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Nueva plataforma del Mineduc tuvo dos millones de usuarios en una semana

Política Las Últimas Noticias, Martes 24 de marzo de 2020.

A una semana de su lanzamiento del sitio web del Ministerio de Educación aprendoenlinea.mineduc.cl alcanzó la cifra de dos millones de usuarios que lo consultan permanentemente. La plataforma fue diseñada para que estudiantes de Educación Básica y Media puedan estudiar a distancia y avanzar en los contenidos de las diferentes asignaturas que imparte el sistema educativo. El ministro de Educación, Raúl Figueroa, informó además que “a partir de hoy (lunes), tras una alianza con Atelmo, quienes accedan a la página podrán navegar en ella y descargar textos sin gastar los gigas de sus planes (de datos)”. La página aprendoenlinea.mineduc.cl cuenta con material educativo para todas las asignaturas: contiene guías y material de estudio de acuerdo a cada nivel educativo, además de la posibilidad de revisar los textos escolares en versión digital. Se puede acceder a ella a través del siguiente link (https://bit.ly/2WCDGS3). Los estudiantes también tienen la posibilidad de visitar la Biblioteca Digital Escolar (en https://bdescolar.mineduc.cl/) donde existen más de 10 mil títulos disponibles, además de un plan de lectura mensual con títulos sugeridos para cada curso. La biblioteca se encuentra en el siguiente link (https://bit.ly/3br3yEN). La asignatura más visitada en la página es Lenguaje, seguida de Matemáticas, mientras que los estudiantes entre primero y séptimo básico son quienes más la usan.

Libros e inteligencia emocional

Los libros pueden ser grandes aliados a la hora de fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños. Pero ojo: los expertos no recomiendan volúmenes que les dicen qué hacer o explicitan mensajes valóricos demasiado definidos. Lo ideal, coinciden, son las buenas historias, donde se presentan situaciones con las que ellos pueden identificarse. También los textos que incluyen actividades que los invitan a reflexionar, crear y expresarse.

Sofía Beuchat, Revista Ya de El Mercurio, Martes 6 de agosto de 2019.

El concepto de inteligencia emocional en los niños, no difiere demasiado del sentido que esta expresión tiene en los adultos. Finalmente, se trata de entender nuestros sentimientos y saber modular las intensas emociones vinculadas, por ejemplo, con la rabia o la pena. Pero, en los más pequeños, este es un aprendizaje que se puede reforzar mucho con ayuda de libros. En especial cuando se trata de historias que tocan temas en los que ellos pueden reconocerse: la llegada de un hermano, la muerte de una mascota, la separación de los padres.

-Un libro es siempre un maravilloso regalo. La literatura, en general, es por excelencia un lugar propicio para aprender sobre inteligencia emocional. Cuando leemos historias con situaciones, personajes y conflictos, tendemos a vivenciar eso mismo. Uno se va imaginando ahí, piensa en cómo uno reaccionaría. En ese sentido, las buenas historias te permiten ponerte en el lugar de otros, desarrollar empatía, entender lo que se siente y aprender a reaccionar, a contenerte -dice Pelusa Orellana, PhD en Educación por la Universidad de North Carolina at Ghapel Hill y vicedecana de Investigación en la Universidad de los Andes.

Pero la elección adecuada de los libros es fundamental para potenciar este aprendizaje en los niños. La idea es estimular en ellos el placer de la lectura, y no pretender que lean con el objetivo de aprender o informarse, como tanto hacen los adultos. En ellos, los volúmenes demasiado didácticos, demasiado explícitos en su enseñanza, pueden generar rechazo. En especial de tercero básico hacia arriba, edad en la que Pelusa Orellana recomienda que empiecen a elegir sus propias lecturas.

– Soy una enemiga del tono manual, del hay que hacer tal cosa en tal situación -precisa.

Una opinión similar tiene Claudio Aravena, educador y gerente de Desarrollo de Fundación La Fuente, quien lleva más de 15 años trabajando en el fomento de bibliotecas para escolares:

– Las buenas historias hablan por sí solas y ayudan mucho más que esos textos que tienen un membrete valórico demasiado evidente -dice.

A su juicio, los libros muy dirigidos, conducidos, coartan la posibilidad de que los niños puedan desarrollar sus propios valores. En cambio, esto se potencia con la buena literatura y también con los volúmenes que les permiten expresarse, dibujar, anotar cosas, crear y reflexionar. Conocerse más, en definitiva.

Los especialistas coinciden en que la lectura es un espacio fecundo para conversar con los niños sobre las emociones, ayudarlos a procesar lo que sienten e incluso abordar asuntos morales y éticos. Cuando son muy chicos, este diálogo es clave para algo tan fundamental como el desarrollo del lenguaje, y las ilustraciones son de gran ayuda para ello. Pero, recalcan, no puede desarrollarse en un clima “de tarea”: debe ser lo más espontáneo posible. La sobreintervención, recalca Pelusa Orellana, puede ser contraproducente.

– A todo libro se le puede buscar un contenido relacionado con la inteligencia emocional si se trabaja sin sermonear -acota.

Escogidos

“Es tu turno, Adrián”, de Helena Öberg, con ilustraciones de Kristin Lidström (Ekaré, 2017)

Según Claudio Aravena, de Fundación La Fuente, las editoriales nórdicas destacan por su buen trabajo en literatura infantil, y este libro es un buen ejemplo. Aborda temas universales -la amistad, la vulnerabilidad y la diversidad- a través de la historia de un niño que todos los días va al colegio con un nudo en el estómago. Es tímido, suele ser blanco de burlas y tiene pavor a leer en voz alta o hablar en público. En 2015, esta novela gráfica fue nominada al August Prize, premio literario sueco que la Sweedish Publisher’s Association entrega desde 1989.

“Con todo mi yo”, de Carolina Bunge y Laura Hurtado (Laurel Editores, 2018)

Carolina Bunge es psicóloga con magíster en Psicología Infanto-Juvenil; Laura Hurtado es ilustradora. Juntas crearon este libro que ha sido definido como “un diario de autoconocimiento infantil”, porque permite a los niños llevar un registro de su mundo interno, de manera libre y creativa, en compañía de acuarelas que hablan del valor de lo imperfecto, del trazo no tan definido, de la mancha. Carolina explica que el libro les ayuda a conocerse mejor, a fortalecer su autoestima e identificar las cualidades que les permiten ser más resilientes. “Cada página es una invitación a la expresión emocional, a la fantasía y a la creatividad”, dice. El libro va haciendo preguntas, que los niños responden escribiendo o dibujando y que les permiten conectarse con su cuerpo, sus sensaciones, sus sentimientos. Por ejemplo: “El camaleón cambia de colores según la ocasión. ¿Tú cambiar tu forma de ser con distintas personas?” o “Escribe dentro de estas alas las cosas favoritas de tu vida, que de solo pensarlo te hacen volar”. El resultado es un registro precioso, ideal para guardar y revisitar años después. Según la psicóloga, es apropiado para niñas y niños de 6 a 12 años; entre los 4 y los 6 se puede trabajar con la guía de los padres u otros adultos.

“El árbol de los recuerdos”, de Britta Teckentrup (Hueders, 2015)

La ilustradora alemana Britta Teckentrup -formada en el Royal College of Arts y en Central Saint Martins, ambos en Londres- ha escrito más de 30 libros, los que han sido traducidos a más de 20 idiomas. Claudio Aravena, de Fundación La Fuente, recomienda este volumen en particular para ayudar a los más chicos a procesar el siempre complejo tema de la muerte de un ser querido. Aquí se aborda con ternura, sin negar el dolor, a través de la historia de un zorro que “decide ir a dormir para siempre” y el poder sanador de los recuerdos. El gremio de libreros de Madrid le entregó el premio al mejor álbum ilustrado. Desde los 6 años.

“Ni calladitas ni perfectas”, de Nerea de Ugarte (Penguin, 2019)

Creado por la impulsora del movimiento La Rebelión del Cuerpo y la fundación Niñas Valientes, este libro invita a niñas y adolescentes a rebelarse contra la presión social por cumplir con estereotipos, tanto físicos como de otro tipo. Si bien entrega información “dura” sobre el tema -algunas estadísticas sobre la falta de autoaceptación son impactantes-, su tono apunta a empatizar con las jóvenes lectoras, hablándoles en su idioma sobre lo que viven a diario: el miedo a defraudar, a parecer “tonta”; la inseguridad; las dudas sobre la propia capacidad de liderar. Incluye ejercicios y espacios para anotar las propias reflexiones. Recomendable para niñas de 6 a 14 años.

“Pueblo frente al mar” de Joanne Schwartz, ilustraciones de Sydney Smith (Ekaré, 2019)

Pelusa Orellana, de la Universidad de los Andes, destaca este libro por su belleza y también por su capacidad de evocar la empatía, esa capacidad de ponerse en el lugar del otro y que en general no fluye con facilidad en muchos niños. Es un cuento aparentemente simple, donde todo gira en torno a las reflexiones de un niño sobre el precario trabajo de su padre, en una mina bajo el mar. El libro ha ganado ya cuatro premios de literatura infantil en Canadá y Estados Unidos. Ideal para mayores de 6 años.

“Cerebros en construcción”, de Facundo Manes y María Roja (Planeta, 2019).

Al ver la tapa, puede pensar que este libro trae una serie de ejercicios y juegos de ingenio, pero no: su idea de “desarrollar el cerebro” es mucho más amplia: habla de emociones, enseña hábitos sanos -como la buena alimentación, la higiene del sueño, la regulación del tiempo de exposición a pantallas- y hasta analiza el valor de una buena vida social. Todo esto planteado como un juego y en tono de aventura, en un lenguaje cercano y atractivo para los niños, que incluye actividades y espacios para autorreflexión. Los autores -Facundo Manes, neurólogo y neurocientífico argentino; María Roja, psicóloga argentina- explican que el objetivo es ayudar a los niños a lograr lo que llaman “capital mental”: una reserva de bienestar que les ayudará a ir sorteando los desafíos que inevitablemente se presentarán. Llaman a hablar con adultos de confianza al sentirse rechazado, estresado o con problemas relacionados con la autoimagen. Recomendable para niños y niñas de 8 a 12 años.

“El árbol de la escuela”, de Antonio Sandoval (Kalamandraka, 2016)

El protagonista de este libro es un árbol que crece con el amor de los niños, clara metáfora del poder del afecto. Pelusa Orellana destaca, además, su capacidad de estimular en los niños la generosidad y transmitir el valor que tiene el cuidado del medio ambiente, asunto que por estos días tiene gran poder de convocatoria. Además, habla sobre trabajo colaborativo. Ideal para niños entre 6 y 8 años.

McDonald’s celebró el mes del libro

Para incentivar la lectura en los niños:

McDonald’s celebró el mes del libro

En conjunto con la Municipalidad de Ñuñoa, McDonald’s implementó la primera Zona de Lectura Infantil, que estuvo ubicada en la plaza central de la comuna, brindando un espacio para fomentar la imaginación de los niños y generar momentos especiales para las familias de la comuna.

Publirreportaje publicado en La Tercera el Jueves 2 de mayo de 2019.

De acuerdo al estudio realizado por la empresa de investigación kantar TNS a petición de McDonald’s “Lectura en la niñez: puerta a la imaginación, la creatividad y los vínculos” más del 60% de niños entre 5 y 8 años lee al menos una vez por semana y apenas 5 de cada 10 padres leen con sus hijos al menos una vez por semana.

Estas cifras, impulsaron a la compañía a desarrollar en 2014 su programa “McLectura Feliz”, a través del cual entrega la opción a los padres de elegir entre un juguete o un libro cada vez que llevan la Cajita Feliz de McDonald’s. Es tal el impacto de esta campaña, que sólo el año 2018 en Chile se entregaron más de 500 mil libros desde Arica a Puerto Montt, convirtiendo a McDonald’s a uno de los principales distribuidores de libros en el país.

Con el objetivo de seguir estimulando la lectura desde una temprana edad, McDonald’s junto a la Municipalidad de Ñuñoa, implementaron durante los fines de semana de abril, una Zona de Lectura, donde las familias visitantes disfrutaron de una entretenida biblioteca para niños, la participación de un cuentacuentos, pinta caritas y todo lo necesario para que los más chicos comenzaran a familiarizarse con el hábito de lectura.

Esta Zona de Lectura tuvo una gran recepción por parte de los vecinos, quienes fueron parte vital el éxito de esta iniciativa y quienes destacaron la posibilidad de brindarles en un espacio cómodo y acogedor para leer en familia y así disfrutar de un momento especial junto a la lectura.

“Está comprobado que estimular el hábito de la lectura desde temprana edad juega un rol clave en el desarrollo del vocabulario y la gramática en la etapa escolar de los niños. Por ello, desde hace cinco años que nuestra Cajita Feliz entrega la opción de un libro, contribuyendo así con el desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones e incentivando algo que para nosotros es fundamental, el vínculo familiar mediante la lectura”, destaca Lorena Talma, gerente de Comunicaciones Corporativas de McDonald’s.

Esta acción en conjunto con la Municipalidad de Ñuñoa, se suma a otras ya realizadas con otros municipios a lo largo de los años que se ha desarrollado la campaña “McLectura Feliz”. Gracias a esta iniciativa, la compañía de comida ha entregado libros a comunas como Conchalí, Estación Central, Maipú y La Serena, donde además ha organizado actividades de carácter cultural y didáctico para alumnos de escuelas de estos municipios, como visitas a museos, obras de teatros y talleres para fomentar el uso de la imaginación y las artes manuales.

Este año y con la tarea de continuar su fomento a la lectura, la Cajita Feliz ofrece la exclusiva colección “Aventuras de los Mellizos Treetop” una serie de 12 tomos escritos por Cressida Cowell, mundialmente conocida por la serie “Cómo entrenar a tu dragón”. Las Aventuras de los Mellizos Treetop relatan las distintas aventuras que viven los hermanos, Alfie, Asha, Tulip y Ted, que gracias a una máquina del tiempo construida por sus padres y los profesores Penelope y Pablo, se vuelven la primera familia en viajar a través del tiempo a estudiar la época de los dinosaurios.

Con estas acciones McDonald’s sigue adelante con su cruzada por la lectura infantil y la posibilidad de entregar a las familias momentos especiales entorno a los libros.

Guaguatecas: Motivando la lectura desde la primera infancia

Muchos colores y estímulos, distintos tipos de libros, muebles funcionales, lápices y juguetes, colchonetas, árboles de colores, grupos de lactancia, cuentacuentos y hasta talleres de danza pueden albergar estos espacios que comienzan a multiplicarse en Santiago y regiones por los beneficios que representan para los más pequeños.

Elisa Montesinos, Vidactual El Mercurio, jueves 25 de abril de 2019.

Si bien el concepto bebètheque fue acuñado por una educadora francesa que crea “la hora alegre”, modelo de biblioteca infantil en París en 1924, el término bebeteca se difunde a fines de los 80 gracias a la Conferencia de Lectura Europea realizada en Salamanca, España, y se desarrolla posteriormente en varias bibliotecas públicas de Barcelona, y en los Países Bajos. Desde entonces las bebetecas, espacios de fomento lector pensados para que los más pequeños incorporen el libro a sus juegos y aprendizaje, comienzan a expandirse.

Aunque en nuestro país es algo relativamente nuevo, los pocos centros que existen se van convirtiendo rápidamente en los favoritos de los pequeños y sus padres.

Un bosque sensorial

En nuestro país la pionera fue la Biblioteca de Santiago. Su directora, Marcela Valdés, chilenizó el concepto y fundó la primera “guaguateca” el 2014 junto a su equipo. Liderada por Lorena Moya, educadora de párvulos diplomada en bibliotecas públicas y educación, este espacio ha jugado un rol primordial al asesorar a los nuevos centros de lectura para bebés que van apareciendo en Santiago y regiones. Cuando surgió no existían referentes en el país, por lo que debieron investigar experiencias en Colombia, Argentina, México y España. “Partimos con el desafío de fidelizar a madres, padres, educadoras y adultos cuidadores, generando actividades permanentes de animación lectora en un espacio creado dentro de la sala infantil, luego continuamos con un segundo desafío planteado por la directora Marcela Valdés de crear un espacio especial. Probamos diferente materiales y metodologías de trabajo y, sobre todo, de narración de cuentos para la primera infancia, adquiriendo materiales sensoriales para complementar las narraciones y transformarlas en experiencias significativas”, relata Lorena.

Debido al éxito que han experimentado en estos años de funcionamiento, próximamente se inaugurará una nueva guaguateca, que promete ser más lúdica e interactiva en la promoción de la lectura. Se trata de un proyecto conjunto con la Fundación Forma. “Será un bosque de libros, estímulos sensoriales, un espacio democrático para compartir experiencias y sabidurías basadas en la diversidad y la riqueza de ser diferentes. Estamos trabajando en su implementación para poder contar con este espacio en el más breve plazo”, relata la educadora.

De Vitacura a Recoleta

En medio de los árboles de Casas de Lo Matta, en Vitacura, se halla la única guaguateca de aquella comuna. Fue inaugurada en marzo del año pasado “con el objetivo de fomentar la lectura en los más pequeños que no saben leer aún, pero que sí pueden familiarizarse con el libro y las historias para, de esta manera, formar hábitos lectores para el futuro”, relata María José Egaña, gerenta del Programa Biblioteca de la Corporación Cultural de Vitacura. En un solo año el espacio, abierto incluso los domingos, recibió a más de 10 mil personas.

En la Biblioteca Municipal Pedro Lemebel de Recoleta también existe un espacio ideado especialmente para los más pequeños. Algo innovador al que las madres del barrio sacan provecho. Una de ellas lleva a su hijo y puede tejer productos para vender por mientras él se divierte. Atendido por la educadora de párvulos Natalia Rore desde su fundación junto con la biblioteca, a comienzos del 2017, diariamente reciben visitas de jardines infantiles e incluso realizan salidas a terreno para llevar la guaguateca a lugares más alejados de la comuna. Los padres asisten después del trabajo o del jardín de los chicos. “De a poco han ido conociendo el espacio. Dicen que antes solo los llevaban al parque, y ahora también los traen aquí. Tenemos talleres también para los padres y aquí funciona una vez al mes un grupo de apoyo a la lactancia”, dice Natalia, quien confiesa que se enamoró de las guaguatecas cuando hizo su práctica en la Biblioteca de Santiago. Allí aprendió la disciplina positiva. Motiva a los niños sin decirles jamás que no, sino ofreciendo actividades alternativas o mostrándoles un juego o un libro.

En Providencia, al consultar en el mesón de una de las bibliotecas de la red pública si cuentan con estos espacios, el encargado consulta: ¿guagua-qué?, lo que indica que aún queda mucho por hacer y que las bibliotecas para los más pequeños en el país se cuentan con los dedos de una mano.

Fomento lector entre la arena y el mar: las iniciativas que recorren Chile

fomento

Fomento lector entre la arena y el mar: las iniciativas que recorren Chile

Martes 5 de febrero de 2019, María Soledad Ramírez R., Cultura El Mercurio

Para muchos, leer en la playa es el único momento en el año en que se toma un libro. Esa actitud distendida, con el sonido del mar como fondo, parece ser el momento ideal para dar cabida a la lectura. Aprovechando el momento es que varias iniciativas se han creado para promover la lectura durante el verano, sobre todo, en los más pequeños.

Así, la semana pasada, el Ministerio de Educación lanzó la biblioteca móvil Leo Primero por Chile, en el marco del plan de lectura para que todos los niños de primero básico aprendan a leer y como forma de promover la Biblioteca digital escolar, que tiene tres mil títulos para descargar. Estos espacios móviles son dos, uno se está desplazando hacia el norte y el otro hacia el sur, tanto en playas como ciudades. Tienen espacios de lectura y para realizar actividades como cuentacuentos.

Mañana estará en Cartagena; el miércoles, en Las Cruces, y luego se estacionará, cada día de esta semana, en El Tabo, El Quisco y Maitencillo, para terminar, el domingo, en Papudo. La otra semana se moverá hacia la Región de Coquimbo, partiendo el lunes en Pichidangui, y así hasta fines de febrero, visitando todas las regiones norteñas. Hacia el sur, mañana estará en Rengo, luego en Rancagua; el jueves pasará a Duao, Región del Maule, para seguir hacia Iloca, Constitución y Pelluhue, el domingo. Terminará en Ancud, el 28 marzo.

Con seis años de existencia, el proyecto Caleta de Libros ha visitado diferentes playas del país, pero ahora existe de forma permanente en Cartagena y Coquimbo, como espacios tanto de fomento lector como de actividades comunitarias, con apoyo financiero de diferentes entidades.

“Caleta de libros presta libros de manera simple, expedita y rápida. Pero somos mucho más que eso. Junto al libro aparece la comunidad de escritores, actores, organizaciones ambientales, y todas tienen cabida en este espacio, que busca dar voz a toda la comunidad, invitarla a reflexionar, cuestionarse y disfrutar la cultura en un nuevo formato”, señala Fernanda Arrau, directora ejecutiva de Creamundos, la corporación creadora de esta iniciativa.

Caleta de Libros Cartagena funciona en la terraza de la Playa Grande de este popular balneario, de miércoles a domingo, entre las 14:00 y las 21:00 horas. Entre otras actividades que se realizan ahí, este sábado se presentará la compañía de teatro de improvisación Lospleimovil, con la obra “Tardes de Improvisación”, a las 19:30 horas. Por su parte, Caleta de Libros Coquimbo está en el sector el remanso de la playa La Herradura y abre de miércoles a domingo, de 11:00 a 19:00 horas. Todos los días hay cuentacuentos, a las 18:00 horas, y el domingo, teatro experimental de la Universidad de La Serena.

Todos los viernes, desde las 15:30 horas, la Biblioteca Regional de Antofagasta ha decidido salir a la calle. Se ubican en la explanada frente al mar, hasta marzo. “Hemos tenido harto éxito. La idea es poner puntos de encuentro de cultura y de lectura para la ciudadanía, en el rato en que están disfrutando en familia en la playa”, señala Gisela Schartau, coordinadora de extensión cultural y comunicaciones de la biblioteca.

Otra experiencia es la que ocurre en la playa Socos de Tongoy, donde la biblioteca pública N° 323 “David León Tapia” saca sus libros a la arena. “Trabajamos entre 70 y 100 títulos, de tipo infantil, novelas, revistas, entre otros”, señala la encargada del programa BiblioRedes, Ingrid Wells. Agrega que generalmente prestan unos 30 libros, y que solo han perdido uno.

Colegio rechaza leer a Lemebel e irrita al alcalde y el Movilh

Un curso del Liceo San Francisco de Quito de Independencia se negó a la lectura por su contenido sexual. El municipio anunció campaña a los niños por la no discriminación.

Viernes 7 de diciembre de 2018, Diego Gotelli C., HoyxHoy

Como una “brutalidad” calificó el alcalde de Independencia, Gonzalo Durán, lo ocurrido en el Liceo San Francisco de Quito de su comuna, luego que se conociera que alumnos de un tercero medio rechazaron leer un libro del escritor chileno Pedro Lemebel por su sentido sexual.

La polémica se dio cuando a los jóvenes se les encargó la lectura del libro “La esquina es mi corazón”, en el que el autor cuenta historias sobre la vida de marginados y homosexuales en un Santiago marcado por el comercio sexual clandestino. Ante el anuncio varios alumnos se opusieron, y se hizo una votación en el que la mayoría rechazó leerlo por la condición del escritor, según reveló ElDinamo.cl. A cambio, a quienes se negaron se les ofreció leer otro texto.

El alcalde confirmó que el conflicto fue por “discriminación” contra el escritor, y aunque lo considera como un hecho aislado, no escondió su descontento. “No es aceptable que la causa para no leer a alguien sea su opción sexual”, cuestionó en Twitter.

Desde el Movilh, en tanto, el dirigente Ramón Gómez aseguró que el actuar de la escuela promovió “el odio, el bullyng homofóbico, el desprecio y la violencia” y tildó de “escandalosa” la situación.

Sin embargo, el director del colegio, Enrique White, negó la versión discriminatoria y aseguró que se trató de “diferencias de pensamiento” entre alumnos y apoderados, porque algunos rechazaban el “lenguaje explícito” del texto. Además, enfatizó que los implicados son jóvenes en etapa formativa, y defendió el rol escolar asegurando que el reglamento del recinto incluye un foco en la inclusión, y que tras el conflicto tendrán jornadas de reflexión y conversatorios en torno al tema.

En la alcaldía afirman que el trabajo para evitar la discriminación en colegios partió hace al menos seis años y que ahora será reforzado, y apuntan a que lo ocurrido se debe a un debate que se está dando en la sociedad sobre la diversidad sexual. También creen que pudo ser incentivado por ser un liceo sólo de hombres, por lo que acelerarán la idea de convertirlo en mixto, lo que ya se ha estado debatiendo con la comunidad escolar.

La ministra de Educación, Marcela Cubillos, señaló que “lo único que hemos hecho y queremos promover es el respeto a los valores, el respeto a la diversidad”. “El respeto siempre es de ida y vuelta”, sostuvo, citada por Emol.

este mes se realizarán conversatorios sobre diversidad sexual en el colegio tras el conflicto.

Los escolares leen 50% más cuando tienen libros dentro de su sala de clases

Miriam Martínez, especialista en el fomento de la lectura infantil:

Los escolares leen 50% más cuando tienen libros dentro de su sala de clases

Crear minibibliotecas dentro del aula ayuda a que en sus tiempos libres los niños sepan que entretenerse leyendo es una muy buena opción.

M. Cordano, Educación El Mercurio, Lunes 2 de Abril de 2018.

Miriam Martínez cree que la lectura a viva voz es una herramienta poderosa. Por eso, narrar y escuchar historias se ha vuelto una costumbre en las clases de literatura que imparte en la Universidad de Texas en San Antonio: después de escucharla leer un texto, sus alumnos discuten qué fue lo que más les llamó la atención o qué conceptos les costó entender. Es una forma efectiva de introducirlos a una literatura más sofisticada, plantea.

“Un error común es asumir que una vez que los niños aprenden a leer, no hay necesidad de seguir leyéndoles a viva voz”, comenta la especialista, quien estuvo de visita en Chile invitada por la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes. En el país compartió con académicos y otros profesores, a quienes señaló algunas de las faltas que ella siente se cometen en literatura infantil.

Una de ellas es no fijar tiempo para que los niños lean libros en horas de clases, perdiendo la oportunidad de que estos comenten y se aconsejen lecturas entre ellos.

La otra es no promover la instalación de bibliotecas dentro de cada aula. “Sabemos que los estudiantes leen un 50% más si tienen libros dentro de su sala. Y es fácil ver por qué sucede eso: cuando los estudiantes tienen tiempo y libros disponibles, es mucho más probable que lean. Cuanto más leen los alumnos, mejor leen”, explica.

Contar con acceso inmediato a los libros no quita que no deba existir una biblioteca general a nivel de colegio. De hecho, “la biblioteca escolar puede ser un gran apoyo para la biblioteca de aula, porque es importante que se vayan rotando de forma periódica los títulos disponibles. Se deben ir pidiendo libros prestados”, advierte.

Ventanas y pizarras

Las bibliotecas de aula efectivas presentan ciertas características, dice Martínez. Para el caso de la sala de clases de preescolares y alumnos de enseñanza básica, se ha visto que las bibliotecas deberían ser lugares que se diferencien de alguna forma del resto de la clase -un ejemplo sería ponerles cojines en el piso-, áreas en las que deben poder estar entre cinco a seis niños al mismo tiempo y donde exista una repisa que muestre la portada de algunos libros, así como otra donde los libros muestren su lomo y estén en hilera, uno al lado del otro.

“Si no hay espacio disponible, animo a los profesores a encontrar la manera de mostrar las portadas de los libros. He visto que algunos maestros exhiben algunos títulos en las ranuras de las ventanas, mientras otros los ponen en la parte de abajo de las pizarras”.