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Crisis en Venezuela: el derrumbe de la industria del libro

En medio de la hiperinflación, las editoriales han dejado de imprimir. De los grandes grupos editores solo queda Planeta, luego de que Random House y Océano abandonaran el país en 2014. El año pasado cerraron cerca de 80 librerías, y la mayoría de sus autores ha emigrado, como Rodrigo Blanco, Gisela Kozak y Alberto Barrera.

Javier García, Culto La Tercera, 2 de Marzo de 2019.

“He aprendido mucho en las colas. Me parece que los expendios de comida son lugares de alto riesgo”, apuntó el 2 de diciembre de 2017 la escritora venezolana Ana Teresa Torres (73) en Diario en ruinas. “En el automercado que frecuento cuando llegan productos regulados aparece personal de seguridad, por ahora sin armas”, observa Torres, quien aún vive en Caracas y ha hecho de su narrativa una crónica de la vida cotidiana. Muchos de sus pares han salido del país debido a la crisis política y social que vive Venezuela.

“Es un peso muy grande ver desmantelado el país, tantas personas en situaciones inhumanas, tantos amigos lejos. Lo más duro para mí ha sido la fractura de la familia”, dice Torres desde Caracas a Culto.

Como muchos de sus coterráneos, la narradora publica sus libros por la editorial uruguaya Alfa, con sede en Venezuela, que lleva más de 60 años en el mercado latinoamericano, pero que desde el año pasado publica solo en edición digital.

Este es uno de los síntomas de la depresión que atraviesa el mundo del libro en ese país, principalmente debido a la hiperinflación de su economía. Hay datos concretos: de los grandes grupos editoriales solo opera editorial Planeta; Random House y Océano dejaron el país en 2014. Otro signo de la crisis fue la suspensión hace dos años de la entrega del tradicional Premio de Novela Rómulo Gallegos.

“Los costos de producción han llevado a los editores a suspender las publicaciones o a reducirlas, y son pocos los lectores con la capacidad de comprar libros por lo elevado de los precios”, cuenta Torres, y cree como autora que es “casi imposible que un texto escrito en estos años no refleje directa o indirectamente lo que ocurre en Venezuela”.

No solo se han cerrado imprentas en el país, sino también librerías y sitios asociados al gobierno, como el del Centro Nacional del Libro, que entrega cifras sobre los títulos publicados anualmente (ISBN). Hoy ya no funciona. Según cálculos de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), la producción y venta ha caído entre el 80 y 90% desde 2015. El precio de los libros locales se disparó de 2.000 a más de 10.000 bolívares (el sueldo mínimo es de 4.500). Y durante 2018 se registró el cierre de 80 librerías en todo el país.

La situación repercute también en el sistema educativo: “Los colegios se están viendo afectados por la falta de material para poder dar clases”, dijo en noviembre Ricardo Acevedo, tesorero de Cavelibro. Según él, hoy venden el 10% de los textos escolares que facturaban en 2008.

Además, gran parte de los profesionales del sector, como editores, ilustradores y diseñadores han emigrado a otros países como Colombia, Argentina y Chile.

“Se ha destruido toda la cadena editorial, los libros extranjeros han dejado de llegar porque resultan inaccesibles; la comida y medicina son prioridad”, cuenta Patricio Fernández, fundador de The Clinic, quien visitó Caracas hace unas semanas.

“La dimensión de la crisis venezolana es muy grande. Es inevitable que afecte el sector”, cuenta Gabriela Ávila, gerenta de administración de Planeta Venezuela. “Han cerrado muchos puntos de venta de las principales cadenas de librerías, así como han cerrado algunas librerías independientes”, agrega. Las librerías que subsisten venden textos de segunda mano, artículos de escritorio y juguetes.

“Planeta ha resistido con mucha creatividad y esfuerzo, pero no podemos hablar de ‘normalidad’ en una dinámica comercial marcada por los controles, la terrible situación económica que supone la hiperinflación”, añade Ávila.

El editor y diseñador gráfico Juan Mercerón (35) salió de Caracas rumbo a Chile en 2017. “Sin duda que la crisis ha afectado de manera profunda a la industria editorial en Venezuela, hasta el punto de casi hacerla desaparecer. Un libro ahora en mi país es un producto más que de lujo, es casi imposible de pagar para una gran mayoría”, cuenta Mercerón, quien en 2013 fundó la editorial Libros del Fuego.

“Las editoriales estatales como Biblioteca Ayacucho y Monteávila, otrora referencias en la región, ahora son un instrumento más del régimen, es decir, están prácticamente anuladas”, dice.

Libros del Fuego sigue funcionando en Venezuela, Colombia y Chile, y su catálogo cuenta con obras de Juan Villoro, Andrés Neuman y Alberto Salcedo Ramos. Ahora acaba de publicar la novela La trayectoria de los aviones en el aire, de la chilena Constanza Ternicier (1985).

Memoria y cultura

La crisis venezolana se ha convertido en un tema insoslayable para sus autores.

La polarización política con la presencia aún de Hugo Chávez en el poder, recorre Patria o muerte (2016, Tusquets Editores), de Alberto Barrera Tyszka (58), que obtuvo el Premio Tusquets de Novela en 2015. El año pasado, Barrera publicó Mujeres que matan (2018, Random House) . Esta fue presentada como “una distopía caribeña”, y es el retrato de la precariedad en la que hoy vive la sociedad venezolana, entre la pobreza y la militarización.

“Situé la novela en Venezuela sin decir que es Venezuela. Está la presencia del Alto Mando, con eso quiero decir que el poder está en manos de los militares, en alianza con Nicolás Maduro”, dice Barrera, quien vive en México.

A México se trasladó también en 2017 la narradora Gisela Kozak (56). “Después de 25 años como profesora universitaria, con el más alto escalafón, la paga no da para alimentar a una persona”, afirma. “Perdí el público de mis libros en Venezuela, dejé atrás a una madre muy mayor, a sobrinos y grandes amigos, mi casa y mi biblioteca”, dice la autora de En rojo (2011), y quien colabora para medios como Letras Libres y The New York Times.

Gisela Kozak considera que “es una tragedia mayor para la memoria, cultura y letras venezolanas que sus pensadores y escritores se hayan quedado sin editores profesionales y que el fondo editorial manejado por el Estado no cumpla con la importante función de educar”. Para aproximarse a la vida actual en su país, recomienda una antología que ella misma compiló: Siete sellos: crónicas de la Venezuela Revolucionaria (2017).

Hace cuatro años, Rodrigo Blanco Calderón (38) también abandonó su país. Vivió en Francia y hoy reside en Málaga, España. Su primera novela, The Night (2016, Alfaguara), que narra crímenes ocurridos mientras el gobierno decreta cortes eléctricos debido a la crisis, recibió elogios de la crítica y fue traducida al inglés y francés.

“La industria editorial se ha visto severamente golpeada, al igual que cualquier otro rubro productivo, sin excepción. La producción de libros oscila entre el desabastecimiento de materias primas, principalmente papel, hasta la imposibilidad de que una editorial cubra costos de impresión por los precios exorbitantes que impone una economía hiperinflacionaria”, afirma Blanco desde España.

Según el novelista, “la debacle del país” está presente en todos lo géneros de la literatura venezolana actual, desde la poesía hasta el teatro y el ensayo. “Como denuncia, como crítica o como inevitable registro de una transformación absoluta: el país en que nacimos, ese país que evolucionó y se transformó en el siglo XX, ya no existe”, afirma.

En su caso, la crisis lo empujó a renunciar a su mundo personal: “Dejar a mi familia, perder a mis perros y el contacto directo con mis amigos. Me ha llevado a construir una morada junto con mi esposa, una morada profundamente solitaria, apenas paleada por las redes sociales y las conversaciones de WhatsApp”.

El autor de The Night trabaja ya en una nueva novela, sin perder de vista Venezuela: “Supongo que será mi libro sobre el país en el que nací y su apocalipsis”.

“Planeta ha resistido con mucha creatividad y esfuerzo, pero no podemos hablar de ‘normalidad’ en una dinámica comercial marcada por los controles”.

Gabriela Ávila, Gerenta Editorial Planeta Venezuela.

“Se ha destruido toda la cadena editorial, los libros extranjeros han dejado de llegar porque resultan inaccesible; la comida y medicina son prioridad”.

Patricio Fernández, fundador The Clinic.

ANA TERESA TORRES

Nació en 1945 en Caracas, donde vive actualmente. Es autora de novelas y cuentos, entre los que destaca el libro Diario en ruinas (2018).

DIARIO EN RUINAS, ANA TERESA TORRES. Editorial Alfa, 384 págs. ebook casadellibro.com a 8.99 euros.

CONSECUENCIAS

“Es un peso muy grande ver desmantelado el país, tantas personas en situaciones inhumanas, tantos amigos lejos”.

JUAN MERCERÓN

Diseñador gráfico, nació en Caracas en 1984. Fundó en 2013 editorial Libros del Fuego que opera en Venezuela, Colombia y Chile, desde el 2017.

LIBROS DEL FUEGO, Desde 2013 editan a autores como Alberto Salcedo Ramos, Andrés Neuman, Juan Villoro y ahora también a la chilena Constanza Ternicier.

ADQUIRIR LIBROS

“Un libro ahora en mi país es un producto más que de lujo, es casi imposible de pagar para una gran mayoría”.

RODRIGO BLANCO CALDERÓN

Nació en Caracas en 1981. Vivió en Francia entre 2015 y 2018, y ahora en España. Es autor de cuentos y de la novela The Night (2018).

THE NIGHT, RODRIGO BLANCO CALDERÓN, Alfaguara, 360 págs, $12.000

EDITORIAL

“La producción de libros oscila entre la escasez de papel hasta la imposibilidad de que una editorial cubra costos de impresión”.

GISELA KOSAK

Nació en Caracas en 1963, y desde 2017 reside en Ciudad de México. Académica y escritora, entre sus obras destacan los relatos En rojo (2011).

EN ROJO, GISELA KOZAK, Editorial Alfa, 174 págs., amazon.com a US$14.39

LEER EN DIGITAL

“La ruina ha llegado a todos los eslabones públicos y privado de la cadena de valor del libro, y ahora los lectores del país dependen de la lectura digital”.

 

Autores y editoriales latinoamericanos se toman la Furia del Libro

El jueves abre en el GAM:

Autores y editoriales latinoamericanos se toman la Furia del Libro

Doce escritores extranjeros estarán en el encuentro editorial independiente. Entre ellos, Patricio Pron, Selva Almada y Horacio Castellanos Moya.

Roberto Careaga C., Cultura El Mercurio, sábado 8 de diciembre de 2018.

Después de 30 años en París, un escritor vuelve a Buenos Aires a reencontrarse con su pasado. No es el que esperaba: el nombre de un viejo amigo, convertido en misterioso millonario, lo transporta a la época en que estuvo en el servicio militar. El mismo escritor va más atrás: decide buscar las huellas de su padre muerto, un inmigrante judío de fines del siglo XIX. El primer retorno está en la novela “Maniobras nocturnas” y el segundo, en el documental “Carta a un padre”, ambos del argentino Edgardo Cozarinsky, quien presentará las dos obras en la XII Furia del Libro.

Abierta entre el jueves 13 y el domingo 16 de diciembre en el Centro Gabriela Mistral (GAM), la Furia del Libro ya se ha convertido en el principal encuentro de las editoriales independientes chilenas y esta vez tendrá un acento latinoamericano: tras siete años realizándose en la Feria Internacional del Libro de Santiago, el ciclo Diálogos Latinoamericanos ahora se llevará a cabo en la Furia y participarán 12 escritores del continente que están escribiendo algunos de los libros más elogiados actualmente. Además de Cozarinsky -que acaba de ganar el premio de cuento Gabriel García Márquez- estarán autores como el salvadoreño Horacio Castellanos Moya, ganador del Premio Manuel Rojas, el argentino Patricio Pron y la mexicana Fernanda Melchor, entre otros.

“Si bien la Furia del Libro es una feria, también es un festival de literatura donde el programa cultural es fundamental”, sostiene el editor Galo Ghigliotto, uno de los organizadores del encuentro. “Nos hemos concentrado en la producción de literatura con un enfoque muy latinoamericano; entonces tener la presencia de autores de diferentes puntos de Latinoamérica viene a consolidar la idea de la Furia como la capital de la edición independiente del continente”, añade.

Desde Argentina viene el mayor contingente de autores, varios con nuevos libros en Chile: Selva Almada acaba de lanzar con Montacerdos “Chicas muertas”; J.P. Zooey, que publicará con La Pollera la novela “Manija”, y María Sonia Cristoff estará con la edición local “Mal de época”, que publica Libros del Laurel. Además, vendrán los ensayistas trasandinos Daniel Link y Damian Tabarovsky.

También estarán en las actividades de la Furia, los uruguayos Horacio Cavallo e Inés Bortagaray, que publica con Laurel el libro “Prontos, listos, ya”, y el ecuatoriano Esteban Mayorga, que lanza en Chile la novela “Vita frunis” con Cuneta. Cozarinsky, en tanto, publica “Maniobras nocturnas” con Ediciones Lecturas y presentará su documental “Carta a un padre” en la única actividad que no será en el GAM: el miércoles 12 en la Sala K (Condell 1307), a las 20:45 horas. Hay 15 cupos gratuitos para la función y la inscripción es en actividades@lafuriadellibro.com.

Realizada por primera vez en 2009 y con la participación de 18 editoriales, la Furia del Libro hoy es una embarcación bastante más grande: este año participarán 164 sellos, de los cuales 40 son extranjeros: de Perú, Colombia, México, Argentina, Brasil y Paraguay. La programación completa está en lafuriadellibro.com. La entrada es gratuita.

Así se lee en América Latina

Por Felipe Herrera Aguirre, Publimetro, viernes 8 de septiembre de 2017.

Las herramientas tecnológicas son una oportunidad para masificar y profundizar la lectura en los jóvenes. Ya hay desarrolladores que, teniendo esto en cuenta, pretenden fomentar el hábito y mejorar la comprensión. La premisa: el libro no se pierde, se transforma.

No es que ahora lean más, es que ahora leen distinto. Los jóvenes de hoy, que usan spartphones y tablets que les permiten estar siempre conectados, han cambiado no solo sus hábitos de lectura, sino que también las formas en que lo hacen. Y mientras algunos culpan a estas herramientas de la baja comprensión de lectura en jóvenes en América Latina, otros prefieren explotar su potencial.

Los resultados de las últimas ediciones de la prueba Pisa en comprensión de lectura en ocho países de Latinoamérica (Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Brasil, Colombia, República Dominicana, Costa Rica y México), si bien han mejorado en general, siguen por debajo del promedio Ocde.

Lo multimedial es clave en su comprensión. Además, los jó están realmente preocupados por lo que les interesa. Sus intereses son la fuente motivadora más imporante, y han sido identificados y explotados por desarrolladores en Latinoamérica.

En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente. Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad que las generaciones pasadas no teníamos.
Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla

Es por esto que han aparecido una serie de herramientas web par el fomento a la lectura de los jóvenes. La intención de sus desarrolladores es aprovechar el potencial de la tecnología, incorporarlo al aprendizaje y que sea un canal efectivo para la lectura.

La inclusión de la tecnología

La idea es que los dispositivos tecnológicos no sean un factor de discordia en la sala de clases. “Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas”, explica a Metro Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk, una herramienta online de lectura desarrollada en Chile y que actualmente busca recaudar fondos para expandirse a otros países de la región.

Esto, según explica Arias, tiene mucho que ver no solo con las rigideces del sistema educativo tradicional, sino que con la negación de los profesores. “Hay tres tipos de profesores. Los que están a punto de jubilarse, que no están interesados. Los de mediana edad, a quienes tienes que seducirlos más. Y los más jóvenes, que son los más entusiastas con estas ideas”, dice.

Los smartphones y los tablets son todavía vistos como distractores a un método de enseñanza que no se ha renovado en décadas, Rubén Arias Acuña, director ejecutivo de Ludibuk

En Chile, Ludibuk cuenta con un fondo de lecturas complementarias que cumple con el programa del Ministerio de Educación. Además, cuentan con otros títulos agregados. Así, con una suscripción mensual de aproximadamente 3 dólares, los estudiantes tienen a disposición todo el material que necesitan. Ingresando a su suscripción, pueden ir registrando sus lecturas, viendo sus avances y compartiendo contenido.

El rol de los adultos, fundamental

Aunque existan nuevas herramientas para el fomento a la lectura de los jóvenes, el papel de los padres sigue siendo fundamental. Según explica Lorena Leiva, directora del equipo lector de Ranopla, página web que ayuda a los niños a buscar libros infantiles, “esto funciona sobre la base de que hay un adulto que supervisa y da seguimiento”.

“En lo personal, creo que los jóvenes leen más, pero de una forma diferente”, asegura Leiva. “Debido a las tecnologías, leen de manera fragmentada y con un sentido de instantaneidad, que las generaciones pasadas no teníamos”.

Es por la cantidad de información a la que están expuestos los jóvenes hoy, que la supervisión de un adulto se hace fundamental. “Hay que generar el hábito de que la lectura, independiente del formato, necesita un tiempo, una secuencia, cierta espera… y en eso, la tecnología puede ayudar si se enfatiza que la misma también es un lenguaje secuenciado. Y eso con Ranopla queda claro, en la práctica”.

Pero el papel de los padres no es solo el de supervisar, sino que también el de racionalizar. “La mayoría de los jóvenes de hoy ven el mundo a través de una pantalla y eso no es necesariamente malo. Es responsabilidad de los padres tutores racionalizar el uso y que los dispositivos electrónicos sean un complemento a la realidad, no un sustituto”, dice Jordi Saldaña, project manager de YoLeo.Club, un desarrollo español también arraigado en Latinoamércia.

El libro no se pierde, se transforma

Al igual que los medios de comunicación, que cada vez transitan más rápido hacia las publicaciones multimediales, el futuro de la lectura va hacia el mismo lugar. “Está claro que los ebook o las tabletas no serán el futuro. La tendencia es que los smartphones se conviertan en el soporte ideal para la lectrua, ya que posibilitan tener en un solo disposivito todo lo necesario para estar conectados con el mundo”, dice Jordi Saldaña.

Pero Saldaña asegura que el libro no desaparecerá, sino que convivirá con lo digital. “Cuando aparecieron los soportes digitales como los ebook, todo el mundo hablaba del fin de papel pero no ha sido así. Los jóvenes de hoy, que son nuestro futuro, siguen leyendo en papel y les gusta el hecho de tener un libro entre manos y la sensación que produce”, dice.

“En lo personal, creo que ambos formatos, papel y digital, convivirán por mucho tiempo”, dice Lorena Leiva. “Pero lo harán de una forma diferente”, agrega. “Debemos hacernos cargo de que es el concepto de lectura el que ha cambiado y por tanto, hay diferentes formas de leer”.

3 herramientas para fomentar la lectura

Ludibuk

Es un emprendimiento chileno que consiste en una plataforma digital para computadores, teléfonos celulares o tablets con un catálogo de las lecturas recomendadas por el Ministerio de Eduación de Chile. Cuenta con cerca de 15.000 usuarios activos y está en proceso de iniciar operaciones en varios países de América Latina, como México, Colombia y Perú.

Ranopla

Es una aplicación online nacida en España y migrada a Chile hace un año. Mediante el ingreso de un usuario, se pueden registrar las lecturas de los niños voluntarias u obligatorias, apoyando al desarrollo y a la evaluación de la lectura. En España opera hace 10 años.

YoLeo.Club

Es un proyecto que funciona a nivel latinoamericano, nacido de los diagnósticos de las pruebas Pisa de la Ocde. Integrando papel con aplicaciones online, es una herramienta web diseñada para registrar, en base a incentivos y metas, la lectura en los niños.

Entrevista

Bonaventura Paliceo Consultor del programa Pisa de la Ocde

Según el informe “Pisa 2015: Resultados Clave”, cerca del 20 por ciento de los estudiantes de los países Ocde no obtiene, de media, las competencias lectoras básicas, lo que se ha mantenido desde 2009. ¿A qué se debe esto?

– No existe un factor único que explique este fenómeno. El promedio de la OCDE incluye 35 países en 4 continentes distintos y desde el 2009 el rendimiento se ha incrementado en unos países y ha disminuido (o no ha cambiado) en otros. Mirando más a fondo, los factores que afectan a los distintos rendimientos de cada país están ligados conjuntamente a políticas públicas en educación, así como a cambios demográficos y socio-económicos. Todos estos cambios tienen un efecto que se observa principalmente en el medio y largo plazo

Considerando la irrupción de la tecnología y su impacto en las formas de leer de los jóvenes, ¿cómo crees que estos resultados están relacionados al acceso que tienen los estudiantes a la tecnología?

– La tecnología puede tener un efecto positivo o negativo (o ningún efecto) en la comprensión lectora de los estudiantes. En los países en los que la prueba PISA se realizó con el ordenador (“computer-based assessment”) los estudiantes utilizaron sus competencias en lectura online para solucionar los problemas. Estas competencias están ligadas, por ejemplo, con la capacidad de buscar información en un texto y se desarrollan con la lectura a través de las tecnologías de información y comunicación, como el ordenador, el móvil u otros dispositivos digitales (periódicos, libros, textos en redes sociales, etc). Sin embargo, en las pruebas en papel este efecto de las TIC se reduce o desaparece.

¿Crees que la tecnología es una herramienta importante para conseguir una mejora en la comprensión de lectura de los estudiantes?

– La utilización de tecnología en la escuela (y fuera de la escuela para estudiar) puede tener una incidencia positiva y directa sobre la comprensión lectora de los estudiantes en pruebas realizadas con el ordenador.

Al mismo tiempo, la tecnología es una herramienta que también puede afectar negativamente al rendimiento de los estudiantes si es utilizada de forma excesiva en su tiempo libre para fines no educativos, como pueden ser los videojuegos o las redes sociales. En este caso se habla de “crowding out”; es decir, dedicar un tiempo excesivo a actividades de ocio dejando poco tiempo para actividades educativas, como la lectura, el estudio o los deberes.

Construirán Torre de Babel con 30 mil libros

El Mercurio. Santiago, Chile. 20/03/2011

En Buenos Aires. Durante abril, la artista plástica Marta Minujín expondrá una instalación de siete pisos.

Macarena Maldonado A.

Una torre de 25 metros de altura construida con 30 mil libros provenientes de 80 países se instalará en Buenos Aires el 7 de mayo. La Torre de Babel de Libros, creada por la artista plástica Marta Minujín, tendrá siete pisos, será de metal y estará forrada con una malla metálica en donde se anexarán las copias.

Veintitrés años tuvo que esperar Minujín para concretar su proyecto. En 1988 pensó en la idea, “pero no había logrado conseguir el financiamiento. Ahora se dio la coyuntura y al gobierno le interesó”, cuenta la artista. Su obra fue acogida por el Ministerio de Cultura como parte de las iniciativas de Buenos Aires para celebrar su distinción como Capital Mundial del Libro 2011, otorgada por la Unesco.

Así, hasta el 28 de mayo los visitantes podrán subir a esta peculiar torre, en la Plaza San Martín. La estructura helicoidal está inspirada en la bíblica Torre de Babel, y en esta ocasión será símbolo de la unificación de las razas en torno al libro. “Siempre me interesó el mito de la Torre de Babel, que contaba que la gente aspiraba a llegar al cielo. Todos hablaban el mismo idioma, pero a medida que iban subiendo se iban mezclando unos con otros, perdiendo su identidad y no se entendieron más. Ahora es volver el mito al revés, tratar de que todos se entiendan, aunque sea un imposible”, explica Minujín, desde su taller en Buenos Aires.

Embajadas de todo el mundo están donando libros en sus idiomas originales, incluyendo clásicos, diccionarios, best sellers , libros de arte, geografía e historia. En estos momentos, el proyecto continúa en su primera etapa: la recolección de volúmenes, en la que los mismos vecinos de Buenos Aires pueden participar haciendo sus aportes en distintas bibliotecas de la ciudad, hasta el 30 de marzo. Luego, los ejemplares se van a embolsar para construir la estructura a partir del 15 de abril, durante tres semanas. Cuando la instalación sea desmontada, pequeños grupos de residentes oriundos de los diferentes países convocados, ingresarán a la torre y tomarán diez ejemplares redactados en sus lenguas. Los demás conformarán la primera biblioteca multilingüe de la ciudad, que tendrá su sede en la Biblioteca Gálvez.

El otro Partenón
En 1983, Minujín creó un proyecto similar . Entre la Avenida 9 de Julio y Santa Fe levantó una réplica del Partenón de Atenas, que recubrió con unos 30 mil libros prohibidos durante la dictadura militar. La estructura metálica, de 12 metros de alto, 17 de ancho y 35 de largo, se convirtió en un monumento a la recuperación de la democracia.