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Lo Barnechea suma biblioteca inclusiva a Centro Lector

Para mayor integración:

Lo Barnechea suma biblioteca inclusiva a Centro Lector

El Mercurio, Domingo 12 de noviembre de 2017.

Naipes con braille, computadores que se pueden operar sin usar las manos, mesas para personas en silla de ruedas y ajedrez para quienes tengan problemas de visión son algunas de las novedades que tiene la nueva biblioteca inclusiva que se inauguró ayer en el Centro Lector de la comuna de Lo Barnechea.

Esos nuevos artículos y equipamientos permitirán recibir de la mejor manera a personas en situación de discapacidad. De esta forma, se cumplirá con el objetivo de integrarlas, sin separarlas del resto de los usuarios.

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Así se lee en América Latina

Por Felipe Herrera Aguirre, Publimetro, viernes 8 de septiembre de 2017.

Las herramientas tecnológicas son una oportunidad para masificar y profundizar la lectura en los jóvenes. Ya hay desarrolladores que, teniendo esto en cuenta, pretenden fomentar el hábito y mejorar la comprensión. La premisa: el libro no se pierde, se transforma.

No es que ahora lean más, es que ahora leen distinto. Los jóvenes de hoy, que usan spartphones y tablets que les permiten estar siempre conectados, han cambiado no solo sus hábitos de lectura, sino que también las formas en que lo hacen. Y mientras algunos culpan a estas herramientas de la baja comprensión de lectura en jóvenes en América Latina, otros prefieren explotar su potencial.

Los resultados de las últimas ediciones de la prueba Pisa en comprensión de lectura en ocho países de Latinoamérica (Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Brasil, Colombia, República Dominicana, Costa Rica y México), si bien han mejorado en general, siguen por debajo del promedio Ocde.

Lo multimedial es clave en su comprensión. Además, los jó están realmente preocupados por lo que les interesa. Sus intereses son la fuente motivadora más imporante, y han sido identificados y explotados por desarrolladores en Latinoamérica.

En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente. Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad que las generaciones pasadas no teníamos.
Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla

Es por esto que han aparecido una serie de herramientas web par el fomento a la lectura de los jóvenes. La intención de sus desarrolladores es aprovechar el potencial de la tecnología, incorporarlo al aprendizaje y que sea un canal efectivo para la lectura.

La inclusión de la tecnología

La idea es que los dispositivos tecnológicos no sean un factor de discordia en la sala de clases. “Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas”, explica a Metro Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk, una herramienta online de lectura desarrollada en Chile y que actualmente busca recaudar fondos para expandirse a otros países de la región.

Esto, según explica Arias, tiene mucho que ver no solo con las rigideces del sistema educativo tradicional, sino que con la negación de los profesores. “Hay tres tipos de profesores. Los que están a punto de jubilarse, que no están interesados. Los de mediana edad, a quienes tienes que seducirlos más. Y los más jóvenes, que son los más entusiastas con estas ideas”, dice.

Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas, Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk

En Chile, Ludibuk cuenta con un fondo de lecturas complementarias que cumple con el programa del Ministerio de Educación. Además, cuentan con otros títulos agregados. Así, con una suscripción mensual de aproximadamente 3 dólares, los estudiantes tienen a disposición todo el material que necesitan. Ingresando a su suscripción, pueden ir registrando sus lecturas, viendo sus avances y compartiendo contenido.

El rol de los adultos, fundamental

Aunque existan nuevas herramientas para el fomento a la lectura de los jóvenes, el papel de los padres sigue siendo fundamental. Según explica Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla, página web que ayuda a los niños a buscar libros infantiles, “esto funciona sobre la base de que hay un adulto que supervisa y da seguimiento”.

“En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente”, asegura Leiva. “Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad, que las generaciones pasadas no teníamos”.

Es por la cantidad de información a la que están expuestos los jóvenes hoy, que la supervisión de un adulto se hace fundamental. “Hay que generar el hábito de que la lectura, independiente del formato, necesita un tiempo, una secuencia, cierta espera… y en eso, la tecnología puede ayudar si se enfatiza que la misma también es un lenguaje secuenciado. Y eso con Ranopla queda claro, en la práctica”.

Pero el papel de los padres no es solo el de supervisar, sino que también el de racionalizar. “La mayoría de los jóvenes de hoy ven el mundo a través de una pantalla y eso no es necesariamente malo. Es responsabilidad de los padres tutores racionalizar el uso y que los dispositivos electrónicos sean un complemento a la realidad, no un sustituto”, dice Jordi Saldaña, project manager de YoLeo.Club, un desarrollo español también arraigado en Latinoamércia.

El libro no se pierde, se transforma

Al igual que los medios de comunicación, que cada vez transitan más rápido hacia las publicaciones multimediales, el futuro de la lectura va hacia el mismo lugar. “Está claro que los ebook o las tabletas no serán el futuro. La tendencia es que los smartphones se conviertan en el soporte ideal para la lectrua, ya que posibilitan tener en un solo disposivito todo lo necesario para estar conectados con el mundo”, dice Jordi Saldaña.

Pero Saldaña asegura que el libro no desaparecerá, sino que convivirá con lo digital. “Cuando aparecieron los soportes digitales como los ebook, todo el mundo hablaba del fin de papel pero no ha sido así. Los jóvenes de hoy, que son nuestro futuro, siguen leyendo en papel y les gusta el hecho de tener un libro entre manos y la sensación que produce”, dice.

“En lo personal, creo que ambos formatos, papel y digital, convivirán por mucho tiempo”, dice Lorena Leiva. “Pero lo harán de una forma diferente”, agrega. “Debemos hacernos cargo de que es el concepto de lectura el que ha cambiado y por tanto, hay diferentes formas de leer”.

3 herramientas para fomentar la lectura

Ludibuk

Es un emprendimiento chileno que consiste en una plataforma digital para computadores, teléfonos celulares o tablets con un catálogo de las lecturas recomendadas por el Ministerio de Eduación de Chile. Cuenta con cerca de 15.000 usuarios activos y está en proceso de iniciar operaciones en varios países de América Latina, como México, Colombia y Perú.

Ranopla

Es una aplicación online nacida en España y migrada a Chile hace un año. Mediante el ingreso de un usuario, se pueden registrar las lecturas de los niños voluntarias u obligatorias, apoyando al desarrollo y a la evaluación de la lectura. En España opera hace 10 años.

YoLeo.Club

Es un proyecto que funciona a nivel latinoamericano, nacido de los diagnósticos de las pruebas Pisa de la Ocde. Integrando papel con aplicaciones online, es una herramienta web diseñada para registrar, en base a incentivos y metas, la lectura en los niños.

Entrevista

Bonaventura Paliceo Consultor del programa Pisa de la Ocde

Según el informe “Pisa 2015: Resultados Clave”, cerca del 20 por ciento de los estudiantes de los países Ocde no obtiene, de media, las competencias lectoras básicas, lo que se ha mantenido desde 2009. ¿A qué se debe esto?

– No existe un factor único que explique este fenómeno. El promedio de la OCDE incluye 35 países en 4 continentes distintos y desde el 2009 el rendimiento se ha incrementado en unos países y ha disminuido (o no ha cambiado) en otros. Mirando más a fondo, los factores que afectan a los distintos rendimientos de cada país están ligados conjuntamente a políticas públicas en educación, así como a cambios demográficos y socio-económicos. Todos estos cambios tienen un efecto que se observa principalmente en el medio y largo plazo

Considerando la irrupción de la tecnología y su impacto en las formas de leer de los jóvenes, ¿cómo crees que estos resultados están relacionados al acceso que tienen los estudiantes a la tecnología?

– La tecnología puede tener un efecto positivo o negativo (o ningún efecto) en la comprensión lectora de los estudiantes. En los países en los que la prueba PISA se realizó con el ordenador (“computer-based assessment”) los estudiantes utilizaron sus competencias en lectura online para solucionar los problemas. Estas competencias están ligadas, por ejemplo, con la capacidad de buscar información en un texto y se desarrollan con la lectura a través de las tecnologías de información y comunicación, como el ordenador, el móvil u otros dispositivos digitales (periódicos, libros, textos en redes sociales, etc). Sin embargo, en las pruebas en papel este efecto de las TIC se reduce o desaparece.

¿Crees que la tecnología es una herramienta importante para conseguir una mejora en la comprensión de lectura de los estudiantes?

– La utilización de tecnología en la escuela (y fuera de la escuela para estudiar) puede tener una incidencia positiva y directa sobre la comprensión lectora de los estudiantes en pruebas realizadas con el ordenador.

Al mismo tiempo, la tecnología es una herramienta que también puede afectar negativamente al rendimiento de los estudiantes si es utilizada de forma excesiva en su tiempo libre para fines no educativos, como pueden ser los videojuegos o las redes sociales. En este caso se habla de “crowding out”; es decir, dedicar un tiempo excesivo a actividades de ocio dejando poco tiempo para actividades educativas, como la lectura, el estudio o los deberes.

Plan de fomento de lectura busca potenciar las comunas con menor índice de la Región Metropolitana

Publimetro, Jueves 24 de agosto de 2017.

El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Cnca) y el Comité Regional del Plan de la Lectura lanzarán el próximo martes 5 de septiembre el nuevo plan de lectura para los próximos cinco años en la Región Metropolitana, el cual tiene como objetivo principal mejorar el acceso a infraestructura y recursos que fomenten la mejora de la comprensión lectora. 

Así, el nuevo plan busca revertir los bajos niveles de lectura que tienen los chilenos y pretende trabajar en territorios vulnerables de la región que presentan bajos índices socioeconómicos y limitaciones de acceso a infraestructura y servicios de fomento a la lectura en las comunas que presentan menos inversión en el ámbito.

Según el Índice de Prioridad Social IPS elaborado por el Ministerio de Desarrollo Social, en la región desarrollará una planificación estratégica que le permita focalizar su trabajo en aquellas comunas que presentan más dificultades u obstáculos para el desarrollo de la lectura, en total son 33 las comunas que se verán beneficiados en los próximos cinco años, entre ellas Alhué, San Pedro, Cerro Navia, Isla de Maipo, La Pintana, La Granja y Melipilla son las que presenten más complicaciones. 

A través de un trabajo intersectoral, el plan de fomento de lectura se abordará con programas de educación artística así como también en el fortalecimiento de las bibliotecas públicas y escolares. Otro punto relevante del plan es que se trabajará en el contexto familiar. Tal como explican desde el Cnca, según la Encuesta de Comportamiento Lector, en las familias existe una baja inclinación a conversar sobre cultura y libros, razón por la cual se busca estimular en el hogar el valor de la lectura.

“Entendemos que es un tema transversal porque se entiende que no es solo una actividad formal escolar, sino que también estamos intentando instalar la lectura por placer y ahí el apoyo entre diversas generaciones es fundamental”, afirma a Publimetro la directora regional del Cnca, Ana Carolina Arriagada.

El lanzamiento del Plan de la Lectura de la región se llevará a cabo en el marco del Seminario sobre microficciones, Micromundos. Respecto a esta actividad, Arriagada señala que “este seminario trata sobre los micro cuentos, que es un formato que tiene más anclaje en el mundo juvenil, porque ocupan mucho el relato breve, un ejemplo de ello es el graffiti. La idea es poder entregar herramientas también a personas que trabajen con jóvenes”.

“Hoy nuestros jóvenes son un público súper exigente y que depende también con el grado de adherencia o permeabilidad con sus propios intereses, entonces tenemos que buscar metodologías que sean pertinentes para poder fomentar la lectura y el acceso”, finaliza la directora del consejo.

Los programas para incentivar la lectura desde la infancia

Publicado en el diario La Hora el Lunes 17 de julio de 2017.

Por Emma Antón

La Dibam cuenta con diversas actividades para las vacaciones. Zonas especiales para guaguas y técnicas de dibujo para contar historias son algunas de las estrategias.

En la última década, los resultados de Lectura en la prueba Simce de enseñanza media han disminuido 7 puntos. Si el 2005 se lograban 254 puntos en la medición, el año pasado se alcanzaron 247. Y los expertos coinciden en que el problema viene de atrás: la lectura debe ser incentivada desde que los niños son pequeños. Por ello, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), ha implementado una serie de actividades para que los niños se interesen por la lectura.

Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam, explicó a La Hora que “motivar a los niños a la lectura es motivar a un país a ser lector. Entonces, significa que tenemos que trabajar desde ya, desde la más tierna infancia”.

“Cuando motivamos a los niños hoy día a convertirse en lectores, significa que a futuro vamos a tener adultos capaces de interactuar y relacionarse mejor con su entorno, con la sociedad y contribuir a un mundo más tolerante, diverso y amigable para todos”.

Santiago
Una de las bibliotecas más grandes en la Región Metropolitana, la Biblioteca de Santiago (Matucana 151), cuenta con espacios diseñados especialmente para los niños, con el fin de que encuentren comodidad y un lugar que los invite a escuchar cuentos y leer. Uno de los sectores más innovadores es la Guaguateca, espacio gratuito enfocado para niños de 0 a 4 años y donde hay servicios especiales. El lugar tiene diferentes texturas y colores, y representa un bosque en el que los pequeños tienen acceso a la lectura en diferentes formatos.

El personal de la Guaguateca promueve la lectura a través de ambientes agradables y tranquilos, potenciando la lectura en voz alta de cuentos y poemas. Funciona de martes a viernes entre las 11 y las 17.30 horas, y el fin de semana entre las 11 y las 16.30. Para niños más grandes está la Sala Infantil, enfocada entre 5 y 10 años. Hay juegos y mobiliario diseñado para motivar la imaginación y la entretención desde los libros. Además, también hay espacios para realizar actividades como La hora del cuento o teatro infantil.

Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago, explicó que “creemos que si partimos fomentando la lectura en la primera infancia fomentamos el apego y el amor, la comunicación, sociabilización y el placer de desarrollar la imaginación, generando un espacio de encuentro, una posibilidad mágica donde un lector se encuentre con su lectura”.

“Los niños y las niñas que han tenido la oportunidad de encontrar el encanto de leer serán adultos creativos, críticos, participativos y capaces de tomar sus propias decisiones. La lectura está siempre presente y leemos de múltiples formas y en diferentes formatos, y debe ser un momento mágico que provocaremos cuando hagamos coincidir a un lector con su propia lectura”, indicó Valdés.

En la biblioteca además hay actividades enfocadas en los niños y sus vacaciones de invierno, como festivales de teatro, exposiciones y talleres, las que durarán hasta este domingo 23 de julio.

Otras comunas
En la Biblioteca Pública de La Pintana parten hoy, y hasta el miércoles, las tardes recreativas para niños, con lectura de cuentos, dibujo y pintura con témpera sobre historias narradas. También habrá juegos literarios. Las tardes recreativas parten a las 15.30 y terminan a las 18 horas.

En Isla de Maipo, la biblioteca comunal tendrá mañana y el jueves 20 de julio una actividad de cuentacuentos con Kamishinai. Esta técnica consiste en colocar láminas ilustradas en orden sobre un soporte o “teatrillo de papel”, que se van sucediendo a medida que va avanzando la historia. Parte a las 11.00.

Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

Salas se multiplican en bibliotecas de Santiago y regiones:

Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

Educación El Mercurio, Lunes 17 de julio de 2017.

Paula Leighton N.

Libros, instrumentos musicales y cuentacuentos son parte de los atractivos de estos lugares dedicados al fomento lector desde la primera infancia.

“Esta es la historia de un conejo de orejas largas, que iba por el bosque buscando fruta y cantando…”, narra la cuentacuentos rodeada de niños que se acercan a tomar un conejo de peluche, la escuchan desde la falda de su mamá o gatean sobre el suelo acolchado de la guaguateca ubicada en el Centro Lector de la Municipalidad de Lo Barnechea.

Virginia Briano tiene en brazos a su hijo José Pedro, de 6 meses. A su lado están Octavia de 2 y Jaime de 5 escuchando atentamente un cuento. “Aguacero es una lluvia fuerte”, le susurra a su hijo mayor cuando la cuentacuentos menciona la palabra.

Escenas como esta se repiten en bibliotecas de todo el país que en los últimos años han ido incorporando espacios de fomento de la lectura y estimulación temprana dedicados a niños de 0 a 4 o 5 años y sus cuidadores.

Libros con figuras grandes y coloridas o con páginas desplegables, otros de plástico que se pueden morder o de tela con texturas y sonidos, instrumentos musicales, juguetes para encajar y apilar, estanterías abiertas, muebles con bordes redondeados y suelos acolchados son la tónica de las guaguatecas.

Estas funcionan en forma permanente en centros lectores y bibliotecas públicas de las comunas de Santiago, Vitacura y Puente Alto, en la Región Metropolitana, y en Osorno y Coyhaique. También algunos días del mes en las Biblioteca Viva que la Fundación La Fuente tiene en Antofagasta, Concepción, Los Ángeles, Talcahuano y cinco sectores de Santiago.

“El fomento lector en la primera infancia tiene que ver con leer el mundo sensorial de las guaguas, exponerlas a colores, figuras, sonidos, texturas, la voz de la mamá”, explica Pilar Correa, directora del Área Educacional de la Corporación Municipal de Lo Barnechea.

Mackarena López, subdirectora de Biblioteca Viva Egaña, cuya guaguateca funciona todos los sábados a las 12, agrega que “a muchos niños los traen porque no van al jardín infantil, así que esta es una oportunidad para estimularlos fuera del hogar, que compartan con otros niños y tengan nuevas experiencias”.

“La ciudad tiene pocos lugares amigables para la primera infancia, por eso las familias valoran estos espacios acogedores e inclusivos, donde los niños pueden convivir y compartir con otros niños y los adultos hacerlo con otros en situación de crianza”, resume Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago y quien acuñó el nombre “guaguateca”, adaptando así al uso nacional el de “bebeteca”, que se usa en otros países.

La Biblioteca de Santiago fue la primera en abrir una guaguateca, hace 12 años. “Hoy la Dibam está considerando estos espacios para los más pequeños en todas las bibliotecas regionales que se construirán y, en ese sentido, al ser cabecera nacional somos una suerte de laboratorio para su implementación”, indica Valdés.

Tanto esta como las demás guaguatecas han preparado actividades especiales para estas vacaciones de invierno, como cuentacuentos y obras de teatro para los más chicos.

Fomento a la lectura

Editorial El Mercurio, Santiago, Chile. 19/02/2017

Es posible que hoy se lea bastante, porque las tecnologías contemporáneas -correos electrónicos, chat, páginas de internet, redes sociales- no solo usan imágenes, sino también textos. Además de esas tecnologías, en todos los ámbitos de la vida cotidiana el profesional y ciudadano se topa con textos que entender, aplicar y responder. Las habilidades para escribir y leer tienen, entonces, una dimensión práctica indudable. Con todo, el fomento de la lectura debe partir del reconocimiento del papel inconmensurable e insustituible que esta cumple en lograr el igual acceso a los saberes y bienes culturales que forman parte del legado civilizatorio. Si solo una élite puede entender y apreciar esos bienes, toda otra igualdad es ilusoria. La posibilidad de extender los horizontes más allá de la situación social a la cual se pertenece, es decir, adquirir universalidad, pasa por ponerse en contacto con la diversidad y riqueza de valores de la humanidad que hasta hoy se encuentran contenidos en libros, cualquiera sea el formato -digital o impreso- en que ellos se presenten. Fomentar la lectura consiste, pues, en fomentar la lectura de libros.

Los gobiernos democráticos vienen elaborando planes de fomento a la lectura bien intencionados, pero que no abordan lo medular: la relación que la escuela establece entre el alumno y la lectura de libros.

El aprendizaje temprano de las habilidades lectoras y la creación de hábitos de lectura resultan claves. Y es unánime entre quienes han pensado en este asunto la triste conclusión de que la manera en que los colegios introducen a los niños en el universo de los libros es contraproducente. La pedagogía y los objetivos y mecanismos educacionales vigentes parecen, sin quererlo, operar en contra del objetivo buscado. Es indispensable revisar radicalmente este tema con la vista puesta en la necesidad de recuperar, sobre todo, el placer de leer; la gradualidad medida por los intereses y preocupaciones del futuro lector (es él y no un programa centralizado quien debe definir el itinerario de lecturas), y un enfoque que conecte la lectura con la vida. La lectura de libros no es una actividad desvitalizante, que aparta de la realidad, sino que está abierta hacia ella, ofrece caminos de comprensión del otro y de sí mismo, acerca a enigmas que a todos interrogan urgentemente y que otras disciplinas no abordan.

El fomento a la lectura no se enfrenta al problema del acceso al libro porque nunca como hoy en la historia ese acceso ha sido más libre, masivo y barato. En cambio, pasa por crear hábitos de lectura en una sociedad que ha dejado de ser lectora. Ese es el problema, porque es difícil crear esos hábitos de lectura placentera si en la familia y entre los amigos no hay modelos concretos y entusiastas de lectores, mientras que el nivel de lectoría entre los docentes es escaso. El giro empieza por ellos, por convertirse en alegres promotores de los libros, capaces incluso de involucrar al hogar en esta cruzada.

Siete años de Furia

Revista Viernes del diario La Segunda, Viernes 2 de diciembre de 2016.

Siete años de Furia

Galo Ghigliotto, poeta y editor de Cuneta, fue también uno de los fundadores en 2009 de la Furia del Libro, la feria de editoriales independientes más grande del país. A pesar de que este fin de semana se realizará en el GAM su décima versión -que contará con 150 expositores y en la que esperan recibir a 30 mil personas-, sus organizadores siguen furiosos: por el IVA, por la inercia política en cuanto a la lectura y porque las dificultades para ellos no se han borrado.

Por Cristóbal Bley

– ¿Cuánto ha cambiado el panorama, tanto de la Furia como de las editoriales independientes, en estos siete años?
– Ha cambiado mucho, tomando en cuenta que la primera vez que hicimos la Furia del Libro participaron 18 editoriales y asistieron 200 personas. Este año, habrán 150 editoriales, de las cuales 17 son foráneas, y esperamos que lleguen como mínimo unas treinta mil personas de público. Por supuesto, la industria de editoriales independientes también ha cambiado. La primera versión de la Furia tuvo 18 editoriales porque no había muchas más. Últimamente, en cambio, se han multiplicado los posgrados de Edición, y el interés también ha crecido. Hace siete o diez años, cuando participábamos de la Filsa, la gente no entendía la diferencia entre una editorial grande y una independiente, e incluso las confundían con tiendas de libros. Antiguamente, vale decir en los años noventa, o sea tampoco tan antiguamente, publicar un libro para un autor joven era prácticamente imposible. Tenía que estar en el taller de algún escritor reconocido que luego le abriera la puerta, si no, no había manera. Ahora, por ejemplo, en Cuneta, que es la editorial en la que trabajo, publicamos el libro de Pablo Sheng, un autor de 21 años, algo que hace dos décadas era impensable. También se ha multiplicado el público, sobre todo el que consume libros de editoriales independientes. Es interesante, porque lo que ocurre aquí no pasa en ninguna otra parte del mundo.

– ¿En qué sentido?
– Que se publiquen autores jóvenes con novelas arriesgadas o experimentales no pasa en España, tampoco en México, que son los grandes países de la edición y el mercado literario en Hispanoamérica. Este año me tocó ir a Barcelona, justo para Sant Jordi, que es el día de los libros. Yo llevé una novela de la editorial, que se llama Nancy, la que ha tenido buena recepción de la crítica en Chile, pero tiene una particularidad y es que está llena de cruces dentro que separan el texto: imágenes, radiografías, etc. Es un libro raro. Y al mostrarle eso a una editora catalana independiente, me dice que la novela era muy punk para ella, y luego habló del mercado y cuánto los condicionaba al momento de publicar algo nuevo. Fíjate que regresé a Chile contento, porque me di cuenta de que acá sí podíamos hacer algo independiente del mercado, que es la verdadera forma de ser completamente independiente.

– Según las estadísticas, los chilenos leemos y compramos pocos libros al año y además entendemos poco de lo que leemos. Que aumente la actividad de las editoriales independientes, ¿significa que esos datos están malos y sí leemos mucho? ¿O simplemente hay más gente que quiere escribir?
– Hay un libro de crónicas de Rubem Fonseca, que se llama La novela murió, y en uno de sus textos él habla del síndrome de Camoes, un tipo que en un naufragio en vez de salvar a su mujer salvó a sus manuscritos. Con esto, Fonseca decía que muy posiblemente se podían acabar los lectores pero los escritores no se iban a extinguir jamás. A veces creo que puede pasar lo mismo con los editores independientes. Yo también me sorprendo del auge que hemos tenido. Antes se decía de Chile: uno levanta una piedra y sale un poeta. Ahora uno levanta una piedra y sale un editor independiente.

– ¿Y qué hay de los lectores?
– Creo que hay lectores que se están formando. La otra vez me pasó algo bien curioso. Estaba en el banco, y la ejecutiva de cuentas me pregunta: cuál es su rubro. Editorial, le contesto. Ah, ¿y cómo está el mercado? Mal, le digo, si la gente ya no lee. Sí, es cierto, me dice. La verdad es que en mi casa nadie lee, yo no leo ni el diario, fíjese, mi esposo tampoco. Pero mi hija chica, que tiene 7 años, ella sí lee. Es súper lectora y yo le compro libros, porque me gusta que lea y se lo fomento. Yo pensé: genial. Seguramente la ejecutiva, cuando tenía 7 años, no tenía quién le comprara un libro, porque aparte tampoco había muchos. La producción en esa época era nula. El trabajo que estamos haciendo ahora -escritores, editores, ilustradores- no es tanto con los lectores actuales, sino con los lectores futuros. Los niños de ahora, a pesar de lo que se piensa, están acostumbrados a leer, a saber qué es una editorial y quién es el autor. Es un objeto con el que tienen una relación más fluida.

– Un punto importante y constante en sus reclamos ha sido eliminar el IVA de los libros. ¿Cuánto puede cambiar la industria editorial sin el impuesto?
– La gente miope te dice: “Ah pero sin el IVA los libros van a bajar dos mil pesos, tampoco es considerable”. Es cierto, no lo es, pero qué pasa con el que compra diez libros o la universidad que compra cien o la biblioteca que compra quinientos. Ahí sí es considerable la diferencia. Mayor venta supone un mayor movimiento para las editoriales, con mayores posibilidades de que se publiquen más libros y más ejemplares, lo que es un beneficio para todos: escritores, editoriales, imprentas, etc. El aporte que hacen los libros al PIB te aseguro que es minúsculo, por lo que no hay ninguna razón por la que el fisco necesite el 19 por ciento de esas ventas; por el contrario, entorpece y dificulta las operaciones para todos los que están involucrados en la cadena. No se trata de no pagar impuestos: puede ser a través de una renta presunta, como hacen los artesanos, pagándolo una vez al año. Creo que el IVA, que se instauró en 1976, es el recuerdo, el quiste o la cicatriz que guardamos de la dictadura. Por supuesto, todos queremos borrarnos las cicatrices y ser más hermosos.