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Leer cuentos impresos genera más interacción entre los padres y sus hijos

Comparación entre libros tradicionales y electrónicos:

Leer cuentos impresos genera más interacción entre los padres y sus hijos

Viernes 29 de marzo de 2019, C. González, Vida Ciencia Tecnología, El Mercurio

Un estudio sugiere que se logra una experiencia de mayor calidad, que favorece el desarrollo de ciertas habilidades infantiles.

Aunque pueden competir en colorido e imágenes, al momento de leer un cuento a los niños, los libros electrónicos quedan en desventaja frente a los textos impresos. Un estudio realizado por la U. de Michigan, en EE.UU., descubrió que cuando padres y niños leen libros tradicionales hablan más frecuentemente y la calidad de sus interacciones es mejor.

“La lectura compartida de libros y cuentos es una de las actividades de desarrollo más importantes que las familias pueden realizar, no solo al exponer a los niños a un mayor lenguaje y vocabulario, sino también al brindar oportunidades de acercamiento físico y crear momentos de mayor vínculo”, dice a “El Mercurio” la doctora Tiffany Munzer, pediatra especialista en comportamiento infantil y autora del estudio publicado en la revista Pediatrics.

Consciente de la rápida masificación de dispositivos como tabletas y libros electrónicos en los hogares, Munzer quiso averiguar cómo la tecnología podía incidir en esa experiencia familiar.

Con eso en mente, pidieron a 37 pares de padres y niños pequeños que leyeran tres tipos de libros: impresos, electrónicos básicos (solo texto) y en tabletas (con funciones interactivas y animaciones).

Las conclusiones fueron claras, dice la investigadora: los padres y sus hijos hablaron más entre ellos con los libros impresos que con los otros; además, el lenguaje que los padres utilizaron era más rico y abundante.

Además, con los libros electrónicos no solo las parejas interactúan menos, sino que los padres tienden a hablar menos sobre la historia y más sobre la tecnología del dispositivo en sí. A veces, esto incluía instrucciones sobre el dispositivo, como decirles a los niños que no presionen botones ni cambien el volumen.

Asociaciones positivas

La doctora Munzer precisa que muchas de las interacciones compartidas entre padres e hijos pequeños durante la lectura pueden parecer sutiles, pero en realidad contribuyen en gran medida a promover un desarrollo infantil saludable.

Por ejemplo, los padres pueden señalar una foto de un animal y preguntarle a su hijo “¿qué sonido hace un pato?”. O pueden relacionar parte de la historia con algo que el niño ha experimentado, con comentarios como “¿te acuerdas cuando fuimos a la playa?”.

El tiempo de lectura también se presta para preguntas abiertas, como consultar a los niños qué piensan del libro o los personajes.

Munzer dice que estas prácticas, que incluyen comentarios y preguntas que van más allá del contenido, se cree que promueven el lenguaje expresivo, el compromiso y la alfabetización infantil.

“La investigación nos dice que las conversaciones dirigidas por los padres son especialmente importantes para los niños pequeños, porque aprenden y retienen mejor la información de las interacciones en persona que de los medios digitales”.

Asimismo, Munzer agrega que las interacciones no verbales -como la calidez, la cercanía y el entusiasmo durante el tiempo de lectura- también crean asociaciones positivas con la lectura, que probablemente se quedarán con los niños a medida que crecen.

La investigadora agrega que su objetivo no es hacer las cosas más difíciles para los padres. “Hoy trabajan más duro que nunca y también están más presentes que nunca con sus hijos. Con esto queremos ayudar a las familias a reflexionar sobre las actividades que realizan en conjunto, para nutrir su conexión”.

Sin embargo, aclara Munzer, “si algunas familias sienten que la tableta o el libro electrónico brindan una oportunidad de interacción, también es válido”.

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Así son las entretenidas clases que buscan que los más pequeños entiendan lo que leen

Da énfasis al sonido de las letras, la semántica y la escritura, de forma entretenida

Así son las entretenidas clases que buscan que los más pequeños entiendan lo que leen

Liana Vega, El Día, Domingo 24 de marzo de 2019, Las Últimas Noticias.

U na clase distinta, observada por cámaras y un grupo de más de 100 personas tuvieron este sábado dos cursos de 35 alumnos de primero básico, en el Hotel Crown Plaza. ¿Clases un sábado? Resulta que el Ministerio de Educación implementó el programa “Leo Primero”, que busca mejorar la comprensión lectora en los pequeños estudiantes de ese nivel, que es muy baja, ya que según cifras del Mineduc, 158 mil niños pasan a segundo básico sin niveles adecuados de lectura.

¿Y cómo se pretende mejorarla? Con una metodología que refuerza el aprendizaje del sonido que emiten las letras, la articulación de éstas, la semántica, la sintáctica y la escritura.

Para enseñarles a los docentes cómo aplicar este método en sus aulas, dos profesoras realizaron dos módulos de clases a estos 70 alumnos en un escenario, para así dar un prototipo de cómo debería ser la enseñanza con este sistema.

Cada clase dura aproximadamente 90 minutos. Pero en este caso, éstas se dividieron en dos, y cada una duró un poco más de 35 minutos.

Evelyn Cordero, profesora de educación básica y magíster en Neurociencias realizó la primera sesión al primer grupo de 35 niños. Mientras los pequeños estudiantes estaban sentados en el suelo del escenario, Cordero les dijo: “Hoy vamos a aprender una letra. El nombre de esta es L, pero lo que importa es su sonido”. La profesora les indicó que pusieran la lengua en el paladar y emitieran el sonido.

Los niños hicieron el ejercicio y cuando hubo silencio la profesora les dijo: “Acá tengo un animalito que empieza con la letra L y se llama lagarto”. “Lagarto”, repitieron los niños, haciendo énfasis en la L, sonando fuerte en el paladar.

Cordero les mostró una foto de unos cocodrilos con lágrimas y les contó un triste poema sobre el reptil. Parte de este decía: “El lagarto está llorando/La lagarta está llorando/ El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos/ han perdido sin querer/ su anillo de desposados”.

Los niños quisieron ayudar a los tristes lagartos a encontrar sus anillos de matrimonio. Para esto, la profesora les explicó: “Para encontrar los anillos solo vamos a marcar con una cruz las palabras que comienzan con L”.

La docente pasó puesto por puesto viendo cómo trabajaban los niños para encontrar los anillos. Y si no reconocían palabras con L dentro del texto, les hizo pronunciar la palabra para que solos se dieran cuenta que por ejemplo, la palabra loro comenzaba con dicha letra.

Evelyn Cordero justificó el énfasis en la fonética. “Si tú enseñas en una misma clase la conciencia fonológica, el sonido de la letra, su articulación, los niños van a aprender los sonidos y luego ellos los conectarán con las letras. De esa manera la lectura se incorpora de una forma más fluida que con otros métodos”, explicó.

La profesora Lily Pino hizo la segunda clase.

Ahora era el turno de ver la letra S. Y en este caso, además de hacerle énfasis a la fonética, se trabajó en la sintáctica y la escritura. Para esto, Pino les comentó que tenía un sapo de mascota. Y como se hizo en la clase anterior, ella pidió que hicieran énfasis en la S, al pronunciar sapo, el nombre de su mascota.

La docente les mostraba dos imágenes: una de un sapo y otra de insectos. Los niños debían ordenar una frase según el orden de las imágenes. Por ejemplo, si el sapo estaba al lado izquierdo y los insectos al contrario, ellos decían: “El sapo está comiendo insectos”. Si era al revés, los niños replicaban: “Comiendo insectos está el sapo”.

Tras varios ejercicios de ese tipo, y casi ya finalizando la clase, Pino invitó a los pequeños a pasar a la pizarra a escribir la letra S. No hubo una forma precisa de escribirla, ellos pudieron hacerla como quisieran y sólo debieron guiarse de dos líneas desplegadas en el pizarrón.

Algunos hicieron la letra pequeña y otros la expandieron.

La profesora Cordero explicó que la caligrafía redonda, en este modelo, está obsoleta. “En esta propuesta solo hay escritura ligada con la imprenta, porque cuando yo pongo al niño a hacer letras redondas tipo caligrafía resto la carga cognitiva de las cosas más importantes. Ellos deben tener su propio estilo de escritura. ”.

“Los niños deben tener su propio estilo de escritura”

Lily Pino, profesora