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“Las bibliotecas protegen nuestros recuerdos e historias”

Susan Orlean
Escritora norteamericana:

“Las bibliotecas protegen nuestros recuerdos e historias”

La autora de El ladrón de orquídeas habla de su libro La biblioteca en llamas. En él relata el incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles en 1986 y rinde homenaje a la lectura.

Domingo 13 de enero de 2019, Antonio Díaz Oliva, Cultura & Espectáculos La Tercera

Harry Peak era uno de los tantos aspirantes a actores que circulaban por Los Ángeles. No había nacido muy lejos de ahí: su familia vivía a menos de dos horas de Hollywood. Pero luego de fracasar en castings, y de sobrevivir gracias a todo tipo de trabajos, Peak finalmente lo consiguió. La mañana del 29 de abril de 1986 apareció en la televisión. Aquel día fue entrevistado al encontrarse en la Biblioteca Pública de Los Ángeles durante el fuego que duró por más de siete horas. Sería el peor incendio en una biblioteca estadounidense. Uno que quemó 400.000 libros y dañó cientos de miles más.

Aunque claro: al parecer Harry Peak fue uno de esos testigos que vio todo demasiado cerca. Y que más tarde, cuando la policía lo visitó, no le quedó otra que cambiar su relato de lo sucedido. Lo que eventualmente lo convirtió en el principal sospechoso. Y en una figura pública.

El incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles es el tema del nuevo libro de la periodista Susan Orlean: La biblioteca en llamas. Nacida en 1955, Orlean es autora de siete libros de no-ficción. Ahí está Saturday Night (sin traducción al español, 1990), donde presenta una historia oral de lo que distinta gente hace un sábado por la noche. O El ladrón de orquídeas (Anagrama, 2001), donde le sigue los pasos al horticultor John Laroche, obsesionado con la orquídea perfecta, una historia que Spike Jonze adaptó a la pantalla grande en 2002, con Nicolas Cage y la misma Meryl Streep actuando de Susan Orlean. A todo eso hay que sumarle su carrera como periodista para el New Yorker. Y si bien por mucho tiempo vivió en Manhattan, desde 2011 escribe desde la otra costa del país: Los Ángeles.

“No estaba buscando escribir otro libro. Pero entonces escuché la historia del incendio y comencé a pensar en las bibliotecas y qué tipo de lugares representan en nuestra sociedad; y bueno, cambié de planes”, cuenta la autora.

La biblioteca en llamas es un libro interesante no solo por el relato de cómo el sistema de bibliotecas públicas de Los Ángeles tuvo que reestructurarse. También porque se puede leer como un estudio de California y Los Ángeles, y de la relación entre el género femenino y bibliotecas. Y asimismo porque presenta una historia personal: la de Orlean, quien creció yendo a bibliotecas con su madre, se convirtió en escritora y por eso mismo, asegura, en un momento decide quemar un libro. “Para sentir lo mismo que Harry Peak”, asegura. Y acto seguido incendia las hojas de una novela perfecta para la ocasión: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

“Hay cierto placer en hacer algo realmente tabú. Bueno, tal vez no es placer la palabra. Digo, al hacerlo me sentí llena de adrenalina”, cuenta al teléfono mientras maneja por Laurel Canyon, a lo largo de una entrevista que incluirá variados bocinazos en medio de un taco (“lo siento, esto es vergonzosamente Los Ángeles”), así como el sonido de la policía y los bomberos de California, quienes este año han tenido más trabajo que nunca . “El fuego es una cualidad distintiva de esta ciudad. Pensamos en este como un elemento natural de acá. Imagínate que Los Ángeles tiene una temporada de incendios. Y si bien en el caso de la biblioteca obviamente el incendio no era natural, de una u otra forma también lo era. El fuego es muy propio de esta ciudad”.

–“Las bibliotecas públicas en los Estados Unidos superan en número a los McDonald’s”, escribe. El dato me sorprendió…

-Parte de ese fenómeno es que las bibliotecas son sutiles. Están en los barrios. No las ves. Y los McDonald’s son muy fáciles de ver. Hay muchas ciudades pequeñas que no tienen una librería, pero sí una biblioteca pública. En Los Ángeles, por ejemplo, hay 72 bibliotecas en la ciudad y no creo que existan 72 librerías independientes o grandes.

–En EEUU las bibliotecas también son un refugio para los vagabundos. ¿Desde cuándo ocurre esto?

-Creo que esa falta de vivienda explotó durante la era de Reagan, a partir de la mitad de los 80. Y lo digo sin ningún dato científico. Pero mi experiencia personal es que comenzó entonces. Había tan pocos lugares para que las personas sin hogar pasaran tiempo durante el día, que las bibliotecas se convirtieron en una buena opción. Piénsalo, en un centro comercial te van a echar. Además, las bibliotecas son abiertas y acogedoras, y unos de los pocos lugares donde no hay que gastar dinero. Eso las hace únicas en el panorama estadounidense.

–¿Siempre fue parte de su plan explorar la relación entre género y bibliotecas? Algunos de los mejores personajes de su libro son mujeres, como Mary Jones, la primera graduada de bibliotecología en la Biblioteca de Los Ángeles.

-No, la verdad es que no esperaba escribir mucho sobre género. Y fue realmente interesante que de repente esto se volviera un elemento indispensable de mi libro. No sabía nada de Mary Jones, tampoco que la mayoría de los bibliotecarios, hace 100 años, eran hombres. Durante mi infancia y adolescencia la mayoría de los bibliotecarios eran mujeres. Aunque ahora más y más hombres estudian bibliotecología.

–Harry Peak bien podría aparecer en una película de los Coen, ¿no le parece?

-Totalmente. Para mí era una especie de arquetipo de California, de Los Ángeles y de Hollywood. Es el tipo de soñador que quiere una vida de celebridad para sí mismo. Harry realmente era… no sé, encarnaba a la perfección cierto prototipo de esta ciudad.

–Usted escribe que las bibliotecas luchan contra el tiempo.

-Y lo hacen con éxito. Aunque son vulnerables. Una biblioteca puede quemarse y perderlo todo. Completamente todo. Pero hasta el momento las bibliotecas son la mejor forma de combatir el paso del tiempo. Protegen nuestros recuerdos, la memoria y las historias.

FICHA

LA BIBLIOTECA EN LLAMAS

SUSAN ORLEAN

ED. Temas de Hoy

352 pp.

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La gráfica y la ilustración se incorporan a la Biblioteca Nacional

Artes y Letras El Mercurio, Domingo 5 de marzo de 2017

Por Maureen Lennon Zaninovic

Patrimonio | Las directrices que tendrá esta nueva área visual:

El periodista e investigador Claudio Aguilera, tiene a su cargo una nueva sección de este icónico edificio santiaguino que acogerá valiosos originales de creadores nacionales, como Coré, Themo Lobos, Pepo, Eduardo Armstrong, Renzo Pecchenino (Lukas) y Jaime Escudero, entre otros. “Lo que podamos rescatar del pasado, enhorabuena. Por eso estamos apelando a recibir donaciones de importantes colecciones históricas”, señala Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional.

El mundo de la ilustración y la gráfica chilena está viviendo días de auge. El surgimiento -en la última década- de festivales temáticos, galerías especializadas como Plop!, premiados historietistas como Gabriel Rodríguez y dibujantes como Francisco Javier Olea, Alberto Montt, Paloma Valdivia y Catalina Bu -entre otros-, y recientemente el éxito de ventas del libro “Historia de un oso”, revelan que este universo visual cuenta con entusiastas seguidores.

Pero más allá de este boom , la ilustración es un arte con larga data en nuestro país y con un importante arraigo en el imaginario de los chilenos, gracias al legado de inolvidables dibujantes como Coré, Themo Lobos, Pepo, Eduardo Armstrong, Elena Poirier, Renzo Pecchenino (Lukas), Jimmy Scott, Hervi, los hermanos Vicente y Antonio Larrea, entre otros.

En 1886, Luis Montt y Montt, director de la Biblioteca Nacional, ya vislumbraba la importancia de darle un resguardo a la creación de los artistas locales y estableció el gabinete de estampas, retratos y grabados. En esa misma línea, en 1932, la Biblioteca Nacional abrió su Sala de Estampas para acopiar “grabados, cromos, aguafuertes, litografías, y láminas de interés cultural o relacionados con las artes gráficas”. Desde hace más de un siglo, este recinto ha ido salvaguardando un importante patrimonio y en reconocimiento a esta labor en 2015 fue declarada Monumento Nacional la colección de historietas de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, la que cuenta con alrededor de 238 títulos editados en el país, que cubren desde 1906 al 2006.

“Se merecía una sección propia”

“Lo que estamos proponiendo no es algo nuevo. Hacia fines de los 60, Roque Esteban Scarpa, quien estuvo a cargo de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), intentó darle un nuevo impulso a esta área de láminas y estampas incorporándola a la Mapoteca. De alguna manera tenía sentido sumarla a una colección cartográfica, pero nosotros consideramos que se merecía una sección propia. La Dibam y su actual director, Ángel Cabeza, se hicieron eco de nuestra petición y conseguimos el apoyo para así dar forma a un módulo independiente. Las más importantes bibliotecas públicas del mundo, como la de España, cuentan con un espacio dedicado a las láminas y estampas, y nosotros decidimos mantener esa nomenclatura genérica propia del siglo XIX, para reforzar la idea de un material que tiene que ver con el recuerdo, con un valor de época”, señala a “Artes y Letras” Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional. Añade que durante meses se trabajó en darle un ordenamiento jurídico y en las próximas semanas estará habilitada una sala exclusiva para esta sección, contigua a la Mapoteca, “y esperamos que sea de gran utilidad para los investigadores y seguidores de este arte, que cada vez son más numerosos”, comenta Zegers.

El periodista Claudio Aguilera, reconocido investigador, socio fundador de la Galería Plop! y autor, entre otros volúmenes, de “Antología visual del libro ilustrado en Chile” (Quilombo Ediciones), responsable del prólogo de la reedición de “Perejil Piedra” de Coré, asumió el 1 de marzo la dirección de esta Unidad de Láminas y Estampas. El profesional, además, se desempeñó hasta 2011 como jefe de extensión cultural de la Biblioteca Nacional. “Esta es como mi casa y siento que es un muy bonito desafío regresar a este edificio en un área nueva y que me resulta bien cercana”, señala Claudio Aguilera, y agrega que “justamente me he dedicado el último tiempo al estudio de la historieta y la ilustración chilena. He publicado libros y he dictado clases y talleres sobre el tema. Me parece muy importante recordarles a las nuevas generaciones de ilustradores e historietistas que existe una historia y que estamos poniendo a su disposición una serie de materiales físicos que facilitarán el estudio. Estamos en un momento de creación, de investigación y de publicación muy importante. Hay mucho interés en la historieta, en la gráfica, en los afiches y en los panfletos. En las últimas décadas se han editado publicaciones muy valiosas a cargo de especialistas como Jorge Montealegre y Pedro Álvarez, lo que demuestra la creciente atracción que genera este campo”.

Pedro Pablo Zegers añade que existen secciones como la Hemeroteca de la biblioteca que cuentan con un material gráfico relevante, “pero la idea no es desvestir un santo para vestir otro. No vamos a desagregar colecciones de nuestra biblioteca para sumarlas a esta. El Museo Histórico Nacional, que pertenece a la Dibam, también adquirió parte importante del archivo del desaparecido Museo de la Historieta. La idea no es competir, sino complementarnos con otras unidades, generar conexiones y darles un espacio destacado a los originales de los artistas”.

Aguilera complementa que, además de las copias impresas, esta sección pondrá el énfasis en “el original de un afiche, en ese primer boceto o primer dibujo de un creador. Lamentablemente, en el último siglo se perdieron miles de originales de Coré, de Elena Poirier, de grandes ilustradores e historietistas, porque se los consideraba de poca estimación. Parte de la misión de la biblioteca es rescatar todas esas obras originales para entender todo un proceso que, finalmente, lleva a un ejemplar impreso. También, y ese es otro desafío, esperamos sumar a nuestra colección el trabajo de artistas chilenos contemporáneos”.

El director de la Biblioteca Nacional advierte que esta sección “se abre en un momento crucial de la historieta, la ilustración, el diseño y la gráfica chilena. Se abre en un momento en que estábamos a punto de perderlo todo. Hemos perdido mucho tiempo de acopio, pero aún podemos resguardar aquello que se nos fue. Lo que podamos rescatar del pasado, enhorabuena. Por eso estamos apelando a donaciones privadas de importantes colecciones históricas. Hacemos un llamado, queremos sensibilizar a los artistas y sus familiares, en el caso de que los creadores ya estén fallecidos, para que se animen a donar. La Dibam cuenta con un fondo de adquisición; siempre los recursos son escasos, pero -a pesar de los fondos limitados- hemos hecho esfuerzos no menores para incorporar colecciones gráficas completas a la biblioteca”.

Mantener una época de oro

Claudio Aguilera explica que “a nuestros grandes creadores hay que aglutinarnos en un solo lugar y afortunadamente hay varios artistas vivos, como los hermanos Vicente y Antonio Larrea -considerados icónicos creadores de afiches-, a los que queremos darle la seguridad de que su material quedará resguardado en una institución del Estado y en muy buenas manos, como parte de un acervo que puede ser revisado y estudiado. Dentro de nuestros objetivos como sección está poder difundir todo ese acopio a través de distintos libros y exposiciones. Todas esas obras que parecen dispersas conforman un núcleo en torno al patrimonio gráfico chileno, nos hablan de la memoria visual. Todas estas historietas, ilustraciones, etiquetas, afiches y panfletos, que incluso un día estuvieron botados en la calle, nos hablan de nuestro país, de una memoria que al investigarla nos permite revelar contextos diversos. Cada una de estas obras nos habla de los distintos momentos de la historia de Chile”.

El director de esta nueva unidad puntualiza que, junto con habilitar el espacio físico, “hay que iniciar el proceso de catalogación y digitalización de cada una de las piezas. Es un trabajo enorme y desafiante”, y remata que entre los años 30 y los 50 del siglo pasado “vivimos una edad de oro de la gráfica chilena, gracias al aporte de la Editorial Zig-Zag, con una producción muy variada tanto en libros como en revistas. Hoy también estamos viviendo un período efervescente y es probable que, gracias a las políticas que están llevando adelante el Estado y particulares, para la conservación, investigación y promoción de este material, este buen momento perdure en el tiempo”.

“Esta sección se abre en un momento crucial de la historieta, la ilustración, el diseño y la gráfica chilena”.

PEDRO PABLO ZEGERS,
DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

Dentro de nuestros objetivos como sección está poder difundir todo ese acopio a través de distintos libros y exposiciones.

CLAUDIO AGUILERA,
DIRECTOR DE LA UNIDAD DE LÁMINAS Y ESTAMPAS.

Desde dibujos originales de Coré hasta etiquetas de vino

Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional, comenta que el principal reto será el inventario y catalogación de todo el material que integrará este espacio. “Aún no tenemos una cifra exacta, pero estamos seguros de que todo este patrimonio -vía donaciones y adquisiciones- se duplicará rápidamente”, advierte.

Entre otras piezas, la Unidad de Láminas y Estampas acogerá afiches, ephemera (materiales escritos e impresos de corta duración) y publicidad chilena (juguetes de papel, láminas recortables, álbumes coleccionables, postales, tarjetas de saludos, esquelas, etiquetas, cajas de fósforos, calendarios, agendas, envases y folletos de diverso tipo), además de panfletos y propaganda política, ex libris y marcapáginas, obras de diseñadores gráficos chilenos, dibujos y fanzines.

De los dibujantes más icónicos, Claudio Aguilera explica que cuentan con originales de Mario Silva Ossa (1913-1950) conocido como Coré, Themo Lobos (1928-2012), Eduardo Armstrong (1931-1973), Pepo (1911-2000), Lukas (1934-1988), Jimmy Scott (1936), entre otros. “Hay dibujos de Antonio Romera (1908-1975), un gran artista y crítico español, y trabajos de Juan Emar (1893-1964) que son notables. Este proceso de inicio de la unidad ha implicado sumergirse en un mar gráfico que nos seguirá dando sorpresas”.

El director de la Unidad de Láminas y Estampas entrega algunas cifras: “Ya contamos con alrededor de 300 etiquetas de vino, cerca de mil afiches, 40 catálogos comerciales y alrededor de 80 agendas” y añade que los catálogos comerciales son un testimonio relevante no solo de diseño, sino de costumbres. “Ver, por ejemplo, un impreso de la desaparecida tienda Gath y Chaves, sin duda que es un valioso registro de la moda hacia mediados del siglo XX. Un catálogo comercial de 2017, en 50 años más, también va a ser un importante reflejo de nuestro tiempo y adquirirá valor”.

Pedro Pablo Zegers puntualiza que “hay una cantidad impensable de material que acogerá esta unidad, como invitaciones y etiquetas de marcas; de hecho estamos cerrando una alianza con el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) para realizar la digitalización de sus archivos antiguos”.

Investigadores, dibujantes e ilustradores valoran los alcances del proyecto

El poeta e investigador Jorge Montealegre es un autorizado experto del mundo del cómic y la ilustración local. Autor, entre otros estudios, de “Von Pilsener. Primer personaje de la historieta chilena” (Ediciones Asterión), comenta a “Artes y Letras” que le parece una idea magnífica esta Unidad de Láminas y Estampas. “Mi experiencia como investigador es que la historia ‘oficial’ tiene bordes que también son significativos y que no son consultados, que no son tomados con la seriedad que se merecen. Me refiero a toda esa historia informal que tiene que ver con la caricatura, con la ilustración, con la caricatura política y no política. Si uno revisa, por ejemplo, dibujos de distintas épocas de los más variados sombreros, trajes, autos y paisajes, estamos ante un cúmulo de imágenes donde hay muchos lenguajes comprometidos y que nos entregan un valioso testimonio de una época que se fue. Me parece muy relevante que la Dibam abra esta sección, también como una manera de hacer un distingo entre la Hemeroteca y otro tipo de archivos similares”.

Gabriel Rodríguez , el ilustrador chileno que ganó un Premio Eisner, el Oscar del cómic, por su versión de “Little Nemo” (la clásica viñeta de EE.UU.) explica a “Artes y Letras” que “si las condiciones en que se mantendrá en el tiempo esta colección son las adecuadas, por supuesto que consideraría encantado la posibilidad de donar material. Espero que este proyecto resulte de la mejor forma posible y ojalá genere un capital cultural permanente en el tiempo”.

Para Francisco Javier Olea , ilustrador de “El Mercurio”, es fundamental que alguna institución confiable “se haga cargo del acervo gráfico nacional, desde lo vernáculo hasta piezas únicas como bocetos y apuntes de artistas reconocidos. Hay un lenguaje en este material que habla desde lo visual de nuestros procesos como país. Hablamos tanto de una pretendida identidad y, desde mi punto de vista, una buena forma de sacar conclusiones es revisando este material”.

A su juicio, esta Unidad de Láminas y Estampas idealmente “debería funcionar como un museo/archivo y no como una bodega/depósito, con todos los estándares de conservación para evitar el deterioro de papeles y tintas. Debería ser un lugar en el que artistas, diseñadores y realizadores gráficos tuvieran la intención natural e imperiosa de resguardar su legado. Un archivo en el que pertenecer sea un orgullo. Así, se construye confianza en la cultura y el patrimonio y se abandonan prácticas burocráticas y de eficiencia dudosa que desprestigian estos buenos propósitos”.

La destacada ilustradora Paloma Valdivia comenta que “a fines de los 90 el concepto de ilustración era algo de lo que no se hablaba académicamente, a pesar de que sí había una importante bagaje anterior de ilustradores. Hoy sabemos que existe historia gráfica en nuestro país desde hace muchas décadas. Por todo eso, celebro el nacimiento de esta unidad y sugiero que su material se publicite y visualice en medios digitales para una mayor cobertura, sobre todo a estudiantes”.

Las ferias de libros compensan la escasa oferta literaria en regiones

El Mercurio. Santiago, Chile. 19/02/2011

Mientras el mundo discute sobre el acceso a los libros electrónicos, en Chile muchas ciudades todavía no tienen librerías. Ahí, son las ferias las que están acercando la literatura a la población.

Macarena Maldonado A.

El 29 de abril comienza la primera Feria Internacional del Libro Zicosur, FILZIC 2011, en Antofagasta. El evento, que espera reunir a unas 200.000 personas, congregará al mundo literario de Argentina, Perú, Bolivia y Chile, en el patio exterior de la estación de ferrocarriles. Para los lectores de la zona se trata de una muy buena noticia, ya que en la ciudad sólo existe una librería (Antártica).

En Machalí y El Salvador la situación es la misma. Pero en Rengo, es peor: sólo existe un puesto callejero con libros usados y piratas. Hacia Rancagua el panorama es un poco más alentador, con tres tiendas de libros nuevos (Librería Cervantes, Ágora y Libros Estado 90). “Aquí a los libreros no les ha ido muy bien. Los dueños de librerías tienen que tener otro negocio para poder vivir”, afirma la escritora Claudia Apablaza, dueña de Libros Estado 90.

El poeta Daniel Rojas, dueño de la editorial Cinosargo de Arica, también reconoce la escasa oferta literaria. “Es muy difícil que algunos libros lleguen, especialmente de editoriales independientes. El año pasado recorrimos desde Arica a Valparaíso, llevando nuestros libros y así logramos estar en el mercado”, cuenta. En su viaje, Daniel fue testigo del entusiasmo de la gente: “Nos dimos cuenta de que el interés existe”, señala. Para el escritor Rodrigo Ramos, de Antofagasta, las ferias de libros en regiones son una posibilidad real de acercar a los lectores. “La feria de abril va a ser una buena oportunidad para reactivar el tema literario”, afirma Ramos.

FERIAS AL RESCATE
Una situación poco alentadora que en parte es compensada por las ferias de libros. En La Serena, mañana llega a su fin la XXVI versión de esta tradicional fiesta literaria. Justamente en su inauguración, el presidente de la Cámara del Libro, Eduardo Castillo, señaló que en los últimos seis años se ha experimentado “un aumento importante de ferias literarias en el país, que superan las cuarenta, lo que refleja la importancia de sacar el libro a la calle”.

En lo que va del verano ya se han realizado cerca de diez ferias de libros en ciudades como Ovalle, Viña del Mar, Rancagua, Coñaripe, La Unión y Frutillar. En Santiago, durante enero ya son habituales la feria del libro usado de la Universidad Mayor, que se organiza hace 19 años, y la del Parque Forestal, hace nueve. En Quilpué, la Feria de Libro partió el 14 de febrero y sus 20 puestos estarán abiertos hasta hoy en la nueva plaza comunal.

Y hasta el jueves 24 se podrá visitar la primera Feria del Libro de Los Ángeles “Bío Bío Lee 2011” en el Mall Plaza Los Ángeles. Según Rodrigo Mosquera, director de la muestra, el objetivo es elevar el nivel de lectura de la ciudadanía.

PERO ESO NO ES TODO

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Con temáticas de amor y erotismo se realizará en La Serena la XXVI Feria Internacional del Libro

La Tercera. 31/01/2011

Los organizadores esperan la asistencia de más de 200 mil personas, entre turistas y lugareños.

EFE

Más de 200.000 personas espera recibir la XXVI edición de la Feria Internacional del Libro titulada “Letras llenas de erotismo pasión y amor, año de ponerse rojos” que se realizará en la cuidad chilena La Serena, entre el 4 y el 20 de febrero próximo, informaron hoy fuentes oficiales.

Según los organizadores, el evento tendrá como principal temática precisamente el amor y el erotismo que será tratado en diversas lecturas, presentaciones de libro, obras de teatro y música.

Asimismo, el certamen busca generar una conexión entre el público visitante y los escritores a través de debates y talleres de literatura que busca incluir a jóvenes creadores de los sectores más vulnerables.

La actividad en La Serena contará con la presencia de destacados escritores que presentarán sus libros más recientes. Entre los expositores se encuentran los novelistas: Hernán Rivera Letelier, Diamela Eltit, Teresa Calderón y Floridor Pérez.

“Esperamos generar un espacio de discusión y reflexión,invitar a la crítica y el debate”, señaló el alcalde Raúl Saldívar en una rueda de prensa en la presentación del festival.

El escritor Poli Délano dijo que “existen cambios en la sexualidad chilena. Por ejemplo las parejas jóvenes se besan,se tocan y se abrazan en la calle cosa que no existía antes con tal libertad antes”, apostilló.

***

Letras llenas de erotismo se toman la Feria Internacional del Libro en La Serena

El Mostrador. 31/01/2011

Entre los expositores se encuentran los novelistas: Hernán Rivera Letelier, Diamela Eltit, Teresa Calderón y Floridor Pérez.


***

Feria del Libro en La Serena espera más de 200.000 visitas

Diario Financiero. 31/01/2011

El evento tendrá como principal temática precisamente el amor y el erotismo que será tratado en diversas lecturas, presentaciones de libro, obras de teatro y música.

Las vacaciones y la lectura

El Mercurio. Santiago, Chile. 4/01/2011

Neva Milicic, sicóloga

Leyendo el discurso de Mario Vargas Llosa en la Academia Sueca, me surgió el tema de cómo las vacaciones son para los buenos lectores -niños, adolescentes o adultos- una posibilidad para ponerse al día con las lecturas pendientes o descubrir nuevos títulos o autores.

Comenzar con un paseo por las librerías o buscando en las bibliotecas de los amigos los libros que harán parte del equipaje es un rito que, compartido con los hijos, enriquece su bagaje cultural y será parte de sus recuerdos de infancia.

Vargas Llosa, en su discurso, parte mencionando el mágico momento en que aprendió a leer, a los cinco años, en el colegio de La Salle de Bolivia. Lo recuerda como un momento en que su vida se enriqueció porque pudo traspasar el tiempo y el espacio.

“La buena literatura -dice el autor- tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana”.

La apertura de mundos que supone la lectura nos pone ante la no siempre fácil tarea de promoverla en los niños, de una forma en que leer para ellos llegue a constituir una pasión y no una obligación. No es una tarea trivial, porque la televisión, los juegos electrónicos y el computador dificultan la tarea. Ojalá en las vacaciones el televisor esté dosificado o desaparezca si se sale a otro lugar a veranear, así como el resto de los aparatos electrónicos.

Dejar que los niños escojan los libros que quieren leer es mejor alternativa que imponer. Acompáñelos en el proceso de elegir y leer los libros. Puede ayudar a que los niños asocien la lectura con agrado y no como algo impuesto.

Seguir los intereses de los niños es básico para que disfruten la lectura. Comenzar contándoles historias, dejar que manipulen los libros, escoger textos interactivos, son caminos que conducen al niño o a la niña a ser un buen lector.

Aunque usted no sea un(a) lector(a) empedernido(a), trate de que sus hijos o hijas lo vean leer. Escoja un libro de cuentos cuyo contenido pueda compartir con ellos, de manera que la lectura sea un espacio de encuentro familiar.

Vargas Llosa tiene razón cuando sostiene:

“Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos, y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría”.

No se olvide de darse el tiempo para llevar unos pocos libros bien escogidos en su maleta, para usted y para sus hijos.

Blog: Lea esta columna y opine en http://blogs.elmercurio.com/ya

Comienza taller literario con Pepe Pelayo para fomentar la lectura

Emol. 1/01/2011
Radio Biobio.cl

La iniciativa está dirigida a quince niños seleccionados entre cuarto a octavo básico de establecimientos educacionales de toda la Región Metropolitana.

UPI

SANTIAGO.- El Consejo de la Cultura y las Artes de la Región Metropolitana, a través de su programa de Fomento Lector, comenzó el “Taller Literario con Pepe Pelayo” como premio y resultado del concurso “Los niños y sus Libruras: Humor en el Bicentenario“.

La iniciativa, está dirigida a quince niños seleccionados entre cuarto a octavo básico de establecimientos educacionales de toda la región y se desarrollará en cuatro sesiones de 2.5 horas pedagógicas cada una.

Para Sandra Cárdenas, mamá de Elías Bustos del Colegio “Bau” de Lo Prado, quien presentó el cuento “La casa en el árbol”, esta es una instancia de desarrollo y recreación en la que su hijo podrá conocer redes y fomentar su interés por lectura.

Los estudiantes que presentaron sus propios textos humorísticos llamados “Libruras”, serán beneficiados con la publicación de sus trabajos en un libro y en la página Web del Consejo de la Cultura www.consejodelaculturarm.cl.

Entre los premios, además del taller, tendrán la posibilidad de visitar una radio, en marzo o abril, con el objeto de conocer un estudio de grabación. Asimismo, podrán asistir durante el verano junto a sus padres al Museo Interactivo Mirador MIM.

El cierre está contemplado para el martes 4 de enero de 2011 en el Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna.

***
Cierre del taller literario con Pepe Pelayo

Dibam. 31/12/2010

La actividad será el martes 4 de enero de 2011 en el Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna. Vicuña Mackenna 94, desde las 10:30 a las 12:30 horas.

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El fenómeno editorial de la literatura juvenil

El Mercurio. Santiago, Chile. 26/12/2010

Se acabó la discusión: Los niños y jóvenes hoy leen más que nunca. La polémica que subsiste es en cuanto a la calidad de lo que leen. Porque sin duda, debido a la fiebre del chat, el facebook, los mensajes de texto que les bombardean todo el día por su celular, los menores están mucho más en contacto con el lenguaje escrito que con lo vivido por sus padres a esa edad. Pero también el mundo editorial ha visto aumentar en forma sostenida sus ventas de libros para niños y jóvenes.

Para reflexionar sobre este fenómeno, en febrero se inauguró en Chile el primer Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ). Y aunque el terremoto obligó a terminarlo antes de lo previsto, en el encuentro, organizado por la Fundación SM y el apoyo de la Dibam, escritores, ilustradores y expertos en el tema acordaron aumentar los esfuerzos para potenciar la literatura infantil y juvenil, promover la lectura en toda Iberoamérica, apoyados en sus raíces históricas, sopesando su desarrollo actual y sus proyecciones futuras.

También este año se comprobó la masiva convocatoria que despierta en el público chileno la Feria del Libro Infantil y Juvenil, uno de los grandes motores de la industria editorial. Hace rato ya que los efectos del éxito de Harry Potter se hacen patente en las librerías que aumentan el número de estantes de sus secciones comentadas para albergar las creaciones de Stephenie Meyer o de la española Laura Gallegos, autora de la millonaria saga “Memorias de Idhún”.

A lo anterior se suma la interminable producción de páginas que nace asociada a películas. El género fantástico predomina desde hace una década en la lectura juvenil, y si ayer erandominaban las reminiscencias medievales, los vampiros se imponen en la actualidad.

Los ilustradores también están de fiesta. Hoy los libros para los que no saben leer o los que recién están aprendiendo son un producto habitual. La novela gráfica, el cómic y el fuerte desarrollo del libro-álbum abren nuevas oportunidades laborales, no sólo para escritores sino también para aquellos creadores empeñados en hacer todavía más amable la lectura.