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Lucía Abello: “Cada persona es un potencial lector y desde ahí proyectamos nuestra labor”

Lucía Abello: “Cada persona es un potencial lector y desde ahí proyectamos nuestra labor”

Por Daniel Navarrete Alvear, Valdivianas, Diario Austral de Valdivia, Sábado 22 de febrero de 2020.

La nueva Coordinadora Regional de Bibliotecas Públicas, analiza los desafíos de su gestión en Los Ríos. Es bibliotecóloga, botánica y licenciada en Tecnologías de la información. Asumió el cargo en enero.

Hace ocho años Lucía Abello fue escogida como Bibliotecaria Destacada por el Colegio de Bibliotecarios de Chile. El reconocimiento es parte de un extenso curriculum donde figura haber sido la directora de la Biblioteca Pública Municipal de Doñihue por más de dos décadas; y al que ahora agrega ser la nueva Coordinadora Regional de Bibliotecas Públicas de Los Ríos.

Asumió el cargo en enero. Está a la cabeza de un equipo de seis profesionales con la misión de reforzar el trabajo de cada una de las doce bibliotecas públicas que hay en la región. Las que funcionan vinculadas a las municipalidades y que con el paso del tiempo se han vuelto lugares donde hay mucho más que solamente libros. Y la clave para entender eso, está en los usuarios.

“Cada persona es un potencial lector y desde ahí proyectamos nuestra labor. Las personas tienen múltiples necesidades y aunque las bibliotecas deben promover la lectura, no necesariamente debe ser ese el punto de entrada para relacionarse con las comunidades. Tal vez las personas no quieren ser lectoras, tal vez solo quieren ser escuchadas y ese espacio es el que se genera en las bibliotecas como un lugar de acogida”, explica Abello. Y agrega: “Todo sin olvidar que ya no se trata de leer solo el libro, si no hablamos de hacer lecturas del mundo, del entorno, de las personas, de todo aquello en lo que nos involucramos en el día a día. Para ello debemos comprender las bibliotecas como verdaderos motores para el cambio”.

– ¿Cómo han enfrentado estos espacios el paso del tiempo y las nuevas tecnologías?
Las bibliotecas y quienes trabajan en ellas han debido evolucionar conforme a los tiempos. Antaño se concebían como espacios en que se custodiaba el saber y el conocimiento de la humanidad, de acceso privilegiado a unos pocos; ahora apreciamos la existencia de bibliotecas híbridas donde conviven el libro y las tecnologías de la información. Eso ha implicado hacer un cambio de paradigma, en donde se deben incorporar los diversos tipos de lecturas que hacemos en la actualidad: leemos no sólo libros, diario o revistas en papel sino que también información contenida en diversos soportes que posibilitan las lecturas digitales. Las bibliotecas se modernizan en la medida que nosotros cambiamos nuestra mirada de ellas y las concebimos ya no como ente facilitador de libros, si no como espacios dinámicos, atractivos, multiculturales, donde todo puede pasar.

– ¿De qué forma se han transformado en lugares de encuentro social comunitario?
Ha sucedido cuando se decide incorporar la participación de las personas que integran la comunidad en las que se insertan las bibliotecas con todo lo que ello implica: conocerlas, saber su opinión, sus sueños, sus esperanzas. Cuando ello sucede permitimos que cada habitante se sienta integrado, reconocido, considerado, lo que posibilita que se desarrolle en ellos un sentido de pertenencia e identidad con su biblioteca.

Destaco lo que sucede en nuestra región que apunta a esa mirada: los servicios de los Clubes de Lectura (que es un programa consolidado en el territorio) donde prácticamente todas las bibliotecas públicas cuentan con uno o más de estos grupos. En la misma línea, el programa Memorias del Siglo XX, es un ejemplo de cómo la comunidad se reúne a compartir recuerdos y añoranzas a partir de un pasado común, que convoca fuertemente. Somos una de las cinco regiones del país en la que está presente el programa y es la que más actividades desarrolla en el año y vemos allí que son las bibliotecas públicas las encargadas de poner en valor el patrimonio e historia local de sus comunidades.

LA REALIDAD LOCAL

Para Lucía Abello, Los Ríos es un territorio privilegiado en materia de arte y cultura, contexto que además favorece la relación de la comunidad con sus bibliotecas.

“Siento que hay una relación estrecha, sin embargo debemos tener un trabajo permanente con las autoridades comunales para que nunca se pierda de vista que las bibliotecas no deben considerarse un gasto, sino que más bien una inversión. Por ser una región más pequeña, estamos bien encaminados en ese sentido, en comparación a territorios mucho más grandes”.

Lo mismo aplica en relación a la generación de vínculos con la comunidad creativa regional. Así por ejemplo se espera seguir trabajando en ideas como el programa Bibliotecas son Más que Libros, donde artistas tuvieron a las bibliotecas como espacios para exhibir sus obras, realizando además talleres sobre sus respectivas ocupaciones.

– ¿Es posible que propuestas de ese tipo tengan continuidad?
Personalmente creo que las bibliotecas efectivamente deben ser lugares no tan solo para los libros. En ese sentido tenemos el compromiso de conocer a nuestros artistas, saber lo que hacen y así encausar un trabajo conjunto que dinamice los espacios. Además, es una buena forma de integrar nuestros entornos con miradas que son de otras partes.

– ¿Qué otras ventajas comparativas le ofrece la región a las bibliotecas públicas?
En Los Ríos hay una gran riqueza natural y social. En las universidades y sus académicos también vemos aliados importantes. En general siento que el ánimo de colaboración es mucho más cercano.

– ¿Cuáles son sus desafíos en la institución?
Trabajar en conjunto con las Bibliotecas de la región en la visibilización de sus respectivos trabajos desde la mirada que nos entregan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 que lidera la ONU y de la que Chile es parte integrante; y también lo que promueve la Federación Internacional de Asociaciones Bibliotecarias, el ente rector de las Bibliotecas a nivel mundial, ha trabajado y adoptado considerando que las bibliotecas aportan al desarrollo ambiental, económico y social de sus comunidades y donde nadie se puede ni debe quedar atrás. Asimismo, queremos colocarnos a disposición de los entes regionales, entre ellos, la Mesa de Lectura de la Seremi de Las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que es la que está trabajando en la implementación del Plan Regional de Lectura.

Otro desafío es seguir fortaleciendo el trabajo bibliotecario que dice relación con el fomento lector. En 2019 se superó la meta del año anterior, lo que se traduce en 65.554 préstamos de material bibliográfico a nivel regional y donde las lectoras mujeres corresponden al 66.1%, según datos enviados por la Coordinación de Estudios del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas.

Nueva institucionalidad

El Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, con sus respectivas coordinaciones regionales, depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Esta institucionalidad fue creada con el nacimiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. De esta manera se optó por descentralizar los servicios orientando la gestión hacia las características propias de cada territorio.

Amante de los libros y de las plantas

Como usuaria de bibliotecas públicas, Lucía Abello reconoce una práctica poco habitual. “Para los libros de lectura rápida como las novelas, prefiero pedirlos en préstamo en las bibliotecas públicas. Ahora sucede que si empiezo a leer una saga cuyos libros no están todos en la biblioteca, termino comprando los faltantes, los leo y los regalo a la misma biblioteca, que es lo que me pasaba en mi anterior trabajo. Ser usuaria de ellas me permite, por un lado, ahorrar y acceder a una mayor diversidad de títulos y conocer qué está ofreciendo el mercado editorial”, dice.

La botánica es otro de sus pasatiempos. Se define como aficionada, no obstante ha participado y expuesto en congresos de la Sociedad de Botánica de Chile y es coautora de los libros “Plantas trepadoras, epífitas y parásitas nativas de Chile. Guía de Campo”, “Joyas de Doñihue y la Reserva Nacional Roblería del Cobre de Loncha” y “Plantas silvestres comestibles y medicinales de Chile y otras partes del mundo”.

El contingente saludo de Biblioteca de Santiago

Ilustración coincide con la apariencia del can apodado “matapacos” en las protestas:

El contingente saludo de Biblioteca de Santiago

País de Perfil, Nacional El Mercurio, Domingo 5 de Enero de 2020.

“La Biblioteca de Santiago te desea un 2020 donde con cada lectura, con cada libro, desde cada cuento, sigamos abriendo ventanas para que un día tengamos un país como una biblioteca, diverso, con paz social, derechos, equidad e inclusión”.

Así reza un correo electrónico enviado por la Biblioteca de Santiago a sus usuarios, en el que añaden que buscan consolidarse como espacio inclusivo y democrático.

Un perro y un gato acompañan al texto. El can, negro, luce una pañoleta de color rojo, apariencia que coincide con la del llamado “perro matapacos”, que los manifestantes de Plaza Baquedano han hecho conocido por perseguir a carabineros.

Más abajo de la ilustración aparece el logo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y se comunica un plan para la condonación de multas a quienes tengan préstamos de libros atrasados, que durará hasta el 10 de enero.

¿Quiso el Gobierno aludir al perro ícono de las protestas? La directora de la Biblioteca de Santiago, Marcela Valdés, contestó a “El Mercurio” que la imagen alude “a la frase ‘como perros y gatos’, cuando la gente tiene conflictos y es un llamado a abrazarnos, sin importar de qué sector seamos”. Por eso, dice, “el perro y el gato están abrazados”.

Valdés cuenta que la ilustración estuvo a cargo de “un amigo de la biblioteca” que la hizo de forma gratuita y voluntaria. La propuesta del diseño se conversó con el autor, con la intención de transmitir este mensaje.

“Más allá de ver una imagen, debemos leer un texto que transmite un mensaje hermoso de unión y paz”, dice Valdés.

Con este mensaje, añade, se buscó resaltar “la necesidad de que las instituciones trabajen de manera unida y codo a codo con la ciudadanía y las personas, donde no existan rivalidades ni enfrentamientos, (sino que) por el contrario, exista un clima de construcción y paz, en un país con equidad”.

Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

bnd

Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

Lunes 4 de febrero de 2019, Daniela Silva Astorga, Cultura El Mercurio

Más de 280 mil archivos ofrece la plataforma web de nuestro principal centro bibliográfico, que cumple cinco años. Aquí, los logros y pendientes de esta plataforma, que depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Aunque ya a comienzos de los años 2000 la Biblioteca Nacional (BN) cimentaba su presencia en la web -con los populares sitios Memoria Chilena y Chile para Niños-, el salto decisivo ocurrió en 2013 con el estreno de la Biblioteca Nacional Digital (BNd).

Era una plataforma virtual pionera, que, a modo de gran paraguas, aglutinaría la oferta de esas dos páginas de contenidos editorializados con todos los demás recursos digitales de la institución. Desde entonces, y a través de una sola búsqueda, los usuarios podrían acceder no solo a referencias de títulos del catálogo, sino que también a miles de documentos, imágenes, videos o audios en formato digital. Archivos que, además, quedaban disponibles para descarga gratuita, si estaban en el dominio público. La iniciativa se lanzó durante los festejos por los dos siglos de la BN.

Han pasado cinco años desde ese hito y el crecimiento del sitio Bibliotecanacionaldigital.cl -cuyo presupuesto anual es de $200 millones- ha sido exponencial, según cuenta Roberto Aguirre (1968), quien está a su cargo como jefe del Departamento de Colecciones Digitales de la BN. “Ahora -explica- ofrecemos más de 280 mil archivos. Como vamos subiendo todo lo que digitalizamos y recibimos en donación o por depósito legal electrónico, nuestra oferta ha crecido en un 10% cada año”.

Frente a las visitas, si durante su primer semestre de funcionamiento recibieron a 28.285 usuarios, actualmente se contabilizan más de 40.000 visitantes al mes. Una masa que, durante 2018, descargó gratis más de 108 mil archivos y visitó 1.394.084 páginas desde la plataforma, cuyo espacio de almacenamiento actual es de 300 TB ( terabytes ).

Múltiples contenidos

“La BNd es un pilar fundamental de la Biblioteca Nacional, porque fomenta la democratización del acceso a valiosas colecciones”, comenta Carlos Maillet, director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, del que depende la institución.

Y basta ingresar al sitio para verse enfrentado a un monumental universo de contenidos -tanto, que la búsqueda puede ser compleja-. Como referencia, al escribir Vicente Huidobro en la barra de exploración, aparecen más 660 resultados, la mayoría manuscritos y recortes de referencias críticas.

Mientras que al teclear Valparaíso, el volumen es incluso mayor: más de 8.400 documentos digitales, entre fotografías, textos, videos, manuscritos y audios. Y asimismo, buceando, es posible hallar -entre miles de cosas- un manuscrito de “Alamiro” (1965), de Adolfo Couve; cartas de Carlos Pezoa Véliz, y partituras de Ramón Carnicer. O explorar la oferta de 14 fondos y colecciones, junto con el Archivo de la Web Chilena -que rescata, antes de su desaparición, sitios de relevancia histórica-, una rica sección de mapas, y Memoria Chilena o Chile para Niños. Siempre, ante dudas, está disponible un bibliotecario en línea.

“La riqueza de la Biblioteca Nacional Digital es que muestra todo lo que tenemos en las colecciones -entre investigaciones, sitios de contenidos, documentos, imágenes, registros audiovisuales y sonoros-. Pero también existe la opción de pesquisas acotadas. Por ejemplo, al indagar en el Archivo Fotográfico se encuentran solo imágenes”, afirma Aguirre. Y lo mismo ocurre al aplicar filtros de consulta.

Lo que muchas veces se extraña al buscar son los libros: aparecen menos títulos históricos de los que el usuario quisiera. Y aunque eso depende de si los libros están en el dominio público o no -como para poder escanearse y estar en línea-, también se ve determinado por un déficit de la plataforma: todavía falta enlazar de manera más fina los contenidos de la Biblioteca Nacional Digital con los de, por ejemplo, Memoria Chilena.

Así, como referencia, el volumen “Chile arte actual”, de Milan Ivelic y Gaspar Galaz, solo aparece en este último sitio -descargable gratuitamente-, y no así en la plataforma madre.

Al respecto, Aguirre comenta: “Estamos trabajando para mejorar las conexiones entre los sitios, porque los cruces de información son muy importantes para el usuario. Entonces, en los contenidos de Memoria Chilena estamos incluyendo un link de bibliografía complementaria que lleva a la Biblioteca Nacional Digital (lo que se puede ver ya en el minisitio ‘Prensa escolar’), y, viceversa. Es una tarea que emprenderemos durante 2019”. Junto con la creación de un servicio OAI (Open Archives Initiative), para la transferencia de datos que podrán ser utilizados por otras bibliotecas.

Otras mejoras recientes, con las que se celebraron los cinco años de la BNd, son la inclusión en la web de los archivos de Literatura Oral y de Láminas y Estampas, y la implementación de un nuevo visor, que permite examinar de manera más cómoda y nítida los archivos.

“Pero este nuevo visor también soluciona los problemas de compatibilidad que teníamos con algunos navegadores, mejora el despliegue de los archivos en los celulares, y presenta, muy a mano, los metadatos y la información del catálogo bibliográfico. Ahora, con el formato TIF Piramidal, que es de gran calidad y no tanto peso, es posible hacer zoom y mirar con más detalle”, comenta, contento, Aguirre.

Memoria Chilena cumple 15 años como primera vitrina de la Biblioteca Nacional

Cultura El Mercurio, Domingo 8 de Abril de 2018.

El equipo editorial anuncia 20 nuevas publicaciones temáticas durante 2018, además de la digitalización de 75 mil páginas para la Biblioteca Nacional Digital y otros 10 minisitios en Chile para Niños.

Por Íñigo Díaz.

Se le conoce como Vanessa Carye, una especie de mariposa endémica chilena. Fue una de las primeras descritas por Claudio Gay en su “Atlas de la Historia Física y Política de Chile” (1844-48), cuya edición de 1854 se encuentra conservada y digitalizada en la Biblioteca Nacional. Con su colorido múltiple es, además, el logo de Memoria Chilena, la primera vitrina digital de la Biblioteca Nacional o bien su vía de acceso más directo al panorama de colecciones que allí se resguardan desde hace más de dos siglos.

“La Vanessa Carye era una especie bastante común en Chile, de manera que si todos pensamos en nuestra infancia, seguramente recordaremos a esta mariposa. Es un símbolo de nuestra memoria”, dice Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la biblioteca. Junto a Memoria Chilena operan también la Biblioteca Nacional Digital (BND), que permite un acceso remoto a los enormes volúmenes de contenidos, y Chile para Niños, sitio que presenta las colecciones bibliográficas y documentales a usuarios menores de 12 años.

En 2018, Memoria Chilena está cumpliendo 15 años desde que puso en marcha su proyecto en línea con los primeros 50 minisitios, como denominan allí a las unidades de contenidos, que son como páginas de una gran enciclopedia en línea. “En esos primeros tiempos trabajamos con temas fundamentales: los presidentes de Chile, los grandes escritores, los premios nacionales o acontecimientos históricos principales. A medida que fuimos creciendo hemos detectado vacíos que nos permiten completar temáticas”, señala Schütte.

Antes de esa marcha blanca, Memoria Chilena fue sometida a un largo proceso de diseño editorial y técnico. El proyecto se basó, principalmente, en la Gallica, la plataforma digital de la Biblioteca Nacional de Francia, y la American Memory, su similar en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

En los 15 años de actividad han publicado 958 minisitios, que abordan no solo historia política y literatura, sino temáticas muy diversas: arte, música, ciencia, tecnología, vida cotidiana.

“Todas las colecciones de la biblioteca (desde la Sala Medina a la Mapoteca o el Archivo de Tradición Oral), están representadas en Memoria Chilena”, explica Schütte. Si bien los planes originales pretendían alcanzar el millar de minisitios en 2018, el cronograma de publicaciones anuncia una veintena de ellos, por lo que los editores asumen que la cifra redonda tardará un año más.

En paralelo ya están trabajando en la puesta a punto de otro tanto de investigaciones para publicar en 2019, entre ellas la recordada Guía del Veraneante, una serie de colecciones de revistas deportivas, el espiritismo en Chile, la Academia Bellas Letras de 1873 o el Cerro Santa Lucía.

Más minisitios

Este año se sumarán otros 10 minisitios en Chile para Niños y la digitalización de nuevas 75 mil páginas de todas las secciones de la biblioteca para la BND. “El aporte de los usuarios es fundamental. Muchas ideas provienen de ellos”, dice Schütte. Las redes sociales de Memoria Chilena cuentan con 113 mil seguidores en Twitter y unos 240 mil en Facebook.

La temporada arrancó en marzo con los minisitios dedicados a la Antártica Chilena, con los documentos de los primeros 15 años del “Boletín del Instituto Antártico Chileno” (1965-79), y a Manuel Bilbao (1828-1895), hermano y compañero intelectual de Francisco Bilbao, descrito como férreo opositor de todo quien no alentara los ideales emancipadores que dieron sustento a la Sociedad de la Igualdad y la revolución de 1851. Están disponibles sus tres novelas.

Y desde esta semana se publicarán el minisitio de “El Semanario de Santiago”, dirigido entre 1842 y 1843 por José Victorino Lastarria, con su colección completa digitalizada, además de otro sobre la Quinta Normal.

A ellos se sumarán en adelante publicaciones en línea sobre los antiguos noticieros cinematográficos, las toponimias chilenas, las vacaciones y el Partido Liberal, además de otros monográficos de Nicomedes Guzmán, Augusto Orrego Luco, Armando Donoso y Vicente Huidobro, al cumplirse los 70 años de su muerte, con la digitalización de todas las primeras ediciones existentes en la biblioteca.

Cómo navegar
Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la Biblioteca Nacional, explica que la navegación en Memoria Chilena está pensada de dos formas. “La primera es para los usuarios que saben exactamente lo que buscan. Para eso está el buscador, que desplegará siempre, como resultado prioritario, el o los minisitios que aborden directamente el término buscado, o en segunda instancia aquellos que lo mencionen”, señala.

Agrega que los resultados de la búsqueda, a su vez, pueden refinarse a través de filtros por tipo de material. “De esta forma, si por ejemplo a alguien le interesan solo los minisitios, puede desagregarlos fácilmente, o por el contrario, si solo quiere revisar libros o revistas, o solo imágenes, también puede hacerlo”.

La otra forma de navegar es a través de búsquedas exploratorias. “Esta es la función del menú de la barra superior. Gracias a esta ordenación, un usuario que no sabe con certeza cómo orientar su búsqueda puede aproximarse a los contenidos a través de las secciones Lugares, Temas, Formatos o Fechas”, comenta Schütte.

Así, por ejemplo, en Temas “se podrá revisar los minisitios sobre Arquitectura y urbanismo, Ciencia y tecnología, Personajes, Cultura, Literatura, Historia y otros. Cada uno de estos temas presenta, a su vez, subtemas, para ir acotando las áreas de interés”. O en la sección Fechas, que presenta una completa línea de tiempo en la que se presentan por períodos y años los 959 minisitios existentes.

Daniela Schütte asegura que entre los aspectos que van a mejorar a mediano plazo está un refinamiento del buscador y también “la integración de filtros para el estatus de propiedad intelectual de los documentos, el perfeccionamiento de la visualización de la línea de tiempo de la sección Fechas y la integración de los contenidos de Biblioteca Nacional Digital y Chile para Niños como sugerencias de búsqueda”.