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Bibliotecólogos se refrescan: ahora son expertos en big data

bibliotecologos

Estudio revela que la mayoría de estos profesionales gana entre $700.000 y $1.300.000 líquidos al mes

Bibliotecólogos se refrescan: ahora son expertos en big data

Oscar Valenzuela, Las Últimas Noticias, empleo y educación, martes 20 de agosto de 2019.

Un renovador soplo de aire fresco corre entre los bibliotecólogos. La que parecía una carrera casi en extinción, hoy se reinventa para abarcar un campo laboral muy amplio e insospechado.

“Hay una concepción errónea. En el imaginario popular el bibliotecario es quien presta libros; en realidad, se trata de la persona que gestiona la unidad de información”, define Cherie Flores, académica de la UTEM -una de las pocas universidades que dicta la carrera- y editora del “Estudio de empleabilidad y remuneraciones de los bibliotecarios en Chile”.

Para el proyecto encuestó a 515 titulados de distintas instituciones que trabajan desperdigados por todo el país. Su conclusión es que, de ese universo, 54% registra un sueldo entre $700.00 y $1.300.000 líquidos (ver tabla). “La gente que tiene más de 6 años de experiencia muestra un aumento considerable en el sueldo y mayor satisfacción laboral”, dice la académica.

Expertos en información

Los bibliotecólogos son expertos en bases de datos. Por eso, además de los empleos tradicionales -como colegios, universidades, archivos y centros de documentación- se les están abriendo nichos nuevos y con un enorme futuro. “Pueden trabajar en ministerios, hospitales, cárceles o tribunales; también en empresas que trabajan con arquitectura de la información, experiencias de usuario y big data. Donde haya información puede haber un especialista de la bibliotecología trabajando”, asegura.

La carrera da para todos los gustos, afirma: “Siempre les digo a mis alumnos: ¿A usted no le gusta trabajar con gente? Hay ámbitos donde puede trabajar sólo con información. ¿Le gusta trabajar con personas? Puede hacerlo en servicios. ¿Le gusta la gestión? Puede gestionar las unidades de información. ¿Le gusta la investigación? Puede trabajar en Conicyt o en bibliotecas universitarias apoyando a los investigadores. La malla es muy amplia”.

Informática y medicina

Rebeca Yáñez, bibliotecóloga y magíster en Tecnología de la Información, es un ejemplo de la versatilidad de la carrera. Ella trabaja en la preservación de archivos históricos de Bomberos, arma proyectos tecnológicos de inteligencia de negocios y es docente en la carrera de Bibliotecología, pero también en especialidades informáticas.

“En el diseño inteligente del manejo de la información un bibliotecólogo aporta mucho, ya que estamos muy insertos en los procesos tecnológicos”, asegura.

Dice que existen muchas áreas de especialización, como gestión cultural o la curatoría de libros en editoriales.

Otra arista incipiente son los bibliotecólogos biomédicos. ¿Cómo así? “Si hay un doctor que está viendo una nueva metodología de operación, acude al bibliotecólogo de la clínica o la universidad para que lo asesore en las últimas tendencias a través de las bases de datos. Le puede pedir el último artículo aparecido sobre un tema específico”, ilustra. “En Estados Unidos incluso puede haber bibliotecólogos en la sala de operaciones. Si hay un complicación, ellos buscan en las bases de datos, porque seguramente hay otro médico que le pasó la misma situación antes y publicó un artículo al respecto”, explica.

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Nuevas iniciativas que promueven la lectura

Organizaciones y fundaciones se dedican a la recopilación, selección y donación de libros a lo largo del país.

Por M. Ximena Espinosa Villar, Cultura El Mercurio, Lunes 12 de agosto de 2019.

Banco de Libros

Con más de 40.000 ejemplares disponibles, la Fundación Banco de Libros busca crear una comunidad y ayudar a toda organización o proyecto social que necesite libros, desde centros de salud familiar hasta penitenciarías, entregándolos de forma gratuita y personalizada. Creada en 2017 para abastecer las bibliotecas de las escuelas de la Región del Maule, afectadas por los incendios, la fundación trabaja bajo la lógica de un banco de sangre, es decir, “recibimos todo tipo de libros, pero entregamos específicamente el tipo y cantidad que necesita cada proyecto”, explica la directora ejecutiva, Javiera Etcheverry. Además, cada institución recibe la cantidad de títulos que solicita, por el tiempo que sea necesario, y así evitan el costo de administrar y almacenar una biblioteca. En 2018, el Banco de Libros entregó 3.500 unidades a 14 organizaciones del país, y este año ya se han donado cerca de 4.500 ejemplares a 30 nuevas instituciones. Adicionalmente, la fundación creó la Librería Solidaria, que a cambio de aportes voluntarios ofrece los libros que no pueden entregarse a proyectos sociales, por su temática o idioma.

 Libro Amigo

Instalando y administrando bibliotecas en hospitales públicos, Libro Amigo es una organización sin fines de lucro que presta textos de forma gratuita a pacientes, familiares y funcionarios. Esta iniciativa nació en 2014 con una idea de la chilena Daniela Balieiro y la mexicana Sandra Velasco. “Queríamos entregar un lugar para fomentar la lectura y que sirviera también como punto de encuentro entre todos los estamentos del hospital; la idea es que sea algo digno, que los pacientes puedan usar como su refugio personal”, cuenta Balieiro, quien además de ser bióloga, tiene un magíster en Educación. Hoy, la organización tiene bibliotecas en tres centros de salud pública de Santiago: el Hospital Félix Bulnes, el Hospital San Juan de Dios y el Hospital del Salvador. “Son miles de libros los que hemos entregado; pero como nos llegan muchas donaciones, nosotros tenemos cierto criterio para seleccionar los que están en buen estado, no piratas, y con el tamaño de la letra legible”, explica la cofundadora.

 Ha llegado libro

Creada este año para fomentar el interés por los libros a través de diferentes membresías personalizadas y enfocadas a niños entre 0 y 15 años, “Ha llegado libro” es una empresa que busca acercar la lectura a las familias de todo Chile, entregando un libro al mes. Daniela Saumann, cofundadora y fonoaudióloga especialista en neurodesarrollo, escoge el material, por lo que cada libro busca potenciar a los menores, desde las esferas cognitivas, comunicativas, emocionales y sociales. “La idea es que cada familia pueda armar su propia biblioteca, acorde a las edades e intereses de cada niño o adolescente. Los papás nos contactan, llenan una ficha, y a partir de esa información se escoge cada uno de los libros”, aclara Saumann. “Ahora queremos presentarles el proyecto a grandes empresas que quieran apoyar el fomento lector en escuelas, colegios y jardines de escasos recursos”, cuenta Rominna Gaete, ingeniera y cofundadora de “Ha llegado libro”.

Leer cuentos impresos genera más interacción entre los padres y sus hijos

Comparación entre libros tradicionales y electrónicos:

Leer cuentos impresos genera más interacción entre los padres y sus hijos

Viernes 29 de marzo de 2019, C. González, Vida Ciencia Tecnología, El Mercurio

Un estudio sugiere que se logra una experiencia de mayor calidad, que favorece el desarrollo de ciertas habilidades infantiles.

Aunque pueden competir en colorido e imágenes, al momento de leer un cuento a los niños, los libros electrónicos quedan en desventaja frente a los textos impresos. Un estudio realizado por la U. de Michigan, en EE.UU., descubrió que cuando padres y niños leen libros tradicionales hablan más frecuentemente y la calidad de sus interacciones es mejor.

“La lectura compartida de libros y cuentos es una de las actividades de desarrollo más importantes que las familias pueden realizar, no solo al exponer a los niños a un mayor lenguaje y vocabulario, sino también al brindar oportunidades de acercamiento físico y crear momentos de mayor vínculo”, dice a “El Mercurio” la doctora Tiffany Munzer, pediatra especialista en comportamiento infantil y autora del estudio publicado en la revista Pediatrics.

Consciente de la rápida masificación de dispositivos como tabletas y libros electrónicos en los hogares, Munzer quiso averiguar cómo la tecnología podía incidir en esa experiencia familiar.

Con eso en mente, pidieron a 37 pares de padres y niños pequeños que leyeran tres tipos de libros: impresos, electrónicos básicos (solo texto) y en tabletas (con funciones interactivas y animaciones).

Las conclusiones fueron claras, dice la investigadora: los padres y sus hijos hablaron más entre ellos con los libros impresos que con los otros; además, el lenguaje que los padres utilizaron era más rico y abundante.

Además, con los libros electrónicos no solo las parejas interactúan menos, sino que los padres tienden a hablar menos sobre la historia y más sobre la tecnología del dispositivo en sí. A veces, esto incluía instrucciones sobre el dispositivo, como decirles a los niños que no presionen botones ni cambien el volumen.

Asociaciones positivas

La doctora Munzer precisa que muchas de las interacciones compartidas entre padres e hijos pequeños durante la lectura pueden parecer sutiles, pero en realidad contribuyen en gran medida a promover un desarrollo infantil saludable.

Por ejemplo, los padres pueden señalar una foto de un animal y preguntarle a su hijo “¿qué sonido hace un pato?”. O pueden relacionar parte de la historia con algo que el niño ha experimentado, con comentarios como “¿te acuerdas cuando fuimos a la playa?”.

El tiempo de lectura también se presta para preguntas abiertas, como consultar a los niños qué piensan del libro o los personajes.

Munzer dice que estas prácticas, que incluyen comentarios y preguntas que van más allá del contenido, se cree que promueven el lenguaje expresivo, el compromiso y la alfabetización infantil.

“La investigación nos dice que las conversaciones dirigidas por los padres son especialmente importantes para los niños pequeños, porque aprenden y retienen mejor la información de las interacciones en persona que de los medios digitales”.

Asimismo, Munzer agrega que las interacciones no verbales -como la calidez, la cercanía y el entusiasmo durante el tiempo de lectura- también crean asociaciones positivas con la lectura, que probablemente se quedarán con los niños a medida que crecen.

La investigadora agrega que su objetivo no es hacer las cosas más difíciles para los padres. “Hoy trabajan más duro que nunca y también están más presentes que nunca con sus hijos. Con esto queremos ayudar a las familias a reflexionar sobre las actividades que realizan en conjunto, para nutrir su conexión”.

Sin embargo, aclara Munzer, “si algunas familias sienten que la tableta o el libro electrónico brindan una oportunidad de interacción, también es válido”.

Así son las entretenidas clases que buscan que los más pequeños entiendan lo que leen

Da énfasis al sonido de las letras, la semántica y la escritura, de forma entretenida

Así son las entretenidas clases que buscan que los más pequeños entiendan lo que leen

Liana Vega, El Día, Domingo 24 de marzo de 2019, Las Últimas Noticias.

U na clase distinta, observada por cámaras y un grupo de más de 100 personas tuvieron este sábado dos cursos de 35 alumnos de primero básico, en el Hotel Crown Plaza. ¿Clases un sábado? Resulta que el Ministerio de Educación implementó el programa “Leo Primero”, que busca mejorar la comprensión lectora en los pequeños estudiantes de ese nivel, que es muy baja, ya que según cifras del Mineduc, 158 mil niños pasan a segundo básico sin niveles adecuados de lectura.

¿Y cómo se pretende mejorarla? Con una metodología que refuerza el aprendizaje del sonido que emiten las letras, la articulación de éstas, la semántica, la sintáctica y la escritura.

Para enseñarles a los docentes cómo aplicar este método en sus aulas, dos profesoras realizaron dos módulos de clases a estos 70 alumnos en un escenario, para así dar un prototipo de cómo debería ser la enseñanza con este sistema.

Cada clase dura aproximadamente 90 minutos. Pero en este caso, éstas se dividieron en dos, y cada una duró un poco más de 35 minutos.

Evelyn Cordero, profesora de educación básica y magíster en Neurociencias realizó la primera sesión al primer grupo de 35 niños. Mientras los pequeños estudiantes estaban sentados en el suelo del escenario, Cordero les dijo: “Hoy vamos a aprender una letra. El nombre de esta es L, pero lo que importa es su sonido”. La profesora les indicó que pusieran la lengua en el paladar y emitieran el sonido.

Los niños hicieron el ejercicio y cuando hubo silencio la profesora les dijo: “Acá tengo un animalito que empieza con la letra L y se llama lagarto”. “Lagarto”, repitieron los niños, haciendo énfasis en la L, sonando fuerte en el paladar.

Cordero les mostró una foto de unos cocodrilos con lágrimas y les contó un triste poema sobre el reptil. Parte de este decía: “El lagarto está llorando/La lagarta está llorando/ El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos/ han perdido sin querer/ su anillo de desposados”.

Los niños quisieron ayudar a los tristes lagartos a encontrar sus anillos de matrimonio. Para esto, la profesora les explicó: “Para encontrar los anillos solo vamos a marcar con una cruz las palabras que comienzan con L”.

La docente pasó puesto por puesto viendo cómo trabajaban los niños para encontrar los anillos. Y si no reconocían palabras con L dentro del texto, les hizo pronunciar la palabra para que solos se dieran cuenta que por ejemplo, la palabra loro comenzaba con dicha letra.

Evelyn Cordero justificó el énfasis en la fonética. “Si tú enseñas en una misma clase la conciencia fonológica, el sonido de la letra, su articulación, los niños van a aprender los sonidos y luego ellos los conectarán con las letras. De esa manera la lectura se incorpora de una forma más fluida que con otros métodos”, explicó.

La profesora Lily Pino hizo la segunda clase.

Ahora era el turno de ver la letra S. Y en este caso, además de hacerle énfasis a la fonética, se trabajó en la sintáctica y la escritura. Para esto, Pino les comentó que tenía un sapo de mascota. Y como se hizo en la clase anterior, ella pidió que hicieran énfasis en la S, al pronunciar sapo, el nombre de su mascota.

La docente les mostraba dos imágenes: una de un sapo y otra de insectos. Los niños debían ordenar una frase según el orden de las imágenes. Por ejemplo, si el sapo estaba al lado izquierdo y los insectos al contrario, ellos decían: “El sapo está comiendo insectos”. Si era al revés, los niños replicaban: “Comiendo insectos está el sapo”.

Tras varios ejercicios de ese tipo, y casi ya finalizando la clase, Pino invitó a los pequeños a pasar a la pizarra a escribir la letra S. No hubo una forma precisa de escribirla, ellos pudieron hacerla como quisieran y sólo debieron guiarse de dos líneas desplegadas en el pizarrón.

Algunos hicieron la letra pequeña y otros la expandieron.

La profesora Cordero explicó que la caligrafía redonda, en este modelo, está obsoleta. “En esta propuesta solo hay escritura ligada con la imprenta, porque cuando yo pongo al niño a hacer letras redondas tipo caligrafía resto la carga cognitiva de las cosas más importantes. Ellos deben tener su propio estilo de escritura. ”.

“Los niños deben tener su propio estilo de escritura”

Lily Pino, profesora

Abierta y gratuita: debuta la Biblioteca Digital Mineduc

Más adelante se incorporarán también fotografías y registros audiovisuales

Abierta y gratuita: debuta la Biblioteca Digital Mineduc

Miércoles 27 de febrero de 2019, Romina de la Sotta Donoso, Cultura El Mercurio

Son revistas, libros y circulares claves para entender la historia de la educación en Chile. Un acervo que ahora se pone a disposición de la comunidad docente y la ciudadanía en una plataforma web.

Tras dos años de un sigiloso trabajo de digitalización, debuta la Biblioteca Digital Mineduc, plataforma que pretende cuadruplicar sus registros online de acá a fin de año.

Se trata de un rico acervo de revistas, ensayos, libros y circulares que custodia el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Mineduc, organismo creado en 1967 para apoyar la Reforma Educacional del gobierno de Eduardo Frei Montalva.

Actualmente, el CPEIP está mandatado a implementar la ley de 2016 que crea el Sistema de Desarrollo Profesional Docente. Una ley que cambió el paradigma del profesorado y de la calidad docente, según la directora del CPEIP, Francisca Díaz Domínguez. “Hoy el docente es un aprendiz de por vida; es un profesional que aprende día tras día, en su lugar de trabajo a partir de la reflexión sobre su propia práctica cuando entra en diálogo con sus pares. Entonces, nos parece del todo acertado proveerle del conocimiento acumulado en docencia para contribuir también a ese aprendizaje”, explica.

La plataforma viene a complementar la Biblioteca Digital Escolar, pero la comunidad docente no es su destinatario único. Para la ciudadanía, este acervo tiene valor patrimonial e histórico, y toda navegación conduce a interesantes hallazgos, gracias a la amable interfaz de Bibliotecadigital.mineduc.cl.

El portal se organiza en cuatro ámbitos: Recursos docentes -planificación de clases y asuntos didácticos-; Investigación y estudios -gestión de escuelas, bienestar de estudiantes, convivencia escolar-; Normativas y políticas-currículum, reglamentos y orientaciones-, y Colección patrimonial.

Esta última incluye tesoros bibliográficos, como las publicaciones vinculadas a la Reforma de 1965 y ejemplares de la famosa Revista de Educación de los años 90. Documentos épicos, críticos y optimistas.

“Lo histórico es tremendamente importante en educación, saber qué hubo detrás de una toma de decisión o de una determinada política, y cómo fue esa discusión, son cosas que explican muchos fenómenos que estamos viviendo hoy. Es importante tener esa reflexión cuando se hacen políticas de Estado”, comenta Díaz.

La profesora de Educación Básica y especialista en desarrollo profesional docente destaca el potencial de estos documentos para interpretar nuestra historia reciente. Por ejemplo, los marcos curriculares. “Uno podría ir viendo cómo ha ido cambiando el currículum, que es en lo que el país se ha puesto de acuerdo que le quiere enseñar a las nuevas generaciones. También se pueden identificar temas que han sido desarrollados de mejor manera en el pasado y que fueron dejados de lado porque se le dio prioridad a otro tema y no se hizo una triangulación oportuna”, dice.

Actualmente, la plataforma web cuenta 2.200 registros, y su meta para diciembre son 8.200.

No obstante, eso sigue siendo una fracción del acervo del CPEIP, que también tiene una colección de unas 3.500 fotografías análogas y cerca de 5 mil cintas de registros audiovisuales de los años 70 y 80, que esperan digitalizar en una segunda etapa del proyecto. “Podríamos avanzar, a lo mejor por temáticas, porque son registros que dan cuenta de procesos muy relevantes”, reconoce Díaz.

Otra ruta sería coordinarse con el Museo de la Educación Gabriela Mistral, que resguarda los acervos previos a 1965, y avanzar así en la construcción de una memoria de la educación chilena que no esté trunca.

“No lo descarto. Nos satisface dar este primer paso, con un convencimiento profundo de que hay un patrimonio que preservar. Y ahora se está barajando una nueva inyección de recursos para una segunda etapa que, justamente, podría ser en la línea de complementarlo”, cierra Francisca Díaz.

Los valiosos documentos custiodados por el CPEIP son digitalizados con un escáner donado por la Unesco y dotado de tecnología para fotografías y películas.

Dejar que los niños escojan los libros y leer en familia ayuda a encantarlos con la lectura

Para sacar provecho a las últimas semanas de vacaciones:

Dejar que los niños escojan los libros y leer en familia ayuda a encantarlos con la lectura

Lunes 18 de febrero de 2019, C. González, Educación El Mercurio

Psicólogos y especialistas en educación entregan estrategias para fomentar el hábito lector en las distintas edades. Ampliar la imaginación y el lenguaje son algunos beneficios.

Durante todo este mes, dos bibliotecas móviles han recorrido trece regiones del país, desde Arica hasta Los Lagos, invitando a leer a todos los que estén a su paso. La iniciativa del Ministerio de Educación, llamada “Leo primero por Chile” y que además incluye una biblioteca digital con más de 3.000 títulos disponibles en su sitio web, tiene como objetivo incentivar el hábito de la lectura entre los más pequeños.

La razón está en los números: según datos del Estudio Nacional de Lectura 2017, más de 158 mil escolares pasan a 2° básico sin un nivel adecuado de lectura. La cifra no mejora en cursos superiores, ya que solo el 42% de los alumnos de 4° básico logra un nivel óptimo.

“Este diagnóstico muestra que estamos en deuda y no podemos permitir que más generaciones se queden atrás”, dice Paz Balbontín, profesora de enseñanza media y asesora de gabinete del Mineduc.

Los beneficios que están quedando encerrados en libros sin abrir son muchos.

Dar el ejemplo

Además de ampliar la imaginación y favorecer el lenguaje y el pensamiento, “la lectura es un aprendizaje instrumental”, enfatiza Carolina Alcorce, psicopedagoga del Colegio Pumahue, perteneciente a la Red Internacional de Educación Cognita. “Tanto la lectura como la escritura son instrumentos que dan autonomía y abren las puertas a cualquier otro aprendizaje”.

Idea con la que concuerda María Patricia Astaburuaga, directora de Pedagogía en Educación Parvularia y Básica de la U. Mayor. “El hábito de la lectura permite ampliar el vocabulario y ello, a su vez, incrementa las posibilidades de mejorar la comprensión global, la precisión de las ideas y desarrollar el pensamiento”.

Todos, aspectos que van fortaleciendo las habilidades cognitivas, una mejor trayectoria escolar y, en definitiva, una mayor autoestima de niños y niñas, enfatiza la especialista.

Acceder a todas estas ventajas es sencillo, pero no siempre se promueve de la mejor manera el hábito lector.

Por eso, aprovechando que aún quedan días de vacaciones, se puede incorporar la lectura como una actividad familiar más, asociada a lo entretenido del verano y lejos de las obligaciones y deberes del colegio.

Precisamente, no presionar ni obligar a hacerlo es la primera regla, enfatizan las expertas.

“Hay que evitar imponer la lectura o castigar con ella. Mandarlo a su pieza a leer porque se portó mal es tremendamente negativo”, dice Alcorce.

Como en todo orden de cosas, el ejemplo es la mejor enseñanza, comenta Astaburuaga. “Cuando hay padres, hermanos mayores o abuelos lectores, por ejemplo, los niños y niñas sentirán interés y curiosidad por leer”. Ya sea en preescolares como en alumnos de enseñanza medida, “en todas las edades, las estrategias son parecidas”, agrega.

En el caso de los más pequeños, “es un excelente hábito leerles y contarles cuentos diariamente, a la hora de dormir o después de almuerzo, en la tarde”, plantea Astaburuaga. Fábulas, poesías o pequeños relatos familiares son también buenas ideas que ayudan a acerca a los niños con este hábito.

Carolina Alcorce sugiere generar instancias de lectura en familia u organizar panoramas, como salir juntos a la librería durante un viaje, o hacer excursiones al campo para leer. “Son experiencias únicas que el niño incorporará como parte esencial de su desarrollo. Si no se dispone de mucho tiempo, pequeños gestos como aprovechar los domingos para leer todos juntos también ayudan”.

En el parque o la playa

También es aconsejable dejar de lado el escritorio y buscar lugares que estimulen la imaginación. “Las bibliotecas son un espacio idóneo para leer y estudiar, pero también los parques y otros espacios abiertos, como la playa o el campo”, dice Alcorce.

Sacar los libros del contexto académico ayuda a mostrar la cara lúdica de la lectura, agrega. “Leer debe ser un acto placentero, y lo será en la medida que lo disfruten. Por lo tanto, son válidas las lecturas de cómics, revistas, guías, manuales de juegos, periódicos, etc.”.

Lo importante es que el niño elija, pero poniendo atención en que el lenguaje y contenido sean adecuados a su edad.

“Si le gusta el fútbol, puede ser un libro sobre biografías de jugadores o historia de los mundiales. No hay que encasillar la lectura en géneros narrativos o novelas más clásicas -precisa Alcorce-. De a poco, a medida que adquieren el gusto, van a ir probando otros textos”.

¿Libros en papel o digitales?

“No hay que tenerle miedo al mundo digital, pues es el entorno natural donde se desarrollan nuestros hijos”, dice Carolina Alcorce. Los libros digitales también son una buena manera de fomentar la imaginación y la creatividad en los niños, sobre todo si son interactivos. “Está en estudio si se obtienen los mismos beneficios, pero el problema es evitar que pasen muchas horas frente a una pantalla”.

Para complementar, “existen talleres de cuentos que ofrecen algunos municipios, centros culturales o fundaciones; espacios de incentivo a la lectura y de libre acceso”, agrega María Patricia Astaburuaga.

Asimismo, las redes sociales pueden ser una herramienta útil para avivar el gusto por la lectura entre los adolescentes, comenta Alcorce. “Una alternativa son los clubes virtuales de lectura, en donde pueden buscar reseñas de obras para leer, pero también aportar con sus comentarios”.

Cuándo comenzar

Nunca es tarde para adquirir motivación por la lectura, “pero hay edades clave como la primera infancia”, dice la psicopedagoga Carolina Alcorce. “Los niños pequeños aprenden por imitación. Para generar el hábito lector, mientras más pequeño es el niño es más fácil”, agrega.

Opinión: “Librería Popular”

Carta publicada en el diario La Tercera el miércoles 13 de febrero de 2019

SEÑOR DIRECTOR

Causa extrañeza la carta publicada con fecha 9 de febrero, escrita por Felipe Bravo Alliende, que compara erradamente el proyecto de librería popular de Recolta con el sistema de redes y bibliotecas de dos comunas de la zona oriente de Santiago, diciendo que en Recoleta se privilegiaría la venta de libros por sobre el acceso gratuito, o por sobre el fomento a las bibliotecas públicas.

Es importante saber que durante los últimos cinco años se han aumentado los puntos de lectura y sistema de bibliotecas en la comuna de Recoleta: se creó el punto de lectura Eduardo Galeano, que funciona en la municipalidad y que tiene sistema de préstamos de libros sin costo, al igual que los puntos de lectura en los cuatro Centros de Salud Familiar, en el Parque de la Infancia, en el Mercado Tirso de Molina, y el proyecto emblemático de la Biblioteca Pedro Lemebel, que abrió sus puertas en noviembre de 2017, y que cuenta con un alto estándar en infraestructura y en catálogo de préstamos gratuitos.

La librería popular es un proyecto que busca satisfacer otra necesidad, que está resuelta en comunas de la zona oriente, y que es tener librerías a la mano; en este caso, a un bajo costo. ¡Doble pega hecha para Recoleta!

Natalia Cuevas Guerrero
Concejala de Recoleta