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Abierta y gratuita: debuta la Biblioteca Digital Mineduc

Más adelante se incorporarán también fotografías y registros audiovisuales

Abierta y gratuita: debuta la Biblioteca Digital Mineduc

Miércoles 27 de febrero de 2019, Romina de la Sotta Donoso, Cultura El Mercurio

Son revistas, libros y circulares claves para entender la historia de la educación en Chile. Un acervo que ahora se pone a disposición de la comunidad docente y la ciudadanía en una plataforma web.

Tras dos años de un sigiloso trabajo de digitalización, debuta la Biblioteca Digital Mineduc, plataforma que pretende cuadruplicar sus registros online de acá a fin de año.

Se trata de un rico acervo de revistas, ensayos, libros y circulares que custodia el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Mineduc, organismo creado en 1967 para apoyar la Reforma Educacional del gobierno de Eduardo Frei Montalva.

Actualmente, el CPEIP está mandatado a implementar la ley de 2016 que crea el Sistema de Desarrollo Profesional Docente. Una ley que cambió el paradigma del profesorado y de la calidad docente, según la directora del CPEIP, Francisca Díaz Domínguez. “Hoy el docente es un aprendiz de por vida; es un profesional que aprende día tras día, en su lugar de trabajo a partir de la reflexión sobre su propia práctica cuando entra en diálogo con sus pares. Entonces, nos parece del todo acertado proveerle del conocimiento acumulado en docencia para contribuir también a ese aprendizaje”, explica.

La plataforma viene a complementar la Biblioteca Digital Escolar, pero la comunidad docente no es su destinatario único. Para la ciudadanía, este acervo tiene valor patrimonial e histórico, y toda navegación conduce a interesantes hallazgos, gracias a la amable interfaz de Bibliotecadigital.mineduc.cl.

El portal se organiza en cuatro ámbitos: Recursos docentes -planificación de clases y asuntos didácticos-; Investigación y estudios -gestión de escuelas, bienestar de estudiantes, convivencia escolar-; Normativas y políticas-currículum, reglamentos y orientaciones-, y Colección patrimonial.

Esta última incluye tesoros bibliográficos, como las publicaciones vinculadas a la Reforma de 1965 y ejemplares de la famosa Revista de Educación de los años 90. Documentos épicos, críticos y optimistas.

“Lo histórico es tremendamente importante en educación, saber qué hubo detrás de una toma de decisión o de una determinada política, y cómo fue esa discusión, son cosas que explican muchos fenómenos que estamos viviendo hoy. Es importante tener esa reflexión cuando se hacen políticas de Estado”, comenta Díaz.

La profesora de Educación Básica y especialista en desarrollo profesional docente destaca el potencial de estos documentos para interpretar nuestra historia reciente. Por ejemplo, los marcos curriculares. “Uno podría ir viendo cómo ha ido cambiando el currículum, que es en lo que el país se ha puesto de acuerdo que le quiere enseñar a las nuevas generaciones. También se pueden identificar temas que han sido desarrollados de mejor manera en el pasado y que fueron dejados de lado porque se le dio prioridad a otro tema y no se hizo una triangulación oportuna”, dice.

Actualmente, la plataforma web cuenta 2.200 registros, y su meta para diciembre son 8.200.

No obstante, eso sigue siendo una fracción del acervo del CPEIP, que también tiene una colección de unas 3.500 fotografías análogas y cerca de 5 mil cintas de registros audiovisuales de los años 70 y 80, que esperan digitalizar en una segunda etapa del proyecto. “Podríamos avanzar, a lo mejor por temáticas, porque son registros que dan cuenta de procesos muy relevantes”, reconoce Díaz.

Otra ruta sería coordinarse con el Museo de la Educación Gabriela Mistral, que resguarda los acervos previos a 1965, y avanzar así en la construcción de una memoria de la educación chilena que no esté trunca.

“No lo descarto. Nos satisface dar este primer paso, con un convencimiento profundo de que hay un patrimonio que preservar. Y ahora se está barajando una nueva inyección de recursos para una segunda etapa que, justamente, podría ser en la línea de complementarlo”, cierra Francisca Díaz.

Los valiosos documentos custiodados por el CPEIP son digitalizados con un escáner donado por la Unesco y dotado de tecnología para fotografías y películas.

Magallanes inicia fase clave para su nueva Biblioteca Regional

Para 2021 está programada su entrega en Punta Arenas. Al valioso edificio del siglo XIX se le añadirá un moderno complejo. En total son 5.000 m2 de instalaciones y $12.500 millones de inversión.

Íñigo Díaz, Cultura El Mercurio, Lunes 25 de febrero de 2019.

Es la única de las 16 regiones que tiene una bandera cuyos habitantes usan habitualmente, en calles, casas e incluso en oficinas públicas. También es la única región continental que cuenta con un horario de inverno distinto al resto del país.

“Magallanes tiene una fuerte identidad, y eso se puede ver día a día en lugares como Punta Arenas. Este nuevo edificio vendrá a reforzar ese sentimiento local”, dice el arquitecto Raúl Irarrázabal, de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Se refiere al proyecto que pondrá en valor a la excárcel de Punta Arenas, un edificio de albañilería con ladrillera a la vista cuya construcción data de fines del siglo XIX. Emplazada en pleno centro cívico de la ciudad, y con declaratoria de Monumento Histórico desde 2009, tendrá un nuevo uso ciudadano: la Biblioteca y Archivo Regional de Magallanes.

Elaborado por un equipo de arquitectos especialistas a cargo de Rodrigo Aguilar, el diseño arquitectónico fue entregado al MOP en diciembre y ahora entra en la etapa decisiva de la licitación para las obras. La entrega de la biblioteca se estima para mediados de 2021.

SILENCIO Y MOVIMIENTO

El proyecto es parte de una carpeta del Ministerio de las Culturas que planea la creación de bibliotecas y archivos en cada región del país (ver recuadro). Tiene una inversión de $12.500 millones, aportados por el gobierno regional como parte del Plan Especial de Zonas Extremas. La intervención en Punta Arenas tendrá un doble objetivo: la recuperación y rehabilitación del edificio histórico del penal, además de una serie de ampliaciones contemporáneas que completarán el conjunto. En total son 5.000 m2.

“Es un conjunto de tres edificios: lo que fuera la casa del juez y la Gendarmería tienen un valor especial como volumen. Restauramos sus fachadas y allí estará el archivo. En cambio la cárcel presenta un ordenamiento muy interesante, pues está organizada en torno a un patio central cubierto al que dan las celdas. Será el corazón de la biblioteca”, explica Aguilar.

Efectivamente, la serie de 50 celdas en sus dos niveles conservará los elementos identitarios de los penales, simbolizados en los barrotes, pero se transformarán en diversas salas de lectura. Algunas estarán conectadas por vanos.

La nueva techumbre incluye un lucernario para dotar de luz natural a la biblioteca. Los edificios originales estarán estucados de blanco, mientras que los nuevos tendrán revestimientos negros para crear contrastes. Estarán conectados por volúmenes de cristal: “Dado el clima, generamos un circuito sin salir al espacio exterior”, dice Aguilar.

“El gran desafío de este proyecto era modificar un programa tan rígido como el de una cárcel, y transformarlo en biblioteca sin intervenir el valor patrimonial del edificio. El concepto de biblioteca ha cambiado totalmente”, dice Irarrázabal respecto del uso como espacio para actividades culturales, no solo de lectura.

El formato del edificio en Punta Arenas es el de “biblioteca abierta”, que privilegia el contacto directo con los libros, en lugar del mesón tradicional de solicitudes. Un volumen central de anaqueles —un “cubo de libros”, como lo denomina Aguilar— estará dispuesto al centro del espacio. ¿Cómo funcionará la seguridad? Cada libro tendrá un sensor y, al igual que una tienda de departamentos, las puertas de la biblioteca controlarán los movimientos.

TRES MÁS EN LA MIRA

Si bien O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, Los Ríos y otras regiones aún no cuentan con bibliotecas, el Servicio Nacional del Patrimonio tiene en marcha tres nuevos proyectos.

El más avanzado, a la par de las obras en Magallanes, es el que dotará de una gran biblioteca regional a Los Lagos en un terreno de calle La Serena, de Puerto Montt. Son $11.000 millones para un edificio de arquitectura contemporánea de casi 6.000 m2. Será, además, un polo local de actividades de fomento lector y extensión cultural.

En tanto, las futuras bibliotecas de La Araucanía y de Arica y Parinacota —que se emplazará en la antigua estación del ferrocarril ariqueña— se encuentran en etapa de diseño.

“La expenitenciaría irá en beneficio directo de los magallánicos y su identidad”, dice el ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine.

Dejar que los niños escojan los libros y leer en familia ayuda a encantarlos con la lectura

Para sacar provecho a las últimas semanas de vacaciones:

Dejar que los niños escojan los libros y leer en familia ayuda a encantarlos con la lectura

Lunes 18 de febrero de 2019, C. González, Educación El Mercurio

Psicólogos y especialistas en educación entregan estrategias para fomentar el hábito lector en las distintas edades. Ampliar la imaginación y el lenguaje son algunos beneficios.

Durante todo este mes, dos bibliotecas móviles han recorrido trece regiones del país, desde Arica hasta Los Lagos, invitando a leer a todos los que estén a su paso. La iniciativa del Ministerio de Educación, llamada “Leo primero por Chile” y que además incluye una biblioteca digital con más de 3.000 títulos disponibles en su sitio web, tiene como objetivo incentivar el hábito de la lectura entre los más pequeños.

La razón está en los números: según datos del Estudio Nacional de Lectura 2017, más de 158 mil escolares pasan a 2° básico sin un nivel adecuado de lectura. La cifra no mejora en cursos superiores, ya que solo el 42% de los alumnos de 4° básico logra un nivel óptimo.

“Este diagnóstico muestra que estamos en deuda y no podemos permitir que más generaciones se queden atrás”, dice Paz Balbontín, profesora de enseñanza media y asesora de gabinete del Mineduc.

Los beneficios que están quedando encerrados en libros sin abrir son muchos.

Dar el ejemplo

Además de ampliar la imaginación y favorecer el lenguaje y el pensamiento, “la lectura es un aprendizaje instrumental”, enfatiza Carolina Alcorce, psicopedagoga del Colegio Pumahue, perteneciente a la Red Internacional de Educación Cognita. “Tanto la lectura como la escritura son instrumentos que dan autonomía y abren las puertas a cualquier otro aprendizaje”.

Idea con la que concuerda María Patricia Astaburuaga, directora de Pedagogía en Educación Parvularia y Básica de la U. Mayor. “El hábito de la lectura permite ampliar el vocabulario y ello, a su vez, incrementa las posibilidades de mejorar la comprensión global, la precisión de las ideas y desarrollar el pensamiento”.

Todos, aspectos que van fortaleciendo las habilidades cognitivas, una mejor trayectoria escolar y, en definitiva, una mayor autoestima de niños y niñas, enfatiza la especialista.

Acceder a todas estas ventajas es sencillo, pero no siempre se promueve de la mejor manera el hábito lector.

Por eso, aprovechando que aún quedan días de vacaciones, se puede incorporar la lectura como una actividad familiar más, asociada a lo entretenido del verano y lejos de las obligaciones y deberes del colegio.

Precisamente, no presionar ni obligar a hacerlo es la primera regla, enfatizan las expertas.

“Hay que evitar imponer la lectura o castigar con ella. Mandarlo a su pieza a leer porque se portó mal es tremendamente negativo”, dice Alcorce.

Como en todo orden de cosas, el ejemplo es la mejor enseñanza, comenta Astaburuaga. “Cuando hay padres, hermanos mayores o abuelos lectores, por ejemplo, los niños y niñas sentirán interés y curiosidad por leer”. Ya sea en preescolares como en alumnos de enseñanza medida, “en todas las edades, las estrategias son parecidas”, agrega.

En el caso de los más pequeños, “es un excelente hábito leerles y contarles cuentos diariamente, a la hora de dormir o después de almuerzo, en la tarde”, plantea Astaburuaga. Fábulas, poesías o pequeños relatos familiares son también buenas ideas que ayudan a acerca a los niños con este hábito.

Carolina Alcorce sugiere generar instancias de lectura en familia u organizar panoramas, como salir juntos a la librería durante un viaje, o hacer excursiones al campo para leer. “Son experiencias únicas que el niño incorporará como parte esencial de su desarrollo. Si no se dispone de mucho tiempo, pequeños gestos como aprovechar los domingos para leer todos juntos también ayudan”.

En el parque o la playa

También es aconsejable dejar de lado el escritorio y buscar lugares que estimulen la imaginación. “Las bibliotecas son un espacio idóneo para leer y estudiar, pero también los parques y otros espacios abiertos, como la playa o el campo”, dice Alcorce.

Sacar los libros del contexto académico ayuda a mostrar la cara lúdica de la lectura, agrega. “Leer debe ser un acto placentero, y lo será en la medida que lo disfruten. Por lo tanto, son válidas las lecturas de cómics, revistas, guías, manuales de juegos, periódicos, etc.”.

Lo importante es que el niño elija, pero poniendo atención en que el lenguaje y contenido sean adecuados a su edad.

“Si le gusta el fútbol, puede ser un libro sobre biografías de jugadores o historia de los mundiales. No hay que encasillar la lectura en géneros narrativos o novelas más clásicas -precisa Alcorce-. De a poco, a medida que adquieren el gusto, van a ir probando otros textos”.

¿Libros en papel o digitales?

“No hay que tenerle miedo al mundo digital, pues es el entorno natural donde se desarrollan nuestros hijos”, dice Carolina Alcorce. Los libros digitales también son una buena manera de fomentar la imaginación y la creatividad en los niños, sobre todo si son interactivos. “Está en estudio si se obtienen los mismos beneficios, pero el problema es evitar que pasen muchas horas frente a una pantalla”.

Para complementar, “existen talleres de cuentos que ofrecen algunos municipios, centros culturales o fundaciones; espacios de incentivo a la lectura y de libre acceso”, agrega María Patricia Astaburuaga.

Asimismo, las redes sociales pueden ser una herramienta útil para avivar el gusto por la lectura entre los adolescentes, comenta Alcorce. “Una alternativa son los clubes virtuales de lectura, en donde pueden buscar reseñas de obras para leer, pero también aportar con sus comentarios”.

Cuándo comenzar

Nunca es tarde para adquirir motivación por la lectura, “pero hay edades clave como la primera infancia”, dice la psicopedagoga Carolina Alcorce. “Los niños pequeños aprenden por imitación. Para generar el hábito lector, mientras más pequeño es el niño es más fácil”, agrega.

Opinión: “Recoletras: Por qué no es una amenaza para el ecosistema del libro”

El libro está marcado por una discriminación de clase basada en lo económico: ese es el daño verdadero al ecosistema del libro. Además, ni las librerías Qué Leo y Ulises ni las cadenas Antártica y Feria Chilena del Libro verán mermadas sus ganancias, pues su negocio no está en Recoleta ni en La Pintana, ni en los otros territorios nombrados, se encuentra en las comunas donde el negocio funciona bajo este neoliberalismo desigual.

Sábado 16 de febrero de 2019, Eduardo Farías, El Desconcierto.

Recoletras sigue siendo objeto de debate y lo último que se ha escrito en contra del proyecto ha sido una columna de opinión de Andrés Fernández en El Mostrador. Lo menciono, pues este ingeniero industrial en su argumentación oculta u olvida mencionar mucha información importante para su caracterización del ecosistema del libro; así, mediante el uso de la desinformación, se alinea con la tesis de un sector del gremio librero: Recoletras atenta contra el desarrollo normal y sano del ecosistema del libro. Según este autor la librería popular de Recoleta lo daña, ya que las librerías independientes no tendrían cómo replicar la manera en que se organiza económicamente Recoletras. Lapidariamente Andrés dictamina que esta librería depreda las librerías independientes.

Cabe señalar que es muy temprano para afirmar si Recoletras depreda o no las librerías independientes, por lo que la acusación de Andrés Fernández es exageradamente falsa e ideológicamente tendenciosa, o, quizás, los cierres de Galería Plop!, Prosa y Política, y Librería Subsuelo sí se debieron a la idea embrionaria de Recoletras. Es interesante que este ingeniero industrial en su columna olvida repasar algunos cierres de librerías; los cuales no se debieron a la presencia de una librería popular, lo que justamente no apoya su tesis. Pero como no soy él, veamos en detalle qué factores jugaron en contra de estas librerías y propiciaron los cierres.

El cierre de Galería Plop! y de otras librerías no se debe a Recoletras, como quisiera Fernández, sino a las características inherentes del negocio librero en este contexto neoliberal, más las realidades del mercado interno chileno. Gabriel Zaid en Los demasiados libros desmenuza muy bien el negocio de la librería y expone las complejidades intrínsecas de toda librería en el contexto neoliberal, las que explica de la siguiente manera: primero, las librerías no pueden albergarlo todo, por tanto, siempre les faltará algún título que pida algún comprador ocasional; segundo, los libros que tienen en exhibición pueden venderse en días, ojalá, en 5 años, o tal vez nunca. De hecho, como Zaid piensa, en la librería, como espacio no solo de consumo sino también de cofradía, el librero debiese ser un adivino del futuro, así sabría en qué momento exacto pedir un título para ese lector casero o qué título será un best seller. Pero no lo son. Por tanto, la librería se debate inevitablemente entre la lenta venta de libros y los mensuales gastos fijos de operación que se deben cubrir para seguir en el juego.

A lo anterior, añadamos que el contexto chileno está marcado, primero, por una poco numerosa población (comparado con México, Brasil, Buenos Aires), más un desierto de lectores, lo que da un bajo porcentaje de consumidores posibles y configura un mercado en extremo pequeño. De los pocos chilenos, más pocos leen: con esas condiciones, qué librería sobrevive en territorios de no lectores. Además, la población con su desierto de lectores está caracterizada por una precarización socioeconómica y cultural; así el libro, que es visto como bien “secundario”, no es costeable en muchas economías familiares chilenas; por tanto, la ubicación de la librería se vuelve un factor fundamental, lo que justamente olvida mencionar también Andrés Fernández, ya que no se refiere a la discriminación estructural del ecosistema del libro, que es de clase, de género y territorial, y por espacio solo hablaré de la primera.

El estudio de Editores de Chile sobre la situación de librerías y bibliotecas demostró que la distribución de las librerías en Santiago se encuentra determinada por el nivel adquisitivo del territorio, ya que la mayoría de ellas está desde Santiago Centro y Providencia hacia el oriente. Por tanto, el libro se comercia solo en los territorios que alberga a la población que tiene el poder adquisitivo. Así, comunas como Renca o Quilicura no tienen librerías y no las tendrán mientras no sean espacios rentables de consumo. Aunque no lo quiera Andrés, el libro está marcado por una discriminación de clase basada en lo económico: ese es el daño verdadero al ecosistema del libro. Además, ni las librerías Qué Leo y Ulises ni las cadenas Antártica y Feria Chilena del Libro verán mermadas sus ganancias, pues su negocio no está en Recoleta ni en La Pintana, ni en los otros territorios nombrados, se encuentra en las comunas donde el negocio funciona bajo este neoliberalismo desigual.

De hecho, México tiene la misma discriminación de clase en el acceso al libro. En una noticia aparecida en El País el 2016 se indicaba que cerca del 95% de municipios mexicanos no tenía librería, solo las grandes ciudades corrían una suerte distinta. Lo mismo ha publicado El Economista el 8 de enero de 2018: México necesita librerías. Si se quiere visualizar la distribución desigual de librerías en México, es posible ingresar en el website del Observatorio de la Lectura de México y ver su atlas de lectura en la que se muestra la ubicación y la cantidad de librerías en territorio mexicano.

Entonces, no es Recoletras lo que daña el ecosistema del libro como quiere hacernos creer falazmente Andrés Fernández, aquel está dañado desde antes por discriminaciones estructurales en el acceso al libro. Que Recoletras abra las posibilidades de gestión de librerías territoriales, no afectará el trabajo de aquellas librerías independientes que entienden que su existencia depende del compromiso y de cómo son capaces de crear diferencia, diversidad. No imagino Santiago sin Librería Proyección, sin ese refugio para al anarquismo, el feminismo, el antiespecismo y para mucha más teoría crítica. Tampoco pienso Santiago sin Librería Pedaleo y la mirada de librero y de escritor de Carlos Cardani, quien ha construido un espacio para la edición independiente chilena y latinoamericana, todo un guardia raso de joyitas difíciles de encontrar como 11, de Carlos Soto Román, o Extremo explicit, del uruguayo Riccardo Boglione. Menos aún anhelo que el acceso al libro solo esté determinado por el neoliberalismo y las discriminaciones estructurales que ya conocemos.

Eduardo Farías es Editor de Gramaje Ediciones. Magister en edición.