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Polémica desata idea de abrir oferta de Biblioteca Pública Digital

La asociación de Editores de Chile rechazó la propuesta de reformar la adquisición de títulos por parte de la biblioteca en línea, mientras que el Servicio del Patrimonio evalúa la idea: habría más títulos disponibles, pero el Estado pagaría solo por los requeridos por los lectores.

Roberto Careaga C., Cultura El Mercurio, Martes 24 de marzo de 2020.

En la última semana, y en medio de la cuarentena a la que nos está obligando la pandemia del coronavirus, sucedió que en Chile la gente empezó a leer más. O eso parece, si tomamos en cuenta que la Biblioteca Pública Digital (BPD) triplicó sus préstamos diarios, subiendo de su promedio de mil libros hasta a veces más de 3 mil. El sitio entrega préstamos gratuitos por 15 días de un catálogo de más 16 mil libros, lo que es bastante, pero podría ser muchísimo más. Según cálculos del editor Pablo Dittborn, podrían estar disponibles unos 60 mil títulos, y así lo expuso en una carta que se publicó en “El Mercurio” este domingo, en la que propuso una idea atrevida: que desde ahora, todas las editoriales chilenas pusieran su catálogo completo en la biblioteca y que esta les pagara a los editores por los libros que efectivamente solicitaran los usuarios. Es un cambio de modelo enorme, pues hasta ahora la BPD les compra a los sellos cada título antes de ponerlo en línea. Por supuesto, la idea generó controversia.

Desde el domingo, en el mundo editorial empezó un debate en torno a la idea de Dittborn, exdirector de Random House Mondadori y viejo conocido en el gremio. Ayer, la agrupación Editores de Chile, que reúne a sellos locales, emitió un declaración lamentando la idea. “Ilustra cómo propuestas de este tipo ignoran la premisa fundamental que constituya una biblioteca, la cual es ofrecer la mayor diversidad posible de la oferta cultural a los lectores, mostrando la variada producción nacional en primera instancia e internacional por añadidura. Esto equivale a proponer que el Estado se transforme en un ‘cliente’ más, renunciando a su rol de promotor de la diversidad cultural, ignorando la labor de investigación y selección que realizan bibliotecarios, libreros, profesores, entre otros, y entregarla, como fuera, a criterios de mercado”, sostienen los editores.

Concretamente, la propuesta de Dittborn supondría que la BPD actuaría como una especie de arriendo de e-books, siendo la intermediaria entre las editoriales y los lectores. El que pagaría, por cierto, es el Estado y, se advierte, sería posible que los títulos más demandados fueran los de autores más conocidos y superventas contingentes, dejando en un segundo plano textos nuevos y menos conocidos. De hecho, el mismo Dittborn sostiene en su carta que la biblioteca compra títulos que “jamás son o han sido solicitados por nadie”, pero la realidad es que casi el 99% de los libros disponibles en la web sí han sido prestados.

MÁS LIBROS DISPONIBLES

Uno de los problemas es que actualmente para acceder a los títulos más solicitados hay una larga espera, porque las copias disponibles que compra la biblioteca son limitadas. Con este nuevo modelo, eso cambiaría. “Lo que tiene hacer la BPD es ponerse al servicio del lector y con esta idea podría haber acceso ilimitado a los préstamos de los títulos que la gente quiere leer y, dado que se trata de un servicio gratuito, no sería necesario recurrir a la piratería, por ejemplo”, dice Arturo Infante, director de Catalonia, que está abierto a explorar la idea y, cita como ejemplo lo que ya sucede en las librerías: todos los libros que tienen están en consignación y pagan por ellos a las editoriales solo cuando se vende un ejemplar.

Más allá de las resistencias, en el Servicio del Patrimonio, del cual depende la BPD, la idea ya ha sido considerada. Según dice el director del servicio, Carlos Maillet, se trata de un proyecto técnicamente factible. “Nosotros, felices de contar con ese modelo, ya que tendríamos la disponibilidad de todo el catálogo nacional en BPD. Ya lo hemos conversado con editoriales y esperamos que pronto podamos retomar el diálogo para avanzar en ese camino”, dice Maillet. “Ese modelo de adquisición de libros se podría considerar inicialmente por la coyuntura para darle celeridad. Pero también podríamos observar su comportamiento para determinar si es un modelo adecuado. De esta forma no habría un límite al momento de que los usuarios y usuarias quisieran acceder a la literatura desde BPD”, añade.

Dada la alta demanda de los últimos días, el Servicio del Patrimonio hizo una compra especial de nuevos 1.800 títulos para la BPD, y seguirán las adquisiciones: “Ahora se está trabajando en una licitación para una compra de 1.300 títulos, donde el 80% estará compuesta por industria nacional. Esperamos que esté lista dentro de un mes y medio”, cuenta Maillet, quizás adelantándose a una preocupación central de Editores de Chile ante la situación de crisis económica que ha impuesto la pandemia: “Nos vemos en la necesidad de crear un diálogo indispensable para paliar la situación de extrema dificultad que está enfrentando el sector de la cultura en general y específicamente el ecosistema del libro”, sostienen los editores.

Opinión: “Biblioteca Pública Digital”

Carta publicada en el diario El Mercurio el Domingo 22 de marzo de 2020.

Señor Director:

Con el objeto de contribuir a sobrellevar el aislamiento y la cuarentena de tantas personas, propongo que la totalidad de las editoriales chilenas pongan a disposición de la Biblioteca Pública Digital (BPD) todo su catálogo de títulos en formato digital. De esta manera, la oferta de títulos disponibles pasará de diez mil a sesenta mil, por lo menos, con el consiguiente beneficio para el público y para la generación de nuevos lectores. La BPD pagará a los editores los títulos efectivamente solicitados, no como sucede actualmente que adquiere y paga títulos que jamás son o han sido solicitados por nadie. Esta medida podría ser transitoria por sesenta días; luego si resulta adecuada podría transformarse en la forma permanente para la adquisición de libros digitales.

Pablo Dittborn

Editoriales frenan actividades y se disparan las ventas de libros en línea

En casa todos leen. O eso parece: el sitio BuscaLibre elevó esta semana sus ventas de libros en un 25%, mientras las librerías hoy cerradas buscan nuevas estrategias para llegar a los lectores. Paralelamente, las editoriales evalúan aplazar publicaciones.

Roberto Careaga C., Cultura El Mercurio, Sábado 21 de Marzo de 2020.

El jueves pasado iban a coincidir en Santiago el argentino Martín Caparrós y el chileno Alejandro Zambra, que vive en México. Ambos traerían sus nuevas novelas bajo el brazo: Caparrós, residente en España, venía en un plan de promoción del libro “Sinfín” y había llegado hasta Buenos Aires cuando el coronavirus lo obligó a regresar a su casa. Ni se asomó por Santiago. Y tampoco Zambra, que tenía planificado lanzar en la Universidad Diego Portales el libro “Poeta chileno”: decidió quedarse en el D.F. ante la expansión de la pandemia. Sus casos eran riesgosos porque implicaban viajes internacionales, pero es la tónica del mundo literario: todo lanzamiento se suspende. Incluso se evalúa aplazar la publicación de algunos libros. Y a la vez, se inician los ajustes en las librerías en una ciudad al borde de la cuarentena.

Como casi todas las librerías, el miércoles las tiendas de Qué Leo cerraron sus puertas indefinidamente, pero con un plan: a través de WhatsApp se podrán comprar libros a domicilio que repartirán los mismos libreros. En la web de la tienda están los números para contactarse.

Comprar con despacho a casa está operando en todos los rubros y en el libro ha tenido buenos resultados: en la última semana, el sitio BuscaLibre tuvo una explosión de ventas: “Aumentó un 25% en los libros con envío en 24 horas. En algunas comunas de Santiago se entregan el mismo día si lo compras antes de las 12 horas, y en 24 a 48 horas en el resto de Chile”, dice el CEO de la empresa, Boris Kraizel.

Leer en casa

“El mercado está parado”, dice de todas maneras Arturo Infante, director de Editorial Catalonia, que ha estado en el mercado del libro hace más de 30 años. En su opinión, no están las condiciones para lanzar nuevos libros y, de hecho, aplazaron la salida de dos títulos de no ficción en torno a la discusión constitucional. Pero otros no puede detenerlos porque son esperados: en los próximos días publicarán “Historia secreta mapuche 2”, la segunda parte del libro de Pedro Cayuqueo. Infante explica que junto con la edición en papel estará disponible como libro electrónico, tal como la mayoría de su catálogo: desde la web de Catalonia hay link para comprar e-book del sello en tiendas como Amazon o GooglePlay.

En el caso del grupo Planeta, detuvieron todas las actividades que incluían público y, precisa su jefa de comunicaciones, Karen Monsalve, “efectivamente, dada la contingencia, estamos evaluando bajar el número de publicaciones hasta que esté todo más estable”. El otro grande del mercado, el grupo Penguin Random House Mondadori, también está monitoreando día a día la situación: “Hemos cancelado todas las presentaciones públicas y hemos aplazado los programas de novedades hasta que la situación mejore. Nuestra prioridad es cuidar a nuestros autores y nuestros colaboradores”, asegura el director general, Sebastián Rodríguez Peña.

Editoriales como Hueders o Ediciones UDP no tienen planeado modificar su calendario de publicaciones. Y avanzan en otras ideas: UDP ha estado posteando en sus redes sociales fragmentos de sus últimos libros, y Hueders mantiene su venta de libros a domicilio, a través de su sitio web. En el caso de Fondo de Cultura Económica, luego de cerrar su librería en el Paseo Bulnes establecieron un sistema de compra online , con despacho a domicilio gratuito. Las grandes cadenas de libros, como Antártica y Feria Chilena del Libro continúan con sus envíos.

El libro electrónico ha tenido un despertar gratuito. Ayer, la Biblioteca Pública Digital -a la que cualquiera puede suscribirse y bajar títulos al computador o celular- informó que sus préstamos se han triplicado en la última semana. A la vez, algunas editoriales empezaron a liberar parte de su catálogo. Desde el martes, Anagrama dispuso la descarga gratuita de algunos de sus títulos, entre los que se incluyen libros de Alejandro Zambra y Mariana Enríquez. Planeta puso en marcha la campaña #KeepReadingEnCasa, a través de la que se pueden bajar gratuitamente libros como “La sombra del viento”, de Carlos Ruiz Zafón, y “El código Da Vinci”, de Dan Brown. Otros sellos españoles, como Acantilado, Blackie Books y Errata Naturae, también tienen títulos para descargar libremente en sus sitios web.

El sitio BuscaLibre aumentó sus ventas esta semana y hay descuentos en los precios de hasta un 65%. Los libros pueden llegar a domicilio en un día.

Por WhatsApp se pueden pedir libros a la casa en las librerías Qué Leo.

Amazon amenaza a las librerías

El gigante del retail puede sacar aún más ventaja en la venta de libros.

S.R., Cultura El Mercurio, Viernes 20 de marzo de 2020.

Mientras las librerías han tenido que cerrar por la pandemia, muchos temen que Amazon saque aún más ventaja en la venta de libros online. Aunque estos no son mercadería de primera necesidad -algunos objetarán esta premisa-, lo cierto es que a medida que los potenciales lectores quieran más lectura, la oportunidad estará en la web y no en las tiendas clausuradas.

En España la queja es en grande contra Amazon, a la que consideran un competidor desleal. “Esta crisis parece diseñada por Jeff Bezos y por las grandes plataformas y contra el pequeño comercio”, decía a El Mundo el representante del Gremio de Libreros español, Enrique Pons. Este sector en España ha estimado, en un informe publicado esta semana, que la paralización de la actividad podría suponer la reducción en un tercio de su facturacón, cerca de 1.000 millones de euros.

Los dueños de pequeñas librerías también apuntan a la falta de preocupación del gigante del retail por sus repartidores. En una nota publicada en El País, una librera decía que no solo cerraban físicamente su tienda, sino también la web, porque no querían exponer a quienes llevan los libros y exigían el cierre completo de toda venta por internet.

Una nota en The New York Times también hace hincapié en cómo el sector de pequeñas librerías teme la competencia de Amazon, al punto de llegar a quebrar si se ven obligados a cerrar sus tiendas por cuarentena. Y más aún, si el lector se acostumbra a comprar con un clic.

Edificios históricos convertidos en librerías: Destino literario

Los libros son los nuevos habitantes de estos históricos edificios, levantados originalmente como iglesia, banco y residencia familiar. Construcciones que, tras años cerradas o abandonadas, encontraron en la reconversión la oportunidad de ser restauradas y empezar una nueva vida como peculiares librerías.

Beatriz Montero Ward, Revista Vivienda y Decoración de El Mercurio, Sábado 14 de marzo de 2020.

Vanguardia rural

Entre las viejas paredes de tierra de una casa de campo abandonada en Xiadi, un pueblo en la provincia china de Fujian, se encuentra una de las librerías más espectaculares del mundo, no solo por la armonía arquitectónica entre lo antiguo y lo moderno, sino que también por el paisaje en el que está inserta, en medio de plantaciones de arroz. Se trata de la Xiadi Paddy Field Bookstore, cuyo proyecto estuvo en manos de la oficina china TAO. Gran parte de la nueva construcción se esconde dentro de los restos de una antigua casa y por tanto, desde afuera, parece que allí no hubiera pasado nada, demostrando enorme respeto por la cultura local y el entorno natural. “Los vestigios sirven como un contenedor que envuelve la nueva estructura de concreto y acero”, dice la memoria del estudio de arquitectura. En el interior, un par de muros de hormigón conforman la base mientras que una losa voladiza se extiende por todo el espacio, conectando las viejas paredes de tierra apisonada. En el centro, una columna de acero soporta la cubierta con forma de paraguas, cuya posición y geometría alude a la tipología del techo original.

Templo de libros

En la ciudad holandesa de Masstricht, una iglesia gótica construida en 1294 y consagrada a la orden de los Dominicos, se transformó, se la mano del estudio de arquitectura Merkx y Girod, en una impresionante librería. Fue después de años de estar un tanto abandonada y de servir a variados usos, entre ellos como depósito de bicicletas, que se decidió adaptar el espacio, de colosales dimensiones, columnas de mármol y una serie de pinturas murales históricas en sus techos de bóvedas nervadas, para albergar la sede de la tienda de libros Selexyz Dominicanen. El proyecto, respetuoso de la esencia del edificio, planteó tocar al mínimo la estructura original y generar mayor espacio a través de una pasarela monumental de acero negro, de varias alturas, ubicada en el lado derecho del templo. De este modo, el ala izquierda conserva la altura completa, mientras que en la otra, según se vaya ascendiendo y desplazándose en paralelo a los estantes, se experimenta cercanía con los elementos arquitectónicos de época. Los grandes ventanales de ojiva favorecen la luminosidad interior, creando un ambiente casi místico, y su cafetería con un gran mesón en forma de cruz, ubicada en la planta baja, ofrece el ambiente perfecto para hojear y dar un primer vistazo a las compras.

Tesoro de letras

Es la librería más grande de California, Estados Unidos, dedicada a discos, textos nuevos y usados, pero también la más única. Ubicada en el gran atrio de un edificio que en otra época fue un banco, en el centro de la ciudad de Los Ángeles (453 South Spring Street), The Last Bookstore ofrece una experiencia singular: túneles de libros, habitaciones laterales ocultas con más de cien mil textos viejos a la venta, volúmenes colgando o suspendidos en vuelo como si estuvieran explotando desde una estantería. Muchos de los elementos arquitectónicos originales de la construcción que estuvo abandonada por largo tiempo se conservaron, entre ellos las columnas de mármol, el alto cielo y las pesadas cajas de fondo en las que hoy en vez de fajos de billetes se atesoran libros. El proyecto lo realizó el arquitecto Rob Mothershed.

De Premio Nobel

Un edificio de estilo neoclásico diseñado en 1909 por Thomas Hooper para el Royal Bank de Canadá, en la ciudad canadiense de Victoria, Columbia Británica, alberga hoy a Munro’s Books, una librería fundada a comienzos de la década de 1960 por Jim Munro y su esposa, Alice Munro, escritora y Premio Nobel 2013. A la espectacular herencia dejada por la construcción, su grandiosa especialidad y sus buenas proporciones y terminaciones, los propietarios se encargaron de imprimirle un sello particular a través de una serie de tapices -Las cuatro estaciones- realizados especialmente para el lugar por la artista textil Carole Sabiston.
El imponente atrio central contiene los estantes repletos de libros ordenados por temas. Las cajas y mesones de atención, cuyo diseño alude a aquellos de los antiguos bancos, acompañan y complementan el mobiliario en el que la madera es la gran protagonista.