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Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

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Biblioteca Nacional Digital: patrimonio a solo un clic

Lunes 4 de febrero de 2019, Daniela Silva Astorga, Cultura El Mercurio

Más de 280 mil archivos ofrece la plataforma web de nuestro principal centro bibliográfico, que cumple cinco años. Aquí, los logros y pendientes de esta plataforma, que depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Aunque ya a comienzos de los años 2000 la Biblioteca Nacional (BN) cimentaba su presencia en la web -con los populares sitios Memoria Chilena y Chile para Niños-, el salto decisivo ocurrió en 2013 con el estreno de la Biblioteca Nacional Digital (BNd).

Era una plataforma virtual pionera, que, a modo de gran paraguas, aglutinaría la oferta de esas dos páginas de contenidos editorializados con todos los demás recursos digitales de la institución. Desde entonces, y a través de una sola búsqueda, los usuarios podrían acceder no solo a referencias de títulos del catálogo, sino que también a miles de documentos, imágenes, videos o audios en formato digital. Archivos que, además, quedaban disponibles para descarga gratuita, si estaban en el dominio público. La iniciativa se lanzó durante los festejos por los dos siglos de la BN.

Han pasado cinco años desde ese hito y el crecimiento del sitio Bibliotecanacionaldigital.cl -cuyo presupuesto anual es de $200 millones- ha sido exponencial, según cuenta Roberto Aguirre (1968), quien está a su cargo como jefe del Departamento de Colecciones Digitales de la BN. “Ahora -explica- ofrecemos más de 280 mil archivos. Como vamos subiendo todo lo que digitalizamos y recibimos en donación o por depósito legal electrónico, nuestra oferta ha crecido en un 10% cada año”.

Frente a las visitas, si durante su primer semestre de funcionamiento recibieron a 28.285 usuarios, actualmente se contabilizan más de 40.000 visitantes al mes. Una masa que, durante 2018, descargó gratis más de 108 mil archivos y visitó 1.394.084 páginas desde la plataforma, cuyo espacio de almacenamiento actual es de 300 TB ( terabytes ).

Múltiples contenidos

“La BNd es un pilar fundamental de la Biblioteca Nacional, porque fomenta la democratización del acceso a valiosas colecciones”, comenta Carlos Maillet, director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, del que depende la institución.

Y basta ingresar al sitio para verse enfrentado a un monumental universo de contenidos -tanto, que la búsqueda puede ser compleja-. Como referencia, al escribir Vicente Huidobro en la barra de exploración, aparecen más 660 resultados, la mayoría manuscritos y recortes de referencias críticas.

Mientras que al teclear Valparaíso, el volumen es incluso mayor: más de 8.400 documentos digitales, entre fotografías, textos, videos, manuscritos y audios. Y asimismo, buceando, es posible hallar -entre miles de cosas- un manuscrito de “Alamiro” (1965), de Adolfo Couve; cartas de Carlos Pezoa Véliz, y partituras de Ramón Carnicer. O explorar la oferta de 14 fondos y colecciones, junto con el Archivo de la Web Chilena -que rescata, antes de su desaparición, sitios de relevancia histórica-, una rica sección de mapas, y Memoria Chilena o Chile para Niños. Siempre, ante dudas, está disponible un bibliotecario en línea.

“La riqueza de la Biblioteca Nacional Digital es que muestra todo lo que tenemos en las colecciones -entre investigaciones, sitios de contenidos, documentos, imágenes, registros audiovisuales y sonoros-. Pero también existe la opción de pesquisas acotadas. Por ejemplo, al indagar en el Archivo Fotográfico se encuentran solo imágenes”, afirma Aguirre. Y lo mismo ocurre al aplicar filtros de consulta.

Lo que muchas veces se extraña al buscar son los libros: aparecen menos títulos históricos de los que el usuario quisiera. Y aunque eso depende de si los libros están en el dominio público o no -como para poder escanearse y estar en línea-, también se ve determinado por un déficit de la plataforma: todavía falta enlazar de manera más fina los contenidos de la Biblioteca Nacional Digital con los de, por ejemplo, Memoria Chilena.

Así, como referencia, el volumen “Chile arte actual”, de Milan Ivelic y Gaspar Galaz, solo aparece en este último sitio -descargable gratuitamente-, y no así en la plataforma madre.

Al respecto, Aguirre comenta: “Estamos trabajando para mejorar las conexiones entre los sitios, porque los cruces de información son muy importantes para el usuario. Entonces, en los contenidos de Memoria Chilena estamos incluyendo un link de bibliografía complementaria que lleva a la Biblioteca Nacional Digital (lo que se puede ver ya en el minisitio ‘Prensa escolar’), y, viceversa. Es una tarea que emprenderemos durante 2019”. Junto con la creación de un servicio OAI (Open Archives Initiative), para la transferencia de datos que podrán ser utilizados por otras bibliotecas.

Otras mejoras recientes, con las que se celebraron los cinco años de la BNd, son la inclusión en la web de los archivos de Literatura Oral y de Láminas y Estampas, y la implementación de un nuevo visor, que permite examinar de manera más cómoda y nítida los archivos.

“Pero este nuevo visor también soluciona los problemas de compatibilidad que teníamos con algunos navegadores, mejora el despliegue de los archivos en los celulares, y presenta, muy a mano, los metadatos y la información del catálogo bibliográfico. Ahora, con el formato TIF Piramidal, que es de gran calidad y no tanto peso, es posible hacer zoom y mirar con más detalle”, comenta, contento, Aguirre.

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Sitio ofrece una cartografía interactiva con las cartas náuticas de Vidal Gormaz

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Biblioteca Nacional Digital:

Sitio ofrece una cartografía interactiva con las cartas náuticas de Vidal Gormaz

Cultura El Mercurio, Miércoles 1 de agosto de 2018

Por M.S.R.R.

En la sección Mapas patrimoniales se puede cotejar el trabajo del marino chileno del siglo XIX, con fotos satelitales del territorio nacional.

El capitán de navío Francisco Vidal Gormaz (1837-1907) fue el primer director de la Oficina Hidrográfica de la Armada, creada en 1874, y antecedente del actual Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA). Vidal Gormaz llegó a ese puesto no por mera razón de ascenso naval: durante 45 años recorrió el país para tomar notas y producir material cartográfico de vital importancia para un Estado que aún no conocía detalladamente todo su territorio. Durante la segunda mitad del siglo XIX, Vidal Gormaz estuvo a cargo de expediciones que se concentraron principalmente en la zona de la Araucanía y en torno a Llanquihue y Chiloé. También hacia el norte del país, en el contexto de la Guerra del Pacífico. Su labor contribuyó al conocimiento de la hidrografía de Chile, como también de la meteorología, geografía, astronomía y topografía nacional.

Ahora, la Biblioteca Nacional Digital georreferenció 23 de sus cartas náuticas y las ha publicado como cartografía interactiva en la aplicación de Mapas Patrimoniales bajo el nombre de “Colección de cartas náuticas: exploraciones hidrográficas de Francisco Vidal Gormaz en Chile (1860-1872)”. A través de la aplicación interactiva, es posible superponer los mapas originales de Vidal Gormaz a una imagen satelital actual. A través de una herramienta específica, se puede establecer distintos niveles de transparencia y así identificar diferencias y similitudes entre uno y otro mapa.

Para desarrollar la aplicación se determinó una serie de puntos de control en cada carta náutica, como la cumbre de un cerro o la esquina de una plaza. Asimismo, esos lugares asumieron una coordenada en la imagen satelital de referencia. Debido a que algunas cartas no guardaban relación exacta con la realidad, al ser georreferenciadas se deformaron y sus bordes perdieron la ortogonalidad. Mientras menor es la exactitud de la carta, mayor es la deformación observada al posicionarla sobre una base actual.

El objetivo del trabajo de Vidal Gormaz era que sus cartas náuticas fueran usadas para la navegación y el desarrollo de infraestructura en torno a las costas. Por ello, su intención no era reflejar toda la realidad de la geografía de los lugares, sino más bien puntos específicos de interés. Para los mapas interactivos, se buscó un equilibrio entre la realidad geográfica y el sentido que la carta original buscaba comunicar.

De uso amigable, en el sitio se pueden revisar y cotejar, por ejemplo, los mapas o planos de la rada de Antofagasta; de la costa entre la caleta Matanzas y el río Mataquitos, el río Calle Calle y el Lago Llanquihue.

Opinión: “Faltan lockers en la Biblioteca”

Publicada en el diario HoyXHoy el Miércoles 7 de diciembre de 2016.

Desde hace un tiempo que cada sala de la Biblioteca Nacional tiene un guardia, que, entre otras tareas, le pide a cada persona que si quiere ingresar debe dejar su mochila en un locker. La medida puede tener el fin de reguardar el patrimonio de la institución y evitar a la vez que usuarios sufran robos de sus objetos personales, pero se torna engorrosa cuando se considera que para usar los casilleros hay que portar una moneda de $100, y de las chicas, no de las grandes. Si no se tiene sencillo, hay que buscar cambio en la cafetería o afuera. Pero peor es cuando hay mucha gente, porque ahí los lockers se copan y hay que salir a deambular por el edificio rogando para que en alguna parte quede un espacio desocupado. Ojalá los encargados tomen nota y en lugar de complicar el acceso a tan bella institución, lo faciliten.

Pamela Corvalán

La subutilizada Biblioteca del Congreso que cuesta US$ 17 millones

Viernes 29 de Abril de 2016, Claudio Salinas, Política La Segunda

Desde 2012, la BCN reforzó selección de funcionarios por concurso y redujo asesores a honorarios. En 2010 tenía 41 colaboradores sin título.

El año pasado, la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) prestó 2.221 servicios a senadores, diputados o funcionarios del Legislativo, según estadísticas oficiales. Sin embargo, a juicio de ciertos legisladores, la BCN no es empleada debidamente.

La misión de la Biblioteca no es sólo guardar libros, además de mantener el registro histórico de leyes y atender requerimientos de cualquier ciudadano, es el principal órgano de asesoría técnica para la elaboración de nuevas legislaciones.

“Es como tener un refrigerador de última tecnología y usarlo de clóset. La Biblioteca cuesta harta plata, pero lamentablemente está subutilizada”, dice el diputado Nicolás Monckeberg, ex presidente de la Cámara, quien junto a Camilo Escalona como titular del Senado iniciaron en 2012 una reestructuración de la BCN, que derivó también en la salida de la entonces directora Soledad Ferreiro.

En momentos en que se busca dinero para financiar el aumento de senadores y diputados, algunos enfocan su mirada en la BCN, que tiene un presupuesto de $11 mil millones (US$ 17 millones) y cuenta con un equipo de profesionales que elabora informes de legislaciones en otros países, de leyes vigentes, de proyectos en discusión o de temas que pidan parlamentarios o sus colaboradores. Pero a veces los requerimientos son poco ambiciosos. “Al final, profesionales con posgrados terminan haciendo folletos explicativos de leyes, que reparten los parlamentarios en las ferias”, acusa Monckeberg.

“Hay desconocimiento de todas las oportunidades de información bibliográfica que entrega la BCN. No se está usando en todo su potencial”, dice el diputado DC Patricio Vallespín, miembro de una comisión de modernización del Congreso.

Personal mediante concursos

Desde 2010 el gasto en personal de la BCN subió de $ 6.781 millones a $ 9.434 millones. Pero a diferencia de años pasados, hoy todos los cargos estables se llenan por concurso público. Mediante esa modalidad llegó en 2013 el actual director, Alfonso Pérez (PS), quien era funcionario de carrera. Así, desde el 2014, se han concursado otros 24 cargos. Incluso, hoy está siendo sometido a concurso un puesto como secretaria de la dirección.

Monckeberg recuerda que en su momento hubo presiones de distintos partidos reclamando la jefatura de la BCN.

Hoy la Biblioteca tiene 220 funcionarios (60 de planta y 160 a contrata), donde dos tercios son profesionales, con sueldos sobre $3 millones. Abogados (24), bibliotecólogos (17), periodistas (13), ingenieros comerciales (12), ingenieros civiles (11) y administradores públicos (9) son las profesiones dominantes.

El director de la BCN recalca que no sólo prestan servicios a legisladores, también a comisiones, bancadas y al público en Santiago y Valparaíso. “Las remuneraciones están acordes a los estándares del mercado y su carga laboral es intensa y permanente. No es posible reducir el presupuesto sin afectar significativamente nuestros servicios”, dice Alfonso Pérez.

Menos asesores a honorarios

En materia de personal a honorarios el ex asesor freísta Cristián Toloza (DC); el jefe de gabinete del presidente de la Cámara, Marcelo Rodríguez (DC); la ex subsecretaria Jacqueline Saintard (DC) y hasta el ex contralor Arturo Aylwin han figurado por años en la nómina asesores transitorios de la BCN. Pero a diferencia de los 91 asesores (41 de ellos sin título) que había en 2010, a partir de 2012 se redujeron los honorarios a sólo 19 cupos con un gasto máximo anual de $61 millones para todos esos colaboradores. Además, entre otros ajustes, se limitaron los contratos con personas naturales a 33.

Pese a ello, un estudio de Espacio Público, titulado “Emparejando la cancha: una nueva institucionalidad para la acción legislativa”, sugirió semanas atrás la asesoría técnica a los parlamentarios con mayor calidad y menos recursos.

El ex subdirector de Presupuestos y académico de la Usach Guillermo Pattillo cree que “es esencial” que el Congreso, aunque no necesariamente bajo el alero de la BCN, tenga “capacidad analítica para tener opinión propia y ser contraparte activa en temas presupuestarios”.

A juicio del ex ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, el Congreso requiere una reforma integral. “El Congreso tiene muchas características del Estado del siglo XIX”, dice.

Costaría dos millones de dólares

La asesoría que propone Espacio Público

En abril, Espacio Público (EP) propuso crear una Dirección Parlamentaria de Análisis Técnico en el Congreso, que provea de información relevante a los congresistas a la hora de legislar, para contrapesar y evaluar críticamente aquella que emana del Ejecutivo y los grupos de interés. Uno de los autores de la propuesta, Rodrigo Wagner, estima que esta unidad podría echarse a andar con unos dos millones de dólares —financiados con recursos del BID o del Banco Mundial—, para contar con equipos técnicos equivalentes a los del Ministerio de Hacienda y del Banco Central. Según el estudio de EP, es difícil que la Biblioteca del Congreso implemente algo como esto, porque no ofrece sueldos competitivos ni una carrera estable a profesionales de alto nivel interesados.

79,8% del presupuesto de la Biblioteca del Congreso se destina a personal.
9.434 millones de pesos es el gasto presupuestado para personal durante 2016.
158 funcionarios son profesionales: abogados, periodistas, bibliotecólogos, ingenieros y administradores públicos, entre otros.
$3.5 millones es el gasto promedio mensual por cada funcionario.
220 es la dotación máxima de personal de planta y a contrata
2.221 trabajos o servicios para parlamentarios brindó la BCN en 2015.

“Es como tener un refrigerador de última tecnología y usarlo de clóset”
Nicolás Monckeberg, diputado ex presidente de la Cámara.

“Se requiere capacidad para ser contraparte activa al Ejecutivo en temas presupuestarios”
Guillermo Pattillo, ex subdirector Dipres.

El palacio abandonado que espera una millonaria inversión para ser habilitado

René González R.

En 2008, los presidentes de la Cámara de Diputados, Juan Bustos (PS), y del Senado, Adolfo Zaldívar, promovieron la idea de construir una gran biblioteca del Congreso, con estándares de país desarrollado.

En diciembre de ese año —cuatro meses después de la muerte de Bustos— fue adquirida una construcción de 5 mil metros cuadrados, ubicada en Catedral, a un costado de la Academia Diplomática y justo al frente de la sede del Parlamento en Santiago.

Conocido como Palacio Huneeus —aunque en realidad es un edificio de cuatro pisos de 1924, que se construyó tras la demolición del palacio original—, costó $1.900 millones, equivalentes a unos $2.290 millones de hoy.

Aunque exhibía un ingreso suntuoso, hoy —siete años después de la adquisición— el lobby de cuatro naves, con piso de mármol y que anuncia una subida de escala en el mismo material, no es visible desde la calle.

Desde afuera sólo se ve la lata sobrepuesta a la entrada de fierro forjado. Los otrora grandes ventanales del primer piso están tapados por persianas metálicas a lo barrio Franklin. Los muros lucen grafitis. La fachada agrietada y en su costado, que se extiende por 50 metros en el pasaje Huneeus, se perciben hedores humanos.

Antes de entrar a sacar fotos al interior —explica un funcionario de la Biblioteca del Congreso— sería necesario “sanitizar el lugar”.

A pesar de que no hay fecha para licitar —no están los $19.736 millones o casi US$ 30 millones que costará la remodelación— y de que los dos grandes impulsores de la obra están muertos, al igual que el ingeniero estructural que visó su viabilidad (Santiago Arias), la iniciativa sigue adelante.

“La Dirección de Presupuestos nos solicitó reformular la propuesta con el fin de estudiar el costo operacional. En eso estamos trabajando, y esperamos que durante la discusión presupuestaria de 2017 podamos incluir este requerimiento para poder concretar la licitación”, dice el director de la Biblioteca del Congreso (BCN), Manuel Pérez, quien respondió un cuestionario.

Rentabilidad en 25 años

Hoy la Biblioteca del Congreso está literalmente desmembrada en 15 partes. Tiene una sede en Valparaíso; otra grande en calle Compañía; bodegas en Santo Domingo y 12 oficinas en un edificio de Bandera con Huérfanos. La nueva construcción juntará todo, menos la sede porteña, e intervendría el pasaje Huneeus, repavimentándolo e iluminándolo.

Un arquitecto involucrado en el proyecto dice que cubrirá necesidades por al menos 80 años. Y aunque el costo operacional no está definido, adelanta que no debiese aumentar respecto de lo que se gasta hoy, debido a que se dejará de pagar arriendos de oficinas y a que habrá ingresos por dos casinos concesionados.

Sin embargo, al solicitar formalmente los resultados de la evaluación de rentabilidad social, que elabora la Subsecretaría de Desarrollo Social, un funcionario de la BCN explicó escuetamente que el proyecto tendría “rentabilidad positiva” entre 25 y 50 años más.

La subsecretaría, a través de un informe, lo recomendó favorablemente debido al impacto positivo de la concentración de oficinas; el resguardo de material valioso, como el primer ejemplar de La Araucana; la colaboración con la labor parlamentaria, a través de salas multipropósitos; la recuperación de un edificio patrimonial y de una zona típica y el impacto en beneficiarios directos, calculados en 144.657 personas.

La Biblioteca Nacional busca poner en valor sus obras de arte

BN

Iniciativa será complementada con nuevas visitas guiadas para los usuarios:

La Biblioteca Nacional busca poner en valor sus obras de arte

Cultura El Mercurio, Domingo 13 de marzo de 2016

Por Daniela Silva Astorga

Sin fondos adicionales, pero con gran entusiasmo, la institución restaura sus cuadros y objetos ornamentales.

El mandato fue no escatimar en gastos. Corrían los años 20 y al inmueble neoclásico en construcción se sumarían una serie de detalles ornamentales: vitrales diseñados por Adolfo Schalck, puertas de fierro hechas por Enea Ravanello, balaustradas de fierro y bronce de Alberto Mattman. Pero la nueva Biblioteca Nacional también debía reunir valiosas obras de arte. Y así fue. En 1929, solo como ejemplo, el pintor Arturo Gordon contribuyó con dos alegorías de las artes, y Alfredo Helsby con un extenso paisaje cordillerano.

Esas tres obras, especialmente creadas para el segundo piso, llevan más de ocho décadas instaladas allí. Hace 20 años se les hizo una limpieza, y hoy ya es urgente restaurarlas. Lo mismo pasa con otras pinturas y objetos ornamentales del edificio, y así lo advirtieron Ana Tironi, subdirectora de la biblioteca, y María Antonieta Palma, jefa de conservación, durante los preparativos para el bicentenario de la institución (2013).

Desde entonces se ejecuta -sin fondos adicionales- un plan para restaurar y poner en valor las obras de arte de la biblioteca y, también, las que están en préstamo, como algunas del Museo de Bellas Artes. Y hasta ahora, nueve han pasado por el Centro Nacional de Conservación y Restauración de la Dibam.

Son, entre otras pinturas, “En la pradera”, de Rafael Correa; “El divino amigo de los niños”, de Benito Rebolledo, y “Los funerales del César”, de Próspero Piatti. Todas ya están reinstaladas en diversas salas. Y lo mismo pasará a fin de año o a inicios de 2017 con “Retrato de Francisco García Huidobro”, de Cicarelli, y “Camilo Henríquez revisa el primer ejemplar de la Aurora”, de M. Guerra, que ahora están en restauración (el proceso dura un año).

Luego, dada la urgencia, debiera ser el turno de Gordon y Helsby. Pero ese día no se ve cercano. “No sé de dónde, pero para ese trabajo deberemos conseguir dinero. No las podemos desmontar, por lo que habrá que usar andamios. Será complejísimo”, apunta Palma. También les urge completar el catastro de las piezas artísticas que atesoran.

Pero la puesta en valor de este acervo artístico tiene otras etapas. La primera será instalar, en las próximas semanas, cédulas explicativas junto a 23 pinturas y esculturas. “Nos gusta -dice Tironi- que esta biblioteca patrimonial y pública tenga algo de museo, ojalá que la gente la recorra así. ¡Es una belleza construida hace cien años!”.

La otra etapa es el diseño de nuevas visitas guiadas. Estarán operativas en junio, con guiones específicos para diversos intereses. “En alguna se mostrará cómo trabajamos la digitalización de las colecciones -anuncia la subdirectora-. Otras se centrarán en las obras de arte del edificio, y también habrá un énfasis en los recorridos para niños”. Igualmente se podrán apreciar los archivos de fotografía y literatura oral, y en Bibliotecanacional.cl habrá mapas y reseñas para quienes quieran hacer una visita autónoma.

Biblioteca Nacional del futuro: proyectan nuevo espacio en el subsuelo

futuro

Biblioteca Nacional del futuro: proyectan nuevo espacio en subsuelo.

El Mercurio de Santiago, Domingo 9 de agosto de 2015.

Una plaza pública con una anhelada conexión con el Metro, salas de lectura, talleres, oficinas y cuatro niveles de depósitos contemplan los resultados del Plan Maestro. En septiembre se inician las primeras excavaciones arqueológicas bajo el jardín de calle Mac Iver.

IÑIGO DÍAZ Cincuenta años tardó en levantarse el monumental edificio proyectado por el arquitecto Gustavo García Postigo, de quien se ha dicho era cercano al francés Emilio Jecquier, autor del Museo de Bellas Artes y la Estación Mapocho. La Biblioteca Nacional ha sido considerada el primer edificio moderno del país, construido en toda una manzana y completamente en hormigón armado. Lo paradojal, según refieren los expertos, es que nunca llegó a terminarse.

“Es un proyecto trunco. Se trataba de un edificio interconectado espacialmente en una manzana que no se completó”, dice el arquitecto Fernando Pérez. Su equipo del Observatorio de Ciudades de la U. Católica ha encabezado el análisis arquitectónico para el Plan Maestro de la Biblioteca Nacional, que proyectará sus próximos 200 años de vida.

“Originalmente el pabellón de la biblioteca daba a la Alameda, el del Museo Histórico hacia Miraflores y el del Archivo Nacional hacia Mac Iver, donde hoy está el jardín, mientras que hacia Moneda se había proyectado un paraninfo, un salón de actos o auditorio. Todo eso fue modificándose con el tiempo”, agrega Pérez.

El equipo que elabora el Plan Maestro se constituyó en 2012, incluyendo a personeros de la biblioteca. Durante tres años ha observado el pasado y el presente de la institución, con miras a diagnosticar sus necesidades de espacio y de relación con los ciudadanos.

“Este es un edificio patrimonial y memorial, fundado con el concepto positivista de que el acceso al conocimiento hace a los pueblos libres. Pero también tiene una función de plaza pública que debemos revitalizar”, dice su directora, Ana Tironi. “El mal crónico de todos los archivos y bibliotecas es la falta de espacio. Es nuestra mayor necesidad: estamos realmente saturados y tenemos que crecer”, agrega. La pregunta es ¿hacia dónde?

El lado digital

El Plan Maestro determinó que ese crecimiento deberá ser hacia el subsuelo, a través de una ampliación semejante a la que se realizó en el Museo de Arte Precolombino con su gran sala Chile antes de Chile. Salvo que aquí se proyectarán cinco niveles.

“Cualquier construcción que se haga será bajo el jardín del ala poniente. Esas áreas verdes no se van a tocar, sino mejorar. Y la idea es que esté conectada con la estación Santa Lucía del Metro, de una manera similar a lo que ocurre en París con la estación que permite un acceso al museo de Louvre”, anticipa Fernando Pérez.

“Esa construcción contemporánea tendrá luz natural a través de tragaluces y albergará entonces las dependencias de la Biblioteca Nacional Digital y Memoria Chilena, que representan nuestro enfoque de futuro. Se contempla un nivel de plaza pública, con accesos, salas de lectura, oficinas y espacios para talleres, además de otros cuatro niveles de depósitos. Es un proyecto enorme”, apunta Tironi.

En efecto, se estiman más de 7.000 m {+2} y costos que superan los $18.000 millones. El proyecto considera un estudio arqueológico, a cargo de Claudia Prado, del Consejo de Monumentos Nacionales, y otro histórico, con Alfredo Palacios, que se enfocará en la antigua existencia del Convento de las Claras, demolido para la construcción del edificio (ver recuadro).

En septiembre se inician las primeras prospecciones en busca de restos de valor arqueológico, que, según dice Tironi, serán considerados patrimonialmente e incorporados a la nueva construcción. El segundo semestre de 2016 se llamará a un concurso arquitectónico internacional, y en 2017 se desarrollará su diseño (que costará $935 millones). En el mejor de los casos, con los recursos estatales comprometidos, las obras se iniciarían en 2018.

Actualmente la Biblioteca Nacional cuenta con diversos depósitos externos para sus copias “dos” -o de respaldo de libros-, y además mantiene unidades de almacenamiento de contenidos digitales con unos 200 discos duros de alta intensidad, equivalentes a 350 TB. “Cada día crecen más las consultas digitales respecto de las directas”, dice Tironi. “El brazo digital de la biblioteca es importantísimo, es el acorazado del siglo. La nueva construcción será parte de este enfoque”, concluye Pérez.

Los 300 años del convento

Perdieron su documentación durante las emboscadas indígenas en el sur de Chile, apenas llegadas desde España en 1571. Unas quince monjas de la Orden de las Clarisas -devotas de Santa Clara- habían arribado a Osorno. Pero ante el clima bélico se desplazaron a Santiago en 1603, donde fueron socorridas.

“Las autoridades les entregaron tierras a los pies del cerro Santa Lucía para la construcción de su convento. Se dedicaban a la contemplación, tenían indígenas a su servicio y fabricaban cerámicas muy famosas porque emitían fragancias”, dice el doctor en historia Alfredo Palacios, quien estudia el convento que por 300 años ocupó la superficie donde hoy está la Biblioteca Nacional.

Se llamaban Clarisas, pero pronto fueron reconocidas como Las Claras. “Los terremotos de 1647 y 1730 derrumbaron el convento, que luego volvió a construirse hasta que en 1913 se inicia la edificación de la biblioteca. Entonces emigraron al sector de Recoleta y hoy están vigentes, aunque con muy pocas religiosas, en Puente Alto”, dice Palacios.

Biblioteca Nacional, elegida como una de las más majestuosas

bibliotecanacional

En ranking de arquitectura:

Biblioteca Nacional, elegida como una de las más majestuosas.

La Segunda, jueves 15 de enero de 2015.

Architecture & Design, portal de arquitectura, elaboró una lista con las 50 bibliotecas más majestuosas alrededor del mundo, destacando su diseño. “Debido a su importancia crítica, las bibliotecas eran construidas para ser bellas y para durar.

Combinadas con los tesoros en ocasiones incalculables que contienen, sus espacios enormes e íntimos a la vez poseen un encanto que ningún otro tipo de edificación ha podido lograr”, dijo Khyber Alikhail, arquitecto afgano encargado de elaborar la meticulosa selección. Una de las 50 elegidas fue la Biblioteca Nacional de Chile en Santiago, que en 2013 celebró el bicentenario de su fundación. Con más de un millón de libros, en los que se encuentran volúmenes de Diego Portales y Andrés Bello, el edificio comparte lugar junto con la Biblioteca Nacional de Praga, la Biblioteca Real Gabinete Portugues de Leitura en Río de Janeiro, la Bibliothéque Nationale de France, entre otras destacadas en el mundo.

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Biblioteca Nacional de Chile es elegida una de las 50 más majestuosas del mundo

BioBioChile.cl 15/01/2015.

Las bibliotecas siempre han sido lugares de ensueño. Entre sus paredes no sólo se conecta el pasado con el presente, sino que se conserva como legado, gran parte del acervo de la humanidad.

No es de extrañar entonces que, en todo el mundo, existan bibliotecas tan evocadoras como los libros que atesoran. Una muestra es la lista del portal de arquitectura, Architecture & Design, que eligió a la Biblioteca Nacional de Chile como una de las 50 bibliotecas más majestuosas del mundo.

La selección fue realizada por el arquitecto afgano Khyber Alikhail, quien destacó la relevancia de estos edificios. “Debido a su importancia crítica, las bibliotecas eran construidas para ser bellas y para durar. Combinadas con los tesoros en ocasiones incalculables que contienen, sus espacios enormes e íntimos a la vez poseen un encanto que ningún otro tipo de edifición ha podido lograr”, señala.

La Biblioteca Nacional de Chile fue fundada en 1813, por lo que es casi tan antigua como nuestro país, aunque su actual ubicación en la Alameda de Santiago la ocupa desde 1925. En su interior hay más de 1 millón de volúmenes, y cuenta con colecciones de autores tan prestigiados como Andrés Bello, Diego Portales, Aníbal Pinto, Claudio Gay o Benjamín Vicuña Mackenna.

A continuación, algunas de las hermosas bibliotecas enumeradas por Architecture & Design.

1. Biblioteca Nacional de Chile en Santiago
2. Biblioteca Real Gabinete Portugues De Leitura, Rio de Janeiro, Brasil
3. Monasterio Saint Florian en Austria
4. Biblioteca George Peabody, Baltimore, Maryland, Estados Unidos
5. Biblioteca de la Ciudad, Stuttgart, Alemania
6. Biblioteca Pública de Nueva York
7. Bibliothèque Mazarine, Paris, Francia
8. Biblioteca Nacional de China en Pekín
9. La Montaña de los Libros, Spijkenisse, Holanda
10. Biblioteca de Alejandría en Egipto

Mira la lista completa de las 50 Bibliotecas en Architecture & Design

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Biblioteca Nacional es elegida entre las 50 bibliotecas “más majestuosas” del mundo por A&D

Plataforma Urbana, 16/01/2015.

A inicios del siglo XX se inició la construcción de la Biblioteca Nacional de Chile (BN), una de las primeras instituciones republicanas del país que cuenta con una colección de más de un millón de libros que mantienen el patrimonio cultural e histórico.

Esta semana, la Biblioteca Nacional, una de las más antiguas de Latinoamérica, fue reconocida como una de las 50 bibliotecas más majestuosas del mundo por el sitio Architecture & Design, dedicado a la arquitectura y el diseño de interiores.

Si bien la Biblioteca Nacional se fundó en 1813, no fue hasta 1925 en que se trasladó al edificio en donde actualmente funciona en la Alameda, cerca del cerro Santa Lucía, y que fue diseñado por el arquitecto Gustavo García Postigo.

Este edificio, declarado Monumento Histórico, se construyó en dos etapas. En la primera, realizada entre 1913 y 1925, se levantó el sector que da hacia la Alameda, mientras que la segunda, se hizo en 1963.

En un principio los libros fueron donados por los mismos habitantes de Santiago, entre los que se encuentran Mariano Egaña, quien participó en la elaboración de la Constitución de 1833; Benjamín Vicuña Mackenna, el primer intendente de Santiago; Andrés Bello, uno de los principales humanistas del siglo XIX y fundador de la Universidad de Chile; y los historiadores Diego Barros Arana y José Toribio Medina, entre otros.

En las 12 salas de lectura de la biblioteca, se pueden consultar libros sobre arte, ciencias, historia, música, entre tantos otros. Además, se pueden revisar diarios y revistas que se guardan desde hace varias décadas o fotografías históricas.

Entre las 50 bibliotecas destacadas por Architecture & Design, la Biblioteca Nacional ocupó el puesto Nº36. La selección fue hecha por el arquitecto Khyber Alikhail, CEO de A&D.

En tanto, los 10 primeros lugares fueron para las siguientes bibliotecas:

1. Biblioteca de Trinity College (Dublín, Irlanda)
2. Biblioteca Nacional de Praga (Praga, República Checa)
3. Biblioteca Real del Gabinete Portugés de Lectura (Río de Janeiro, Brasil)
4. Monasterio de San Florian (San Florian, Austria)
5. Biblioteca de Admond (Admond, Austria)
6. Biblioteca George Peabody (Baltimore, Estados Unidos)
7. Segunda Sala de La Haya, (La Haya, Países Bajos)
8. Biblioteca Nacional de Austria (Vienna, Austria)
9. Biblioteca Joanina (Universidad de Coimbra, Coimbra, Portugal)
10. Biblioteca Nacional de Francia (París, Francia)