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Edificios históricos convertidos en librerías: Destino literario

Los libros son los nuevos habitantes de estos históricos edificios, levantados originalmente como iglesia, banco y residencia familiar. Construcciones que, tras años cerradas o abandonadas, encontraron en la reconversión la oportunidad de ser restauradas y empezar una nueva vida como peculiares librerías.

Beatriz Montero Ward, Revista Vivienda y Decoración de El Mercurio, Sábado 14 de marzo de 2020.

Vanguardia rural

Entre las viejas paredes de tierra de una casa de campo abandonada en Xiadi, un pueblo en la provincia china de Fujian, se encuentra una de las librerías más espectaculares del mundo, no solo por la armonía arquitectónica entre lo antiguo y lo moderno, sino que también por el paisaje en el que está inserta, en medio de plantaciones de arroz. Se trata de la Xiadi Paddy Field Bookstore, cuyo proyecto estuvo en manos de la oficina china TAO. Gran parte de la nueva construcción se esconde dentro de los restos de una antigua casa y por tanto, desde afuera, parece que allí no hubiera pasado nada, demostrando enorme respeto por la cultura local y el entorno natural. “Los vestigios sirven como un contenedor que envuelve la nueva estructura de concreto y acero”, dice la memoria del estudio de arquitectura. En el interior, un par de muros de hormigón conforman la base mientras que una losa voladiza se extiende por todo el espacio, conectando las viejas paredes de tierra apisonada. En el centro, una columna de acero soporta la cubierta con forma de paraguas, cuya posición y geometría alude a la tipología del techo original.

Templo de libros

En la ciudad holandesa de Masstricht, una iglesia gótica construida en 1294 y consagrada a la orden de los Dominicos, se transformó, se la mano del estudio de arquitectura Merkx y Girod, en una impresionante librería. Fue después de años de estar un tanto abandonada y de servir a variados usos, entre ellos como depósito de bicicletas, que se decidió adaptar el espacio, de colosales dimensiones, columnas de mármol y una serie de pinturas murales históricas en sus techos de bóvedas nervadas, para albergar la sede de la tienda de libros Selexyz Dominicanen. El proyecto, respetuoso de la esencia del edificio, planteó tocar al mínimo la estructura original y generar mayor espacio a través de una pasarela monumental de acero negro, de varias alturas, ubicada en el lado derecho del templo. De este modo, el ala izquierda conserva la altura completa, mientras que en la otra, según se vaya ascendiendo y desplazándose en paralelo a los estantes, se experimenta cercanía con los elementos arquitectónicos de época. Los grandes ventanales de ojiva favorecen la luminosidad interior, creando un ambiente casi místico, y su cafetería con un gran mesón en forma de cruz, ubicada en la planta baja, ofrece el ambiente perfecto para hojear y dar un primer vistazo a las compras.

Tesoro de letras

Es la librería más grande de California, Estados Unidos, dedicada a discos, textos nuevos y usados, pero también la más única. Ubicada en el gran atrio de un edificio que en otra época fue un banco, en el centro de la ciudad de Los Ángeles (453 South Spring Street), The Last Bookstore ofrece una experiencia singular: túneles de libros, habitaciones laterales ocultas con más de cien mil textos viejos a la venta, volúmenes colgando o suspendidos en vuelo como si estuvieran explotando desde una estantería. Muchos de los elementos arquitectónicos originales de la construcción que estuvo abandonada por largo tiempo se conservaron, entre ellos las columnas de mármol, el alto cielo y las pesadas cajas de fondo en las que hoy en vez de fajos de billetes se atesoran libros. El proyecto lo realizó el arquitecto Rob Mothershed.

De Premio Nobel

Un edificio de estilo neoclásico diseñado en 1909 por Thomas Hooper para el Royal Bank de Canadá, en la ciudad canadiense de Victoria, Columbia Británica, alberga hoy a Munro’s Books, una librería fundada a comienzos de la década de 1960 por Jim Munro y su esposa, Alice Munro, escritora y Premio Nobel 2013. A la espectacular herencia dejada por la construcción, su grandiosa especialidad y sus buenas proporciones y terminaciones, los propietarios se encargaron de imprimirle un sello particular a través de una serie de tapices -Las cuatro estaciones- realizados especialmente para el lugar por la artista textil Carole Sabiston.
El imponente atrio central contiene los estantes repletos de libros ordenados por temas. Las cajas y mesones de atención, cuyo diseño alude a aquellos de los antiguos bancos, acompañan y complementan el mobiliario en el que la madera es la gran protagonista.

Lucía Abello: “Cada persona es un potencial lector y desde ahí proyectamos nuestra labor”

Lucía Abello: “Cada persona es un potencial lector y desde ahí proyectamos nuestra labor”

Por Daniel Navarrete Alvear, Valdivianas, Diario Austral de Valdivia, Sábado 22 de febrero de 2020.

La nueva Coordinadora Regional de Bibliotecas Públicas, analiza los desafíos de su gestión en Los Ríos. Es bibliotecóloga, botánica y licenciada en Tecnologías de la información. Asumió el cargo en enero.

Hace ocho años Lucía Abello fue escogida como Bibliotecaria Destacada por el Colegio de Bibliotecarios de Chile. El reconocimiento es parte de un extenso curriculum donde figura haber sido la directora de la Biblioteca Pública Municipal de Doñihue por más de dos décadas; y al que ahora agrega ser la nueva Coordinadora Regional de Bibliotecas Públicas de Los Ríos.

Asumió el cargo en enero. Está a la cabeza de un equipo de seis profesionales con la misión de reforzar el trabajo de cada una de las doce bibliotecas públicas que hay en la región. Las que funcionan vinculadas a las municipalidades y que con el paso del tiempo se han vuelto lugares donde hay mucho más que solamente libros. Y la clave para entender eso, está en los usuarios.

“Cada persona es un potencial lector y desde ahí proyectamos nuestra labor. Las personas tienen múltiples necesidades y aunque las bibliotecas deben promover la lectura, no necesariamente debe ser ese el punto de entrada para relacionarse con las comunidades. Tal vez las personas no quieren ser lectoras, tal vez solo quieren ser escuchadas y ese espacio es el que se genera en las bibliotecas como un lugar de acogida”, explica Abello. Y agrega: “Todo sin olvidar que ya no se trata de leer solo el libro, si no hablamos de hacer lecturas del mundo, del entorno, de las personas, de todo aquello en lo que nos involucramos en el día a día. Para ello debemos comprender las bibliotecas como verdaderos motores para el cambio”.

– ¿Cómo han enfrentado estos espacios el paso del tiempo y las nuevas tecnologías?
Las bibliotecas y quienes trabajan en ellas han debido evolucionar conforme a los tiempos. Antaño se concebían como espacios en que se custodiaba el saber y el conocimiento de la humanidad, de acceso privilegiado a unos pocos; ahora apreciamos la existencia de bibliotecas híbridas donde conviven el libro y las tecnologías de la información. Eso ha implicado hacer un cambio de paradigma, en donde se deben incorporar los diversos tipos de lecturas que hacemos en la actualidad: leemos no sólo libros, diario o revistas en papel sino que también información contenida en diversos soportes que posibilitan las lecturas digitales. Las bibliotecas se modernizan en la medida que nosotros cambiamos nuestra mirada de ellas y las concebimos ya no como ente facilitador de libros, si no como espacios dinámicos, atractivos, multiculturales, donde todo puede pasar.

– ¿De qué forma se han transformado en lugares de encuentro social comunitario?
Ha sucedido cuando se decide incorporar la participación de las personas que integran la comunidad en las que se insertan las bibliotecas con todo lo que ello implica: conocerlas, saber su opinión, sus sueños, sus esperanzas. Cuando ello sucede permitimos que cada habitante se sienta integrado, reconocido, considerado, lo que posibilita que se desarrolle en ellos un sentido de pertenencia e identidad con su biblioteca.

Destaco lo que sucede en nuestra región que apunta a esa mirada: los servicios de los Clubes de Lectura (que es un programa consolidado en el territorio) donde prácticamente todas las bibliotecas públicas cuentan con uno o más de estos grupos. En la misma línea, el programa Memorias del Siglo XX, es un ejemplo de cómo la comunidad se reúne a compartir recuerdos y añoranzas a partir de un pasado común, que convoca fuertemente. Somos una de las cinco regiones del país en la que está presente el programa y es la que más actividades desarrolla en el año y vemos allí que son las bibliotecas públicas las encargadas de poner en valor el patrimonio e historia local de sus comunidades.

LA REALIDAD LOCAL

Para Lucía Abello, Los Ríos es un territorio privilegiado en materia de arte y cultura, contexto que además favorece la relación de la comunidad con sus bibliotecas.

“Siento que hay una relación estrecha, sin embargo debemos tener un trabajo permanente con las autoridades comunales para que nunca se pierda de vista que las bibliotecas no deben considerarse un gasto, sino que más bien una inversión. Por ser una región más pequeña, estamos bien encaminados en ese sentido, en comparación a territorios mucho más grandes”.

Lo mismo aplica en relación a la generación de vínculos con la comunidad creativa regional. Así por ejemplo se espera seguir trabajando en ideas como el programa Bibliotecas son Más que Libros, donde artistas tuvieron a las bibliotecas como espacios para exhibir sus obras, realizando además talleres sobre sus respectivas ocupaciones.

– ¿Es posible que propuestas de ese tipo tengan continuidad?
Personalmente creo que las bibliotecas efectivamente deben ser lugares no tan solo para los libros. En ese sentido tenemos el compromiso de conocer a nuestros artistas, saber lo que hacen y así encausar un trabajo conjunto que dinamice los espacios. Además, es una buena forma de integrar nuestros entornos con miradas que son de otras partes.

– ¿Qué otras ventajas comparativas le ofrece la región a las bibliotecas públicas?
En Los Ríos hay una gran riqueza natural y social. En las universidades y sus académicos también vemos aliados importantes. En general siento que el ánimo de colaboración es mucho más cercano.

– ¿Cuáles son sus desafíos en la institución?
Trabajar en conjunto con las Bibliotecas de la región en la visibilización de sus respectivos trabajos desde la mirada que nos entregan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 que lidera la ONU y de la que Chile es parte integrante; y también lo que promueve la Federación Internacional de Asociaciones Bibliotecarias, el ente rector de las Bibliotecas a nivel mundial, ha trabajado y adoptado considerando que las bibliotecas aportan al desarrollo ambiental, económico y social de sus comunidades y donde nadie se puede ni debe quedar atrás. Asimismo, queremos colocarnos a disposición de los entes regionales, entre ellos, la Mesa de Lectura de la Seremi de Las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que es la que está trabajando en la implementación del Plan Regional de Lectura.

Otro desafío es seguir fortaleciendo el trabajo bibliotecario que dice relación con el fomento lector. En 2019 se superó la meta del año anterior, lo que se traduce en 65.554 préstamos de material bibliográfico a nivel regional y donde las lectoras mujeres corresponden al 66.1%, según datos enviados por la Coordinación de Estudios del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas.

Nueva institucionalidad

El Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, con sus respectivas coordinaciones regionales, depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Esta institucionalidad fue creada con el nacimiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. De esta manera se optó por descentralizar los servicios orientando la gestión hacia las características propias de cada territorio.

Amante de los libros y de las plantas

Como usuaria de bibliotecas públicas, Lucía Abello reconoce una práctica poco habitual. “Para los libros de lectura rápida como las novelas, prefiero pedirlos en préstamo en las bibliotecas públicas. Ahora sucede que si empiezo a leer una saga cuyos libros no están todos en la biblioteca, termino comprando los faltantes, los leo y los regalo a la misma biblioteca, que es lo que me pasaba en mi anterior trabajo. Ser usuaria de ellas me permite, por un lado, ahorrar y acceder a una mayor diversidad de títulos y conocer qué está ofreciendo el mercado editorial”, dice.

La botánica es otro de sus pasatiempos. Se define como aficionada, no obstante ha participado y expuesto en congresos de la Sociedad de Botánica de Chile y es coautora de los libros “Plantas trepadoras, epífitas y parásitas nativas de Chile. Guía de Campo”, “Joyas de Doñihue y la Reserva Nacional Roblería del Cobre de Loncha” y “Plantas silvestres comestibles y medicinales de Chile y otras partes del mundo”.

Nueva biblioteca en San Pedro de Atacama invita a la comunidad a disfrutar de la literatura en esta temporada estival

Las dependencias, inauguradas en agosto de 2019 y emplazadas en la población de Alto Jama, corresponden a un proyecto desarrollado por vecinos del sector y financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Timeline Antofagasta, 13 de febrero de 2020.

Incentivar la lectura de niñas, niños y adultos con la habilitación de una serie de espacios que conjugan infraestructura y tranquilidad, es el objetivo de la nueva Biblioteca de Alto Jama, la cual sus promotores buscan transformar durante las presentes vacaciones en un panorama para los vecinos de San Pedro de Atacama.

Instalaciones que son el resultado del trabajo de los integrantes de la Junta de Vecinos de Alto Jama, quienes después de tres años desarrollado talleres de reforzamiento para escolares de la comuna, decidieron dar el salto, con la elaboración de un proyecto que hoy es una realidad.

Para Luz Riquelme, presidenta de la Junta de Vecinos de Alto Jama, la implementación de esta biblioteca, hace realidad el anhelo de contar con un espacio más amplio y apto para las actividades que desarrollaban con niños de toda la comuna.

“Poder tener una biblioteca para nosotros como junta ha sido un acontecer muy importante. Cuando postulamos el proyecto lo hicimos pensando en las niñas y niños de todo San Pedro de Atacama, teniendo presente que en nuestros reforzamientos también participaban pequeños de Toconao, por eso hoy estamos felices al contar con un espacio de estas características” indicó la dirigente.

Por su parte Gloria Valdés, Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la región de Antofagasta, destaca las acciones que desarrolla el área de Fomento de esta Secretaria Ministerial en relación al fomento a la lectura en el territorio.

“Es importante destacar que nuestro rol como Ministerio no termina con el financiamiento de una biblioteca, esto más bien es el punto de partida de una serie de acciones orientadas al desarrollo de los hábitos de la lectura. Por eso fue tan importante el lanzamiento del primer plan de la lectura de la región de Antofagasta el 2019, una hoja de ruta con compromisos y acciones que nos permiten seguir acompañando a la Biblioteca Alto Jama, beneficiando así a toda la comunidad” comentó Valdés.

Respecto a la biblioteca, cabe señalar que esta cuenta con tres espacios; el primero destinado a una sala de computación, un segundo utilizado para realizar reforzamientos el cual cuenta con sillas y mesas, y un tercero espacio equipado con libros para todas las edades.

La iniciativa seleccionada en la convocatoria 2019 del Fondo del Libro y la Lectura, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, deja en evidencia el positivo impacto de los denominados Fondos Cultura en el territorio, y la importancia que la comunidad participe y postule.

Opinión: “Hay que leer todos los meses y ducharse todos los días”

Arturo Cifuentes, Investigador Asociado, Clapes-UC, Pulso La Tercera, Miércoles 22 de enero de 2020.

Esta es la época en que se recomiendan libros para el verano. Por supuesto que no me opongo a la idea de recomendar lecturas. Pero sí me opongo fieramente a la idea de que el leer es una actividad veraniega que puede ser descuidada el resto del año.

Esta es la época en que se recomiendan libros para el verano. Por supuesto que no me opongo a la idea de recomendar lecturas. Pero sí me opongo fieramente a la idea de que el leer es una actividad veraniega que puede ser descuidada el resto del año. No, hay que leer todos los meses y ducharse todos los días. Así de simple.

Admito que tengo muchos de prejuicios y uno de ellos es contra la gente que no le gusta leer. Un militar me comentó una vez: “Yo no leo libros, yo escribo libros.” Más recientemente un joven enajenado me dijo que mi gusto por la lectura era una postura “elitista y cobarde.” El privilegiaba la acción y consideraba la lectura como una conducta de evasión. Ambas opiniones están entre las cosas más idiotas que he oído.

Mi gusto por la lectura se lo debo a mi padre. Él nunca me leyó nada (como aconsejan los “expertos” norteamericanos). Me bastó ver como disfrutaba algunas cosas que leía, y como se hacía tiempo para leer. A veces leíamos juntos, pero separados. El en una silla mecedora en su escritorio, y yo al lado en un sofá. Leer es una actividad personal y solitaria.

Mi padre no era amigo de las bibliotecas. Si un libro valía la pena leerlo, según él, valía la pena comprarlo. El resultado fue una biblioteca diversa y estimulante de la cual mis hermanos y yo nos beneficiamos. Estimé su tamaño en algún momento: tres mil libros. Una cantidad significativa considerando lo caro que eran los libros (y siguen siendo) en Chile.

Paradojalmente, fue un profesor de castellano la persona que más esfuerzos hizo por espantarme el gusto por la lectura. Este descriteriado individuo nos obligaba a leer unos autores chilenos horribles que afortunadamente ya nadie recuerda (y que no pienso rescatar del olvido). Jamás lo oí mencionar a Borges, Kafka, o Oscar Wilde.

Supongo que todos los hijos, de alguna manera tal vez inconsciente, esperan superar a su padre en algo. En algún momento, debo haber tenido unos 50 años, estimé que mi biblioteca tenia unos tres mil libros. (El cálculo es tramposo ya que debí haber dividido por dos, mi mujer ha sido cómplice). Confieso que en ese instante-apoyado por esta métrica irrelevante y estúpida-sentí una satisfacción bastante infantil y efímera.

Mi padre nunca me recomendó libros para el verano. Simplemente me recomendó libros. Lamento que ya no esté; le quería recomendar mi última “evasión”.