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Dejar que los niños escojan los libros y leer en familia ayuda a encantarlos con la lectura

Para sacar provecho a las últimas semanas de vacaciones:

Dejar que los niños escojan los libros y leer en familia ayuda a encantarlos con la lectura

Lunes 18 de febrero de 2019, C. González, Educación El Mercurio

Psicólogos y especialistas en educación entregan estrategias para fomentar el hábito lector en las distintas edades. Ampliar la imaginación y el lenguaje son algunos beneficios.

Durante todo este mes, dos bibliotecas móviles han recorrido trece regiones del país, desde Arica hasta Los Lagos, invitando a leer a todos los que estén a su paso. La iniciativa del Ministerio de Educación, llamada “Leo primero por Chile” y que además incluye una biblioteca digital con más de 3.000 títulos disponibles en su sitio web, tiene como objetivo incentivar el hábito de la lectura entre los más pequeños.

La razón está en los números: según datos del Estudio Nacional de Lectura 2017, más de 158 mil escolares pasan a 2° básico sin un nivel adecuado de lectura. La cifra no mejora en cursos superiores, ya que solo el 42% de los alumnos de 4° básico logra un nivel óptimo.

“Este diagnóstico muestra que estamos en deuda y no podemos permitir que más generaciones se queden atrás”, dice Paz Balbontín, profesora de enseñanza media y asesora de gabinete del Mineduc.

Los beneficios que están quedando encerrados en libros sin abrir son muchos.

Dar el ejemplo

Además de ampliar la imaginación y favorecer el lenguaje y el pensamiento, “la lectura es un aprendizaje instrumental”, enfatiza Carolina Alcorce, psicopedagoga del Colegio Pumahue, perteneciente a la Red Internacional de Educación Cognita. “Tanto la lectura como la escritura son instrumentos que dan autonomía y abren las puertas a cualquier otro aprendizaje”.

Idea con la que concuerda María Patricia Astaburuaga, directora de Pedagogía en Educación Parvularia y Básica de la U. Mayor. “El hábito de la lectura permite ampliar el vocabulario y ello, a su vez, incrementa las posibilidades de mejorar la comprensión global, la precisión de las ideas y desarrollar el pensamiento”.

Todos, aspectos que van fortaleciendo las habilidades cognitivas, una mejor trayectoria escolar y, en definitiva, una mayor autoestima de niños y niñas, enfatiza la especialista.

Acceder a todas estas ventajas es sencillo, pero no siempre se promueve de la mejor manera el hábito lector.

Por eso, aprovechando que aún quedan días de vacaciones, se puede incorporar la lectura como una actividad familiar más, asociada a lo entretenido del verano y lejos de las obligaciones y deberes del colegio.

Precisamente, no presionar ni obligar a hacerlo es la primera regla, enfatizan las expertas.

“Hay que evitar imponer la lectura o castigar con ella. Mandarlo a su pieza a leer porque se portó mal es tremendamente negativo”, dice Alcorce.

Como en todo orden de cosas, el ejemplo es la mejor enseñanza, comenta Astaburuaga. “Cuando hay padres, hermanos mayores o abuelos lectores, por ejemplo, los niños y niñas sentirán interés y curiosidad por leer”. Ya sea en preescolares como en alumnos de enseñanza medida, “en todas las edades, las estrategias son parecidas”, agrega.

En el caso de los más pequeños, “es un excelente hábito leerles y contarles cuentos diariamente, a la hora de dormir o después de almuerzo, en la tarde”, plantea Astaburuaga. Fábulas, poesías o pequeños relatos familiares son también buenas ideas que ayudan a acerca a los niños con este hábito.

Carolina Alcorce sugiere generar instancias de lectura en familia u organizar panoramas, como salir juntos a la librería durante un viaje, o hacer excursiones al campo para leer. “Son experiencias únicas que el niño incorporará como parte esencial de su desarrollo. Si no se dispone de mucho tiempo, pequeños gestos como aprovechar los domingos para leer todos juntos también ayudan”.

En el parque o la playa

También es aconsejable dejar de lado el escritorio y buscar lugares que estimulen la imaginación. “Las bibliotecas son un espacio idóneo para leer y estudiar, pero también los parques y otros espacios abiertos, como la playa o el campo”, dice Alcorce.

Sacar los libros del contexto académico ayuda a mostrar la cara lúdica de la lectura, agrega. “Leer debe ser un acto placentero, y lo será en la medida que lo disfruten. Por lo tanto, son válidas las lecturas de cómics, revistas, guías, manuales de juegos, periódicos, etc.”.

Lo importante es que el niño elija, pero poniendo atención en que el lenguaje y contenido sean adecuados a su edad.

“Si le gusta el fútbol, puede ser un libro sobre biografías de jugadores o historia de los mundiales. No hay que encasillar la lectura en géneros narrativos o novelas más clásicas -precisa Alcorce-. De a poco, a medida que adquieren el gusto, van a ir probando otros textos”.

¿Libros en papel o digitales?

“No hay que tenerle miedo al mundo digital, pues es el entorno natural donde se desarrollan nuestros hijos”, dice Carolina Alcorce. Los libros digitales también son una buena manera de fomentar la imaginación y la creatividad en los niños, sobre todo si son interactivos. “Está en estudio si se obtienen los mismos beneficios, pero el problema es evitar que pasen muchas horas frente a una pantalla”.

Para complementar, “existen talleres de cuentos que ofrecen algunos municipios, centros culturales o fundaciones; espacios de incentivo a la lectura y de libre acceso”, agrega María Patricia Astaburuaga.

Asimismo, las redes sociales pueden ser una herramienta útil para avivar el gusto por la lectura entre los adolescentes, comenta Alcorce. “Una alternativa son los clubes virtuales de lectura, en donde pueden buscar reseñas de obras para leer, pero también aportar con sus comentarios”.

Cuándo comenzar

Nunca es tarde para adquirir motivación por la lectura, “pero hay edades clave como la primera infancia”, dice la psicopedagoga Carolina Alcorce. “Los niños pequeños aprenden por imitación. Para generar el hábito lector, mientras más pequeño es el niño es más fácil”, agrega.

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