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Magallanes inicia fase clave para su nueva Biblioteca Regional

Para 2021 está programada su entrega en Punta Arenas. Al valioso edificio del siglo XIX se le añadirá un moderno complejo. En total son 5.000 m2 de instalaciones y $12.500 millones de inversión.

Íñigo Díaz, Cultura El Mercurio, Lunes 25 de febrero de 2019.

Es la única de las 16 regiones que tiene una bandera cuyos habitantes usan habitualmente, en calles, casas e incluso en oficinas públicas. También es la única región continental que cuenta con un horario de inverno distinto al resto del país.

“Magallanes tiene una fuerte identidad, y eso se puede ver día a día en lugares como Punta Arenas. Este nuevo edificio vendrá a reforzar ese sentimiento local”, dice el arquitecto Raúl Irarrázabal, de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Se refiere al proyecto que pondrá en valor a la excárcel de Punta Arenas, un edificio de albañilería con ladrillera a la vista cuya construcción data de fines del siglo XIX. Emplazada en pleno centro cívico de la ciudad, y con declaratoria de Monumento Histórico desde 2009, tendrá un nuevo uso ciudadano: la Biblioteca y Archivo Regional de Magallanes.

Elaborado por un equipo de arquitectos especialistas a cargo de Rodrigo Aguilar, el diseño arquitectónico fue entregado al MOP en diciembre y ahora entra en la etapa decisiva de la licitación para las obras. La entrega de la biblioteca se estima para mediados de 2021.

SILENCIO Y MOVIMIENTO

El proyecto es parte de una carpeta del Ministerio de las Culturas que planea la creación de bibliotecas y archivos en cada región del país (ver recuadro). Tiene una inversión de $12.500 millones, aportados por el gobierno regional como parte del Plan Especial de Zonas Extremas. La intervención en Punta Arenas tendrá un doble objetivo: la recuperación y rehabilitación del edificio histórico del penal, además de una serie de ampliaciones contemporáneas que completarán el conjunto. En total son 5.000 m2.

“Es un conjunto de tres edificios: lo que fuera la casa del juez y la Gendarmería tienen un valor especial como volumen. Restauramos sus fachadas y allí estará el archivo. En cambio la cárcel presenta un ordenamiento muy interesante, pues está organizada en torno a un patio central cubierto al que dan las celdas. Será el corazón de la biblioteca”, explica Aguilar.

Efectivamente, la serie de 50 celdas en sus dos niveles conservará los elementos identitarios de los penales, simbolizados en los barrotes, pero se transformarán en diversas salas de lectura. Algunas estarán conectadas por vanos.

La nueva techumbre incluye un lucernario para dotar de luz natural a la biblioteca. Los edificios originales estarán estucados de blanco, mientras que los nuevos tendrán revestimientos negros para crear contrastes. Estarán conectados por volúmenes de cristal: “Dado el clima, generamos un circuito sin salir al espacio exterior”, dice Aguilar.

“El gran desafío de este proyecto era modificar un programa tan rígido como el de una cárcel, y transformarlo en biblioteca sin intervenir el valor patrimonial del edificio. El concepto de biblioteca ha cambiado totalmente”, dice Irarrázabal respecto del uso como espacio para actividades culturales, no solo de lectura.

El formato del edificio en Punta Arenas es el de “biblioteca abierta”, que privilegia el contacto directo con los libros, en lugar del mesón tradicional de solicitudes. Un volumen central de anaqueles —un “cubo de libros”, como lo denomina Aguilar— estará dispuesto al centro del espacio. ¿Cómo funcionará la seguridad? Cada libro tendrá un sensor y, al igual que una tienda de departamentos, las puertas de la biblioteca controlarán los movimientos.

TRES MÁS EN LA MIRA

Si bien O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, Los Ríos y otras regiones aún no cuentan con bibliotecas, el Servicio Nacional del Patrimonio tiene en marcha tres nuevos proyectos.

El más avanzado, a la par de las obras en Magallanes, es el que dotará de una gran biblioteca regional a Los Lagos en un terreno de calle La Serena, de Puerto Montt. Son $11.000 millones para un edificio de arquitectura contemporánea de casi 6.000 m2. Será, además, un polo local de actividades de fomento lector y extensión cultural.

En tanto, las futuras bibliotecas de La Araucanía y de Arica y Parinacota —que se emplazará en la antigua estación del ferrocarril ariqueña— se encuentran en etapa de diseño.

“La expenitenciaría irá en beneficio directo de los magallánicos y su identidad”, dice el ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine.