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La razón por la que no hay libros de Pilar Sordo y sí de Jorge Baradit en la “librería popular”

Jueves 31 enero de 2019, Emilio Contreras, Radio Bío Bío.

A cuatro días de la inauguración de Recoletras, la “librería popular” de Recoleta, surgen nuevos detalles de la inédita iniciativa municipal, que pretende ofrecer libros con descuentos entre 30% y 70% en comparación a sus valores de mercado.

Hasta el momento, la tienda oferta más de 6.500 títulos en sus estantes, desde libros de consulta (diccionarios, enciclopedias, textos de aprendizaje) hasta novelas de ficción y las sagas literarias de G.R.R Martin, pasando por los “historias secretas” de Jorge Baradit y el best seller local Un veterano de tres guerras de Guillermo Parvex, por ejemplo.

Sin embargo, tras el bullado debut de la librería, una pregunta lógica surge entre sus suspicaces: ¿bajo qué parámetros se eligen los títulos que se ofertan? José Luis Moncada, encargado de administración de Recoletras, despejó las dudas en diálogo con el portal Culto.

“Tenemos un comité, en que elegimos lo más variado posible. Participa el alcalde, concejales, gente de la Universidad (Abierta de Recoleta), de la Biblioteca Pedro Lemebel, etc”, apuntó el funcionario municipal.

A pesar que los autores de Recoletras varían en cuanto a su pensamiento político (hay desde libros de Luis Corvalán, exsecretario general del Partido Comunista, hasta de Roberto Ampuero, actual canciller de Sebastián Piñera), destaca un detalle: la ausencia total de publicaciones de autoayuda, incluidos los de Pilar Sordo.

“Nosotros creemos en la organización de la gente, la organización comunitaria, más que un yo por mí voy a hacer todo”, explicó Moncada.

En la misma publicación, se adelanta parte de uno de los planes futuros de la tienda: permitir que los clientes (residentes de cualquier comuna de Chile, no sólo de Recoleta) puedan encargar personalmente los libros que deseen comprar.

Recoletras abrió el lunes y en dos días registró ingresos de $4.348.965 pesos a través de las ventas de 289 libros, sólo mediante pago en efectivo. Desde el municipio, esperan que el interés aumente en las próximas semanas, cuando en sus estantes se ofrezcan textos escolares y académicos.

El barco librería más grande del mundo ya está en Valparaíso

El “Logos Hope” sigue visitando las costas del país y estará en el puerto de la Quinta Región hasta el 10 de febrero.

Armada.cl, Jueves 31 de enero de 2019.

Valparaíso. El miércoles 30 de enero, a las 10:30 horas, en el Molo de Abrigo de Valparaíso se realizó la bienvenida oficial al barco librería más grande del mundo y que luego de quince años vuelve a visitar la ciudad puerto.

En esta oportunidad, el Jefe del Estado Mayor de la Primera Zona Naval, Capitán de Navío Raúl Zamorano, fue el encargado de recibir a la Unidad y su tripulación, señalando que la labor que realizan de entregar cultura y ayuda social en cada puerto que visitan es sorprendente.

Asimismo el director del “Logos Hope”, Pil- Hun Park, quien es de Corea del Sur, agradeció a la Armada de Chile por la buena disposición y apoyo que ha tenido siempre con el barco, recordando el rescate efectuado por la Armada de Chile, en 1987, de los 139 tripulantes que encallaron frente al islote Snipe.

Esta iniciativa tiene como objetivo llevar conocimiento, cultura, ayuda y esperanza a la gente de todo el mundo, ofreciendo recursos literarios e intercambios culturales. Para ello, cuenta con más de 5.000 libros que vende a precios accesibles en cada uno de sus destinos. Su tripulación está conformada por 400 personas, de 60 países, quienes ofrecerán diversos espectáculos para dar a conocer la cultura de sus países de origen.

La entrada general tiene un valor de $1.000 y los niños hasta 12 años junto con los adultos mayores de 65 años pueden ingresar de forma gratuita. Las visitas se pueden efectuar hasta el 10 de febrero, de martes a viernes, entre las 12:00 y 20:00 horas; el sábado desde las 10:00 a las 20:00 horas; mientras que el domingo entre las 14:00 y las 20:00 horas.

Opinión: “El desprecio justo”

Miércoles 30 de enero de 2019, Cecilia Bettoni, de Catálogo Libros, La Tercera PM

La Librería Popular de Recoleta quiere facilitar un acceso eficiente a la compra de libros, considerando legítimamente que poseer libros en casa es distinto a pedirlos prestados en una biblioteca pública. Sin embargo, al señalar que lo que se hace es vender libros a un “precio justo”, inmediatamente surge la pregunta por qué sería un precio injusto, y dónde trazamos la línea respecto de las utilidades justas e injustas.

La apertura de una Librería Popular en Recoleta ha reinstalado, en buena hora, el debate respecto del precio de los libros en Chile. La Librería ofrece, de manera permanente, descuentos que oscilan entre el 40% y el 70% en relación con los precios de librerías tradicionales. El mecanismo que permite esta diferencia es que Recoletras (así se llama la Librería Popular) compra directamente a las editoriales, sin intermediación de distribuidores, y que el costo de operación de la librería es solventado por el municipio. De este modo, el beneficio se traspasa directamente a los lectores, quienes pueden acceder a libros a menores precios.

La iniciativa es, a todas luces y especialmente en comunas donde no existen librerías, como es el caso de Recoleta, algo que debemos aplaudir. No así el mecanismo escogido que, en rigor, escamotea las condiciones de la edición, circulación y venta de libros en Chile. Para explicarlo, quisiera señalar cómo se desglosa el precio de un libro entre los distintos eslabones que componen la cadena editorial.

Supongamos que un libro tiene un precio de venta a público (PVP) de $ 11.900. Su valor neto, descontado el IVA, es $ 10.000. De esos $ 10.000, el 40% va al editor (porcentaje que también comprende el derecho de autor -10%-, cuyo pago es responsabilidad de la editorial), el 20% al distribuidor (porcentaje que puede variar, pero generalmente no de manera significativa) y el 40% a la librería. Ninguno de estos porcentajes es mera utilidad, pues en cada caso es necesario cubrir los costos fijos de operación. La editorial produce un libro (lo edita, lo diseña, lo diagrama, lo corrige, lo hace imprimir), tras lo cual determina un precio de venta sugerido y lo entrega al distribuidor. La labor del distribuidor consiste en posicionar los libros en distintas librerías, asegurar en la medida de lo posible su exhibición, facturar las ventas y recaudar lo vendido. La librería recibe el libro, idealmente respetando el precio sugerido por el editor, y obtiene por cada ejemplar vendido el porcentaje ya señalado. Así, se protege el ecosistema editorial: se minimizan las variaciones de precio –las alzas arbitrarias, pero también los descuentos excesivos–, de modo que un mismo libro puede adquirirse siempre al mismo valor.

El mecanismo de precio fijo (o precio de tapa) que existe en países como Argentina y España, es algo por lo que diversos actores de la sociedad civil han abogado, con el objetivo justamente de “garantizar un precio justo al consumidor y proteger a las pequeñas librerías” (Política Nacional del Libro y la Lectura, 2006). Sin embargo, la discusión no ha prosperado y lo que existe es un acuerdo de precio sugerido, que hasta ahora permite la coexistencia orgánica y colaborativa de editoriales, distribuidoras y librerías. Estas últimas, en lugar de preocuparse por tener libros más baratos que “la competencia”, buscan diferenciarse en función del público al que quieren llegar: lectores de novelas, ensayo, poesía, best-sellers, literatura infantil y juvenil, libros técnicos, de arte, de cocina.

La Librería Popular de Recoleta quiere facilitar un acceso eficiente a la compra de libros, considerando legítimamente que poseer libros en casa es distinto a pedirlos prestados en una biblioteca pública. Sin embargo, al señalar que lo que se hace es vender libros a un “precio justo”, inmediatamente surge la pregunta por qué sería un precio injusto, y dónde trazamos la línea respecto de las utilidades justas e injustas. ¿Son más justas las utilidades de una editorial que las de una librería o las de una distribuidora de libros? ¿No se está, como dije al principio, escamoteando las condiciones de edición y venta de libros en Chile, al emplear un mecanismo que sólo afecta a un eslabón de la cadena, pero que no problematiza realmente las condiciones de producción editorial? Evidentemente, no es tarea de Recoletras resolver esa cuestión. Pero el mecanismo para llegar a este “precio justo” sí contribuye a instalar cierta percepción respecto de por qué los libros cuestan lo que cuestan, enfocando la atención –y la responsabilidad– en la librería, que aparece como un negocio fundado en el sobreprecio. Lo que debemos aquilatar es hasta qué punto las estrategias para fomentar el acceso al libro (que no es lo mismo que fomentar la lectura), terminarán fracturando una cadena que ya es, y así lo demuestra Recoletras, tremendamente frágil.

Los primeros días de la librería popular de Recoleta

Miércoles 30 enero de 2019, Fernanda Carvajal, Culto La Tercera.

Según la municipalidad, Recoletras ha tenido ventas por cerca de cuatro millones de pesos desde su apertura el lunes. En general la asistencia ha sido alta y entre sus primeros clientes hubo lectores de varias comunas.

Una fila de cerca de treinta personas rodea Recoletras, la librería a precios bajos que se inauguró este lunes dentro de la misma municipalidad de Recoleta. No hay un perfil específico de clientes, ni vienen solo de la comuna. Niños con sus abuelos, jóvenes universitarios, amigas que se organizaron para llegar hasta esta librería que ofrece ejemplares hasta con precios 70% inferiores al resto de las librerías. Los más vendidos son Jorge Baradit y Pedro Cayuqueo, y los títulos se van agotando a medida que ingresan los lectores. En general llevan 2 o 3 ejemplares y, según la Municipalidad, se estima que entre los dos primeros días se vendieron más de cuatro millones de pesos.

La librería está repleta pero no parece desalentar a quienes quieren entrar. La acogida es tal que incluso hay quienes se sacan fotografías junto al logo de Recoletas, y luego se sientan a conversar sobre los libros que compraron. Ese es el caso de Fernanda Aliaga (83) y Teresa Armingol (71), que vinieron desde Ñuñoa y La Reina para comprar libros para sus nietos y para ellas. Adquirieron El cartero de Neruda de Antonio Skármeta, La novena de Marcela Serrano, y una recopilación de relatos de Edgar Allan Poe, que se agotó a los tres días. Ninguno de los ejemplares costó más de $7000. “Acá encontramos libros a precios que en otros lados es imposible”, cuenta Fernanda, quien espera volver cuando estén a la venta los textos escolares para sus nietos.

Alejandra (15) es de Recoleta y pasa las vacaciones con sus abuelos, quienes la llevaron hasta la librería para que eligiera algún título. La sección juvenil fue la que más llamó su atención. “Es un poco pequeña, tuve que hacer fila, pero valió la pena. Hay libros que en otras librerías no encontraba, como los de la saga de Canción de Hielo y Fuego. En general sólo tienen el quinto, pero acá están todos. Y a muy buen precio”.

Los niños se detienen en los libros ilustrados, la mayoría de tapa dura y de precios desde los $4000. También hay estantes con poesía chilena, ciencias sociales, sociología, novela gráfica, literatura juvenil, contemporánea y clásicos. En general, el catálogo de Recoletras es amplio, y aunque los títulos de editorial Planeta aún no se encuentran disponibles, en la municipalidad aseguran que pronto concretarán un acuerdo. Así aumentarían la oferta de la librería, que entre los chilenos tiene autores como Diamela Eltit, Pablo Neruda o Pedro Lemebel.

Desde la Municipalidad aseguran estar “felizmente sobrepasados” con los primeros días de la librería popular. José Antonio Sabat, encargado de Recoletras, asegura que el éxito se debe a que hay un público muy grande que no compra libros por su alto precio. Agrega que la idea detrás no es ser una competencia a otras librerías, puesto que no tienen fines de lucro: “Recoletras es un proyecto social y cultural. El propósito es fomentar colecciones personales y familiares. Las personas tienen derecho a tener una biblioteca personal”.

Tensiones con librerías

Pero bajar los precios tiene un costo. Distintos actores de la industria editorial han criticado la iniciativa pues afirman que genera una tensión en la cadena del libro: Recoletras adquiere sus títulos directamente de las editoriales, ahorrando el costo de distribuidora y librería. Al mismo tiempo, todos los gastos operacionales los cubre la Municipalidad. Ante esto, Sabat se defiende: “Esta tensión puede ser virtuosa. A la larga el ciudadano como masa crítica se va a beneficiar. Pero puedo entender la amenaza que sienten las librerías, porque el mercado de los libros estaba intacto y nosotros venimos a romper el status quo, la zona de confort donde el libro en Chile es caro y todos lo normalizamos”.

El cielo es azul, la tierra blanca (Alfaguara), uno de los títulos más populares de la japonesa Hiromi Kawakami se encuentra a $7.200, mientras que en librerías de cadena supera los $11.000. Voces de Chernóbil (Debate), de la ganadora del Nobel Svetlana Aleksiévich, que en librerías ronda los $14000, en Recoletras está a $9000. La chilena Isabel Allende también se encuentra en el sello Debolsillo bajo los $3600, con Eva Luna y La suma de los días. También se ofrece poesía: Caballeros de Chile de Armando Uribe está a $4.580; Inri de Raúl Zurita a $7.070, y Diario de muerte, libro póstumo de Enrique Lihn a $6.000.

Coordenadas
Av. Recoleta 2774. Entrada principal de la Municipalidad de Recoleta.
Referencia: A cinco cuadras del Metro estación Einstein. Micros: 203, 385, B02.
Horario: lunes a viernes de 11:00 a 19:30. Sábados de 11:00 a 18:30.

Más allá de “Recoletras”: Sólo 27% de los capitalinos vive cerca del acceso a los libros

Eva Luna Chekh, Miércoles 30 de enero de 2019, La Tercera PM.

En tanto, la iniciativa de vender libros al costo lanzada por el alcalde Daniel Jadue tendría imitadores próximamente, al menos en Quilicura y Cerro Navia.

En medio de la discusión que generó el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, al lanzar su “biblioteca popular” o “Recoletras” en esa comuna, la autoridad municipal justificó la idea en un dato: que en ese populoso sector de Santiago prácticamente no hay librerías.

En ese marco, el área de Investigación Aplicada de la Fundación Vivienda analizó el acceso de las familias que viven en Santiago a los puntos de venta y préstamo de libros. El estudio consideró las bibliotecas públicas, las librerías, la red de Bibliometro. Incluso sumó a los supermercados que venden textos.

El estudio relacionó estos puntos con la cantidad de población que vive en las distintas comunas de la Región Metropolitana. A partir de eso, determinó qué porcentaje de la ciudadanía tiene acceso a fuentes de libros a menos de 15 minutos caminando. Ello equivale a unos 900 metros de distancia.

Así, el informe halló que solo 26,8% de los capitalinos vive a “distancia caminable” de una librería o biblioteca.

En esto, Santiago Centro y las comunas del sector oriente lideran en la tabla. En cambio, las del norte y el sur del casco urbano son las que menos acceso muestran.

Brecha notoria

El centro de investigación realizó un desglose según tipo de acceso. Al revisarlo constataron que “la brecha es aún más notoria” entre las comunas con mayor acceso frente a las menos favorecidas.

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EL MAPA DEL ACCESO A LOS LIBROS EN SANTIAGO.

Las comunas con mayor acceso a libros son Santiago (79,3%), Providencia (63,4%) y Vitacura (62,6%). Las siguen Las Condes (60,1%) y Lo Prado (52,7%).

Al mismo tiempo, las comunas con menor porcentaje de bibliotecas y librerías son San Bernardo (2,7%), Puente Alto (4,5%) y La Pintana (5,1%). Un poco más arriba figuran El Bosque (5,1%) Quilicura (6,1%), Macul (7,8%), Renca (7,8%) y Conchalí (8,4%).

“No existen librerías ni bibliotecas en los lugares más vulnerables de la ciudad”, advierten los autores. Añaden que precisamente en dichos puntos “se concentran las mayores tasas de población adulta que no terminó siquiera la enseñanza básica”.

Más sucursales de “Recoletras”

En tanto, el alcalde Jadue, quien enfrentó críticas desde el mundo editorial, afirma que su iniciativa ya encuentra respaldo. Así, otros municipios, tanto de Santiago como en regiones planearían sumarse.

Coincide Juan Carrasco, su colega de Quilicura, quien se mostró dispuesto a aplicar el mismo proyecto. “En general en las comunas populares no existe el acceso a la literatura”, reconoce. “Lo que queremos mover es el mercado de los libros. Hoy leer se ha convertido en un privilegio. Queremos convertirlo en un derecho. Eso requiere un esfuerzo municipal”.

Por su parte, el alcalde de Cerro Navia, Mauro Tamayo, dijo que en esa zona capitalina las librerías brillan por su ausencia. Por ello, apunta, buscan “democratizar el conocimiento”.

“La librería popular permitiría acercar la lectura a nuestros vecinos. Y a un precio justo. Estamos ya buscando los espacios para que en el primer semestre de este 2019 tengamos una librería popular en Cerro Navia”, asegura.

Ambos jefes comunales explicaron que realizarán un acuerdo con Recoleta para y les compartirán el proyecto, incluido los convenios comerciales para que lleven a cabo las sucursales de la misma manera.

La expansión de la iniciativa es aplaudida por expertos en educación. Loreto Jara, investigadora del equipo de Política Educativa de Educación 2020, considera “muy relevante que se generen estrategias de acercamiento a la lectura”.

Añade que que las políticas públicas que tienen sello local “pueden generar mayor adhesión de la ciudadanía y pertinencia con las actividades y contenidos que se propongan”.

Vuelve la Feria del Libro Infantil

Miércoles 30 de enero de 2019, Roberto Careaga C., Cultura El Mercurio

En mayo o junio:

Vuelve la Feria del Libro Infantil

La Cámara del Libro informó ayer del evento al entregar los datos de la producción editorial: en 2018 solo creció un 1,86%

Inaugurada en 1987, la Feria del Libro Infantil y Juvenil se convirtió en una tradición del primer semestre en Providencia, hasta que en 2015 se suspendió. Volvió al año siguiente, pero las energías no fueron suficientes y por problemas financieros se suspendió en 2017 y en 2018. Y cuando parecía que no habría una nueva, ayer el presidente de la Cámara Chilena del Libro, Eduardo Castillo, confirmó que en 2019 volverá como siempre al Parque Bastamante, luego de que se adjudicaran un fondo concursable del Consejo Nacional del Libro.

Aún sin fecha a definir -podría ser a fines de mayo o en junio, para extenderse hasta las vacaciones de invierno escolares-, la Feria del Libro Infantil y Juvenil volverá para apoyar a un sector editorial que ha crecido exponencialmente los últimos años. De hecho, Castillo anunció su regreso al entregar el Informe Estadístico del ISBN 2018, que detalla la producción editorial anual, y en el que destaca la sostenida alza de la publicación de títulos infantiles y juveniles: ha subido desde 2010, llegando este año a representar el 11,41% de la producción total. Hace ocho años representaba el 6,5%.

“Estamos muy contentos por el regreso de esta feria, que acompañó al progreso de la literatura infantil, pero por un tema económico dejó de funcionar. El apoyo del Consejo del Libro nos vuelve a dar un impulso para esta nueva etapa”, dijo Castillo ayer.

El alza infantil -que es de un 1% respecto del año pasado- es coherente con el alza general que tuvo la producción editorial chilena durante 2018: creció un 1,86%, llegando a un total de 8.165 títulos publicados. Se trata de un frenazo: el 2015 creció un 9,9%, en 2016 un 15,41% y en 2017 un 10,81%.

Flamante biblioteca para adultos mayores en situación de calle

Gracias al Fondo de Mejoramiento de Estructura Bibliotecaria del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la biblioteca pública ubicada en la hospedería Josse Van Der Rest, de Estación Central, pudo avanzar en su misión por darle más oportunidades de entretención y pasatiempos a los 80 adultos mayores, muchos de los cuales vivieron por años en situación de calle.

Por Mauricio Bascuñán, Hogardecristo.cl, 29 de enero de 2019.

Reinaugurada en agosto de 2017, por los escritores Isabel Araya y su hijo Rafael Gumucio, la biblioteca es parte de la red de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) y tiene como propósito acercar a los hombres acogidos en la hospedería que queda en la casa matriz del Hogar de Cristo, a la cultura, a través de los libros impresos o vía internet. “El desafío que teníamos al postular a este fondo era que los adultos mayores se sintieran realmente cómodos en un lugar dedicado a la cultura. Lo que existía antes era muy precario y al mejorar el espacio logramos que los adultos mayores pasen más tiempo leyendo o participando en los talleres que organizan nuestros voluntarios”, sostiene Sucky Luthan, jefa de Relaciones Públicas de Hogar de Cristo. Agrega que en pleno siglo XXI la informática se ha hecho vital para los acogidos, muchos de los cuales manejan incluso un nivel básico, por lo tanto la compra de tablets y audífonos es de gran importancia para el desarrollo del espacio.

“Fue maravilloso postular por primera vez a este fondo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y obtenerlo, porque los hombres que acogemos han encontrado en este flamante espacio un lugar de placer para el espíritu y la mente”, indica Luthan. Añade que con los fodos adjudicados adquirieron equipos de música, alfombras, lámparas y sillones cómodos, para mejorar el recinto que ya cuenta con escritorios, computadores estáticos y pizarras para diversos usos.

En la actualidad dos voluntarios están preparando talleres de alfabetización digital, que se sumarán a los de karaoke y lectura, al que asiste una decena de participantes de la fundación en busca de pasatiempos y de mejorar sus habilidades cognitivas.

Idealmente se intentará abrir la biblioteca remodelada también al público general y a los vecinos de la Estación Central, quienes podrán acceder a textos antiguos y modernos, incluyendo los éxitos del momento,  tal como sucede con el Bibliometro o las bibliotecas convencionales, explica la encargada de la remodelación, Rosario Garrido, gestora cultural de la fundación. Será además un espacio de convivencia e integración social, donde los acogidos podrán interactuar con niños, jóvenes y adultos del barrio.

El monto adjudicado por el “Fondo de mejoramiento de estructura bibliotecaria” ascendió a $2.244.603 pesos, y se ha traducido en notables progresos para los “viejos” del Hogar, así como para las actividades que desarrollan los trabajadores y voluntarios del Hogar de Cristo en beneficio de los adultos mayores vulnerables que viven o pernoctan en la hospedería.

Ver video. Mejoramiento Infraestructura bibliotecaria para la casa de acogida Josse Van der Rest | Folio 453274