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Cae la edición de libros electrónicos en España

30,8% menos:

Cae la edición de libros electrónicos en España

Miércoles 13 de febrero de 2019, Cultura El Mercurio

La entrega de los datos del International Standard Book Number (ISBN), en España, por parte de la Federación del Gremio de Editores, dio cuenta de una fuerte baja en la producción de libros electrónicos en ese país. Estos pasaron de 27.394 títulos editados en 2017 a 18.951 en 2018, una caída del 30,8%. El gremio no se explica la baja.

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Metro estrenó tres máquinas dispensadoras de libros

El tren subterráneo dispuso equipos para préstamo de tomos en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos. Además se lanzó una “biblioteca digital” con 25 mil libros.

Jueves 8 de febrero de 2018, Diego Gotelli C., HoyxHoy

Inscribirse gratis en el servicio Bibliometro y portar el carnet de identidad. Con esos simples pasos desde ayer ya se puede retirar libros en las nuevas máquinas expendedoras que instaló el Metro de Santiago en tres de sus estaciones.

Se trata de máquinas similares a las que entregan golosinas o lácteos, pero que en su interior tienen 16 títulos con 10 copias cada uno, los que se pueden retirar para leer en 14 días, plazo que es renovable.

Los equipos son fruto de una alianza entre la empresa del tren subterráneo y la Dibam. Son de autoatención, pioneras en Latinoamérica, están presentes en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos, todas parte de la Línea 6 del Metro.

“Así como los carros de esta nueva Línea 6 han logrado trasladar y conectar a nuevos pasajeros, nuestro servicio también permitirá que más personas se conecten con la lectura, la cultura y la entretención”, dijo Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam.

Así, los dispensadores de libros se suman a los 20 puntos que tiene Bibliometro en toda la red, servicio que desde su creación en 1996 ha prestado más de cinco millones de tomos a sus socios inscritos. Sólo el año pasado prestaron más de 300 mil textos entre sus 55 mil usuarios activos.

Biblioteca digital

Otra iniciativa que presentó el tren subterráneo fue sus primeros puntos para préstamo digital de libros, en los que se pueden descargar más de 25 mil tomos gratis para ser leídos en los celulares o tablets.

El sistema, bautizado como “Bibliometro Digital”, consiste en la instalación de unas gigantografías con los diversos ejemplares disponibles en un sector de sus estaciones Inés de Suárez y Ñuñoa. Para descargarlos, los usuarios deben instalar en sus teléfonos la aplicación “BP Digital”, y con él escanear el código QR del texto elegido.

Desde la empresa indicaron que también se puede acceder al catálogo sin necesidad de visitar la estación.

Tras la descarga los libros quedan disponibles durante 15 días en el celular, renovable por siete días más. A su vez, la colección cuenta con varios libros de descarga liberada que se conservan indefinidamente en el dispositivo.

“Esperamos que muchos más usuarios se motiven y se suban al carro de la lectura”, señaló el gerente de Clientes y Sostenibilidad (i) de Metro, Patricio Baronti.

la oferta de libros en los dispensadores será recreativa, para fomentar su uso entre quienes no leen.

Así se lee en América Latina

Por Felipe Herrera Aguirre, Publimetro, viernes 8 de septiembre de 2017.

Las herramientas tecnológicas son una oportunidad para masificar y profundizar la lectura en los jóvenes. Ya hay desarrolladores que, teniendo esto en cuenta, pretenden fomentar el hábito y mejorar la comprensión. La premisa: el libro no se pierde, se transforma.

No es que ahora lean más, es que ahora leen distinto. Los jóvenes de hoy, que usan spartphones y tablets que les permiten estar siempre conectados, han cambiado no solo sus hábitos de lectura, sino que también las formas en que lo hacen. Y mientras algunos culpan a estas herramientas de la baja comprensión de lectura en jóvenes en América Latina, otros prefieren explotar su potencial.

Los resultados de las últimas ediciones de la prueba Pisa en comprensión de lectura en ocho países de Latinoamérica (Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Brasil, Colombia, República Dominicana, Costa Rica y México), si bien han mejorado en general, siguen por debajo del promedio Ocde.

Lo multimedial es clave en su comprensión. Además, los jó están realmente preocupados por lo que les interesa. Sus intereses son la fuente motivadora más imporante, y han sido identificados y explotados por desarrolladores en Latinoamérica.

En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente. Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad que las generaciones pasadas no teníamos.
Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla

Es por esto que han aparecido una serie de herramientas web par el fomento a la lectura de los jóvenes. La intención de sus desarrolladores es aprovechar el potencial de la tecnología, incorporarlo al aprendizaje y que sea un canal efectivo para la lectura.

La inclusión de la tecnología

La idea es que los dispositivos tecnológicos no sean un factor de discordia en la sala de clases. “Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas”, explica a Metro Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk, una herramienta online de lectura desarrollada en Chile y que actualmente busca recaudar fondos para expandirse a otros países de la región.

Esto, según explica Arias, tiene mucho que ver no solo con las rigideces del sistema educativo tradicional, sino que con la negación de los profesores. “Hay tres tipos de profesores. Los que están a punto de jubilarse, que no están interesados. Los de mediana edad, a quienes tienes que seducirlos más. Y los más jóvenes, que son los más entusiastas con estas ideas”, dice.

Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas, Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk

En Chile, Ludibuk cuenta con un fondo de lecturas complementarias que cumple con el programa del Ministerio de Educación. Además, cuentan con otros títulos agregados. Así, con una suscripción mensual de aproximadamente 3 dólares, los estudiantes tienen a disposición todo el material que necesitan. Ingresando a su suscripción, pueden ir registrando sus lecturas, viendo sus avances y compartiendo contenido.

El rol de los adultos, fundamental

Aunque existan nuevas herramientas para el fomento a la lectura de los jóvenes, el papel de los padres sigue siendo fundamental. Según explica Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla, página web que ayuda a los niños a buscar libros infantiles, “esto funciona sobre la base de que hay un adulto que supervisa y da seguimiento”.

“En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente”, asegura Leiva. “Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad, que las generaciones pasadas no teníamos”.

Es por la cantidad de información a la que están expuestos los jóvenes hoy, que la supervisión de un adulto se hace fundamental. “Hay que generar el hábito de que la lectura, independiente del formato, necesita un tiempo, una secuencia, cierta espera… y en eso, la tecnología puede ayudar si se enfatiza que la misma también es un lenguaje secuenciado. Y eso con Ranopla queda claro, en la práctica”.

Pero el papel de los padres no es solo el de supervisar, sino que también el de racionalizar. “La mayoría de los jóvenes de hoy ven el mundo a través de una pantalla y eso no es necesariamente malo. Es responsabilidad de los padres tutores racionalizar el uso y que los dispositivos electrónicos sean un complemento a la realidad, no un sustituto”, dice Jordi Saldaña, project manager de YoLeo.Club, un desarrollo español también arraigado en Latinoamércia.

El libro no se pierde, se transforma

Al igual que los medios de comunicación, que cada vez transitan más rápido hacia las publicaciones multimediales, el futuro de la lectura va hacia el mismo lugar. “Está claro que los ebook o las tabletas no serán el futuro. La tendencia es que los smartphones se conviertan en el soporte ideal para la lectrua, ya que posibilitan tener en un solo disposivito todo lo necesario para estar conectados con el mundo”, dice Jordi Saldaña.

Pero Saldaña asegura que el libro no desaparecerá, sino que convivirá con lo digital. “Cuando aparecieron los soportes digitales como los ebook, todo el mundo hablaba del fin de papel pero no ha sido así. Los jóvenes de hoy, que son nuestro futuro, siguen leyendo en papel y les gusta el hecho de tener un libro entre manos y la sensación que produce”, dice.

“En lo personal, creo que ambos formatos, papel y digital, convivirán por mucho tiempo”, dice Lorena Leiva. “Pero lo harán de una forma diferente”, agrega. “Debemos hacernos cargo de que es el concepto de lectura el que ha cambiado y por tanto, hay diferentes formas de leer”.

3 herramientas para fomentar la lectura

Ludibuk

Es un emprendimiento chileno que consiste en una plataforma digital para computadores, teléfonos celulares o tablets con un catálogo de las lecturas recomendadas por el Ministerio de Eduación de Chile. Cuenta con cerca de 15.000 usuarios activos y está en proceso de iniciar operaciones en varios países de América Latina, como México, Colombia y Perú.

Ranopla

Es una aplicación online nacida en España y migrada a Chile hace un año. Mediante el ingreso de un usuario, se pueden registrar las lecturas de los niños voluntarias u obligatorias, apoyando al desarrollo y a la evaluación de la lectura. En España opera hace 10 años.

YoLeo.Club

Es un proyecto que funciona a nivel latinoamericano, nacido de los diagnósticos de las pruebas Pisa de la Ocde. Integrando papel con aplicaciones online, es una herramienta web diseñada para registrar, en base a incentivos y metas, la lectura en los niños.

Entrevista

Bonaventura Paliceo Consultor del programa Pisa de la Ocde

Según el informe “Pisa 2015: Resultados Clave”, cerca del 20 por ciento de los estudiantes de los países Ocde no obtiene, de media, las competencias lectoras básicas, lo que se ha mantenido desde 2009. ¿A qué se debe esto?

– No existe un factor único que explique este fenómeno. El promedio de la OCDE incluye 35 países en 4 continentes distintos y desde el 2009 el rendimiento se ha incrementado en unos países y ha disminuido (o no ha cambiado) en otros. Mirando más a fondo, los factores que afectan a los distintos rendimientos de cada país están ligados conjuntamente a políticas públicas en educación, así como a cambios demográficos y socio-económicos. Todos estos cambios tienen un efecto que se observa principalmente en el medio y largo plazo

Considerando la irrupción de la tecnología y su impacto en las formas de leer de los jóvenes, ¿cómo crees que estos resultados están relacionados al acceso que tienen los estudiantes a la tecnología?

– La tecnología puede tener un efecto positivo o negativo (o ningún efecto) en la comprensión lectora de los estudiantes. En los países en los que la prueba PISA se realizó con el ordenador (“computer-based assessment”) los estudiantes utilizaron sus competencias en lectura online para solucionar los problemas. Estas competencias están ligadas, por ejemplo, con la capacidad de buscar información en un texto y se desarrollan con la lectura a través de las tecnologías de información y comunicación, como el ordenador, el móvil u otros dispositivos digitales (periódicos, libros, textos en redes sociales, etc). Sin embargo, en las pruebas en papel este efecto de las TIC se reduce o desaparece.

¿Crees que la tecnología es una herramienta importante para conseguir una mejora en la comprensión de lectura de los estudiantes?

– La utilización de tecnología en la escuela (y fuera de la escuela para estudiar) puede tener una incidencia positiva y directa sobre la comprensión lectora de los estudiantes en pruebas realizadas con el ordenador.

Al mismo tiempo, la tecnología es una herramienta que también puede afectar negativamente al rendimiento de los estudiantes si es utilizada de forma excesiva en su tiempo libre para fines no educativos, como pueden ser los videojuegos o las redes sociales. En este caso se habla de “crowding out”; es decir, dedicar un tiempo excesivo a actividades de ocio dejando poco tiempo para actividades educativas, como la lectura, el estudio o los deberes.

Aplicación de la Biblioteca Pública Digital acerca la lectura a los usuarios

bpd

Aplicación de la Biblioteca Pública Digital acerca la lectura a los usuarios

Cultura El Mercurio, Miércoles 17 de febrero de 2016

Por Ana María Álvarez Cox

El catálogo de la BPD , que incluye desde autores chilenos hasta éxitos de ventas, ahora está disponible mediante una aplicación diseñada especialmente para tabletas y teléfonos inteligentes, haciendo más fácil y rápido el acceso a la lectura. También se espera poder incorporar textos requeridos por los colegios, para facilitar el acceso a ellos.

Ocho mil nuevos títulos, disponibles 24 horas al día, los siete días de la semana, es lo que ofrece la nueva aplicación para teléfonos inteligentes y tabletas de la Biblioteca Pública Digital (BPD). Completamente gratis, los usuarios pueden acceder a estos libros tanto en Chile como el extranjero. La portabilidad es clave para el objetivo de acercar la lectura a todos los chilenos, como se lo ha propuesto la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam).

Desde la implementación de la BPD, en octubre de 2013, sus usuarios han ido creciendo, alcanzando hoy los 10.000 inscritos. En 2015, los préstamos mensuales llegaron a alrededor de 1.300, 150% más que en 2014.

Este crecimiento explosivo en los usuarios fue una de las razones que llevaron a la BPD a buscar nuevos medios para acercarse a los lectores. La iniciativa es única en América Latina.

Ángel Cabeza, director de la Dibam, señaló que esta aplicación ayudará a cumplir con los objetivos de la institución: “Acercar la lectura a todos los chilenos y chilenas, dejando de lado las barreras geográficas y garantizando la lectura como un derecho social”.

Esta nueva aplicación se lanzó el 12 de febrero, y desde ese día hasta ayer, ha sido descargada unas 4.000 veces, mayoritariamente por usuarios de entre 15 y 30 años. “Sorprendentemente, la mayoría de estas descargas corresponde a hombres jóvenes, que es un segmento al que cuesta llegar”, señala Florencia García, coordinadora del proyecto.

Las opciones para leer son variadas. Lo más descargado, de acuerdo a Florencia García, es la icónica revista Condorito. Pero también están disponibles clásicos, como las obras de William Shakespeare, la novela “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, sagas infantiles como “Corazón de tinta” de Cornelia Funke y “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry.

No solo existen formatos escritos en el catálogo, también es posible pedir prestados audiolibros y videocuentos, los que se encuentran entre lo más solicitado en el catálogo que ofrece la biblioteca. Florencia García destaca que muchos de los libros prestados pertenecen a las categorías de ficción y de literatura infantil.

Leer desde el celular

La aplicación está disponible para los sistemas operativos Android e Ios, y se necesita estar inscrito en la página de la Biblioteca Pública Digital (www.bpdigital.cl/opac/) para descargarla. La aplicación permite agrandar la fuente de la letra o sincronizar la cuenta de BPDigital con el celular.

Los libros se descargan hasta por 14 días, al cabo de los cuales desaparecen de la cuenta del usuario, sin tener atrasos o multas. Por supuesto, también existe la opción de devolverlos antes del final del plazo.

Florencia García también señala que se está preparando un plan piloto con el Ministerio de Educación para incluir en el catálogo digital los libros sugeridos por el Centro de Recursos para el Aprendizaje, que son incorporados por los colegios en sus planes lectores. “Tenemos un convenio con el Mineduc”, explica García. “Vamos a hacer capacitación a los docentes, para que puedan incorporar estas tecnologías a las clases”.

La oferta de libros para leer en la tableta, el celular o el e-reader

Lecturas de verano:

La oferta de libros para leer en la tableta, el celular o el e-reader

Miércoles 2 de enero de 2013, Alexis Ibarra O., Vida – Ciencia – Tecnología El Mercurio.

Gratis o pagadas, las alternativas abundan en la red. Hay una interesante oferta en español e inglés, pero hay que tener cuidado, porque hay aparatos que no leen todos los formatos.

Ya no es necesario reservar un espacio en la maleta para llevar los libros para leer en las vacaciones. En el lector de libros electrónicos (e-readers), una tableta e incluso en el celular se pueden cargar cientos de textos digitales y lo mejor es que muchos pueden ser gratis.

Un buen punto de partida es Memoria Chilena (www.memoriachilena.cl), cuyo nuevo eslogan es “La Biblioteca Digital de Chile”. La plataforma, cuenta Daniela Schüttle, coordinadora del sitio, está siendo rediseñada para el bicentenario de la Biblioteca Nacional, que se celebra el 19 de agosto de 2013.

Aquí se pueden encontrar 3.300 libros completos, más de 1.500 revistas, 166 periódicos, además de mapas y partituras. En total son cerca de 1,2 millones de páginas digitalizadas y que están disponibles completamente gratis. “Están en formato PDF y como su intención es la preservación y el rescate patrimonial, los textos conservan su tipografía y el color de sus hojas tal como es el original”, dice Daniela Schüttle.

Otra alternativa para encontrar textos gratis es la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com) que cuenta con más de 60 mil libros de importantes autores de habla hispana. Gracias a la colaboración de bibliotecas de distintos países y la asociación con fundaciones (como la Fundación Neruda) el catálogo es bastante completo, sobre todo en cuanto a autores clásicos. Los libros se pueden descargar gratis y están en formato PDF.

Varios formatos

Otro buen repositorio de libros gratuitos es el proyecto Gutenberg (www.gutenberg.org) que actualmente cuenta con un catálogo de más de 40 mil libros. Se pueden encontrar textos en varios idiomas (incluido el español, portugués, francés y alemán), pero en su gran mayoría están en inglés. Una de sus características sobresalientes es que trabajan con distintos formatos, entre ellos el e-Pub, PDF, HTML, incluso el formato propio de los lectores Kindle.

Para comprar libros electrónicos la gran fuente en el mundo es Amazon. Apple también cuenta con una tienda donde se puede encontrar una gran variedad de libros gratuitos en inglés y español para iPhone y iPad. Además, hay selecciones de libros gratuitos que se han empaquetado como aplicaciones para descargar y que se pueden buscar en la tienda AppStore con las palabras clave “libros gratis”.

En Chile también existen tiendas que venden e-books . Una de las más grandes de Latinoamérica es BuscaLibre.com, empresa creada en Chile y con presencia en Argentina, España, México y Colombia. “Nuestro catálogo es cercano a los 50 mil títulos y de ellos el 90% está en español. Trabajamos con las principales editoriales, por lo que tenemos best sellers , como la biografía de Steve Jobs o ‘The casual vacancy’, el último libro de la autora de Harry Potter”, dice Karen Pincus, subgerente de Marketing de BuscaLibre.com.

Los precios van desde los $800 hasta los $25 mil y se puede pagar con tarjeta de crédito o debito, o incluso haciendo un depósito bancario. “Nuestras ventas se han incrementado un 200% en 2012: de vender unos 2 mil libros en 2011, pasamos a 6 mil este año”, dice Pincus.

Otra de las tiendas importantes es eBooks Patagonia (www.ebookspatagonia.com), con un catálogo de cerca de 4 mil títulos. “Nuestra idea es destacar a los autores Latinoamericanos y para eso tenemos acuerdos con casas editoriales grandes y pequeñas, en distintos países de la región”, dice Javier Sepúlveda, director general de eBooks Patagonia.

En la tienda se encuentran autores consagrados, junto a escritores emergentes de editoriales como Cuarto Propio o Cuatro Vientos. Los precios promedian los $4.990 y se pueden encontrar en formato e-Pub y PDF. Los propietarios de Kindle deben buscar en Amazon los libros editados por eBooks Patagonia.

Tendencia al alza

La lectura de libros electrónicos (q e-books) es una tendencia que crece. Hace poco días la consultora Pew Research dio a conocer un estudio que concluyó que en EE.UU. se leen cada vez más e-books. Durante noviembre de este año, el 23% de los estadounidenses leyó libros electrónicos frente a 16% del mismo mes en 2011. En el mismo lapso, el número de personas que leyeron libros de papel cayó de un 72% a 67%.

Los detalles que extrañaríamos si los libros desaparecieran

El Mer urio. Santiago, Chile. 26/03/2011

Imaginémonos que los lectores digitales se masifican, y que el libro en papel entra en desuso hasta convertirse en objeto de culto o coleccionismo. ¿Qué pequeños hábitos desaparecerían junto con él?

Constanza Rojas V.

Curiosear qué está leyendo tu vecino en el metro. ¿Quién no ha estirado el cuello para mirar la portada del libro del que está sentado al lado en el metro o la micro? ¿Quién no ha tratado, luego, de adivinar el perfil del pasajero, probablemente haciendo uso de los prejuicios en su máximo potencial?

Los marcadores de libros. Los hacen los niños en los colegios, pueden ser postales de ciudades o incluso objetos para coleccionistas. Pero, sean como sean, a ninguno de estos los volveríamos a ver si no tienen hojas de papel que separar.

Hacer caricaturas animadas en las esquinas de las páginas. Un clásico de la infancia. Había que copiar la secuencia de imágenes con pequeñas variaciones para conseguir el efecto de movimiento y, entonces, se lograba una auténtica animación hecha en casa. Los niños del futuro no tendrían libros para hacer las suyas.

El olor a libro. La antiguedad de un libro no sólo puede medirse por la fecha de impresión: su mejor cédula de identidad es el olor. Los nuevos tienen aroma a papel y pegamento; los viejos, a una mezcla de polvo y ácaros que saca estornudos en los alérgicos. Tan importante es este elemento, que ya se ha inventado el “olor a libro” envasado para e-books . ¿Cambiará también con el paso de los años?

Las notas en los márgenes. Tomar un libro y encontrar anotaciones manuscritas en los bordes de las páginas significa que alguien ya pasó por él, leyó lo mismo que uno y quizá experimentó algo parecido. Si las notas son propias, sirven como testimonio del ‘yo’ de tiempos anteriores.

Juntarse con la excusa de un libro. Prestar un libro y, en los mejores casos, devolverlo, son buenas excusas para verse las caras, tomarse un café y comentar lo leído.

Las firmas de los escritores. En las ferias de libros pueden formarse largas filas de lectores, con ejemplar en mano, que pacientemente esperan una dedicatoria de su autor. Y ese libro firmado luego tiene un valor insustituible. ¿Qué firmarían los autores del futuro?

Para los románticos: secar flores entre sus páginas. Esa flor que un amor adolescente nos regaló a la salida del colegio probablemente terminó entre las páginas de un libro, como un precario método de conservación. El resultado es algo así como unos pétalos verdosos, unas páginas manchadas y un libro arrugado. Ah, y probablemente, el nombre de quien la regaló en el olvido.

Seguir los consejos de los libreros. Preguntarle a un librero qué nos recomienda o qué opina de tal y cual ejemplar es un pequeño placer insustituible vía web. Hay una gran diferencia entre que te aconseje un ser humano a ver publicidad de un libro a través del computador.

Heredar libros de generación en generación. Los ejemplares que llegan a nuestras manos desde los padres o abuelos pueden ser verdaderas joyas. O, al menos, fidedignos testimonios de qué se leía en el pasado. Tanto mejor si están fechados y con el nombre de su dueño. Estas pequeñas bibliotecas familiares podrían mantenerse, pero las nuevas generaciones no tendrían legados que dejar a sus descendientes.

Los desafíos que plantean los ebooks a las bibliotecas

La Tercera. 26/03/2011

Mientras los libros digitales comienzan a reemplazar a los estantes y la industria editorial levanta la voz para restringir el acceso a su información, surge la interrogante sobre cómo sobrevivirán las bibliotecas en el mundo digital.

Christopher Holloway

Cristián (23) entra a la biblioteca de su universidad, llega ágilmente a la sección de literatura del siglo de oro español, toma un libro de Calderón y comienza, emocionado, su lectura. Sólo que todo esto lo realizó desde su casa, y al leer no está pasando las hojas entre sus dedos si no que con un botón en su lector digital Sony eReader.

Así funciona el sistema de préstamo de libros digitales que cada vez se está haciendo más popular en el mundo, algo que las bibliotecas no podían ignorar y que ya están integrando de diversas formas. Por ejemplo, a fines del 2009, la biblioteca de la Academia Cushing, en Massachusetts, anunció el reemplazo de su colección, de casi 20.000 libros impresos, por libros digitales. Esto, además, incluye rediseñar completamente el espacio de la biblioteca, disponiendo de computadores, espacios para laptops y un par de cientos de ebooks para facilitar a sus usuarios.

¿Cómo funciona un libro digital en este sistema? Si ya descargué la información, ¿Puedo tenerla para siempre? ¿Cómo se prestan? Esas son algunas de las principales dudas que se levantan al hablar de libros digitales, y es un debate que seguirá abierto mientras se duplican sus ventas y comienzan a multiplicarse las bibliotecas que los prestan y los sitios donde pueden intercambiarse gratis.

Hay varias formas básicas de distribución y préstamo posible, según explica Sandra Rivera en su texto Lectores de libros electrónicos: la remediación de la lectura estas serían: suscripción, acceso perpetuo y uso único. “El modelo de suscripción permite a las bibliotecas comprar acceso a un título por un período de tiempo determinado, por lo general un año. El modelo perpetuo da acceso permanente a los recursos. El uso único significa el uso de un título para sólo una persona a la vez”.

Pero las editoriales no concuerdan sobre qué sistema usar, por lo que la discusión sobre derechos y deberes de editoriales, bibliotecas y lectores aún no se zanja y genera cada vez más roces. Una de las formas de distribución más usadas, y que está presente en Chile actualmente, le da al usuario siete días para finalizar la lectura del texto, contando desde el momento en que lo descargó a su eReader o computador, además de la opción de imprimir hasta 10% del libro si así lo requiere.

Una vez finalizado el plazo del préstamo, el libro se elimina automáticamente del dispositivo, pudiendo recién en ese moment ser cedido una vez más, a otro usuario. Cabe hacer notar que varios dispositivos tiene este mismo sistema para usuarios comunes y corrientes, que pueden prestar sus libros a amigos y familiares por un periodo determinado.

Guerra contra las bibliotecas

Pero el cambio a los formatos digitales nunca es tan simple como parece. Los intereses económicos, los derechos de autor, y el derecho a la información son conceptos que se entrecruzan en este campo de batalla y que han agitado el ambiente en los últimos meses.

A fines de 2010, la editorial Faber & Faber declaró la guerra contra las bibliotecas, alegando que no tenían ningún tipo de restricciones para el préstamo de libros digitales, y que incluso se apoyaban en mensajes como “ebooks gratis, donde quiera que esté, en el momento que lo desee”. “Bajo este modelo, ¿quién volvería a comprar un libro electrónico?”, declaraba Stephen Page, CEO de la compañía, recomendando, además, que se instalaran restricciones geográficas al préstamo.

Un par de semanas después, la casa editorial HarperCollins daba otro golpe, anunciando la inauguración de un modelo en que los libros podrían ser prestados un máximo de 26 veces antes de eliminarse y tener que ser comprados de nuevo por la biblioteca. Supuestamente, esa era la cantidad de veces que un libro físico podía prestarse antes de que el uso lo hiciera ilegible. “Creemos que este cambio equilibra el valor que las bibliotecas obtienen de nuestros títulos con la necesidad de proteger a nuestros autores y asegurar una presencia en bibliotecas públicas”, decía el comunicado de la editorial.

Según Mariela Ferrada, académica de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Tecnológica Metropolitana, esto sucede porque hoy los editores deben conocer y manejar de manera adecuada los hábitos de conducta de los consumidores digitales, “evitando de manera inteligente que no se reproduzca en este nuevo formato de presentación el “pirateo”, tan difundido en áreas como la música y los videojuegos.”

¿Cuál es el papel de las bibliotecas en o este escenario? “Tradicionalmente, estas han sido las intermediarias entre el mercado del libro, las editoriales y el usuario final o los lectores, representando sus intereses y siendo los custodios de su derecho a leer”, indica la académica Mariela Ferrada. Por este motivo, se encuentran al centro de la guerra que han declarado las editoriales.

Algunas bibliotecas públicas, en Inglaterra, reaccionaron alarmadas frente a las nuevas restricciones que los editores están diseñando. “La idea de 26 préstamos no tiene ningún sentido para mí”, dice a la BBC el bibliotecario Phil Bradley, vicepresidente del Chartered Institute of Library and Information Professionals. “Cualquier bibliotecario puede decirte que un libro con cubierta de papel puede ser prestado unas 40 veces, y uno de tapa dura mucho más”, sentencia.

En Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y la de Universodad de Chile, entre otras, ya tienen un sistema de préstamo de ebooks en algunas de facultades, pudiendo descargarse tanto a computadores como a los eReaders más populares. El servicio ha tenido un éxito alto, pero aún se utilizan más los computadores que los lectores digitales.

Según Alejandro Oyarce, bibliotecólogo y coordinador del Departamento de la Información y Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, el préstamo de libros digitales ha tenido un éxito rotundo en el año que lleva implantado. Actualmente, los estudiantes tienen acceso a unos 1.000 libros, concentrándose en la bibliografía básica (textos que sirven a lo largo de todo el año) y en libros de reserva, que suele tener precios demasiados elevados como para comprarlos de forma imprevista. “Al principio iban a la biblioteca, sacaban los libros de papel y una vez que se agotaban descargaban la copia digital”, cuenta Oyarce, quien agrega que “ahora pasa exactamente lo contrario, van a la biblioteca digital primero y cuando se terminan esas descargas van al papel”.

Consultado sobre las restricciones que algunas editoriales plantean en Europa, Alejandro Oyarce indica lo complejo que es aunar todos los criterios en torno al préstamo de libros digitales y añade que afortunadamente (y al negociar directamente con las editoriales) hasta ahora no han tenido inconvenientes: “Tenemos un tiempo indeterminado para hacer el préstamo de los libros. Sin embargo, McGraw-Hill ya nos indicó que las licencias sobre los libros ahora se daría sólo por un año, luego de lo cual habría que renovarlas”.

Pero las bibliotecas y la compra directa no son el único medio para obtener estos libros. Hoy proliferan en la red los sitios de préstamo de libros digitales, replicando una costumbre milenaria con el beneficio de que ahora no hay que preocuparse de que el libro no sea devuelto.

En este tipo de sitios, tales como www.booklending.com y www.lendle.me, los usuarios se reúnen buscando algún libro específico y pueden también intercambiarlo por los que ellos ya poseen, siendo una plataforma especialmente útil si se desea conocer un título en profundidad antes de comprarlo. En el último año, el crecimiento de estos sitios ha crecido considerablemente: Booklending.com ha llegado a 16.000 usuarios registrados y más de 20.000 libros prestados.

Sin embargo este método dista de ser perfecto. El catálogo de libros es limitado, ya que la mayoría de los libros comprados sólo pueden prestarse una vez, y sólo por un período de 14 días, lo que ocasiona que cada vez que un libro se presta, la colección que el sitio presenta disminuye. O sea, un libro prestado sólo estará disponible de nuevo si un nuevo usuario vuelve a prestarlo.

Aún así, conseguir libros gratis no es un sueño distante, ya que las leyes internacionales de derechos de autor especifican que una obra pasa al dominio público (por lo que su uso es libre) después de una cierta cantidad de años luego de producirse la muerte del autor (en Europa, por ejemplo, 70 años y en Estados Unidos, 56). El sitio de Google Books (books.google.com) recopila la mayoría de los libros que pueden obtenerse gratuitamente por este método.