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Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

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Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

Lunes 4 de febrero de 2019, Daniela Silva Astorga, Cultura El Mercurio

Más de 280 mil archivos ofrece la plataforma web de nuestro principal centro bibliográfico, que cumple cinco años. Aquí, los logros y pendientes de esta plataforma, que depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Aunque ya a comienzos de los años 2000 la Biblioteca Nacional (BN) cimentaba su presencia en la web -con los populares sitios Memoria Chilena y Chile para Niños-, el salto decisivo ocurrió en 2013 con el estreno de la Biblioteca Nacional Digital (BNd).

Era una plataforma virtual pionera, que, a modo de gran paraguas, aglutinaría la oferta de esas dos páginas de contenidos editorializados con todos los demás recursos digitales de la institución. Desde entonces, y a través de una sola búsqueda, los usuarios podrían acceder no solo a referencias de títulos del catálogo, sino que también a miles de documentos, imágenes, videos o audios en formato digital. Archivos que, además, quedaban disponibles para descarga gratuita, si estaban en el dominio público. La iniciativa se lanzó durante los festejos por los dos siglos de la BN.

Han pasado cinco años desde ese hito y el crecimiento del sitio Bibliotecanacionaldigital.cl -cuyo presupuesto anual es de $200 millones- ha sido exponencial, según cuenta Roberto Aguirre (1968), quien está a su cargo como jefe del Departamento de Colecciones Digitales de la BN. “Ahora -explica- ofrecemos más de 280 mil archivos. Como vamos subiendo todo lo que digitalizamos y recibimos en donación o por depósito legal electrónico, nuestra oferta ha crecido en un 10% cada año”.

Frente a las visitas, si durante su primer semestre de funcionamiento recibieron a 28.285 usuarios, actualmente se contabilizan más de 40.000 visitantes al mes. Una masa que, durante 2018, descargó gratis más de 108 mil archivos y visitó 1.394.084 páginas desde la plataforma, cuyo espacio de almacenamiento actual es de 300 TB ( terabytes ).

Múltiples contenidos

“La BNd es un pilar fundamental de la Biblioteca Nacional, porque fomenta la democratización del acceso a valiosas colecciones”, comenta Carlos Maillet, director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, del que depende la institución.

Y basta ingresar al sitio para verse enfrentado a un monumental universo de contenidos -tanto, que la búsqueda puede ser compleja-. Como referencia, al escribir Vicente Huidobro en la barra de exploración, aparecen más 660 resultados, la mayoría manuscritos y recortes de referencias críticas.

Mientras que al teclear Valparaíso, el volumen es incluso mayor: más de 8.400 documentos digitales, entre fotografías, textos, videos, manuscritos y audios. Y asimismo, buceando, es posible hallar -entre miles de cosas- un manuscrito de “Alamiro” (1965), de Adolfo Couve; cartas de Carlos Pezoa Véliz, y partituras de Ramón Carnicer. O explorar la oferta de 14 fondos y colecciones, junto con el Archivo de la Web Chilena -que rescata, antes de su desaparición, sitios de relevancia histórica-, una rica sección de mapas, y Memoria Chilena o Chile para Niños. Siempre, ante dudas, está disponible un bibliotecario en línea.

“La riqueza de la Biblioteca Nacional Digital es que muestra todo lo que tenemos en las colecciones -entre investigaciones, sitios de contenidos, documentos, imágenes, registros audiovisuales y sonoros-. Pero también existe la opción de pesquisas acotadas. Por ejemplo, al indagar en el Archivo Fotográfico se encuentran solo imágenes”, afirma Aguirre. Y lo mismo ocurre al aplicar filtros de consulta.

Lo que muchas veces se extraña al buscar son los libros: aparecen menos títulos históricos de los que el usuario quisiera. Y aunque eso depende de si los libros están en el dominio público o no -como para poder escanearse y estar en línea-, también se ve determinado por un déficit de la plataforma: todavía falta enlazar de manera más fina los contenidos de la Biblioteca Nacional Digital con los de, por ejemplo, Memoria Chilena.

Así, como referencia, el volumen “Chile arte actual”, de Milan Ivelic y Gaspar Galaz, solo aparece en este último sitio -descargable gratuitamente-, y no así en la plataforma madre.

Al respecto, Aguirre comenta: “Estamos trabajando para mejorar las conexiones entre los sitios, porque los cruces de información son muy importantes para el usuario. Entonces, en los contenidos de Memoria Chilena estamos incluyendo un link de bibliografía complementaria que lleva a la Biblioteca Nacional Digital (lo que se puede ver ya en el minisitio ‘Prensa escolar’), y, viceversa. Es una tarea que emprenderemos durante 2019”. Junto con la creación de un servicio OAI (Open Archives Initiative), para la transferencia de datos que podrán ser utilizados por otras bibliotecas.

Otras mejoras recientes, con las que se celebraron los cinco años de la BNd, son la inclusión en la web de los archivos de Literatura Oral y de Láminas y Estampas, y la implementación de un nuevo visor, que permite examinar de manera más cómoda y nítida los archivos.

“Pero este nuevo visor también soluciona los problemas de compatibilidad que teníamos con algunos navegadores, mejora el despliegue de los archivos en los celulares, y presenta, muy a mano, los metadatos y la información del catálogo bibliográfico. Ahora, con el formato TIF Piramidal, que es de gran calidad y no tanto peso, es posible hacer zoom y mirar con más detalle”, comenta, contento, Aguirre.

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Metro estrenó tres máquinas dispensadoras de libros

El tren subterráneo dispuso equipos para préstamo de tomos en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos. Además se lanzó una “biblioteca digital” con 25 mil libros.

Jueves 8 de febrero de 2018, Diego Gotelli C., HoyxHoy

Inscribirse gratis en el servicio Bibliometro y portar el carnet de identidad. Con esos simples pasos desde ayer ya se puede retirar libros en las nuevas máquinas expendedoras que instaló el Metro de Santiago en tres de sus estaciones.

Se trata de máquinas similares a las que entregan golosinas o lácteos, pero que en su interior tienen 16 títulos con 10 copias cada uno, los que se pueden retirar para leer en 14 días, plazo que es renovable.

Los equipos son fruto de una alianza entre la empresa del tren subterráneo y la Dibam. Son de autoatención, pioneras en Latinoamérica, están presentes en las estaciones Inés de Suárez, Ñuñoa y Cerrillos, todas parte de la Línea 6 del Metro.

“Así como los carros de esta nueva Línea 6 han logrado trasladar y conectar a nuevos pasajeros, nuestro servicio también permitirá que más personas se conecten con la lectura, la cultura y la entretención”, dijo Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam.

Así, los dispensadores de libros se suman a los 20 puntos que tiene Bibliometro en toda la red, servicio que desde su creación en 1996 ha prestado más de cinco millones de tomos a sus socios inscritos. Sólo el año pasado prestaron más de 300 mil textos entre sus 55 mil usuarios activos.

Biblioteca digital

Otra iniciativa que presentó el tren subterráneo fue sus primeros puntos para préstamo digital de libros, en los que se pueden descargar más de 25 mil tomos gratis para ser leídos en los celulares o tablets.

El sistema, bautizado como “Bibliometro Digital”, consiste en la instalación de unas gigantografías con los diversos ejemplares disponibles en un sector de sus estaciones Inés de Suárez y Ñuñoa. Para descargarlos, los usuarios deben instalar en sus teléfonos la aplicación “BP Digital”, y con él escanear el código QR del texto elegido.

Desde la empresa indicaron que también se puede acceder al catálogo sin necesidad de visitar la estación.

Tras la descarga los libros quedan disponibles durante 15 días en el celular, renovable por siete días más. A su vez, la colección cuenta con varios libros de descarga liberada que se conservan indefinidamente en el dispositivo.

“Esperamos que muchos más usuarios se motiven y se suban al carro de la lectura”, señaló el gerente de Clientes y Sostenibilidad (i) de Metro, Patricio Baronti.

la oferta de libros en los dispensadores será recreativa, para fomentar su uso entre quienes no leen.

Concurso busca a los mejores booktubers del país

Los libros recomendados deben haber sido conseguidos en bibliotecas públicas.

Viernes 8 de septiembre de 2017, Pedro Pablo Robledo, La Hora.

Los libros recomendados deben haber sido conseguidos en bibliotecas públicas.

Para acercar a los jóvenes a la lectura a través de la tecnología, y dar a conocer las oportunidades de acceso gratuito a las colecciones de las bibliotecas públicas del país, ya está en marcha el tercer concurso para elegir a los mejores BookTubers de Chile.

“Esta iniciativa responde a la necesidad de fomentar la lectura de diferentes formas y en diferentes públicos”, explicó el jefe de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), Ángel Cabeza.

“El éxito que ha tenido el concurso de BookTubers nos demuestra que hay cada vez un mayor interés de los más jóvenes no sólo en leer, sino que en compartir y visibilizar la lectura, lo que nos alegra y nos invita también a seguir potenciando el quehacer de las bibliotecas públicas a lo largo del país”, agregó.

Para participar es necesario crear un video recomendando un libro que haya sido leído gracias a alguno de los más de 500 servicios bibliotecarios que existen a lo largo de Chile en convenio con la Dibam, incluyendo la Biblioteca Pública Digital, la red de Bibliometro y los Bibliomóviles.

Luego, se debe completar el formulario de inscripción disponible en la web del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP) (www.bibliotecaspublicas.cl). El concurso estará abierto hasta el próximo 3 de octubre.

“Creemos que esta es una gran oportunidad para demostrar que la lectura no necesariamente compite con la tecnología, ya que hoy muchos jóvenes sí están leyendo y consideran a la lectura como una actividad tan placentera que quieren compartirla con los demás mediante YouTube, y ponen en ello la misma emoción y entusiasmo que cuando hablan de una serie o un videojuego”, valoró Álvaro Soffia, coordinador de Fomento Lector del SNBP.

La premiación se llevará a cabo el primer fin de semana de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA).

5 categorías tiene el concurso: infantil, juvenil, adultos, youtubers y comics.

Los programas para incentivar la lectura desde la infancia

Publicado en el diario La Hora el Lunes 17 de julio de 2017.

Por Emma Antón

La Dibam cuenta con diversas actividades para las vacaciones. Zonas especiales para guaguas y técnicas de dibujo para contar historias son algunas de las estrategias.

En la última década, los resultados de Lectura en la prueba Simce de enseñanza media han disminuido 7 puntos. Si el 2005 se lograban 254 puntos en la medición, el año pasado se alcanzaron 247. Y los expertos coinciden en que el problema viene de atrás: la lectura debe ser incentivada desde que los niños son pequeños. Por ello, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), ha implementado una serie de actividades para que los niños se interesen por la lectura.

Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam, explicó a La Hora que “motivar a los niños a la lectura es motivar a un país a ser lector. Entonces, significa que tenemos que trabajar desde ya, desde la más tierna infancia”.

“Cuando motivamos a los niños hoy día a convertirse en lectores, significa que a futuro vamos a tener adultos capaces de interactuar y relacionarse mejor con su entorno, con la sociedad y contribuir a un mundo más tolerante, diverso y amigable para todos”.

Santiago
Una de las bibliotecas más grandes en la Región Metropolitana, la Biblioteca de Santiago (Matucana 151), cuenta con espacios diseñados especialmente para los niños, con el fin de que encuentren comodidad y un lugar que los invite a escuchar cuentos y leer. Uno de los sectores más innovadores es la Guaguateca, espacio gratuito enfocado para niños de 0 a 4 años y donde hay servicios especiales. El lugar tiene diferentes texturas y colores, y representa un bosque en el que los pequeños tienen acceso a la lectura en diferentes formatos.

El personal de la Guaguateca promueve la lectura a través de ambientes agradables y tranquilos, potenciando la lectura en voz alta de cuentos y poemas. Funciona de martes a viernes entre las 11 y las 17.30 horas, y el fin de semana entre las 11 y las 16.30. Para niños más grandes está la Sala Infantil, enfocada entre 5 y 10 años. Hay juegos y mobiliario diseñado para motivar la imaginación y la entretención desde los libros. Además, también hay espacios para realizar actividades como La hora del cuento o teatro infantil.

Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago, explicó que “creemos que si partimos fomentando la lectura en la primera infancia fomentamos el apego y el amor, la comunicación, sociabilización y el placer de desarrollar la imaginación, generando un espacio de encuentro, una posibilidad mágica donde un lector se encuentre con su lectura”.

“Los niños y las niñas que han tenido la oportunidad de encontrar el encanto de leer serán adultos creativos, críticos, participativos y capaces de tomar sus propias decisiones. La lectura está siempre presente y leemos de múltiples formas y en diferentes formatos, y debe ser un momento mágico que provocaremos cuando hagamos coincidir a un lector con su propia lectura”, indicó Valdés.

En la biblioteca además hay actividades enfocadas en los niños y sus vacaciones de invierno, como festivales de teatro, exposiciones y talleres, las que durarán hasta este domingo 23 de julio.

Otras comunas
En la Biblioteca Pública de La Pintana parten hoy, y hasta el miércoles, las tardes recreativas para niños, con lectura de cuentos, dibujo y pintura con témpera sobre historias narradas. También habrá juegos literarios. Las tardes recreativas parten a las 15.30 y terminan a las 18 horas.

En Isla de Maipo, la biblioteca comunal tendrá mañana y el jueves 20 de julio una actividad de cuentacuentos con Kamishinai. Esta técnica consiste en colocar láminas ilustradas en orden sobre un soporte o “teatrillo de papel”, que se van sucediendo a medida que va avanzando la historia. Parte a las 11.00.

Las buenas cifras de las bibliotecas públicas en Chile

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Cultura El Mercurio, Domingo 16 de julio de 2017.

Todos sus servicios son gratuitos:

Las buenas cifras de las bibliotecas públicas en Chile

Romina de la Sotta Donoso

Gonzalo Oyarzún , la máxima autoridad del ámbito en el país, comenta el explosivo aumento de usuarios digitales y el perfeccionamiento del proceso de compra de libros. También revela nuevos planes con Gendarmería.

El gran salto se dio el año pasado. La Biblioteca Pública Digital (BPD) pasó de 13.300 préstamos anuales a 113.575. Explosivo aumento que se explica principalmente por dos factores, según Gonzalo Oyarzún, encargado del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas y subdirector de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam).

“El año pasado implementamos una aplicación que facilitó el acceso; me permite pedir el libro en la computadora, leerlo en mi tablet y retomarlo en la misma página en mi teléfono mientras me traslado. Lo otro fue la enorme llegada de libros digitales en español”, aclara. “Las estadísticas muestran que ya superamos los 70 mil préstamos entre enero y junio. Este crecimiento es consistente y parece no tener marcha atrás; la BPD es la tercera biblioteca pública que más presta en Chile. Además, el número de reservas es altísimo, en el primer semestre hubo 31.693”.

-¿Cómo se comporta la lectoría en la Biblioteca Pública Digital?

“Es muy parecida a la de las bibliotecas públicas. Tenemos una alta concentración de préstamos en un grupo de 10 a 20 títulos, pero eso equivale a menos del 10% del total, y el libro más leído está cerca del 0,4% de los préstamos”.

-¿Han disminuido los lectores en bibliotecas por la BPD?

“No. Las dos bibliotecas que más libros prestan son la Biblioteca de Santiago y Bibliometro. Además, en los últimos años el préstamo de libros ha aumentado sistemáticamente en las bibliotecas públicas. En 2010 eran poco más de un millón 100 mil, y el año pasado fueron casi 2 millones”.

Proceso de compra

El sistema que dirige Oyarzún es responsable, entre otras cosas, de la adquisición de libros para las más de 450 bibliotecas públicas que hay desde Visviri a Puerto Williams.

En 2013 hubo polémica porque se compró, entre otros, dos biografías de Camiroaga y superventas de Pilar Sordo, Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier y Pablo Simonetti. Fueron elegidos por 250 bibliotecarios.

“Los libros que generaron la polémica y que fueron los más pedidos, eran dos sobre 12 mil. Fueron 350 ejemplares sobre 45 mil. Me parece muy bien que haya gente que esté muy atenta a cómo estamos comprando, pero en la última década nos hemos dedicado a profundizar el proceso democrático y participativo de adquisición de libros. Siempre se dice que vamos a regionalizar o a dar libertad, pero después hay nerviosismo cuando todos quieren leer el libro de Baradit o ‘Relatos de una mujer borracha’. Asumamos las consecuencias de la libertad”.

-¿Se perfeccionó el sistema?

“Hemos entregado sobre el 50% de la selección de los libros a las regiones, donde se generan modelos participativos. Y entre el 20% y el 30% son seleccionados por los bibliotecarios de todo el país en la Feria del Libro. Hemos trabajado tres años para perfeccionar este proceso, que ahora también cuenta con un comité de recomendaciones, integrado por periodistas, académicos, bibliotecarios y gente de regiones”.

Tras una primera lista de 700 títulos, el comité discute y elabora una lista corta de 200, que distribuyen en el país. “Más del 90% de las comunas de Chile no cuenta con una librería donde hojear un volumen, así que esta lista es una buena guía antes de que los bibliotecarios vengan a la Feria del Libro”.

-¿Cómo responde a las críticas de que en las bibliotecas haya libros de cocina o de autoayuda?

“Tenemos una mentalidad súper conservadora, de que las bibliotecas solo son para prestar libros. Pero hoy día no tiene ningún sentido una biblioteca pública como conservadora de una cultura y un patrimonio al cual solo algunos pueden acceder. Lo principal en una biblioteca no son sus libros ni la infraestructura, sino la comunidad a la que sirve, y trabajamos pensando en el habitante real del territorio”.

Así, por ejemplo, BiblioRedes capacita cada año a más de 50 mil personas en ámbitos como la programación: “Más del 65% de las capacitaciones de las distintas agendas digitales se hacen a través de este programa”.

Otro proyecto estrella lo tienen con Gendarmería. Están instalando laboratorios y bibliotecas en todos los recintos penitenciarios con más de 50 internos. El 37,6% de los internos del país ya tiene acceso al servicio y han pedido 16 mil libros. “También hay actividades de fomento lector, con los gendarmes y las familias, y se capacitan en alfabetización digital. Todo esto genera un ambiente propicio para la reinserción laboral, social y familiar. Y se puede ir más allá; en Francia, por ejemplo, se aprobó una ley de que por cada libro leído tú tienes un día menos de reclusión. Y han detectado que del grupo que participa en ese programa solo un 10% reincide, frente al 60% del resto. Claramente, ahí hay una oportunidad”, cierra Oyarzún.

Tendencia: La mayor red cultural de Chile

[Artículo como parte de “las grandes visitas, controversias e hitos en el recuento cultural de 2016” publicado en el suplemento Artes y Letras del diario El Mercurio del domingo 11 de diciembre de 2016. Seleccionamos un extracto de este artículo, referido a las bibliotecas].

Gestión cultural: un año de controversias, multitudes y progreso digital

El Centro Cerrillos todavía tiene enfrentados a críticos y especialistas. Mientras, el Centro Cultural La Moneda ha tenido más de 1 millón 200 mil vistas, gracias a sus exposiciones sobre Egipto y China, y las bibliotecas públicas se consolidan como el gran sistema cultural de Chile, especialmente con el explosivo crecimiento de su servicio digital. Todavía se espera el Ministerio de las Culturas y la seguridad en museos y otros recintos sigue al debe.

(…)

Tendencia: La mayor red cultural de Chile

2 En Chile, hay más bibliotecas públicas que sucursales de BancoEstado. Con esa broma, pero en serio, Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam, grafica una evidencia: que son “la red cultural más grande de Chile”. Se trata de un universo que recibe al año cerca de 15 millones de personas, realiza unos 2 millones de préstamos y que incluye a servicios como las Bibliotecas Regionales, BiblioRedes, Bibliometro (cumplió 20 años), Bibliomóviles y la Biblioteca Pública Digital. Esta última marcó en 2016 un hito: desde enero a noviembre registra 75 mil usuarios (tenían 9 mil a principios de año), 88 mil préstamos de libros, y su colección cuenta con 12 mil títulos y 22 mil ejemplares. “Hoy es la tercera en préstamo de libros”, dice Oyarzún, “llega a todo el territorio e incluso a chilenos en el extranjero”; una labor que fue reconocida con un premio a la innovación Avonni. También destaca la inauguración y reinauguración de nueve bibliotecas y espacios bibliotecarios, por ejemplo, en Río Claro, Coquimbo, Mulchén y Maule. También 18 nuevas bibliotecas en centros penitenciarios, que se suman a las 15 abiertas el año pasado y que para 2018 abarcará el 100% de los recintos. Otro hito es que, después de 20 años, hace un mes, la Bibliolancha de Quemchi, en Chiloé, cuenta con su propia embarcación; un logro que coincide con el reconocimiento a Teolinda Higueras -el motor de ese proyecto- como una de las 100 mujeres líderes de la revista Sábado.

Biblioteca Pública Digital: Cómo pasó en 9 meses de 10 mil a 74 mil inscritos

Diario La Segunda, Viernes 25 de noviembre de 2016.

Es la tercera con más demanda.

Recibió el Premio Avonni 2016 a la innovación pública y su modelo es mirado desde Japón, Alemania y Canadá.

Por Patricio Pino M.

De todos los textos que leyó cuando niña mientras vivía en Argelia, el que más le gustaba a Florencia García (43) era «Asterix». Treinta años después, ese gusto por las historietas y la ilustración ha sido clave en la flexibilidad que ha tenido al armar la atractiva vitrina de la Biblioteca Pública Digital (BPD).

Allí, un día puede promocionar a Condorito y las Memorias de Ricky Martin y al otro Mal de amor, del Premio Nacional de Poesía 2015, Oscar Hahn.

Candidata a doctora en Filología Hispánica de la U. de Valladolid, en solo tres años García transformó a la BPD —de la que hoy es directora— en la tercera más demandada del país. Solo es antecedida por la Biblioteca de Santiago y Bibliometro, dos proyectos que la anteceden en al menos una década.

Este año en especial ha sido el destape de la BPD. No solo porque acaba de recibir el Premio Avonni 2016 a la innovación pública, sino porque solo en 9 meses —de febrero a noviembre— pasó de 10 mil inscritos a más de 74 mil.

Aunque las licencias digitales hacen que el inventario pueda variar bruscamente, hoy la BPD (depende de la DIBAM) tiene 14.500 títulos y 25 mil copias. Hasta ahora ha prestado 7 mil libros.

Hoy hay libros que tienen más de una copia. En cambio, cuando partieron, a comienzos de 2013, cada ejemplar tenía solo una: el inventario era de 3 mil «licencias», el término técnico para cada volumen. Para acceder a ellos hay que inscribirse en la BPD; solo se necesita ir a www.bpdigital.cl y poner el RUT.

Florencia aspira a que la biblioteca sea “un centro de palabras. Un espacio donde la gente pueda interactuar, no solo para leer, sino también preguntar, conversar, y hasta pelear”.

Su trayectoria justamente se vincula a eso. Partió en una biblioteca municipal en Colina en 2000. Pasó a la primera Biblioteca Viva de Mall Plaza (que en dos meses, en sede Vespucio, captó 2.300 socios). Luego fue a la DIBAM a digitalizar las fichas bibliográficas de las 375 bibliotecas, y de ahí pasó a la BPD: en la práctica, ella y el escritor Salvador Young (medio hermano de Rafael Gumucio) están a cargo.

Cientos de reservas

“Difícilmente en Japón, Alemania o Canadá anden buscando un libro en nuestra biblioteca. Pero de allá nos están mirando, porque esta es una experiencia única. Ninguna biblioteca digital cubre un territorio nacional y llega a los connacionales fuera del país”, dice el subdirector de Bibliotecas Públicas, Gonzalo Oyarzún.

De hecho, el 40% de las visitas provienen del extranjero, presumiblemente chilenos que viven en Estados Unidos, España y Argentina.

El sueño es tener los mismos libros que hoy están en venta en todas las librerías de Chile, con la mayor cantidad de copias disponibles.

Hoy la demanda de los títulos es mayor que la oferta. Por ejemplo, «Historia Secreta de Chile» tiene 29 copias, pero hay 545 reservas, por lo que una persona debe esperar 210 días para leerla. «Relatos de una mujer borracha» tiene 21 copias y 437 reservas: la espera es de 234 días.

Oyarzún reconoce que el camino no ha sido fácil para García. “Hay cosas súper dramáticas con las que Florencia ha debido batallar. En Chile, por ejemplo, no existen libros electrónicos. La ley, formalmente, dice que los libros son de pulpa y tinta. Mientras no se cambie, esto será un trabajo en un terreno bastante árido”.

“Es una experiencia única. Ninguna digital cubre un territorio y fuera del país”

Gonzalo Oyarzún, Subdirector de Bibliotecas Públicas.

“La idea es que la biblioteca sea un centro de palabras y la gente pueda hasta pelear”

Florencia García, Directora de la B. Pública Digital.