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Así son los 12 años de evolución del programa que regala computadores a los escolares

Partió en 2009 entregando grandes PC y hoy da notebooks ultralivianos:

Así son los 12 años de evolución del programa que regala computadores a los escolares

Si bien cumple con acortar la brecha digital, aún hay mucho camino por recorrer para que repercuta en una mejora en el aprendizaje.

Alexis Ibarra O., Educación El Mercurio, Domingo 1 de Marzo de 2020.

En el 2013, Ana Paula Buzdon cursaba séptimo básico en el Liceo Cardenal Caro de Buin. Ese año recibió su primer computador, se lo regaló el Estado. “Tener mi propio notebook me cambió la vida. Por ejemplo, no tenía que quedarme hasta más tarde en el colegio, podía hacer los trabajos en la casa”.

Hoy, siete años después —Ana Paula ya es una universitaria que cursa Ingeniería en la UC—, dice que para ella ese programa significó “emparejar la cancha”: poder tener acceso a un notebook, cuando su familia no tenía recursos para adquirirlo.

En 2009 comenzó en Chile el programa “Yo elijo mi PC”, que ese año entregó casi 30 mil computadores a alumnos de séptimo año de escasos recursos y buen rendimiento. Seis años más tarde, en 2015, se creó otro programa con una meta similar: “Me conecto para aprender”, cuyo objetivo era universalizar el acceso, ya que se entregaba a todos los alumnos de séptimo de colegios públicos, sin requisitos de condición social o notas. Ese año —sumando ambos programas— se entregaron 130.332 computadores, cien mil más que en 2009.

Desde el año pasado ambos programas se unificaron bajo el nombre de “Becas TIC Junaeb”. En mayo comenzarán a repartirse 130 mil computadores que se entregarán a la totalidad de los alumnos de colegios públicos que cursen séptimo básico.

Para los que asisten a séptimo básico en establecimientos particulares subvencionados, el requisito. Es que hayan tenido sobre 5,9 como promedio en 4º y 5º básico, y que pertenezcan al 40% más vulnerable, según el Registro Social de Hogares.

Derribar barreras

El objetivo de este programa es “entregar herramientas tecnológicas para que los estudiantes se desenvuelvan sin limitaciones de acceso a la información y se familiaricen en el uso cotidiano de los computadores”, dice Jaime Tohá, director nacional de la Junaeb. La idea, añade, es “derribar cualquier barrera que impida el acceso a la educación”.

Así como los requisitos para su entrega han mutado, también lo ha hecho el tipo de computadores: desde grandes PC de escritorio en 2009 —pensando que ese equipo era el único del hogar— hasta modernos notebooks de uso personal en la actualidad.

Este año se entregan dos versiones, y es el estudiante el que debe elegir entre un ultraportable o uno gráfico. “El primero privilegia la movilidad; el segundo, el desempeño en tareas de alto nivel de exigencia, tales como planillas, uso de múltiples documentos en simultáneo y material audiovisual”, dice Sebastián Marambio, director del Centro de Innovación del Ministerio de Educación, quienes asesoran a la Junaeb en definir los equipos a entregar.

Hoy no existen impedimentos para que el beneficiario venda el equipo. Tampoco se incorpora, como en otros años, un convenio empresa que permitía demunciar el robo y poder hacer un seguimiento del equipo y recuperarlo en caso de ser hallado.

En 2018, la Dirección de Presupuestos dijo, al evaluar los programas que entregaban computadores a los escolares, quesibiense hacían cargo de la brecha digital, “no han generado acciones robustas que permitan avanzar en el uso y desarrollo de habilidades en el ámbito educativo”.

Coincide en parte Emesto Laval, doctor en Educación en la U. De Bristol y especialista en informática educativa. “Este programa cumple con un objetivo de equidad. Pero lo que me inquieta es que no se aprovechen todas las oportunidades. Por ejemplo, no estamos pensando en qué pasa con ese profesor que de un día para otro tiene al 100% de sus alumnos con un notebook. La Junaeb hace un lujo de trabajo desde el punto de vista de la logística, pero su foco no es coordinarse con el currículo”, aclara.

Además, dice, muchas de las necesidades de conectividad y de información —como buscar en Google ciertos contenidos- están cubiertas por un celular, de ahí que su recomendación es que los notebooks se usen para potenciar la faceta creativa: realizar proyectos de robótica, hacer presentaciones, usarlos para crear música o películas. “Eso no surge de forma espontánea, hay que apalancarlo, por ejemplo, entregando kits de creatividad según sus intereses”.

Actualmente, el programa Becas TIC Junaeb incorpora contenido educativo precargado. “Los computadores vienen con más de 50 recursos de aprendizaje a los que se accede desde la web, y están agrupados según las necesidades de las distintas asignaturas de séptimo básico”, dice Marambio. Lo pueden usar desde sus casas o cada profesor ve si los emplea en clases.

Son contenidos que durante dos años ha generado el ministerio para mejorar el acceso universal, entre ellos Yoaprendomas.cl y la biblioteca digital escolar (bdescolar. mineduc.cl). “En Yoaprendomas.cl existe un sinfín de guías y recursos de apoyo para las distintas asignaturas. En tanto, la biblioteca digital escolar cuenta por primera vez con los textos escolares en formato digital, además de acceso a cientos de libros de literatura”, aclara Marambio.

“Es valorable cómo esta política se ha ido perfeccionando, agregando mayor variedad de dispositivos para escoger, sumando conectividad e incorporando recursos educativos. Sin embargo, hace falta una vinculación con otras políticas públicas en educación. Por ejemplo, los alumnos que reciben computadores podrían recibir textos escolares digitales enriquecidos, no solo copias digitales en PDF, complementando e incluso reemplazando el texto en papel tradicional. Los programas de estudios sugeridos podrían incluir recursos digitales o actividades colaborativas aprovechando la conectividad entregada por el Estado, entre otras posibles articulaciones”, dice el pedagogo Hugo Martínez, director pedagógico de Colegium.

Muchos de los cambios actuales, dicen desde la Junaeb, se sustentan en un estudio de satisfacción entre los beneficiarios que se hizo en 2018 y que midió, entre otras cosas, el tipo de uso que les daban. Martínez sugiere que tras 12 años se haga un estudio de impacto que permita identificar los logros y proponer desafíos que permitan mejorar esta política pública. En la Junaeb aseguran que un estudio de este tipo comenzará a realizarse este año.

Otros beneficiados

No solo niños son beneficiarios de este programa, sino que también adultos que nivelan sus estudios. Además, hay cerca de 2 mil equipos que se entregan a estudiantes con discapacidad a los que se agregan accesorios y dispositivos especiales como un mouse especial, monitores de alto contraste o la capacidad de leer lo que aparece en pantalla.

Equipos entregados.

2015 fue el último año en que repartieron computadores de escritorio. Hoy solo son notebooks.

1.093.012 es el total de computadores entregados entre 2009 y 2020.

Son los mismos alumnos beneficiarios los que pueden configuración y la apariencia de sus notebooks. Enla foto, alumnos que lo recibieron el año pasado.

En 2009 se creó el programa “Yo elijo mi PC”, al que se sumó en 2015 “Me conecto para aprender”. Este año, ambos se unificaron en Becas TIC Junaeb.

Sin acompañamiento ni monitoreo, de poco sirve entregar muchos libros a los colegios

Las Bibliotecas CRA dieron acceso a más textos, pero no muestran haber fomentado más lectores:

Sin acompañamiento ni monitoreo, de poco sirve entregar muchos libros a los colegios

Sin un plan que contemple capacitar monitores, motivar a las familiar y volver la lectura un pilar de cada escuela, se hace difícil adquirir el hábito. Cuatro programas que trabajan con éxito en esta cruzada entregan su visión.

M. Cordano, Educación El Mercurio, Lunes 18 de Noviembre de 2019.

Las Bibliotecas CRA (Centro de Recursos para el Aprendizaje) comenzaron a funcionar en 1993 bajo la idea de fomentar la lectura en los colegios que reciben subvención del Estado. El énfasis estuvo puesto en la construcción de espacios creativos y en la posibilidad de acceder a una gama más amplia de libros.

A pesar de estas buenas intenciones, un reciente informe de la Dirección de Presupuestos (Dipres) evaluó la iniciativa con mal desempeño: cuestionó la falta de información y seguimiento de sus efectos. Según el informe, a pesar de que al año 2018 se habían entregado más de 10 millones de libros, el promedio anual de préstamos por niño sería menor a dos.

“Lo que ha hecho el CRA es importante en términos de alcance, dando acceso a buenos libros a muchas personas que antes no lo tenían”, comenta Magdalena Palma, directora ejecutiva de Fundación Había una Vez. “Lo que quizás ha faltado es avanzar hacia una segunda prioridad, que tiene que ver con poder capacitar muy bien a los mediadores de la lectura. Y es que no basta solo con entregar libros”.

Así como esta fundación, que se dedica a implementar y actualizar bibliotecas, además de formar y certificar mediadores, en Chile otras organizaciones trabajan bajo la misión de acercar a los más chicos a la lectura, creando el hábito a través de asociarlo con un momento de goce.

Para ello, se centran en encantar desde la primera infancia, arrastrando, de paso, a los adultos alrededor de los niños con los que trabajan.

“Prácticas familiares como la lectura de cuentos de padres e hijos y las conversaciones y juegos relacionados con estas lecturas son un predictor potente del aprendizaje formal del dominio lector”, indica Macarena Escudero a nombre del equipo de Fundación Alma, donde ejerce como directora educacional.

La iniciativa se basa en talleres para familias de estudiantes de prebásica. Las invita, dentro del mismo colegio al que asiste el niño, a dedicar 40 minutos de una mañana para conversar sobre un texto (que prestan) y cómo sacarle provecho al leerlo con el niño. Se dan ideas de reflexión o de juegos con los que cada libro se puede asociar.

Más que esfuerzo aislado

“La mejora de los aprendizajes de comprensión lectora no puede basarse solo en la entrega de materiales, aunque estos sean de excelente calidad, como los CRA. Hoy está clara la necesidad de articular su entrega con modelos de desarrollo profesional, para directivos y docentes, que permitan apoyar y acompañar a las comunidades educativas y que aseguren la valoración y la percepción de mejora”, agrega Paula Cruzat, fundadora y presidenta del directorio de la Fundación Crecer con Todos, que cuenta con el programa Primero LEE.

La iniciativa facilita el trabajo docente entregando, entre otras cosas, planificaciones de clases enfocadas en la comprensión lectora y en la comunicación oral, además de una biblioteca de aula que se articula con las clases diarias. Todo este acompañamiento dura cerca de tres años.

“En principio, muchos trabajamos directamente con los equipos de biblioteca, pero nos dimos cuenta de que no alcanza. Los programas deben estar también orientados a los equipos directivos, para que entiendan su importancia (ver recuadro) y lo pongan en sus programas de mejora. Si no hay una declaración de parte del establecimiento, la lectura termina siendo un esfuerzo aislado de una sola persona, que probablemente no sea capaz de empujar este carro tan grande”, plantea Palma.

Así también lo entiende la Fundación Educacional Oportunidad, que cuenta con el programa Un Buen Comienzo, enfocado en el desarrollo profesional docente de quienes trabajan en educación inicial.

La propuesta desarrolla redes entre quienes trabajan en establecimientos públicos, invitándolos a retroalimentar experiencias y enseñándoles a mejorar el uso de tiempo en el aula y la calidad de las interacciones. De esta forma, ayudando a minimizar el tiempo de transición entre actividades o potenciando buenas prácticas de alfabetización, han logrado aumentar el tiempo dedicado al desarrollo de actividades cognitivas y de lenguaje.

“La lectura en voz alta es muy importante en la sala. Expone a los niños a vocabulario más sofisticado que el lenguaje oral común. Al mismo tiempo, hay que trabajar la comprensión oral, que es la base de la futura comprensión de lectura, un desafío muy importante. La forma en que promovemos la comprensión oral es el trabajo explícito de cómo entender un texto: hacer predicciones, resumir, descubrir ideas claves y establecer conexiones”, indica Andrea Rolla, directora de Educación Inicial de la fundación.

Leer ordena el propio mundo

¿Por qué es importante que los niños adquieran la costumbre de leer? Más allá del hecho de que el estudio, a nivel general, está mediado por textos, la investigación muestra que la lectura ayuda a manejar pensamientos abstractos y permite hacer mejores inferencias.

“La lectura, más aún en tiempos como los que vivimos en este momento, aporta distintas miradas. Hay autores que dicen que leer permite ordenar el propio mundo, darle un relato a la propia historia”, indica Magdalena Palma, de Fundación Había una Vez. “Los libros, además, permiten acceder de manera autónoma al conocimiento”, agrega.

Paula Cruzat, de la Fundación Crecer con Todos, recuerda que a través de textos se pueden tocar temáticas nuevas o algunas que a veces resultan difíciles de abordar. En la página web de su programa Primero Lee (www.primerolee.cl) es posible acceder, por ejemplo, a cuentos infantiles orientados a la equidad de género y a migración e interculturalidad.

Los buenos resultados de Un Buen Comienzo, hicieron que la experiencia fuese compartida en el más reciente encuentro de ProLEER, evento que se realiza en la Universidad de Harvard. ProLEER es una red internacional de investigadores enfocados en mejorar políticas educativas alrededor del mundo.

Crean software para mejorar comprensión lectora en niños

Como parte del Concurso de Investigación tecnológica de Fondef, científicos chilenos crearon herramienta para fortalecer el léxico en las niños y los niños, un área en la que el país presenta bajos niveles.

Natalia Correa, Explora.cl, 13 de noviembre de 2019.

Poder decodificar fonemas —saber leer— no implica necesariamente entender el mensaje. Por eso, los bajos resultados en pruebas de comprensión lectora son un problema que preocupa a los especialistas en nuestro país: según el último estudio al respecto de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicos (OCDE), elaborado en 2016, un 53% de los adultos en Chile tendría un nivel de desempeño bajo en comprensión lectora, una cifra muy superior al 19% promedio que presentan los 34 países que conforman este organismo.

—Es muy grave que más de la mitad de la gente no entienda lo que está leyendo —asegura Marcela Peña, doctora en Ciencias Cognitivas y Psicolingüísticas, y académica de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile—. Y lo más grave es que el sistema no lo está solucionando.

La agencia de las Naciones Unidas en temas de educación, ciencia y cultura (UNESCO) reportó que hay 17 millones de niños y niñas en el mundo que, pese a estar recibiendo educación formal, no entienden lo que leen. Según Peña, esto se debe, en parte, a que no existe un método estandarizado mundial para desarrollar la comprensión lectora, como sí lo hay para la decodificación de los fonemas.

Por eso, junto a un equipo multidisciplinario, la científica ha estado desarrollando una herramienta para ayudar a combatir el problema: una aplicación psicolingüística gratuita para tablets, diseñada para niños de dos a cinco años que, que a través de una serie de juegos les fomenta el desarrollo de una mejor comprensión lectora.

—Si a un niño pequeño se le enseñan más palabras, tiene una mayor chance de entender lo que le dicen y también una mayor facilidad para expresarse —explica la investigadora—. Una vez que obtiene ese vocabulario, eso impacta directamente en su capacidad de lectura.

El software, que aún no tiene un nombre definido y está en etapa de pruebas, fue desarrollado por investigadores del Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, junto con un equipo de ingenieros de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción. Su interfaz, cuenta Peña, permite acceder a distintos juegos diseñados para desarrollar el léxico, guiados por una educadora de párvulos grabada en video, la cual va enseñando las palabras e interactuando con los usuarios para que las asocien con fotografías en la pantalla. Según la edad, los contenidos cambian: desde el aprendizaje de letras y fonemas, en el caso de los niños más pequeños, hasta adverbios y verbos.

—Si tomamos los problemas de lectura de los niños más pequeños y vemos qué porcentaje de ellos son biológicos, como la dislexia, en Chile sería cercano al 10%. El resto corresponde solo a temas de aprendizaje —explica Peña.

El equipo de investigación lleva dos años estudiando los efectos del software, luego de obtener financiamiento del Concurso de Investigación Tecnológica del Programa Fondef. Eligieron al azar jardines infantiles de algunos sectores vulnerables de Santiago, en las comunas de La Granja y Puente Alto, y, en total, participaron alrededor 300 niños y niñas. En ellos se armaron dos grupos: uno que ocupó la aplicación durante el año escolar y otro que no la usó, cumpliendo la función de grupo control.

“Si a un niño pequeño se le enseñan más palabras, tiene una mayor chance de entender lo que le dicen y también una mayor facilidad para expresarse. Una vez que obtiene ese vocabulario, eso impacta directamente en su capacidad de lectura”, dice Marcela Peña.

Los resultados, cuenta la investigadora, fueron alentadores: la exposición al juego generó diferencias notorias en los niños que lo utilizaron, presentando mejoras en el habla, la producción de frases y comprensión de vocabulario. Cinco meses después de dejar de jugar con la aplicación, los niños se acordaban del 60% de lo que habían aprendido, lo que implica adquisición de conocimiento duradero.

—Las educadoras de párvulos que acompañaron a los niños mientras jugaban, señalaron muy buenos efectos —cuenta Peña—. Los padres también, lo que es súper importante, porque no sirve de mucho crear algo como esto, si las personas que tratan diariamente con los niños no ven los resultados.

El próximo paso, explica la investigadora de la PUC, es desarrollar una versión del software que permita que varios niños jueguen a la vez. A futuro, la aplicación se podrá descargar de forma gratuita, para el uso de todos los jardines de Chile.

Otros enlaces:

https://www.conicyt.cl/fondef/2019/11/15/crean-software-para-mejorar-comprension-lectora-en-ninos/

¿Por qué los chilenos tienen nota roja en comprensión lectora?

Según la Ocde, el 5% de los profesionales en Chile presenta un alto nivel en este ámbito, mientras que el promedio de los países más desarrollados arroja un 21%. Expertos dicen que el problema se origina en la infancia.

Viernes 14 de septiembre de 2018, Daniela Muñoz, Nacional La Tercera

Desde 2016 se sabe que en Chile el 1% de las personas adultas que tiene educación media completa entiende lo que lee, frente al 7% promedio de la Ocde. Más preocupante aún es que solo el 5% de los adultos con educación superior tiene un alto nivel de comprensión lectora, mientras que el promedio de ese grupo de países es de 21%.

Estos datos, que fueron mencionados en el informe de la Ocde “Education at a Glance 2018”, dado a conocer esta semana, abrieron el debate respecto de lo que se ha hecho para revertir esta tendencia, lo que falta por ejecutar y los motivos de estos bajos índices de comprensión que tienen los chilenos en relación a lo que leen.

El exjefe de Educación General del Mineduc y actualmente investigador de la U. Diego Portales, Gonzalo Muñoz, plantea que “según esta evidencia, y a pesar de avances importantes entre generaciones, hoy el 53% de los adultos en Chile no entiende instrucciones escritas simples, como interpretar los signos de un mapa. Esto, claramente, es un problema que afecta la adecuada integración de las personas a su vida en sociedad”.

Ernesto Treviño, director del centro para la transformación educativa de la U. Católica Centre, afirma que a pesar de que las personas asistan a la educación superior, esta no necesariamente las dota de la competencia básica de comprensión lectora que deberían tener. “Sin duda esto es un problema de calidad de la educación, porque la comprensión lectora debería desarrollarse en la educación básica y media, pero incluso en la educación superior no se alcanza dicha habilidad. Se puede afirmar que las instituciones de educación superior que recibieron a estas personas no cumplieron con el cometido de desarrollar esta habilidad básica”, dice Treviño.

Según los investigadores, los factores que influyen en este tipo de indicadores son diversos y van desde el nivel educacional de las familias de origen, pasando por el trabajo de los docentes en el aula, hasta los hábitos de lectura que se desarrollan en edades más avanzadas.

¿Cómo se resuelve esto?

Para Gonzalo Muñoz, la solución a este “déficit” debe apuntar en “poner un foco cada vez más claro en el apoyo a las escuelas y liceos y en el desarrollo de capacidades de los actores educacionales, temas que hoy parecieran no formar parte de las prioridades gubernamentales”.

La ministra de Educación, Marcela Cubillos, plantea que la lectura es central en la mejora de la calidad. “Estamos diseñando un programa que tiene como objetivo promover la lectura desde la primera infancia. Y lo estamos abordando desde diferentes ángulos, que pasan por un trabajo con los directivos, docentes y familias, además de la mejora del equipamiento en los establecimientos”, afirmó la secretaria de Estado.

Cubillos añade que se está trabajando en el Plan Nacional de Calidad, que contempla iniciativas como ‘Todos al Aula’, que busca desburocratizar la gestión de las escuelas y el trabajo de los docentes.

La académica e investigadora del Centro de Investigación Avanzada en Educación (Ciae) de la U. de Chile, Macarena Silva, plantea que “es importante enseñar a los niños no solo a leer, no solo a juntar letras, sino que a comprender. Porque muchas veces se piensa que es suficiente con que el niño sepa leer, pero es fundamental enseñarles también a comprender lo que leen y escuchan. Y si esto no se resuelve a temprana edad, después se mantiene y genera problemas”.

Alejandra Meneses, académica de la Facultad de Educación de la U. Católica, indica que tanto el vocabulario “como las habilidades de lenguaje que caracterizan los contextos de aprendizaje y evaluación contribuyen significativamente a la comprensión alcanzada por los estudiantes en textos explicativos. Por lo tanto, en la medida en que se dan más oportunidades a los estudiantes para participar activamente en estos contextos de comunicación propios de la escuela, se les posibilita desarrollar dicho lenguaje, lo que les permitirá comprender más profundamente los textos académicos propios de la escuela”. Y añade que “se necesita tomar más conciencia de la relevancia de un aprendizaje variado, flexible y contextualizado de la lengua que fomente la comprensión de diversos textos para los lectores”.

Lectura digital

Rosa Gaete-Moscoso, directora de la carrera de Educación Básica de la U. Alberto Hurtado, dice que en Chile si bien han existido avances, “falta un fomento más fuerte de la lectura no solo en relación a las evaluaciones”. Y sobre las razones que explican los bajos resultados, señala que se trata de “una cuestión de base cultural que es un problema histórico en Chile”. Además, indica que “el mundo digital fomenta una lectura y escritura parcelada y discontinua, no abordamos largos textos. Uno se sube al metro y ve a mucha gente leyendo en el celular, pero son cuestiones cortas que no permiten desarrollar habilidades más complejas. Y un tercer motivo apunta a que en las escuelas se sigue enseñando a leer y escribir con estrategias de decodificación que son métodos antiguos y eso se ha intentado modificar desde la reforma de 1996”.

Niños vulnerables muestran retraso en lectura de hasta dos años frente a sus pares

Los resultados de la Evaluación Nacional de habilidades lectoras de 2° Básico evidenciaron grandes brechas socioeconómicas.

Viernes 3 de agosto de 2018, Camila Mardones, Nacional La Tercera

Comprender textos, desarrollar un gusto por la lectura y leer en voz alta pronunciando cada palabra son parte de las habilidades que debería tener un alumno de segundo básico al terminar el año escolar. Sin embargo, y según mostró la Evaluación Nacional de Lectura dada a conocer ayer por la Agencia de la Calidad de la Educación, no todos los estudiantes adquieren esas herramientas a tiempo. Incluso, muchos de ellos pueden estar rezagados hasta en dos años escolares en habilidades de lectura respecto de sus pares de la misma edad.

La prueba fue realizada en 2017 y evaluó a 7.349 estudiantes de todas las regiones del país. Los alumnos tenían que leer textos cortos y luego responder 25 preguntas de alternativas.

La principal brecha que mostró el estudio fue según nivel socieconómico. Mientras los estudiantes que tenían una condición socieconómica alta obtuvieron 285 puntos, aquellos pertenecientes a un grupo socieconómico bajo tuvieron 232 puntos en la misma prueba (ver infografía)

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“Según la evidencia internacional, esta diferencia de 53 puntos puede representar hasta dos años de escolaridad. Es decir, cuando un niño está terminando segundo básico con habilidades acordes a ese nivel, otro niño está terminando segundo básico con habilidades de inicios de primero básico”, explicó Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de la Calidad.

Henríquez calificó aquella diferencia como “extremadamente compleja. Conocíamos esa brecha en niveles superiores, como octavo básico y segundo medio, pero no teníamos este dato a tan temprana edad. Esto demuestra la necesidad imperiosa de fortalecer el trabajo institucional pedagógico en todos los contextos, pero especialmente en los más desfavorecidos”.

A nivel general, los resultados de este año no mostraron grandes variaciones respecto de años anteriores. Sobre esto, el subsecretario de Educación, Raúl Figueroa, señaló que el estudio “muestra un estancamiento y nos obliga a poner un sentido de urgencia en las medidas para seguir mejorando la calidad de la educación. El Ministerio de Educación (Mineduc) está trabajando en un plan nacional de calidad que, entre otros aspectos, comprende un foco particular en la lectura”.

Factores que aportan

El estudio también muestra las variables que inciden en que algunos alumnos de segundo básico tengan mejores resultados en la prueba de lectura. Uno de ellos es la asistencia a kínder antes de entrar al colegio. Un niño que asiste a la educación preescolar obtiene, en promedio, 18 puntos más en la prueba que uno que no lo hace.

El ministro de Educación, Gerardo Varela, señaló que “uno de los puntos del que nos habla el estudio es la importancia del kínder y el prekínder. Está pendiente la dictación de la ley para hacer el kínder obligatorio, que se aprobó en la Constitución hace algún tiempo. Vamos a promover esa ley, porque efectivamente lo que nos muestra este diagnóstico es que el kínder tiene una incidencia muy importante en los resultados de lectura”,

Otro factor importante son las habilidades prelectoras, que son capacidades que tienen los niños antes de entrar a primero básico y que incluyen saber contar historias o reconocer palabras y letras del abecedario.

Alejandra Meneses, académica de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, explicó que “todas esas experiencias que tienen los estudiantes en sus casas y en las instancias preescolares tienen una repercusión después en como ellos enfrentan la tarea de comprensión de lectura. Eso se ve en términos de vocabulario, pero también en cuán capaces son los estudiantes de relacionar las ideas que están en el texto con los conocimientos de mundo que tienen”.

En las habilidades prelectoras también se evidencian importantes diferencias socieconómicas. Por ejemplo, mientras en el nivel socioeconómico alto, el 71% de las familias leía con sus hijos antes de que entraran a primero básico; en los niveles socieconómicos bajos esto sucedía solo en el 44% de los casos.

Felipe Coloma, investigador de política educativa de Educación 2020, explicó que en los resultados del Simce de lectura de alumnos de cuarto y octavo básico las brechas entre niveles socieconómicos también bordean los 50 puntos. “Esto nos habla de que, adicionalmente a que hoy existe una brecha muy grande, el sistema educativo no está siendo capaz de acortarla. No solo tenemos una diferencia de cuna, por decirlo de alguna forma, sino que el sistema educativo no está utilizando las estrategias adecuadas para poder disminuir esas diferencias en el tiempo”, aseguró el investigador.

Otro factor significativo es la expectativa que tienen los padres de sus hijos. Los alumnos cuyas familias creían que completarían estudios superiores tuvieron 27 puntos más en la prueba.

La vicedecana de Investigación de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, Pelusa Orellana, explicó que uno de los puntos significativo para mejorar los resultados es la formación docente. “Hay un tema importante de poner mayor foco en la enseñanza de la lectura, como Finlandia”.

RESULTADO

215 es el puntaje mínimo que debe obtener un alumno para demostrar que es capaz de localizar información en un texto y realizar interpretaciones de lo leído.

CAMBIOS EN LA PRUEBA

SIMCE DE LECTURA

EVALUACIÓN MUESTRAL

Desde 2012 se realiza la medición que evalúa habilidades de lectura de los niños de segundo básico. Este año, por primera vez, se optó por cambia la modalidad. Mientras las pruebas anteriores eran censales,  es decir se evaluaba a todos los niños del país, en esta medición se optó por hacerla solo con una muestra e 7.349 alumnos, pertenecientes a 260 colegios, la que fue representativa a nivel nacional, regional y por género. Otro cambio es que a partir de ahora la medición no se realizará anualmente, sino que será cada dos años y su objetivo será monitorear aprendizajes.

“Esto demuestra la necesidad imperiosa de fortalecer el trabajo institucional pedagógico”

Carlos Henríquez, Agencia de la Calidad

“El sistema educativo no está siendo capaz de acortar las brechas que vienen de cuna”

Felipe Colina, Educación 2020