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Opinión: “Bibliometro”

Domingo 26 de Enero de 2020, Cartas al Director, Opinión El Mercurio.

Señor Director:

En relación con la carta “Bibliometro” firmada por don Luis Félix Braniff Yelpi, me permito responder que efectivamente, a raíz del daño en las estaciones de metro, nuestro programa de préstamo y consulta de libros sufrió pérdida completa (incluyendo su material bibliográfico) en Plaza de Maipú y Macul, y solo con daños menores en Vespucio Norte y San Pablo.

Al realizar una evaluación inmediata de lo sucedido, y frente al dinamismo de la reconstrucción de las estaciones, hemos habilitado los Bibliometro de Vespucio Norte y San Pablo; en este último caso, la estación permanece cerrada provisoriamente, pero ambos están recuperados.

Los Bibliometro de Plaza de Maipú y Macul, en cambio, tienen un costo de reconstrucción cercano a los $70 millones, que incluye el equipamiento de mobiliario, computación e infraestructura. En cuanto a cantidad aproximada de pérdida de colecciones, esta alcanza a un 60% en Macul, con un costo de $26 millones 724 mil; mientras que en Plaza de Maipú es de 71% y un costo de $38 millones 976 mil.

En el caso del Bibliometro de Maipú, hemos realizado jornadas de devolución e inscripción en la comuna, para recuperar colecciones que no se han devuelto, además de inscribir usuarios y efectuar préstamos, con la voluntad de reconstruir nuestras instalaciones.

Asimismo, tenemos proyectado inaugurar en el primer semestre estaciones en Los Libertadores y Universidad de Chile, aumentando a 19 los puntos de préstamo.

Carlos Maillet Aránguiz
Director Nacional
Servicio Nacional de Patrimonio Cultural
Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Opinión: “Bibliometro”

Jueves 23 de Enero de 2020, Cartas al Director, Opinión El Mercurio.

Señor Director:

Mucho se ha dicho y escrito respecto del daño que se ha causado a las distintas estaciones del metro de Santiago; cómo se ha afectado el transporte público, la cantidad de personas perjudicadas, el costo monetario de las reparaciones y un largo etcétera.

Pero se extraña que nadie se refiera a la pérdida del material bibliográfico que se encontraba al interior de las estaciones. Los locales de Bibliometro también deben haber sido pasto del fuego y no he encontrado información hasta ahora que indique cuántos libros se perdieron, cuántos lectores fueron perjudicados por la destrucción de las bibliotecas, cuál es el costo monetario de estos actos vandálicos y finalmente cuánto tiempo se tardará en la recuperación de estos espacios públicos.

Ojalá que a través de este prestigioso periódico, alguien pudiera dar respuesta a mis inquietudes.

Luis Félix Braniff Yelpi

Guaguatecas: Motivando la lectura desde la primera infancia

Muchos colores y estímulos, distintos tipos de libros, muebles funcionales, lápices y juguetes, colchonetas, árboles de colores, grupos de lactancia, cuentacuentos y hasta talleres de danza pueden albergar estos espacios que comienzan a multiplicarse en Santiago y regiones por los beneficios que representan para los más pequeños.

Elisa Montesinos, Vidactual El Mercurio, jueves 25 de abril de 2019.

Si bien el concepto bebètheque fue acuñado por una educadora francesa que crea “la hora alegre”, modelo de biblioteca infantil en París en 1924, el término bebeteca se difunde a fines de los 80 gracias a la Conferencia de Lectura Europea realizada en Salamanca, España, y se desarrolla posteriormente en varias bibliotecas públicas de Barcelona, y en los Países Bajos. Desde entonces las bebetecas, espacios de fomento lector pensados para que los más pequeños incorporen el libro a sus juegos y aprendizaje, comienzan a expandirse.

Aunque en nuestro país es algo relativamente nuevo, los pocos centros que existen se van convirtiendo rápidamente en los favoritos de los pequeños y sus padres.

Un bosque sensorial

En nuestro país la pionera fue la Biblioteca de Santiago. Su directora, Marcela Valdés, chilenizó el concepto y fundó la primera “guaguateca” el 2014 junto a su equipo. Liderada por Lorena Moya, educadora de párvulos diplomada en bibliotecas públicas y educación, este espacio ha jugado un rol primordial al asesorar a los nuevos centros de lectura para bebés que van apareciendo en Santiago y regiones. Cuando surgió no existían referentes en el país, por lo que debieron investigar experiencias en Colombia, Argentina, México y España. “Partimos con el desafío de fidelizar a madres, padres, educadoras y adultos cuidadores, generando actividades permanentes de animación lectora en un espacio creado dentro de la sala infantil, luego continuamos con un segundo desafío planteado por la directora Marcela Valdés de crear un espacio especial. Probamos diferente materiales y metodologías de trabajo y, sobre todo, de narración de cuentos para la primera infancia, adquiriendo materiales sensoriales para complementar las narraciones y transformarlas en experiencias significativas”, relata Lorena.

Debido al éxito que han experimentado en estos años de funcionamiento, próximamente se inaugurará una nueva guaguateca, que promete ser más lúdica e interactiva en la promoción de la lectura. Se trata de un proyecto conjunto con la Fundación Forma. “Será un bosque de libros, estímulos sensoriales, un espacio democrático para compartir experiencias y sabidurías basadas en la diversidad y la riqueza de ser diferentes. Estamos trabajando en su implementación para poder contar con este espacio en el más breve plazo”, relata la educadora.

De Vitacura a Recoleta

En medio de los árboles de Casas de Lo Matta, en Vitacura, se halla la única guaguateca de aquella comuna. Fue inaugurada en marzo del año pasado “con el objetivo de fomentar la lectura en los más pequeños que no saben leer aún, pero que sí pueden familiarizarse con el libro y las historias para, de esta manera, formar hábitos lectores para el futuro”, relata María José Egaña, gerenta del Programa Biblioteca de la Corporación Cultural de Vitacura. En un solo año el espacio, abierto incluso los domingos, recibió a más de 10 mil personas.

En la Biblioteca Municipal Pedro Lemebel de Recoleta también existe un espacio ideado especialmente para los más pequeños. Algo innovador al que las madres del barrio sacan provecho. Una de ellas lleva a su hijo y puede tejer productos para vender por mientras él se divierte. Atendido por la educadora de párvulos Natalia Rore desde su fundación junto con la biblioteca, a comienzos del 2017, diariamente reciben visitas de jardines infantiles e incluso realizan salidas a terreno para llevar la guaguateca a lugares más alejados de la comuna. Los padres asisten después del trabajo o del jardín de los chicos. “De a poco han ido conociendo el espacio. Dicen que antes solo los llevaban al parque, y ahora también los traen aquí. Tenemos talleres también para los padres y aquí funciona una vez al mes un grupo de apoyo a la lactancia”, dice Natalia, quien confiesa que se enamoró de las guaguatecas cuando hizo su práctica en la Biblioteca de Santiago. Allí aprendió la disciplina positiva. Motiva a los niños sin decirles jamás que no, sino ofreciendo actividades alternativas o mostrándoles un juego o un libro.

En Providencia, al consultar en el mesón de una de las bibliotecas de la red pública si cuentan con estos espacios, el encargado consulta: ¿guagua-qué?, lo que indica que aún queda mucho por hacer y que las bibliotecas para los más pequeños en el país se cuentan con los dedos de una mano.

Santiago tendrá el primer aeropuerto de Latinoamérica con una biblioteca digital gratuita

La Tercera, 19 de mayo de 2018.

Sólo basta tener instalada la aplicación BPDigital y un lector de códigos QR para disfrutar de lecturas mientras esperan el avión o incluso ya en pleno vuelo.

El aeropuerto Arturo Merino Benítez será la primera terminal aérea de Latinoamérica en contar con una biblioteca digital gratuita a disposición de los pasajeros.

En un espacio de 25 metros cuadrados habilitado en pleno sector de embarque nacional, los usuarios podrán descargar a sus celulares o tablets, libros digitales que son parte del catálogo bibliográfico de la Biblioteca Pública Digital.

Sólo basta tener instalada la aplicación BPDigital y un lector de códigos QR para disfrutar de lecturas mientras esperan el avión o incluso ya en pleno vuelo.

Ante esto, la ministra de las Culturas, Alejandra Pérez Lecaros, destacó que “nuestro desafío es mejorar el acceso a la lectura para que cada vez más chilenos tengan la posibilidad de viajar a través de los mundos que abren los libros. En el marco del Plan Nacional de la Lectura se da esta alianza con el aeropuerto, que busca que la lectura se convierta en un hábito, una práctica accesible y cotidiana”.

Por su parte, el gerente general de Nuevo Pudahuel, Nicolas Claude, comentó que “nuestro objetivo es que el aeropuerto Arturo Merino Benítez sea un referente de la región, no sólo en infraestructura, en la que trabajamos incansablemente para el fin de 2020, pero también en mejorar y diversificar la experiencia de nuestros pasajeros en un espacio intrínsecamente unido al intercambio cultural”.

La iniciativa, que se da en el marco del Plan Nacional de Lectura, cuenta con una colección bilingüe que permitirá a los viajeros extranjeros no sólo informarse sobre las atracciones turísticas de Chile, sino también acceder en lengua inglesa a autores nacionales reconocidos, como Isabel Allende, Alejandro Zambra o Pablo Neruda. El módulo cuenta con un total de 250 libros para descargar completamente gratis. En el módulo se exhiben 250 libros que se irán actualizando periódicamente al adquirir los últimos libros que van saliendo al mercado literario.

Memoria Chilena cumple 15 años como primera vitrina de la Biblioteca Nacional

Cultura El Mercurio, Domingo 8 de Abril de 2018.

El equipo editorial anuncia 20 nuevas publicaciones temáticas durante 2018, además de la digitalización de 75 mil páginas para la Biblioteca Nacional Digital y otros 10 minisitios en Chile para Niños.

Por Íñigo Díaz.

Se le conoce como Vanessa Carye, una especie de mariposa endémica chilena. Fue una de las primeras descritas por Claudio Gay en su “Atlas de la Historia Física y Política de Chile” (1844-48), cuya edición de 1854 se encuentra conservada y digitalizada en la Biblioteca Nacional. Con su colorido múltiple es, además, el logo de Memoria Chilena, la primera vitrina digital de la Biblioteca Nacional o bien su vía de acceso más directo al panorama de colecciones que allí se resguardan desde hace más de dos siglos.

“La Vanessa Carye era una especie bastante común en Chile, de manera que si todos pensamos en nuestra infancia, seguramente recordaremos a esta mariposa. Es un símbolo de nuestra memoria”, dice Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la biblioteca. Junto a Memoria Chilena operan también la Biblioteca Nacional Digital (BND), que permite un acceso remoto a los enormes volúmenes de contenidos, y Chile para Niños, sitio que presenta las colecciones bibliográficas y documentales a usuarios menores de 12 años.

En 2018, Memoria Chilena está cumpliendo 15 años desde que puso en marcha su proyecto en línea con los primeros 50 minisitios, como denominan allí a las unidades de contenidos, que son como páginas de una gran enciclopedia en línea. “En esos primeros tiempos trabajamos con temas fundamentales: los presidentes de Chile, los grandes escritores, los premios nacionales o acontecimientos históricos principales. A medida que fuimos creciendo hemos detectado vacíos que nos permiten completar temáticas”, señala Schütte.

Antes de esa marcha blanca, Memoria Chilena fue sometida a un largo proceso de diseño editorial y técnico. El proyecto se basó, principalmente, en la Gallica, la plataforma digital de la Biblioteca Nacional de Francia, y la American Memory, su similar en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

En los 15 años de actividad han publicado 958 minisitios, que abordan no solo historia política y literatura, sino temáticas muy diversas: arte, música, ciencia, tecnología, vida cotidiana.

“Todas las colecciones de la biblioteca (desde la Sala Medina a la Mapoteca o el Archivo de Tradición Oral), están representadas en Memoria Chilena”, explica Schütte. Si bien los planes originales pretendían alcanzar el millar de minisitios en 2018, el cronograma de publicaciones anuncia una veintena de ellos, por lo que los editores asumen que la cifra redonda tardará un año más.

En paralelo ya están trabajando en la puesta a punto de otro tanto de investigaciones para publicar en 2019, entre ellas la recordada Guía del Veraneante, una serie de colecciones de revistas deportivas, el espiritismo en Chile, la Academia Bellas Letras de 1873 o el Cerro Santa Lucía.

Más minisitios

Este año se sumarán otros 10 minisitios en Chile para Niños y la digitalización de nuevas 75 mil páginas de todas las secciones de la biblioteca para la BND. “El aporte de los usuarios es fundamental. Muchas ideas provienen de ellos”, dice Schütte. Las redes sociales de Memoria Chilena cuentan con 113 mil seguidores en Twitter y unos 240 mil en Facebook.

La temporada arrancó en marzo con los minisitios dedicados a la Antártica Chilena, con los documentos de los primeros 15 años del “Boletín del Instituto Antártico Chileno” (1965-79), y a Manuel Bilbao (1828-1895), hermano y compañero intelectual de Francisco Bilbao, descrito como férreo opositor de todo quien no alentara los ideales emancipadores que dieron sustento a la Sociedad de la Igualdad y la revolución de 1851. Están disponibles sus tres novelas.

Y desde esta semana se publicarán el minisitio de “El Semanario de Santiago”, dirigido entre 1842 y 1843 por José Victorino Lastarria, con su colección completa digitalizada, además de otro sobre la Quinta Normal.

A ellos se sumarán en adelante publicaciones en línea sobre los antiguos noticieros cinematográficos, las toponimias chilenas, las vacaciones y el Partido Liberal, además de otros monográficos de Nicomedes Guzmán, Augusto Orrego Luco, Armando Donoso y Vicente Huidobro, al cumplirse los 70 años de su muerte, con la digitalización de todas las primeras ediciones existentes en la biblioteca.

Cómo navegar
Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la Biblioteca Nacional, explica que la navegación en Memoria Chilena está pensada de dos formas. “La primera es para los usuarios que saben exactamente lo que buscan. Para eso está el buscador, que desplegará siempre, como resultado prioritario, el o los minisitios que aborden directamente el término buscado, o en segunda instancia aquellos que lo mencionen”, señala.

Agrega que los resultados de la búsqueda, a su vez, pueden refinarse a través de filtros por tipo de material. “De esta forma, si por ejemplo a alguien le interesan solo los minisitios, puede desagregarlos fácilmente, o por el contrario, si solo quiere revisar libros o revistas, o solo imágenes, también puede hacerlo”.

La otra forma de navegar es a través de búsquedas exploratorias. “Esta es la función del menú de la barra superior. Gracias a esta ordenación, un usuario que no sabe con certeza cómo orientar su búsqueda puede aproximarse a los contenidos a través de las secciones Lugares, Temas, Formatos o Fechas”, comenta Schütte.

Así, por ejemplo, en Temas “se podrá revisar los minisitios sobre Arquitectura y urbanismo, Ciencia y tecnología, Personajes, Cultura, Literatura, Historia y otros. Cada uno de estos temas presenta, a su vez, subtemas, para ir acotando las áreas de interés”. O en la sección Fechas, que presenta una completa línea de tiempo en la que se presentan por períodos y años los 959 minisitios existentes.

Daniela Schütte asegura que entre los aspectos que van a mejorar a mediano plazo está un refinamiento del buscador y también “la integración de filtros para el estatus de propiedad intelectual de los documentos, el perfeccionamiento de la visualización de la línea de tiempo de la sección Fechas y la integración de los contenidos de Biblioteca Nacional Digital y Chile para Niños como sugerencias de búsqueda”.