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Se suspende la Feria del Libro de Santiago 2019

Será en 2020:

Se suspende la Feria del Libro de Santiago 2019

Martes 29 de octubre de 2019, Cultura El Mercurio

La Cámara Chilena del Libro anunció ayer que no se realizará la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) 2019, “después de evaluar los últimos acontecimientos ocurridos en el país y las condiciones disponibles y necesarias para asegurar la organización de este importante encuentro literario y cultural en los niveles comprometidos y esperados por el público y las empresas expositoras”. La feria iba a ser entre el 4 y 8 de diciembre en la Estación Mapocho, con Marruecos como país invitado.

Los editores se reúnen para definir el futuro de la Feria del Libro de Santiago

En 2018 el mundo editorial local vivió su mayor división, que se tradujo en eventos paralelos. Las organizaciones del sector conversan la idea de crear una fundación, trasladar la feria al primer semestre, que sea más corta y gratuita.

Javier García, Culto La Tercera, 23 de Marzo de 2019.

El sábado 27 de octubre de 2018 fue el primer fin de semana de la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) en la Estación Mapocho. Ese día el escritor Francisco Ortega (Logia) le respondía en su cuenta de Twitter a un lector. “No, este año estaré en #FAS2018. La Filsa se dividió en Filsa y FAS, para las editoriales más grandes. FAS es gratis y en el GAM”.

Organizada hace más de 30 años por la Cámara Chilena del Libro, la Filsa 2018 fue un encuentro opaco y con escasa presencia de público durante sus 18 días. Esto debido a que no contó, como era habitual, con toda la organización del mundo editorial, con la excepción de los socios de la Cámara y la Cooperativa de la Furia (sellos independientes).

El conflicto estalló en agosto pasado cuando las otras dos asociaciones, la Corporación del Libro y la Lectura y Editores de Chile (60 socios) declinaron asistir a la Filsa criticando, principalmente, su falta de modernización.

Así fue como la Corporación del Libro, que representa a cerca del 70% de la producción editorial del país, liderada por Grupo Planeta y Penguin Random House, además de 14 socios, decidieron crear el Festival de Autores Santiago (FAS), en el GAM, en los mismos fines de semana que transcurrió Filsa.

“No estaré en FILSA, voy al FAS en el GAM”, pasaba el dato en Twitter el escritor Jorge Baradit (Historia secreta de Chile), quien ya en agosto había dicho: “La Filsa ha venido en decadencia los últimos cinco años”.

El conflicto provocó que por primera vez la Cámara Chilena optara por liberar la entrada durante dos días ante las críticas por su cobro (entre $ 2 mil y $ 3 mil). A pesar de ello no se entregaron cifras de asistencia al cierre. El país invitado de honor fue Perú. Para este año aún no hay noticias de qué país será. Además, en las fechas en que se suele realizar el encuentro – entre el 26 de octubre y el 11 de noviembre aproximadamente-, la Estación Mapocho ya tiene arrendatario: del 1 al 3 de noviembre será sede del festival de cómic Superfest Chile.

Para definir la versión 2019 de la Filsa, Eduardo Castillo, presidente de la Cámara, convocó a una reunión a comienzos de marzo. Asistieron Paula Gaete, presidenta de Cooperativa de la Furia; Sebastián Rodríguez-Peña, presidente de la Corporación del Libro y Javier Sepúlveda, de Editores de Chile.

A pesar de aportar con $ 81 millones en la última edición, los representantes del Ministerio de las Culturas no fueron considerados: “Como ministerio no hemos sido convocados a las reuniones. No obstante, nos alegra que se estén propiciando estos espacios de diálogo, algo que como ministerio hemos buscado impulsar”, afirma Paula Larraín, secretaria ejecutiva del Consejo del Libro.

Las agrupaciones que sí participaron hicieron una propuesta, y el próximo jueves tendrán respuesta de la Cámara. Una idea que es transversal consiste en crear una fundación que organice Filsa.

Propositiva y diversa

“Todos los actores de la industria pensamos en una gran Feria del Libro de Chile en el primer semestre, para ser parte del circuito de ferias sudamericanas y sin fines de lucro”, comenta Javier Sepúlveda, de Editores de Chile. “Se debe crear una fundación con personalidad jurídica, donde existan representantes de todas las agrupaciones; la feria debe ser de entrada liberada y no debe durar más de 10 días”, agrega Sepúlveda e invita a una nueva actividad: La Lluvia del Libro, entre el 31 de mayo al 2 de junio en el GAM. Ella se suma a la Primavera del Libro, que organizan hace siete años en Providencia.

Hoy las cuatro organizaciones tienen su propio encuentro. La Cámara organiza Filsa, la Cooperativa creó hace 12 años la Furia del Libro, que se realiza en diciembre en el GAM , y a fines de septiembre, en el mismo lugar, la Corporación del Libro efectuará la segunda versión del FAS.

“La participación de nuestros asociados en Filsa no depende del FAS. El FAS es el festival de la Corporación, que ahora es nuestra prioridad”, dice Sebastián Rodríguez-Peña, quien recién asumió como presidente de la Corporación. “Necesitamos una feria moderna, propositiva en cuanto a temas y nuevos autores, que sea reflejo de la diversidad creativa que existe en el país”, agrega el también gerente general de Penguin Random House.

Desde la Cámara, Eduardo Castillo solo se remitió a decir que “nuestra responsabilidad es seguir avanzando en las conversaciones que tenemos y que creo son positivas”.

Paula Gaete, de la Cooperativa de la Furia, dice que aún no deciden si estarán en la feria este año. “Nuestra participación en Filsa depende de las condiciones de la feria misma”, comenta aludiendo también al valor de los stand que fluctúan entre $ 3 millones y $ 15 millones. Gaete recuerda que la edición pasada de la Furia del Libro acogió por primera vez los Diálogos Latinoamericanos, encuentro organizado en colaboración con el ministerio, que anteriormente se desarrollaba en la Filsa.

Finalizaron las dos ferias de libros: FAS se proyecta y Filsa acusa baja de público

Ayer cerró el evento de la Corporación del Libro en el GAM y la muestra de la Cámara en la Estación Mapocho.

Paula Valles, Culto La Tercera, 12 de noviembre de 2018.

Mientras en la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), la banda costarricense MartinSón daba cierre a la última jornada, luego de 18 días, el Festival de Autores de Santiago (FAS) en el GAM presentaba a Raúl Zurita y su recital poético como actividad final. Dos caras del bullado escenario literario que se dio en las últimas semanas, luego de que grandes editoriales como Penguin Random House, Catalonia, y los demás socios de la Corporación del Libro decidieran no participar del evento de Estación Mapocho. En su lugar, organizaron el FAS, encuentro que tuvo fechas en la UC (26 y 27 de octubre) y en GAM, el fin de semana recién pasado.

“Dentro de lo que planificamos, creo que ha sido un éxito mucho mayor a nuestras expectativas”, señala Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro.

Según él, el formato de ingreso gratuito tuvo aceptación entre los autores participantes, y no descartan proyectar el evento en el futuro. “Esto no es absolutamente incompatible con ningún tipo de feria, pero el tiempo dirá de la proyección del FAS. Ha nacido una alternativa que supongo perdurará en el tiempo”, agrega.

Por otro lado, Paula Gaete, presidenta de Cooperativa de la Furia, que participó en Filsa este año, asegura que en relación al año pasado se mantuvieron las cifras de venta. Sin embargo, las falencias de la feria, que cobró entre $ 2.000 y $ 3.000 de entrada, son las mismas de años anteriores. “Hay una baja de público constante. Se promociona muy poco, la gente va porque es una feria que lleva años y la conoce. Siempre hemos pedido rebajar o liberar la entrada, y rebajar los costos de los stands”, comenta. A pesar de eso, considera que este año tuvieron más oportunidad de participar de la programación cultural. “A falta de los autores que publican en las transnacionales, para nosotros significó tener más acceso a la programación. En ese sentido quedamos contentos”, añade.

Sin embargo, una actividad histórica dentro de Filsa eran los Diálogos Latinoamericanos. El encuentro organizado con el Ministerio de las Culturas ahora tendrá lugar en la Furia del Libro que se hará el próximo mes, entre el 13 y 16 de diciembre.

Desde la Cámara Chilena del Libro no respondieron los llamados de Culto.

Proyecciones

El destino de ambos eventos no está del todo resuelto. Se proponen ideas para modificar Filsa, y no se descarta instalar FAS como un evento más dentro de la industria. “Nos gustaría que se hiciera una feria a nivel nacional, donde todos tomáramos decisiones sobre cómo se hace. En el fondo, imitar el sistema que tienen en Buenos Aires en que se hace mediante una fundación y participan diversas instituciones”, señala Paula Gaete. En tanto, Infante ve oportunidad para el nuevo encuentro literario. “Nadie puede prever el futuro, pero FAS es algo que se inventó para quedarse”, dice. “Ahora, no es para nada incompatible con una feria grande como Filsa. Pueden ser eventos en tiempos distintos o que incluso se realicen en conjunto. Es tema de voluntad y organización”, concluye.

De menos a más: la decaída primera semana de Filsa

El evento, que se extiende hasta el 11 de noviembre en la Estación Mapocho, no cuenta con grandes figuras y ha visto bajar las ventas en un 40% promedio.

Javier García, Culto La Tercera, Viernes 2 de noviembre de 2018.

Era llamado “El evento cultural más importante del año”. Y así, cada 12 meses, en cada discurso oficial, la frase se reiteraba para referirse a una nueva versión de la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), que ahora tiene como lema “Vive tu cuento”.

Pero hoy, en su versión 38, el encuentro organizado por la Cámara Chilena del Libro ha no solo ha recibido críticas de parte de algunos escritores, sino que también ha visto una baja de público y ventas. El evento, que abrió el 25 de octubre, se extenderá hasta el 11 de noviembre en la Estación Mapocho, con Perú como país invitado de honor.

“Primera vez en 13 años que no voy a la Filsa. Se siente rarísimo, más aún porque no siento deseo alguno de ir a pasearme”, apuntó el miércoles Jorge Baradit (La dictadura), en su cuenta de Twitter. “Filsa recibe fondos públicos, aun así cobra entrada”, escribió Óscar Contardo (Rebaño) también en Twitter. “Fui el día de la inauguración (pagué entrada), penaban las ánimas. Me dio vergüenza que Santiago tenga una feria del libro como esa”.

Ambos narradores publican en los dos mayores grupos editoriales instalados en Chile: Baradit en Penguin Random House (PRH) y Contardo en Planeta. Ambas casas y sus socios Catalonia, Zig-Zag y Santillana, agrupados en la Corporación del Libro y la Lectura, decidieron no participar este año en Filsa. Es más, la corporación organizó un evento paralelo, el primer Festival de Autores de Santiago (FAS). Este se realizó el fin de semana pasado en la UC y continuará el 9, 10 y 11 de noviembre en GAM, con actividades gratuitas.

Hasta el año pasado, en el centro de la nave de la Estación Mapocho se ubicaban los stands más grandes, ocupados por Planeta y PRH, ya que cada uno posee cerca de 15 sellos. Además, sus autores suelen estar entre los más reconocidos y con mejores ventas, como Francisco Ortega, Pablo Simonetti, Hernán Rivera Letelier y Carla Guelfenbein.

Sin embargo, este año en esos espacios se emplazan el stand del Plan Nacional de Lectura (del Ministerio de las Culturas y el Patrimonio) y la Fundación Vicente Huidobro.

El primer fin de semana de apertura, los vendedores acusaron la caída de un 40% en promedio en las ventas de libros, en relación a 2017. Para los interesados en asistir, la mayoría de los locales mantiene un 20% de descuento en el precio de sus libros.

Paulo Slachevsky, director de Lom Ediciones, que ahora ocupa tres stands en la feria, dirige sus críticas hacia la Corporación del Libro: “Hace tiempo que Filsa necesita ser repensada, pero ellos que estuvieron a la cabeza de su organización por años jamás aceptaron cambios, como reducir el valor de la entrada o compartir la nave central con la edición independiente”, dice . “Que hoy sean los paladines de su democratización, es un mal chiste. Filsa es un escenario único para el encuentro de autores, libreros y editores con los lectores”, agrega y apunta a la gestión de Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro y ex director de la Cámara Chilena del Libro entre el 2011 y el 2014.

Repunte y boicot

Si en años anteriores librería Contrapunto era uno de los locales más solicitados, por su variedad en títulos de arte, música, cómics y literatura, hoy no está en la estación Mapocho. Sus dueños tampoco participaron en FAS.

De los 132 expositores ubicados en Filsa, varios presentan una oferta cultural diferente, más allá de las letras. Por ejemplo, hay una gelatería italiana, a un costado de la nave central, y dos tiendas de reproducciones de pinturas. Arte europeo (104) exhibe litografías de paisajes así como de Gustav Klimt y Vincent van Gogh. Mientras que Librogaficarte (75) vende pósters, desde Dragon Ball Z hasta Pink Floyd. Hacia el final de la explanada, en la carpa, ubicada hacia el Parque de Los Reyes, hay cinco carritos de comida.

“Comparado al año pasado está más vacío, se nota demasiado la diferencia. Antes veía más variedad de libros. El año pasado me demoré más en recorrerla”, comenta la estudiante Viviane Román, sentada en las escaleras de la ex estación de trenes. Mientras que Manuel Vásquez, quien lleva 10 años como expositor a Filsa con sus locales Megalibros, cree que “estos días podemos repuntar”. Sobre el FAS agrega: “Ellos han atacado la Filsa. Infante elaboró un boicot, estuvo en la cámara y nunca trabajó por la gratuidad de la feria ni por retirar el IVA al libro”.

Más optimista es Montserrat Branden, de Cooperativa de la Furia: “A nosotros nos ha ido bien, pero igual está lento comparado al año pasado”.

A pesar de que PRH ni Planeta asistieron con stands propios, sus libros sí están presentes. En locales como Compralofacil (42), Megalibros, Librería Casa del Saber (90) y Playbook’s Alejandría (19), mantienen los títulos más demandados como Marte, de José María Maza; 21 lecciones para el siglo XXI, de Yuval Noah Harari; La dictadura, de Jorge Baradit; Un veterano de tres guerras, de Guillermo Parvex y Los amantes de Praga, de Alyson Richman.

“Con todo esto, el público ha sido el más afectado”, cree Viviana Azócar, gerente general de la Cámara Chilena del Libro, organización que prefiere no entregar cifras de asistencia. “La feria, en estos días, ha ido de menos a más. Siempre la primera semana es más lento. Con respecto al valor de la entrada, hace 5 o 6 años que no se modifica. La gente opina sin entender muchas cosas. Por ejemplo, el dinero que recibimos del Ministerio de las Culturas ($ 81 millones), es solo para financiar el programa cultural”. En este destaca la delegación de escritores peruanos, que sufrió la baja de Alfredo Bryce Echenique, uno de sus autores más conocidos.

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE SANTIAGO.
Con 500 actividades, Filsa funciona de lunes a jueves, de 12 a 21.30 h; de viernes a domingo y festivos; de 11 a 21.30 h. De $2 mil a $3 mil. Estación Mapocho, Metro Cal y Canto.

En octubre tres festivales literarios salen al paso de la Feria de Santiago

El 4 de octubre parte la Primavera del Libro, luego el Filba en la UDP, y a fin de mes rivalizarán la feria en la Estación Mapocho y una nueva en la UC y el GAM. La mayoría de los encuentros serán gratuitos, excepto la Filsa, organizado por la Cámara del Libro y que cobrará entre $ 700 y $ 3.000 de entrada.

Javier García, Culto La Tercera, Sábado 15 de septiembre de 2018.

Ocurrirá en octubre en Latinoamérica y contará con invitados de distintos ámbitos. El festival Filba traerá a Santiago a la escritora argentina María Moreno, a la cantautora mexicana Julieta Venegas y a Anne Carson. Esta última reconocida poeta canadiense dará una conferencia el 16 de octubre, en la UDP, a las 11.30 h.

Octubre será un mes de lanzamiento de nuevas obras, lecturas, firmas y circulación de escritores por una serie de encuentros asociados a la literatura. A pesar que algunos eventos surgieron producto de conflictos.

El inicio lo dará la Primavera del Libro el 4 de octubre en el anfiteatro del Parque Bustamante, en Providencia. En su séptima versión la Primavera contará con 92 locales y 122 editores, y se extenderá hasta el domingo 7. Organizada por Editores de Chile y de carácter gratuito, el año pasado convocó a 25 mil personas.

“Esta feria tiene como objeto potenciar y desarrollar la industria nacional del libro, dar visibilidad al trabajo de editoriales independientes chilenas”, dice Evelyn Matthei, alcaldesa de Providencia, quien aseguró el año pasado que potenciaría encuentros como la Primavera del Libro, luego de rechazar el financiamiento de la tradicional Feria del Libro Infantil y Juvenil en la comuna, realizada desde 1987.

Entonces la alcaldesa explicó: “Le ofrecimos el espacio gratis (Parque Bustamante) y toda nuestra colaboración, pero nos pedían $ 120 millones adicionales”, dijo en referencia a sus organizadores, la Cámara Chilena del Libro. Finalmente el encuentro no se realizó y la Cámara sumó otros problemas.

El último sucedió a inicios de agosto, cuando más de 80 editoriales que conforman la Corporación del Libro y la Lectura y Editores de Chile, declinaron participar de la 38° Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), que se hará entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre en la Estación Mapocho, y que tiene a Perú de país invitado.

La Corporación del Libro reúne a los grupos con mayor presencia editorial en Hispanoamérica, como Penguin Random House, Planeta y Santillana. Además la integran Zig-Zag, Urano, Catalonia, entre otras. En total representan alrededor del 70% de la producción editorial que circula en Chile y entre sus autores locales están los bestsellers Isabel Allende, Jorge Baradit, Pablo Simonetti, Hernán Rivera Letelier, Carla Guelfenbein, Francisco Ortega, José María Maza y Guillermo Parvex.

No irán a la Filsa pero tendrán su propia oferta. “La idea no es competir con Filsa, sino dar un espacio con otra propuesta. Acá todo será gratuito”, comenta Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro y quien trabaja en la comisión organizadora del primer Festival de Autores. Así se llamará el encuentro que ofrecerá una serie de actividades en la Casa Central de la U. Católica y el Centro Gabriela Mistral, GAM, en las mismas fechas que Filsa.

El programa del Festival de Autores incluirá presentaciones, firmas con “las grandes apuestas del año de cada editorial”, dice Infante, además de mesas de conversación, por ejemplo, sobre diversidad sexual e historia.

En la Estación Mapocho

“El público no entiende esta discusión, entonces la lealtad de los autores es con la gente. Hemos convocado a los escritores de manera individual, incluso algunos de las grandes editoriales”, dice Viviana Azócar, gerente general de la Cámara Chilena del Libro, y agrega que para la Estación Mapocho están confirmados Francisco Ortega, Rivera Letelier, Gabriel Salazar, Oscar Hahn y los ilustradores Alberto Montt y Francisco Javier Olea. Además de los autores que conforman las 33 editoriales que integran la Cooperativa Editores de la Furia.

A diferencia de las otras ferias y festivales, la Filsa no será gratuita: cobrará entre $ 700 y $ 3.000. Eso aun cuando recibieron $ 81 millones del Ministerio de las Culturas, dinero entregado a pesar de no cumplir con el requisito inicial, que implicaba la participación de todos los organismos del libro. “Esta entrega tiene que ver por la trayectoria de la feria”, dice Viviana Azócar, y sobre los otros eventos comenta: “Me parece fantástico este abanico de posibilidades, es un panorama primaveral”.

Filsa dará a conocer su programación el 4 de octubre en la Biblioteca Nacional. “Tenemos 470 actividades culturales confirmadas y a 36 autores de Perú invitados”, dice la gerente de la Cámara del Libro.

Entre el 9 y 11 de noviembre, Valparaíso ofrecerá otro festival: Puerto de Ideas, que incluirá conferencias, diálogos y conciertos, con valores desde los $ 2 mil. Entre los autores invitados estarán el cronista venezolano Alberto Barrera Tyszka, el neurocientífico argentino Mariano Sigman y el sociólogo francés Gilles Lipovetsky.

PANORAMA LITERARIO

PRIMAVERA DEL LIBRO
Organizado por Editores de Chile y la Fundación Cultural de Providencia, el encuentro gratuito contará con 92 stands de editores independientes, en el Parque Bustamante, entre el 4 y el 7 de octubre, desde las 11.00 a las 22.00 horas.

FILBA
Realizado desde hace seis años en Buenos Aires, Montevideo y ahora en Santiago, el festival gratuito reunirá a Anne Carson, María Moreno, Mariano Blatt y Julieta Venegas, en la U. Diego Portales, el 16 y 17 de octubre.

FESTIVAL DE AUTORES
La Corporación del Libro y la Lectura junto a Editores de Chile realizarán por primera vez estas actividades gratuitas, que convocarán a autores chilenos, en la Casa central de la UC y el GAM, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre.

FERIA DEL LIBRO SANTIAGO
Será la 38 versión del evento organizado por la Cámara Chilena del Libro y se realizará en la Estación Mapocho junto a Editores de la Furia, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre. De $700 a $3.000.

Feria Internacional del Libro de Santiago 2018 herida de muerte por lucha de poder entre editoriales

Marco Fajardo, Cultura+Ciudad El Mostrador, 3 de agosto de 2018.

Dos de los cuatro gremios anunciaron que no participarán. El financiamiento del Ministerio de Cultura –unos $80 millones– depende de la participación de todos los actores, tanto editores, libreros como distribuidores. Las transnacionales incluso evalúan realizar su propia feria.

Una encarnizada lucha de poder se vive actualmente en el mundo editorial, que deja herida de muerte a la próxima Feria Internacional del Libro de Santiago 2018 (Filsa), que, de no cerrar abruptamente, tendrá lugar entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, y cuyo invitado este año es Perú.

Esta semana la Corporación del Libro, que agrupa a las grandes editoriales, incluidas varias transnacionales, anunció que no participará en la próxima edición, por desacuerdo con la organización del evento, a cargo de la Cámara del Libro. Incluso podría organizar su propia feria.

En tanto, las editoriales independientes están divididas. La Asociación de Editores de Chile, como colectivo, no participará, mientras la Cooperativa de los Editores de la Furia sí confirmó su participación a este diario, en palabras de su presidenta, Paula Gaete.

La Cámara del Libro señaló este jueves que, aunque respeta la decisión de las transnacionales, espera que se revierta y manifestó su voluntad de “trabajar” para ello.

Aporte condicionado

El año pasado el Ministerio de Cultura condicionó su aporte de financiamiento de la Feria a la participación de estos cuatro actores, con lo cual la versión 2018 sufriría un duro golpe, porque se sumaría al dinero que pone la propia Corporación por concepto de stands.

Este año se trata de un convenio por $80 millones de pesos, aún sin firmar. Una alta fuente del ministerio manifestó que el tema debe resolverse “a más tardar la próxima semana”. Otra fuente de la secretaría de Estado señaló que, si no hay acuerdo, no habrá dinero. En 2014, el presupuesto total de Filsa fue de $600 millones de pesos.

“Nos sorprendió la carta, no lo esperábamos”, señaló una fuente de dicha cartera. Sin embargo, recalcó que “esta es una disputa entre privados, por un evento que no es organizado por el ministerio”. “Como ministerio nos preocupa este desencuentro, aunque no es nuevo. Viene pasando hace al menos dos años. Hay una disputa por la marca y otros temas no resueltos”, agregó.

“Es innegable la importancia de Filsa como evento cultural y artístico, abierto a la ciudadanía. Nuestra esperanza es que las partes se pongan de acuerdo y nadie quede afuera. Nos vamos a jugar todas las cartas para acercar posiciones, aunque, si alguien no quiere hacerlo, no podemos obligarlo ni es nuestro rol”, precisó.

“Lo ideal es que lo maneje una fundación independiente a cualquier organización”, remató, apuntando a futuro.

El retiro de la Corporación “no es una buena noticia porque estamos a favor de una feria que incluya a todos los actores del mundo editorial”, señala María Eugenia Domínguez, académica de la Universidad de Chile y miembro del Observatorio del Libro de esa casa superior.

“No hay cuatro actores en igualdad de condiciones y eso es complejo. No exponer en la feria nos complica sobre todo desde el punto de vista de los públicos, independientemente del tema de los accesos”, dijo.

“Es lamentable la decisión de la Corporación de restarse. Creemos que debe haber espacio para todos”, añadió. Además advirtió que muchos de los integrantes de esta entidad “tienen una fuerza transnacional importante en el mundo del libro, no solo en Chile sino a nivel internacional. Tienen buena parte del mercado hispanoamericano y anglo”.

La Corporación incluye a gigantes como Planeta, Santillana y Random House-Mondadori, mientras la Cámara agrupa, entre otros, a Norma y Fondo de Cultura Económica.

Promesa incumplida

Según Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro y ex presidente de la Cámara, la situación que terminó de explotar esta semana se arrastra desde hace años.

En 2016, varias grandes editoriales, que dominan el 85% del mercado, se retiraron de la Cámara del Libro para formar su propia agrupación. En ese momento acusaron “falta de representatividad”. Fue el mayor quiebre en el más de medio siglo de existencia de la Cámara.

Como es obvio, quisieron seguir siendo parte de la organización de Filsa, pero la Cámara no cedió con facilidad. El año pasado, de hecho, también hubo tambores de guerra. El Ministerio de Cultura acordó poner su parte del presupuesto con la condición de que los cuatro gremios se pusieran de acuerdo, cosa que finalmente sucedió.

En aquella ocasión se fijó por escrito, según Infante, que en enero de este año habría una reunión evaluatoria de la versión de 2017, “para determinar mejorías y cómo avanzar colectivamente”. Sin embargo, ello nunca ocurrió. Cuando a fines a junio la Corporación seguía sin tener noticias de los organizadores ni menos del programa, reclamó y les advirtió que “no había ánimo de asistir”. Se celebró entonces una reunión con la Cámara, en julio, donde sus integrantes pidieron disculpas y atribuyeron el desencuentro al ajetreo de las vacaciones y cambio de directivas.

Sin embargo, lo que es aún más importante, “ese diálogo no prosperó. Venía bien encaminado, pero hubo un manejo un poco soberbio de parte de ellos, y esas cosas siempre generan rupturas. Se mostraron en una posición absolutamente cerrada a cualquier cambio. Fue un ‘tómalo o déjalo. Es lo que hay, si les gusta, bien, y si no, para afuera'”.

Ante ello, cada editorial de la Corporación realizó las consultas pertinentes y luego, el martes pasado, en una reunión de consejo, tomaron la decisión “definitiva de no concurrir porque se ven cerradas todas las puertas. Fue una decisión muy meditada”, que se ve reforzada porque a solo tres meses es poco lo que pueden influir en una programación ya definida. Así, esta semana la Corporación envió un correo a la ministra de Cultura, Alejandra Pérez, para comunicar que no seguirá participando en Filsa.

“Tenemos una visión muy crítica de la feria, no es la que queremos”, señala Infante. “No nos interpreta, ni el tema de acceso ni el sesgo comercial. En definitiva, es un negocio para sostener una organización gremial”, apunta. La Corporación es partidaria del “modelo argentino”, donde la feria es organizada por una fundación integrada por todos los gremios, porque también cree que la Filsa se ha quedado atrás y hoy es superada por sus pares de Lima y Bogotá.

Debido a la situación, la Corporación ya evalúa una feria propia. “Ya hay gente trabajando para buscar espacios alternativos que no se pierdan lo más importante que tenía la feria. Nos juntaremos la próxima semana para ver cómo restituimos ese espacio perdido”, detalló Infante.

En su salida, la Corporación no está sola. Por su parte, en una misiva de este miércoles, la Asociación de Editores manifestó a Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro, que este año la entidad “no podrá participar con el stand colectivo que hemos tenido en años anteriores en Filsa. Esta situación se debe a que este tipo de ferias, por sus altos costos de arriendo de stand, implementación y su gran extensión de días, no es viable para gran parte de las más de 70 editoriales asociadas”.

“Por nuestra parte hemos optado por poner nuestra energía en la organización de la 7ª Primavera del Libro, feria que organizamos junto a la Fundación Cultural de Providencia, que se realizará entre el 4 y 7 de octubre en el Parque Bustamante. La Primavera del Libro es un evento de entrada gratuita, que promueve la bibliodiversidad, la edición chilena, la lectura y los libros”, recalcó.

Promesa de diálogo

Este jueves, la Cámara señaló que, aunque respeta la decisión del gremio liderado por Infante, “espera que sea reconsiderada y manifiesta su expresa voluntad para trabajar en revertirla”.

“La Feria del Libro es un espacio diverso e inclusivo, donde históricamente han participado todos los actores de la industria del libro en Chile y de la cultura de nuestro país”, expresó la Cámara en un comunicado.

“En ese sentido, y de acuerdo a las declaraciones realizadas por la Corporación del Libro y la Lectura, manifestamos nuestra disposición permanente al diálogo para ofrecer como valor fundamental el compromiso con el público, que año a año visita la feria del libro. Un evento y espacio inclusivo en que, por lo demás, todos pueden estar presentes, y en el que esperamos contar con la mayor participación de todos quienes han sido parte y quienes quieran sumarse a esta celebración”, agregó.

Para la participación de Perú “se ha realizado un trabajo profundo y profesional junto a diversas instituciones, con el objetivo de ofrecer una representación de su magnífica cultura en todas sus expresiones. Una relevante delegación de escritores, superando hoy más de 35, se sumará a los profesionales peruanos del sector que aterrizarán en Filsa 2018”.

“Por consiguiente, el compromiso de la Cámara Chilena del Libro sigue siendo inalterable para acoger la participación de los 120 expositores que está previsto participen en esta versión, como también la programación que, se espera, incluya más de 450 actividades”, señaló.

“La Cámara Chilena del Libro ha mantenido y mantendrá un diálogo abierto, no solo con los participantes activos de la Feria, sino también con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Ilustre Municipalidad de Santiago y todas las instituciones que intervienen en este evento país, tal como ha ocurrido durante los últimos 37 años de historia”, finalizó.

Más de 80 editores anuncian que no asistirán a la Feria del Libro de Stgo.

La Corporación del Libro y Editores de Chile declinaron participar del evento, que abre el 25 de octubre, organizado por la Cámara Chilena del Libro.

J. García / P. Bahamondes, Cultura & Espectáculos La Tercera, Viernes 3 de Agosto de 2018.

Ayer jueves varios escritores recibieron la misma carta. Autores nacionales pertenecientes a los sellos que integran Penguin Random House. Lo primero que informaba el grupo editorial de mayor presencia en Hispanoamérica es que no participará en la próxima Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), que se efectuará entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, en la Estación Mapocho.

“Las razones me parecen súper loables”, dice la escritora Carla Guelfenbein (Contigo en la distancia). “La Filsa ha venido en decadencia los últimos cinco años, un declive importante”, comenta el autor Jorge Baradit (Historia secreta de Chile).

Organizada hace más de tres décadas por la Cámara Chilena del Libro, la feria está en riesgo por las tensiones entre esta última con la Corporación del Libro y la Lectura. Creada en 2015, la entidad que reúne a las editoriales de gran presencia en el evento, como Random House, Planeta, Santillana, Zig-Zag y Catalonia, hizo llegar esta semana una carta al Ministerio de las Culturas -que realiza un aporte económico-, tras no lograr acuerdo con la Cámara Chilena del Libro.

“Este es un problema entre privados. Si podemos propiciar un nexo para que se realice (Filsa) bien, pero no podemos obligar un resultado”, señaló ayer Juan Carlos Silva, subsecretario de las Culturas y comentó que hace dos semanas recibieron a Eduardo Castillo, presidente de la Cámara del gremio.

Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro, dice sobre los organizadores: “Nos dejaron claro que la feria es de ellos. No moriremos con ellos avalándola, hay que modernizar todo, no podemos estar en una feria que marca el paso”, comenta, quien invita a crear un organismo como la Fundación del Libro, en Argentina, que junta a escritores, editores e impresores.

El conflicto entre las partes es de larga data: Infante presidió la cámara entre 2011 y 2014, luego de dos períodos dirigida por Eduardo Castillo (1989-2001, 2003-2011). Infante dejó la presidencia en 2014 alegando un “intento de golpe” y con él se fueron de la cámara los grandes sellos. Hoy Eduardo Castillo preside nuevamente la organización.

El año pasado también hubo conflictos y el Consejo de la Cultura actuó de mediador. Para Infante esta vez la situación parece que no tiene vuelta. “Esto no es una pataleta, la mayoría fuimos ex cámaras y sabemos cómo se manejan las cosas. Los compromisos que había con el Consejo del Libro (parte del Ministerio), la cámara no los cumplió”, dice sobre reuniones que comenzarían en enero para organizar Filsa.

“Nosotros no estamos con una feria alternativa”, añade. Lo que sí comenta, harán actividades para reunir a autores y lectores en, por ejemplo, centros culturales. “Esta es una feria que no nos interpreta, no tenemos una mínima injerencia y está en declinación. Le pasó por delante Buenos Aires, Bogotá, ahora Lima”, agrega Infante sobre la feria de la capital peruana, que finaliza el 5 de agosto, y que convocó a más de 25 autores internacionales, entre ellos Jonathan Franzen.

Ayer la cámara se limitó a enviar un comunicado diciendo que junto “con respetar dicha decisión, espera que sea reconsiderada y manifiesta su expresa voluntad para trabajar en revertirla”.

Pero frente a la organización de Filsa el panorama empeoró. Este jueves, también anunció su renuncia a participar en el evento Editores de Chile, que se conforma con 70 editoriales del país.

“Esta situación se debe a que este tipo de ferias, por sus altos costos de arriendo de stand, implementación y su gran extensión de días, no es viable para gran parte de las editoriales asociadas”, comentó Francisca Muñoz, directora ejecutiva de Editores de Chile. “Crear una fundación fue nuestra postura como asociación hace años”, agrega Marisol Vera, presidenta de Editores de Chile y directora de Cuarto Propio. “La administración y las ganancias no podían estar concentradas en un solo gremio”, agrega sobre la Cámara.

Quienes no se restarán de Filsa son los 33 editores que integran la Cooperativa Editores de la Furia. “El público acá es el único que pierde. Para nosotros Filsa es importante porque nos permite dar a conocer a nuestros autores”, señala Paula Gaete, presidenta de la Cooperativa, que igualmente deja en claro que lo más relevante para ellos es su encuentro anual de la Furia del Libro, que irá entre el 13 y 16 de diciembre en el centro cultural GAM.

Sobre Filsa, Jorge Baradit hizo ayer un punto de comparación con la Feria de Guadalajara, de México: “Allí te das cuenta de que es un tremendo evento en torno al libro, con grandes autores, intelectuales, discusiones sobre el libro, eventos musicales de calidad. Es un gran evento cultural que tiene como excusa la venta de un libro, pero está abierta a la comunidad. No hay barreras económicas tan grandes tampoco. La Filsa es más una feria a la antigua”.

OPINIONES

“Esta es una feria que no nos interpreta, no tenemos una mínima injerencia y está en declinación”
Arturo Infante, Presidente Corporación del Libro

“La administración y las ganancias no podían estar en un solo gremio”
Marisol Vera, Editores de Chile

“Este es un problema entre privados. No podemos obligar un resultado”
Juan Carlos Silva, Subsecretario de Cultura