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Masiva incautación de libros “pirata” pone en el debate a este lucrativo negocio

Rodrigo Solís, Diario el Día, 6 de octubre de 2016.

Se trató de 524 libros pirata, con un costo total entre 6 y 7 millones de pesos. Según escritores y autores de libros, si el costo de los originales fuera menor, al igual que la aplicación de impuestos, este negocio ilícito se vería seriamente mermado

Una de las incautaciones de libros “pirata” más grandes del año en la región fue dada a conocer la mañana de este jueves en los cuarteles de la policía civil, lo que pone nuevamente en el tapete este tipo comercio y el porqué sigue proliferando, más allá de las críticas de editoriales, editorialistas y escritores.

En ese contexto, Cristian Alarcón, jefe de la Brigada de Delitos Económicos de la PDI de La Serena, aseguró que fueron encontrados 524 libros pirata, que estaban siendo vendidos en tres librerías establecidas de la ciudad de Coquimbo. “Logramos detener a cuatro personas, de las cuales tres fueron puestas a disposición de los Tribunales y la restantes fueron dejadas en libertad. Su costo es de cerca de 6 a 7 millones de pesos”.

El año pasado, la policía civil también incautó cerca de 600 libros en circunstancias similares.

“La PDI llegó a desbaratar esta venta por antecedentes que ya teníamos previamente y por el contacto con editoriales. Estas librerías ofrecían material original pero también pirateado, lo que por supuesto llama la atención”, agregó Alarcón.

Respecto a la procedencia de los libros, aún es materia de investigación, pero es la Fiscalía de Coquimbo de la que debe emanar la orden formal, para lograr establecer el origen de estos libros.

Una merma con matices

Personalidades del mundo de la literatura e importantes profesionales que han concretado sus sueños literarios se plantean contrarios al negocio de la piratería, aunque sin obviar sus causas.

Sin embargo, advierten que hay que tener en cuenta el contexto en que el libro se desenvuelve en un país como el nuestro. Luis Aguilera, actual candidato a concejal (PC) y presidente regional de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech) se enfrentó a esta realidad, que sin lugar a dudas produce mermas en quienes dedican su tiempo y esfuerzo en esta profesión.

“Me parece irresponsable e impresentable que en locales establecidos se dediquen a la venta de libros que no son originales, pero no es raro que eso ocurra. Es evidente que como escritores nos veamos perjudicados, porque escribir un buen libro son al menos cuatro o cinco años al menos de creación e investigación. Con la piratería, evidentemente estamos vulnerando el derecho de autor”, comentó.
Evidentemente, el afán comercial es el que mueve los hilos de quienes se dedican a este negocio. Y es lucrativo. En ese contexto, Aguilera subraya que las librerías quedan desprotegidas y se ven débiles ante este enemigo. “Eso si, me parece que los autores grandes no sienten tanto los perjuicios. Sí los pequeños”, comentó.

A su juicio, el hecho de que la gente prefiera los libros que no son originales hacen crecer el interés, sobre todo cuando hay textos que usualmente son de consumo masivo, al igual que los best seller o los de uso escolar y universitario. “Por esto, me parece que el impuesto actual al libro hay que revisarlo. Debería existir de una vez por todas una regulación, porque fiscalizaciones, como la que realiza la PDI, se hacen continuamente”, destaca.

A juicio de Aguilera, le parece un contrasentido que los libros sean tan caros en la actualidad, algo que desde su perspectiva no ocurría antes del 11 de septiembre de 1973. “Por esto, si hay falta de acceso de cultura para todos, debemos ofrecer nuevas alternativas. De lo contrario, nace la piratería. Cabe recordar que incluso, en el sistema educativo, antes a los niños y adolescentes el Estado les proporcionaba sus textos”, recordó.

En definitiva, Aguilera está conciente de que Chile “goza de buena salud en materia literaria, tenemos excelentes poetas y escritores, pero creo que los gobiernos, independiente de que yo apoyo a la Nueva Mayoría, y hablo desde la dictadura en adelante, no han incentivado la cultura en general. Hay poco espacio para los escritores”.

Cuando la piratería es un arma de doble filo

Laura Landaeta, autora de libros como Don Francisco “Biografia no autorizada de un gigante” y de Cecilia Bolocco “Reina de Corazones”, reconoció que estas investigaciones, de alto impacto por el carácter mediático de los involucrados, en un principio tuvieron ventas pirata en Argentina, Colombia, al igual que en México. “La verdad es que me dio mucha risa, porque aparecieron como piratas antes que el libro llegara a esos paises. Pero me parece que cada caso es particular”, aseguró esta destacada periodista a El Día.

“En un país como Perú, donde se acaba de aprobar que el impuesto al libro se elimine, o en Argentina donde la literatura nacional no paga impuestos, no es comprensible que la gente compre pirata, por ahorrarse dos pesos. Creo que en Chile, donde el IVA es tan alto (19%) puedo llegar a entender la existencia de la piratería, sobre todo en el tipo de literatura que hago yo. Yo, como periodista, porque no soy escritora, estoy de acuerdo que en la medida que no existan políticas públicas que avalen la baja del IVA en la literatura, prefiero que la gente lea, por sobre todas las cosas, para que se informe, se eduque y se entretenga, para que sea más culta y tenga más mundo, y si tiene que hacerlo de forma pirata por la patética imposición del impuesto al libro y de la cultura, no me molesta”.

A juicio de Laura Landaeta, los países de América Latina van en otra dirección, y en Chile parece que se sigue pensando de otra forma. “Es muy cómodo para la élite tener un pueblo que no piense, que no se eduque y que no tenga opinión. Creo que la solución no está en tratar de combatir la piratería, sino en tener políticas públicas que no avalen un IVA, lo que me parece una degenación”.

Inquietud pero no hay preocupación

En las librerías regionales ven a la piratería como un punto negro en cuanto a valorizar el trabajo de las editoriales y de los autores propiamente tal. De hecho, en la librería Jerplaz, ubicada en Matta casi esquina Cordovez, señalan que la piratería siempre es una merma para ellos. Sin embargo, afirmaron que ellos velan por la venta de material de primera calidad y enviado directamente desde los sellos editoriales y sin intermediarios, respetando los precios de los libros que se venden en Santiago. Sin embargo, hay diferencias importantes respecto a la piratería en cuanto a precios. Por ejemplo, un libro de Pilar Sordo, en el mercado informal puede llegar a 7 mil pesos, y en una tienda establecida puede bordear los $12 mil.

Rafael González, de Aura Libros, ubicados en pleno centro de la ciudad, en avenida Balmaceda, asegura que el pirateo “ha hecho mermar las ventas en la línea escolar. Creo que el trabajo de la policía, en ciertos lugares, ha sido positivo, y ha logrado mantener a raya el tema. Poder detectar un libro pirata, con respecto a uno original, es bastante fácil. Sólo basta con acercarse a una libería establecida y comparar”, sostuvo.

González, con una amplia experiencia en materia de libros, que a su juicio son su vida, ha descubierto que incluso la tecnología para efectuar el pirateo se ha ido perfeccionando. “Las carátulas son muy buenas, pero es en las hojas donde se capta. Por esto los sellos se han preocupado de hacer tapas con sobrerelieve, con mucho color, con fotografías brillantes, lo que encarece mucho a un pirata”.

Por su parte, Aura Libros sólo trabaja directamente con los sellos, no con distribuidores o terceros, a sabiendas del alto costo que tienen los libros en la actualidad. Frente a esta problemática, González subraya que “el público a diario se molesta por el valor que alcanzan, sobre todo en cuanto a los libros complementarios escolares. Por esto es que muchas veces recurren a alternativas que no son válidas, al arriesgarse al comprar un libro pirata. Muchas veces les faltan páginas o la carátula no corresponde a lo que se está vendiendo”.

En cuanto a cifras, si bien reconoce que hay una merma gracias a este negocio ilícito, año a año la venta la demanda por publicaciones llega a incrementarse de un 10% a 15%.

Recomendaciones

Hay detalles muy importantes para identificar si un libro es pirata u original. La calidad de la impresión y la encuadernación es clave. “De hecho en la mayoría de los originales la encuadernación debe venir cocida. La caja de lectura además debe venir pareja. Lo cierto es que las tapas e impresiones resultan ser incluso muy tóxicas en los no originales”.

Estos libros se pondrán a disposición de la fiscalía y lo más probable es que sean finalmente incinerados.

En definitiva, la Policía de Investigaciones, en el marco de su campaña “Compra original, compra seguro”, entrega recomendaciones importantes en detalles claves, como la portada del libro, tipo de papel, tamaño, diseño de texto en cada página, impresión, ecuadernación, numeración de páginas, entre otros aspectos.

Además, se insta a las personas a comprar en sitios establecidos, no hacerlo en la calle, exigir boletas de servicios y ventas, además de revisar las terminaciones del producto que se ha adquirido.