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Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

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Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

Lunes 4 de febrero de 2019, Daniela Silva Astorga, Cultura El Mercurio

Más de 280 mil archivos ofrece la plataforma web de nuestro principal centro bibliográfico, que cumple cinco años. Aquí, los logros y pendientes de esta plataforma, que depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Aunque ya a comienzos de los años 2000 la Biblioteca Nacional (BN) cimentaba su presencia en la web -con los populares sitios Memoria Chilena y Chile para Niños-, el salto decisivo ocurrió en 2013 con el estreno de la Biblioteca Nacional Digital (BNd).

Era una plataforma virtual pionera, que, a modo de gran paraguas, aglutinaría la oferta de esas dos páginas de contenidos editorializados con todos los demás recursos digitales de la institución. Desde entonces, y a través de una sola búsqueda, los usuarios podrían acceder no solo a referencias de títulos del catálogo, sino que también a miles de documentos, imágenes, videos o audios en formato digital. Archivos que, además, quedaban disponibles para descarga gratuita, si estaban en el dominio público. La iniciativa se lanzó durante los festejos por los dos siglos de la BN.

Han pasado cinco años desde ese hito y el crecimiento del sitio Bibliotecanacionaldigital.cl -cuyo presupuesto anual es de $200 millones- ha sido exponencial, según cuenta Roberto Aguirre (1968), quien está a su cargo como jefe del Departamento de Colecciones Digitales de la BN. “Ahora -explica- ofrecemos más de 280 mil archivos. Como vamos subiendo todo lo que digitalizamos y recibimos en donación o por depósito legal electrónico, nuestra oferta ha crecido en un 10% cada año”.

Frente a las visitas, si durante su primer semestre de funcionamiento recibieron a 28.285 usuarios, actualmente se contabilizan más de 40.000 visitantes al mes. Una masa que, durante 2018, descargó gratis más de 108 mil archivos y visitó 1.394.084 páginas desde la plataforma, cuyo espacio de almacenamiento actual es de 300 TB ( terabytes ).

Múltiples contenidos

“La BNd es un pilar fundamental de la Biblioteca Nacional, porque fomenta la democratización del acceso a valiosas colecciones”, comenta Carlos Maillet, director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, del que depende la institución.

Y basta ingresar al sitio para verse enfrentado a un monumental universo de contenidos -tanto, que la búsqueda puede ser compleja-. Como referencia, al escribir Vicente Huidobro en la barra de exploración, aparecen más 660 resultados, la mayoría manuscritos y recortes de referencias críticas.

Mientras que al teclear Valparaíso, el volumen es incluso mayor: más de 8.400 documentos digitales, entre fotografías, textos, videos, manuscritos y audios. Y asimismo, buceando, es posible hallar -entre miles de cosas- un manuscrito de “Alamiro” (1965), de Adolfo Couve; cartas de Carlos Pezoa Véliz, y partituras de Ramón Carnicer. O explorar la oferta de 14 fondos y colecciones, junto con el Archivo de la Web Chilena -que rescata, antes de su desaparición, sitios de relevancia histórica-, una rica sección de mapas, y Memoria Chilena o Chile para Niños. Siempre, ante dudas, está disponible un bibliotecario en línea.

“La riqueza de la Biblioteca Nacional Digital es que muestra todo lo que tenemos en las colecciones -entre investigaciones, sitios de contenidos, documentos, imágenes, registros audiovisuales y sonoros-. Pero también existe la opción de pesquisas acotadas. Por ejemplo, al indagar en el Archivo Fotográfico se encuentran solo imágenes”, afirma Aguirre. Y lo mismo ocurre al aplicar filtros de consulta.

Lo que muchas veces se extraña al buscar son los libros: aparecen menos títulos históricos de los que el usuario quisiera. Y aunque eso depende de si los libros están en el dominio público o no -como para poder escanearse y estar en línea-, también se ve determinado por un déficit de la plataforma: todavía falta enlazar de manera más fina los contenidos de la Biblioteca Nacional Digital con los de, por ejemplo, Memoria Chilena.

Así, como referencia, el volumen “Chile arte actual”, de Milan Ivelic y Gaspar Galaz, solo aparece en este último sitio -descargable gratuitamente-, y no así en la plataforma madre.

Al respecto, Aguirre comenta: “Estamos trabajando para mejorar las conexiones entre los sitios, porque los cruces de información son muy importantes para el usuario. Entonces, en los contenidos de Memoria Chilena estamos incluyendo un link de bibliografía complementaria que lleva a la Biblioteca Nacional Digital (lo que se puede ver ya en el minisitio ‘Prensa escolar’), y, viceversa. Es una tarea que emprenderemos durante 2019”. Junto con la creación de un servicio OAI (Open Archives Initiative), para la transferencia de datos que podrán ser utilizados por otras bibliotecas.

Otras mejoras recientes, con las que se celebraron los cinco años de la BNd, son la inclusión en la web de los archivos de Literatura Oral y de Láminas y Estampas, y la implementación de un nuevo visor, que permite examinar de manera más cómoda y nítida los archivos.

“Pero este nuevo visor también soluciona los problemas de compatibilidad que teníamos con algunos navegadores, mejora el despliegue de los archivos en los celulares, y presenta, muy a mano, los metadatos y la información del catálogo bibliográfico. Ahora, con el formato TIF Piramidal, que es de gran calidad y no tanto peso, es posible hacer zoom y mirar con más detalle”, comenta, contento, Aguirre.

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Memoria Chilena cumple 15 años como primera vitrina de la Biblioteca Nacional

Cultura El Mercurio, Domingo 8 de Abril de 2018.

El equipo editorial anuncia 20 nuevas publicaciones temáticas durante 2018, además de la digitalización de 75 mil páginas para la Biblioteca Nacional Digital y otros 10 minisitios en Chile para Niños.

Por Íñigo Díaz.

Se le conoce como Vanessa Carye, una especie de mariposa endémica chilena. Fue una de las primeras descritas por Claudio Gay en su “Atlas de la Historia Física y Política de Chile” (1844-48), cuya edición de 1854 se encuentra conservada y digitalizada en la Biblioteca Nacional. Con su colorido múltiple es, además, el logo de Memoria Chilena, la primera vitrina digital de la Biblioteca Nacional o bien su vía de acceso más directo al panorama de colecciones que allí se resguardan desde hace más de dos siglos.

“La Vanessa Carye era una especie bastante común en Chile, de manera que si todos pensamos en nuestra infancia, seguramente recordaremos a esta mariposa. Es un símbolo de nuestra memoria”, dice Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la biblioteca. Junto a Memoria Chilena operan también la Biblioteca Nacional Digital (BND), que permite un acceso remoto a los enormes volúmenes de contenidos, y Chile para Niños, sitio que presenta las colecciones bibliográficas y documentales a usuarios menores de 12 años.

En 2018, Memoria Chilena está cumpliendo 15 años desde que puso en marcha su proyecto en línea con los primeros 50 minisitios, como denominan allí a las unidades de contenidos, que son como páginas de una gran enciclopedia en línea. “En esos primeros tiempos trabajamos con temas fundamentales: los presidentes de Chile, los grandes escritores, los premios nacionales o acontecimientos históricos principales. A medida que fuimos creciendo hemos detectado vacíos que nos permiten completar temáticas”, señala Schütte.

Antes de esa marcha blanca, Memoria Chilena fue sometida a un largo proceso de diseño editorial y técnico. El proyecto se basó, principalmente, en la Gallica, la plataforma digital de la Biblioteca Nacional de Francia, y la American Memory, su similar en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

En los 15 años de actividad han publicado 958 minisitios, que abordan no solo historia política y literatura, sino temáticas muy diversas: arte, música, ciencia, tecnología, vida cotidiana.

“Todas las colecciones de la biblioteca (desde la Sala Medina a la Mapoteca o el Archivo de Tradición Oral), están representadas en Memoria Chilena”, explica Schütte. Si bien los planes originales pretendían alcanzar el millar de minisitios en 2018, el cronograma de publicaciones anuncia una veintena de ellos, por lo que los editores asumen que la cifra redonda tardará un año más.

En paralelo ya están trabajando en la puesta a punto de otro tanto de investigaciones para publicar en 2019, entre ellas la recordada Guía del Veraneante, una serie de colecciones de revistas deportivas, el espiritismo en Chile, la Academia Bellas Letras de 1873 o el Cerro Santa Lucía.

Más minisitios

Este año se sumarán otros 10 minisitios en Chile para Niños y la digitalización de nuevas 75 mil páginas de todas las secciones de la biblioteca para la BND. “El aporte de los usuarios es fundamental. Muchas ideas provienen de ellos”, dice Schütte. Las redes sociales de Memoria Chilena cuentan con 113 mil seguidores en Twitter y unos 240 mil en Facebook.

La temporada arrancó en marzo con los minisitios dedicados a la Antártica Chilena, con los documentos de los primeros 15 años del “Boletín del Instituto Antártico Chileno” (1965-79), y a Manuel Bilbao (1828-1895), hermano y compañero intelectual de Francisco Bilbao, descrito como férreo opositor de todo quien no alentara los ideales emancipadores que dieron sustento a la Sociedad de la Igualdad y la revolución de 1851. Están disponibles sus tres novelas.

Y desde esta semana se publicarán el minisitio de “El Semanario de Santiago”, dirigido entre 1842 y 1843 por José Victorino Lastarria, con su colección completa digitalizada, además de otro sobre la Quinta Normal.

A ellos se sumarán en adelante publicaciones en línea sobre los antiguos noticieros cinematográficos, las toponimias chilenas, las vacaciones y el Partido Liberal, además de otros monográficos de Nicomedes Guzmán, Augusto Orrego Luco, Armando Donoso y Vicente Huidobro, al cumplirse los 70 años de su muerte, con la digitalización de todas las primeras ediciones existentes en la biblioteca.

Cómo navegar
Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la Biblioteca Nacional, explica que la navegación en Memoria Chilena está pensada de dos formas. “La primera es para los usuarios que saben exactamente lo que buscan. Para eso está el buscador, que desplegará siempre, como resultado prioritario, el o los minisitios que aborden directamente el término buscado, o en segunda instancia aquellos que lo mencionen”, señala.

Agrega que los resultados de la búsqueda, a su vez, pueden refinarse a través de filtros por tipo de material. “De esta forma, si por ejemplo a alguien le interesan solo los minisitios, puede desagregarlos fácilmente, o por el contrario, si solo quiere revisar libros o revistas, o solo imágenes, también puede hacerlo”.

La otra forma de navegar es a través de búsquedas exploratorias. “Esta es la función del menú de la barra superior. Gracias a esta ordenación, un usuario que no sabe con certeza cómo orientar su búsqueda puede aproximarse a los contenidos a través de las secciones Lugares, Temas, Formatos o Fechas”, comenta Schütte.

Así, por ejemplo, en Temas “se podrá revisar los minisitios sobre Arquitectura y urbanismo, Ciencia y tecnología, Personajes, Cultura, Literatura, Historia y otros. Cada uno de estos temas presenta, a su vez, subtemas, para ir acotando las áreas de interés”. O en la sección Fechas, que presenta una completa línea de tiempo en la que se presentan por períodos y años los 959 minisitios existentes.

Daniela Schütte asegura que entre los aspectos que van a mejorar a mediano plazo está un refinamiento del buscador y también “la integración de filtros para el estatus de propiedad intelectual de los documentos, el perfeccionamiento de la visualización de la línea de tiempo de la sección Fechas y la integración de los contenidos de Biblioteca Nacional Digital y Chile para Niños como sugerencias de búsqueda”.

Metro estrenó tres máquinas dispensadoras de libros

El tren subterráneo dispuso equipos para préstamo de tomos en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos. Además se lanzó una “biblioteca digital” con 25 mil libros.

Jueves 8 de febrero de 2018, Diego Gotelli C., HoyxHoy

Inscribirse gratis en el servicio Bibliometro y portar el carnet de identidad. Con esos simples pasos desde ayer ya se puede retirar libros en las nuevas máquinas expendedoras que instaló el Metro de Santiago en tres de sus estaciones.

Se trata de máquinas similares a las que entregan golosinas o lácteos, pero que en su interior tienen 16 títulos con 10 copias cada uno, los que se pueden retirar para leer en 14 días, plazo que es renovable.

Los equipos son fruto de una alianza entre la empresa del tren subterráneo y la Dibam. Son de autoatención, pioneras en Latinoamérica, están presentes en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos, todas parte de la Línea 6 del Metro.

“Así como los carros de esta nueva Línea 6 han logrado trasladar y conectar a nuevos pasajeros, nuestro servicio también permitirá que más personas se conecten con la lectura, la cultura y la entretención”, dijo Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam.

Así, los dispensadores de libros se suman a los 20 puntos que tiene Bibliometro en toda la red, servicio que desde su creación en 1996 ha prestado más de cinco millones de tomos a sus socios inscritos. Sólo el año pasado prestaron más de 300 mil textos entre sus 55 mil usuarios activos.

Biblioteca digital

Otra iniciativa que presentó el tren subterráneo fue sus primeros puntos para préstamo digital de libros, en los que se pueden descargar más de 25 mil tomos gratis para ser leídos en los celulares o tablets.

El sistema, bautizado como “Bibliometro Digital”, consiste en la instalación de unas gigantografías con los diversos ejemplares disponibles en un sector de sus estaciones Inés de Suárez y Ñuñoa. Para descargarlos, los usuarios deben instalar en sus teléfonos la aplicación “BP Digital”, y con él escanear el código QR del texto elegido.

Desde la empresa indicaron que también se puede acceder al catálogo sin necesidad de visitar la estación.

Tras la descarga los libros quedan disponibles durante 15 días en el celular, renovable por siete días más. A su vez, la colección cuenta con varios libros de descarga liberada que se conservan indefinidamente en el dispositivo.

“Esperamos que muchos más usuarios se motiven y se suban al carro de la lectura”, señaló el gerente de Clientes y Sostenibilidad (i) de Metro, Patricio Baronti.

la oferta de libros en los dispensadores será recreativa, para fomentar su uso entre quienes no leen.

La Serena estrenará la biblioteca regional más grande del país

Tendrá una superficie de 5.592 m {+2} distribuidos en cinco niveles y una serie de adelantos:

La Serena estrenará la biblioteca regional más grande del país

Cristian Riffo Morales, Nacional El Mercurio, jueves 11 de enero de 2018.

El nuevo recinto lleva el nombre de Gabriela Mistral y está adosado a una casona adquirida por la poetisa en 1925, que está siendo refaccionada.

La Región de Coquimbo es conocida por ser la cuna de la poetisa y premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral. Su vida y obra han quedado plasmadas en una serie de edificios públicos, escuelas, liceos y casonas que le pertenecieron y que hoy forman parte de la llamada Ruta Mistraliana. Una de ellas es la llamada Casa de Las Palmeras, que se ubica en la avenida Francisco de Aguirre de La Serena.

La propiedad, de adobe y pino oregón, fue adquirida por Mistral en 1925 cuando regresó al país tras su paso por México. En esos años estaba emplazada en un sector rural de La Serena y su sueño era tener allí una “escuela granja”. Hoy, su destino será otro: la casona está siendo refaccionada para que vuelva a ser visitada por turistas e interesados en el legado de la poetisa.

Para ello, La Casa de Las Palmeras fue anexada a la nueva Biblioteca Regional “Gabriela Mistral”, tras un convenio entre la Municipalidad de La Serena y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam). El nuevo recinto cultural, que será inaugurado este verano, fue construido a solo metros de la emblemática propiedad.

“Lo trascendente del vínculo que va a haber entre la Casa Las Palmeras y la Biblioteca Regional es que la comunidad las identifique como un solo espacio. Creo que es la mezcla perfecta entre patrimonio e innovación. Este es el inicio de la Ruta Mistraliana”, indicó la directora de la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, Ximena Sobarzo.

Para Robinson Hernández, coordinador de la Ruta Camino a Gabriela Mistral, “este conjunto, bajo la dirección de la Dibam, garantiza un programa de extensión no solo de la obra mistraliana, sino que además es una puerta de ingreso a su legado y al mundo de la escritura para todos los grupos etarios”.

Con una superficie construida de 5.592 m {+2} distribuidos en 5 plantas, la nueva biblioteca será la más grande de su tipo en regiones e implicó una inversión cercana a los $10 mil millones financiados por la Dibam. Para su inauguración contará con más de 23.000 libros para consulta y/o préstamo -cifra que crecerá en forma considerable en los próximos meses- y se proyecta que durante el primer año de funcionamiento se presten más de 49.000 ejemplares.

El edificio tendrá una Sala Regional encargada de preservar y difundir la memoria, patrimonio y creación cultural de autores locales, y contará con la primera “guaguateca” del norte de Chile para atender a menores de 0 a 3 años.

También contará con una Sala +60, orientada a los adultos mayores, así como espacios de generación de proyectos colaborativos enfocados en el fomento productivo, la creación y el apoyo a las organizaciones en el desarrollo de sus iniciativas ciudadanas.

Concurso busca a los mejores booktubers del país

Los libros recomendados deben haber sido conseguidos en bibliotecas públicas.

Viernes 8 de septiembre de 2017, Pedro Pablo Robledo, La Hora.

Los libros recomendados deben haber sido conseguidos en bibliotecas públicas.

Para acercar a los jóvenes a la lectura a través de la tecnología, y dar a conocer las oportunidades de acceso gratuito a las colecciones de las bibliotecas públicas del país, ya está en marcha el tercer concurso para elegir a los mejores BookTubers de Chile.

“Esta iniciativa responde a la necesidad de fomentar la lectura de diferentes formas y en diferentes públicos”, explicó el jefe de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), Ángel Cabeza.

“El éxito que ha tenido el concurso de BookTubers nos demuestra que hay cada vez un mayor interés de los más jóvenes no sólo en leer, sino que en compartir y visibilizar la lectura, lo que nos alegra y nos invita también a seguir potenciando el quehacer de las bibliotecas públicas a lo largo del país”, agregó.

Para participar es necesario crear un video recomendando un libro que haya sido leído gracias a alguno de los más de 500 servicios bibliotecarios que existen a lo largo de Chile en convenio con la Dibam, incluyendo la Biblioteca Pública Digital, la red de Bibliometro y los Bibliomóviles.

Luego, se debe completar el formulario de inscripción disponible en la web del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP) (www.bibliotecaspublicas.cl). El concurso estará abierto hasta el próximo 3 de octubre.

“Creemos que esta es una gran oportunidad para demostrar que la lectura no necesariamente compite con la tecnología, ya que hoy muchos jóvenes sí están leyendo y consideran a la lectura como una actividad tan placentera que quieren compartirla con los demás mediante YouTube, y ponen en ello la misma emoción y entusiasmo que cuando hablan de una serie o un videojuego”, valoró Álvaro Soffia, coordinador de Fomento Lector del SNBP.

La premiación se llevará a cabo el primer fin de semana de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA).

5 categorías tiene el concurso: infantil, juvenil, adultos, youtubers y comics.

La nueva cara de la Biblioteca del Museo de Bellas Artes

Cultura El Mercurio, Viernes 21 de julio de 2017.

Tras un semestre de obras de remodelación, la biblioteca y el centro de documentación reabrieron esta semana a público. Tienen casi el doble de metros cuadrados y estanterías, gracias a una inversión de $106 millones.

Daniela Silva Astorga

El cambio fue radical. Si a inicios de 2016 prácticamente no entraba un libro más en la Biblioteca del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), así como tampoco cabían más papeles en su Centro de Documentación, ahora el archivo cuenta con el doble de metros cuadrados y estanterías, y un recinto cómodo para la lectura de sus usuarios. Algo que se había perdido desde 2010, por el arribo constante de materiales.

“Estaba todo mezclado. Oficinas, estanterías, cajas, espacios para leer, y no hallábamos qué hacer. No podíamos recibir bien al público. Así que ya con el ex director Milan Ivelic empezamos a pensar en construir un entrepiso para situar las oficinas y ganar espacio para repisas. Entonces, si bien el proyecto avanzó, no resultó. ¡Pero ahora sí!”, comenta, entusiasmada, Doralisa Duarte, directora de esta biblioteca especializada en el arte chileno y su historia.

En sus estanterías se resguardan 37 mil volúmenes, entre libros, catálogos y revistas. Mientras que en el Centro de Documentación es posible encontrar 630 metros lineales con recortes de prensa, fotos, cartas, textos, diapositivas y videos, a partir de los que la institución creó un completo conjunto de prensa. Todos estos materiales, asegura Duarte, están clasificados por artista -tienen archivos de unos 4.000 autores nacionales- y también por institución. Y a algunos se puede acceder digitalmente a través de http://www.bncatalogo.cl. Pero ahora, tras un semestre de obras, junto con una inversión de $106 millones, biblioteca y centro de documentación -al nororiente del primer piso del museo- cuentan con más espacio, por sus nuevas estanterías y el entrepiso. Asimismo, el proyecto contempló la restauración completa del salón (cornisas, parquet, zócalos), la compra de computadores, sillas y escritorios para los usuarios, y mejoras en la climatización e iluminación.

En resumen: por primera vez este archivo podrá dar acceso físico total y cómodo al público, que, en general, está constituido por investigadores o universitarios. Una nueva etapa que podría clasificarse de conquista, frente a nuevos visitantes, y de reconquista, pensando en los usuarios más antiguos. “Hemos vivido épocas en las que han venido muchas personas -dice Duarte-. A veces había más de 30 personas, y los demás debían esperar para entrar. Pero después las visitas bajaron por el acceso digital: de unos 6.000 usuarios físicos al año pasamos a 3.000; aunque teníamos más de 20 mil visitas mensuales en el sitio web Artistas Visuales Chilenos, que nació en esta biblioteca. Así que como no teníamos espacio para recibir, dejamos un poco de lado la difusión. Ahora sí esperamos tener más usuarios”.

Por su parte, Roberto Farriol, director del MNBA, celebra que “esta renovación le da el debido espacio a una de las mejores colecciones bibliográficas y documentales especializadas en arte chileno”. Y lo cierto es que estos depósitos jamás han tenido mejor infraestructura: la biblioteca se inició hacia 1930, con los catálogos y libros que arribaban al museo, pero que quedaban en la oficina del director.

Fue recién en 1976, con Lily Garafulic a cargo, que las estanterías se sacaron a un espacio común y se contrató a personal bibliotecario. Por eso, se considera que la Biblioteca del Museo Nacional de Bellas Artes nació como tal en 1977, ya a cargo de Doralisa Duarte. Y la historia avanzó, fundamentalmente a partir de donaciones y canjes -ahora reciben unos 500 volúmenes al año-, pasando por los subterráneos, las oficinas administrativas y el Salón Blanco. Hasta que en los tiempos de Ivelic, las estanterías arribaron definitivamente al salón donde están hoy.

Los núcleos de este archivo

Aunque casi todas las colecciones de la biblioteca han llegado vía donaciones, Doralisa Duarte destaca algunos legados que considera fundamentales, como por ejemplo el que recibieron de Alberto Pérez (1926-1999), artista, investigador y profesor histórico de la Universidad de Chile que donó todos sus libros, y el de la escultora Marta Colvin (1907-1995), quien les regaló fotografías y documentos sobre la totalidad de sus obras. También aceptaron los archivos personales del artista Juan Egenau (1927-1987) y del crítico Antonio Romera (1908-1975). “Y don Pedro Labowitz igualmente se comprometió a legarnos sus documentos”, afirma Duarte.

Los programas para incentivar la lectura desde la infancia

Publicado en el diario La Hora el Lunes 17 de julio de 2017.

Por Emma Antón

La Dibam cuenta con diversas actividades para las vacaciones. Zonas especiales para guaguas y técnicas de dibujo para contar historias son algunas de las estrategias.

En la última década, los resultados de Lectura en la prueba Simce de enseñanza media han disminuido 7 puntos. Si el 2005 se lograban 254 puntos en la medición, el año pasado se alcanzaron 247. Y los expertos coinciden en que el problema viene de atrás: la lectura debe ser incentivada desde que los niños son pequeños. Por ello, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), ha implementado una serie de actividades para que los niños se interesen por la lectura.

Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam, explicó a La Hora que “motivar a los niños a la lectura es motivar a un país a ser lector. Entonces, significa que tenemos que trabajar desde ya, desde la más tierna infancia”.

“Cuando motivamos a los niños hoy día a convertirse en lectores, significa que a futuro vamos a tener adultos capaces de interactuar y relacionarse mejor con su entorno, con la sociedad y contribuir a un mundo más tolerante, diverso y amigable para todos”.

Santiago
Una de las bibliotecas más grandes en la Región Metropolitana, la Biblioteca de Santiago (Matucana 151), cuenta con espacios diseñados especialmente para los niños, con el fin de que encuentren comodidad y un lugar que los invite a escuchar cuentos y leer. Uno de los sectores más innovadores es la Guaguateca, espacio gratuito enfocado para niños de 0 a 4 años y donde hay servicios especiales. El lugar tiene diferentes texturas y colores, y representa un bosque en el que los pequeños tienen acceso a la lectura en diferentes formatos.

El personal de la Guaguateca promueve la lectura a través de ambientes agradables y tranquilos, potenciando la lectura en voz alta de cuentos y poemas. Funciona de martes a viernes entre las 11 y las 17.30 horas, y el fin de semana entre las 11 y las 16.30. Para niños más grandes está la Sala Infantil, enfocada entre 5 y 10 años. Hay juegos y mobiliario diseñado para motivar la imaginación y la entretención desde los libros. Además, también hay espacios para realizar actividades como La hora del cuento o teatro infantil.

Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago, explicó que “creemos que si partimos fomentando la lectura en la primera infancia fomentamos el apego y el amor, la comunicación, sociabilización y el placer de desarrollar la imaginación, generando un espacio de encuentro, una posibilidad mágica donde un lector se encuentre con su lectura”.

“Los niños y las niñas que han tenido la oportunidad de encontrar el encanto de leer serán adultos creativos, críticos, participativos y capaces de tomar sus propias decisiones. La lectura está siempre presente y leemos de múltiples formas y en diferentes formatos, y debe ser un momento mágico que provocaremos cuando hagamos coincidir a un lector con su propia lectura”, indicó Valdés.

En la biblioteca además hay actividades enfocadas en los niños y sus vacaciones de invierno, como festivales de teatro, exposiciones y talleres, las que durarán hasta este domingo 23 de julio.

Otras comunas
En la Biblioteca Pública de La Pintana parten hoy, y hasta el miércoles, las tardes recreativas para niños, con lectura de cuentos, dibujo y pintura con témpera sobre historias narradas. También habrá juegos literarios. Las tardes recreativas parten a las 15.30 y terminan a las 18 horas.

En Isla de Maipo, la biblioteca comunal tendrá mañana y el jueves 20 de julio una actividad de cuentacuentos con Kamishinai. Esta técnica consiste en colocar láminas ilustradas en orden sobre un soporte o “teatrillo de papel”, que se van sucediendo a medida que va avanzando la historia. Parte a las 11.00.