• Ingresa tu e-mail aquí

    Únete a 84 seguidores más

  • Recomendados

    Infoconexión
  • blog DIBAM
  • Libérate lee
  • Dónde estudiar bibliotecología
  • panoramas gratis
  • El 5º poder
  • Chile y los libros 2010
  • Twitter

  • Secciones

Plan de fomento de lectura busca potenciar las comunas con menor índice de la Región Metropolitana

Publimetro, Jueves 24 de agosto de 2017.

El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Cnca) y el Comité Regional del Plan de la Lectura lanzarán el próximo martes 5 de septiembre el nuevo plan de lectura para los próximos cinco años en la Región Metropolitana, el cual tiene como objetivo principal mejorar el acceso a infraestructura y recursos que fomenten la mejora de la comprensión lectora. 

Así, el nuevo plan busca revertir los bajos niveles de lectura que tienen los chilenos y pretende trabajar en territorios vulnerables de la región que presentan bajos índices socioeconómicos y limitaciones de acceso a infraestructura y servicios de fomento a la lectura en las comunas que presentan menos inversión en el ámbito.

Según el Índice de Prioridad Social IPS elaborado por el Ministerio de Desarrollo Social, en la región desarrollará una planificación estratégica que le permita focalizar su trabajo en aquellas comunas que presentan más dificultades u obstáculos para el desarrollo de la lectura, en total son 33 las comunas que se verán beneficiados en los próximos cinco años, entre ellas Alhué, San Pedro, Cerro Navia, Isla de Maipo, La Pintana, La Granja y Melipilla son las que presenten más complicaciones. 

A través de un trabajo intersectoral, el plan de fomento de lectura se abordará con programas de educación artística así como también en el fortalecimiento de las bibliotecas públicas y escolares. Otro punto relevante del plan es que se trabajará en el contexto familiar. Tal como explican desde el Cnca, según la Encuesta de Comportamiento Lector, en las familias existe una baja inclinación a conversar sobre cultura y libros, razón por la cual se busca estimular en el hogar el valor de la lectura.

“Entendemos que es un tema transversal porque se entiende que no es solo una actividad formal escolar, sino que también estamos intentando instalar la lectura por placer y ahí el apoyo entre diversas generaciones es fundamental”, afirma a Publimetro la directora regional del Cnca, Ana Carolina Arriagada.

El lanzamiento del Plan de la Lectura de la región se llevará a cabo en el marco del Seminario sobre microficciones, Micromundos. Respecto a esta actividad, Arriagada señala que “este seminario trata sobre los micro cuentos, que es un formato que tiene más anclaje en el mundo juvenil, porque ocupan mucho el relato breve, un ejemplo de ello es el graffiti. La idea es poder entregar herramientas también a personas que trabajen con jóvenes”.

“Hoy nuestros jóvenes son un público súper exigente y que depende también con el grado de adherencia o permeabilidad con sus propios intereses, entonces tenemos que buscar metodologías que sean pertinentes para poder fomentar la lectura y el acceso”, finaliza la directora del consejo.

Opinión: “¿Cuánto más podemos leer?”

El Plan Nacional de la Lectura se ha propuesto objetivos ambiciosos en el aumento de las cifras de los lectores chilenos. Son metas difíciles de alcanzar, pero hoy más que nunca las consideramos posibles.

Ernesto Ottone, Ministro de Cultura, Opinión & Posteos, Revista Qué Pasa, 6 de mayo de 2016.

Qué bien habla de la sociedad chilena que las disputas en torno al libro sigan ocupando titulares. Es sorprendente que una niña de 17 años haya movilizado a miles de personas a través de redes sociales para pedir la rebaja del IVA al libro. ¿Quién dijo que a nuestros jóvenes chilenos no les gusta leer? No sólo les gusta sino que les preocupa cómo poder acceder a la lectura, que es justamente lo que nos interesa fomentar a todos.

Se ha cumplido un año desde que la Presidenta de la República dio el vamos a la nueva Política Nacional de la Lectura y el Libro 2015-2020. Un marco institucional que contiene orientaciones que han guiado y guiarán nuestro camino hacia este objetivo. Esto significa un esfuerzo transversal único en la historia de las políticas culturales de Chile que resulta de un proceso participativo, en el cual más de 700 actores del ecosistema de la lectura y el libro dieron a conocer los principales temas de su quehacer y definieron los objetivos para el desarrollo del sector.

Entre los participantes de las mesas de trabajo que funcionaron entre agosto y octubre del 2014 en Santiago y regiones se cuentan autores, editores, representantes de la Cámara Chilena del Libro, de los Editores Independientes de Chile, de la Cooperativa Editores de la Furia; representantes de la Asociación Gremial de Industriales Gráficos, Asimpres; libreros, SECh, Letras de Chile, entre otros organismos e instituciones públicas y privadas que hoy hacen de la Política de la Lectura y el Libro una herramienta de trabajo concreta para los próximos cinco años.

En ese sentido, me gustaría destacar lo que ha sido el primer aterrizaje y concreción de la política y continuidad del Plan Nacional de Fomento de la Lectura Lee Chile Lee. Me refiero al Plan Nacional de la Lectura. Un instrumento que se ha propuesto números ambiciosos, entre los que se cuenta aumentar en un 10% la población que declara leer libros en formato impreso, por motivos de estudio o trabajo, o por entretención u ocio; y aumentar del 26% al 28% la población que declara leer libros en formato digital.

Estas cifras, proyectadas en base a los resultados obtenidos en los dos estudios de comportamiento lector realizados por el Consejo del Libro en 2011 y 2014, respectivamente, son difíciles de alcanzar, pero hoy más que nunca las consideramos posibles. Esto gracias a que las acciones diseñadas para lograrlas han sido creadas tomando en cuenta los saberes y acuerdos de estos actores en cada una de las regiones del país.

Es así que otro de los objetivos principales del Plan Nacional de la Lectura ha sido impulsar la creación de planes regionales de lectura, considerando cada contexto para generar un real impacto en las distintas realidades del país. Esta es una medida inédita, pero ineludible en vista a la evidencia de que frente a un problema tan estructural como la falta de lectores, las medidas centralizadas (territorial e institucionalmente) están destinadas al fracaso.

Las once instituciones públicas que forman parte del plan se encuentran llevando a cabo 40 programas de fomento lector a lo largo de Chile, tan diversos como el impulsado por Mineduc de bibliotecas de aula en las salas de clases de prekínder a segundo básico, una biblioteca pública digital con 12 mil títulos disponibles desarrollada por la Dibam, el programa de visitas de escritores a escuelas públicas del Consejo de la Cultura o la inclusión de libros en el Programa de Apoyo al Recién Nacido de Chile Crece Contigo.

Esta labor conjunta nos permite instalar un horizonte común. Un horizonte que incluye a la sociedad civil y el Estado bajo un solo gran compromiso: hacer de Chile un país de lectores y lectoras durante todo el ciclo de la vida, desde la más primera infancia hasta la adultez.

Creando lectores: la recta final de una nueva política del libro y la lectura

Diversas iniciativas invitan a aumentar la alfabetización en Chile. En enero, la Presidenta dará a conocer la nueva política en el área.

Javier García, La Tercera, 2 de Noviembre de 2014.

Rafaela era el nombre de la burra. Con un saco en su lomo con más de 40 libros recorría el sector La Peña, al interior de la V Región. Se le conocía también como “Biblioburra” y su nobleza consistía en acompañar a un grupo de mujeres que recorrían varios kilómetros para entregar cultura a los vecinos.

La proeza de Rafaela se repitió por varios años a fines de la década del 90. Y como ésta han existido varias iniciativas como la “Bibliolancha” o “Los Quijotes de la lectura”, cuyo fin es fomentar la lectura y su comprensión. Entregar un libro con historias, ideas, imágenes para aprender, entretener y dialogar.

“Estamos trabajando de manera participativa en la elaboración de una política que se haga cargo de las múltiples dimensiones del fomento del libro y la lectura hoy en Chile”, dijo la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, el pasado 23 de octubre en la inauguración de la Feria del Libro de Santiago. Y agregó que en la Ley de Presupuesto 2015 se propone un aumento a los recursos del libro y la lectura de $ 5.400 millones.

Así es como la Nueva Política del Libro será un documento definitivo a fines de este año elaborado por el Consejo de la Cultura y las Artes. Luego llegará a las manos de la Presidenta, quien hará en la primera quincena de enero de 2015, el anuncio oficial sobre la nueva política que espera aumentar los indices de alfabetización. El énfasis: crear futuros lectores estimulándolos desde la primera infancia.

“Es fundamental para la formación de un lector que esté vinculado, ojalá desde el embarazo, con los libros, acá el papel del entorno familiar es clave”, dice Claudio Aravena, gerente de Desarrollo de la Fundación La Fuente.

Según el último estudio de Comportamiento Lector (2011), del Centro de Microdatos de la U. de Chile, el 84% de los chilenos “no demuestra una comprensión adecuada de textos largos y complejos”.

“Un lector que se inicia desde la primera infancia será un individuo que comenzará a aprender y a desarrollar sus habilidades de manera natural. Está comprobado mundialmente que estos lectores son personas con mejor educación”, señala Giovanna Morales, de la editorial Amanuta, que edita libros infantiles.

¿Cómo fomentar la lectura? Un ejemplo: en 2007 se echó a andar el programa Maletín literario. Serían 400 mil familias las beneficiadas, “en situación de vulnerabilidad socioeconómica”, a quienes les llegaría una caja con un máximo de nueve libros. Se citaron a un grupo de escritores para hacer la selección de títulos. Se invertirían $ 11 mil millones en su implementación hasta el 2010, pero el terremoto de febrero de ese año destinó parte del dinero al plan de reconstrucción.

“Fue un total fracaso. Una política de buenas intenciones. Los libros que seleccionamos no fueron los que se incluyeron en el maletín”, dice el escritor Rafael Gumucio, parte de ese jurado.

Del proyecto implementado por la Dibam surgieron las más variadas especulaciones. Se dijo que los libros terminarían vendiéndose en la feria, como también que muchas cajas quedaron en bodegas, en todo Chile, sin entregar.

Hoy el panorama es otro. En agosto pasado se convocó a más de 500 personas en todas las regiones para participar en diferentes mesas para crear propuestas para la Nueva Política del Libro. Esta actualizará la anterior (2005-2010) y además reemplazará el programa Lee Chile Lee, creado en el gobierno de Sebastián Piñera.

“La nueva política del libro ha sido una prioridad del Consejo de la Cultura de este año”, comenta Regina Rodríguez, secretaria ejecutiva del Consejo del Libro.

Escritores, editores, académicos, especialistas en temas de fomento lector. Instituciones como Un Techo para Chile propusieron acciones concretas en siete mesas (Fomento de la Lectura, Educación y Lectura, Creación, Industria e Internacionalización, Patrimonio, Marco Jurídico e institucional y Edición Electrónica). Estas propuestas serán acotadas por el directorio del Consejo de la Cultura para que a fines de noviembre lleguen a la Presidenta. La idea es que la nueva política se ejecute junto a la Reforma Educacional.

“Es necesario, porque hasta el momento sólo se entiende la educación como sinónimo de instrucción”, comenta Rafael Gumucio.

“Para mejorar la calidad de la educación hay que mejorar la comprensión lectora; es una condición necesaria”, dice Paulo Slachevsky, director de editorial Lom, quien intervino en la mesa de Industria e Internacionalización.

¿Cómo crear a nuevos lectores? “Lo importante es preparar a bibliotecarios y profesores. Estimular a los estudiantes para que se apoderen de la palabra, que armen sus propios textos, entrar por otros caminos a la lectura”, cree la bibliotecaria Lynn Shirey, encargada del área de literatura Hispanoamericana de la biblioteca de la U. de Harvard, EE.UU., que esta semana habló de su experiencia en la Feria del Libro de Stgo.

Un programa que empezó a realizarse este año, en Suecia, se llama Lectura para la Vida. Este se basa en tres ejes: sacar los libros de los lugares obvios, por ejemplo, entregar copias en canchas de fútbol; incentivar el e-book en bibliotecas, y capacitar a profesores. Su costo: $ 29 mil millones.

Entre las propuestas para la nueva política del libro destacan: la creación de bibliotecas comunales y barriales y una editorial del Estado. Sobre lo primero, Claudio Aravena dice: “Una buena red de bibliotecas serían centros de educación informal, o sea, tener libros al alcance de las personas, a cuadras de su casa”. Giovanna Morales, de Amanuta, desconfía de un nuevo sello estatal: “No es sinónimo de mejoras. Mientras exista un IVA par los libros, se seguirá considerando el libro como un ‘producto’ de venta”.

Otro de los puntos planteados es la importancia de que los libros hechos en Chile circulen en el extranjero. A su vez esto permitirá que los autores nacionales tengan mayor difusión internacional. “Yo veo que en América Latina no hay una buena política de distribución. A pesar de que hay muchos jóvenes a cargo, por ejemplo, de editoriales independientes que trabajan libros de calidad y que merecen ser difundidos”, cree Lynn Shirey.

Editorial de El Mercurio: “Encuesta sobre consumo cultural”

El Mercurio, Martes 3 de diciembre de 2013.

La sociedad chilena está proveyendo un “servicio cultural” cada vez más apreciado y extendido.

El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes ha realizado por tercera vez la Encuesta Nacional de Participación y Consumo Nacional, año 2012, con un universo de 8.200 personas encuestadas en todo el país. Las anteriores son de 2005 y 2009, lo que brinda una buena base de comparación de las tendencias de los últimos años en esta materia. Este sondeo mide -como la mayoría de los similares en el mundo- prácticas culturales (lectura, asistencia a conciertos, teatro, museos y similares), la tenencia de objetos culturales (pintura, discos, libros, otros) y las inclinaciones de la población por ciertos géneros musicales o literarios.

Según lo ha expresado el Consejo, una de las preocupaciones que últimamente han cobrado cuerpo respecto del consumo cultural es aquella que lo asocia a la desigualdad en distintos ámbitos. De allí que este informe destaque una de las tesis predominantes en los países desarrollados desde los años 90, pero que puede tener una proyección parcial hacia nuestra realidad: se impone la tendencia a un consumidor cultural “omnívoro”, en cuya práctica no se distingue entre producto de alta cultura o de cultura popular, superándose así los planteamientos que veían en dicho consumo una simple homología entre este y el nivel socioeconómico. Ese mismo “omnivorismo” estaría haciendo desaparecer el vínculo entre prestigio y consumo cultural, especialmente en las generaciones más jóvenes, pues “no hay necesidad de esnobismo”, debido a que han surgido entre ellas nuevas formas de socialización que han desplazado la antigua identificación entre consumo de alta cultura y mayor estatus social.

Las cifras que arroja esta muestra podrían interpretarse, en general, como un avance positivo en este sentido, con cruces relevantes entre consumidores con mayor o menor poder adquisitivo y las preferencias de consumo cultural que respectivamente manifiestan. Con todo, sin perjuicio de esta tendencia cualitativa -que sugiere que estaríamos en presencia de una mayor integración social para acceder a los productos culturales-, las cifras son muy alentadores en el aumento cuantitativo de consumo.

Así, las relativas a compras y lectura de libros presentan un mejoramiento notorio respecto de las encuestas anteriores, con un aumento significativo del número de libros leídos anualmente por cada habitante. En materia de asistencia a espectáculos culturales, si bien se mantienen cifras estables para el teatro y los museos, aumentan importantemente la danza y el cine, creciendo este último en mayor proporción que el resto. Lo mismo ocurre en materia de tenencia de objetos culturales en el hogar, que arroja indicadores positivos para todos los estratos sociales.

Todo esto indicaría que, en un área sensible de la calidad de vida de las personas, la sociedad chilena está proveyendo un “servicio cultural” cada vez más apreciado y extendido, marcando una tendencia que está en sintonía con otros indicadores sociales que miden desigualdad y que también han mostrado una evolución positiva en los últimos años.

Seminario revisa prácticas para fomentar la lectura

Charlas y talleres:

Seminario revisa prácticas para fomentar la lectura

Educación El Mercurio, Domingo 14 de julio de 2013.

La instancia cuenta con más de 15 especialistas del país y extranjeros.

“Cómo leemos el mundo. Nuevas miradas para fomentar la lectura” es el nombre del Seminario Internacional que organiza el Consejo de la Cultura a través del Plan Nacional de Fomento de la Lectura Lee Chile Lee (PNFL). El encuentro tendrá lugar en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, entre los días 21 y 22 de agosto.

Esta instancia contará con más de 15 especialistas, entre encargados de talleres y expositores, entre ellos escritores y dibujantes como Lilicana Bodoc, Jorge Baradit, Decur, Hervi y Rodrigo Salinas. El seminario busca generar un espacio de discusión sobre las características de los lectores actuales, así como acercar a los mediadores de lectura al conteto de hoy, mostrando nuevas herramientas y prácticas para fomentar la lectura acordes a este nuevo panorama.

Para preinscribirse en el seminario y revisar el programa hay que ingresar a http://www.leechilelee.cl/comoleemoselmundo.

La falta de comprensión de lectura en los chilenos obedece a falta de hábitos y estimulación

Expertas de Santo Tomás e Inacap Rancagua analizaron los resultados del Estudio de Comportamiento Lector realizado por el Consejo de la Cultura y el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, que señala que el 84% de las personas no entiende lo que lee.

Patricio Rodríguez, El Tipógrafo, 16 de diciembre de 2011.

Un 85% de la población chilena no entiende lo que lee, esto según el Estudio de Comportamiento Lector realizado por el Consejo de la Cultura y el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile. Para Claudia Quezada, jefa de carrera del área de Educación de Santo Tomás Rancagua, esto se debe principalmente a una falta de hábito y estimulación temprana, por lo que se debe crear “una cultura de la lectura”.

El informe, que consistió en la aplicación de una Prueba de Comprensión Lectora, contó con tres versiones diferenciadas cuyo objetivo era determinar a cabalidad los hábitos de lectura en las diferentes edades: de 9 a 11 años; de12 a14 y de15 a65.

Los resultados indican que sólo un tres por ciento de la población logra evaluar críticamente o formular hipótesis derivadas de conocimientos presentes en un texto. Además los lectores entre 15 y 34 años tienen un mejor nivel de comprensión lectora que los mayores. El estudio también detectó que las personas del quintil con mayores ingresos lee con más frecuencia en relación al resto.

Para Quezada, “hay que considerar que la lectura es un acto voluntario y placentero que tiene que ver con la estrategia de lenguaje, los significados y nuestra cultura. Pasa por un tema de hábitos y nosotros no estamos acostumbrados a leer mucho”. Añadió que “nuestro lenguaje cada día va disminuyendo gracias al uso de las redes sociales, y la lectura al ser un proceso de significados, al tener menos lenguaje se ve afectada”.

Añadió que “muchos alumnos no leen las instrucciones y tienen escaso vocabulario, por lo que tenemos un programa de centro de aprendizajes donde apoyamos a los estudiantes con problemas en habilidades comunicativas”. Señaló que para cambiar esta realidad es necesario una “estimulación temprana de la lectura”, pero que “pasaran varias generaciones antes de ver un cambio de verdad”.

En tanto Rosa Jelves, docente de lenguaje oral de Inacap Rancagua, uno de los problemas que incide en la comprensión lectora es precisamente la falta de vocabulario, situación que se da “por múltiples factores, pero uno de los más importantes radica en la familia que tienen un bajo nivel de lenguaje. No tan sólo es un problema que surge desde la sala de clases”. Añadió que “lo que se debe es mejorar las competencias lectoras en educación básica y en lenguaje oral desde la pre básica”.

La Encuesta de Comportamiento Lector será aplicada cada dos años para poder identificar la evolución de los índices y si efectivamente las metas del Plan Nacional de Fomento ala Lectura LeeChile Lee se están cumpliendo.

El 84% de los chilenos no comprende en forma adecuada lo que lee

Ante los resultados del Estudio de Comportamiento Lector, el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, sostuvo que “un país que no lee es un país pobre”.

Emol, 14 de Diciembre de 2011.

SANTIAGO.- “El 84% de los chilenos no demuestra una comprensión adecuada de textos largos y complejos si el contenido no les resulta familiar. Los lectores entre 15 y 34 años tienen un nivel de comprensión lectora mejor que los de 35 a 65 años”.

Estos son algunos de los resultados del “Estudio de comportamiento lector” que se enmarca en la iniciativa impulsada por el equipo del plan nacional “Lee Chile” del Consejo de la Cultura y las Artes, y desarrollada por el Centro de Microdatos de la Casa de Bello.

Según la investigadora de la U. de Chile, Lorena Rivera, un 11% de los encuestados se considera no lector; el 38% poco lector; un 32% lector moderado; un 16% un lector frecuente, y sólo un 3% un lector muy frecuente.

La experta añade que los chilenos, en su tiempo libre, prefieren ver televisión (37%), escuchar radio (16%) o practicar deportes (9%), a diferencia de la lectura que figura entre las menos realizadas, con un 6%.

Ello se ratifica al comparar las horas destinadas a la lectura y a la televisión tanto en la semana como en el fin de semana. Las personas ven televisión de lunes a viernes casi el doble de horas que le dedican a leer (2,9 horas a la televisión, versus 1,6 a la lectura) y el fin de semana esta relación aumenta a más del doble (3 horas a la televisión en relación a 1,3 a la lectura).

Formatos

Según la encuesta, un 29% de las personas declara leer libros en formato impreso de manera frecuente, un 51% ocasionalmente y un 20% se autodefine como no lector de libros.

En esa línea, los consultados confiesan leer 5,4 libros promedio al año, los que obtienen comprando en librerías (35%), pidiéndolo prestado a algún familiar (29%) o biblioteca (11%).

“¿En base a que se elige el libro?” Por la temática del libro (52%), recomendaciones de profesiones (16%) o amigos (13%), precisa Lorena Rivera.

Asimismo, un 41% de las personas declara leer el diario en formato impreso de manera frecuente, un 36% a veces y un 24% reconoce no revisarlos.

Al consultar por la lectura digital, el diario resulta ser el leído más frecuentemente a través de este medio (32%), en comparación a los libros (12%) y revistas (8%). Adicionalmente se observa que el quinto quintil declara leer con mayor frecuencia periódicos respecto de los otros tramos.

Respecto de la pregunta “¿Para qué leen los chilenos?”, el 44% declara leer únicamente por gusto u ocio; un 32% lo hace sólo por trabajo y/o estudio, y un 24% lo hace por ambas alternativas.

“Independiente de lo que digan los indicadores económicos, un país que no lee es un país pobre; los ciudadanos con bajos niveles de educación tienen menos oportunidades y herramientas para alterar su propio destino”, concluyó el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke.

Datos del sondeo

La muestra es representativa a nivel nacional de la población entre 9 y 65 años de edad y está constituida por 1.217 personas, residentes en viviendas particulares de las 15 regiones del país, en áreas urbanas y rurales.

Éstas fueron visitadas en sus hogares entre los meses de junio y agosto de 2011, donde respondieron tanto la Encuesta de Comportamiento Lector como de la Prueba de Comprensión Lectora.

El estudio tuvo tres versiones según el grupo etario: 9 a 11 años, 12 a 14, y 15 a 65.