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Santiago tendrá el primer aeropuerto de Latinoamérica con una biblioteca digital gratuita

La Tercera, 19 de mayo de 2018.

Sólo basta tener instalada la aplicación BPDigital y un lector de códigos QR para disfrutar de lecturas mientras esperan el avión o incluso ya en pleno vuelo.

El aeropuerto Arturo Merino Benítez será la primera terminal aérea de Latinoamérica en contar con una biblioteca digital gratuita a disposición de los pasajeros.

En un espacio de 25 metros cuadrados habilitado en pleno sector de embarque nacional, los usuarios podrán descargar a sus celulares o tablets, libros digitales que son parte del catálogo bibliográfico de la Biblioteca Pública Digital.

Sólo basta tener instalada la aplicación BPDigital y un lector de códigos QR para disfrutar de lecturas mientras esperan el avión o incluso ya en pleno vuelo.

Ante esto, la ministra de las Culturas, Alejandra Pérez Lecaros, destacó que “nuestro desafío es mejorar el acceso a la lectura para que cada vez más chilenos tengan la posibilidad de viajar a través de los mundos que abren los libros. En el marco del Plan Nacional de la Lectura se da esta alianza con el aeropuerto, que busca que la lectura se convierta en un hábito, una práctica accesible y cotidiana”.

Por su parte, el gerente general de Nuevo Pudahuel, Nicolas Claude, comentó que “nuestro objetivo es que el aeropuerto Arturo Merino Benítez sea un referente de la región, no sólo en infraestructura, en la que trabajamos incansablemente para el fin de 2020, pero también en mejorar y diversificar la experiencia de nuestros pasajeros en un espacio intrínsecamente unido al intercambio cultural”.

La iniciativa, que se da en el marco del Plan Nacional de Lectura, cuenta con una colección bilingüe que permitirá a los viajeros extranjeros no sólo informarse sobre las atracciones turísticas de Chile, sino también acceder en lengua inglesa a autores nacionales reconocidos, como Isabel Allende, Alejandro Zambra o Pablo Neruda. El módulo cuenta con un total de 250 libros para descargar completamente gratis. En el módulo se exhiben 250 libros que se irán actualizando periódicamente al adquirir los últimos libros que van saliendo al mercado literario.

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Memoria Chilena cumple 15 años como primera vitrina de la Biblioteca Nacional

Cultura El Mercurio, Domingo 8 de Abril de 2018.

El equipo editorial anuncia 20 nuevas publicaciones temáticas durante 2018, además de la digitalización de 75 mil páginas para la Biblioteca Nacional Digital y otros 10 minisitios en Chile para Niños.

Por Íñigo Díaz.

Se le conoce como Vanessa Carye, una especie de mariposa endémica chilena. Fue una de las primeras descritas por Claudio Gay en su “Atlas de la Historia Física y Política de Chile” (1844-48), cuya edición de 1854 se encuentra conservada y digitalizada en la Biblioteca Nacional. Con su colorido múltiple es, además, el logo de Memoria Chilena, la primera vitrina digital de la Biblioteca Nacional o bien su vía de acceso más directo al panorama de colecciones que allí se resguardan desde hace más de dos siglos.

“La Vanessa Carye era una especie bastante común en Chile, de manera que si todos pensamos en nuestra infancia, seguramente recordaremos a esta mariposa. Es un símbolo de nuestra memoria”, dice Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la biblioteca. Junto a Memoria Chilena operan también la Biblioteca Nacional Digital (BND), que permite un acceso remoto a los enormes volúmenes de contenidos, y Chile para Niños, sitio que presenta las colecciones bibliográficas y documentales a usuarios menores de 12 años.

En 2018, Memoria Chilena está cumpliendo 15 años desde que puso en marcha su proyecto en línea con los primeros 50 minisitios, como denominan allí a las unidades de contenidos, que son como páginas de una gran enciclopedia en línea. “En esos primeros tiempos trabajamos con temas fundamentales: los presidentes de Chile, los grandes escritores, los premios nacionales o acontecimientos históricos principales. A medida que fuimos creciendo hemos detectado vacíos que nos permiten completar temáticas”, señala Schütte.

Antes de esa marcha blanca, Memoria Chilena fue sometida a un largo proceso de diseño editorial y técnico. El proyecto se basó, principalmente, en la Gallica, la plataforma digital de la Biblioteca Nacional de Francia, y la American Memory, su similar en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

En los 15 años de actividad han publicado 958 minisitios, que abordan no solo historia política y literatura, sino temáticas muy diversas: arte, música, ciencia, tecnología, vida cotidiana.

“Todas las colecciones de la biblioteca (desde la Sala Medina a la Mapoteca o el Archivo de Tradición Oral), están representadas en Memoria Chilena”, explica Schütte. Si bien los planes originales pretendían alcanzar el millar de minisitios en 2018, el cronograma de publicaciones anuncia una veintena de ellos, por lo que los editores asumen que la cifra redonda tardará un año más.

En paralelo ya están trabajando en la puesta a punto de otro tanto de investigaciones para publicar en 2019, entre ellas la recordada Guía del Veraneante, una serie de colecciones de revistas deportivas, el espiritismo en Chile, la Academia Bellas Letras de 1873 o el Cerro Santa Lucía.

Más minisitios

Este año se sumarán otros 10 minisitios en Chile para Niños y la digitalización de nuevas 75 mil páginas de todas las secciones de la biblioteca para la BND. “El aporte de los usuarios es fundamental. Muchas ideas provienen de ellos”, dice Schütte. Las redes sociales de Memoria Chilena cuentan con 113 mil seguidores en Twitter y unos 240 mil en Facebook.

La temporada arrancó en marzo con los minisitios dedicados a la Antártica Chilena, con los documentos de los primeros 15 años del “Boletín del Instituto Antártico Chileno” (1965-79), y a Manuel Bilbao (1828-1895), hermano y compañero intelectual de Francisco Bilbao, descrito como férreo opositor de todo quien no alentara los ideales emancipadores que dieron sustento a la Sociedad de la Igualdad y la revolución de 1851. Están disponibles sus tres novelas.

Y desde esta semana se publicarán el minisitio de “El Semanario de Santiago”, dirigido entre 1842 y 1843 por José Victorino Lastarria, con su colección completa digitalizada, además de otro sobre la Quinta Normal.

A ellos se sumarán en adelante publicaciones en línea sobre los antiguos noticieros cinematográficos, las toponimias chilenas, las vacaciones y el Partido Liberal, además de otros monográficos de Nicomedes Guzmán, Augusto Orrego Luco, Armando Donoso y Vicente Huidobro, al cumplirse los 70 años de su muerte, con la digitalización de todas las primeras ediciones existentes en la biblioteca.

Cómo navegar
Daniela Schütte, coordinadora de las plataformas digitales de la Biblioteca Nacional, explica que la navegación en Memoria Chilena está pensada de dos formas. “La primera es para los usuarios que saben exactamente lo que buscan. Para eso está el buscador, que desplegará siempre, como resultado prioritario, el o los minisitios que aborden directamente el término buscado, o en segunda instancia aquellos que lo mencionen”, señala.

Agrega que los resultados de la búsqueda, a su vez, pueden refinarse a través de filtros por tipo de material. “De esta forma, si por ejemplo a alguien le interesan solo los minisitios, puede desagregarlos fácilmente, o por el contrario, si solo quiere revisar libros o revistas, o solo imágenes, también puede hacerlo”.

La otra forma de navegar es a través de búsquedas exploratorias. “Esta es la función del menú de la barra superior. Gracias a esta ordenación, un usuario que no sabe con certeza cómo orientar su búsqueda puede aproximarse a los contenidos a través de las secciones Lugares, Temas, Formatos o Fechas”, comenta Schütte.

Así, por ejemplo, en Temas “se podrá revisar los minisitios sobre Arquitectura y urbanismo, Ciencia y tecnología, Personajes, Cultura, Literatura, Historia y otros. Cada uno de estos temas presenta, a su vez, subtemas, para ir acotando las áreas de interés”. O en la sección Fechas, que presenta una completa línea de tiempo en la que se presentan por períodos y años los 959 minisitios existentes.

Daniela Schütte asegura que entre los aspectos que van a mejorar a mediano plazo está un refinamiento del buscador y también “la integración de filtros para el estatus de propiedad intelectual de los documentos, el perfeccionamiento de la visualización de la línea de tiempo de la sección Fechas y la integración de los contenidos de Biblioteca Nacional Digital y Chile para Niños como sugerencias de búsqueda”.

Lo Barnechea suma biblioteca inclusiva a Centro Lector

barnechea

Para mayor integración:

Lo Barnechea suma biblioteca inclusiva a Centro Lector

El Mercurio, Domingo 12 de noviembre de 2017.

Naipes con braille, computadores que se pueden operar sin usar las manos, mesas para personas en silla de ruedas y ajedrez para quienes tengan problemas de visión son algunas de las novedades que tiene la nueva biblioteca inclusiva que se inauguró ayer en el Centro Lector de la comuna de Lo Barnechea.

Esos nuevos artículos y equipamientos permitirán recibir de la mejor manera a personas en situación de discapacidad. De esta forma, se cumplirá con el objetivo de integrarlas, sin separarlas del resto de los usuarios.

Los programas para incentivar la lectura desde la infancia

Publicado en el diario La Hora el Lunes 17 de julio de 2017.

Por Emma Antón

La Dibam cuenta con diversas actividades para las vacaciones. Zonas especiales para guaguas y técnicas de dibujo para contar historias son algunas de las estrategias.

En la última década, los resultados de Lectura en la prueba Simce de enseñanza media han disminuido 7 puntos. Si el 2005 se lograban 254 puntos en la medición, el año pasado se alcanzaron 247. Y los expertos coinciden en que el problema viene de atrás: la lectura debe ser incentivada desde que los niños son pequeños. Por ello, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), ha implementado una serie de actividades para que los niños se interesen por la lectura.

Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam, explicó a La Hora que “motivar a los niños a la lectura es motivar a un país a ser lector. Entonces, significa que tenemos que trabajar desde ya, desde la más tierna infancia”.

“Cuando motivamos a los niños hoy día a convertirse en lectores, significa que a futuro vamos a tener adultos capaces de interactuar y relacionarse mejor con su entorno, con la sociedad y contribuir a un mundo más tolerante, diverso y amigable para todos”.

Santiago
Una de las bibliotecas más grandes en la Región Metropolitana, la Biblioteca de Santiago (Matucana 151), cuenta con espacios diseñados especialmente para los niños, con el fin de que encuentren comodidad y un lugar que los invite a escuchar cuentos y leer. Uno de los sectores más innovadores es la Guaguateca, espacio gratuito enfocado para niños de 0 a 4 años y donde hay servicios especiales. El lugar tiene diferentes texturas y colores, y representa un bosque en el que los pequeños tienen acceso a la lectura en diferentes formatos.

El personal de la Guaguateca promueve la lectura a través de ambientes agradables y tranquilos, potenciando la lectura en voz alta de cuentos y poemas. Funciona de martes a viernes entre las 11 y las 17.30 horas, y el fin de semana entre las 11 y las 16.30. Para niños más grandes está la Sala Infantil, enfocada entre 5 y 10 años. Hay juegos y mobiliario diseñado para motivar la imaginación y la entretención desde los libros. Además, también hay espacios para realizar actividades como La hora del cuento o teatro infantil.

Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago, explicó que “creemos que si partimos fomentando la lectura en la primera infancia fomentamos el apego y el amor, la comunicación, sociabilización y el placer de desarrollar la imaginación, generando un espacio de encuentro, una posibilidad mágica donde un lector se encuentre con su lectura”.

“Los niños y las niñas que han tenido la oportunidad de encontrar el encanto de leer serán adultos creativos, críticos, participativos y capaces de tomar sus propias decisiones. La lectura está siempre presente y leemos de múltiples formas y en diferentes formatos, y debe ser un momento mágico que provocaremos cuando hagamos coincidir a un lector con su propia lectura”, indicó Valdés.

En la biblioteca además hay actividades enfocadas en los niños y sus vacaciones de invierno, como festivales de teatro, exposiciones y talleres, las que durarán hasta este domingo 23 de julio.

Otras comunas
En la Biblioteca Pública de La Pintana parten hoy, y hasta el miércoles, las tardes recreativas para niños, con lectura de cuentos, dibujo y pintura con témpera sobre historias narradas. También habrá juegos literarios. Las tardes recreativas parten a las 15.30 y terminan a las 18 horas.

En Isla de Maipo, la biblioteca comunal tendrá mañana y el jueves 20 de julio una actividad de cuentacuentos con Kamishinai. Esta técnica consiste en colocar láminas ilustradas en orden sobre un soporte o “teatrillo de papel”, que se van sucediendo a medida que va avanzando la historia. Parte a las 11.00.

Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

Salas se multiplican en bibliotecas de Santiago y regiones:

Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

Educación El Mercurio, Lunes 17 de julio de 2017.

Paula Leighton N.

Libros, instrumentos musicales y cuentacuentos son parte de los atractivos de estos lugares dedicados al fomento lector desde la primera infancia.

“Esta es la historia de un conejo de orejas largas, que iba por el bosque buscando fruta y cantando…”, narra la cuentacuentos rodeada de niños que se acercan a tomar un conejo de peluche, la escuchan desde la falda de su mamá o gatean sobre el suelo acolchado de la guaguateca ubicada en el Centro Lector de la Municipalidad de Lo Barnechea.

Virginia Briano tiene en brazos a su hijo José Pedro, de 6 meses. A su lado están Octavia de 2 y Jaime de 5 escuchando atentamente un cuento. “Aguacero es una lluvia fuerte”, le susurra a su hijo mayor cuando la cuentacuentos menciona la palabra.

Escenas como esta se repiten en bibliotecas de todo el país que en los últimos años han ido incorporando espacios de fomento de la lectura y estimulación temprana dedicados a niños de 0 a 4 o 5 años y sus cuidadores.

Libros con figuras grandes y coloridas o con páginas desplegables, otros de plástico que se pueden morder o de tela con texturas y sonidos, instrumentos musicales, juguetes para encajar y apilar, estanterías abiertas, muebles con bordes redondeados y suelos acolchados son la tónica de las guaguatecas.

Estas funcionan en forma permanente en centros lectores y bibliotecas públicas de las comunas de Santiago, Vitacura y Puente Alto, en la Región Metropolitana, y en Osorno y Coyhaique. También algunos días del mes en las Biblioteca Viva que la Fundación La Fuente tiene en Antofagasta, Concepción, Los Ángeles, Talcahuano y cinco sectores de Santiago.

“El fomento lector en la primera infancia tiene que ver con leer el mundo sensorial de las guaguas, exponerlas a colores, figuras, sonidos, texturas, la voz de la mamá”, explica Pilar Correa, directora del Área Educacional de la Corporación Municipal de Lo Barnechea.

Mackarena López, subdirectora de Biblioteca Viva Egaña, cuya guaguateca funciona todos los sábados a las 12, agrega que “a muchos niños los traen porque no van al jardín infantil, así que esta es una oportunidad para estimularlos fuera del hogar, que compartan con otros niños y tengan nuevas experiencias”.

“La ciudad tiene pocos lugares amigables para la primera infancia, por eso las familias valoran estos espacios acogedores e inclusivos, donde los niños pueden convivir y compartir con otros niños y los adultos hacerlo con otros en situación de crianza”, resume Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago y quien acuñó el nombre “guaguateca”, adaptando así al uso nacional el de “bebeteca”, que se usa en otros países.

La Biblioteca de Santiago fue la primera en abrir una guaguateca, hace 12 años. “Hoy la Dibam está considerando estos espacios para los más pequeños en todas las bibliotecas regionales que se construirán y, en ese sentido, al ser cabecera nacional somos una suerte de laboratorio para su implementación”, indica Valdés.

Tanto esta como las demás guaguatecas han preparado actividades especiales para estas vacaciones de invierno, como cuentacuentos y obras de teatro para los más chicos.

Biblioteca de Santiago tendrá espacio para adultos mayores

Hoy es inaugurada sala especialmente equipada para la tercera edad

Viernes 17 de marzo de 2017, María Eugenia Durán, Diario La Hora.

Con diseño, iluminación, personal y colección bibliográfica especialmente pensados para la tercera edad, la Biblioteca de Santiago abrirá hoy su nueva Sala +60, que busca ser un espacio donde los adultos mayores puedan mantener y desarrollar el gusto por la lectura, y socializar con sus pares y su entorno.

“Con orgullo llegamos a la tercera edad con un espacio exclusivo para ellos, ampliando nuestra cobertura a un público que en la Biblioteca podrá encontrar un lugar para leer, compartir y disfrutar”, explicó el director de la Dibam, Ángel Cabeza.

Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago, describe la Sala +60 como “un espacio accesible, moderno, cómodo y tranquilo, con servicios, colecciones y actividades que permiten que los adultos mayores sientan la valoración hacia su figura, dándoles el tiempo y atención que requieren”.

La nueva sala se suma a otro famoso espacio llamado la Guaguateca, inaugurada hace tres años y que se ha transformado en todo un referente en el fomento lector de los más pequeños, así como para diferentes iniciativas inclusivas de la Biblioteca de Santiago como, por ejemplo, la señalética en mapudungún y la comunicación en lenguaje de señas.

La gráfica y la ilustración se incorporan a la Biblioteca Nacional

Artes y Letras El Mercurio, Domingo 5 de marzo de 2017

Por Maureen Lennon Zaninovic

Patrimonio | Las directrices que tendrá esta nueva área visual:

El periodista e investigador Claudio Aguilera, tiene a su cargo una nueva sección de este icónico edificio santiaguino que acogerá valiosos originales de creadores nacionales, como Coré, Themo Lobos, Pepo, Eduardo Armstrong, Renzo Pecchenino (Lukas) y Jaime Escudero, entre otros. “Lo que podamos rescatar del pasado, enhorabuena. Por eso estamos apelando a recibir donaciones de importantes colecciones históricas”, señala Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional.

El mundo de la ilustración y la gráfica chilena está viviendo días de auge. El surgimiento -en la última década- de festivales temáticos, galerías especializadas como Plop!, premiados historietistas como Gabriel Rodríguez y dibujantes como Francisco Javier Olea, Alberto Montt, Paloma Valdivia y Catalina Bu -entre otros-, y recientemente el éxito de ventas del libro “Historia de un oso”, revelan que este universo visual cuenta con entusiastas seguidores.

Pero más allá de este boom , la ilustración es un arte con larga data en nuestro país y con un importante arraigo en el imaginario de los chilenos, gracias al legado de inolvidables dibujantes como Coré, Themo Lobos, Pepo, Eduardo Armstrong, Elena Poirier, Renzo Pecchenino (Lukas), Jimmy Scott, Hervi, los hermanos Vicente y Antonio Larrea, entre otros.

En 1886, Luis Montt y Montt, director de la Biblioteca Nacional, ya vislumbraba la importancia de darle un resguardo a la creación de los artistas locales y estableció el gabinete de estampas, retratos y grabados. En esa misma línea, en 1932, la Biblioteca Nacional abrió su Sala de Estampas para acopiar “grabados, cromos, aguafuertes, litografías, y láminas de interés cultural o relacionados con las artes gráficas”. Desde hace más de un siglo, este recinto ha ido salvaguardando un importante patrimonio y en reconocimiento a esta labor en 2015 fue declarada Monumento Nacional la colección de historietas de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, la que cuenta con alrededor de 238 títulos editados en el país, que cubren desde 1906 al 2006.

“Se merecía una sección propia”

“Lo que estamos proponiendo no es algo nuevo. Hacia fines de los 60, Roque Esteban Scarpa, quien estuvo a cargo de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), intentó darle un nuevo impulso a esta área de láminas y estampas incorporándola a la Mapoteca. De alguna manera tenía sentido sumarla a una colección cartográfica, pero nosotros consideramos que se merecía una sección propia. La Dibam y su actual director, Ángel Cabeza, se hicieron eco de nuestra petición y conseguimos el apoyo para así dar forma a un módulo independiente. Las más importantes bibliotecas públicas del mundo, como la de España, cuentan con un espacio dedicado a las láminas y estampas, y nosotros decidimos mantener esa nomenclatura genérica propia del siglo XIX, para reforzar la idea de un material que tiene que ver con el recuerdo, con un valor de época”, señala a “Artes y Letras” Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional. Añade que durante meses se trabajó en darle un ordenamiento jurídico y en las próximas semanas estará habilitada una sala exclusiva para esta sección, contigua a la Mapoteca, “y esperamos que sea de gran utilidad para los investigadores y seguidores de este arte, que cada vez son más numerosos”, comenta Zegers.

El periodista Claudio Aguilera, reconocido investigador, socio fundador de la Galería Plop! y autor, entre otros volúmenes, de “Antología visual del libro ilustrado en Chile” (Quilombo Ediciones), responsable del prólogo de la reedición de “Perejil Piedra” de Coré, asumió el 1 de marzo la dirección de esta Unidad de Láminas y Estampas. El profesional, además, se desempeñó hasta 2011 como jefe de extensión cultural de la Biblioteca Nacional. “Esta es como mi casa y siento que es un muy bonito desafío regresar a este edificio en un área nueva y que me resulta bien cercana”, señala Claudio Aguilera, y agrega que “justamente me he dedicado el último tiempo al estudio de la historieta y la ilustración chilena. He publicado libros y he dictado clases y talleres sobre el tema. Me parece muy importante recordarles a las nuevas generaciones de ilustradores e historietistas que existe una historia y que estamos poniendo a su disposición una serie de materiales físicos que facilitarán el estudio. Estamos en un momento de creación, de investigación y de publicación muy importante. Hay mucho interés en la historieta, en la gráfica, en los afiches y en los panfletos. En las últimas décadas se han editado publicaciones muy valiosas a cargo de especialistas como Jorge Montealegre y Pedro Álvarez, lo que demuestra la creciente atracción que genera este campo”.

Pedro Pablo Zegers añade que existen secciones como la Hemeroteca de la biblioteca que cuentan con un material gráfico relevante, “pero la idea no es desvestir un santo para vestir otro. No vamos a desagregar colecciones de nuestra biblioteca para sumarlas a esta. El Museo Histórico Nacional, que pertenece a la Dibam, también adquirió parte importante del archivo del desaparecido Museo de la Historieta. La idea no es competir, sino complementarnos con otras unidades, generar conexiones y darles un espacio destacado a los originales de los artistas”.

Aguilera complementa que, además de las copias impresas, esta sección pondrá el énfasis en “el original de un afiche, en ese primer boceto o primer dibujo de un creador. Lamentablemente, en el último siglo se perdieron miles de originales de Coré, de Elena Poirier, de grandes ilustradores e historietistas, porque se los consideraba de poca estimación. Parte de la misión de la biblioteca es rescatar todas esas obras originales para entender todo un proceso que, finalmente, lleva a un ejemplar impreso. También, y ese es otro desafío, esperamos sumar a nuestra colección el trabajo de artistas chilenos contemporáneos”.

El director de la Biblioteca Nacional advierte que esta sección “se abre en un momento crucial de la historieta, la ilustración, el diseño y la gráfica chilena. Se abre en un momento en que estábamos a punto de perderlo todo. Hemos perdido mucho tiempo de acopio, pero aún podemos resguardar aquello que se nos fue. Lo que podamos rescatar del pasado, enhorabuena. Por eso estamos apelando a donaciones privadas de importantes colecciones históricas. Hacemos un llamado, queremos sensibilizar a los artistas y sus familiares, en el caso de que los creadores ya estén fallecidos, para que se animen a donar. La Dibam cuenta con un fondo de adquisición; siempre los recursos son escasos, pero -a pesar de los fondos limitados- hemos hecho esfuerzos no menores para incorporar colecciones gráficas completas a la biblioteca”.

Mantener una época de oro

Claudio Aguilera explica que “a nuestros grandes creadores hay que aglutinarnos en un solo lugar y afortunadamente hay varios artistas vivos, como los hermanos Vicente y Antonio Larrea -considerados icónicos creadores de afiches-, a los que queremos darle la seguridad de que su material quedará resguardado en una institución del Estado y en muy buenas manos, como parte de un acervo que puede ser revisado y estudiado. Dentro de nuestros objetivos como sección está poder difundir todo ese acopio a través de distintos libros y exposiciones. Todas esas obras que parecen dispersas conforman un núcleo en torno al patrimonio gráfico chileno, nos hablan de la memoria visual. Todas estas historietas, ilustraciones, etiquetas, afiches y panfletos, que incluso un día estuvieron botados en la calle, nos hablan de nuestro país, de una memoria que al investigarla nos permite revelar contextos diversos. Cada una de estas obras nos habla de los distintos momentos de la historia de Chile”.

El director de esta nueva unidad puntualiza que, junto con habilitar el espacio físico, “hay que iniciar el proceso de catalogación y digitalización de cada una de las piezas. Es un trabajo enorme y desafiante”, y remata que entre los años 30 y los 50 del siglo pasado “vivimos una edad de oro de la gráfica chilena, gracias al aporte de la Editorial Zig-Zag, con una producción muy variada tanto en libros como en revistas. Hoy también estamos viviendo un período efervescente y es probable que, gracias a las políticas que están llevando adelante el Estado y particulares, para la conservación, investigación y promoción de este material, este buen momento perdure en el tiempo”.

“Esta sección se abre en un momento crucial de la historieta, la ilustración, el diseño y la gráfica chilena”.

PEDRO PABLO ZEGERS,
DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

Dentro de nuestros objetivos como sección está poder difundir todo ese acopio a través de distintos libros y exposiciones.

CLAUDIO AGUILERA,
DIRECTOR DE LA UNIDAD DE LÁMINAS Y ESTAMPAS.

Desde dibujos originales de Coré hasta etiquetas de vino

Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional, comenta que el principal reto será el inventario y catalogación de todo el material que integrará este espacio. “Aún no tenemos una cifra exacta, pero estamos seguros de que todo este patrimonio -vía donaciones y adquisiciones- se duplicará rápidamente”, advierte.

Entre otras piezas, la Unidad de Láminas y Estampas acogerá afiches, ephemera (materiales escritos e impresos de corta duración) y publicidad chilena (juguetes de papel, láminas recortables, álbumes coleccionables, postales, tarjetas de saludos, esquelas, etiquetas, cajas de fósforos, calendarios, agendas, envases y folletos de diverso tipo), además de panfletos y propaganda política, ex libris y marcapáginas, obras de diseñadores gráficos chilenos, dibujos y fanzines.

De los dibujantes más icónicos, Claudio Aguilera explica que cuentan con originales de Mario Silva Ossa (1913-1950) conocido como Coré, Themo Lobos (1928-2012), Eduardo Armstrong (1931-1973), Pepo (1911-2000), Lukas (1934-1988), Jimmy Scott (1936), entre otros. “Hay dibujos de Antonio Romera (1908-1975), un gran artista y crítico español, y trabajos de Juan Emar (1893-1964) que son notables. Este proceso de inicio de la unidad ha implicado sumergirse en un mar gráfico que nos seguirá dando sorpresas”.

El director de la Unidad de Láminas y Estampas entrega algunas cifras: “Ya contamos con alrededor de 300 etiquetas de vino, cerca de mil afiches, 40 catálogos comerciales y alrededor de 80 agendas” y añade que los catálogos comerciales son un testimonio relevante no solo de diseño, sino de costumbres. “Ver, por ejemplo, un impreso de la desaparecida tienda Gath y Chaves, sin duda que es un valioso registro de la moda hacia mediados del siglo XX. Un catálogo comercial de 2017, en 50 años más, también va a ser un importante reflejo de nuestro tiempo y adquirirá valor”.

Pedro Pablo Zegers puntualiza que “hay una cantidad impensable de material que acogerá esta unidad, como invitaciones y etiquetas de marcas; de hecho estamos cerrando una alianza con el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) para realizar la digitalización de sus archivos antiguos”.

Investigadores, dibujantes e ilustradores valoran los alcances del proyecto

El poeta e investigador Jorge Montealegre es un autorizado experto del mundo del cómic y la ilustración local. Autor, entre otros estudios, de “Von Pilsener. Primer personaje de la historieta chilena” (Ediciones Asterión), comenta a “Artes y Letras” que le parece una idea magnífica esta Unidad de Láminas y Estampas. “Mi experiencia como investigador es que la historia ‘oficial’ tiene bordes que también son significativos y que no son consultados, que no son tomados con la seriedad que se merecen. Me refiero a toda esa historia informal que tiene que ver con la caricatura, con la ilustración, con la caricatura política y no política. Si uno revisa, por ejemplo, dibujos de distintas épocas de los más variados sombreros, trajes, autos y paisajes, estamos ante un cúmulo de imágenes donde hay muchos lenguajes comprometidos y que nos entregan un valioso testimonio de una época que se fue. Me parece muy relevante que la Dibam abra esta sección, también como una manera de hacer un distingo entre la Hemeroteca y otro tipo de archivos similares”.

Gabriel Rodríguez , el ilustrador chileno que ganó un Premio Eisner, el Oscar del cómic, por su versión de “Little Nemo” (la clásica viñeta de EE.UU.) explica a “Artes y Letras” que “si las condiciones en que se mantendrá en el tiempo esta colección son las adecuadas, por supuesto que consideraría encantado la posibilidad de donar material. Espero que este proyecto resulte de la mejor forma posible y ojalá genere un capital cultural permanente en el tiempo”.

Para Francisco Javier Olea , ilustrador de “El Mercurio”, es fundamental que alguna institución confiable “se haga cargo del acervo gráfico nacional, desde lo vernáculo hasta piezas únicas como bocetos y apuntes de artistas reconocidos. Hay un lenguaje en este material que habla desde lo visual de nuestros procesos como país. Hablamos tanto de una pretendida identidad y, desde mi punto de vista, una buena forma de sacar conclusiones es revisando este material”.

A su juicio, esta Unidad de Láminas y Estampas idealmente “debería funcionar como un museo/archivo y no como una bodega/depósito, con todos los estándares de conservación para evitar el deterioro de papeles y tintas. Debería ser un lugar en el que artistas, diseñadores y realizadores gráficos tuvieran la intención natural e imperiosa de resguardar su legado. Un archivo en el que pertenecer sea un orgullo. Así, se construye confianza en la cultura y el patrimonio y se abandonan prácticas burocráticas y de eficiencia dudosa que desprestigian estos buenos propósitos”.

La destacada ilustradora Paloma Valdivia comenta que “a fines de los 90 el concepto de ilustración era algo de lo que no se hablaba académicamente, a pesar de que sí había una importante bagaje anterior de ilustradores. Hoy sabemos que existe historia gráfica en nuestro país desde hace muchas décadas. Por todo eso, celebro el nacimiento de esta unidad y sugiero que su material se publicite y visualice en medios digitales para una mayor cobertura, sobre todo a estudiantes”.