La nueva impronta que Magdalena Krebs dará a la Dibam

El Mercurio. Santiago, Chile. 1/03/2010

“Hay que modificar la Ley de Monumentos y la Ley de Donaciones” , dice la arquitecta, quien acaba de asumir como directora de Bibliotecas, Archivos y Museos. Además, confirma que no habrá Maletín Literario 2010.

Romina de la Sotta Donoso

“Esta institución cautela no sólo la materialidad de la memoria chilena, sino también el alma del país, porque es aquí donde se cuidan los bienes para poder transmitir nuestra historia a las futuras generaciones”, comenta Magdalena Krebs, quien acaba de asumir la jefatura de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) tras haber sido desde 1988 directora del Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR) de la Dibam.

“Todavía no tengo los recuentos finales, pero sabemos que la Dibam sufrió mucho con el terremoto. Debemos ponernos de pie para ofrecer el servicio que se prestaba antes del sismo. Sin embargo, no podemos dejar de lado algunos temas de fondo. Uno de ellos, fundamental, es establecer más vínculos con el sector privado. Por ejemplo, gran parte de las colecciones de los museos han sido donadas, tenemos que buscar nuevos caminos para incrementar nuestras colecciones y dar a conocer a los donantes, porque son parte de la historia de las piezas”, anuncia la arquitecta, que además asume como vicepresidenta del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).

Hacen falta, dice, medidas prontas: “Hay que modificar la Ley de Monumentos y la Ley de Donaciones. Necesitamos esos instrumentos para trabajar más afiatadamente el Estado con el sector privado. Hoy, el CMN le impone una carga a un propietario privado y no lo compensa de ninguna manera; eso debe ser subsanado, por la vía de las exenciones tributarias o de los subsidios directos. Y para eso se requiere voluntad política. Sé que el Gobierno está preocupado de este tema. Es muy importante generar vías muy claras y transparentes para las donaciones, de manera que la ciudadanía no tenga dudas sobre el buen uso de esos recursos”.

Ejemplos virtuosos de la colaboración entre ambas esferas tuvo muchos durante su gestión en el CNCR, donde el Estado se asoció con empresas, propietarios y el mundo académico. “Las donaciones de las empresas, hay que entenderlas como una cosa mucho más profunda que simplemente traspaso de recursos: mejoran la calidad del trabajo que uno entrega a la ciudadanía. Espero poder transmitir esta experiencia positiva a la Dibam, que tiene relativamente pocos recursos. Contamos con un tercio del presupuesto del Consejo de la Cultura, y tenemos 400 bibliotecas, 26 museos, y una enorme responsabilidad con el acervo heredado”.

Confirma, además, que no habrá Maletín Literario 2010. “El Ministerio de Hacienda requisó esos recursos; pues con un terremoto de esta magnitud, debe revisar todos aquellos programas que pueden suspenderse. Y hay más recortes, pues Hacienda pidió que en algunos ítems se rebajara el presupuesto”.

Explica que aún no tiene las cifras finales, y que los estudios estructurales de los edificios Dibam que sufrieron mayor daño con el sismo -como el Museo Nacional de Historia Natural y la Biblioteca Nacional, que abre este lunes al público- debieran llegar en dos semanas.

“Entonces podremos estudiar los costos de las reparaciones y el presupuesto disponible para ver cómo vamos a ordenar el naipe”, concluye.

MONUMENTOS

“Le pedí a Óscar Acuña que se quedara como secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales, y él aceptó. Hemos trabajado muchos años juntos”, dice Krebs.

Relación con Cultura

“Heredamos una institucionalidad con problemas. Una Dibam que depende del Ministerio de Educación, y un Ministerio de Cultura con muchos recursos pero sin las competencias profesionales para abordar los temas del patrimonio. Con el ministro Luciano Cruz-Coke hemos acordado trabajar muy estrechamente y en colaboración permanente. Es cierto que estamos en caminos paralelos, pero es cosa de ponerse de acuerdo en quién hace qué parte del trabajo; para eso no necesitamos jerarquías”, comenta Magdalena Krebs. Explica que así definirán programas patrimoniales y de fomento de la lectura, que es donde existen duplicidades entre ambas entidades. “Como país, no nos podemos dar el lujo de tener un Consejo de la Cultura sin ninguna vinculación con el área del patrimonio”.

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