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Los programas para incentivar la lectura desde la infancia

Publicado en el diario La Hora el Lunes 17 de julio de 2017.

Por Emma Antón

La Dibam cuenta con diversas actividades para las vacaciones. Zonas especiales para guaguas y técnicas de dibujo para contar historias son algunas de las estrategias.

En la última década, los resultados de Lectura en la prueba Simce de enseñanza media han disminuido 7 puntos. Si el 2005 se lograban 254 puntos en la medición, el año pasado se alcanzaron 247. Y los expertos coinciden en que el problema viene de atrás: la lectura debe ser incentivada desde que los niños son pequeños. Por ello, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), ha implementado una serie de actividades para que los niños se interesen por la lectura.

Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam, explicó a La Hora que “motivar a los niños a la lectura es motivar a un país a ser lector. Entonces, significa que tenemos que trabajar desde ya, desde la más tierna infancia”.

“Cuando motivamos a los niños hoy día a convertirse en lectores, significa que a futuro vamos a tener adultos capaces de interactuar y relacionarse mejor con su entorno, con la sociedad y contribuir a un mundo más tolerante, diverso y amigable para todos”.

Santiago
Una de las bibliotecas más grandes en la Región Metropolitana, la Biblioteca de Santiago (Matucana 151), cuenta con espacios diseñados especialmente para los niños, con el fin de que encuentren comodidad y un lugar que los invite a escuchar cuentos y leer. Uno de los sectores más innovadores es la Guaguateca, espacio gratuito enfocado para niños de 0 a 4 años y donde hay servicios especiales. El lugar tiene diferentes texturas y colores, y representa un bosque en el que los pequeños tienen acceso a la lectura en diferentes formatos.

El personal de la Guaguateca promueve la lectura a través de ambientes agradables y tranquilos, potenciando la lectura en voz alta de cuentos y poemas. Funciona de martes a viernes entre las 11 y las 17.30 horas, y el fin de semana entre las 11 y las 16.30. Para niños más grandes está la Sala Infantil, enfocada entre 5 y 10 años. Hay juegos y mobiliario diseñado para motivar la imaginación y la entretención desde los libros. Además, también hay espacios para realizar actividades como La hora del cuento o teatro infantil.

Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago, explicó que “creemos que si partimos fomentando la lectura en la primera infancia fomentamos el apego y el amor, la comunicación, sociabilización y el placer de desarrollar la imaginación, generando un espacio de encuentro, una posibilidad mágica donde un lector se encuentre con su lectura”.

“Los niños y las niñas que han tenido la oportunidad de encontrar el encanto de leer serán adultos creativos, críticos, participativos y capaces de tomar sus propias decisiones. La lectura está siempre presente y leemos de múltiples formas y en diferentes formatos, y debe ser un momento mágico que provocaremos cuando hagamos coincidir a un lector con su propia lectura”, indicó Valdés.

En la biblioteca además hay actividades enfocadas en los niños y sus vacaciones de invierno, como festivales de teatro, exposiciones y talleres, las que durarán hasta este domingo 23 de julio.

Otras comunas
En la Biblioteca Pública de La Pintana parten hoy, y hasta el miércoles, las tardes recreativas para niños, con lectura de cuentos, dibujo y pintura con témpera sobre historias narradas. También habrá juegos literarios. Las tardes recreativas parten a las 15.30 y terminan a las 18 horas.

En Isla de Maipo, la biblioteca comunal tendrá mañana y el jueves 20 de julio una actividad de cuentacuentos con Kamishinai. Esta técnica consiste en colocar láminas ilustradas en orden sobre un soporte o “teatrillo de papel”, que se van sucediendo a medida que va avanzando la historia. Parte a las 11.00.

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Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

Salas se multiplican en bibliotecas de Santiago y regiones:

Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

Educación El Mercurio, Lunes 17 de julio de 2017.

Paula Leighton N.

Libros, instrumentos musicales y cuentacuentos son parte de los atractivos de estos lugares dedicados al fomento lector desde la primera infancia.

“Esta es la historia de un conejo de orejas largas, que iba por el bosque buscando fruta y cantando…”, narra la cuentacuentos rodeada de niños que se acercan a tomar un conejo de peluche, la escuchan desde la falda de su mamá o gatean sobre el suelo acolchado de la guaguateca ubicada en el Centro Lector de la Municipalidad de Lo Barnechea.

Virginia Briano tiene en brazos a su hijo José Pedro, de 6 meses. A su lado están Octavia de 2 y Jaime de 5 escuchando atentamente un cuento. “Aguacero es una lluvia fuerte”, le susurra a su hijo mayor cuando la cuentacuentos menciona la palabra.

Escenas como esta se repiten en bibliotecas de todo el país que en los últimos años han ido incorporando espacios de fomento de la lectura y estimulación temprana dedicados a niños de 0 a 4 o 5 años y sus cuidadores.

Libros con figuras grandes y coloridas o con páginas desplegables, otros de plástico que se pueden morder o de tela con texturas y sonidos, instrumentos musicales, juguetes para encajar y apilar, estanterías abiertas, muebles con bordes redondeados y suelos acolchados son la tónica de las guaguatecas.

Estas funcionan en forma permanente en centros lectores y bibliotecas públicas de las comunas de Santiago, Vitacura y Puente Alto, en la Región Metropolitana, y en Osorno y Coyhaique. También algunos días del mes en las Biblioteca Viva que la Fundación La Fuente tiene en Antofagasta, Concepción, Los Ángeles, Talcahuano y cinco sectores de Santiago.

“El fomento lector en la primera infancia tiene que ver con leer el mundo sensorial de las guaguas, exponerlas a colores, figuras, sonidos, texturas, la voz de la mamá”, explica Pilar Correa, directora del Área Educacional de la Corporación Municipal de Lo Barnechea.

Mackarena López, subdirectora de Biblioteca Viva Egaña, cuya guaguateca funciona todos los sábados a las 12, agrega que “a muchos niños los traen porque no van al jardín infantil, así que esta es una oportunidad para estimularlos fuera del hogar, que compartan con otros niños y tengan nuevas experiencias”.

“La ciudad tiene pocos lugares amigables para la primera infancia, por eso las familias valoran estos espacios acogedores e inclusivos, donde los niños pueden convivir y compartir con otros niños y los adultos hacerlo con otros en situación de crianza”, resume Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago y quien acuñó el nombre “guaguateca”, adaptando así al uso nacional el de “bebeteca”, que se usa en otros países.

La Biblioteca de Santiago fue la primera en abrir una guaguateca, hace 12 años. “Hoy la Dibam está considerando estos espacios para los más pequeños en todas las bibliotecas regionales que se construirán y, en ese sentido, al ser cabecera nacional somos una suerte de laboratorio para su implementación”, indica Valdés.

Tanto esta como las demás guaguatecas han preparado actividades especiales para estas vacaciones de invierno, como cuentacuentos y obras de teatro para los más chicos.

Sala Infantil de Biblioteca de Santiago recibe premio

Dibam. 25/10/2010

La Sala Infantil de la Biblioteca de Santiago recibirá un reconocimiento en la celebración de los 20 años de Fundación Integra, ya que la organización la distinguirá en ceremonia especial mañana martes 26, en el Centro Cultural Palacio de La Moneda.

La sala, dedicada a niñas y niños entre los 0 y 7 años, fue considerada por la Fundación Integra como una de las instancias más colaboradoras del bienestar y desarrollo de la infancia.

Para Lorena Moya, educadora de párvulos encargada de la Sala infantil desde la creación de la Biblioteca de Santiago en el año 2005, el reconocimiento “representa la entrega del equipo de la sala, sus capacidades y certeza de que los niños son el futuro, todo lo cual se refleja en el trabajo cotidiano con los aproximadamente 350, 400, niños que en promedio nos visitan diariamente”.

El espacio infantil cuenta con un equipo multidisciplinario de siete personas, entre los que se encuentran profesores, actrices y educadores de párvulos, quienes desarrollan paralelamente dos programas de actividades, uno dirigido al público general y otro a los jardines y colegios. Para ambos hay actividades especiales, en un ambienta que cuenta con juegos y mobiliario diseñado para motivar la imaginación y la entretención a partir de la lectura.

Es un área lúdica, que incentiva la imaginación con secciones definidas para lactantes, infantes y niños. Busca ser un espacio entretenido, donde los más pequeños, a través del juego, lleguen a los libros y desarrollen su imaginación. Cuenta con una “guaguateca” dedicada a los primeros lectores, de 0 a 3 años y realiza talleres como “Nacer a la lectura” donde los niños junto a sus padres –generalmente después de la jornada laboral- llegan a compartir la lectura, juegos y juguetes de diferentes tipos, y también desarrollar actividades de carácter plástico, recreativo o didáctico. Como característica destacada de la sala, todos los elementos que la componen son transportables para crear nuevos ambientes.

Entre las actividades realizadas conjuntamente con los colegios y jardines, están las que incluyen préstamo de libros. Los niños realizan una visita semanal a la sala infantil y en cada oportunidad se llevan libros a sus colegios o jardines, donde desarrollan trabajos de animación a la lectura con los libros y sus profesores. Así también, en las visitas tienen actividades de narración de cuentos, títeres con sombras, con manos, talleres asociados, los que van desde la creación de personajes a partir de los cuentos a clases de cocina.

La sala infantil de la Biblioteca de Santiago se ha destacado también por no dejar de lado la tecnología y tiene a disposición de los pequeños siete computadores, los que pueden ser usados bajo supervisión ya sea de sus padres o acompañantes o de quienes dictan los talleres del rubro, divididos en clases para niños y niñas de 3 a 6 años y de 7 a 10.

La Biblioteca de Santiago estaba ubicada en Matucana 151 y atiende de martes a viernes, de 11.00 a 20.30 hrs. y sábado y domingo de 11.00 a 17.00 hrs.

Perros y gatos leyeron en Osorno durante 3 días que duró seminario

Austral, Osorno. 13/10/2008

Desde México, Argentina, Francia y Brasil concurrieron hasta Osorno destacados expositores para participar del 2º seminario.

Con emoción, incluso con lágrimas en los ojos, culminó ayer el segundo seminario organizado por el Centro Lector de Osorno, con apoyo de la Universidad Santo Tomás, titulado “Cuando llueve perros y gatos leen“.

Y es que el compromiso de los expositores y asistentes con la literatura, especialmente a la hora de educar, es tan grande que sólo al contar las experiencias personales de acercamiento a los textos provoca emoción entre quienes sienten muy desarrollada la sensibilidad por las letras.

“El objetivo de este seminario que queremos realizar anualmente es generar un remezón de la lectura y de lo que se está haciendo en todas partes. Vemos que no llegaron todas las personas que esperábamos, pero lo importante es que los que lo hicieron podrán comentar lo que fue a otros y tal vez el próximo año tengamos más asistentes. En todo caso, los que no asistieron se perdieron un gran evento”, comentó la directora del Centro Lector, María Victoria Pení.

Los destacados expositores que llegaron a deleitar con sus experiencias a educadores, bibliotecarios, estudiantes, madres y público en general, provenían de México, París, Brasil y Argentina, los cuales destacaron en sus alocuciones la forma cómo en su país respectivo se iniciaron los procesos de difusión de la lectura.

Desde el vientre

El seminario, que se extendió durante 3 días en el Aula Magna Monseñor Francisco Valdés, quiso poner en Osorno el tema en el tapete, para que la comunidad aprenda que el acercamiento de los niños con la literatura parte incluso desde el vientre materno, a partir de los 5 meses de embarazo, cuando se desarrolla en el feto el sentido del oído, donde se recomienda que las madres lean en voz alta a sus bebés.

María Victoria Pení indicó que mientras más pequeño un niño se vincula con los libros, es mayor su nivel de sensibilidad, inteligencia y comprensión lectora cuando adulto. Por ello, en el Centro Lector de Osorno se creó un espacio llamado “guaguateca”.

La fantástica biblioteca que revoluciona el barrio Matucana

Las Últimas Noticias. 11/12/2005.

Salas de cómics e internet gratuito son algunas de las maravillas que están a disposición del público. El moderno edificio fue inaugurado recientemente y siempre está repleto de gente.

Diego Zúñiga

Los niños salen llorando de la recién inaugurada Biblioteca de Santiago. Chillan y reclaman porque hay libros que no se pueden llevar a la casa o porque las monitoras deben sacarlos de las salas para cerrar el recinto. No es la fantasía de un delirante. Eso ocurre todos los días en este paraíso cultural que, con sus 24 mil volúmenes e infraestructura de última generación, revoluciona el barrio Matucana.

Matías ve “Bowling for Columbine” en la sección audiovisual. Apretó los botones que aparecen en la pantalla del computador y seleccionó ese filme entre los más de 300 del menú. Rocío, de 11 años y estudiante de sexto básico, está en otro lado del edificio, sentada en un mullido sillón rojo, hojeando unas tiras cómicas de “Mafalda” y sonriendo con algunos chistes.

Acá los chicos corren, sacan libros, se meten a internet gratis y pueden leer los diarios que están desparramados sobre una mesa. Nadie reclama, mira feo o pone el grito en el cielo porque decenas de escolares discuten sobre si el personaje de su cómic es mejor que otro que tiene enigmáticos poderes.

“Me encanta todo esto. Mira este librito. Es el de la Chanchita Olivia. Es exquisito”. El que habla es Gonzalo Oyarzún, el director de este centro y un sujeto que goza con ver a la gente ensimismada en las letras. “Los fines de semana esto se llena, es increíble. Yo creo que los mall son nuestra mayor competencia”, complementa mientras atiende a una muchacha que busca un libro de inglés. “En el segundo piso, subiendo por la escalera”.

La Guaguateca

Paula Román es una joven de pelo muy largo, que a veces le molesta para ordenar los libros. Carga varios de ellos para acomodarlos en las repisas. Algunos infantes corren para allá y para acá. Unos muñecos están tirados en el piso, y dos chicas dibujan en unas mesitas. Estamos en la Guaguateca, el sueño de las guaguas con afanes literarios.

“La verdad es que los niños son súper conscientes con el cuidado de los libros. Son los adultos los amigos de lo ajeno. Vamos a tener que ponernos más severos”, cuenta la monitora sobre algunos “extravíos”. Unos pasos más allá hay un mudador y un sector especial para leerles cuentos a los chicos, que se vuelven realmente locos en este espacio que entierra el viejo concepto de las bibliotecas lateras y donde los libros son sagrados e intocables.

“Mira esto, un casco para discapacitados”. El director Oyarzún sigue entusiasmado con las maravillas de este edificio que costó diez millones de dólares, muchos de ellos aportados por privados. Ahora muestra con orgullo un adminículo creado especialmente para que las personas que no tienen brazos puedan usar los PC.

Son las 20.30 horas y hay que cerrar. Se vacían las salas de revistas, de libros chilenos y para mayores de 18 años. Mañana volverán a colapsar las inscripciones para sacar textos, que cuestan mil y tres mil pesos. Mañana los niños volverán a llorar cuando, de nuevo, haya que cerrar la fabulosa biblioteca de Matucana 151.