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¿El libro ha muerto?

Austral, Osorno. 4/10/2009

“La literatura no se enseña, se contagia”. La frase, del español Luis Landero, es una de las preferidas de Cecilia Marchant, la directora de la Biblioteca Municipal, quien reconoce que en nuestra ciudad son cada vez menos los “contagiados” con el interés por la lectura, y particularmente por los libros.

Que los osorninos son malos lectores obedece indudablemente a un fenómeno global, pero que también puede encontrar respuestas en factores como el acceso a las dificultades para acceder a los libros y el incentivo que esta práctica tiene hoy día, para competir con elementos tan potentes como la televisión, internet y los juegos electrónicos.

Así, cuando ya nos acercamos al término de la primera década del siglo XXI, y en medio de una sociedad donde las nuevas tecnologías predominan en todos los ámbitos del quehacer laboral, social y educacional, sorprende que -por ejemplo- las bibliotecas públicas de Osorno aún mantengan su tradicional formato: aquel del préstamo del libro, previa inscripción en una ficha de cartón y “a mano”. Esto, con personal detrás de un mostrador donde el usuario debe llegar con todos los datos exactos para poder acceder al préstamo de un ejemplar.

Un modelo de carácter “arcaico”, que se observa en distintos puntos de nuestra ciudad y que también contribuye a la retirada de la lectura de libros de los gustos de los osorninos.

Cecilia Marchant explica que son más de 14 mil los libros que poseen en la Biblioteca Municipal y reconoce que este sistema impide hacer más amigable el uso de ellos. “Tenemos una biblioteca que es de papel todavía; no se han abierto las estanterías, porque es necesario cambiar primero la mentalidad. Todavía tenemos libros por catálogos, pero esperamos que el próximo año podamos solucionarlo. Nosotros fuimos como biblioteca a conocer el sistema que posee el Centro Lector Osorno, donde tienen las estanterías abiertas y les mostramos a los funcionarios cómo los usuarios pueden acceder al libro que quieren, revisarlo y luego pedirlo o no. Pero es necesario sistematizarlo”, sostuvo Marchant

A su juicio, la creciente masividad del uso de internet también ha sido una de las causas fundamentales que han influido en que cada día sean menos las personas que dediquen parte de su tiempo a la lectura de libros. Los trabajos escolares y las tareas han reemplazado en su mayoría los libros por el llamado “copiar y pegar” (o “copy paste”) y eso ha perjudicado la lectura como una herramienta de trabajo y puerta abierta de conocimientos.

A pesar de este crudo análisis, Marchant rescata que existe un grupo fiel de lectores. Son en su mayoría adultos que están ávidos del nuevo material que llega a la Biblioteca Municipal. “Pero no pasa de ser un grupo limitado, ya que no es una conducta que imiten más personas”, admite.


RAHUE ALTO
En otros puntos de la ciudad, la situación no es muy disímil. Diariamente visitan la biblioteca de Rahue Alto alrededor de 20 personas, las que piden libros para leer en el recinto. Su encargado, Oscar Valenzuela, explica que a la semana se solicitan a domicilio alrededor de 25 textos, cifra que ha disminuido bastante en relación a años anteriores. “Ha influido seriamente internet; esa es nuestra competencia, porque ya los niños no piden el libro o el mapa como antes, y efectivamente estamos leyendo menos”, explica Valenzuela.

En este recinto son alrededor de 8 mil los títulos que existen para el público, y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam entrega periódicamente nuevas ediciones.

Sin embargo, hace algunos días esta biblioteca pública dio un paso significativo en materia de modernización de los sistemas, pues es la primera en la ciudad que cuenta con todo su material ingresado a un sistema informático. Ahora basta un click en un computador, para que aparezca el título, autor y ubicación en el recinto. De esta forma, se busca acercar un poco más los textos a los usuarios.

En la biblioteca pública de población Schilling -que hasta el año pasado fue dirigida por Cecilia Marchant- también hay noticias alentadoras.

De acuerdo al registro de préstamos, durante el año 2008 éstos llegaron a un promedio de 600 al mes, fundamentalmente gracias al trabajo realizado en este recinto para motivar a los más pequeños en torno a la lectura de literatura infantil. Lo más notable, es que se trata de población de alta vulnerabilidad, que a pesar de tener muchas carencias, ha mostrado un nivel de acceso al mundo de los libros muy significativo. Por eso, los préstamos aumentaron de manera importante.

LECTURA LÚDICA

El acceso a los libros es fundamental para considerar lo bueno o malo que somos para leer. Y el Centro Lector de Osorno, creado hace cinco años, tiene mucho que decir al respecto. Esto, porque se trata de una biblioteca pensada exclusivamente para niños y jóvenes, pero que no cuenta con ningún texto de lectura obligatoria en los establecimientos educaciones.

Se trata de un lugar donde los niños van a buscar lectura que les interese y solamente aquellos títulos que sean de su mayor agrado. En otras palabras, lectura lúdica.

“Creo que la gente lee mucho más de lo que uno se imagina; el problema es el acceso a la literatura. En los sectores rurales, hasta donde llegábamos con muchos libros, todos leían y se encantaban con eso, pero si no se les entregan textos es difícil que adquieran el gusto por la literatura”, señala Matías Salas, del Centro Lector Osorno.

En este lugar son aproximadamente 200 libros los que se prestan al mes. Desde este año comenzaron también a vender textos y a la semana comercializan entre 10 y 15 títulos infantiles.

Su gran afluencia de público está dada fundamentalmente por la forma como se presenta el material y cómo el usuario tiene acceso a él. Lo mira, lo toca, abre los libros y los manipula con toda confianza. Cuando ya elige lo que quiere, se acerca a quien atiende y le pide él o los títulos para llevárselos a su hogar.

Esa es la gran ventaja de las estanterías abiertas y, a su vez, el gran problema que tiene la Biblioteca Municipal, la más grande de la comuna, pero cuyos ejemplares están -literalmente- escondidos detrás de un mostrador.

El principal miedo de automatizar el sistema y dejar estanterías abiertas, es que los libros se estropeen con la manipulación de los usuarios. Es por ello que al pensar en este proceso, se debe considerar que los textos seguramente tendrán menos vida útil que antes, pero también, no hay duda que se les sacará mayor provecho.

Gabriel Díaz, encargado regional de la automatización de bibliotecas públicas está en Osorno, trabajando precisamente en la sistematización de los textos de las bibliotecas de Rahue Alto y la de Pampa Schilling. Ello quiere decir que a más tardar en marzo próximo ambas bibliotecas estarán en línea, con lo cual un usuario de cualquier parte del país podrá conocer qué libros tienen.

Las ventajas que presenta este sistema son evidentes, según explica el propio Díaz. “Si estás en tu casa, necesitas un determinado libro y cuentas con tres bibliotecas en la ciudad, basta con que ingreses a internet (www.bncatalogo.cl) y busques en cuál se encuentra; no tienes que andar paseando o llamando por teléfono; te vas a la segura”, explica el encargado de este proceso, que en el caso de la Biblioteca Regional de Puerto Montt, demoró un año en aplicarse, tomando en cuenta que se trata de un recinto de aproximadamente 20 mil títulos. Ello implica que la Biblioteca Municipal de Osorno podría tardar en este proceso un poco menos, con sus 14 mil libros en registro.

Todo esto, para que la afición por los libros y la literatura, no firme su definitiva sentencia de muerte.

Lo que leemos

En todas las bibliotecas públicas aseguran que las novelas alcanzan la mayor preferencia. Libros de corte histórico y romántico, además de la literatura escolar obligatoria, forman parte de los preferidos por los osorninos.

En un recorrido por algunas librerías de Osorno, la tendencia es la misma. En Clásicos, las ventas están dadas por las novelas y los títulos de moda, como el último de Isabel Allende “La isla bajo el mar”.

En Multilibros, en tanto, coinciden que los osorninos somos amantes de las novelas y los best-seller, fundamentalmente jóvenes y adultos, que al igual que en librería Clásicos, no han variado su clientela. “Yo creo que se sigue leyendo en la ciudad, pero son los mismos clientes que vienen siempre”, señala el vendedor René Castillo.

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Una respuesta

  1. Interesante el tema, pero hay algunas datos que corregir, en defensa del sistema de bibliotecas.
    El modelo arcaico de estanterías cerrada sólo se usa hoy día en la Biblioteca Municipal, que no tiene convenio con la DIBAM.
    Las otras tres bibliotecas públicas de la ciudad; Rahue Alto, Población Schilling y Centro Lector, tienen hace varios años ya sus estanterías abiertas al público y otros servicios que las hacen ser bibliotecas modernas.
    La biblioteca de Rahue Alto es, efectivamente, la primera de la ciudad en entrar en un sistema en red con el resto del país, pero no es la primera en tener automatizada su colección.
    El centro Lector Osorno tiene su catalogo y módulo de préstamo manejado con un programa computacional desde el año 2003, siendo los primeros de la provincia de Osorno, segundos de la región, después de la Biblioteca Publica de Valdivia.
    Con el mismo programa de la empresa Sistemas Lógicos SA, de México, el Centro Lector asesoró a otras 5 biliotecas de la región, cuatro de la cuáles automatizaron sus catálogos; San Pablo, San Juan de la Costa, Puyehue y Frutillar en el año 2005

    Si bien falta mucho por caminar, hemos avanzado largo trecho.

    Saludos Cordiales.

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