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Motivar a los niños a leer puede comenzar con un cuento que los apasione

Keiko Kasza, autora de literatura infantil:

Motivar a los niños a leer puede comenzar con un cuento que los apasione

Sus libros, protagonizados por animales, son utilizados como herramientas educativas en Chile y diversos países.

Amalia Torres, Educación El Mercurio, Lunes 2 de Diciembre de 2013.

Érase una vez un chanchito que engañaba a un zorro, un perro que quería ser lobo y una diseñadora que pensaba que sus cuentos no eran lo suficientemente buenos como para dedicarse solo a escribir.

Pero un día, después de publicar siete libros, se dio cuenta de que a la gente sí le gustaban las historias de los chanchitos y los perros inconformes, y pensó que era tiempo de dedicarse a lo que más le gustaba: la literatura infantil.

Así Keiko Kasza, japonesa y residente en Estados Unidos, se convirtió en una famosa autora de títulos infantiles como “Mi día de suerte”, “No te rías, Pepe” y “Los secretos del abuelo Sapo”, varios ganadores de premios internacionales, como el California Young Reader’s Award o el premio francés Chronos de Litterature Pour la Jeunesse.

Sus cuentos han sido traducidos a nueve idiomas y en 2011 el Ministerio de Educación envió cerca de 98 mil libros de Kasza a escuelas municipales del país, como parte del Plan Nacional de Fomento Lector. La semana pasada Keiko Kasza estuvo en Chile invitada por la Fundación Educacional Oportunidad.

“No sabía que tenía tantos fans en Chile, ha sido emocionante”, explicó a “El Mercurio”, mientras varios asistentes a su charla en la Universidad Diego Portales esperaban para que les autografiara libros o trataban de salir en una foto junto a ella.

“Si a los niños les gusta leer cuando son chicos, de todas maneras serán mejores lectores cuando grandes. Además, leer o escuchar cuentos les ayuda a desarrollar la imaginación”, dice Kasza.

Para ella, el éxito de sus libros está en la entretención: “Quiero que los niños se diviertan leyendo mis libros, esa es mi meta principal. Y cuando se dan cuenta de que leer libros es divertido, creo que podemos hacer más, pero hay que partir por ahí”.

Por eso, siempre intenta que sus personajes logren transmitir sentimientos. “Si el personaje se siente triste, pongo mucho esfuerzo en que se vea triste, para que el niño pueda sentirlo. Si tiene momentos felices, quiero que el niño pueda sentirlos también. Creo que esa es la clave para conquistar a los niños: mostrar las emociones”.

Sus libros son utilizados como herramientas educativas, ya que con ellos los niños aprenden a desarrollar historias, a usar diversos ritmos para contarlas y además internalizan valores. “En Estados Unidos se usa mucho este tipo de literatura en las clases”.

Como un zoológico

Hipopótamos, elefantes, mapaches y patos. Cualquier animal puede ser protagonista de un cuento de Keiko Kasza: “Prefiero dibujar a los animales porque la verdad es que no dibujo muy bien a los humanos. Además, hay más libertad con ellos: así muestro al chancho, por ejemplo, que no tiene confianza en sí mismo, y les pide distintas cosas prestadas a los otros animales. Le pide la cola al zorro o las rayas a la cebra y cree que entonces se ve cool . Pero no puedo hacer esto si uso personajes humanos. Se vería grotesco pedirle los ojos a alguien, por ejemplo. Con los animales puedo hacerlo. Y en tercer lugar, son historias universales, no historias de un niño de un país, con problemas específicos. Todos pueden entenderlas”

“Hoy los niños tienen muchas más cosas con las que entretenerse que antes, y los libros son solo una más. Pero creo que la esencia de los niños de 3 a 5 años no ha cambiado”, dice la autora.

Los niños que oyen varias veces el mismo cuento aprenden más rápido

Emol. 21/02/2011

Al parecer, en cada repetición los niños van adquiriendo nueva información.

EFE

LONDRES.- Repetir una y otra vez el mismo cuento es bueno para el aprendizaje de los niños, según un estudio de la Universidad británica de Sussex, cuyos autores consideran que es esta repetición lo que acelera la adquisición del vocabulario.

El estudio fue dirigido por la psicóloga Jessica Horst y sus resultados son consecuencia de un experimento en el que se expuso a dos grupos de niños de tres años al aprendizaje de dos palabras nuevas.

Cada una de ellas era una palabra inventada para designar un objeto desconocido, como por ejemplo “sprock” para referirse a un artículo manual empleado para mezclar comida.

Durante el plazo de una semana, uno de los grupos escuchó tres historias diferentes con estas palabras, mientras que el otro grupo escuchó una única historia con las mismas palabras nuevas.

Pasado ese periodo, se constató que los niños a los se había contado sólo un cuento recordaban mejor las nuevas palabras que los niños a los que se había contado tres historias diferentes.

“Sabemos que cuanto mayor es el número de libros que se tienen en casa, mejores son los resultados académicos de los niños, pero lo que no hemos comprendido es cómo ocurre es aprendizaje”, dijo Horst.

“Lo que esta investigación sugiere -explicó la psicóloga- es que lo importante no es el número de libros, sino la repetición de cada uno de ellos, porque es lo que propicia un mayor aprendizaje”.

Horst indicó que ya era conocido que los niños que ven el mismo programa de televisión o la misma película una y otra vez, “ofrecen mejores resultados en los posteriores exámenes de comprensión”.

“Lo que creemos que está ocurriendo con la lectura es que cada vez que un niño escucha el cuento está adquiriendo nueva información. La primera vez puede ser sólo la comprensión de la historia, la segunda la percepción de los detalles y la descripción, y así progresivamente”, dijo la profesora del centro británico.

“Y si la nueva palabra se introduce en una variedad de contextos, como ocurrió con aquellos a los que se les leyeron tres cuentos diferentes, lo más probable es que los niños no logren concentrarse tanto en la palabra nueva”, añadió la investigadora.

En conclusión, indicó Horst,

“el mensaje podría ser que los niños no precisan necesariamente de una gran cantidad de libros, sino que se benefician de una exposición repetida a los que tengan”.

La investigación completa se publicará este mes en la revista “Frontiers in Psychology”.

Lecturas sobre la lectura

El Mercurio. Santiago, Chile. 13/02/2011

Patricio Tapia

Logros tan dispares como mejorar la ortografía, alcanzar el éxito económico o acceder a la sabiduría se cuentan entre los argumentos de los propugnadores de la lectura, aunque rara vez los aplican a ellos mismos. Leer, como ahorrar energía, es una actividad recomendable para los otros. Tres publicaciones recientes, sin embargo, se ocupan, desde perspectivas diversas, de las posibilidades de la lectura.

El arte de la lectura en tiempos de crisis (Océano), de la antropóloga francesa Michèle Petit, demuestra, mediante el estudio de casos, los poderes reparadores y de reconstrucción del leer en circunstancias de crisis o pérdida, ya sea personales (desamores, enfermedades, traslados o duelos) o colectivas (guerras, atentados, secuestros).

El acto mismo de la lectura es abordado en Saber leer (Aguilar), de Giovanni Parodi, Marianne Peronard y Romualdo Ibáñez, que se presenta como una obra orientada a un público amplio, con una perspectiva “psicosociolingüística” -aviso puede disminuir la amplitud del público- para ayudar a divulgar “lo que significa leer con pericia como lo hace un lector experto” y a aclarar “algunos núcleos conceptuales fundamentales”. Va desde las concepciones de leer, los conceptos de texto y de género hasta el aprendizaje y los textos digitales. Aunque provista de gráficos y ejemplos, suele documentar lo obvio. ¿Qué clase de lector no se percataría que expresiones como “en otras palabras” o “es decir” puestas entre una palabra técnica o nueva y una descripción, implican una suerte de definición?

Por último, en Cómo aprendemos a leer (Ediciones B), Maryanne Wolf plantea cómo la lectura, una invención cultural más bien reciente en términos evolutivos, ocupa estructuras cerebrales antiguas, de manera que, para leer, un cerebro tiene que hacer algunas adecuaciones. Algunos cerebros nunca lo logran o lo hacen imperfectamente: es el caso de los disléxicos, que le interesa particularmente a la autora. En el libro se sostiene que las zonas del cerebro y los circuitos neuronales varían según el sistema de lectura, alfabético (como el nuestro) o no (como el chino). La neurociencia, mediante la tecnología de la neuroimagen, puede demostrar, que se utilizan distintas partes del cerebro en uno y otro caso. Wolf se muestra desconfiada frente al “universo Google”, aunque no aporta ninguna evidencia de que leer en un libro o en una pantalla active el cerebro de forma distinta.

Chatear y mandar correos electrónicos ayuda a mejorar la habilidad lectora

El Mercurio. Santiago, Chile. 4/01/2011

Informe sobre la prueba PISA, que mide el desempeño estudiantil, reveló que quienes pasan más tiempo frente al computador también son los que obtienen mejor puntaje en el test de la OCDE.

Amalia Torres

Pasar todo el día pegado al computador puede no ser una mala opción si quiere mejorar la lectura.

Según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, sobre la prueba PISA -que analizó a los alumnos de 15 años de los 65 países donde se aplica este test-, “los estudiantes familiarizados con actividades como leer correo electrónico, chat, lectura de noticias online , diccionarios o enciclopedias en internet, participar en discusiones de grupo en línea o buscar información en la red tienen, en general, mayor habilidad lectora”.

Así lo dio a conocer el diario “El País” a través de un artículo que también destaca que las familias de estratos más acomodados y con mayor educación son las que pueden ofrecer con mayor facilidad estas tecnologías.

Según Carlos Araos, docente universitario chileno y doctor en comunicaciones, a muchos adultos les llama la atención que pasar tiempo en internet pueda ayudar a mejorar la lectura, porque “ellos sólo aprecian el libro escrito”. “El joven actual está permanentemente leyendo. Me atrevería a decir que lee más que los de antes. Lo que pasa es que su tipo de lectura es distinta: ellos leen para saber cómo instalar un software, por ejemplo, o para comunicarse con sus amigos”, dice Araos.

Su forma de enfrentarse a la lectura, agrega, también ha cambiado: “Cuando leen, buscan información en la misma web sobre los datos que no manejan o que le interesan, así se acostumbran a profundizar más en la lectura. Por ejemplo, si leen a Tolkien y les gusta, es probable que busquen en internet más información sobre él. Además, este pensamiento hipertextual los lleva a desarrollar una capacidad analítica”.

Los datos de la última prueba Pisa en Chile comprueban esta teoría: los estudiantes más familiarizados con la tecnología logran mejores resultados.

Por ejemplo, quienes cuentan con conexión a internet obtuvieron 474 puntos en la Pisa de Lenguaje. Los que no contaban con este servicio en su hogar tuvieron un promedio de 422.

También se vio que quienes revisaban su email con mayor frecuencia obtenían mejores resultados (462 puntos en Pisa Lenguaje), en comparación con los que lo hacían “nunca o casi nunca” (428 puntos).

La diferencia en la prueba de matemáticas también fue importante: quienes nunca o casi nunca usaban la enciclopedia online tuvieron, en promedio, 386 puntos. Los que realizan esta actividad varias veces al día, en cambio, obtuvieron 52 puntos más.

Chile subió 7 y 10 puntos en Pisa de Matemática y Lectura respectivamente

La Tercera – 07/12/2010

El aumento es en comparación con los resultados de 2006. El rendimiento de los escolares chilenos está a 44 puntos de la media de la OCDE.

Si bien Chile está por debajo de la media de la OCDE, desde el año 2000 el país subió 40 puntos en la prueba Pisa de lectura.

Respecto a la última medición, en 2006, el país logró en la Pisa de matemática 411 puntos. En tanto, este año obtuvo 421. Subió 10 puntos.

Los escolares obtuvieron en la medición de lectura de 2006 un puntaje promedio de 442. Hoy, alcanzaron los 449, 7 puntos más.

Sin embargo, ambos resultados, siguen ubicando a Chile por debajo del promedio. De esta forma, el país está a 44 puntos de la media de la OCDE en lectura.

Países como China, Shangai, alcanzan los 556 y 600 puntos, Korea 539 y 546, Estados Unidos 500 y 487, y España 481 y 483 en lectura y matemática respectivamente.


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Prueba PISA: Chile lidera en Latinoamérica resultados que miden conocimientos en Lenguaje y Ciencia

La Tercera – 07/12/2010

Según el informe de la OCDE, la mayoría de las naciones del área están estadísticamente por debajo de la media. Los mejores resultados los obtuvieron Shangai, Singapur, Korea y Finlandia.

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