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Crisis en Venezuela: el derrumbe de la industria del libro

En medio de la hiperinflación, las editoriales han dejado de imprimir. De los grandes grupos editores solo queda Planeta, luego de que Random House y Océano abandonaran el país en 2014. El año pasado cerraron cerca de 80 librerías, y la mayoría de sus autores ha emigrado, como Rodrigo Blanco, Gisela Kozak y Alberto Barrera.

Javier García, Culto La Tercera, 2 de Marzo de 2019.

“He aprendido mucho en las colas. Me parece que los expendios de comida son lugares de alto riesgo”, apuntó el 2 de diciembre de 2017 la escritora venezolana Ana Teresa Torres (73) en Diario en ruinas. “En el automercado que frecuento cuando llegan productos regulados aparece personal de seguridad, por ahora sin armas”, observa Torres, quien aún vive en Caracas y ha hecho de su narrativa una crónica de la vida cotidiana. Muchos de sus pares han salido del país debido a la crisis política y social que vive Venezuela.

“Es un peso muy grande ver desmantelado el país, tantas personas en situaciones inhumanas, tantos amigos lejos. Lo más duro para mí ha sido la fractura de la familia”, dice Torres desde Caracas a Culto.

Como muchos de sus coterráneos, la narradora publica sus libros por la editorial uruguaya Alfa, con sede en Venezuela, que lleva más de 60 años en el mercado latinoamericano, pero que desde el año pasado publica solo en edición digital.

Este es uno de los síntomas de la depresión que atraviesa el mundo del libro en ese país, principalmente debido a la hiperinflación de su economía. Hay datos concretos: de los grandes grupos editoriales solo opera editorial Planeta; Random House y Océano dejaron el país en 2014. Otro signo de la crisis fue la suspensión hace dos años de la entrega del tradicional Premio de Novela Rómulo Gallegos.

“Los costos de producción han llevado a los editores a suspender las publicaciones o a reducirlas, y son pocos los lectores con la capacidad de comprar libros por lo elevado de los precios”, cuenta Torres, y cree como autora que es “casi imposible que un texto escrito en estos años no refleje directa o indirectamente lo que ocurre en Venezuela”.

No solo se han cerrado imprentas en el país, sino también librerías y sitios asociados al gobierno, como el del Centro Nacional del Libro, que entrega cifras sobre los títulos publicados anualmente (ISBN). Hoy ya no funciona. Según cálculos de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), la producción y venta ha caído entre el 80 y 90% desde 2015. El precio de los libros locales se disparó de 2.000 a más de 10.000 bolívares (el sueldo mínimo es de 4.500). Y durante 2018 se registró el cierre de 80 librerías en todo el país.

La situación repercute también en el sistema educativo: “Los colegios se están viendo afectados por la falta de material para poder dar clases”, dijo en noviembre Ricardo Acevedo, tesorero de Cavelibro. Según él, hoy venden el 10% de los textos escolares que facturaban en 2008.

Además, gran parte de los profesionales del sector, como editores, ilustradores y diseñadores han emigrado a otros países como Colombia, Argentina y Chile.

“Se ha destruido toda la cadena editorial, los libros extranjeros han dejado de llegar porque resultan inaccesibles; la comida y medicina son prioridad”, cuenta Patricio Fernández, fundador de The Clinic, quien visitó Caracas hace unas semanas.

“La dimensión de la crisis venezolana es muy grande. Es inevitable que afecte el sector”, cuenta Gabriela Ávila, gerenta de administración de Planeta Venezuela. “Han cerrado muchos puntos de venta de las principales cadenas de librerías, así como han cerrado algunas librerías independientes”, agrega. Las librerías que subsisten venden textos de segunda mano, artículos de escritorio y juguetes.

“Planeta ha resistido con mucha creatividad y esfuerzo, pero no podemos hablar de ‘normalidad’ en una dinámica comercial marcada por los controles, la terrible situación económica que supone la hiperinflación”, añade Ávila.

El editor y diseñador gráfico Juan Mercerón (35) salió de Caracas rumbo a Chile en 2017. “Sin duda que la crisis ha afectado de manera profunda a la industria editorial en Venezuela, hasta el punto de casi hacerla desaparecer. Un libro ahora en mi país es un producto más que de lujo, es casi imposible de pagar para una gran mayoría”, cuenta Mercerón, quien en 2013 fundó la editorial Libros del Fuego.

“Las editoriales estatales como Biblioteca Ayacucho y Monteávila, otrora referencias en la región, ahora son un instrumento más del régimen, es decir, están prácticamente anuladas”, dice.

Libros del Fuego sigue funcionando en Venezuela, Colombia y Chile, y su catálogo cuenta con obras de Juan Villoro, Andrés Neuman y Alberto Salcedo Ramos. Ahora acaba de publicar la novela La trayectoria de los aviones en el aire, de la chilena Constanza Ternicier (1985).

Memoria y cultura

La crisis venezolana se ha convertido en un tema insoslayable para sus autores.

La polarización política con la presencia aún de Hugo Chávez en el poder, recorre Patria o muerte (2016, Tusquets Editores), de Alberto Barrera Tyszka (58), que obtuvo el Premio Tusquets de Novela en 2015. El año pasado, Barrera publicó Mujeres que matan (2018, Random House) . Esta fue presentada como “una distopía caribeña”, y es el retrato de la precariedad en la que hoy vive la sociedad venezolana, entre la pobreza y la militarización.

“Situé la novela en Venezuela sin decir que es Venezuela. Está la presencia del Alto Mando, con eso quiero decir que el poder está en manos de los militares, en alianza con Nicolás Maduro”, dice Barrera, quien vive en México.

A México se trasladó también en 2017 la narradora Gisela Kozak (56). “Después de 25 años como profesora universitaria, con el más alto escalafón, la paga no da para alimentar a una persona”, afirma. “Perdí el público de mis libros en Venezuela, dejé atrás a una madre muy mayor, a sobrinos y grandes amigos, mi casa y mi biblioteca”, dice la autora de En rojo (2011), y quien colabora para medios como Letras Libres y The New York Times.

Gisela Kozak considera que “es una tragedia mayor para la memoria, cultura y letras venezolanas que sus pensadores y escritores se hayan quedado sin editores profesionales y que el fondo editorial manejado por el Estado no cumpla con la importante función de educar”. Para aproximarse a la vida actual en su país, recomienda una antología que ella misma compiló: Siete sellos: crónicas de la Venezuela Revolucionaria (2017).

Hace cuatro años, Rodrigo Blanco Calderón (38) también abandonó su país. Vivió en Francia y hoy reside en Málaga, España. Su primera novela, The Night (2016, Alfaguara), que narra crímenes ocurridos mientras el gobierno decreta cortes eléctricos debido a la crisis, recibió elogios de la crítica y fue traducida al inglés y francés.

“La industria editorial se ha visto severamente golpeada, al igual que cualquier otro rubro productivo, sin excepción. La producción de libros oscila entre el desabastecimiento de materias primas, principalmente papel, hasta la imposibilidad de que una editorial cubra costos de impresión por los precios exorbitantes que impone una economía hiperinflacionaria”, afirma Blanco desde España.

Según el novelista, “la debacle del país” está presente en todos lo géneros de la literatura venezolana actual, desde la poesía hasta el teatro y el ensayo. “Como denuncia, como crítica o como inevitable registro de una transformación absoluta: el país en que nacimos, ese país que evolucionó y se transformó en el siglo XX, ya no existe”, afirma.

En su caso, la crisis lo empujó a renunciar a su mundo personal: “Dejar a mi familia, perder a mis perros y el contacto directo con mis amigos. Me ha llevado a construir una morada junto con mi esposa, una morada profundamente solitaria, apenas paleada por las redes sociales y las conversaciones de WhatsApp”.

El autor de The Night trabaja ya en una nueva novela, sin perder de vista Venezuela: “Supongo que será mi libro sobre el país en el que nací y su apocalipsis”.

“Planeta ha resistido con mucha creatividad y esfuerzo, pero no podemos hablar de ‘normalidad’ en una dinámica comercial marcada por los controles”.

Gabriela Ávila, Gerenta Editorial Planeta Venezuela.

“Se ha destruido toda la cadena editorial, los libros extranjeros han dejado de llegar porque resultan inaccesible; la comida y medicina son prioridad”.

Patricio Fernández, fundador The Clinic.

ANA TERESA TORRES

Nació en 1945 en Caracas, donde vive actualmente. Es autora de novelas y cuentos, entre los que destaca el libro Diario en ruinas (2018).

DIARIO EN RUINAS, ANA TERESA TORRES. Editorial Alfa, 384 págs. ebook casadellibro.com a 8.99 euros.

CONSECUENCIAS

“Es un peso muy grande ver desmantelado el país, tantas personas en situaciones inhumanas, tantos amigos lejos”.

JUAN MERCERÓN

Diseñador gráfico, nació en Caracas en 1984. Fundó en 2013 editorial Libros del Fuego que opera en Venezuela, Colombia y Chile, desde el 2017.

LIBROS DEL FUEGO, Desde 2013 editan a autores como Alberto Salcedo Ramos, Andrés Neuman, Juan Villoro y ahora también a la chilena Constanza Ternicier.

ADQUIRIR LIBROS

“Un libro ahora en mi país es un producto más que de lujo, es casi imposible de pagar para una gran mayoría”.

RODRIGO BLANCO CALDERÓN

Nació en Caracas en 1981. Vivió en Francia entre 2015 y 2018, y ahora en España. Es autor de cuentos y de la novela The Night (2018).

THE NIGHT, RODRIGO BLANCO CALDERÓN, Alfaguara, 360 págs, $12.000

EDITORIAL

“La producción de libros oscila entre la escasez de papel hasta la imposibilidad de que una editorial cubra costos de impresión”.

GISELA KOSAK

Nació en Caracas en 1963, y desde 2017 reside en Ciudad de México. Académica y escritora, entre sus obras destacan los relatos En rojo (2011).

EN ROJO, GISELA KOZAK, Editorial Alfa, 174 págs., amazon.com a US$14.39

LEER EN DIGITAL

“La ruina ha llegado a todos los eslabones públicos y privado de la cadena de valor del libro, y ahora los lectores del país dependen de la lectura digital”.

 

“Las bibliotecas protegen nuestros recuerdos e historias”

Susan Orlean
Escritora norteamericana:

“Las bibliotecas protegen nuestros recuerdos e historias”

La autora de El ladrón de orquídeas habla de su libro La biblioteca en llamas. En él relata el incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles en 1986 y rinde homenaje a la lectura.

Domingo 13 de enero de 2019, Antonio Díaz Oliva, Cultura & Espectáculos La Tercera

Harry Peak era uno de los tantos aspirantes a actores que circulaban por Los Ángeles. No había nacido muy lejos de ahí: su familia vivía a menos de dos horas de Hollywood. Pero luego de fracasar en castings, y de sobrevivir gracias a todo tipo de trabajos, Peak finalmente lo consiguió. La mañana del 29 de abril de 1986 apareció en la televisión. Aquel día fue entrevistado al encontrarse en la Biblioteca Pública de Los Ángeles durante el fuego que duró por más de siete horas. Sería el peor incendio en una biblioteca estadounidense. Uno que quemó 400.000 libros y dañó cientos de miles más.

Aunque claro: al parecer Harry Peak fue uno de esos testigos que vio todo demasiado cerca. Y que más tarde, cuando la policía lo visitó, no le quedó otra que cambiar su relato de lo sucedido. Lo que eventualmente lo convirtió en el principal sospechoso. Y en una figura pública.

El incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles es el tema del nuevo libro de la periodista Susan Orlean: La biblioteca en llamas. Nacida en 1955, Orlean es autora de siete libros de no-ficción. Ahí está Saturday Night (sin traducción al español, 1990), donde presenta una historia oral de lo que distinta gente hace un sábado por la noche. O El ladrón de orquídeas (Anagrama, 2001), donde le sigue los pasos al horticultor John Laroche, obsesionado con la orquídea perfecta, una historia que Spike Jonze adaptó a la pantalla grande en 2002, con Nicolas Cage y la misma Meryl Streep actuando de Susan Orlean. A todo eso hay que sumarle su carrera como periodista para el New Yorker. Y si bien por mucho tiempo vivió en Manhattan, desde 2011 escribe desde la otra costa del país: Los Ángeles.

“No estaba buscando escribir otro libro. Pero entonces escuché la historia del incendio y comencé a pensar en las bibliotecas y qué tipo de lugares representan en nuestra sociedad; y bueno, cambié de planes”, cuenta la autora.

La biblioteca en llamas es un libro interesante no solo por el relato de cómo el sistema de bibliotecas públicas de Los Ángeles tuvo que reestructurarse. También porque se puede leer como un estudio de California y Los Ángeles, y de la relación entre el género femenino y bibliotecas. Y asimismo porque presenta una historia personal: la de Orlean, quien creció yendo a bibliotecas con su madre, se convirtió en escritora y por eso mismo, asegura, en un momento decide quemar un libro. “Para sentir lo mismo que Harry Peak”, asegura. Y acto seguido incendia las hojas de una novela perfecta para la ocasión: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

“Hay cierto placer en hacer algo realmente tabú. Bueno, tal vez no es placer la palabra. Digo, al hacerlo me sentí llena de adrenalina”, cuenta al teléfono mientras maneja por Laurel Canyon, a lo largo de una entrevista que incluirá variados bocinazos en medio de un taco (“lo siento, esto es vergonzosamente Los Ángeles”), así como el sonido de la policía y los bomberos de California, quienes este año han tenido más trabajo que nunca . “El fuego es una cualidad distintiva de esta ciudad. Pensamos en este como un elemento natural de acá. Imagínate que Los Ángeles tiene una temporada de incendios. Y si bien en el caso de la biblioteca obviamente el incendio no era natural, de una u otra forma también lo era. El fuego es muy propio de esta ciudad”.

–“Las bibliotecas públicas en los Estados Unidos superan en número a los McDonald’s”, escribe. El dato me sorprendió…

-Parte de ese fenómeno es que las bibliotecas son sutiles. Están en los barrios. No las ves. Y los McDonald’s son muy fáciles de ver. Hay muchas ciudades pequeñas que no tienen una librería, pero sí una biblioteca pública. En Los Ángeles, por ejemplo, hay 72 bibliotecas en la ciudad y no creo que existan 72 librerías independientes o grandes.

–En EEUU las bibliotecas también son un refugio para los vagabundos. ¿Desde cuándo ocurre esto?

-Creo que esa falta de vivienda explotó durante la era de Reagan, a partir de la mitad de los 80. Y lo digo sin ningún dato científico. Pero mi experiencia personal es que comenzó entonces. Había tan pocos lugares para que las personas sin hogar pasaran tiempo durante el día, que las bibliotecas se convirtieron en una buena opción. Piénsalo, en un centro comercial te van a echar. Además, las bibliotecas son abiertas y acogedoras, y unos de los pocos lugares donde no hay que gastar dinero. Eso las hace únicas en el panorama estadounidense.

–¿Siempre fue parte de su plan explorar la relación entre género y bibliotecas? Algunos de los mejores personajes de su libro son mujeres, como Mary Jones, la primera graduada de bibliotecología en la Biblioteca de Los Ángeles.

-No, la verdad es que no esperaba escribir mucho sobre género. Y fue realmente interesante que de repente esto se volviera un elemento indispensable de mi libro. No sabía nada de Mary Jones, tampoco que la mayoría de los bibliotecarios, hace 100 años, eran hombres. Durante mi infancia y adolescencia la mayoría de los bibliotecarios eran mujeres. Aunque ahora más y más hombres estudian bibliotecología.

–Harry Peak bien podría aparecer en una película de los Coen, ¿no le parece?

-Totalmente. Para mí era una especie de arquetipo de California, de Los Ángeles y de Hollywood. Es el tipo de soñador que quiere una vida de celebridad para sí mismo. Harry realmente era… no sé, encarnaba a la perfección cierto prototipo de esta ciudad.

–Usted escribe que las bibliotecas luchan contra el tiempo.

-Y lo hacen con éxito. Aunque son vulnerables. Una biblioteca puede quemarse y perderlo todo. Completamente todo. Pero hasta el momento las bibliotecas son la mejor forma de combatir el paso del tiempo. Protegen nuestros recuerdos, la memoria y las historias.

FICHA

LA BIBLIOTECA EN LLAMAS

SUSAN ORLEAN

ED. Temas de Hoy

352 pp.

Autores y editoriales latinoamericanos se toman la Furia del Libro

El jueves abre en el GAM:

Autores y editoriales latinoamericanos se toman la Furia del Libro

Doce escritores extranjeros estarán en el encuentro editorial independiente. Entre ellos, Patricio Pron, Selva Almada y Horacio Castellanos Moya.

Roberto Careaga C., Cultura El Mercurio, sábado 8 de diciembre de 2018.

Después de 30 años en París, un escritor vuelve a Buenos Aires a reencontrarse con su pasado. No es el que esperaba: el nombre de un viejo amigo, convertido en misterioso millonario, lo transporta a la época en que estuvo en el servicio militar. El mismo escritor va más atrás: decide buscar las huellas de su padre muerto, un inmigrante judío de fines del siglo XIX. El primer retorno está en la novela “Maniobras nocturnas” y el segundo, en el documental “Carta a un padre”, ambos del argentino Edgardo Cozarinsky, quien presentará las dos obras en la XII Furia del Libro.

Abierta entre el jueves 13 y el domingo 16 de diciembre en el Centro Gabriela Mistral (GAM), la Furia del Libro ya se ha convertido en el principal encuentro de las editoriales independientes chilenas y esta vez tendrá un acento latinoamericano: tras siete años realizándose en la Feria Internacional del Libro de Santiago, el ciclo Diálogos Latinoamericanos ahora se llevará a cabo en la Furia y participarán 12 escritores del continente que están escribiendo algunos de los libros más elogiados actualmente. Además de Cozarinsky -que acaba de ganar el premio de cuento Gabriel García Márquez- estarán autores como el salvadoreño Horacio Castellanos Moya, ganador del Premio Manuel Rojas, el argentino Patricio Pron y la mexicana Fernanda Melchor, entre otros.

“Si bien la Furia del Libro es una feria, también es un festival de literatura donde el programa cultural es fundamental”, sostiene el editor Galo Ghigliotto, uno de los organizadores del encuentro. “Nos hemos concentrado en la producción de literatura con un enfoque muy latinoamericano; entonces tener la presencia de autores de diferentes puntos de Latinoamérica viene a consolidar la idea de la Furia como la capital de la edición independiente del continente”, añade.

Desde Argentina viene el mayor contingente de autores, varios con nuevos libros en Chile: Selva Almada acaba de lanzar con Montacerdos “Chicas muertas”; J.P. Zooey, que publicará con La Pollera la novela “Manija”, y María Sonia Cristoff estará con la edición local “Mal de época”, que publica Libros del Laurel. Además, vendrán los ensayistas trasandinos Daniel Link y Damian Tabarovsky.

También estarán en las actividades de la Furia, los uruguayos Horacio Cavallo e Inés Bortagaray, que publica con Laurel el libro “Prontos, listos, ya”, y el ecuatoriano Esteban Mayorga, que lanza en Chile la novela “Vita frunis” con Cuneta. Cozarinsky, en tanto, publica “Maniobras nocturnas” con Ediciones Lecturas y presentará su documental “Carta a un padre” en la única actividad que no será en el GAM: el miércoles 12 en la Sala K (Condell 1307), a las 20:45 horas. Hay 15 cupos gratuitos para la función y la inscripción es en actividades@lafuriadellibro.com.

Realizada por primera vez en 2009 y con la participación de 18 editoriales, la Furia del Libro hoy es una embarcación bastante más grande: este año participarán 164 sellos, de los cuales 40 son extranjeros: de Perú, Colombia, México, Argentina, Brasil y Paraguay. La programación completa está en lafuriadellibro.com. La entrada es gratuita.

En octubre tres festivales literarios salen al paso de la Feria de Santiago

El 4 de octubre parte la Primavera del Libro, luego el Filba en la UDP, y a fin de mes rivalizarán la feria en la Estación Mapocho y una nueva en la UC y el GAM. La mayoría de los encuentros serán gratuitos, excepto la Filsa, organizado por la Cámara del Libro y que cobrará entre $ 700 y $ 3.000 de entrada.

Javier García, Culto La Tercera, Sábado 15 de septiembre de 2018.

Ocurrirá en octubre en Latinoamérica y contará con invitados de distintos ámbitos. El festival Filba traerá a Santiago a la escritora argentina María Moreno, a la cantautora mexicana Julieta Venegas y a Anne Carson. Esta última reconocida poeta canadiense dará una conferencia el 16 de octubre, en la UDP, a las 11.30 h.

Octubre será un mes de lanzamiento de nuevas obras, lecturas, firmas y circulación de escritores por una serie de encuentros asociados a la literatura. A pesar que algunos eventos surgieron producto de conflictos.

El inicio lo dará la Primavera del Libro el 4 de octubre en el anfiteatro del Parque Bustamante, en Providencia. En su séptima versión la Primavera contará con 92 locales y 122 editores, y se extenderá hasta el domingo 7. Organizada por Editores de Chile y de carácter gratuito, el año pasado convocó a 25 mil personas.

“Esta feria tiene como objeto potenciar y desarrollar la industria nacional del libro, dar visibilidad al trabajo de editoriales independientes chilenas”, dice Evelyn Matthei, alcaldesa de Providencia, quien aseguró el año pasado que potenciaría encuentros como la Primavera del Libro, luego de rechazar el financiamiento de la tradicional Feria del Libro Infantil y Juvenil en la comuna, realizada desde 1987.

Entonces la alcaldesa explicó: “Le ofrecimos el espacio gratis (Parque Bustamante) y toda nuestra colaboración, pero nos pedían $ 120 millones adicionales”, dijo en referencia a sus organizadores, la Cámara Chilena del Libro. Finalmente el encuentro no se realizó y la Cámara sumó otros problemas.

El último sucedió a inicios de agosto, cuando más de 80 editoriales que conforman la Corporación del Libro y la Lectura y Editores de Chile, declinaron participar de la 38° Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), que se hará entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre en la Estación Mapocho, y que tiene a Perú de país invitado.

La Corporación del Libro reúne a los grupos con mayor presencia editorial en Hispanoamérica, como Penguin Random House, Planeta y Santillana. Además la integran Zig-Zag, Urano, Catalonia, entre otras. En total representan alrededor del 70% de la producción editorial que circula en Chile y entre sus autores locales están los bestsellers Isabel Allende, Jorge Baradit, Pablo Simonetti, Hernán Rivera Letelier, Carla Guelfenbein, Francisco Ortega, José María Maza y Guillermo Parvex.

No irán a la Filsa pero tendrán su propia oferta. “La idea no es competir con Filsa, sino dar un espacio con otra propuesta. Acá todo será gratuito”, comenta Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro y quien trabaja en la comisión organizadora del primer Festival de Autores. Así se llamará el encuentro que ofrecerá una serie de actividades en la Casa Central de la U. Católica y el Centro Gabriela Mistral, GAM, en las mismas fechas que Filsa.

El programa del Festival de Autores incluirá presentaciones, firmas con “las grandes apuestas del año de cada editorial”, dice Infante, además de mesas de conversación, por ejemplo, sobre diversidad sexual e historia.

En la Estación Mapocho

“El público no entiende esta discusión, entonces la lealtad de los autores es con la gente. Hemos convocado a los escritores de manera individual, incluso algunos de las grandes editoriales”, dice Viviana Azócar, gerente general de la Cámara Chilena del Libro, y agrega que para la Estación Mapocho están confirmados Francisco Ortega, Rivera Letelier, Gabriel Salazar, Oscar Hahn y los ilustradores Alberto Montt y Francisco Javier Olea. Además de los autores que conforman las 33 editoriales que integran la Cooperativa Editores de la Furia.

A diferencia de las otras ferias y festivales, la Filsa no será gratuita: cobrará entre $ 700 y $ 3.000. Eso aun cuando recibieron $ 81 millones del Ministerio de las Culturas, dinero entregado a pesar de no cumplir con el requisito inicial, que implicaba la participación de todos los organismos del libro. “Esta entrega tiene que ver por la trayectoria de la feria”, dice Viviana Azócar, y sobre los otros eventos comenta: “Me parece fantástico este abanico de posibilidades, es un panorama primaveral”.

Filsa dará a conocer su programación el 4 de octubre en la Biblioteca Nacional. “Tenemos 470 actividades culturales confirmadas y a 36 autores de Perú invitados”, dice la gerente de la Cámara del Libro.

Entre el 9 y 11 de noviembre, Valparaíso ofrecerá otro festival: Puerto de Ideas, que incluirá conferencias, diálogos y conciertos, con valores desde los $ 2 mil. Entre los autores invitados estarán el cronista venezolano Alberto Barrera Tyszka, el neurocientífico argentino Mariano Sigman y el sociólogo francés Gilles Lipovetsky.

PANORAMA LITERARIO

PRIMAVERA DEL LIBRO
Organizado por Editores de Chile y la Fundación Cultural de Providencia, el encuentro gratuito contará con 92 stands de editores independientes, en el Parque Bustamante, entre el 4 y el 7 de octubre, desde las 11.00 a las 22.00 horas.

FILBA
Realizado desde hace seis años en Buenos Aires, Montevideo y ahora en Santiago, el festival gratuito reunirá a Anne Carson, María Moreno, Mariano Blatt y Julieta Venegas, en la U. Diego Portales, el 16 y 17 de octubre.

FESTIVAL DE AUTORES
La Corporación del Libro y la Lectura junto a Editores de Chile realizarán por primera vez estas actividades gratuitas, que convocarán a autores chilenos, en la Casa central de la UC y el GAM, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre.

FERIA DEL LIBRO SANTIAGO
Será la 38 versión del evento organizado por la Cámara Chilena del Libro y se realizará en la Estación Mapocho junto a Editores de la Furia, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre. De $700 a $3.000.