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Aplicación de la Biblioteca Pública Digital acerca la lectura a los usuarios

bpd

Aplicación de la Biblioteca Pública Digital acerca la lectura a los usuarios

Cultura El Mercurio, Miércoles 17 de febrero de 2016

Por Ana María Álvarez Cox

El catálogo de la BPD , que incluye desde autores chilenos hasta éxitos de ventas, ahora está disponible mediante una aplicación diseñada especialmente para tabletas y teléfonos inteligentes, haciendo más fácil y rápido el acceso a la lectura. También se espera poder incorporar textos requeridos por los colegios, para facilitar el acceso a ellos.

Ocho mil nuevos títulos, disponibles 24 horas al día, los siete días de la semana, es lo que ofrece la nueva aplicación para teléfonos inteligentes y tabletas de la Biblioteca Pública Digital (BPD). Completamente gratis, los usuarios pueden acceder a estos libros tanto en Chile como el extranjero. La portabilidad es clave para el objetivo de acercar la lectura a todos los chilenos, como se lo ha propuesto la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam).

Desde la implementación de la BPD, en octubre de 2013, sus usuarios han ido creciendo, alcanzando hoy los 10.000 inscritos. En 2015, los préstamos mensuales llegaron a alrededor de 1.300, 150% más que en 2014.

Este crecimiento explosivo en los usuarios fue una de las razones que llevaron a la BPD a buscar nuevos medios para acercarse a los lectores. La iniciativa es única en América Latina.

Ángel Cabeza, director de la Dibam, señaló que esta aplicación ayudará a cumplir con los objetivos de la institución: “Acercar la lectura a todos los chilenos y chilenas, dejando de lado las barreras geográficas y garantizando la lectura como un derecho social”.

Esta nueva aplicación se lanzó el 12 de febrero, y desde ese día hasta ayer, ha sido descargada unas 4.000 veces, mayoritariamente por usuarios de entre 15 y 30 años. “Sorprendentemente, la mayoría de estas descargas corresponde a hombres jóvenes, que es un segmento al que cuesta llegar”, señala Florencia García, coordinadora del proyecto.

Las opciones para leer son variadas. Lo más descargado, de acuerdo a Florencia García, es la icónica revista Condorito. Pero también están disponibles clásicos, como las obras de William Shakespeare, la novela “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, sagas infantiles como “Corazón de tinta” de Cornelia Funke y “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry.

No solo existen formatos escritos en el catálogo, también es posible pedir prestados audiolibros y videocuentos, los que se encuentran entre lo más solicitado en el catálogo que ofrece la biblioteca. Florencia García destaca que muchos de los libros prestados pertenecen a las categorías de ficción y de literatura infantil.

Leer desde el celular

La aplicación está disponible para los sistemas operativos Android e Ios, y se necesita estar inscrito en la página de la Biblioteca Pública Digital (www.bpdigital.cl/opac/) para descargarla. La aplicación permite agrandar la fuente de la letra o sincronizar la cuenta de BPDigital con el celular.

Los libros se descargan hasta por 14 días, al cabo de los cuales desaparecen de la cuenta del usuario, sin tener atrasos o multas. Por supuesto, también existe la opción de devolverlos antes del final del plazo.

Florencia García también señala que se está preparando un plan piloto con el Ministerio de Educación para incluir en el catálogo digital los libros sugeridos por el Centro de Recursos para el Aprendizaje, que son incorporados por los colegios en sus planes lectores. “Tenemos un convenio con el Mineduc”, explica García. “Vamos a hacer capacitación a los docentes, para que puedan incorporar estas tecnologías a las clases”.

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La oferta de libros para leer en la tableta, el celular o el e-reader

Lecturas de verano:

La oferta de libros para leer en la tableta, el celular o el e-reader

Miércoles 2 de enero de 2013, Alexis Ibarra O., Vida – Ciencia – Tecnología El Mercurio.

Gratis o pagadas, las alternativas abundan en la red. Hay una interesante oferta en español e inglés, pero hay que tener cuidado, porque hay aparatos que no leen todos los formatos.

Ya no es necesario reservar un espacio en la maleta para llevar los libros para leer en las vacaciones. En el lector de libros electrónicos (e-readers), una tableta e incluso en el celular se pueden cargar cientos de textos digitales y lo mejor es que muchos pueden ser gratis.

Un buen punto de partida es Memoria Chilena (www.memoriachilena.cl), cuyo nuevo eslogan es “La Biblioteca Digital de Chile”. La plataforma, cuenta Daniela Schüttle, coordinadora del sitio, está siendo rediseñada para el bicentenario de la Biblioteca Nacional, que se celebra el 19 de agosto de 2013.

Aquí se pueden encontrar 3.300 libros completos, más de 1.500 revistas, 166 periódicos, además de mapas y partituras. En total son cerca de 1,2 millones de páginas digitalizadas y que están disponibles completamente gratis. “Están en formato PDF y como su intención es la preservación y el rescate patrimonial, los textos conservan su tipografía y el color de sus hojas tal como es el original”, dice Daniela Schüttle.

Otra alternativa para encontrar textos gratis es la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com) que cuenta con más de 60 mil libros de importantes autores de habla hispana. Gracias a la colaboración de bibliotecas de distintos países y la asociación con fundaciones (como la Fundación Neruda) el catálogo es bastante completo, sobre todo en cuanto a autores clásicos. Los libros se pueden descargar gratis y están en formato PDF.

Varios formatos

Otro buen repositorio de libros gratuitos es el proyecto Gutenberg (www.gutenberg.org) que actualmente cuenta con un catálogo de más de 40 mil libros. Se pueden encontrar textos en varios idiomas (incluido el español, portugués, francés y alemán), pero en su gran mayoría están en inglés. Una de sus características sobresalientes es que trabajan con distintos formatos, entre ellos el e-Pub, PDF, HTML, incluso el formato propio de los lectores Kindle.

Para comprar libros electrónicos la gran fuente en el mundo es Amazon. Apple también cuenta con una tienda donde se puede encontrar una gran variedad de libros gratuitos en inglés y español para iPhone y iPad. Además, hay selecciones de libros gratuitos que se han empaquetado como aplicaciones para descargar y que se pueden buscar en la tienda AppStore con las palabras clave “libros gratis”.

En Chile también existen tiendas que venden e-books . Una de las más grandes de Latinoamérica es BuscaLibre.com, empresa creada en Chile y con presencia en Argentina, España, México y Colombia. “Nuestro catálogo es cercano a los 50 mil títulos y de ellos el 90% está en español. Trabajamos con las principales editoriales, por lo que tenemos best sellers , como la biografía de Steve Jobs o ‘The casual vacancy’, el último libro de la autora de Harry Potter”, dice Karen Pincus, subgerente de Marketing de BuscaLibre.com.

Los precios van desde los $800 hasta los $25 mil y se puede pagar con tarjeta de crédito o debito, o incluso haciendo un depósito bancario. “Nuestras ventas se han incrementado un 200% en 2012: de vender unos 2 mil libros en 2011, pasamos a 6 mil este año”, dice Pincus.

Otra de las tiendas importantes es eBooks Patagonia (www.ebookspatagonia.com), con un catálogo de cerca de 4 mil títulos. “Nuestra idea es destacar a los autores Latinoamericanos y para eso tenemos acuerdos con casas editoriales grandes y pequeñas, en distintos países de la región”, dice Javier Sepúlveda, director general de eBooks Patagonia.

En la tienda se encuentran autores consagrados, junto a escritores emergentes de editoriales como Cuarto Propio o Cuatro Vientos. Los precios promedian los $4.990 y se pueden encontrar en formato e-Pub y PDF. Los propietarios de Kindle deben buscar en Amazon los libros editados por eBooks Patagonia.

Tendencia al alza

La lectura de libros electrónicos (q e-books) es una tendencia que crece. Hace poco días la consultora Pew Research dio a conocer un estudio que concluyó que en EE.UU. se leen cada vez más e-books. Durante noviembre de este año, el 23% de los estadounidenses leyó libros electrónicos frente a 16% del mismo mes en 2011. En el mismo lapso, el número de personas que leyeron libros de papel cayó de un 72% a 67%.

Los detalles que extrañaríamos si los libros desaparecieran

El Mer urio. Santiago, Chile. 26/03/2011

Imaginémonos que los lectores digitales se masifican, y que el libro en papel entra en desuso hasta convertirse en objeto de culto o coleccionismo. ¿Qué pequeños hábitos desaparecerían junto con él?

Constanza Rojas V.

Curiosear qué está leyendo tu vecino en el metro. ¿Quién no ha estirado el cuello para mirar la portada del libro del que está sentado al lado en el metro o la micro? ¿Quién no ha tratado, luego, de adivinar el perfil del pasajero, probablemente haciendo uso de los prejuicios en su máximo potencial?

Los marcadores de libros. Los hacen los niños en los colegios, pueden ser postales de ciudades o incluso objetos para coleccionistas. Pero, sean como sean, a ninguno de estos los volveríamos a ver si no tienen hojas de papel que separar.

Hacer caricaturas animadas en las esquinas de las páginas. Un clásico de la infancia. Había que copiar la secuencia de imágenes con pequeñas variaciones para conseguir el efecto de movimiento y, entonces, se lograba una auténtica animación hecha en casa. Los niños del futuro no tendrían libros para hacer las suyas.

El olor a libro. La antiguedad de un libro no sólo puede medirse por la fecha de impresión: su mejor cédula de identidad es el olor. Los nuevos tienen aroma a papel y pegamento; los viejos, a una mezcla de polvo y ácaros que saca estornudos en los alérgicos. Tan importante es este elemento, que ya se ha inventado el “olor a libro” envasado para e-books . ¿Cambiará también con el paso de los años?

Las notas en los márgenes. Tomar un libro y encontrar anotaciones manuscritas en los bordes de las páginas significa que alguien ya pasó por él, leyó lo mismo que uno y quizá experimentó algo parecido. Si las notas son propias, sirven como testimonio del ‘yo’ de tiempos anteriores.

Juntarse con la excusa de un libro. Prestar un libro y, en los mejores casos, devolverlo, son buenas excusas para verse las caras, tomarse un café y comentar lo leído.

Las firmas de los escritores. En las ferias de libros pueden formarse largas filas de lectores, con ejemplar en mano, que pacientemente esperan una dedicatoria de su autor. Y ese libro firmado luego tiene un valor insustituible. ¿Qué firmarían los autores del futuro?

Para los románticos: secar flores entre sus páginas. Esa flor que un amor adolescente nos regaló a la salida del colegio probablemente terminó entre las páginas de un libro, como un precario método de conservación. El resultado es algo así como unos pétalos verdosos, unas páginas manchadas y un libro arrugado. Ah, y probablemente, el nombre de quien la regaló en el olvido.

Seguir los consejos de los libreros. Preguntarle a un librero qué nos recomienda o qué opina de tal y cual ejemplar es un pequeño placer insustituible vía web. Hay una gran diferencia entre que te aconseje un ser humano a ver publicidad de un libro a través del computador.

Heredar libros de generación en generación. Los ejemplares que llegan a nuestras manos desde los padres o abuelos pueden ser verdaderas joyas. O, al menos, fidedignos testimonios de qué se leía en el pasado. Tanto mejor si están fechados y con el nombre de su dueño. Estas pequeñas bibliotecas familiares podrían mantenerse, pero las nuevas generaciones no tendrían legados que dejar a sus descendientes.

Los desafíos que plantean los ebooks a las bibliotecas

La Tercera. 26/03/2011

Mientras los libros digitales comienzan a reemplazar a los estantes y la industria editorial levanta la voz para restringir el acceso a su información, surge la interrogante sobre cómo sobrevivirán las bibliotecas en el mundo digital.

Christopher Holloway

Cristián (23) entra a la biblioteca de su universidad, llega ágilmente a la sección de literatura del siglo de oro español, toma un libro de Calderón y comienza, emocionado, su lectura. Sólo que todo esto lo realizó desde su casa, y al leer no está pasando las hojas entre sus dedos si no que con un botón en su lector digital Sony eReader.

Así funciona el sistema de préstamo de libros digitales que cada vez se está haciendo más popular en el mundo, algo que las bibliotecas no podían ignorar y que ya están integrando de diversas formas. Por ejemplo, a fines del 2009, la biblioteca de la Academia Cushing, en Massachusetts, anunció el reemplazo de su colección, de casi 20.000 libros impresos, por libros digitales. Esto, además, incluye rediseñar completamente el espacio de la biblioteca, disponiendo de computadores, espacios para laptops y un par de cientos de ebooks para facilitar a sus usuarios.

¿Cómo funciona un libro digital en este sistema? Si ya descargué la información, ¿Puedo tenerla para siempre? ¿Cómo se prestan? Esas son algunas de las principales dudas que se levantan al hablar de libros digitales, y es un debate que seguirá abierto mientras se duplican sus ventas y comienzan a multiplicarse las bibliotecas que los prestan y los sitios donde pueden intercambiarse gratis.

Hay varias formas básicas de distribución y préstamo posible, según explica Sandra Rivera en su texto Lectores de libros electrónicos: la remediación de la lectura estas serían: suscripción, acceso perpetuo y uso único. “El modelo de suscripción permite a las bibliotecas comprar acceso a un título por un período de tiempo determinado, por lo general un año. El modelo perpetuo da acceso permanente a los recursos. El uso único significa el uso de un título para sólo una persona a la vez”.

Pero las editoriales no concuerdan sobre qué sistema usar, por lo que la discusión sobre derechos y deberes de editoriales, bibliotecas y lectores aún no se zanja y genera cada vez más roces. Una de las formas de distribución más usadas, y que está presente en Chile actualmente, le da al usuario siete días para finalizar la lectura del texto, contando desde el momento en que lo descargó a su eReader o computador, además de la opción de imprimir hasta 10% del libro si así lo requiere.

Una vez finalizado el plazo del préstamo, el libro se elimina automáticamente del dispositivo, pudiendo recién en ese moment ser cedido una vez más, a otro usuario. Cabe hacer notar que varios dispositivos tiene este mismo sistema para usuarios comunes y corrientes, que pueden prestar sus libros a amigos y familiares por un periodo determinado.

Guerra contra las bibliotecas

Pero el cambio a los formatos digitales nunca es tan simple como parece. Los intereses económicos, los derechos de autor, y el derecho a la información son conceptos que se entrecruzan en este campo de batalla y que han agitado el ambiente en los últimos meses.

A fines de 2010, la editorial Faber & Faber declaró la guerra contra las bibliotecas, alegando que no tenían ningún tipo de restricciones para el préstamo de libros digitales, y que incluso se apoyaban en mensajes como “ebooks gratis, donde quiera que esté, en el momento que lo desee”. “Bajo este modelo, ¿quién volvería a comprar un libro electrónico?”, declaraba Stephen Page, CEO de la compañía, recomendando, además, que se instalaran restricciones geográficas al préstamo.

Un par de semanas después, la casa editorial HarperCollins daba otro golpe, anunciando la inauguración de un modelo en que los libros podrían ser prestados un máximo de 26 veces antes de eliminarse y tener que ser comprados de nuevo por la biblioteca. Supuestamente, esa era la cantidad de veces que un libro físico podía prestarse antes de que el uso lo hiciera ilegible. “Creemos que este cambio equilibra el valor que las bibliotecas obtienen de nuestros títulos con la necesidad de proteger a nuestros autores y asegurar una presencia en bibliotecas públicas”, decía el comunicado de la editorial.

Según Mariela Ferrada, académica de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Tecnológica Metropolitana, esto sucede porque hoy los editores deben conocer y manejar de manera adecuada los hábitos de conducta de los consumidores digitales, “evitando de manera inteligente que no se reproduzca en este nuevo formato de presentación el “pirateo”, tan difundido en áreas como la música y los videojuegos.”

¿Cuál es el papel de las bibliotecas en o este escenario? “Tradicionalmente, estas han sido las intermediarias entre el mercado del libro, las editoriales y el usuario final o los lectores, representando sus intereses y siendo los custodios de su derecho a leer”, indica la académica Mariela Ferrada. Por este motivo, se encuentran al centro de la guerra que han declarado las editoriales.

Algunas bibliotecas públicas, en Inglaterra, reaccionaron alarmadas frente a las nuevas restricciones que los editores están diseñando. “La idea de 26 préstamos no tiene ningún sentido para mí”, dice a la BBC el bibliotecario Phil Bradley, vicepresidente del Chartered Institute of Library and Information Professionals. “Cualquier bibliotecario puede decirte que un libro con cubierta de papel puede ser prestado unas 40 veces, y uno de tapa dura mucho más”, sentencia.

En Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y la de Universodad de Chile, entre otras, ya tienen un sistema de préstamo de ebooks en algunas de facultades, pudiendo descargarse tanto a computadores como a los eReaders más populares. El servicio ha tenido un éxito alto, pero aún se utilizan más los computadores que los lectores digitales.

Según Alejandro Oyarce, bibliotecólogo y coordinador del Departamento de la Información y Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, el préstamo de libros digitales ha tenido un éxito rotundo en el año que lleva implantado. Actualmente, los estudiantes tienen acceso a unos 1.000 libros, concentrándose en la bibliografía básica (textos que sirven a lo largo de todo el año) y en libros de reserva, que suele tener precios demasiados elevados como para comprarlos de forma imprevista. “Al principio iban a la biblioteca, sacaban los libros de papel y una vez que se agotaban descargaban la copia digital”, cuenta Oyarce, quien agrega que “ahora pasa exactamente lo contrario, van a la biblioteca digital primero y cuando se terminan esas descargas van al papel”.

Consultado sobre las restricciones que algunas editoriales plantean en Europa, Alejandro Oyarce indica lo complejo que es aunar todos los criterios en torno al préstamo de libros digitales y añade que afortunadamente (y al negociar directamente con las editoriales) hasta ahora no han tenido inconvenientes: “Tenemos un tiempo indeterminado para hacer el préstamo de los libros. Sin embargo, McGraw-Hill ya nos indicó que las licencias sobre los libros ahora se daría sólo por un año, luego de lo cual habría que renovarlas”.

Pero las bibliotecas y la compra directa no son el único medio para obtener estos libros. Hoy proliferan en la red los sitios de préstamo de libros digitales, replicando una costumbre milenaria con el beneficio de que ahora no hay que preocuparse de que el libro no sea devuelto.

En este tipo de sitios, tales como www.booklending.com y www.lendle.me, los usuarios se reúnen buscando algún libro específico y pueden también intercambiarlo por los que ellos ya poseen, siendo una plataforma especialmente útil si se desea conocer un título en profundidad antes de comprarlo. En el último año, el crecimiento de estos sitios ha crecido considerablemente: Booklending.com ha llegado a 16.000 usuarios registrados y más de 20.000 libros prestados.

Sin embargo este método dista de ser perfecto. El catálogo de libros es limitado, ya que la mayoría de los libros comprados sólo pueden prestarse una vez, y sólo por un período de 14 días, lo que ocasiona que cada vez que un libro se presta, la colección que el sitio presenta disminuye. O sea, un libro prestado sólo estará disponible de nuevo si un nuevo usuario vuelve a prestarlo.

Aún así, conseguir libros gratis no es un sueño distante, ya que las leyes internacionales de derechos de autor especifican que una obra pasa al dominio público (por lo que su uso es libre) después de una cierta cantidad de años luego de producirse la muerte del autor (en Europa, por ejemplo, 70 años y en Estados Unidos, 56). El sitio de Google Books (books.google.com) recopila la mayoría de los libros que pueden obtenerse gratuitamente por este método.

El éxito en las ventas de “e-books” aumentaría la brecha de la alfabetización

La Segunda. 18/03/2011

Expertos alertan sobre la posibilidad de que las comunidades con bajos recursos no puedan acceder a la tecnología necesaria para leer los últimos títulos.

TOKIO- El vertiginoso ascenso de los libros electrónicos podría conducir a una “brecha lectora”, en la que aquellos que no pueden permitirse la nueva tecnología se quedarían atrás, en un momento en el que las habilidades lectoras y redactoras en Estados Unidos caen cada vez más.

En riesgo se encuentran sobre todo las comunidades afroamericanas, donde muchos estudiantes se están quedando detrás de sus compañeros en términos de alfabetización, afirmó la galardonada escritora Marita Golden, a pesar del ascenso de notorios escritores afroamericanos, como el ganador del Premio Nobel Toni Morrison.

“Mi mayor preocupación es que tecnología continúe ensanchando la brecha. No se trata sólo de la división digital, sino también de una división en la lectura si leer se convierte en una actividad dependiente de la tecnología”, afirmó Golden.

“Si leer se vuelve dependiente de una tecnología que debe ser comprada, creo que veremos cómo la brecha de la alfabetización persiste e incluso se ensancha”, agregó.

Años de discusión sobre el futuro de los libros en medio de arrolladores cambios tecnológicos, y el deseo de asegurar que los escritores negros estuvieran incluidos en este debate empujaron a Golden a recopilar su reciente libro “The Word”, en el que escritores afroamericanos hablan sobre cómo leer transformó sus vidas para mejor.

Edward P. Jones, ganador de un Premio Pulitzer por su novela “The Known World”, afirmó que cree que “leer y escribir son los cimientos para convertirse en mejor persona y tener una vida mejor”.

Otros relataron cómo leer sobre las vidas de gente como ellos les ayudó a validar sus experiencias y les dio confianza.

En ese sentido, la tecnología, como en los libros electrónicos, puede ser tanto una bendición como una maldición en términos de alfabetización, afirmó Golden, ya que algunos lectores que se sentirían intimidados por el número de páginas de un libro tradicional devoran ansiosamente un libro electrónico.

Además, como la comunidad afroamericana de Estados Unidos adquiere más teléfonos móviles y blackberry que la blanca existe un gran potencial…”Pero el problema es que puede bajarse tanto libros como juegos, y no sabemos qué es lo que la gente va a descargar”, añadió.

A pesar de mantener una pugna con la idea de las nuevas tecnologías, Golden afirmó que la necesidad de centrarse en los fundamentos básicos permanece más importante que nunca.

“Por un lado, tienes todos estos grandes escritores -estamos asistiendo a un florecimiento, una explosión de escritores afroamericanos en los últimos 20-30 años – junto a un aumento de la tasa de abandono escolar entre los estudiantes negros, y una sensación de que cada vez más escolares negros se están quedando atrás”, comentó.

“Creo que para aquellos de nosotros apasionados por la lectura y la escritura, ante el persistente problema de los cambios tecnológicos y sus molestias, tenemos que abogar por la importancia básica de la lectura y la escritura, ya estés leyendo en un Kindle o donde sea”, agregó.

Primera biblioteca de libros digitales debutó en internet

Radio Cooperativa. 9/03/2011

Open Library ofrece el préstamo gratuito para usuarios de todo el mundo.
Cuenta con alrededor de 80 mil títulos disponibles.

Un colectivo de bibliotecas estadounidenses presentó la primera biblioteca digital de escala mundial, en la que los usuarios pueden pedir prestados libros de diversa índole de manera gratuita.

Open Library, que forma parte del plan Internet Archive, reúne a 150 establecimientos del rubro y, hasta el momento, reúne alrededor de 80 mil textos digitalizados.

Según consigna la página de la iniciativa, el objetivo es “digitalizar todos los libros -ya sea en circulación o fuera de impresión- disponibles en una librería o una biblioteca. En otras palabras, facilitar el acceso a cientos de miles de libros”.

Para acceder a los textos sólo se debe crear una cuenta como usuario, y el sitio permitirá arrendar hasta cinco e-books, los cuales se pueden retener por 15 días. Tras ese plazo el texto deja de estar disponible para su lectura en el dispositivo de quien lo arrendó, entregando nuevamente la posibilidad de pedir otros libros, según consignó La Tercera.

Los títulos se encuentran disponibles en formato PDF y ePub, permitiendo el acceso desde e-readers, computadores, smartphones y tablets, a excepción de Kindle que no permite los formatos ofrecidos por el sitio.

Open Library busca la colaboración de los usuarios al permitir que estos aporten los títulos que tengan en sus lectores, para así poder compartirlos con el resto de la comunidad de internautas.

Figuras alternativas a este proyecto son ebookfling.com y booklending.com, que funcionan a partir de los aportes de los mismos usuarios, quienes prestan o arriendan los e-books en su poder.

I Reunión Nacional de BiblioRedes: para seguir creciendo

Biblioredes – 2/03/2011

Desde el 28 de febrero y hasta el 4 de marzo de 2011 se está realizando la Reunión Nacional BiblioRedes en el Centro Patrimonial Recoleta Dominica, ubicado en Avenida Recoleta N° 683.

Entre los objetivos de esta actividad está reforzar los lineamientos de trabajo para todo el equipo que compone BiblioRedes, desde Visviri hasta Punta Arenas, identificando los elementos esenciales para su adecuado desarrollo en el marco de la Planificación Estratégica.

En la ocasión, Gonzalo Oyarzún, Subdirector de Bibliotecas Públicas de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y museos (Dibam), recalcó la necesidad de relanzar un plan de lectura en mayo, en el marco del Fomento Lector.

Además, se hizo hincapié en aumentar la oferta de contenidos y servicios digitales en las Bibliotecas. Asimismo, se busca comprender y aprehender las nuevas definiciones, criterios y sugerencias del proceso de Contenidos Locales. Al respecto, Paola Gallegos, Coordinadora Nacional del Programa, señaló que “el desafío está en generar contenidos de mayor calidad, porque involucra un proceso de desarrollo de competencias para los usuarios” y que éstos logren manejar las herramientas 2.0

También -y junto a todo lo anterior- se busca de manera interna e integral, fortalecer temas propios de cada área de trabajo que involucra el Programa BiblioRedes, tales como sus servicios virtuales, capacitación y operaciones.