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Efecto crisis: Biblioteca Pública Digital triplica sus préstamos de libros

Desde el lunes aumentaron explosivamente las solicitudes en la plataforma gratuita, de 1.000 hasta 3.700 diarias. El ministerio adquirirá 1.800 títulos digitales nuevos.

Romina de la Sotta, Culto La Tercera, Viernes 20 de marzo de 2020.

La cuarentena escolar, decretada el domingo pasado como medida preventiva ante el Covid-19, sumada al cierre de las universidades y la reclusión de parte de los trabajadores en sus casas, provocaron un significativo aumento en el número de préstamos de libros de la Biblioteca Pública Digital (BPDigital).

“Hubo una gran explosión de préstamos esta semana. Sólo el lunes 15 tuvimos 2.380 préstamos, frente a nuestro promedio diario, que está en torno a los 1.000; el martes 16, hubo 3.728, y el miércoles 2.409. Vemos que la gente se ha encerrado en sus casas, aunque no se haya tomado oficialmente la medida de la cuarentena”, cuenta Salvador Young, encargado de Contenidos de BPDigital (bpdigital.cl).

Las cifras son decidoras: el domingo 224 personas se inscribieron en la BPDigital, y 1.160 el lunes. “Eso significa que hubo un aumento de un 418%”, dice Young. Y lo mismo sucedió con las visitas a la plataforma: el promedio diario fluctúa entre 1.500 y 2.000, pero el lunes contabilizaron 4.000 visitas, 5.700 el martes y 4.775 el miércoles.

Ello provocó, incluso, que el sitio se cayera en un momento, pero la suspensión duró menos de una hora. “Por supuesto aprendimos de esta experiencia y avisamos a nuestro desarrollador de plataforma para tomar los resguardos necesarios, y asegurar que el sistema siga funcionando en óptimas condiciones, dado el aumento exponencial en visitas y préstamos”, explica la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés.

Desde el lunes, los títulos más prestados son Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, El misterio de Salem’s Lot de Stephen King y La estación de las mujeres de Carla Guelfenbein. Entre los libros que se pueden descargar por período indefinido, están 1984 de Orwell y la Constitución de 1980.

“Es muy valorable que entre los más leídos haya un autor chileno, como Roberto Bolaño, dada la magnitud y alcance de su obra. El interés por la Constitución demuestra que el público busca sumarse al debate nacional sobre el proceso que se ha iniciado, y con 1984 de Orwell vemos que los grandes clásicos nunca pierden vigencia”, comenta la ministra Valdés.

La secretaria de Estado misma es usuaria de la BPDigital, y recuerda los dos últimos títulos que solicitó: La hermana menor, de la argentina Mariana Enríquez, el que le gustó tanto que luego lo compró. “El otro fue un libro de cocina para cuando pueda retomar ese gusto”, dice.

Nuevas adquisiciones

BPDigital es una plataforma que ofrece préstamo de libros y audiolibros digitales por 15 días renovables por 7 más, los cuales pueden leerse en computadores, tabletas y teléfonos móviles. Es la biblioteca que hace más préstamos del país, con un total de 393.890 el año pasado, y tiene 376 mil usuarios.

“Ahora más que nunca vemos la importancia de las herramientas digitales para el acceso a la cultura de manera democrática. La Biblioteca Pública Digital cuenta con más de 60 mil libros y 15 mil títulos diversos y para distintos públicos: desde niños hasta adultos, y es un servicio gratuito”, explica la ministra.

La nueva demanda que está experimentando la BPDigital como consecuencia de la contingencia sanitaria, motivó a la cartera a comprar inmediatamente una cantidad considerable de libros digitales. “ En concreto, estamos adquiriendo más de 1.800 títulos, distribuidos en casi 3.500 copias. Además de 25 títulos de revistas como National Geographic y Muy Interesante, entre otras”, adelanta.

Todos estarán disponibles desde el lunes 25 de marzo. Entre las novedades se incorporarán Weona tú podí, de la tuitera súper ventas Carmen Castillo y Nuestra parte de noche, la última novela de la argentina Mariana Enríquez, ganadora del Premio Herralde.

“La lectura en particular y la cultura en general pueden ser herramientas fundamentales en un proceso como el que estamos viviendo”, destaca la ministra.

LIBROS CON ESPERA

REPOSICIONES
Además de los títulos nuevos, la biblioteca contará con más copias digitales de títulos que tienen largas lista de espera de lectores, entre otros, Largo pétalo de mar de Isabel Allende, Serotonina de Michel Houellebecq, Kentuis de Samanta Schweblin, además de varios volúmenes de la saga Harry Potter.

LOS TÍTULOS MÁS PEDIDOS

LOS DETECTIVES SALVAJES
Roberto Bolaño. Una novela de poetas y carretera en México.

EL MISTERIO DE SALEM’S LOT
Stephen King. Un escritor, una casa y el terror en un pueblo de EE.UU.

LA ESTACIÓN DE LAS MUJERES
Carla Guelfenbein. La historia de cuatro mujeres se cruzan a lo largo de años.

Negocio redondo: la piratería del libro en Chile

Este año se han incautado casi 8 mil copias ilegales, cantidad similar a la decomisada por la PDI en 2018. Los libros de Jorge Baradit lideran las obras más falsificadas. El gremio editor no cuenta con un plan conjunto para enfrentar el problema.

Javier García, Temas de hoy La Tercera | El libro pirata, Miércoles 22 de mayo de 2019

El escritor Jorge Baradit (49) camina por el Paseo Ahumada. A unas cuadras, en el suelo, vendedores ambulantes ofrecen libros piratas. En su mayoría, son los títulos más vendidos del momento. Entre esos volúmenes está Historia secreta de Chile. La trilogía aparecida en 2015 se ha transformado en un fenómeno editorial con más de 300 mil ejemplares facturados ($ 3 mil millones). En un momento, tres vendedores informales reconocen a Baradit. Uno dice: “Cacha, cacha, es el Baradit”. El segundo comenta: “¿Qué tanto viene a sapear ese loco?”. Y el tercero enfrenta al autor y le grita: “¡Tu libro ya ni se vende, anda a escribir otro que necesito cambiar la tele!”.

La situación que vivió el narrador chileno, que él mismo cuenta y cuyas obras son las más falsificadas en los últimos tres años, según cifras de incautación de la PDI, no es inusual. Es más, grafica el problema.

Un lugar que se reitera como punto de venta de libros falsificados, además del Paseo Ahumada en Santiago, es el sector de locales en la vereda de calle San Diego, casi al llegar a la Alameda. En aquellas cuadras el propio Baradit es uno de los más requeridos.

¿A qué obedece este fenómeno? ¿Son caros los libros en Chile? ¿Es el 19% del IVA al libro una barrera para adquirir literatura legalmente? ¿Cuáles son los autores más pirateados del mercado?

Según la última Encuesta de Comportamiento Lector (2014), el 63% de la población prefiere, en su tiempo libre, ver televisión, luego un 46% opta por escuchar radio o música. Recién en el séptimo lugar, los chilenos dijeron que eligen “leer libros” en su tiempo libre, con un 16%.

El precio promedio de una copia pirata es de $ 4 mil. Los títulos de Historia secreta de Chile, editado por Sudamericana, del grupo Penguin Random House, cuestan $ 10 mil cada uno. Hoy los ejemplares falsos de Baradit se ofrecen a $ 3 mil cada uno; dos por $ 5 mil y los cuatro, o sea, la trilogía más La dictadura (2018) a $ 10 mil. El pack significa que, por el precio de un libro legal, se puede llevar 4 libros falsificados.

“Es un error considerar a la piratería como una forma de justicia social”, comenta Baradit. “La verdad es que el empresario pirata es un explotador que no le paga a nadie por su trabajo, ni al escritor, editor, corrector, ilustrador, diseñador… Además, mantiene a un vendedor precarizado en la calle expuesto a la detención por delito”, agrega.

Una investigación internacional de 600 páginas, que hace un mes llegó a librerías y aún está en los rankings de las obras más vendidas, es Sodoma (Roca), de Frederic Martel. Su precio de venta es de $ 16 mil. La copia ilegal está en el mercado a $ 5 mil.

Un longseller que no puede faltar en la mercadería de un vendedor de libros ilegales es la saga de novelas fantásticas de Harry Potter, de J. K. Rowling. Cada volumen pirata cuesta $ 4 mil. En librerías, los ejemplares editados por el sello Salamandra valen $ 12 mil.

En lo que va de este año, la Bridepi (Brigada Investigadora de Delitos de Propiedad Intelectual), de la PDI, ha incautado en el país más de 7.600 libros piratas. La cantidad es similar a la decomisada durante todo el 2018, que ascendió a 8.338 títulos.

“En lo que va del año, llevamos unas 5 o 6 querellas, mientras que también hemos presentado otras 5 o 6 denuncias escritas directamente en la Bridepi (PDI) o en el Ministerio Público, con el fin de dar inicio a la investigación”, señala Hernán Torres, abogado y jefe de asuntos legales de la editorial Penguin Random House.

Un 40% del total de libros pirateados corresponde a títulos de este grupo editorial, el con mayor presencia en el mercado local. Le sigue con un 30% el grupo Planeta, que mantiene en su catálogo las obras de autores nacionales como Francisco Ortega, José Maza y Pilar Sordo, así como la colección de cómic Gravity Falls. Todos han pasado por la imprenta pirata.

“Yo no firmo libros piratas, los tiro para un lado y explico que eso es un robo y que no voy a autentificar un robo”, dice el astrónomo José Maza, quien ha vendido 70 mil copias con sus libros Somos polvo de estrellas (2017), Marte (2018) y Eclipses (2019). “Los castigos para la piratería son ridículos. Si la policía quisiera podría llegar a las imprentas. Yo tengo dos versiones piratas de mi libro”, agrega el Premio Nacional de Ciencias 1999.

¿A cuánto asciende la pérdida económica anual por concepto de piratería? En países vecinos como Perú, la industria ilegal mueve al año unos 150 millones de soles ($ 30 mil millones), según la Cámara Peruana del Libro. En Argentina, las pérdidas anuales fluctúan entre los US$ 150 y 200 millones, según la Cámara Argentina del Libro. En nuestro país “lamentablemente hoy no disponemos de cifras actualizadas que responsablemente pudiéramos entregar”, señala Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro.

Lo que sabemos es que en relación a un libro original de un precio promedio de $ 12.000, al falsificador le cuesta $ 600 la producción (papel, tinta, impresión). Ya con el libro pirata en mano, lo vende a $ 1.500. Luego, la venta a público quedará en $ 4.000.

Bestsellers a la calle

La lista de los autores chilenos más pirateados, en el período 2017 y 2019, la integran Jorge Baradit, Isabel Allende, José Maza, Hernán Rivera Letelier, Francisco Ortega y Pablo Simonetti (ver infografía).

pirateria

“La piratería es nefasta. Quienes participan de ella se enriquecen a partir de la inspiración, el esfuerzo, la dedicación y el rigor de otros. De toda la cadena de elaboración de un libro, el eslabón más vulnerable es el escritor”, comenta Pablo Simonetti, cuya novela Madre que estás en los cielos (2004) es un hit de la cuneta. “En Chile jamás ha existido una política pública que permita enfrentar este problema y no entiendo muy bien qué intereses podría tener el poder político como para proteger a una banda de ladrones”, añade.

El ranking internacional de libros piratas lo lidera Edith Eger con su testimonio La bailarina de Auschwitz. En ventas legales ha facturado 20 mil copias (equivalente a $ 298 millones).

En la lista pirata continúa el escritor Paulo Coelho con El alquimista (1988) y Hippie (2018). Después sigue Los amantes de Praga, de Alyson Richman; Origen, de Dan Brown; Bajo la luna de Hawái, de Barbara Wood y Harry Potter, de JK Rowling.

En calle San Diego, incluso afuera de las oficinas de editorial Océano, que ha distribuido durante años los libros de la saga del joven mago, se venden los Harry Potter falsificados.

“Creemos que el daño ocasionado al rubro editorial es irremediable en el corto plazo, sin una política efectiva de control y fiscalización es imposible erradicarla”, dice Daniel Rodríguez, gerente comercial de editorial Océano. “Si bien participamos como socios de la Cámara Chilena del Libro, hoy no existe un plan en conjunto con acciones legales para combatir la piratería”, agrega.

El subprefecto Marco León, jefe de la Brigada de Delitos de Propiedad Intelectual (Bridepi), de la PDI, conoce el negocio de la piratería. De entrada dice que “la condena es muy baja y en su mayoría son pagos de multa, y el valor de la multa va en directa relación con lo incautado. Por lo general las mismas personas que cometen los delitos son reincidentes, ya que este es un negocio muy lucrativo”.

Las multas deberían fluctuar, dependiendo del monto del perjuicio, entre 5 UTM ($ 241.500) y 1.000 UTM (más de $ 48 millones), hasta penas de cárcel. Pero “cuando se produce la incautación, generalmente, no es todo el material. Es como los supermercados, que consideran esta merma mensual de pérdida, lo mismo los piratas”, agrega el detective, quien está al tanto que esta semana llega a librerías la última novela de Isabel Allende, Largo pétalo de mar (Plaza & Janés). También sabe que muy pronto la copia falsa del libro se ofrecerá en la calle.

“Hay muchas imprentas clandestinas que se dedican a la producción de bestsellers como los libros de Isabel Allende. Hoy están en boga los libros del señor Baradit. Lo que pasa que no están detectados todos los puntos porque las imprentas rápidamente distribuyen. Cada dos meses estamos en algún punto estratégico que nos va a significar unos 5 mil libros incautados”, señala Marco León y comenta que la PDI trabaja con las editoriales “que son las directas afectadas”.

Otros sectores de venta ilegal, en Santiago, son los alrededores de la Estación Central y las calles aledañas al Paseo Ahumada. “Actualmente hay una sofisticación en la elaboración. Hace 10 años el libro era de mala confección, se salían las hojas, o de la página 86 se saltaba a la 90, o las letras comenzaban a desaparecer porque se les acababa la tinta. Hoy los tipos han superado esa barrera. Incluso las portadas las hacen con un sistema offset de buena calidad”, señala, y como una mala broma cuenta que “hay personas que han ido a reclamar por un libro falso al Sernac”. A pesar de los avances, igualmente, los libros piratas son de mala calidad.

Para el jefe de la Bridepi, una de las soluciones al delito está en penas más severas. “El Congreso tendría que promulgar una condena más fuerte, este problema no solo afecta a la industria nacional, sino al Estado de Chile que deja de percibir impuestos. Mejorar la legislación sería una buena solución y realizar campañas”.

Marcelo Díaz, diputado PS, miembro de la comisión de Cultura del Congreso dice: “Yo no soy partidario de la piratería, pero creo que hay incentivos para que se pirateen los libros. Primero, el precio prohibitivo que los libros tienen en Chile, que tenemos el IVA más alto de América Latina. Y las multas no parecen ser un disuasivo… Quizá lo que falta es mayor fiscalización y bajar el impuesto del IVA del libro”.

El IVA en otros países: de Japón al Reino Unido

En 1976 se instauró el IVA al libro en Chile, el más alto de Hispanoamérica. Según una encuesta de la Asociación Internacional de Editores y la Federación Europea de Editores de 2015, en países de América Latina como Argentina, Bolivia, Perú, Brasil, Colombia, Uruguay, Ecuador y México, estos mantienen un 0% de IVA al libro. El Reino Unido elaboró la política de acuerdo del precio fijo al libro hace más de un siglo (representa el 15,7%). En otros países el impuesto al libro es mucho más bajo que en Chile. Por ejemplo, EEUU 7%, Francia 5.5%, Japón 5%, España 4%, Italia 4% y Suiza 2%. El más alto es Dinamarca que aplica un IVA de un 25%. El promedio de IVA a los libros en el mundo es de un 5,75%.

“Los castigos son ridículos. Si la policía quisiera podría llegar a las imprentas”

JOSE MARÍA MAZA, Autor de Marte y Eclipses

19%

es el valor del IVA al libro en Chile, el más alto de Hispanoamérica.

40%

es el porcentaje del total de libros pirateados que corresponden a obras de Penguin Random House.

Los editores se reúnen para definir el futuro de la Feria del Libro de Santiago

En 2018 el mundo editorial local vivió su mayor división, que se tradujo en eventos paralelos. Las organizaciones del sector conversan la idea de crear una fundación, trasladar la feria al primer semestre, que sea más corta y gratuita.

Javier García, Culto La Tercera, 23 de Marzo de 2019.

El sábado 27 de octubre de 2018 fue el primer fin de semana de la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) en la Estación Mapocho. Ese día el escritor Francisco Ortega (Logia) le respondía en su cuenta de Twitter a un lector. “No, este año estaré en #FAS2018. La Filsa se dividió en Filsa y FAS, para las editoriales más grandes. FAS es gratis y en el GAM”.

Organizada hace más de 30 años por la Cámara Chilena del Libro, la Filsa 2018 fue un encuentro opaco y con escasa presencia de público durante sus 18 días. Esto debido a que no contó, como era habitual, con toda la organización del mundo editorial, con la excepción de los socios de la Cámara y la Cooperativa de la Furia (sellos independientes).

El conflicto estalló en agosto pasado cuando las otras dos asociaciones, la Corporación del Libro y la Lectura y Editores de Chile (60 socios) declinaron asistir a la Filsa criticando, principalmente, su falta de modernización.

Así fue como la Corporación del Libro, que representa a cerca del 70% de la producción editorial del país, liderada por Grupo Planeta y Penguin Random House, además de 14 socios, decidieron crear el Festival de Autores Santiago (FAS), en el GAM, en los mismos fines de semana que transcurrió Filsa.

“No estaré en FILSA, voy al FAS en el GAM”, pasaba el dato en Twitter el escritor Jorge Baradit (Historia secreta de Chile), quien ya en agosto había dicho: “La Filsa ha venido en decadencia los últimos cinco años”.

El conflicto provocó que por primera vez la Cámara Chilena optara por liberar la entrada durante dos días ante las críticas por su cobro (entre $ 2 mil y $ 3 mil). A pesar de ello no se entregaron cifras de asistencia al cierre. El país invitado de honor fue Perú. Para este año aún no hay noticias de qué país será. Además, en las fechas en que se suele realizar el encuentro – entre el 26 de octubre y el 11 de noviembre aproximadamente-, la Estación Mapocho ya tiene arrendatario: del 1 al 3 de noviembre será sede del festival de cómic Superfest Chile.

Para definir la versión 2019 de la Filsa, Eduardo Castillo, presidente de la Cámara, convocó a una reunión a comienzos de marzo. Asistieron Paula Gaete, presidenta de Cooperativa de la Furia; Sebastián Rodríguez-Peña, presidente de la Corporación del Libro y Javier Sepúlveda, de Editores de Chile.

A pesar de aportar con $ 81 millones en la última edición, los representantes del Ministerio de las Culturas no fueron considerados: “Como ministerio no hemos sido convocados a las reuniones. No obstante, nos alegra que se estén propiciando estos espacios de diálogo, algo que como ministerio hemos buscado impulsar”, afirma Paula Larraín, secretaria ejecutiva del Consejo del Libro.

Las agrupaciones que sí participaron hicieron una propuesta, y el próximo jueves tendrán respuesta de la Cámara. Una idea que es transversal consiste en crear una fundación que organice Filsa.

Propositiva y diversa

“Todos los actores de la industria pensamos en una gran Feria del Libro de Chile en el primer semestre, para ser parte del circuito de ferias sudamericanas y sin fines de lucro”, comenta Javier Sepúlveda, de Editores de Chile. “Se debe crear una fundación con personalidad jurídica, donde existan representantes de todas las agrupaciones; la feria debe ser de entrada liberada y no debe durar más de 10 días”, agrega Sepúlveda e invita a una nueva actividad: La Lluvia del Libro, entre el 31 de mayo al 2 de junio en el GAM. Ella se suma a la Primavera del Libro, que organizan hace siete años en Providencia.

Hoy las cuatro organizaciones tienen su propio encuentro. La Cámara organiza Filsa, la Cooperativa creó hace 12 años la Furia del Libro, que se realiza en diciembre en el GAM , y a fines de septiembre, en el mismo lugar, la Corporación del Libro efectuará la segunda versión del FAS.

“La participación de nuestros asociados en Filsa no depende del FAS. El FAS es el festival de la Corporación, que ahora es nuestra prioridad”, dice Sebastián Rodríguez-Peña, quien recién asumió como presidente de la Corporación. “Necesitamos una feria moderna, propositiva en cuanto a temas y nuevos autores, que sea reflejo de la diversidad creativa que existe en el país”, agrega el también gerente general de Penguin Random House.

Desde la Cámara, Eduardo Castillo solo se remitió a decir que “nuestra responsabilidad es seguir avanzando en las conversaciones que tenemos y que creo son positivas”.

Paula Gaete, de la Cooperativa de la Furia, dice que aún no deciden si estarán en la feria este año. “Nuestra participación en Filsa depende de las condiciones de la feria misma”, comenta aludiendo también al valor de los stand que fluctúan entre $ 3 millones y $ 15 millones. Gaete recuerda que la edición pasada de la Furia del Libro acogió por primera vez los Diálogos Latinoamericanos, encuentro organizado en colaboración con el ministerio, que anteriormente se desarrollaba en la Filsa.

Crisis en Venezuela: el derrumbe de la industria del libro

En medio de la hiperinflación, las editoriales han dejado de imprimir. De los grandes grupos editores solo queda Planeta, luego de que Random House y Océano abandonaran el país en 2014. El año pasado cerraron cerca de 80 librerías, y la mayoría de sus autores ha emigrado, como Rodrigo Blanco, Gisela Kozak y Alberto Barrera.

Javier García, Culto La Tercera, 2 de Marzo de 2019.

“He aprendido mucho en las colas. Me parece que los expendios de comida son lugares de alto riesgo”, apuntó el 2 de diciembre de 2017 la escritora venezolana Ana Teresa Torres (73) en Diario en ruinas. “En el automercado que frecuento cuando llegan productos regulados aparece personal de seguridad, por ahora sin armas”, observa Torres, quien aún vive en Caracas y ha hecho de su narrativa una crónica de la vida cotidiana. Muchos de sus pares han salido del país debido a la crisis política y social que vive Venezuela.

“Es un peso muy grande ver desmantelado el país, tantas personas en situaciones inhumanas, tantos amigos lejos. Lo más duro para mí ha sido la fractura de la familia”, dice Torres desde Caracas a Culto.

Como muchos de sus coterráneos, la narradora publica sus libros por la editorial uruguaya Alfa, con sede en Venezuela, que lleva más de 60 años en el mercado latinoamericano, pero que desde el año pasado publica solo en edición digital.

Este es uno de los síntomas de la depresión que atraviesa el mundo del libro en ese país, principalmente debido a la hiperinflación de su economía. Hay datos concretos: de los grandes grupos editoriales solo opera editorial Planeta; Random House y Océano dejaron el país en 2014. Otro signo de la crisis fue la suspensión hace dos años de la entrega del tradicional Premio de Novela Rómulo Gallegos.

“Los costos de producción han llevado a los editores a suspender las publicaciones o a reducirlas, y son pocos los lectores con la capacidad de comprar libros por lo elevado de los precios”, cuenta Torres, y cree como autora que es “casi imposible que un texto escrito en estos años no refleje directa o indirectamente lo que ocurre en Venezuela”.

No solo se han cerrado imprentas en el país, sino también librerías y sitios asociados al gobierno, como el del Centro Nacional del Libro, que entrega cifras sobre los títulos publicados anualmente (ISBN). Hoy ya no funciona. Según cálculos de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), la producción y venta ha caído entre el 80 y 90% desde 2015. El precio de los libros locales se disparó de 2.000 a más de 10.000 bolívares (el sueldo mínimo es de 4.500). Y durante 2018 se registró el cierre de 80 librerías en todo el país.

La situación repercute también en el sistema educativo: “Los colegios se están viendo afectados por la falta de material para poder dar clases”, dijo en noviembre Ricardo Acevedo, tesorero de Cavelibro. Según él, hoy venden el 10% de los textos escolares que facturaban en 2008.

Además, gran parte de los profesionales del sector, como editores, ilustradores y diseñadores han emigrado a otros países como Colombia, Argentina y Chile.

“Se ha destruido toda la cadena editorial, los libros extranjeros han dejado de llegar porque resultan inaccesibles; la comida y medicina son prioridad”, cuenta Patricio Fernández, fundador de The Clinic, quien visitó Caracas hace unas semanas.

“La dimensión de la crisis venezolana es muy grande. Es inevitable que afecte el sector”, cuenta Gabriela Ávila, gerenta de administración de Planeta Venezuela. “Han cerrado muchos puntos de venta de las principales cadenas de librerías, así como han cerrado algunas librerías independientes”, agrega. Las librerías que subsisten venden textos de segunda mano, artículos de escritorio y juguetes.

“Planeta ha resistido con mucha creatividad y esfuerzo, pero no podemos hablar de ‘normalidad’ en una dinámica comercial marcada por los controles, la terrible situación económica que supone la hiperinflación”, añade Ávila.

El editor y diseñador gráfico Juan Mercerón (35) salió de Caracas rumbo a Chile en 2017. “Sin duda que la crisis ha afectado de manera profunda a la industria editorial en Venezuela, hasta el punto de casi hacerla desaparecer. Un libro ahora en mi país es un producto más que de lujo, es casi imposible de pagar para una gran mayoría”, cuenta Mercerón, quien en 2013 fundó la editorial Libros del Fuego.

“Las editoriales estatales como Biblioteca Ayacucho y Monteávila, otrora referencias en la región, ahora son un instrumento más del régimen, es decir, están prácticamente anuladas”, dice.

Libros del Fuego sigue funcionando en Venezuela, Colombia y Chile, y su catálogo cuenta con obras de Juan Villoro, Andrés Neuman y Alberto Salcedo Ramos. Ahora acaba de publicar la novela La trayectoria de los aviones en el aire, de la chilena Constanza Ternicier (1985).

Memoria y cultura

La crisis venezolana se ha convertido en un tema insoslayable para sus autores.

La polarización política con la presencia aún de Hugo Chávez en el poder, recorre Patria o muerte (2016, Tusquets Editores), de Alberto Barrera Tyszka (58), que obtuvo el Premio Tusquets de Novela en 2015. El año pasado, Barrera publicó Mujeres que matan (2018, Random House) . Esta fue presentada como “una distopía caribeña”, y es el retrato de la precariedad en la que hoy vive la sociedad venezolana, entre la pobreza y la militarización.

“Situé la novela en Venezuela sin decir que es Venezuela. Está la presencia del Alto Mando, con eso quiero decir que el poder está en manos de los militares, en alianza con Nicolás Maduro”, dice Barrera, quien vive en México.

A México se trasladó también en 2017 la narradora Gisela Kozak (56). “Después de 25 años como profesora universitaria, con el más alto escalafón, la paga no da para alimentar a una persona”, afirma. “Perdí el público de mis libros en Venezuela, dejé atrás a una madre muy mayor, a sobrinos y grandes amigos, mi casa y mi biblioteca”, dice la autora de En rojo (2011), y quien colabora para medios como Letras Libres y The New York Times.

Gisela Kozak considera que “es una tragedia mayor para la memoria, cultura y letras venezolanas que sus pensadores y escritores se hayan quedado sin editores profesionales y que el fondo editorial manejado por el Estado no cumpla con la importante función de educar”. Para aproximarse a la vida actual en su país, recomienda una antología que ella misma compiló: Siete sellos: crónicas de la Venezuela Revolucionaria (2017).

Hace cuatro años, Rodrigo Blanco Calderón (38) también abandonó su país. Vivió en Francia y hoy reside en Málaga, España. Su primera novela, The Night (2016, Alfaguara), que narra crímenes ocurridos mientras el gobierno decreta cortes eléctricos debido a la crisis, recibió elogios de la crítica y fue traducida al inglés y francés.

“La industria editorial se ha visto severamente golpeada, al igual que cualquier otro rubro productivo, sin excepción. La producción de libros oscila entre el desabastecimiento de materias primas, principalmente papel, hasta la imposibilidad de que una editorial cubra costos de impresión por los precios exorbitantes que impone una economía hiperinflacionaria”, afirma Blanco desde España.

Según el novelista, “la debacle del país” está presente en todos lo géneros de la literatura venezolana actual, desde la poesía hasta el teatro y el ensayo. “Como denuncia, como crítica o como inevitable registro de una transformación absoluta: el país en que nacimos, ese país que evolucionó y se transformó en el siglo XX, ya no existe”, afirma.

En su caso, la crisis lo empujó a renunciar a su mundo personal: “Dejar a mi familia, perder a mis perros y el contacto directo con mis amigos. Me ha llevado a construir una morada junto con mi esposa, una morada profundamente solitaria, apenas paleada por las redes sociales y las conversaciones de WhatsApp”.

El autor de The Night trabaja ya en una nueva novela, sin perder de vista Venezuela: “Supongo que será mi libro sobre el país en el que nací y su apocalipsis”.

“Planeta ha resistido con mucha creatividad y esfuerzo, pero no podemos hablar de ‘normalidad’ en una dinámica comercial marcada por los controles”.

Gabriela Ávila, Gerenta Editorial Planeta Venezuela.

“Se ha destruido toda la cadena editorial, los libros extranjeros han dejado de llegar porque resultan inaccesible; la comida y medicina son prioridad”.

Patricio Fernández, fundador The Clinic.

ANA TERESA TORRES

Nació en 1945 en Caracas, donde vive actualmente. Es autora de novelas y cuentos, entre los que destaca el libro Diario en ruinas (2018).

DIARIO EN RUINAS, ANA TERESA TORRES. Editorial Alfa, 384 págs. ebook casadellibro.com a 8.99 euros.

CONSECUENCIAS

“Es un peso muy grande ver desmantelado el país, tantas personas en situaciones inhumanas, tantos amigos lejos”.

JUAN MERCERÓN

Diseñador gráfico, nació en Caracas en 1984. Fundó en 2013 editorial Libros del Fuego que opera en Venezuela, Colombia y Chile, desde el 2017.

LIBROS DEL FUEGO, Desde 2013 editan a autores como Alberto Salcedo Ramos, Andrés Neuman, Juan Villoro y ahora también a la chilena Constanza Ternicier.

ADQUIRIR LIBROS

“Un libro ahora en mi país es un producto más que de lujo, es casi imposible de pagar para una gran mayoría”.

RODRIGO BLANCO CALDERÓN

Nació en Caracas en 1981. Vivió en Francia entre 2015 y 2018, y ahora en España. Es autor de cuentos y de la novela The Night (2018).

THE NIGHT, RODRIGO BLANCO CALDERÓN, Alfaguara, 360 págs, $12.000

EDITORIAL

“La producción de libros oscila entre la escasez de papel hasta la imposibilidad de que una editorial cubra costos de impresión”.

GISELA KOSAK

Nació en Caracas en 1963, y desde 2017 reside en Ciudad de México. Académica y escritora, entre sus obras destacan los relatos En rojo (2011).

EN ROJO, GISELA KOZAK, Editorial Alfa, 174 págs., amazon.com a US$14.39

LEER EN DIGITAL

“La ruina ha llegado a todos los eslabones públicos y privado de la cadena de valor del libro, y ahora los lectores del país dependen de la lectura digital”.