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Los desafíos que plantean los ebooks a las bibliotecas

La Tercera. 26/03/2011

Mientras los libros digitales comienzan a reemplazar a los estantes y la industria editorial levanta la voz para restringir el acceso a su información, surge la interrogante sobre cómo sobrevivirán las bibliotecas en el mundo digital.

Christopher Holloway

Cristián (23) entra a la biblioteca de su universidad, llega ágilmente a la sección de literatura del siglo de oro español, toma un libro de Calderón y comienza, emocionado, su lectura. Sólo que todo esto lo realizó desde su casa, y al leer no está pasando las hojas entre sus dedos si no que con un botón en su lector digital Sony eReader.

Así funciona el sistema de préstamo de libros digitales que cada vez se está haciendo más popular en el mundo, algo que las bibliotecas no podían ignorar y que ya están integrando de diversas formas. Por ejemplo, a fines del 2009, la biblioteca de la Academia Cushing, en Massachusetts, anunció el reemplazo de su colección, de casi 20.000 libros impresos, por libros digitales. Esto, además, incluye rediseñar completamente el espacio de la biblioteca, disponiendo de computadores, espacios para laptops y un par de cientos de ebooks para facilitar a sus usuarios.

¿Cómo funciona un libro digital en este sistema? Si ya descargué la información, ¿Puedo tenerla para siempre? ¿Cómo se prestan? Esas son algunas de las principales dudas que se levantan al hablar de libros digitales, y es un debate que seguirá abierto mientras se duplican sus ventas y comienzan a multiplicarse las bibliotecas que los prestan y los sitios donde pueden intercambiarse gratis.

Hay varias formas básicas de distribución y préstamo posible, según explica Sandra Rivera en su texto Lectores de libros electrónicos: la remediación de la lectura estas serían: suscripción, acceso perpetuo y uso único. “El modelo de suscripción permite a las bibliotecas comprar acceso a un título por un período de tiempo determinado, por lo general un año. El modelo perpetuo da acceso permanente a los recursos. El uso único significa el uso de un título para sólo una persona a la vez”.

Pero las editoriales no concuerdan sobre qué sistema usar, por lo que la discusión sobre derechos y deberes de editoriales, bibliotecas y lectores aún no se zanja y genera cada vez más roces. Una de las formas de distribución más usadas, y que está presente en Chile actualmente, le da al usuario siete días para finalizar la lectura del texto, contando desde el momento en que lo descargó a su eReader o computador, además de la opción de imprimir hasta 10% del libro si así lo requiere.

Una vez finalizado el plazo del préstamo, el libro se elimina automáticamente del dispositivo, pudiendo recién en ese moment ser cedido una vez más, a otro usuario. Cabe hacer notar que varios dispositivos tiene este mismo sistema para usuarios comunes y corrientes, que pueden prestar sus libros a amigos y familiares por un periodo determinado.

Guerra contra las bibliotecas

Pero el cambio a los formatos digitales nunca es tan simple como parece. Los intereses económicos, los derechos de autor, y el derecho a la información son conceptos que se entrecruzan en este campo de batalla y que han agitado el ambiente en los últimos meses.

A fines de 2010, la editorial Faber & Faber declaró la guerra contra las bibliotecas, alegando que no tenían ningún tipo de restricciones para el préstamo de libros digitales, y que incluso se apoyaban en mensajes como “ebooks gratis, donde quiera que esté, en el momento que lo desee”. “Bajo este modelo, ¿quién volvería a comprar un libro electrónico?”, declaraba Stephen Page, CEO de la compañía, recomendando, además, que se instalaran restricciones geográficas al préstamo.

Un par de semanas después, la casa editorial HarperCollins daba otro golpe, anunciando la inauguración de un modelo en que los libros podrían ser prestados un máximo de 26 veces antes de eliminarse y tener que ser comprados de nuevo por la biblioteca. Supuestamente, esa era la cantidad de veces que un libro físico podía prestarse antes de que el uso lo hiciera ilegible. “Creemos que este cambio equilibra el valor que las bibliotecas obtienen de nuestros títulos con la necesidad de proteger a nuestros autores y asegurar una presencia en bibliotecas públicas”, decía el comunicado de la editorial.

Según Mariela Ferrada, académica de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Tecnológica Metropolitana, esto sucede porque hoy los editores deben conocer y manejar de manera adecuada los hábitos de conducta de los consumidores digitales, “evitando de manera inteligente que no se reproduzca en este nuevo formato de presentación el “pirateo”, tan difundido en áreas como la música y los videojuegos.”

¿Cuál es el papel de las bibliotecas en o este escenario? “Tradicionalmente, estas han sido las intermediarias entre el mercado del libro, las editoriales y el usuario final o los lectores, representando sus intereses y siendo los custodios de su derecho a leer”, indica la académica Mariela Ferrada. Por este motivo, se encuentran al centro de la guerra que han declarado las editoriales.

Algunas bibliotecas públicas, en Inglaterra, reaccionaron alarmadas frente a las nuevas restricciones que los editores están diseñando. “La idea de 26 préstamos no tiene ningún sentido para mí”, dice a la BBC el bibliotecario Phil Bradley, vicepresidente del Chartered Institute of Library and Information Professionals. “Cualquier bibliotecario puede decirte que un libro con cubierta de papel puede ser prestado unas 40 veces, y uno de tapa dura mucho más”, sentencia.

En Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y la de Universodad de Chile, entre otras, ya tienen un sistema de préstamo de ebooks en algunas de facultades, pudiendo descargarse tanto a computadores como a los eReaders más populares. El servicio ha tenido un éxito alto, pero aún se utilizan más los computadores que los lectores digitales.

Según Alejandro Oyarce, bibliotecólogo y coordinador del Departamento de la Información y Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, el préstamo de libros digitales ha tenido un éxito rotundo en el año que lleva implantado. Actualmente, los estudiantes tienen acceso a unos 1.000 libros, concentrándose en la bibliografía básica (textos que sirven a lo largo de todo el año) y en libros de reserva, que suele tener precios demasiados elevados como para comprarlos de forma imprevista. “Al principio iban a la biblioteca, sacaban los libros de papel y una vez que se agotaban descargaban la copia digital”, cuenta Oyarce, quien agrega que “ahora pasa exactamente lo contrario, van a la biblioteca digital primero y cuando se terminan esas descargas van al papel”.

Consultado sobre las restricciones que algunas editoriales plantean en Europa, Alejandro Oyarce indica lo complejo que es aunar todos los criterios en torno al préstamo de libros digitales y añade que afortunadamente (y al negociar directamente con las editoriales) hasta ahora no han tenido inconvenientes: “Tenemos un tiempo indeterminado para hacer el préstamo de los libros. Sin embargo, McGraw-Hill ya nos indicó que las licencias sobre los libros ahora se daría sólo por un año, luego de lo cual habría que renovarlas”.

Pero las bibliotecas y la compra directa no son el único medio para obtener estos libros. Hoy proliferan en la red los sitios de préstamo de libros digitales, replicando una costumbre milenaria con el beneficio de que ahora no hay que preocuparse de que el libro no sea devuelto.

En este tipo de sitios, tales como www.booklending.com y www.lendle.me, los usuarios se reúnen buscando algún libro específico y pueden también intercambiarlo por los que ellos ya poseen, siendo una plataforma especialmente útil si se desea conocer un título en profundidad antes de comprarlo. En el último año, el crecimiento de estos sitios ha crecido considerablemente: Booklending.com ha llegado a 16.000 usuarios registrados y más de 20.000 libros prestados.

Sin embargo este método dista de ser perfecto. El catálogo de libros es limitado, ya que la mayoría de los libros comprados sólo pueden prestarse una vez, y sólo por un período de 14 días, lo que ocasiona que cada vez que un libro se presta, la colección que el sitio presenta disminuye. O sea, un libro prestado sólo estará disponible de nuevo si un nuevo usuario vuelve a prestarlo.

Aún así, conseguir libros gratis no es un sueño distante, ya que las leyes internacionales de derechos de autor especifican que una obra pasa al dominio público (por lo que su uso es libre) después de una cierta cantidad de años luego de producirse la muerte del autor (en Europa, por ejemplo, 70 años y en Estados Unidos, 56). El sitio de Google Books (books.google.com) recopila la mayoría de los libros que pueden obtenerse gratuitamente por este método.

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Detienen a hermanas porteñas por venta de libros falsificados avaluados en $5 millones

Radio Bio Bio 4/03/2011

La Brigada de Delitos Portuarios de la Policía de Investigaciones de Valparaíso logró la detención de dos hermanas, de 36 y 40 años, por infringir la ley de propiedad intelectual en la ciudad puerto.

Viviana Toro

Gracias a un operativo realizado en calle Uruguay, se pudo detectar que dos mujeres, identificadas como Claudia y Rosa Picardo Villegas, comercializaban libros falsificados de reconocidas editoriales y escritores como Isabel Allende, Paulo Coelho, Federico García Lorca y Miguel de Cervantes, entre otros textos de lectura complementaria escolar, incautándose 500 ejemplares avaluados en más de 5 millones de pesos.

Así lo comentó el Comisario Osvaldo Salinas, jefe de la Briderpo.

Además, la PDI hizo un llamado a la comunidad a comprar los textos sólo en comercio establecido, y a tener ojo con las características que pueden delatar a un libro falsificado

(Escuchar Podcasts en web original)

Ambas detenidas pasarán a control de detención en el Juzgado de Garantía de Valparaíso por el delito flagrante de infracción a la ley de propiedad intelectual.

Editoriales celebran incautación de más de dos mil libros piratas

emol.com 12/01/2011

Con 19 detenidos finalizó la operación realizada por la PDI en el sector de San Diego y Plaza Almagro.

La Cámara Chilena del Libro celebró esta tarde el decomiso de más de 2.000 libros piratas que se vendían en una veintena de puestos en San Diego y Plaza Almagro, textos falsificados que fueron avaluados por más de 60 millones de pesos.

La Brigada Investigadora de Delitos Criminales de Ñuñoa de la Policía de Investigaciones realizó la operación en la que 19 personas resultaron detenidas.

De acuerdo a la Cámara, entre los títulos se contaban principalmente best-sellers y textos de lectura complementaria usados por estudiantes de enseñanza básica.

Los detenidos fueron acusados de infringir la ley de Propiedad Intelectual y en las próximas horas pasarían por los controles de detención.

Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro dijo que se presentarán las acciones judiciales que correspondan contra quienes resulten responsables de este delito e informó que se sigue investigando para dar con el paradero de quienes abastecían estos puntos de venta.

La inmensa ventaja de la biblioteca familiar

La Tercera.com blog 24/04/2010

Andrea Precht Gandarillas

Esta semana celebramos el día internacional del libro. Otro aniversario más en el que a los chilenos se nos cobra impuestos por la lectura. El IVA al libro es tema recurrente en las conversaciones de biblofilas y lectores, y sin embargo, no lo es tanto como para tomar una base política que pueda exigir con fuerza el fin a este gravamen.

Al parecer, la preocupación de nuestras autoridades está más centrada en combatir la piratería, es decir defender la propiedad privada, que en generar políticas contundentes que favorezcan la producción, circulación y consumo de literatura a nivel masivo.

Si el acceso democrático a la cultura no es una argumento suficiente, hay otros argumentos que podrían justificar la inversión estatal en este punto. Por ejemplo, el evidente impacto de las bibliotecas en el rendimiento escolar de los niños y niñas. Es bien sabido que, ante igualdad de condiciones, la presencia de una adecuada biblioteca escolar impacta positivamente en los aprendizajes superando con creces el peso que el acceso internet sobre estos aprendizajes. Dicho de otro modo, si se ha de decidir entre implementar una biblioteca o una sala de computación, la biblioteca impactará más eficientemente los resultados de la escuela.

Esta semana encontré un artículo en la misma línea, esta vez refiere a la importancia de la biblioteca familiar en el rendimiento escolar de niños y niñas. Creo que lo más honesto es dejar que Uds. lo lean directamente. A modo de regalo del día del libro, hice una traducción libre: Home Libraries Provide Huge Educational Advantage:

En la era de la electrónica del entretenimiento, el término “biblioteca en casa” cada vez más tiene la palabra “video” en el centro. Pero antes de que los padres comiencen a regalar libros para el espacio de exposición clara de los discos DVD, querrán considerar los resultados de un estudio nuevo y completo .

Después de examinar las estadísticas de 27 naciones, un grupo de investigadores encontraron que la presencia estanterías forradas de libros en la casa – y el ambiente intelectual que esos volúmenes reflejan – da a los niños una enorme ventaja en la escuela.

“El tamaño de la biblioteca del hogar tiene un efecto muy importante en el rendimiento escolar, incluso igualando a la educación de los padres, el status profesional del padre y otras características generales de la familia”, informa el estudio publicado recientemente en la revista Investigación en la estratificación social y la movilidad.“Crecer en un hogar con 500 libros adelanta a un niño 3,2 años más en la educación, en promedio, que aquellos que crecen en un hogar similar con pocos o ningún libro”. (el destacado es mio)

“Este es un gran efecto, tanto en términos absolutos y como comparativos con otras influencias en la educación”, agrega el equipo de investigación, dirigido por el sociólogo de la Universidad de Nevada MDR Evans . “Un niño de una familia rica en libros tiene 19 puntos porcentuales más probabilidades de terminar la universidad que un niño comparable que crece sin una biblioteca en casa.”

Este efecto es válido independientemente de la riqueza de una nación, cultura o sistema político, pero su intensidad varía de país a país. En China, un niño cuyos padres son dueños de 500 libros tendrá un promedio de 6,6 años más de educación que un niño comparables de un hogar sin libros. En los EE.UU., la cifra es de 2,4 años – que sigue siendo muy significativa si tenemos en cuenta que es la diferencia entre dos años de universidad y un titulo profesional completo de cuatro años.

Los investigadores utilizaron datos del Estudio Mundial de la desigualdad, que combinaron la información de una serie de muestras nacionales representativas. En la mayoría de las naciones, participantes en la encuesta (un total de más de 73.000 personas) se les pidió estimar el número de libros en la casa de sus padres cuando tenían 14 años de edad. Los académicos compararon esa figura con otros factores que influyen en el rendimiento escolar, incluyendo los niveles de la educación de los padres.

“Independientemente de cuántos libros posee la familia, cada nueva adquisición ayuda a los niños llegar un poco más lejos en la escuela,” afriman. ”Pero las ganancias no son igualmente grandes en toda la gama. Los libros en el hogar tiene un mayor impacto en los niños de las familias menos educadas. Es en los sectores con menor educación,en donde los libros son raros, en dónde cada libro adicional importa más. “

Evans y sus colegas sostienen que el número de libros en el hogar es un excelente reflejo de la “cultura académica de una familia,” que ellos describen como una “forma de vida en los hogares donde los libros son numerosas, estimados, leído y disfrutado“. Una inmersión a principios de esa “cultura proporciona habilidades y competencias que son útiles en la escuela,” y / o genera “una preferencia y el disfrute de los libros y la lectura que hace agradable la enseñanza“, concluyen.

Así que los padres no tienen que ser eruditos , sino que sólo hay que leer y respetar los libros, y pasar ese amor por la lectura a sus hijos. Anna Quindlen fue clara cuando ella escribió : “Yo sería la más contenta si mis hijos crecieran hasta llegar a ser la clase de personas que piensan decorar consiste en agregar la cantidad de estanterías suficiente”.

PDI incauta 2 mil libros “piratas” desde imprenta en comuna de Santiago

Terra. 25/02/2009

La policía pudo hacer el operativo gracias a una denuncia anónima, la cual señalaba la existencia de una imprenta en el sector centro sur de la comuna de Santiago, en que se confeccionaban libros falsificados para venderlos en ferias persas.

SANTIAGO, febrero 25.- La Policía de Investigaciones incautó unos 2 mil libros piratas de lectura complementaria y best sellers, avaluados en unos 15 millones de pesos, al allanar una imprenta capitalina.

Entre las destacadas obras, copias de las originales, estaban Fantasías sexuales de mujeres chilenas, de la periodista Pamela Jiles; y El Secreto, de la autora australiana Rhonda Byrne.

Según señaló el comisario de la Brigada Investigadora de Delitos de Propiedad Intelectual (Bridepi), Patricio Bascuñán, todo comenzó a raíz de una denuncia anónima, la cual señalaba la existencia de una imprenta en calle Davila Larraín 2176, sector centro sur de la comuna de Santiago, en que se confeccionaban libros falsificados para venderlos en ferias persas.

Se iniciaron diversas diligencias, empadronamientos y puntos fijos, los cuales culminaron con la ubicación del inmueble y la detención de su dueño, quien quedó a disposición del Ministerio Público, dijo el oficial.

Con la pesquisa se incautaron dos maquinarias offset, los libros, tapas, matrices hojas y otras especies. La PDI arrestó al propietario, quien fue identificado como Patricio Varas de 45 años.

El hombre quedó en libertad a la espera de una citación de la Fiscalía Metropolitana Centro Norte.

Fuente: UPI

Incautan libros pirateados de Isabel Allende, Marcela Paz y otros autores chilenos

EMOL. 23/01/2009

Una maniobra de la Brigada Investigadora de Delitos de Propiedad Intelectual evitó que se vendiesen cerca de 40 millones de pesos en libros ilegales. Dentro de los libros incautados predominaban novelas infantiles de lectura obligatoria en los colegios.

Francisca González C.

SANTIAGO.- “Cuentos de Eva Luna”, “Paula” y toda la colección “Papelucho”, entre otros títulos, fueron incautados de una imprenta ilegal que se dedicaba a distribuir los títulos en librerías establecidas de la Comuna de Estación Central.

El comercio literario se habría visto afectado en unos 40 millones de pesos si esos libros hubiesen llegado a manos de los consumidores por vías ilícitas.

El Presidente de la Cámara Chilena del Libro, Eduardo Castillo, señaló que los títulos falsificados corresponden a los más exitosos en ventas, tanto de escritores nacionales como de otros países.

Castillo -quien además es Presidente de la Comisión Nacional Antipiratería- sostuvo que el derecho de autor es un tema que en el país se ve muy vulnerable, pero que sería peor si no se hubiese creado hace un año la Brigada Investigadora de Delitos de Propiedad Intelectual (Bridepi).

“Estamos muy mal en esta materia en Chile. La piratería ha crecido mucho, estamos moviendo alrededor de 45 millones de dólares al año en libros pirateados, en su precio equivalente al mercado formal. Creo que en el 2008 hubo un cambio gracias a la acción de diferentes entidades, como investigaciones”, afirmó.

Durante los últimos cinco años se han registrado 700 títulos falsificados en Chile, y desde el año pasado a la fecha se han incautado 300 mil libros, lo que genera una gran pérdida económica para los escritores.

Dentro de las obras que fueron retiradas del mercado por la Bridepi se encuentran “Loco Afán” y “Tengo miedo torero”, de Pedro Lemebel; “Mi nombre es Malarrosa” y “Los trenes se van al purgatorio”, de Hernán Rivera Letelier; y “Horóscopo Chino 2009”, de Ángeles Lasso, entre otros.

***

Nuevo decomiso de libros piratas y allanamiento a dos imprentas clandestinas

Cámara Chilena del Libro. 23/01/2009

En 200 millones de pesos fue avaluada la incautación por parte del Presidente de la Cámara Chilena del Libro, Eduardo Castillo.

Más de 2.000 libros falsificados terminados listos para distribuir de distintos autores y editoriales, 30.000 libros en proceso de producción y terminación, máquinaria para impresión y encuadernación y al menos seis personas detenidas , fue el balance de un operativo policial contra la piratería efectuado en diversos lugares de Santiago, por efectivos de la Brigada contra los Delitos de Propiedad Intelectual ( BRIDEPI). La acción policial surgió después de una investigación y denuncia que presentara la Cámara Chilena del Libro.

Los funcionarios de la Bridepi realizaron un allanamiento a dos locales librerías ubicados en el mall Exposición del sector Estación Central y tras el operativo lograron la incautación de los libros falsos que se comercializaban en ambos locales que corresponden a las librerías Antares y Center Box.

En forma conjunta, los efectivos policiales procedieron a registrar una casa ubicada en Avda Dos Nº 2783-B de Los Cerrillos en cuyo interior se almacenaban diversos productos de imprenta que eran utilizados para la encuadernación,el ensamblaje, y el corte y pegado de los libros piratas.

Finalmente, el operativo concluyó con el allanamiento de dos imprentas del sector sur oriente de la capital y que se ubicaban en calle Artemio Gutierrez 1730 y Maule 439, respectivamente. En ambas imprentas, el personal de Investigaciones procedió a la incautación de maquinarias y elementos que estaban destinados a la confección de tapas y contratapas de libros falsos.

Eduardo Castillo, Presidente de la Cámara del Libro, en reunión con la prensa anunció que la entidad presentará las acciones judiciales ante los tribunales con el fin de detener estos ilícitos y dar con el origen y los responsables de este comercio ilegal, asimismo manifestó que pedirá que el Servicio de Impuestos Internos se haga parte en esta acción.

“Este golpe que la policía asesta a la piratería es un nuevo logro muy importante de la Bridepi en esta materia. Esta incautación es sólo la fotografía de un momento de una completa cadena que operaba ilícitamente, se encontraron más de 200 títulos diferentes de 27 editoriales, donde figuran autores como Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier, Pablo Simonetti, Pedro Lemebel, Carla Guelfenbein, Jorge Edwards, Ángeles Lasso entre muchos otros chilenos y extranjeros”, añadió Castillo.

La sonada guerrilla en Internet por los Derechos de Autor

El Mostrador. 15/10/2008

Polémica por acuerdo del Gobierno y la SCD:
Un acuerdo entre la entidad y los ministros Urrutia y Viera-Gallo despertó las pasiones del ciber activismo respecto al proyecto de ley de propiedad intelectual. Según ellos, la SCD no quiere gratuidad de derechos para traducciones y reproducción de textos educacionales y otros “usos justos”. Es decir, si una persona graba un video de su hijo con música de fondo y lo sube a YouTube, o descarga una canción de Internet y la agrega a su MP3, será catalogado como un acto ilegal. La SCD dice que eso es mentira y que todo se trata de una “campaña del terror”.

Miguel Paz

Este es nuestro nuevo trabajo: In Rainbows. Descárgalo de Internet y paga lo que estimes conveniente. Firma: Radiohead. Cuando el grupo británico de rock liderado por Thom Yorke decidió lanzar su séptimo disco en formato MP3 y ponerlo a disposición de sus fanáticos libremente en la red, el lanzamiento (10 de octubre de 2007) produjo una nueva trizadura en la industria discográfica como la conocíamos hasta fines del siglo XX. El éxito comercial del disco vía Internet fue un misterio ya que la banda rechazó entregar cifras de venta. Pero una vez que In Rainbows se editó en CD fue aclamado por la crítica y de inmediato escaló los charts del Reino Unido y Estados Unidos. Cambio de paradigma.

¡Crash!

Este cambio de paradigma que transforma el modo de hacer negocios debido al uso de Internet como canal de distribución, es parte esencial de la discusión propiciada por el análisis del proyecto de ley de Propiedad Intelectual que deberá revisar el Senado.

El texto ingresó a tramitación en marzo de 2007, con el objetivo de modernizar la legislación de 1970, época sin TV Cable ni Internet (salvo el proyecto Synco de la UP, conocido como la “Internet de Allende”), y quedar acorde a los tiempos digitales. Sólo un dato: en Chile, según estudios del Ministerio de Economía, hay 1 millón 300 mil conexiones de banda ancha en hogares, 1 de cada 3 hogares conectado a Internet, y 14 millones de celulares activos.

Entre los puntos a discutir están las excepciones y limitaciones al derecho de autor y los denominados “usos justos”, ya que en la actualidad son ilegales la copia y descarga de música de Internet, la traducción y fotocopia de partes de textos para uso educacional y en bibliotecas y otras prácticas comunes que actualmente violan la ley y se equiparan con el pirateo.

Como el tema afecta a la industria cultural para bien y para mal, incluido el derecho de propiedad intelectual, y hay muchos actores involucrados, el Senado decidió convocar a una mesa de trabajo entre los diversos interesados, y a la ministra de Cultura Paulina Urrutia como garante del proceso. El propósito: consensuar los intereses de los autores, la industria cultural, la poderosa industria de telecomunicaciones y el público, antes de plantear la discusión nuevamente en la Cámara Alta.

Mesa coja y perdida de confianza

La mesa de trabajo fue integrada por la SCD, representada por su director general Santiago Schuster, el abogado Rodrigo Rojas, de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información (ACTI), un representante de la Asociación de Proveedores de Internet (API), el director de la Asociación de Derecho e Informática de Chile (ADI) Claudio Magliona, el director de la ONG Derechos Digitales Claudio Ruiz, la Comisión de Directores de Bibliotecas del Consejo de Rectores de las universidades chilenas, la directora del Colegio de Bibliotecarios de Chile Paola Roncatti, y representantes de Liberación Digital. Los convocados se reunieron al menos en seis ocasiones con Paulina Urrutia en una sala del séptimo piso del edificio del Consejo de Cultura de calle Fray Camilo Henríquez.

Sin embargo el 6 de agosto pasado, la mesa se quebró. “Ese día se publica en el sitio web Trato Justo Para los Artistas, de la SCD, un artículo donde la entidad da cuenta de una reunión con la ministra Urrutia y el ministro Viera-Gallo, donde señalan que llegaron a un acuerdo para potenciar siete puntos irrenunciables del proyecto, que son la esencia de la discusión para todos los integrantes de la mesa”, dice el abogado Claudio Ruiz de la ONG Derechos Digitales, uno de los asistentes a las reuniones que califica el acuerdo de “secreto” e “impresentable”.

La ministra reconoció el acuerdo paralelo en una reunión del 7 de octubre en el Consejo de Cultura (El Mostrador.cl intentó contactarse con Paulina Urrutia pero no se encontraba disponible) y el sábado pasado junto a Viera-Gallo y representantes de la SCD lideraron un acto en La Moneda en contra de la piratería donde difundieron los planteamientos de los artistas y provocaron la irritación de los otros ex integrantes de la mesa de trabajo. Uno de ellos dice que “el tema a la ministra la superó y la SCD sencillamente la bypaseó y negoció con Viera-Gallo”. A lo cual Viera-Gallo responde que “la ministra Urrutia nos pidió como Segpres una intervención para mediar entre la SCD y el ministerio de Cultura. No veo ningún problema con que el gobierno llegue a acuerdo con una organización en particular. Lo que sucede es que algunas organizaciones no están muy acostumbradas a tramitar proyectos de ley y tratan cada paso como si fuera el juicio final”.

De todos modos, dice Rodrigo Rojas, de la ACTI, “estamos sorprendidos y molestos porque nos tomaron el pelo”. Claudio Magliona, director de la ADI, añade que el acuerdo “es de esas cosas que no se hacen porque se pierde la confianza”. Magliona no culpa a la SCD, que representa “legítimamente” los intereses de sus socios, sino al gobierno por faltar a su palabra. “No deja de sorprenderme haber sido invitado al ministerio de Cultura a discutir el tema y luego enterarme que la ministra Urrutia conversaba por el lado con otro grupo. Este debiera ser un llamado a la cordura”, insiste.

Combos iban, combos venían

Entre los temas clave para los detractores de la SCD se encuentra que la organización gremial propone no tocar las excepciones y “usos justos”, aceptados en otros países. Esto quiere decir, explica Ruiz, que si una persona graba un video de su hijo con música de fondo y lo sube a YouTube, o descarga una canción de Internet y la agrega a su reproductor de MP3, no sea catalogado como un acto ilegal.

La secretaria general de la SCD Denisse Malebrán califica lo anterior como una campaña de desinformación y una caricaturización. “Eso es mentira. Es ridículo”, dice. “Están tratando de asustar a la gente. Eso ya se hace y nadie se ha ido preso y nadie anda persiguiendo a nadie. YouTube, al contrario es una vía de exposición mundial. Como no nos va a gustar YouTube, Facebook y los Fotologs: son parte de la reinvención de la comunicación. Es una campaña del terror. Yo tengo mi música gratis en Internet. Y nadie ha dicho que la gente no pueda subir sus videos de un acto escolar. Tratan de hacernos ver como arcaicos y es completamente ridículo”.

¿Quién tiene la razón? La discusión incendia foros y sitios web en este minuto. Unos hablan de Trato Justo Para los Artistas y han desarrollado una extensa labor para convencer a la clase política con sus argumentos. Otros, de Trato Justo Para Todos, buscan hacer presión y explicar su postura contraria al acuerdo de los artistas y el gobierno. Todos se interesan en el mismo asunto: los derechos de propiedad cultural y las excepciones y limitaciones al derecho de autor. En cada caso dicen buscar lo justo para todos: autor y público, pese a que manifiestan posiciones irreconciliables en los puntos clave de discusión.

Autores versus consumidores

Christián Leal, autor del blog El Francotirador (uno de los más visitados en el mundo del activismo digital) y coordinador de Medios Digitales de radio Bío-Bío, asegura que “todo depende según como se interprete”. “En la práctica la SCD dice que no imponen a nadie que pague por descargar música ilegalmente, pero eso equivale a mantener el statu quo de la ilegalidad actual ¿Por qué en vez de eso no regulamos las excepciones de uso privado?”.

Derechos Digitales y Liberación Digital plantean que la SCD debiera comprobar el uso efectivo de las obras de sus representados antes de cobrar por el derecho de propiedad intelectual. Materia que según Denisse Malebrán es “impracticable”. Los usuarios de la música del catálogo de la SCD acceden a toda su música por una cuota fija, dice, y se hace “imposible demostrar el uso efectivo de la obra (esta o aquella canción). Yo no tengo como saber que tocó en este minuto una clínica o un supermercado. Eso es ridículo: tendríamos que tener un ejército de fiscalizadores que es irreal. Demostrar el uso selectivo de una obra es casi imposible”, explica.

Por otro lado, las ONG plantean además que la SCD es un ente monopólico que fija sus tarifas de pago a los clientes por lo que debería operar un “arbitraje” cada vez que una empresa (sea, por ejemplo, un hipermercado o un minimarket) decida impugnar el valor del cobro. Malebrán, ex vocalista de Saiko, responde que esto iría en beneficio de los grandes conglomerados que impugnarían los cobros de derechos de autor, afectando a los artistas.

Juan Guillermo Tejeda, profesor de diseño gráfico de la Universidad de Chile, fundador de The Clinic y responsable del polémico iceberg del stand chileno de la Expo Sevilla, dice que la discusión se olvida de un piso básico: el derecho de autor inalienable de los creadores y los artistas.

Según Tejeda, uno de quienes adscribe a Trato Justo Para los Artistas, “la vía de las excepciones es una puerta entreabierta: efectivamente tu puedes decir que un producto cultural es para un uso educacional y puedes fotocopiar libros, pero resulta que hay establecimientos educacionales que son un negocio y todos van a cobrar a costa de los derechos del autor de ese libro”.

Denisse Malebrán insiste sobre este punto: “Las excepciones en esta ley están pensadas en función de los minusválidos y de favorecer a bibliotecas públicas. Eso lo apoyamos. Pero es ridículo que a universidades que cobran 400 lucas tengamos que darles gratis los textos de gente que ha dado sus vidas a la investigación y la producción cultural. Siempre hemos explicado la diferencia entre el lucro y el uso privado de productos culturales”.

Sin embargo, Paola Roncatti pone en el tapete que “si se aprueba el proyecto en base al acuerdo de la SCD y el Gobierno, este impactaría fuertemente a las bibliotecas y archivos, ya que se estarían eliminando excepciones que son fundamentales para el funcionamiento dentro de la ley de diferentes tipos de bibliotecas. ¿Qué pasara con nuestros usuarios?, ¿qué pasara con nuestras bibliotecas? ¿pasaremos a ser delincuentes?”.

Siete grandes ideas para destruir a los artistas chilenos (La postura oficial de los afiliados a la SCD)
Acuerdo secreto SCD/Gobierno de Chile revelado (argumentos de Liberación Digital)