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Libros que ayudan a rehabilitar

El Diario de Atacama, Copiapó. 16/02/2011

Una interesante iniciativa está realizando la seremi de Justicia, organismo que está recaudando libros para formar una pequeña biblioteca y así ayudar a la educación y cultura de los jóvenes que se encuentran internados en los centros juveniles.

Así lo afirmó la seremi del ramo, María Carolina Vilches, quien comentó la importancia de esta campaña. “Hace un par de semanas estamos solicitando a las personas que quieran regalar libros que se acerquen hasta el Registro Civil o nuestras oficinas y nos donen libros, fundamentalmente novelas y manuales de autoayuda, puesto que con ellos apoyaremos a los jóvenes a ocupar su tiempo en algo provechoso”, argumentó la autoridad.

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Campaña de recolección de libros para jóvenes privados de libertad

El Chañarcillo. 15/02/2011

María Carolina Vilches, Seremi de Justicia de Atacama, dio a conocer que se está implementando desde el Ministerio de Justicia una campaña a nivel nacional denominada “Cultura es Lectura” ¡Aporta con un libro para la reinserción!”, iniciativa destinada a recibir donaciones de libros para ser distribuidos en las distintas secciones juveniles del país para crear pequeñas bibliotecas. Al respecto precisó “Con esta campaña queremos reunir una cantidad significativa de libros que les sirvan a los jóvenes que están privados de libertad en centros del SENAME como también en las Secciones Juveniles a cargo de Gendarmería. Más allá de las carencias que enfrentan estos centros, para quienes trabajan y quienes se encuentran internos, la campaña representa una respuesta concreta por la cultura, donde la lectura es una herramienta de integración y rehabilitación, de allí que la donación es muy importante”.

Un libro por un televisor

La Tercera. 16/02/2011

Los libros nos entregan conocimiento para ver el mundo con más amplitud y nitidez, y son harto más baratos que cualquier plasma.

Patricia Andrighetti

C.S. Lewis, el célebre escritor inglés, decía: “Leemos para saber que no estamos solos”. Al parecer, hoy en día esa frase ya no hace tanto sentido. Para la mayoría de los jóvenes, el hábito de la lectura ha sido reemplazado por diferentes actividades, como internet, las redes sociales y la televisión. Son tantas las posibilidades que prácticamente no queda ningún minuto en el día en que leer un buen libro sea algo atractivo.

Por lo mismo, ya no es una sorpresa encontrarse con estudios como el de “Hábitos y Comprensión de Lectura”, a cargo de la bibliotecóloga Claudia Gilardoni, presentado en La Tercera hace unos días. En éste se afirma que un 10% de los escolares no alcanza a leer un libro al mes, y un tercio lee entre uno o tres libros al año, lo que nos muestra un panorama bastante gris.

En Chile existe una conciencia general sobre la importancia de una buena educación, pero pocos saben que la lectura es una gran herramienta para alcanzar esa meta. Aprender a leer bien desde el inicio es clave para construir un conocimiento sólido. La correcta comprensión, el vocabulario y la ortografía son herramientas valiosísimas que ayudan al estudiante en todas sus materias. Esta es la principal razón por la cual, el 40% de los niños que llegan a cuarto básico tiene tan malos resultados en el Simce: porque simplemente no entienden lo que leen. Y esto no se aplica sólo a Lenguaje, también a Biología, Historia o Matemáticas.

Entonces, ¿qué hacer para que los jóvenes tengan mayor interés por la lectura? Lo esencial es incentivarla desde los inicios. Mientras más pequeño sea el niño, más fácil le resultará leer si es estimulado adecuadamente. Y esa es tarea tanto del colegio como de los padres. Para esto se requieren profesores que sean grandes lectores y transmitan su interés con pasión, y necesitamos papás que les lean a sus hijos de manera atractiva, ojalá todos los días.

Es cierto que, como cualquier buen hábito, es más difícil aprenderlo a medida que se es más viejo. Al principio, cuesta y hay que obligarse a leer, aunque no parezca atractivo, pero luego el hábito se adquiere y uno parece necesitarlo, al igual que comer o dormir. Sólo basta que el joven o el adulto se lo proponga, que haga una buena lista de clásicos y comience a leer casi como tarea, verá que al tercer libro le tomará el gusto y ya no podrá parar. Así lo contaban lectores obsesivos y notables, como Vargas Llosa, García Márquez, Neruda, Borges y tantos otros, para quienes los libros se convirtieron en grandes amigos y en un camino de realización personal.

La cantidad de conocimiento que nos puede entregar un buen libro es impagable. Muchas veces alegamos que en Chile los libros son muy caros y que por eso cuesta tener una buena biblioteca en la casa, lo cual es verdad. Pero por otro lado, estamos dispuestos a gastar mucho dinero en comprar un televisor último modelo, para poder ver mejor las imágenes. Pues bien, los libros justamente hacen eso, nos entregan conocimiento para ver el mundo de los más variados colores, con mayor nitidez y de una manera más completa. Y son bastante más baratos que cualquier plasma.