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Abren la primera biblioteca vegana en Chile (y Latinoamérica)

El Mostrador, 29 de febrero de 2020.

La comunidad vegana tendrá a su disposición más de 100 libros físicos para consultar y tener además libre acceso digital para subir material académico y ayudar al desarrollo futuro de contenido científico.

El pasado jueves 27 de febrero fundación Vegetarianos Hoy lanzó la primera biblioteca vegana de Latinoamérica que cuenta con 115 libros físicos, una plataforma web para buscar los títulos orientados a la alimentación basada en vegetales y material digital de libre acceso.

“Este proyecto significa crear un espacio único de colaboración donde podemos acercar el veganismo y sus distintas áreas a la gente. Por esta misma razón, nos preocupamos de traer libros que no necesariamente llegan a Chile para mantenernos a la vanguardia”, explicó Javiera Mayorga, directora de Proyectos de fundación Vegetarianos Hoy.

La iniciativa surgió el año 2017 con la ayuda de “A Seed of Change” y busca facilitar material de lectura para la comunidad vegana, ayudando así a la gente en su transición al veganismo y acabar con los mitos alrededor de este estilo de vida.

Además, la plataforma reunirá distintas tesis y material bibliográfico para que los mismos usuarios puedan desarrollar a futuro mayor contenido científico, sin mencionar que también podrán publicar material en distintos formatos académicos.

Para acceder a la biblioteca física ubicada en el centro de Santiago y que cuenta con títulos en español e inglés, basta con ser socio de fundación Vegetarianos Hoy o donar dos o más libros. En caso de ser estudiante, no es necesario cumplir con ningún requisito, solo se debe agendar previamente una visita escribiendo a bibliotecav@vegetarianoshoy.org

De esta forma, la fundación asegura la continuidad de los títulos extranjeros y más escasos, entre los que se encuentran ejemplares de recetas hasta nutrición, derechos animales y medioambiente.

Opinión: “Recoletras o la importancia de transitar del valor “popular” al valor “público” del libro”

Por Andrés Fernández Vergara, El Mostrador, 6 de febrero de 2019.

La iniciativa de librería popular Recoletras que el alcalde Daniel Jadue inauguró la semana pasada demuestra un interés por el fomento, el acceso y la democratización del libro, como él mismo propone. Para materializarla, instauró un punto de venta al que las familias de la comuna han accedido de manera masiva y entusiasta para adquirir libros.

Aunque aplaudida, es difícil que la iniciativa logre su propósito de democratización del libro, pues apela a un valor popular y no a un valor público. Distinguimos un valor popular de uno público pues el primero apela a una suma de las valoraciones individuales, muy ligado al interés económico de cada uno y las disposiciones a pagar; y el segundo apela a aquel interés de la esfera pública, de todos como sociedad, en el presente y el futuro. Es popular regalar dulces, pero es público reconocer que tanto dulce genera problemas de salud.

El libro es un objeto de naturaleza dual: tiene un componente económico (se compra y se vende) y tiene un componente simbólico (representa la expresión cultural a través de las letras). Es casi intuitivo relacionar cada componente a uno de los valores descritos: el componente económico deriva en un valor popular, pues si el libro es más barato todo el mundo querrá comprarlo, y el componente simbólico deriva en un valor público, pues existe el deber de conservar el libro como patrimonio (pensemos en todas las iniciativas que rememoran a Neruda, Mistral, Parra, entre otros).

Hecha esta distinción, también vale la pena tener en mente que hay un propósito ulterior escondido dentro del libro, la lectura. El valor principal del libro no es ornamental, sino que reside en su lectura. Esto no es novedad en el mundo del libro, las grandes iniciativas llevan ambos temas en su nombre (Política Nacional de la Lectura y el Libro, Observatorio de la Lectura y el Libro, etc.). Se ha evidenciado que la lectura favorece la vida de un país, fortaleciendo el pensamiento crítico, promoviendo una ciudadanía activa y participativa, y aumentando el bienestar de los ciudadanos, a través de la experiencia del libro.

Al pensar en la lectura, es rápida una primera duda respecto a Recoletras: ¿se están leyendo los libros comprados? Cuando el componente económico del libro es el que prima, como sucede en Chile desde los años ’70 de acuerdo con numerosos estudios, pueden darse dos fenómenos que atentan contra la lectura y su democratización. Un fenómeno es que los libros comprados en Recoletras se estén revendiendo, sospecha justificada por un lado en la diferencia de precios, que es suficientemente alta como para ser un buen incentivo, y por otro lado en que es fácil acceder al comercio informal en Santiago. Un segundo fenómeno, bajo el mismo prisma del componente económico, es que los libros se estén comprando a montones, pero no se lleguen a leer nunca (un poco el efecto cyber Monday o black friday, donde se compran productos motivados por las cuantiosas ofertas, y que luego quedan botados). Un efecto negativo de esto es que sin percibir el beneficio de la lectura, se estarán inflando las (paupérrimas) estadísticas del libro: aumenta el consumo de libros en compras y aumenta el número de libros en el hogar. Estos fenómenos, derivados de una valoración popular del libro, porque “está barato”, atentan contra el valor público que se produce de la lectura y del adecuado uso del libro.

La Política Nacional de la Lectura y el Libro (PNLL) fue una iniciativa diseñada participativamente, con mesas de trabajo de diversos actores del mundo del libro en todo Chile. Esta política instaura y oficializa la noción de un ecosistema del libro en Chile (pág. 6), donde todos sus actores y sus partes se relacionan entre sí, con el propósito de generar un mayor acceso a la lectura y el libro. Cuando la iniciativa Recoletras vende libros más baratos, a través de una subvención del municipio, le está haciendo daño al ecosistema del libro y a sus actores. La municipalidad financia los costos fijos de Recoletras (local, vendedor, logísticas de transporte, etc.) y le permite poner precios más baratos, lo que está lejos de ser una fórmula mágica replicable por librerías independientes. Es más, se parece a lo que grandes cadenas multinacionales hacen en sus librerías: venden libros a precios más baratos, a través de subvenciones cruzadas de los libros de venta segura (best-sellers, llamados también “sandías caladas”) o de negocios alternativos (son parte de grandes holdings).

Al poner precios bajos, Recoletras está depredando a librerías independientes más pequeñas que no pueden competir con esos precios, y está dañando al ecosistema. Las librerías independientes, parte importante del ecosistema, son las que aportan con diversidad política y cultural a la industria (basta con ponerse a pensar de dónde surgen los Lemebel, los Maturana y los Bolaños). Además, al matar la diversidad de actores, Recoletras estaría monopolizando la decisión de oferta de libros en la comuna, y no hay que perder de vista que, como todo actor del sistema, el municipio tiene un color político muy claramente definido. La fórmula de subvención no es replicable ni sostenible por las librerías independientes, lo que merma el valor público de la diversidad democrática y cultural, y su sostenibilidad en el tiempo.

Finalmente, y a modo de propuesta, quisiera poner tres aspectos sobre la mesa. El primero es mencionar que existen discusiones políticas sobre el libro y la lectura en Chile, a través del Consejo, de la PNLL, entre otras. Si el alcalde Jadue y el municipio desean fomentar democráticamente el libro y la lectura, pueden y debiesen convertirse en un actor político que impulse la discusión de medidas sistémicas de fomento al libro, como lo son el precio fijo, la exención del IVA, la gestión de ventas, las tarifas diferenciadas de envío, las cuotas en compras públicas, etc. De esta manera se hace más robusto el ecosistema del libro y su democracia.

En segundo lugar, propongo considerar alternativas más sistémicas de acceso al libro, utilizando mecanismos similares a las subvenciones (que pueden volverse concursables, por ejemplo). Esto es, apoyando a librerías independientes y locales de la comuna, en vez de empujarlas al cierre. Fortalecer las librerías puede incurrir en un círculo virtuoso: se genera emprendimiento, empleo y sostenibilidad para las familias de la comuna, mantiene la diversidad política y cultural de la comuna, y podría permitir el ingreso de talentos nuevos al ecosistema. Reitero que las librerías independientes, junto con las editoriales independientes, son el único espacio que los escritores nuevos tienen para ser descubiertos. Además de todo esto, el público tendría acceso a libros más baratos, que es justamente lo que desea el municipio.

En tercer y último lugar, propongo fomentar la piedra angular de todo este asunto, que es la lectura. Ya es conocimiento general que en Chile leemos poco, y lo que leemos lo leemos mal (recordemos a Mario Waissbluth y su cruzada por aumentar la comprensión de lectura). Este problema genera repercusiones culturales, económicas (los libros se encarecen por tener que imprimir tirajes de volumen pequeño), sociales (menor bienestar), y políticas (escasez de pensamiento crítico). La forma de luchar contra esta problemática es “generar audiencias” y fomentar la lectura. El municipio podría promover planes de lectura, apoyar a las escuelas municipales y bibliotecas populares y públicas en planes de acercamiento y mediación a la lectura. Dedicar dichos recursos al fomento de la comprensión lectora en niños y niñas puede ser una inversión con muchísimo más impacto en el largo plazo.

Robustecer el ecosistema del libro es un propósito más complejo y efectivo que una iniciativa populista de esta naturaleza, que se afirma del componente monetario y valor popular del libro, y no de su componente simbólico y valor público. Aunque siempre es positivo escuchar que hay interés de fomentar la lectura y el libro, y que se abren nuevas librerías, es importante tener en cuenta que existen valores que van más allá del interés individual y popular de los ciudadanos. Trabajar por el ecosistema del libro y sus valores públicos es avanzar hacia un país más lector, más crítico y más feliz.

“Recoletras”: Jadue responde las quejas de los libreros que lo acusan de “competencia desleal” y “populista”

“Recoletras”: Jadue responde las quejas de los libreros que lo acusan de “competencia desleal” y “populista”

Martes 29 de enero de 2019, El Mostrador

La coordinadora de la editorial Catálogo, Cecilia Bettoni, aseguró que el alcalde Jadue “está instalando una percepción muy poco seria respecto del funcionamiento del mercado editorial”. A su turno, el jefe edilicio hizo un llamado a “todos los libreros y a las grandes cadenas” a no criticar su proyecto, especialmente a “aquellos que en treinta años no fueron capaces de instalar una sola librería en la comuna”.

Este lunes se inauguró la primera librería popular Recoletras”, iniciativa que impulsó el alcalde Daniel Jadue (PC) de la Municipalidad de Recoleta, comuna que hasta la fecha no contaba con ninguna librería en su territorio. Durante la inauguración, el jefe comunal señaló que el proyecto “tiene como objetivo democratizar el acceso a la lectura”, por medio de la venta de “más de 6.500 libros con un precio justo”, los cuales pueden ser hasta un 70% más baratos.

En este contexto, no faltaron los cuestionamientos y críticas por parte de editoriales y librerías, las cuales apuntaron a que el alcalde “responsabiliza a los libreros de que la gente no pueda comprarlos”.

Así lo cree la coordinadora de la editorial Catálogo, Cecilia Bettoni, quien expresó a través de su cuenta de Twitter que el alcalde de Recoleta “está instalando una percepción muy poco seria respecto del funcionamiento del mercado editorial”, ya que “fractura la cadena del libro” y “responsabiliza al librero como quien sobreprecia los libros”.

Para profundizar en sus argumentos, Bettoni se refirió a la cadena que existe entre la editorial, el distribuidor del libro y el librero, quienes dividen la ganancia de la venta del libro en tres partes, donde la editorial gana el 40% , el distribuidor un 20% y el librero se queda con el otro 40%.

En este sentido, Bettoni señaló que “cuando Jadue abre una librería popular y anuncia un 40% de descuento, lo que hace es eliminar al librero y negociar con la editorial o el distribuidor”.

Daniel Jadue se mostró indiferente ante las críticas, argumentando que en la comuna de Recoleta “no hay ninguna librería y las grandes cadenas están en Providencia, Las Condes, Vitacura y no son mi preocupación”, según comentó al Diario U. Chile

Asimismo, hizo un llamado a “todos los libreros y a las grandes cadenas” a no criticar la iniciativa de Recoletras, especialmente a “aquellos que en treinta años no fueron capaces de instalar una sola librería en la comuna”.

Otra de las críticas provino de Paula Barría, socia de la librería Metales Pesados, quien calificó la propuesta de Jadue como “una competencia desleal y una medida populista”, ya que “naturaliza la visión de que las librerías falsean el precio del libro”.

En su defensa, el alcalde señaló a <em>La Tercera</em> que, “le estamos haciendo un favor a la industria del libro, porque abrimos la posibilidad de que se expanda”, asegurando que “vendemos a precio de costo y nosotros asumimos como municipalidad los costos operacionales”.

Más librerías populares

En su primer día de funcionamiento, Recoletras logró atender “a varios cientos de personas” con ventas superiores a $1.800.000. “Estuvo llena desde que la abrimos hasta que la cerramos, con bastante asistencia de público de todo Santiago”, puntualizó el jefe comunal.

Dado el éxito de su inauguración, los alcaldes de las comunas de Macul, Cerro Navia y Quilicura se contactaron con Jadue para evaluar la posibilidad de replicar la idea en sus municipios. En este sentido, el edil destacó que la librería popular Recoletras cumple con todas las normas del Servicio de Impuestos Internos, está registrada como una editorial y se proyecta en el futuro para abrir más sedes en otros espacios de la Región Metropolitana.

Libros a precio justo: inauguran Recoletras, la primera librería popular

Libros a precio justo: inauguran Recoletras, la primera librería popular

Lunes 28 de enero de 2019, El Mostrador Cultura

El nuevo espacio ofrece más de 6.500 libros con precios que oscilan entre un 40% y 70% más económicos que en el mercado tradicional. Además, toda persona podrá ingresar a la librería popular sin necesidad de ser residente de la comuna de Recoleta.

Este lunes el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC), inauguró la primera librería popular que pone a disposición de los lectores más de 6.500 libros con precios notoriamente económicos en comparación con los del mercado tradicional.

“Acabamos de inaugurar nuestra #LibreríaPopular, que tendrá libros a precio justo. Queremos aportar un grano de arena para democratizar el acceso a la lectura”, anunció el alcalde durante el lanzamiento.

El jefe comunal –reconocido por instalar otros recintos populares como una farmacia, óptica, inmobiliaria y una universidad popular– comentó a Canal 13 que en la comuna no existe ninguna librería, denunciando que “el mercado nunca se ha interesado por traerles a 160 mil personas un libro para que puedan comprar”.

En respuesta a esta necesidad, Jadue comentó que la nueva librería ofrece “la posibilidad a todos aquellos que les encanta leer y que no tenían cómo resolver este tema, el libre acceso a los libros con un precio justo”. Los valores son entre un 40% y 70% más económicos que el mercado tradicional.

El alcalde también destacó que podrá ingresar todo público a Recoletras, contemplando la posibilidad de crear una editorial propia con el objetivo de distribuir libros a bajo precio a otras comunas.

Finalmente la alcaldía, a través de su cuenta de Twitter, difundió una tabla comparativa de precios que muestra el bajo costo de los libros disponibles en la librería popular.

Precios-recoletras