países que participan en el estudio PIRLS es mucho más grande que en otras mediciones como PISA, donde hay más países similares a Chile. En PIRLS participan más países con dificultades educativas”, señaló.

Consideró estos resultados “igualmente malos a los que hemos obtenido en otros estudios internacionales, sobre todo por el alto nivel de estudiantes que tiene nivel bajo (28%) o peor (13%)”.

Y, según Cisternas, “lo que se interpreta de estos datos es que los problemas en comprensión lectora son transversales en el sistema y que la brecha entre niños de nivel socioeconómico alto y bajo, aunque es menor que la media de la prueba, aún es alta (95 puntos)”.

Igualmente crítica es Macarena Silva, investigadora asociada del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, a quien le preocupa que la brecha sea bastante grande. “La lectura es un caso particular porque, además de las habilidades involucradas tenemos un problema grave de motivación (…) Y en los niveles socioeconómicos más altos los niños pueden tener un entorno que puede ser un poquito más estimulante en este sentido”, apunta.

Por eso considera vital el trabajo en los colegios y aquí también hace una crítica a la forma en que en nuestro país se enseña a leer. “En Chile se enfoca el aprender, de primero a cuarto, en la decodificación, es decir, en la técnica, en juntar las letras, y esto no tendría ningún problema si se hiciera a par de la comprensión”.

Para Silva la comprensión lectora es una “habilidad para la vida”, no sólo para el éxito escolar sino también para el desarrollo social, asegurando ciudadanos más críticos y más activos. “Si no desarrollas la lectura crítica estás parado en desigualdad frente a otros”, enfatiza.

Responsabilidad compartida

Para Nicole Cisternas, de Educación 2020, en esto hay un problema de sistema educativo “porque los niños están partiendo con dificultades, se agravan a medida que avanzan y egresan con profundas dificultades”. Pero también cree que hay un problema “a nivel societal”.

Según el estudio PIRLS, en Chile los padres demuestran menos afinidad hacia la lectura que el promedio internacional. Sólo 1 de cada 5 padres (21%) reporta que le gusta mucho la lectura, mientras que el promedio de los países participantes alcanzó 1 de cada 3.

“Hay una responsabilidad del sistema educativo, pero no podemos responsabilizar siempre de todo a la escuela”, dice Cisternas, quien añade que hoy en día nuestra deuda es la calidad de la educación y para saldarla hay que hacer una “revolución en la sala de clases”.

Y en opinión de Macarena Silva, la deuda en la comprensión lectora de nuestros niños, además del sistema educativo, es de los padres. “Hay que trabajar la comprensión desde siempre, desde la casa, hablando con ellos y estimulándolos a pensar”, explica.

“Lo que se interpreta de estos datos que los problemas son transversales” Nicole Cisterna, de Educación 2020.

Pagar por un buen colegio no asegura un buen resultado

Baja de la comprensión de lectura en los establecimientos del barrio alto

Pagar por un buen colegio no asegura un buen resultado

En los últimos cinco años, los estudiantes de II Medio de altos ingresos han caído 30 puntos en su capacidad para entender lo que leen, según el SIMCE.

Lunes 29 de Agosto de 2016, Sandra Radic, Crónica, La Segunda.

“En lectura tenemos una baja sostenida de los grupos socioeconómicos altos desde el 2011 a la fecha”, señala Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación cuando se refiere a la capacidad de comprender lo que se lee entre los alumnos de colegios de altos ingresos.

“Esto es irrisorio si se piensa en el alto costo que tiene la educación privada. Un estudiante ABC1 particular pagado pertenece a una élite que representa entre el 8 o 9% del total. Estamos hablando de la nata de la crema y donde hay mucha riqueza”, agrega Verónica Abud, quien a través de la Fundación La Fuente monta bibliotecas tanto en sectores vulnerables como en los malls Plaza.

La doctora Amanda Céspedes con postgrado en neuropsiquiatría y neuropsicología infantil, complementa: “Ni en casa, ni en el sistema escolar ni en el colegio privado se está abordando de manera adecuada cómo hacer un buen lector”. A lo que Henríquez agrega que “antes se suponía que al pagar un buen colegio, se iba a obtener un buen resultado. Hoy eso no es así”.

Estos tres especialistas coinciden en “Opinión de Expertos” que el problema es generalizado. Henríquez pone otro dato sobre la mesa: “En junio se entregó la Evaluación de las Competencias de Adultos, realizada por la OECD, que abarca a personas entre 16 y 65 años, uno de los resultados arrojó que los analfabetos funcionales llegan al 53% de la población. En 20 años apenas mejoramos un punto”.

¿Qué es un analfabeto funcional? Aquella persona que no logra tener las competencias básicas de lectura, por ejemplo, no entiende un manual de instrucción para armar un mueble, explica.

Mucho más enfática para exponer el problema es Verónica Abud: “Si un niño termina el colegio sin saber leer, se ha cometido un crimen y es para meter preso al responsable, porque le quitamos la única herramienta que tiene para aprender y tener éxito que es la lectura”.

En este contexto, Céspedes dice que tiene la sensación de que “un fenómeno que en algún momento pudo haber caracterizado a los sectores vulnerables. Hoy se generalizó”.

“Se quedan tranquilos cuando aprenden a leer”

La neuropsiquiatra tiene una visión pesimista de lo que ocurre en los sectores de ingresos altos. “Tanto el colegio como la familia están colaborando para producir en serie a un mal lector. Se quedan tranquilos cuando el niño aprende a leer, ¡pero eso es lo elemental! Debe venir después un enriquecimiento que pasa por desarrollar al lector estratégico —ese que busca las palabras que no conoce o se sorprende frente a una sintaxis poco común— hasta el lector experto”.

Céspedes señala que los colegios no se esfuerzan en producir un lector estratégico, porque parten del “supuesto que el niño va a leer porque ya aprendió, pero las condiciones sociales ya no existen para que eso suceda como sí ocurría hace 50 años cuando no había nada más que hacer que leer. Además, las familias ya no leen en las casas”.

A ello se suma que los padres creen que el gran objetivo de la educación es darles herramientas tecnológicas. “Muchos de mis pacientes de familias acomodadas no tienen una consola, sino que llegan a tener 10 consolas a las que se suman el Iphone, Ipad y computador (…) Los niños a los que se les ha leído cuentos en la edad preescolar llegan con una muy buena sintaxis, entienden —por ejemplo— lo que quiere decir “Había una vez…”, a pesar de que uno no habla así. Sin embargo, el grupo ABC1 ya no lee cuentos a sus hijos porque los chicos se entretienen con el IPAD desde el año y medio”.

Céspedes insiste en que la formación de un lector estratégico toma dos años y debería darse en segundo y tercero básico. “No en primero, porque el niño debe aprender a leer de manera fluida como paso inicial”.

Los tres apuntan a que tanto la familia como el colegio son importantes a la hora de transformar a un niño en un buen lector. También pasa por una definición como sociedad de lo que es el éxito, acota Abud. “La familia ABC1 está demasiado enfocada a que el niño rinda, es decir, que sea útil. Claramente, si la lectura no tiene utilidad, carece de sentido. Cuántas veces hemos preguntado: “¿Qué estás leyendo? ¿Y para qué te sirve?” Cuántas cosas hemos dejado de hacer porque supuestamente no sirven (…). Los padres entregan a sus hijos al colegio y lo que pase con ellos, es problema del colegio. Y como los colegios privados no tienen competencia porque la educación pública es mala, da lo mismo lo que hagan porque igual tienen una lista de espera de 200 o 300 niños”.

Para Amanda Céspedes, quienes están mejor son colegios como el Alemán, la Scuola Italia o la Alianza Francesa, “donde los chicos son mucho mejores lectores que en colegios donde no hay fuerza por parte de las colonias (principalmente europeas)”. Aunque también advierte que la generalización es peligrosa, porque hay excepciones. “El Colegio Institución Teresiana, por ejemplo, tiene una bibliotecaria espectacular, Inés Rojas. Ella creó las minibibliotecas al interior de las aulas para que los niños tuvieran los libros allí mismo”.

Fórmulas para incentivar la lectura

La estrategia de los cinco dedos

Amanda Céspedes: “Hay distintas estrategias para pasar de un lector fluido a uno estratégico. Por ejemplo, la de los cinco dedos. El niño levanta un dedo cada vez que se encuentra con una palabra que no conoce y cuando llega a los cinco dedos, el profesor detiene la lectura y conversa sobre las palabras que ignoran. Lamentablemente, la mayoría de los profesores no usan métodos de este tipo”.

Verónica Abud: “No hay que tomar pruebas de lectura de 1 a 4º básico. Eso se debería prohibir por ley. ¡Nunca más una prueba! ¡Nunca más un libro que un niño no eligió!”(…) Las bibliotecas tampoco deberían tener bibliotecarias porque están entrenadas para que los libros estén ordenados, clasificados y guardados. La carrera de bibliotecaria no tiene en su currículo el fomento lector (…) En la UDP construimos una biblioteca escolar adentro de la facultad de Educación y elaboramos un plan de cómo trabajar con los futuros profesores de básica. Se organizó una visita semanal para los colegios que estaban en los alrededores con el objeto de que el profesor aprendiera con el niño. Las bibliotecas de los colegios deben estar abiertas a la comunidad”.

Carlos Henríquez: “Si el colegio obliga a leer un libro y después solo hace una prueba de selección múltiple, los incentivos están mal puestos. En el SIMCE, las preguntas que apuntan a habilidades superiores como inferir o interpretar, los estudiantes no las responden (…) Nuestra experiencia con los planes lectores, incluso en colegios ABC1, es que los profesores son los que marcan la diferencia y es labor de los directores hacer ver a la comunidad que lo que se busca es el desarrollo integral”.

Las razones biológicas que explican esta diferencia

Mujeres mejores lectoras que hombres

Las mujeres son mejores lectoras que los hombres. Estos en el grupo socioeconómico alto incluso “quedaron por debajo de los resultados de las mujeres del grupo socioeconómico medio-alto”, indica la última evaluación del SIMCE.

Carlos Henríquez sostiene que hay estudios que hablan de un sesgo de género en las salas de clases. “Los profesores de lenguaje tienden a preguntarle más a las niñas y los de matemáticas, se dirigen más a los niños”.

Amanda Céspedes se muestra más dudosa de esa explicación. “Puede haber una tendencia de ese tipo, pero hay un factor biológico. El desarrollo del cerebro lector que es esencialmente el izquierdo, muy apoyado por el cerebro derecho con la imaginación, madura en promedio entre uno y dos años antes en la mujer. Además, por su estructura biológica, la mujer es más emotiva, por lo tanto, el texto de un libro la captura más si está bien elegido. En cambio, hasta los 10 años, al varón lo atrae más la acción. Eso los profesores muchas veces no lo saben y dan a leer los mismo libros a hombres y mujeres. Por ejemplo, las niñas dibujan adjetivos, y los niños dibujan acciones o verbos”.

“Lo más importante es el factor de maduración —argumenta Céspedes—, las niñas comienzan a hablar en promedio un año antes que los hombres y empiezan a leer y a escribir también un año antes. Las niñas alcanzan un nivel narrativo en redacción a los 7 y medio u 8 años de edad. Nivel narrativo es cuando se pide una narración y se estructuran ideas en torno a un relato. En cambio, los varones a los 8 años todavía utilizan el discurso descriptivo, por ejemplo, van a decir que los perros son animales de cuatro patas, regalones y les gusta el pellet. Muchos redactan hacia abajo como enumeración”.

grupos

291 puntos lograron las mujeres de los grupos socioeconómicos altos en 2015, 17 puntos menos que en 2013.
217 puntos lograron los hombres del estrato alto en 2015, 20 puntos menos que en 2013.
50% de las niñas les gusta que le regalen un libro.

Amanda Céspedes, psiquiatra infantil y juvenil:
– “El fantasma del ministerio de Educación nos paraliza y oculta una realidad más compleja que es la calidad de la formación docente. Si nos preocupáramos de tener una muy buena formación docente, el ministerio dejaría de ser un peligro”
– “No hay una práctica sistemática del desarrollo de la argumentación, la que debe ser oral y escrita. ¿Cómo puedo convencer al otro? Después nos sorprendemos porque se destruye al Cristo de la Gratitud Nacional”.

Verónica Abud, máster en Educación y fundadora de Fundación La Fuente:
– “No veo a los profesores cuestionando un modelo de enseñanza que se basa en la transmisión de contenido, siendo que este es un bien social, disponible y democrático. Las nuevas habilidades están en saber trabajar en equipo, cuestionar, rediseñar y ser flexibles”
– “El Centro de Recursos para el Aprendizaje (CRA) -antiguas bibliotecas- sigue comprando 35 libros del mismo ítem para que el profesor haga una sola prueba y la repita año tras año”

Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación:
– “Cuando llegan del colegio, lo primero que preguntamos es cómo te fue en el colegio y lo segundo, qué nota te sacaste. Nunca preguntamos qué aprendiste hoy”.
– “Tras 24 años logramos tener una nueva carrera docente que señala que no cualquier puede ser profesor. La carrera de profesor no se forma en 5 años, sino que en 45 años”

Expertos en educación entregan consejos para mejorar la comprensión lectora

Ello, luego de que informe de la OCDE revelara que el 53% de chilenos de entre 16 y 65 años no entiende lo que lee.

Lunes 4 de Julio de 2016, Karina Puvogel, HoyxHoy.

Por estos días se ha sabido que un número importante de chilenos no entiende lo que lee. Un alarmante 53% de los adultos de entre 16 y 65 años no comprende un texto cuando éste deja de ser sencillo, según reveló un estudio elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que midió las competencias de adultos en tres áreas: alfabetización, aritmética y resolución de problemas con tecnología.

Sin embargo, no hay que incluir a todos en el mismo saco pues aquellos en el rango etario entre 16 y 24 años tienen rendimientos significativamente mejores en las pruebas que los más adultos, especialmente aquellos que tienen entre 55 y 65 años, quienes obtuvieron pobres resultados. Esta diferencia se justifica, principalmente, porque en el grupo de menor edad el hábito de lectura es aún mayor. Así lo afirman en la fundación “Había Una Vez”, que se dedica a la promoción del libro y la lectura en la niñez y juventud.

Haciendo eco de la información recolectada por la OCDE, hoyxhoy les pidió consejos a tres expertos en educación dirigidos a quienes tienen dificultades para comprender los mensajes textuales.

“LEER PORFIADAMENTE”

“Mi consejo es rudimentario pero potente: leer, leer y leer, porfiada y reiteradamente, deseablemente en voz alta y pausada”, dice Mario Waissbluth, experto en política educacional, fundador y coordinador nacional de Educación 2020 -movimiento que busca reformar el sistema de enseñanza-, quien aconseja a adultos con dificultad de comprensión lectora. Waissbluth explica que cuando se logren superar las 60 palabras por minuto, se habrá mejorado mucho el entendimiento. “Si tienen hijos pequeños, sugiero leerles cuentos en voz alta todas las noches. Si tienen hijos adolescentes, son ellos los que deben leerle una noticia a los padres y lograr ese ritmo. La comprensión lectora y auditiva van de la mano”.

VOLVER AL PAPEL

“Ponerse a leer y/o escuchar libros o podcasts, informativos o literatura”, aconseja Rebeca Domínguez, profesora y directora de la fundación “Había Una Vez”, que se dedica a la promoción del libro y la lectura en niños y jóvenes, especialmente de sectores vulnerables. Ella explica que para poder comprender lo que se lee, se debe ampliar el vocabulario, se tienen que conocer las palabras que se leen y una de las mejores maneras que hay para hacerlo es leyendo, afirma.

Además, Domínguez aconseja desafiarse, salir de la zona de confort al seleccionar textos con palabras nuevas: “Si se lee siempre lo mismo o se utilizan textos muy básicos; con un lenguaje muy pobre, no se aprenderá. Se debe aumentar el nivel de dificultad, con textos que sean de las áreas que a la persona le gusten, así se podrá incorporar y conocer palabras nuevas que no son del diario vivir”.

Por último, agrega que “da lo mismo el soporte: no importa si es en papel o digital, aunque ahora hay estudios que dicen que si se lee en papel se comprende mejor que en digital”.

Alejandra Vidales, directora del Centro de Aprendizaje de la Universidad Santo Tomás, sugiere no dejar de leer “porque un texto es difícil o no se entiende”. Ella alienta a aventurarse a otras lecturas, ir más allá de la habitual revista o diario con el fin de conocer otro tipo de vocabulario, otro tipo de redacción. “Eso es lo que le va dando riqueza a la comprensión lectora”, enfatiza. Como segunda recomendación, Vidales alienta a volver al diccionario de papel, a tenerlo a mano. “Son pocos los que tienen ese hábito”. Y dice que esto además es muy útil si está haciendo una sopa de letras, un crucigrama. Para enriquecer aún más el vocabulario y por tanto la comprensión, Vidales aboga por esta herramienta en formato de papel, porque “fomenta el conocimiento de otras palabras porque alrededor de la palabra está lleno de otros términos”, afirma. Analizando las áreas que midió el estudio de la OCDE (alfabetización, aritmética y resolución de problemas con tecnología), ella hace ver que está todo relacionado: “La comprensión lectora es la base que nos permite resolver problemas y también conectarnos con la tecnología, pues así se puede entender instrucciones o el planteamiento de un problema”.

ENCUESTA OCDE

“Las habilidades importan” se denominó la encuesta de la OCDE, producto del programa del organismo para la Evaluación Internacional de Competencias de los Adultos (PIAAC). Esta ofrece una imagen en tres competencias clave de procesamiento de información: alfabética, aritmética y tecnológica.

La Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos (PIAAC) fue aplicada en 34 países.

“Leer, leer y leer, porfiada y reiteradamente, deseablemente en voz alta y pausada
Mario Waissbluth, experto en educación

jóvenes lectores Los resultados en las pruebas de la OCDE de aquellos entre 16 y 24 años se explicarían por sus hábitos de lectura.

ver el diccionario Para aprender el significado de las palabras, es lo ideal. Esto es recomendado por los expertos en educación.

Comprensión de lectura

El Mercurio. Santiago, Chile. 24/03/2011

Se ha discutido bastante sobre la carencia de comprensión lectora promedio de nuestro país, algo evidente para quienes trabajamos en la educación universitaria, pues la mayoría de los alumnos que recibimos vienen sin hábitos de lectura y con muy poco interés por entablar una amistosa relación con los libros. Por ejemplo, concentrarse en un volumen de poco más de 100 páginas se les hace cuesta arriba y reclaman por la “excesiva” extensión de la obra.

Frente a este panorama un poco deprimente, surge la pregunta: ¿qué ocurrió para que en Chile y en otros lugares se dejara de leer? Hay varias respuestas. Una de ellas es que nuestra época, de una invasión visual y sonora casi sin límites, apenas impulsa el tiempo, el espacio y el silencio para sentarse en un sillón con un libro en las manos y concentrarse un par de horas en este ejercicio intelectual, mirado por muchos con desdén o sospecha. A tal punto esto es cierto, que, incluso, un buen lector debe dar explicaciones por dedicar parte de su día a esta actividad “improductiva”.

Sin embargo, me sumo a las voces que aprecian sinceramente la lectura, reconocen su necesidad y conservan el gusto por ella, pues las páginas leídas no son una negación de la vida, sino un puente para que nuestro paso por la existencia sea auténticamente más humano.