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Crean software para mejorar comprensión lectora en niños

Como parte del Concurso de Investigación tecnológica de Fondef, científicos chilenos crearon herramienta para fortalecer el léxico en las niños y los niños, un área en la que el país presenta bajos niveles.

Natalia Correa, Explora.cl, 13 de noviembre de 2019.

Poder decodificar fonemas —saber leer— no implica necesariamente entender el mensaje. Por eso, los bajos resultados en pruebas de comprensión lectora son un problema que preocupa a los especialistas en nuestro país: según el último estudio al respecto de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicos (OCDE), elaborado en 2016, un 53% de los adultos en Chile tendría un nivel de desempeño bajo en comprensión lectora, una cifra muy superior al 19% promedio que presentan los 34 países que conforman este organismo.

—Es muy grave que más de la mitad de la gente no entienda lo que está leyendo —asegura Marcela Peña, doctora en Ciencias Cognitivas y Psicolingüísticas, y académica de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile—. Y lo más grave es que el sistema no lo está solucionando.

La agencia de las Naciones Unidas en temas de educación, ciencia y cultura (UNESCO) reportó que hay 17 millones de niños y niñas en el mundo que, pese a estar recibiendo educación formal, no entienden lo que leen. Según Peña, esto se debe, en parte, a que no existe un método estandarizado mundial para desarrollar la comprensión lectora, como sí lo hay para la decodificación de los fonemas.

Por eso, junto a un equipo multidisciplinario, la científica ha estado desarrollando una herramienta para ayudar a combatir el problema: una aplicación psicolingüística gratuita para tablets, diseñada para niños de dos a cinco años que, que a través de una serie de juegos les fomenta el desarrollo de una mejor comprensión lectora.

—Si a un niño pequeño se le enseñan más palabras, tiene una mayor chance de entender lo que le dicen y también una mayor facilidad para expresarse —explica la investigadora—. Una vez que obtiene ese vocabulario, eso impacta directamente en su capacidad de lectura.

El software, que aún no tiene un nombre definido y está en etapa de pruebas, fue desarrollado por investigadores del Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, junto con un equipo de ingenieros de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción. Su interfaz, cuenta Peña, permite acceder a distintos juegos diseñados para desarrollar el léxico, guiados por una educadora de párvulos grabada en video, la cual va enseñando las palabras e interactuando con los usuarios para que las asocien con fotografías en la pantalla. Según la edad, los contenidos cambian: desde el aprendizaje de letras y fonemas, en el caso de los niños más pequeños, hasta adverbios y verbos.

—Si tomamos los problemas de lectura de los niños más pequeños y vemos qué porcentaje de ellos son biológicos, como la dislexia, en Chile sería cercano al 10%. El resto corresponde solo a temas de aprendizaje —explica Peña.

El equipo de investigación lleva dos años estudiando los efectos del software, luego de obtener financiamiento del Concurso de Investigación Tecnológica del Programa Fondef. Eligieron al azar jardines infantiles de algunos sectores vulnerables de Santiago, en las comunas de La Granja y Puente Alto, y, en total, participaron alrededor 300 niños y niñas. En ellos se armaron dos grupos: uno que ocupó la aplicación durante el año escolar y otro que no la usó, cumpliendo la función de grupo control.

“Si a un niño pequeño se le enseñan más palabras, tiene una mayor chance de entender lo que le dicen y también una mayor facilidad para expresarse. Una vez que obtiene ese vocabulario, eso impacta directamente en su capacidad de lectura”, dice Marcela Peña.

Los resultados, cuenta la investigadora, fueron alentadores: la exposición al juego generó diferencias notorias en los niños que lo utilizaron, presentando mejoras en el habla, la producción de frases y comprensión de vocabulario. Cinco meses después de dejar de jugar con la aplicación, los niños se acordaban del 60% de lo que habían aprendido, lo que implica adquisición de conocimiento duradero.

—Las educadoras de párvulos que acompañaron a los niños mientras jugaban, señalaron muy buenos efectos —cuenta Peña—. Los padres también, lo que es súper importante, porque no sirve de mucho crear algo como esto, si las personas que tratan diariamente con los niños no ven los resultados.

El próximo paso, explica la investigadora de la PUC, es desarrollar una versión del software que permita que varios niños jueguen a la vez. A futuro, la aplicación se podrá descargar de forma gratuita, para el uso de todos los jardines de Chile.

Otros enlaces:

https://www.conicyt.cl/fondef/2019/11/15/crean-software-para-mejorar-comprension-lectora-en-ninos/

Cae la edición de libros electrónicos en España

30,8% menos:

Cae la edición de libros electrónicos en España

Miércoles 13 de febrero de 2019, Cultura El Mercurio

La entrega de los datos del International Standard Book Number (ISBN), en España, por parte de la Federación del Gremio de Editores, dio cuenta de una fuerte baja en la producción de libros electrónicos en ese país. Estos pasaron de 27.394 títulos editados en 2017 a 18.951 en 2018, una caída del 30,8%. El gremio no se explica la baja.

Santiago tendrá el primer aeropuerto de Latinoamérica con una biblioteca digital gratuita

La Tercera, 19 de mayo de 2018.

Sólo basta tener instalada la aplicación BPDigital y un lector de códigos QR para disfrutar de lecturas mientras esperan el avión o incluso ya en pleno vuelo.

El aeropuerto Arturo Merino Benítez será la primera terminal aérea de Latinoamérica en contar con una biblioteca digital gratuita a disposición de los pasajeros.

En un espacio de 25 metros cuadrados habilitado en pleno sector de embarque nacional, los usuarios podrán descargar a sus celulares o tablets, libros digitales que son parte del catálogo bibliográfico de la Biblioteca Pública Digital.

Sólo basta tener instalada la aplicación BPDigital y un lector de códigos QR para disfrutar de lecturas mientras esperan el avión o incluso ya en pleno vuelo.

Ante esto, la ministra de las Culturas, Alejandra Pérez Lecaros, destacó que “nuestro desafío es mejorar el acceso a la lectura para que cada vez más chilenos tengan la posibilidad de viajar a través de los mundos que abren los libros. En el marco del Plan Nacional de la Lectura se da esta alianza con el aeropuerto, que busca que la lectura se convierta en un hábito, una práctica accesible y cotidiana”.

Por su parte, el gerente general de Nuevo Pudahuel, Nicolas Claude, comentó que “nuestro objetivo es que el aeropuerto Arturo Merino Benítez sea un referente de la región, no sólo en infraestructura, en la que trabajamos incansablemente para el fin de 2020, pero también en mejorar y diversificar la experiencia de nuestros pasajeros en un espacio intrínsecamente unido al intercambio cultural”.

La iniciativa, que se da en el marco del Plan Nacional de Lectura, cuenta con una colección bilingüe que permitirá a los viajeros extranjeros no sólo informarse sobre las atracciones turísticas de Chile, sino también acceder en lengua inglesa a autores nacionales reconocidos, como Isabel Allende, Alejandro Zambra o Pablo Neruda. El módulo cuenta con un total de 250 libros para descargar completamente gratis. En el módulo se exhiben 250 libros que se irán actualizando periódicamente al adquirir los últimos libros que van saliendo al mercado literario.

Memoria Chilena cumple 15 años como primera vitrina de la Biblioteca Nacional

Cultura El Mercurio, Domingo 8 de Abril de 2018.

El equipo editorial anuncia 20 nuevas publicaciones temáticas durante 2018, además de la digitalización de 75 mil páginas para la Biblioteca Nacional Digital y otros 10 minisitios en Chile para Niños.

Por Íñigo Díaz.

Se le conoce como Vanessa Carye, una especie de mariposa endémica chilena. Fue una de las primeras descritas por Claudio Gay en su “Atlas de la Historia Física y Política de Chile” (1844-48), cuya edición de 1854 se encuentra conservada y digitalizada en la Biblioteca Nacional. Con su colorido múltiple es, además, el logo de Memoria Chilena, la primera vitrina digital de la Biblioteca Nacional o bien su vía de acceso más directo al panorama de colecciones que allí se resguardan desde hace más de dos siglos.

“La Vanessa Carye era una especie bastante común en Chile, de manera que si todos pensamos en nuestra infancia, seguramente recordaremos a esta mariposa. Es un símbolo de nuestra memoria”, dice Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la biblioteca. Junto a Memoria Chilena operan también la Biblioteca Nacional Digital (BND), que permite un acceso remoto a los enormes volúmenes de contenidos, y Chile para Niños, sitio que presenta las colecciones bibliográficas y documentales a usuarios menores de 12 años.

En 2018, Memoria Chilena está cumpliendo 15 años desde que puso en marcha su proyecto en línea con los primeros 50 minisitios, como denominan allí a las unidades de contenidos, que son como páginas de una gran enciclopedia en línea. “En esos primeros tiempos trabajamos con temas fundamentales: los presidentes de Chile, los grandes escritores, los premios nacionales o acontecimientos históricos principales. A medida que fuimos creciendo hemos detectado vacíos que nos permiten completar temáticas”, señala Schütte.

Antes de esa marcha blanca, Memoria Chilena fue sometida a un largo proceso de diseño editorial y técnico. El proyecto se basó, principalmente, en la Gallica, la plataforma digital de la Biblioteca Nacional de Francia, y la American Memory, su similar en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

En los 15 años de actividad han publicado 958 minisitios, que abordan no solo historia política y literatura, sino temáticas muy diversas: arte, música, ciencia, tecnología, vida cotidiana.

“Todas las colecciones de la biblioteca (desde la Sala Medina a la Mapoteca o el Archivo de Tradición Oral), están representadas en Memoria Chilena”, explica Schütte. Si bien los planes originales pretendían alcanzar el millar de minisitios en 2018, el cronograma de publicaciones anuncia una veintena de ellos, por lo que los editores asumen que la cifra redonda tardará un año más.

En paralelo ya están trabajando en la puesta a punto de otro tanto de investigaciones para publicar en 2019, entre ellas la recordada Guía del Veraneante, una serie de colecciones de revistas deportivas, el espiritismo en Chile, la Academia Bellas Letras de 1873 o el Cerro Santa Lucía.

Más minisitios

Este año se sumarán otros 10 minisitios en Chile para Niños y la digitalización de nuevas 75 mil páginas de todas las secciones de la biblioteca para la BND. “El aporte de los usuarios es fundamental. Muchas ideas provienen de ellos”, dice Schütte. Las redes sociales de Memoria Chilena cuentan con 113 mil seguidores en Twitter y unos 240 mil en Facebook.

La temporada arrancó en marzo con los minisitios dedicados a la Antártica Chilena, con los documentos de los primeros 15 años del “Boletín del Instituto Antártico Chileno” (1965-79), y a Manuel Bilbao (1828-1895), hermano y compañero intelectual de Francisco Bilbao, descrito como férreo opositor de todo quien no alentara los ideales emancipadores que dieron sustento a la Sociedad de la Igualdad y la revolución de 1851. Están disponibles sus tres novelas.

Y desde esta semana se publicarán el minisitio de “El Semanario de Santiago”, dirigido entre 1842 y 1843 por José Victorino Lastarria, con su colección completa digitalizada, además de otro sobre la Quinta Normal.

A ellos se sumarán en adelante publicaciones en línea sobre los antiguos noticieros cinematográficos, las toponimias chilenas, las vacaciones y el Partido Liberal, además de otros monográficos de Nicomedes Guzmán, Augusto Orrego Luco, Armando Donoso y Vicente Huidobro, al cumplirse los 70 años de su muerte, con la digitalización de todas las primeras ediciones existentes en la biblioteca.

Cómo navegar
Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la Biblioteca Nacional, explica que la navegación en Memoria Chilena está pensada de dos formas. “La primera es para los usuarios que saben exactamente lo que buscan. Para eso está el buscador, que desplegará siempre, como resultado prioritario, el o los minisitios que aborden directamente el término buscado, o en segunda instancia aquellos que lo mencionen”, señala.

Agrega que los resultados de la búsqueda, a su vez, pueden refinarse a través de filtros por tipo de material. “De esta forma, si por ejemplo a alguien le interesan solo los minisitios, puede desagregarlos fácilmente, o por el contrario, si solo quiere revisar libros o revistas, o solo imágenes, también puede hacerlo”.

La otra forma de navegar es a través de búsquedas exploratorias. “Esta es la función del menú de la barra superior. Gracias a esta ordenación, un usuario que no sabe con certeza cómo orientar su búsqueda puede aproximarse a los contenidos a través de las secciones Lugares, Temas, Formatos o Fechas”, comenta Schütte.

Así, por ejemplo, en Temas “se podrá revisar los minisitios sobre Arquitectura y urbanismo, Ciencia y tecnología, Personajes, Cultura, Literatura, Historia y otros. Cada uno de estos temas presenta, a su vez, subtemas, para ir acotando las áreas de interés”. O en la sección Fechas, que presenta una completa línea de tiempo en la que se presentan por períodos y años los 959 minisitios existentes.

Daniela Schütte asegura que entre los aspectos que van a mejorar a mediano plazo está un refinamiento del buscador y también “la integración de filtros para el estatus de propiedad intelectual de los documentos, el perfeccionamiento de la visualización de la línea de tiempo de la sección Fechas y la integración de los contenidos de Biblioteca Nacional Digital y Chile para Niños como sugerencias de búsqueda”.

Metro estrenó tres máquinas dispensadoras de libros

El tren subterráneo dispuso equipos para préstamo de tomos en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos. Además se lanzó una “biblioteca digital” con 25 mil libros.

Jueves 8 de febrero de 2018, Diego Gotelli C., HoyxHoy

Inscribirse gratis en el servicio Bibliometro y portar el carnet de identidad. Con esos simples pasos desde ayer ya se puede retirar libros en las nuevas máquinas expendedoras que instaló el Metro de Santiago en tres de sus estaciones.

Se trata de máquinas similares a las que entregan golosinas o lácteos, pero que en su interior tienen 16 títulos con 10 copias cada uno, los que se pueden retirar para leer en 14 días, plazo que es renovable.

Los equipos son fruto de una alianza entre la empresa del tren subterráneo y la Dibam. Son de autoatención, pioneras en Latinoamérica, están presentes en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos, todas parte de la Línea 6 del Metro.

“Así como los carros de esta nueva Línea 6 han logrado trasladar y conectar a nuevos pasajeros, nuestro servicio también permitirá que más personas se conecten con la lectura, la cultura y la entretención”, dijo Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam.

Así, los dispensadores de libros se suman a los 20 puntos que tiene Bibliometro en toda la red, servicio que desde su creación en 1996 ha prestado más de cinco millones de tomos a sus socios inscritos. Sólo el año pasado prestaron más de 300 mil textos entre sus 55 mil usuarios activos.

Biblioteca digital

Otra iniciativa que presentó el tren subterráneo fue sus primeros puntos para préstamo digital de libros, en los que se pueden descargar más de 25 mil tomos gratis para ser leídos en los celulares o tablets.

El sistema, bautizado como “Bibliometro Digital”, consiste en la instalación de unas gigantografías con los diversos ejemplares disponibles en un sector de sus estaciones Inés de Suárez y Ñuñoa. Para descargarlos, los usuarios deben instalar en sus teléfonos la aplicación “BP Digital”, y con él escanear el código QR del texto elegido.

Desde la empresa indicaron que también se puede acceder al catálogo sin necesidad de visitar la estación.

Tras la descarga los libros quedan disponibles durante 15 días en el celular, renovable por siete días más. A su vez, la colección cuenta con varios libros de descarga liberada que se conservan indefinidamente en el dispositivo.

“Esperamos que muchos más usuarios se motiven y se suban al carro de la lectura”, señaló el gerente de Clientes y Sostenibilidad (i) de Metro, Patricio Baronti.

la oferta de libros en los dispensadores será recreativa, para fomentar su uso entre quienes no leen.

Recoleta crea biblioteca que honra a Pedro Lemebel

Miércoles 15 de noviembre de 2017, HoyXHoy.

Servicio público tiene 10 mil libros y dos laboratorios para enseñar computación.

Con más de 10 mil libros en sus estanterías, ayer fue inaugurada en Recoleta la Biblioteca Pública Pedro Lemebel, edificio de 2.856 m² que busca fomentar el hábito de aprendizaje en la comunidad.

“Cuando asumimos esta administración nos encontramos con que el presupuesto para fomentar la lectura no superaba los 50 mil pesos, muy distante a la realidad de hoy”, dijo el alcalde Daniel Jadue.

El servicio cuenta con dos salas de laboratorio para realizar capacitaciones de alfabetización digital y tecnologías de información, con computadores de acceso gratuito a internet. La inversión superó los $1.600 millones y fue financiada por el Gobierno Regional. “Este recinto permite acercar más la lectura a la comunidad”, valoró el intendente Claudio Orrego.

Así se lee en América Latina

Por Felipe Herrera Aguirre, Publimetro, viernes 8 de septiembre de 2017.

Las herramientas tecnológicas son una oportunidad para masificar y profundizar la lectura en los jóvenes. Ya hay desarrolladores que, teniendo esto en cuenta, pretenden fomentar el hábito y mejorar la comprensión. La premisa: el libro no se pierde, se transforma.

No es que ahora lean más, es que ahora leen distinto. Los jóvenes de hoy, que usan spartphones y tablets que les permiten estar siempre conectados, han cambiado no solo sus hábitos de lectura, sino que también las formas en que lo hacen. Y mientras algunos culpan a estas herramientas de la baja comprensión de lectura en jóvenes en América Latina, otros prefieren explotar su potencial.

Los resultados de las últimas ediciones de la prueba Pisa en comprensión de lectura en ocho países de Latinoamérica (Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Brasil, Colombia, República Dominicana, Costa Rica y México), si bien han mejorado en general, siguen por debajo del promedio Ocde.

Lo multimedial es clave en su comprensión. Además, los jó están realmente preocupados por lo que les interesa. Sus intereses son la fuente motivadora más imporante, y han sido identificados y explotados por desarrolladores en Latinoamérica.

En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente. Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad que las generaciones pasadas no teníamos.
Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla

Es por esto que han aparecido una serie de herramientas web par el fomento a la lectura de los jóvenes. La intención de sus desarrolladores es aprovechar el potencial de la tecnología, incorporarlo al aprendizaje y que sea un canal efectivo para la lectura.

La inclusión de la tecnología

La idea es que los dispositivos tecnológicos no sean un factor de discordia en la sala de clases. “Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas”, explica a Metro Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk, una herramienta online de lectura desarrollada en Chile y que actualmente busca recaudar fondos para expandirse a otros países de la región.

Esto, según explica Arias, tiene mucho que ver no solo con las rigideces del sistema educativo tradicional, sino que con la negación de los profesores. “Hay tres tipos de profesores. Los que están a punto de jubilarse, que no están interesados. Los de mediana edad, a quienes tienes que seducirlos más. Y los más jóvenes, que son los más entusiastas con estas ideas”, dice.

Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas, Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk

En Chile, Ludibuk cuenta con un fondo de lecturas complementarias que cumple con el programa del Ministerio de Educación. Además, cuentan con otros títulos agregados. Así, con una suscripción mensual de aproximadamente 3 dólares, los estudiantes tienen a disposición todo el material que necesitan. Ingresando a su suscripción, pueden ir registrando sus lecturas, viendo sus avances y compartiendo contenido.

El rol de los adultos, fundamental

Aunque existan nuevas herramientas para el fomento a la lectura de los jóvenes, el papel de los padres sigue siendo fundamental. Según explica Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla, página web que ayuda a los niños a buscar libros infantiles, “esto funciona sobre la base de que hay un adulto que supervisa y da seguimiento”.

“En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente”, asegura Leiva. “Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad, que las generaciones pasadas no teníamos”.

Es por la cantidad de información a la que están expuestos los jóvenes hoy, que la supervisión de un adulto se hace fundamental. “Hay que generar el hábito de que la lectura, independiente del formato, necesita un tiempo, una secuencia, cierta espera… y en eso, la tecnología puede ayudar si se enfatiza que la misma también es un lenguaje secuenciado. Y eso con Ranopla queda claro, en la práctica”.

Pero el papel de los padres no es solo el de supervisar, sino que también el de racionalizar. “La mayoría de los jóvenes de hoy ven el mundo a través de una pantalla y eso no es necesariamente malo. Es responsabilidad de los padres tutores racionalizar el uso y que los dispositivos electrónicos sean un complemento a la realidad, no un sustituto”, dice Jordi Saldaña, project manager de YoLeo.Club, un desarrollo español también arraigado en Latinoamércia.

El libro no se pierde, se transforma

Al igual que los medios de comunicación, que cada vez transitan más rápido hacia las publicaciones multimediales, el futuro de la lectura va hacia el mismo lugar. “Está claro que los ebook o las tabletas no serán el futuro. La tendencia es que los smartphones se conviertan en el soporte ideal para la lectrua, ya que posibilitan tener en un solo disposivito todo lo necesario para estar conectados con el mundo”, dice Jordi Saldaña.

Pero Saldaña asegura que el libro no desaparecerá, sino que convivirá con lo digital. “Cuando aparecieron los soportes digitales como los ebook, todo el mundo hablaba del fin de papel pero no ha sido así. Los jóvenes de hoy, que son nuestro futuro, siguen leyendo en papel y les gusta el hecho de tener un libro entre manos y la sensación que produce”, dice.

“En lo personal, creo que ambos formatos, papel y digital, convivirán por mucho tiempo”, dice Lorena Leiva. “Pero lo harán de una forma diferente”, agrega. “Debemos hacernos cargo de que es el concepto de lectura el que ha cambiado y por tanto, hay diferentes formas de leer”.

3 herramientas para fomentar la lectura

Ludibuk

Es un emprendimiento chileno que consiste en una plataforma digital para computadores, teléfonos celulares o tablets con un catálogo de las lecturas recomendadas por el Ministerio de Eduación de Chile. Cuenta con cerca de 15.000 usuarios activos y está en proceso de iniciar operaciones en varios países de América Latina, como México, Colombia y Perú.

Ranopla

Es una aplicación online nacida en España y migrada a Chile hace un año. Mediante el ingreso de un usuario, se pueden registrar las lecturas de los niños voluntarias u obligatorias, apoyando al desarrollo y a la evaluación de la lectura. En España opera hace 10 años.

YoLeo.Club

Es un proyecto que funciona a nivel latinoamericano, nacido de los diagnósticos de las pruebas Pisa de la Ocde. Integrando papel con aplicaciones online, es una herramienta web diseñada para registrar, en base a incentivos y metas, la lectura en los niños.

Entrevista

Bonaventura Paliceo Consultor del programa Pisa de la Ocde

Según el informe “Pisa 2015: Resultados Clave”, cerca del 20 por ciento de los estudiantes de los países Ocde no obtiene, de media, las competencias lectoras básicas, lo que se ha mantenido desde 2009. ¿A qué se debe esto?

– No existe un factor único que explique este fenómeno. El promedio de la OCDE incluye 35 países en 4 continentes distintos y desde el 2009 el rendimiento se ha incrementado en unos países y ha disminuido (o no ha cambiado) en otros. Mirando más a fondo, los factores que afectan a los distintos rendimientos de cada país están ligados conjuntamente a políticas públicas en educación, así como a cambios demográficos y socio-económicos. Todos estos cambios tienen un efecto que se observa principalmente en el medio y largo plazo

Considerando la irrupción de la tecnología y su impacto en las formas de leer de los jóvenes, ¿cómo crees que estos resultados están relacionados al acceso que tienen los estudiantes a la tecnología?

– La tecnología puede tener un efecto positivo o negativo (o ningún efecto) en la comprensión lectora de los estudiantes. En los países en los que la prueba PISA se realizó con el ordenador (“computer-based assessment”) los estudiantes utilizaron sus competencias en lectura online para solucionar los problemas. Estas competencias están ligadas, por ejemplo, con la capacidad de buscar información en un texto y se desarrollan con la lectura a través de las tecnologías de información y comunicación, como el ordenador, el móvil u otros dispositivos digitales (periódicos, libros, textos en redes sociales, etc). Sin embargo, en las pruebas en papel este efecto de las TIC se reduce o desaparece.

¿Crees que la tecnología es una herramienta importante para conseguir una mejora en la comprensión de lectura de los estudiantes?

– La utilización de tecnología en la escuela (y fuera de la escuela para estudiar) puede tener una incidencia positiva y directa sobre la comprensión lectora de los estudiantes en pruebas realizadas con el ordenador.

Al mismo tiempo, la tecnología es una herramienta que también puede afectar negativamente al rendimiento de los estudiantes si es utilizada de forma excesiva en su tiempo libre para fines no educativos, como pueden ser los videojuegos o las redes sociales. En este caso se habla de “crowding out”; es decir, dedicar un tiempo excesivo a actividades de ocio dejando poco tiempo para actividades educativas, como la lectura, el estudio o los deberes.