• Ingresa tu e-mail aquí

    Únete a otros 85 seguidores

  • Recomendados

    Infoconexión
  • bibliotecas libres

  • blog DIBAM
  • Libérate lee
  • Dónde estudiar bibliotecología
  • panoramas gratis
  • El 5º poder
  • Chile y los libros 2010
  • Twitter

    • ¿Necesitas normalizar tu sistema de referencias? Tesistas, investigadores, estudiantes, contáctenme por esta vía. lnkd.in/bb8uEVG tuiteado hace 2 years ago
    • FF @LeamosMas que habla de fomento lector desde ángulos originales e insospechados tuiteado hace 3 years ago
    • Si te interesa el fomento de la lectura, y me sigues a mí (aunque hace mucho que no tuiteo), sigue a @LeamosMas tuiteado hace 3 years ago
  • Secciones

Comunidad podrá acceder a biblioteca virtual orientada al área de la salud

Diario de Aysén.cl, Lunes 21 de noviembre de 2016

Mejorar los niveles de equidad en el ámbito educativo y poner a disposición de toda la comunidad de la región de Aysén una biblioteca virtual orientada a la formación de profesionales del área de la salud, es el objetivo del lanzamiento y presentación del repositorio de Recursos Educativos Abiertos de la Universidad Austral de Chile, la cual se realizará mañana a las 15:00 horas en el centro de atención y matrículas del Campus Patagonia, ubicada en calle Moraleda #390.

Recursos Educativos Abiertos (REA) es una iniciativa financiada por el Ministerio de Educación, y que está a cargo de la Dra. Sandra Bucarey del Instituto de Anatomía e Histología de la UACh. Con respecto al carácter de su visita, la docente, señaló que “el objetivo es invitar a todos los actores sociales, específicamente, a toda la comunidad educativa de la región a que conozca este proyecto y que lo utilicen, además de que se transforme en una herramienta para que los alumnos se entusiasmen el día de mañana a cursar carreras de la salud, cualquiera sea la universidad o instituto”.

Al respecto, Sandra Bucarey indicó que “tal como lo menciona el nombre de este proyecto, esto se trata básicamente de una biblioteca virtual que va a contener diversos recursos, temáticas o materias del ámbito de la salud, las cuales no estarán circunscritas al ámbito educativo de nuestra universidad, sino que, por el contrario ahora se ponen a disposición de toda la comunidad educativa de la Región de Aysén.”

En este contexto, el director del Campus Patagonia, Arturo Escobar, destacó que “esto representa nuestro compromiso con la equidad e igualdad en la educación, ya que todo el material, trabajos e investigaciones, que la Universidad Austral ha realizado por nuestros académicos y estudiantes en áreas como oftalmología, enfermería, anatomía, neurología, entre otras, ahora quedan abiertas y a disposición de todos los colegios, liceos, institutos profesionales, centros de formación técnica y universidades, todo ofrecido en un formato interactivo”.

Finalmente, la máxima autoridad universitaria del Campus Patagonia, señaló que “recientemente, la carrera de Medicina de la UACh, fue reacreditada por 7 años más, por lo tanto, este tipo de iniciativas como la que lleva a cabo la doctora Sandra Bucarey, buscan la apertura del conocimiento, en contraste con una postura que sólo busque que estas materias solo sean capital de nuestros estudiantes”.

Los detalles que extrañaríamos si los libros desaparecieran

El Mer urio. Santiago, Chile. 26/03/2011

Imaginémonos que los lectores digitales se masifican, y que el libro en papel entra en desuso hasta convertirse en objeto de culto o coleccionismo. ¿Qué pequeños hábitos desaparecerían junto con él?

Constanza Rojas V.

Curiosear qué está leyendo tu vecino en el metro. ¿Quién no ha estirado el cuello para mirar la portada del libro del que está sentado al lado en el metro o la micro? ¿Quién no ha tratado, luego, de adivinar el perfil del pasajero, probablemente haciendo uso de los prejuicios en su máximo potencial?

Los marcadores de libros. Los hacen los niños en los colegios, pueden ser postales de ciudades o incluso objetos para coleccionistas. Pero, sean como sean, a ninguno de estos los volveríamos a ver si no tienen hojas de papel que separar.

Hacer caricaturas animadas en las esquinas de las páginas. Un clásico de la infancia. Había que copiar la secuencia de imágenes con pequeñas variaciones para conseguir el efecto de movimiento y, entonces, se lograba una auténtica animación hecha en casa. Los niños del futuro no tendrían libros para hacer las suyas.

El olor a libro. La antiguedad de un libro no sólo puede medirse por la fecha de impresión: su mejor cédula de identidad es el olor. Los nuevos tienen aroma a papel y pegamento; los viejos, a una mezcla de polvo y ácaros que saca estornudos en los alérgicos. Tan importante es este elemento, que ya se ha inventado el “olor a libro” envasado para e-books . ¿Cambiará también con el paso de los años?

Las notas en los márgenes. Tomar un libro y encontrar anotaciones manuscritas en los bordes de las páginas significa que alguien ya pasó por él, leyó lo mismo que uno y quizá experimentó algo parecido. Si las notas son propias, sirven como testimonio del ‘yo’ de tiempos anteriores.

Juntarse con la excusa de un libro. Prestar un libro y, en los mejores casos, devolverlo, son buenas excusas para verse las caras, tomarse un café y comentar lo leído.

Las firmas de los escritores. En las ferias de libros pueden formarse largas filas de lectores, con ejemplar en mano, que pacientemente esperan una dedicatoria de su autor. Y ese libro firmado luego tiene un valor insustituible. ¿Qué firmarían los autores del futuro?

Para los románticos: secar flores entre sus páginas. Esa flor que un amor adolescente nos regaló a la salida del colegio probablemente terminó entre las páginas de un libro, como un precario método de conservación. El resultado es algo así como unos pétalos verdosos, unas páginas manchadas y un libro arrugado. Ah, y probablemente, el nombre de quien la regaló en el olvido.

Seguir los consejos de los libreros. Preguntarle a un librero qué nos recomienda o qué opina de tal y cual ejemplar es un pequeño placer insustituible vía web. Hay una gran diferencia entre que te aconseje un ser humano a ver publicidad de un libro a través del computador.

Heredar libros de generación en generación. Los ejemplares que llegan a nuestras manos desde los padres o abuelos pueden ser verdaderas joyas. O, al menos, fidedignos testimonios de qué se leía en el pasado. Tanto mejor si están fechados y con el nombre de su dueño. Estas pequeñas bibliotecas familiares podrían mantenerse, pero las nuevas generaciones no tendrían legados que dejar a sus descendientes.

Los desafíos que plantean los ebooks a las bibliotecas

La Tercera. 26/03/2011

Mientras los libros digitales comienzan a reemplazar a los estantes y la industria editorial levanta la voz para restringir el acceso a su información, surge la interrogante sobre cómo sobrevivirán las bibliotecas en el mundo digital.

Christopher Holloway

Cristián (23) entra a la biblioteca de su universidad, llega ágilmente a la sección de literatura del siglo de oro español, toma un libro de Calderón y comienza, emocionado, su lectura. Sólo que todo esto lo realizó desde su casa, y al leer no está pasando las hojas entre sus dedos si no que con un botón en su lector digital Sony eReader.

Así funciona el sistema de préstamo de libros digitales que cada vez se está haciendo más popular en el mundo, algo que las bibliotecas no podían ignorar y que ya están integrando de diversas formas. Por ejemplo, a fines del 2009, la biblioteca de la Academia Cushing, en Massachusetts, anunció el reemplazo de su colección, de casi 20.000 libros impresos, por libros digitales. Esto, además, incluye rediseñar completamente el espacio de la biblioteca, disponiendo de computadores, espacios para laptops y un par de cientos de ebooks para facilitar a sus usuarios.

¿Cómo funciona un libro digital en este sistema? Si ya descargué la información, ¿Puedo tenerla para siempre? ¿Cómo se prestan? Esas son algunas de las principales dudas que se levantan al hablar de libros digitales, y es un debate que seguirá abierto mientras se duplican sus ventas y comienzan a multiplicarse las bibliotecas que los prestan y los sitios donde pueden intercambiarse gratis.

Hay varias formas básicas de distribución y préstamo posible, según explica Sandra Rivera en su texto Lectores de libros electrónicos: la remediación de la lectura estas serían: suscripción, acceso perpetuo y uso único. “El modelo de suscripción permite a las bibliotecas comprar acceso a un título por un período de tiempo determinado, por lo general un año. El modelo perpetuo da acceso permanente a los recursos. El uso único significa el uso de un título para sólo una persona a la vez”.

Pero las editoriales no concuerdan sobre qué sistema usar, por lo que la discusión sobre derechos y deberes de editoriales, bibliotecas y lectores aún no se zanja y genera cada vez más roces. Una de las formas de distribución más usadas, y que está presente en Chile actualmente, le da al usuario siete días para finalizar la lectura del texto, contando desde el momento en que lo descargó a su eReader o computador, además de la opción de imprimir hasta 10% del libro si así lo requiere.

Una vez finalizado el plazo del préstamo, el libro se elimina automáticamente del dispositivo, pudiendo recién en ese moment ser cedido una vez más, a otro usuario. Cabe hacer notar que varios dispositivos tiene este mismo sistema para usuarios comunes y corrientes, que pueden prestar sus libros a amigos y familiares por un periodo determinado.

Guerra contra las bibliotecas

Pero el cambio a los formatos digitales nunca es tan simple como parece. Los intereses económicos, los derechos de autor, y el derecho a la información son conceptos que se entrecruzan en este campo de batalla y que han agitado el ambiente en los últimos meses.

A fines de 2010, la editorial Faber & Faber declaró la guerra contra las bibliotecas, alegando que no tenían ningún tipo de restricciones para el préstamo de libros digitales, y que incluso se apoyaban en mensajes como “ebooks gratis, donde quiera que esté, en el momento que lo desee”. “Bajo este modelo, ¿quién volvería a comprar un libro electrónico?”, declaraba Stephen Page, CEO de la compañía, recomendando, además, que se instalaran restricciones geográficas al préstamo.

Un par de semanas después, la casa editorial HarperCollins daba otro golpe, anunciando la inauguración de un modelo en que los libros podrían ser prestados un máximo de 26 veces antes de eliminarse y tener que ser comprados de nuevo por la biblioteca. Supuestamente, esa era la cantidad de veces que un libro físico podía prestarse antes de que el uso lo hiciera ilegible. “Creemos que este cambio equilibra el valor que las bibliotecas obtienen de nuestros títulos con la necesidad de proteger a nuestros autores y asegurar una presencia en bibliotecas públicas”, decía el comunicado de la editorial.

Según Mariela Ferrada, académica de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Tecnológica Metropolitana, esto sucede porque hoy los editores deben conocer y manejar de manera adecuada los hábitos de conducta de los consumidores digitales, “evitando de manera inteligente que no se reproduzca en este nuevo formato de presentación el “pirateo”, tan difundido en áreas como la música y los videojuegos.”

¿Cuál es el papel de las bibliotecas en o este escenario? “Tradicionalmente, estas han sido las intermediarias entre el mercado del libro, las editoriales y el usuario final o los lectores, representando sus intereses y siendo los custodios de su derecho a leer”, indica la académica Mariela Ferrada. Por este motivo, se encuentran al centro de la guerra que han declarado las editoriales.

Algunas bibliotecas públicas, en Inglaterra, reaccionaron alarmadas frente a las nuevas restricciones que los editores están diseñando. “La idea de 26 préstamos no tiene ningún sentido para mí”, dice a la BBC el bibliotecario Phil Bradley, vicepresidente del Chartered Institute of Library and Information Professionals. “Cualquier bibliotecario puede decirte que un libro con cubierta de papel puede ser prestado unas 40 veces, y uno de tapa dura mucho más”, sentencia.

En Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y la de Universodad de Chile, entre otras, ya tienen un sistema de préstamo de ebooks en algunas de facultades, pudiendo descargarse tanto a computadores como a los eReaders más populares. El servicio ha tenido un éxito alto, pero aún se utilizan más los computadores que los lectores digitales.

Según Alejandro Oyarce, bibliotecólogo y coordinador del Departamento de la Información y Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, el préstamo de libros digitales ha tenido un éxito rotundo en el año que lleva implantado. Actualmente, los estudiantes tienen acceso a unos 1.000 libros, concentrándose en la bibliografía básica (textos que sirven a lo largo de todo el año) y en libros de reserva, que suele tener precios demasiados elevados como para comprarlos de forma imprevista. “Al principio iban a la biblioteca, sacaban los libros de papel y una vez que se agotaban descargaban la copia digital”, cuenta Oyarce, quien agrega que “ahora pasa exactamente lo contrario, van a la biblioteca digital primero y cuando se terminan esas descargas van al papel”.

Consultado sobre las restricciones que algunas editoriales plantean en Europa, Alejandro Oyarce indica lo complejo que es aunar todos los criterios en torno al préstamo de libros digitales y añade que afortunadamente (y al negociar directamente con las editoriales) hasta ahora no han tenido inconvenientes: “Tenemos un tiempo indeterminado para hacer el préstamo de los libros. Sin embargo, McGraw-Hill ya nos indicó que las licencias sobre los libros ahora se daría sólo por un año, luego de lo cual habría que renovarlas”.

Pero las bibliotecas y la compra directa no son el único medio para obtener estos libros. Hoy proliferan en la red los sitios de préstamo de libros digitales, replicando una costumbre milenaria con el beneficio de que ahora no hay que preocuparse de que el libro no sea devuelto.

En este tipo de sitios, tales como www.booklending.com y www.lendle.me, los usuarios se reúnen buscando algún libro específico y pueden también intercambiarlo por los que ellos ya poseen, siendo una plataforma especialmente útil si se desea conocer un título en profundidad antes de comprarlo. En el último año, el crecimiento de estos sitios ha crecido considerablemente: Booklending.com ha llegado a 16.000 usuarios registrados y más de 20.000 libros prestados.

Sin embargo este método dista de ser perfecto. El catálogo de libros es limitado, ya que la mayoría de los libros comprados sólo pueden prestarse una vez, y sólo por un período de 14 días, lo que ocasiona que cada vez que un libro se presta, la colección que el sitio presenta disminuye. O sea, un libro prestado sólo estará disponible de nuevo si un nuevo usuario vuelve a prestarlo.

Aún así, conseguir libros gratis no es un sueño distante, ya que las leyes internacionales de derechos de autor especifican que una obra pasa al dominio público (por lo que su uso es libre) después de una cierta cantidad de años luego de producirse la muerte del autor (en Europa, por ejemplo, 70 años y en Estados Unidos, 56). El sitio de Google Books (books.google.com) recopila la mayoría de los libros que pueden obtenerse gratuitamente por este método.

El éxito en las ventas de “e-books” aumentaría la brecha de la alfabetización

La Segunda. 18/03/2011

Expertos alertan sobre la posibilidad de que las comunidades con bajos recursos no puedan acceder a la tecnología necesaria para leer los últimos títulos.

TOKIO- El vertiginoso ascenso de los libros electrónicos podría conducir a una “brecha lectora”, en la que aquellos que no pueden permitirse la nueva tecnología se quedarían atrás, en un momento en el que las habilidades lectoras y redactoras en Estados Unidos caen cada vez más.

En riesgo se encuentran sobre todo las comunidades afroamericanas, donde muchos estudiantes se están quedando detrás de sus compañeros en términos de alfabetización, afirmó la galardonada escritora Marita Golden, a pesar del ascenso de notorios escritores afroamericanos, como el ganador del Premio Nobel Toni Morrison.

“Mi mayor preocupación es que tecnología continúe ensanchando la brecha. No se trata sólo de la división digital, sino también de una división en la lectura si leer se convierte en una actividad dependiente de la tecnología”, afirmó Golden.

“Si leer se vuelve dependiente de una tecnología que debe ser comprada, creo que veremos cómo la brecha de la alfabetización persiste e incluso se ensancha”, agregó.

Años de discusión sobre el futuro de los libros en medio de arrolladores cambios tecnológicos, y el deseo de asegurar que los escritores negros estuvieran incluidos en este debate empujaron a Golden a recopilar su reciente libro “The Word”, en el que escritores afroamericanos hablan sobre cómo leer transformó sus vidas para mejor.

Edward P. Jones, ganador de un Premio Pulitzer por su novela “The Known World”, afirmó que cree que “leer y escribir son los cimientos para convertirse en mejor persona y tener una vida mejor”.

Otros relataron cómo leer sobre las vidas de gente como ellos les ayudó a validar sus experiencias y les dio confianza.

En ese sentido, la tecnología, como en los libros electrónicos, puede ser tanto una bendición como una maldición en términos de alfabetización, afirmó Golden, ya que algunos lectores que se sentirían intimidados por el número de páginas de un libro tradicional devoran ansiosamente un libro electrónico.

Además, como la comunidad afroamericana de Estados Unidos adquiere más teléfonos móviles y blackberry que la blanca existe un gran potencial…”Pero el problema es que puede bajarse tanto libros como juegos, y no sabemos qué es lo que la gente va a descargar”, añadió.

A pesar de mantener una pugna con la idea de las nuevas tecnologías, Golden afirmó que la necesidad de centrarse en los fundamentos básicos permanece más importante que nunca.

“Por un lado, tienes todos estos grandes escritores -estamos asistiendo a un florecimiento, una explosión de escritores afroamericanos en los últimos 20-30 años – junto a un aumento de la tasa de abandono escolar entre los estudiantes negros, y una sensación de que cada vez más escolares negros se están quedando atrás”, comentó.

“Creo que para aquellos de nosotros apasionados por la lectura y la escritura, ante el persistente problema de los cambios tecnológicos y sus molestias, tenemos que abogar por la importancia básica de la lectura y la escritura, ya estés leyendo en un Kindle o donde sea”, agregó.

Primera biblioteca de libros digitales debutó en internet

Radio Cooperativa. 9/03/2011

Open Library ofrece el préstamo gratuito para usuarios de todo el mundo.
Cuenta con alrededor de 80 mil títulos disponibles.

Un colectivo de bibliotecas estadounidenses presentó la primera biblioteca digital de escala mundial, en la que los usuarios pueden pedir prestados libros de diversa índole de manera gratuita.

Open Library, que forma parte del plan Internet Archive, reúne a 150 establecimientos del rubro y, hasta el momento, reúne alrededor de 80 mil textos digitalizados.

Según consigna la página de la iniciativa, el objetivo es “digitalizar todos los libros -ya sea en circulación o fuera de impresión- disponibles en una librería o una biblioteca. En otras palabras, facilitar el acceso a cientos de miles de libros”.

Para acceder a los textos sólo se debe crear una cuenta como usuario, y el sitio permitirá arrendar hasta cinco e-books, los cuales se pueden retener por 15 días. Tras ese plazo el texto deja de estar disponible para su lectura en el dispositivo de quien lo arrendó, entregando nuevamente la posibilidad de pedir otros libros, según consignó La Tercera.

Los títulos se encuentran disponibles en formato PDF y ePub, permitiendo el acceso desde e-readers, computadores, smartphones y tablets, a excepción de Kindle que no permite los formatos ofrecidos por el sitio.

Open Library busca la colaboración de los usuarios al permitir que estos aporten los títulos que tengan en sus lectores, para así poder compartirlos con el resto de la comunidad de internautas.

Figuras alternativas a este proyecto son ebookfling.com y booklending.com, que funcionan a partir de los aportes de los mismos usuarios, quienes prestan o arriendan los e-books en su poder.

I Reunión Nacional de BiblioRedes: para seguir creciendo

Biblioredes – 2/03/2011

Desde el 28 de febrero y hasta el 4 de marzo de 2011 se está realizando la Reunión Nacional BiblioRedes en el Centro Patrimonial Recoleta Dominica, ubicado en Avenida Recoleta N° 683.

Entre los objetivos de esta actividad está reforzar los lineamientos de trabajo para todo el equipo que compone BiblioRedes, desde Visviri hasta Punta Arenas, identificando los elementos esenciales para su adecuado desarrollo en el marco de la Planificación Estratégica.

En la ocasión, Gonzalo Oyarzún, Subdirector de Bibliotecas Públicas de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y museos (Dibam), recalcó la necesidad de relanzar un plan de lectura en mayo, en el marco del Fomento Lector.

Además, se hizo hincapié en aumentar la oferta de contenidos y servicios digitales en las Bibliotecas. Asimismo, se busca comprender y aprehender las nuevas definiciones, criterios y sugerencias del proceso de Contenidos Locales. Al respecto, Paola Gallegos, Coordinadora Nacional del Programa, señaló que “el desafío está en generar contenidos de mayor calidad, porque involucra un proceso de desarrollo de competencias para los usuarios” y que éstos logren manejar las herramientas 2.0

También -y junto a todo lo anterior- se busca de manera interna e integral, fortalecer temas propios de cada área de trabajo que involucra el Programa BiblioRedes, tales como sus servicios virtuales, capacitación y operaciones.

Software libre con licencia se distribuye en 200 bibliotecas desde 2009

La Tercera. 13/02/2011

Iniciativa público-privada entregó un promedio de 300 CDs con programas libres con licencias que pueden ser distribuidos, copiados o cambiados por sus usuarios.

Roberto Valencia

Desde el 2009, alrededor de 200 bibliotecas del país distribuyen software libre con licencia a la población en un programa destinado a disminuir los niveles de piratería en el sector. Los principales establecimientos que ofrecen este servicio son la biblioteca de Santiago, del Congreso, Universidad Católica y la del Instituto Nacional, entre otros.

La iniciativa público-privada, también conocida como “Biblioteca Libre”, es desarrollada por la corporación Innovarte y cuenta con el patrocinio del Ministerio de Educación y la Unesco.

Este año se han incorporado seis municipalidades de Santiago (Independencia, Huechuraba, La Reina, Maipú, Cerro Navia y La Cisterna), desde donde se difunden los programas informáticos con licencia libre a las juntas de vecinos, asociaciones de pequeños empresarios y a la ciudadanía.

OFERTA PÚBLICA
El director de investigación de Innovarte, Luis Villarroel, explicó, que la idea del proyecto “Biblioteca Libre” es “poner a disposición de la población CDs con compilaciones de software con licencia libre que prestan soluciones a distintas necesidades de la población y del municipio”.

“Cualquier persona, si quiere, puede hacer miles de copia de ese CD o de los programas que se incluyen para distribuirlos sin tener que pedir autorización a su creador, lo que facilita la difusión del conocimiento y, de paso, combate el uso del software copiado ilegalmente”

, añadió.

A cada biblioteca y municipalidad se le han entregado un promedio de 250 a 300 CDs, cuyo contenido, entre otros, son programas para el procesamiento de textos, diseño gráfico, gestión de bibliotecas, navegadores de Internet, anti virus y sistema de contabilidad.

El trabajo de Innovarte contempla capacitaciones para bibliotecarios y funcionarios municipales en materias como el respeto al derecho de autor y el modo de usar el software con licencia libre para que ellos puedan informar debidamente a la población que solicite estos programas.

Villarroel destacó el hecho de que la distribución de este material permite regularizar el uso del software en los municipios, además de permitir el intercambio de programas entre sus usuarios, “los cuales pueden ser copiados, grabados prestados o ser cambiados de forma libre y gratuita”, aseguró.

Del mismo modo, precisó que la oferta desde instituciones públicas es una alternativa real y eficiente para evitar comprar el software ilegal. “Esto significa un fortalecimiento en la educación que puede generar comunidades de apoyo y redes sociales en torno al software libre con licencia”, agregó.