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¿Es caro el libro en Chile? Caros, baratos o justos: ¿cuánto valen los libros en Chile?

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Roberto Careaga C., Artes y Letras de El Mercurio, Domingo 3 de Febrero de 2019.

¿Es caro el libro en Chile?

La inauguración de una librería ‘popular’ en Recoleta, por iniciativa del alcalde Daniel Jadue, motivó múltiples reacciones en el mundo del libro. Un mundo pequeño, eso sí, donde impresores, distribuidores, autores y vendedores se reparten un mercado que está muy lejos de las cifras de otros países, como México, Argentina y Colombia.

Un producto, el libro, cuyo precio objetivo está cruzado, además, por la valorización cultural que se hace de él y que en Chile parece ser escasa.

Caros, baratos o justos: ¿cuánto valen los libros en Chile?

Como cualquier día, por las instalaciones de la Municipalidad de Recoleta circula mucha gente. Entran y salen de la Farmacia Popular o de la Óptica Popular, pero también llegan a hacer los trámites municipales usuales. El jueves había un poco más: una docena de personas hacía una fila para entrar a Recoletras, la librería que el alcalde Daniel Jadue inauguró el lunes y la que, al igual que todas sus iniciativas célebres, lleva el apellido de popular. La promesa es sencilla e irresistible: todos los libros estarán a un precio menor que en cualquier otra tienda en alrededor un 40% a 70%. Y la promesa se cumple. Pero, al menos ese día, había un problema: casi no quedan libros. En su tercer día abierta, Recoletras ya fue arrasada por los compradores.

La escasez empezó un día antes, el miércoles, lo que significa que en rigor el hambre por libros se desató el martes, en el primer día de abierta Recoletras: prácticamente no estaba disponible ninguno de los libros más vendidos, como los de Jorge Baradit o Isabel Allende, las estanterías no estaban llenas y en el mesón principal flotaba una decena de libros infantiles. Pero aun así la gente salía con más de una compra: llevaban poesía, volúmenes de historia, la última novela que quedaba de Stephen King o “Lolita”, de Vladimir Nabokov, a $7.200 (editorial Anagrama, normalmente cuesta $12.000). Aún nadie se había llevado la última copia del exitoso “21 lecciones para el siglo XXI”, de Yuval Noah Harari (ahí a $9.000, en todas partes a 15 mil).

La escasez, dicen en Recoletras, es momentánea. Los libros serán repuestos, indican. El éxito los desbordó: según declaró Jadue, solo en su primer día de apertura, Recoletras tuvo ventas por alrededor de $1 millón 800 mil. Y el flujo en los días siguientes ha sido igual de intenso: filas y más filas. Al abrir la librería, el alcalde dijo que la idea tiene como objetivo “democratizar el acceso a la lectura”, enfatizando que en Recoleta no existe ninguna librería (en rigor sí: en el barrio Bellavista está Green Libros, que vende libros reciclados a bajo precio). Luego agregó que lo haría “por medio de la venta de más 6.500 libros con un precio justo”.

¿Un precio justo? Fue esa idea la que hizo que Recoletras abriera una grieta en el mundo del libro. Que indignara a libreros y dividiera a editores. Pero más que la idea, fue la forma de llevarla a cabo: mientras las librerías toman usualmente del valor de un libro un 40% para financiarse y mantenerse, Recoleta subsidia todos los gatos necesarios para mantener el local, incluido el personal, arriendo, electricidad, etc., y no cobra ese 40% en el precio de sus libros. Es decir, Jadue ideó una fórmula para ahorrarse todo un paso en la cadena de distribución a público de un libro eliminando a las librerías y a veces incluso a distribuidores. A través de Recoletras, los títulos van de la editorial al lector. Y así se logra lo más preciado: un libro más barato.

¿Precio justo?

Esa es la idea que subyace en la concepción de la librería popular y que, por lo demás, pareciera estar muy enraizada: que los libros en Chile son caros. Sobre el punto, las opiniones difieren, pero en 2018 la Asociación de Editores de Chile entregó el informe “Circulación y difusión del Libro en Chile”, el que además de catastrar las librerías del país (la mitad está en Santiago; y de esas, la mayoría en la zona oriente) utilizó los datos que estas les entregaron para llegar al valor promedio de un título, y se concluyó que un libro producido en Chile cuesta $11.139, mientras que uno importado, $16.603.

“Yo no me atrevería a decir que es caro”, dice Gonzalo Oyarzún, subdirector del Sistema de Bibliotecas Públicas y que año a año está encargado de invertir alrededor de mil millones de pesos en comprar libros para las bibliotecas del país. “El precio tiene que ver con la valoración que tenemos sobre el libro. A mí me parece raro que alguien encuentre caro un libro, que en promedio vale entre 11 y 12 mil pesos, y no encuentre caro pagar 150 mil pesos para ir a un concierto. O que no encuentre caro salir un fin de semana a comer en un restaurante. Y no digo que una cosa sea mejor que la otra, es solo una cuestión de valoración. Ahora, para una persona que tiene un sueldo promedio de 500 mil pesos, pagar 11 mil pesos por un libro es caro”, añade Oyarzún.

Dada las diferencias en ingreso per cápita, la cantidad de población, los subsidios particulares y la circulación de libros, no es fácil hacer una comparación totalmente justa del precio entre países. Algo se puede: la última novela de la best seller española Julia Navarro, “Tú no matarás”, publicada por Plaza & Janes (del grupo Penguin Random House), en librerías chilenas tiene un precio de $20.000, es decir de 33 dólares. Mientras que en España cuesta US$ 27,5; en México US$ 24; en Colombia US$ 23 y en Argentina US$ 12, 3. En Recoletras, en tanto, la misma novela cuesta 25 dólares, es decir 12 mil pesos. Se trata, por cierto, de un libro impreso en España e importado a Chile.

“El problema es que los sueldos en Chile no son muy altos y a la gente no le alcanza para comprar libros”, sostiene Paula Gaete, directora de la Cooperativa de Editores Furiosos y editora de Oxímoron. Es la voz de los sellos independientes más chicos. “Hay pequeñas cosas que se van sumando para que se tenga percepción de que el libro es muy caro. Como somos un país pequeño, se publican tirajes más bajos y eso encarece los costos de producción. No sale barato hacer un libro. Y a eso hay que sumarle el IVA, que afecta todos los costos”, explica, y cuenta que varios de los sellos asociados al gremio quieren estar en Recoletras, aunque la semana pasada aún no estaban.

Según cuenta Gaete, los libros de los sellos que están en la Cooperativa -Alquimia, Overol, La Pollera, entre muchos- venden sus libros en precios que van, por lo general, desde los 5 a los 10 mil pesos; pero eso en instancias como la Furia del Libro, donde los mismos editores hacen la venta. En librerías, pueden llegar hasta $15 mil. “Los libreros se quedan con el 40% del precio que ellos cobran, mientras que la editorial se queda generalmente con el 20%, y de ahí tienen que descontar los derechos de autor. Los libreros ganan más que un editor con la venta de un libro”, dice.

Librerías en la mira

Pero el 40% del precio de un libro con que se quedan las librerías no es ganancia pura. “Es para que el librero sostenga su tienda y también pueda vivir”, dice Aturo Infante, dueño de editorial Catalonia y la librería del mismo nombre. Él mismo se encarga de hacer el desglose del precio de un ejemplar: “Si un libro cuesta $10.000, a una persona le cuesta $11.900, porque hay que agregarle el IVA. De ahí, 4 mil son para el librero. De los seis mil que quedan, hay un 10% para el derecho de autor. Después unos $2 mil o $2.500 son para el costo del libro: el papel, la diagramación, la traducción. Después vienen los gastos logísticos: hay que transportarlos, envolverlos, mantenerlos, limpiarlos, pagarles a los vendedores. Es un cálculo que se ha hecho por años”.

Los libros de Catalonia son algunos de los más presentes hoy en Recoletras. Están junto a títulos de, entre otros, Fondo de Cultura Económica, Lom, Ocho Libros, Ediciones UDP y Penguin Random House. Otros sellos aún no habían entregado sus copias y otros decidieron no participar, como el Grupo Planeta. Pero pese a que Arturo Infante entregó sus libros, hoy plantea que evaluará su continuidad. “A mí lo que me molesta de este tema es que Recoleta haya estigmatizado a las librerías y planteado que están profitando, lucrando, y con este esquema se demuestra que el libro chileno puede ser más barato. Eso es falso. En el libro chileno hay una cadena de valor. El alcalde Jadue puso una librería donde no había una librería y eso tiene mucho valor, pero no me compro que haya encontrado una fórmula mágica”, dice Infante.

Para Paula Barría no se puede hacer magia. Dueña junto a Sergio Parra de Metales Pesados, la reconocida librería del barrio Bellas Artes, apunta un dato: en librerías, los libros tienen el precio sugerido por las editoriales. Es fácil comprobarlo: en la página web de Penguin Random House (megustaleer.cl) el libro “La dictadura”, de Jorge Baradit, tiene como precio indicado $12.000, y eso es lo que cuesta generalmente. “No es que nosotros pongamos un precio, o lo pongamos más alto. Eso no ocurre”, dice Barría. “El discurso que se ha puesto hoy día es plantear que son las librerías las que están encareciendo el precio del libro. Eso no es real. No tenemos ese poder. Si se quiere abrir la discusión real respecto del precio, tenemos que evaluar toda la cadena y buscar en cada paso si es que alguien estuviese usufructuando de más. Lo que te aseguro que no es así”.

Pero algunos vendedores parecen hacer magia. El sitio Buscalibre.cl -que originalmente solo era una librería online y hoy vende otros productos- tiene permanentemente ofertas de libros. Por ejemplo, “La dictadura”, de Baradit, está a $8.030, un precio muy similar al que debería estar en Recoletras (cuando llegue, porque se había agotado). Para el CEO de Buscalibre, Boris Kraizel, en Chile los libros son caros, pero hay que buscar maneras de bajarlos. Ellos, por ejemplo, a veces trabajan con saldos de algunas editoriales. Aunque no solo eso: “Nosotros estamos 100% enfocados en el usuario final, quien compra el libro. Nuestro secreto es bastante simple, ser eficientes, sacrificar margen (de ganancias) y orientarnos a la tecnología. Tratamos de pasar los ahorros que logramos a nuestros clientes”, dice.

Aunque ahorrar no es fácil en el negocio de las librerías. En 2015 cerraron buena parte de las librerías Ulises, mientras en 2017 la sede en Valparaíso de Metales Pesados también bajó la cortina junto a Prosa & Política, ubicada atrás del Ministerio de Educación. Y esta semana la librería Plop!, clave en la ilustración local, anunció que no continuaría. En ese sentido, Paula Barría aplaude la creación de una nueva librería en Recoleta. Igual que Infante y Gonzalo Oyarzún. Para Pablo Dittborn, exdirector de Random House y hasta la semana pasada director de la Corporación del Libro y la Lectura, no es una buena idea: “El alcalde Jadue dice que agrandó el sistema de librerías del país, pero en realidad lo frustró. Si yo tenía la idea de instalar una librería en Copiapó, mejor no lo hago porque el alcalde me puede poner una librería popular al frente y me saca del mercado”, sostiene Dittborn.

Por cierto, no vendría mal en Copiapó una nueva librería: en la Región de Atacama hay solo 4. En total en todo Chile hay 355, de las cuales 184 están en Santiago, según el estudio de Editores de Chile. Y dentro de la capital, la abrumadora mayoría está entre Santiago centro, Providencia, La Reina, Las Condes y Vitacura. Aunque, claro, hay más opciones: comprar e-book en las múltiples opciones que da internet, siempre más baratas que un libro en papel. Pedir en http://www.bookdepository.com, que no tiene gastos de envío, precios muy bajos, amplia variedad, aunque demoran bastante en llegar. Buscar usados, incluso por Facebook o Twitter. Ahora, además, existe la opción de Recoletras, donde por estos días hay que ir preparado para hacer una fila que puede durar hasta 20 minutos. Las expectativas de variedad mejor mantenerlas bajas; confíe en precios bajos. Los lunes está cerrada.

“El problema es que los sueldos en Chile no son muy altos y a la gente no le alcanza para comprar libros”.
PAULA GAETE, PRESIDENTA DE LA COOPERATIVA DE EDITORES FURIOSOS

$11.139 es el precio promedio de un libro hecho en Chile.

$16.603 es el precio promedio de un libro importado.

“A mí me parece raro que alguien encuentre caro un libro, que en promedio vale entre 11 y 12 mil pesos, y no encuentre caro pagar 150 mil pesos para ir a un concierto”.
GONZALO OYARZÚN, SUBDIRECTOR DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS

“El alcalde Jadue dice que agrandó el sistema de librerías del país, pero en realidad lo frustró”.
PABLO DITTBORN, EDITOR

“El discurso que se ha puesto hoy día es plantear que son las librerías las que están encareciendo el precio del libro. Eso no es real”.
PAULA BARRÍA, DUEÑA DE LA LIBRERÍA METALES PESADOS