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Sin leer, sin saber, sin vivir

El Mercurio. Santiago, Chile. 07/02/2011

Día a Día. Editorial

Se ha discutido bastante sobre la incomprensión lectora promedio de nuestro país, algo evidente para quienes trabajamos en la educación universitaria, pues la mayoría de los alumnos que recibimos vienen sin hábitos de lectura y con muy poco interés por entablar una amistosa relación con los libros. Por ejemplo, forzarlos a concentrase en un volumen de poco más de 100 páginas se les hace cuesta arriba y reclaman por la “excesiva” extensión de la obra.

¿Qué ocurrió para que en Chile y en otros lugares se dejara de leer? Hay varias respuestas. Una de ellas es que nuestra época, de una invasión visual y sonora casi sin límites, apenas impulsa el tiempo, el espacio y el silencio para sentarse en un sillón con un libro en las manos y concentrarse un par de horas en este ejercicio intelectual, mirado por muchos con desdén o sospecha. A tal punto es esto cierto, que, incluso, un buen lector debe dar explicaciones por dedicar parte de su día a esta actividad “improductiva”.

Sin embargo, me sumo a las voces que aprecian sinceramente la lectura, reconocen su necesidad y conservan el gusto por ella, pues las páginas leídas, sea para aprender, disfrutar, comprender, no son una negación de la vida, sino un puente para que nuestro paso por la existencia sea auténticamente humano.

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Escolares de colegios particulares muestran poco interés por leer

El Mercurio. Santiago, Chile. 31/12/2010

Estudio de la Universidad de Los Andes.

Se califican como malos lectores, y los docentes no se responsabilizan de ello.

Manuel Fernández Bolvarán

Si bien tener padres lectores ayuda a que los niños se interesen por los libros, el rol de sus profesores es igual de fundamental. Precisamente para saber si los docentes están motivando a sus alumnos a leer, la investigadora de la U. de los Andes Pelusa Orellana hizo un estudio en colegios particulares subvencionados y privados de Santiago.

Al analizar las prácticas de 48 profesores, concluye que estos no asumen como una de sus tareas el desarrollo del interés lector de sus alumnos. De hecho, parecieran no tener las herramientas para hacerlo: “Un 20% de profesores no sabe qué es la lectura recreativa, uno de los tipos de lectura que debieran desarrollar en las aulas para favorecer el placer lector”, dice Orellana, quien dirige la carrera de Pedagogía de la U. de los Andes.

Los docentes sostienen que si los alumnos no se motivan por leer no es su culpa, sino de los padres, que no aportan buenos modelos, o porque los niños carecen de las habilidades. Por eso, no es raro que, al consultar a 2.321 escolares de 2° a 6° básico, el estudio encontrara que se perciben como malos lectores. En una escala de 1 a 4, los alumnos se ponen nota 2. En cuanto a motivación por leer, la nota es 1,9.

“Si bien los resultados de las niñas suelen ser superiores a los de los niños en lenguaje, no se aprecian diferencias importantes entre ellos ni en cuanto a su autoconcepto como lectores ni a la valoración que le dan al tema”, enfatiza la académica.

La desmotivación también es transversal a todos los cursos. El único factor que parece influir en el nivel de interés de los alumnos es si el colegio es bilingüe o no. “Los niños bilingües se consideran mejores lectores y se muestran más interesados por leer”, resume.

Según Orellana, esto puede deberse a factores como el concepto de lectura que manejan los docentes de este tipo de establecimientos o al hecho de que los textos de inglés ofrecen lecturas más misceláneas que los de lenguaje y comunicación.

DESINTERÉS

Sólo 36% de los profesores lleva a sus alumnos cada semana a la biblioteca.

Alumnas fomentan el gusto por la lectura en niños preescolares

La Prensa Austral, Punta Arenas. 3/12/2010

Realizan su práctica profesional en consultorios de Salud, donde inculcan a los pequeños el hábito por la lectura.

Fomentar el gusto por la lectura en niños y niñas del nivel preescolar, apuestan las alumnas del quinto año de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad de Magallanes, María Angela Garay Huenchor y Fabiola Valenzuela Aguila. Estas se encuentran trabajando su práctica profesional en una iniciativa de fomento lector en los centros asistenciales de Punta Arenas.

Se trata del proyecto denominado “Inyección Literaria. Una nueva forma familiar de mejorar la salud”, donde el principal objetivo es fomentar el gusto por la lectura en niños/as del nivel preescolar, proporcionando oportunidades necesarias para desarrollar al máximo su potencial en el área de lenguaje y alfabetización, a través de experiencias educativas que logren crear el hábito y el interés por las actividades literarias.

Esta propuesta educativa corresponde a un proyecto no convencional, trabajando de manera itinerante en cinco centros de salud pública de Punta Arenas: Mateo Bencur, Juan Damianovic, Carlos Ibáñez, Thomas Fenton y Hospital Regional, donde se resalta la importancia en el hecho de socializar en la población la necesidad de incorporar la literatura infantil de manera de inculcar en los pequeños el hábito por la lectura, y no sólo por el hecho de aprender, es decir el ir adquiriendo conocimiento, sino que también por entretención.

Las alumnas destacan que esta iniciativa fue posible gracias a un proyecto presentado por la dirección de Bibliotecas Públicas de Magallanes (Dibam) y financiado por el Fondo del Libro y la Lectura, denominado “Rincones Infantiles en los consultorios de salud de la comuna de Punta Arenas”, que permitió la puesta en marcha del proyecto y la adquisición de los materiales con los cuales se trabaja.

Explican que esta propuesta contempla la importancia de involucrar al núcleo familiar de los niños/as en el proyecto, ya que es en el seno de la familia donde se adquieren los primeros aprendizajes, y es que son ellos los que más conocen a sus hijos y así pueden lograr experiencias aún más significativas ligadas a sus experiencias de vida e intereses. Sabiendo además que una mayor participación de la familia en la tarea educativa de niños y niñas resulta un complemento fundamental en el desarrollo integral de cada niño.

El material bibliográfico permanece en los consultorios, en un rincón especialmente habilitado para tales efectos que se asemejó a una biblioteca, espacio donde se promovió la autonomía de los niños en cuanto a que éstos puedan escoger el material infantil de su interés, dándo énfasis en potenciar el hábito de compartir los libros, ordenarlos y llevarlos en préstamo a sus hogares para que los compartan con sus familias.

María Angela Garay y Fabiola Valenzuela Aguila resaltan que la importancia de este proyecto, radica en la interacción que se establece entre los niños con su entorno alfabetizado, el cual debe ser de calidad durante los años previos a educación básica, favoreciendo una predisposición positiva hacia el aprendizaje y una comprensión del sentido social de la lengua escrita.

Cuentos para menores

El Mercurio, Antofagasta. 3/08/2010

Hoy a partir de las 16.30 horas continúan los “Cuenta Cuentos” en la Biblioteca Viva, con la participación de actor mexicano Benjamín Alarcón, junto a un grupo de estudiantes de educación parvularia de la Universidad del Mar.

Los “Cuenta Cuentos”, según la jefa de carrera de la especialidad en la U. del Mar, Alime Sentis, además de ser una oportunidad para que las niñas y niños entre 2 y 6 años pasen una tarde recreativa junto a sus familias, también representan un ejercicio de imaginación que incentiva a que comprendan normas y lecturas de relatos posibles de encontrar en la misma biblioteca, que favorecerán el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales en los pequeños.

El actor Benjamín Alarcón previamente capacitará a las alumnas de educación parvularia de esa casa de estudios, quienes en los próximos meses continuarán con este tipo de actividades en la Biblioteca Viva.

PUCV encabeza iniciativa para mejorar gestión de universidades

La Tercera 05/07/2010

En Latinoamérica, está a cargo del proyecto la Vicerrectoría de Asuntos Docentes y Estudiantiles de la PUCV  a cargo de Atilio Bustos, director del Sistema de Bibliotecas.

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso encabeza un proyecto que tiene como objetivo colaborar con la mejora en la gestión de las universidades de Iberoamérica y su vinculación con sus pares europeos, a través del proyecto Red de Observatorios de Buenas Prácticas de Dirección Estratégica Universitaria en Latinoamérica y Europa.

Denominada como Red Telescopi, es una iniciativa única en el mundo que forma parte del Proyecto Alfa III de la Unión Europea y el Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINDA), y que busca medir la calidad de la educación superior en 23 casas de estudios de 16 países.

La dirección general de Telescopi pertenece a la Cátedra Unesco de Dirección y Política Universitaria de la Universidad Politécnica de Cataluña, mientras que la contraparte técnica para toda Latinoamérica la ejerce la Vicerrectoría de Asuntos Docentes y Estudiantiles de la Católica de Valparaíso y está a cargo de Atilio Bustos, director del Sistema de Bibliotecas.

Según explica el profesional, Telescopi tiene como objetivo sistematizar las buenas prácticas en las universidades participantes y conformar observatorios nacionales de dirección estratégica donde se acopie la información seleccionada y esté disponible para su difusión. Considerando la heterogénea realidad de las casas de estudios y sus países, se ha trabajado en un diagnóstico de los sistemas universitarios de América Latina y en estudios de las formas de gestión existentes actualmente.

Bustos agrega que las buenas prácticas cubren todas las dimensiones de la dirección estratégica universitaria y pueden surgir de distintas áreas, por lo que este proyecto “permite empaquetarlas de una forma útil y transferirlas para que otras universidades vayan a una base de datos y vea donde se está haciendo bien”.

Para el directivo de la PUCV, la importancia de Telescopi radica en que “el mundo universitario es cada vez más competitivo, por lo tanto hay que incorporar las mejores prácticas de dirección universitaria. Entonces lo que hace el proyecto es sistematizar una metodología de planificación comunes y en estos seminarios se comparte este modelo con los países socios”.

En Chile, junto a la Católica de Valparaíso también están participando las universidades de Talca y Concepción, además de casas de estudios superiores de Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Lituania, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Uruguay y Venezuela, totalizando 24 instituciones en la red.

Taller en Valparaíso
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El 84% de los alumnos de la U. de Chile tiene problemas para entender lo que lee

La Tercera. 23/05/2010

La prueba de Competencias Discursivas de Comprensión y Escritura se tomó, por primera vez, a más de cuatro mil alumnos de primer año y el plantel pretende que sea un complemento a la PSU. Si bien el 80% de los estudiantes se ubicó en el nivel suficiente de desempeño general, menos del 1% logró un dominio avanzado.

L. Rosenmann / E. Simonsen

Son varias las casas de estudio que aplican test de habilidades lingüísticas a sus alumnos de primer año, pero para la Universidad de Chile, ésta es su primera vez. Se trata de la prueba de Competencias Discursivas de Comprensión y Escritura, Codice, que constituye una muestra del nivel de los escolares que ingresan a la educación superior, dado su universo y su representatividad. Más de cuatro mil alumnos dieron el test en marzo pasado, un tercio de quienes viene de colegios municipales. El 36% proviene de establecimientos subvencionados y el 34% de colegios particulares pagados.

Los resultados no son muy alentadores. Sobre todo considerando que la muestra abarca a parte de los mejores estudiantes del país, al menos, en cuanto a rendimiento en la PSU. A la Universidad de Chile no se puede postular con menos de 600 puntos en la PSU y el promedio de ingreso oscila entre los 660 y 670 puntos.

Si bien el 80% de los alumnos se ubicó en el nivel suficiente de desempeño general en el ítem lectura, ninguno de los más de cuatro mil estudiantes que rindieron el examen alcanzó un nivel de desempeño elevado de escritura y menos del 1 por ciento lo hizo en lectura.

La gran mayoría está en el nivel 3, el suficiente, tanto en el test de escritura (77,9%), como en comprensión lectora (80,5%).

Al desglosar por tipo de habilidades el panorama se oscurece. Las habilidades más débiles son, las de comprender, que implica reconocer información explícita en el texto, y la de inferir localmente, esto es, concluir información implícita contenida en la lectura.

El 84% de los examinados tiene un nivel insuficiente de comprensión lectora, es decir, apenas puede comprender e identificar información en textos expositivos y argumentativos. De ellos, el 45% alcanzó sólo un nivel básico de desempeño, mientras que el 39% fue catalogado por debajo de ese nivel. Sólo el 16,3% de los alumnos fue clasificado como suficiente en comprensión lectora.

Mientras que el 83,3% de los alumnos tiene un nivel básico o menor en la habilidad de inferir. Nuevamente, menos del 17% de los alumnos se ubicó en el nivel adecuado de desempeño en ese ítem.

Por otra parte, las competencias que más desarrolladas tienen los estudiantes son las de descomponer. El 80% de los examinados logra extraer la idea principal de un texto y resumirla.

Complemento a la PSU

Para el plantel, uno de los objetivos del test es el de poder información a sus facultades para que adecuen sus mallas curriculares a un perfil por competencias. Por ello, se volverá a tomar este examen a la misma cohorte, cuando llegue a tercer año de universidad y, eventualmente, cuando esté en quinto.

Pero no es el único objetivo. La idea del plantel es poder utilizar los resultados de este examen como un complemento de la PSU. “No estoy dispuesto a seguir tomando el Codice para archivarlo. El principal valor de esta prueba es que sea complementaria a la PSU”, dice el vicerrector de Asuntos Académicos, Iñigo Díaz.

A juicio de Díaz, el examen evalúa ciertas competencias que la PSU no mide en forma directa, como la comprensión de textos argumentativos y expositivos, los más difíciles en la etapa escolar, y la expresión escrita. Para ello, se incluyen tres preguntas abiertas, que permiten desarrollar respuestas de hasta 30 líneas.

Por ello, el plantel presentará los resultados en el Consejo de Rectores, para iniciar un debate en torno a la necesidad de complementar el sistema de ingreso a la universidad, con pruebas más completas que incluyan, por ejemplo, preguntas abiertas. Una posibilidad que, en todo caso, resulta problemática, considerando que la corrección de este tipo de examen demora más de un mes.

UC: ortografía y vocabulario, lo más débil

El 92% de los alumnos de primer año que rindieron el examen de comunicación escrita de la UC lo aprobó, a pesar de presentar graves falencias en aspectos formales. La principal dificultad se da en ortografía y vocabulario, itemes en los que, en promedio, los alumnos obtienen dos y 2,5 puntos -de un total de cinco-, lo que es calificado como desempeño básico.

Donde sí obtienen buenos resultados es en estructura y tesis. En ambos promedian los 4,5 puntos. Además de estas cuatro habilidades, se evalúa la cohesión del texto, sus párrafos, la argumentación y sus contraargumentos y la evaluación global. Allí los estudiantes promedian entre 3 y 4 puntos. El gran número de aprobados se explica porque el examen se aprueba con tres puntos o más.

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¿Por qué los universitarios chilenos no entienden lo que leen?

Universia. 13/05/2010

Universidad Andrés Bello

Un estudio realizado por el Consejo Superior de Educación determinó que el 46% de los universitarios no comprende lo que lee. “Si se logra mejorar la habilidad lectora de nuestros estudiantes el efecto directo sobre su rendimiento sería extraordinario”, afirma Lucía Godoy, psicóloga y académica de la UNAB.

Son pocos los universitarios chilenos que poseen el hábito de interiorizarse a menudo con un libro, o quizás, simplemente leer el diario. ¿Razones? la comodidad que ha entregado la era tecnológica o la inmediatez que les brinda Internet. Un aspecto imprescindible para la obtención de un óptimo rendimiento académico, es la capacidad de leer comprensivamente.

Ésta consiste en coordinar, secuenciar y efectuar simultáneos procesos perceptivos de la información gráfica, con el procesamiento léxico, sintáctico y semántico de dicha información, explica Lucía Godoy, académica de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello. Según la psicóloga, sólo la práctica permite evolucionar desde la adquisición de la lectura en sus niveles básicos, hacia la conversión definitiva en lectores expertos. Por tanto, si lográramos mejorar la habilidad lectora de nuestros estudiantes, el efecto directo sobre su rendimiento sería extraordinario.

Según los resultados entregados en la International Adult Literacy Survey, realizado por el Instituto Nacional de Literacidad de Estados Unidos y que mide el hábito lector en 22 países, 85% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene comprensión lectora en el nivel 1, es decir, apenas son capaces de entender la etiqueta de instrucciones que trae un producto comercial. En el caso de Estados Unidos, esta cifra alcanza a un 20%.

Entre los universitarios nacionales, sólo 25% de los que egresa de la educación superior alcanza el nivel 4-5 de comprensión lectora, esto significa tener la habilidad de inferir a partir de lo que conocen y la capacidad de generar una nueva información desde lo aprendido. Estados Unidos nuevamente nos supera: 60% de los universitarios tiene esos niveles lectores.
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