Entrevista con Virginia Gonzalez

Dibam 1/06/2009

Tiene la labor de seleccionar todos los libros que se compran en las Bibliotecas Públicas de Chile, y en esta entrevista nos cuenta parte de su historia.

Conversar con Virginia Gonzalez, es llevarse una sorpresa tras otra. La encargada de colecciones de la Subdirección de Bibliotecas Públicas, es totalmente multifacética. Nacida en Santiago, pero criada en Viña del mar, decide, tras salir de la enseñanza secundaria, volver a su capital natal. Es así como entra a estudiar a la Pontificia Universidad Católica, en donde se titula de periodista, esta es la primera de 3 profesiones que tiene. Luego en la misma universidad decide estudiar filosofía.

Tras el golpe de Estado, se va a vivir a Alemania, en donde permanece 13 años, y es precisamente en este país donde se produce su acercamiento a las bibliotecas, primero como usuaria Instituto Cultural Iberoamericano y luego como bibliotecóloga de la Universidad de Hanover.

¿Cual es la mayor diferencia entre una BP alemana y una chilena?

Las bibliotecas europeas en general, son bibliotecas de muchísima tradición. Las bibliotecas personales del rey o el duque, pasan luego a ser bibliotecas públicas, es por esto que las bibliotecas alemanas por ejemplo son bibliotecas que tienen 200 o 300 años.

Sin embargo, antes de viajar y vivir en Alemania, conocí la Biblioteca Nacional, que está al mismo nivel que cualquier Biblioteca Nacional europea.

Por otra parte el usuario alemán, es un ciudadano que tiene incorporada la BP en su diario vivir, el ir a una biblioteca está dentro de su rutina semanal o mensual, como ir al banco por ejemplo. Son usuarios que desde pequeños han ido a la biblioteca, al igual que sus padres. Creo que es en la tarea que estamos ahora en Chile, en lograr que el ciudadano común incorpore a la BP en su rutina.

Por otro lado algunas Bibliotecas ejercían también un papel de escuela, para las futuras generaciones de Bibliotecarios, es por esto que se estudiaba bibliotecología, al mismo tiempo que se trabajaba en la biblioteca. La gente con mayor experiencia transmitía todo este conocimiento a los que recién se incorporaban.

¿Qué es lo que más le costó en este medio?

La catalogación sin duda (risas), ya que las Reglas Prusianas de Catalogación, que ya no se usan, es muy complejo el sistema alemán es muy rígido, en cuanto al lenguaje. El orden está dado por la función gramatical, es el sustantivo el que encabeza la entrada Allá a una frase o más bien a un título, se le debe sacar el sustantivo y esa es la primera palabra y la que dirige la catalogación de dicho libro. En un principio fue muy difícil, porque es otra forma de razonar, además yo venía con una forma de pensar no tan sistemática, debido a las carreras que había estudiado (periodismo y filosofía) pero luego que aprendí bien el sistema, el manejo fue más práctico

¿Luego de trabajar en varias bibliotecas en Alemania, tanto estatales como universitarias se va a Australia no?

Si, en Australia todo era distinto, las Bibliotecas vienen más del mundo anglosajón, son muchísimo más pragmáticas, además que ya en 1987 estaba todo automatizado. Ahí trabajé en bibliotecas académicas y públicas. En total viví 10 años en Australia, lo que significó una experiencia única, porque Australia es una sociedad multicultural, había gente de todo el mundo, durante los años 50 llegan muchos italianos y griegos, luego comienza la inmigración de sud americanos, chilenos, argentinos etc. Y después llega mucha gente asiática, vietnamitas que arrancan de la guerra. Por esto se crearon bibliotecas públicas con ayuda del municipio. Trabajé en Cabramatta, en la biblioteca central que además tiene 5 filiales sucursales, y se organiza la biblioteca central, donde yo trabajé, donde la colección está pensada para las distintas culturas y en los distintos idiomas, o sea había libros en más de 30 idiomas, y no sólo los idiomas, estaban los alfabetos, que se yo, en chino, árabe etc. Entonces era genial trabajar con tanta gente de distintas culturas e intereses, eso fue para mí una de mis experiencias más enriquecedoras. Ahí es donde me hago cargo del desarrollo de la colección multicultural. Mi maestra fue una bibliotecóloga checoslovaca, y trabajé en esa biblioteca por 3 años.

¿y luego de eso que pasó?

Me cambio de casa y llego a un instituto técnico del estado, el TAFE (Technical and Further Education). En el Estado de New South Wales habían cerca de 45 Institutos con sus respectivas bibliotecas, y todas muy bien equipadas, y llego a esta biblioteca, que tiene mayoritariamente libros técnicos, pero también por ejemplo tenía como libros de cocina, para gente que trabaja en hotelería, o libros de construcción, libros para asistentes de párvulos, es decir se atendían todos los niveles técnicos de distintas profesiones. Con respecto a la última carrera profesional, es decir asistente de párvulos, me toco personalmente crear esa colección, ya que no estaba incluida dentro de las temáticas.

La gracia del sistema anglosajón que estaba en las bibliotecas públicas de Australia, es el constante cuestionamiento, los constantes cambios según las necesidades de la gente, todos los bibliotecarios están muy pendientes de eso.

¿Después de estos 10 años en Australia vuelve a Chile?

Sí, siempre sentí que quería volver, que una pertenece a esta historia y a esta vida. Bueno era el año 1997, y comienzo a buscar trabajo, y me empiezo a dar cuenta que acá en Chile todo se mueve por contactos. Allá en Alemania o Australia, una busca en el diario y encuentra pega, algo impensado acá (risas) y buscando colegio para mis hijas me contratan en las Ursulinas, y la verdad que es todo nuevo para mí, nunca había trabajado en una biblioteca escolar, pero fue mi primer trabajo de vuelta en Chile. Pero yo tenía ganas de trabajar en lo público, y salió una oportunidad acá en la Subdirección y no lo pensé dos veces y me vine. En esa época estaba Clara Budnik como subdirectora, y me impresiona la cantidad de proyectos de bibliotecas, incluso móviles, y a diferencia de las otras bibliotecas en las que había trabajado, acá estaba todo por hacer, por lo que existe una libertad y mucha imaginación, para crear servicios y para todos los proyectos venideros. Había un equipo con mucha iniciativa, el cual tenía que gestionar todo, es decir no había tantos recursos como ahora, pero había un grupo humano muy productivo.

Yo específicamente trabajaba en el área de relaciones internacionales, pero al mismo tiempo comienzo a conocer toda la realidad de las bibliotecas acá en Chile.

Hoy existen dos tipos de bibliotecas, la patrimonial, que es antigua y silenciosa y un nuevo concepto de biblioteca, la que imita de cierta forma la plaza pública. ¿Con cuál se queda?

Creo que son dos tipos de bibliotecas distintas, las bibliotecas nacionales son silenciosas y con construcciones clásicas en todas partes del mundo, son bibliotecas patrimoniales. Es un lugar de desarrollo intelectual espiritual, en donde el silencio si es importante. En cambio el nuevo concepto de biblioteca pública, acoge por ejemplo a los niños, los cuales no pueden estar quietos. Sin embargo la Biblioteca Nacional por ejemplo, ha evolucionado bastante, está incluyendo distintos programas, que tienen directa relación con adolescentes y niños, con exposiciones de comics por ejemplo, o de mangas japonesas, en realidad con todos los temas que les interesa a este público objetivo, realiza actividades culturales e incluso sería bueno realizar una experiencia, como la que conocí en Suecia, en donde los jóvenes, tenían salas aisladas, para expresarse a través de la música, lo que es buenísimo, ya que la transmisión cultural y del lenguaje, no es sólo escritos. Y con ellos además, estos jóvenes y niños dejan de ver la Biblioteca como un monstruo sagrado, en el cual, si entro me van a retar por algo. Todo esto sucede, sin dejar de atender por ejemplo a investigadores o ciudadanos que quieran leer en absoluto silencio, y para ellos están las salas más tradicionales. En conclusión, creo que debe haber una combinación entre los dos tipos de biblioteca, no irse a ningún extremo. El respeto es la base de todo.

¿Cómo se está trabajando para atraer precisamente a los niños y jóvenes a las BP?

Uno de los legados de Clara Budnik, (ex directora de la Dibam) es el desarrollo de las colecciones infantiles. Es importantísimo que se llegue a ese grupo etario que se está formando, ya que cuando tengan 30 o 40 años, ya no se podrá llegar a ellos. La idea es que los niños desde muy pequeños tengan acceso a los libros y que éstos sean parte de su vida. Esa política es algo que se ha conservado hasta el día de hoy. A esto se agregó la compra de colecciones para pre escolares, es decir de guaguas hasta niños de 3 años, lo que es muy innovador para nuestra sociedad. Todas estas políticas han sido impulsadas desde la Presidenta de la República hasta nosotros, lo que significa algo mucho más importante que una simple lectura, significa acortar la brecha social y cultural, significa una mayor igualdad. Es por eso que se ha invertido en la Junji o en Integra, que es la mejor inversión que podemos hacer como estamento público.

Otra inquietud muy grande, es el desarrollo de las colecciones para adolescentes, ya que en los últimos años se ha innovado un poco, porque antes se pensaba que literatura se refería sólo a novelas y poesías, sin embargo los cómics por ejemplo tienen gran aceptación dentro de los jóvenes, las mangas japonesas igual, es por eso que se incluyó este tipo de literatura. También por ejemplo para los góticos, muy buenos lectores e investigadores, que son fanáticos de Gustavo Adolfo Becker, se han comprado también ese tipo de literatura y ha sido una forma de llegar a los adolescentes y que ellos también sean parte de las bibliotecas, acá el asunto no es lo que a una en lo personal le gusta, se trata de estar atenta a las necesidades que los jóvenes nos plantean. Y con respecto a lo mismo, es muy importante que las bibliotecas tengan contactos no sólo con las mamás y los niños, sino también con los profesores, en este sentido la biblioteca puede ser un inmenso aporte al presupuesto familiar, si se adquieren los libros que están incluidos dentro de los planes escolares, la BP debe estar muy atenta a esas solicitudes.

Me parece que identificar la lectura, o el placer por la lectura sólo con la novela o poesía no se ajusta a la realidad y estamos restando lectores a las bibliotecas: hay niños que se fascinan con los dinosaurios, leen todo lo que encuentran sobre el tema, luego se interesan por la geología, por la botánica, el mar y sus habitantes. También los adultos disfrutan leyendo sobre autoconocimiento, salud, sexualidad, cocina. La novela histórica está muy de moda, allí juntamos la ficción y la realidad. Tenemos lectores que buscan mejorar sus habilidades laborales: contabilidad, computación, agricultura, comunicación. Todos estos temas provocan también un placer ya que nos permiten acercarnos a la realidad y nos posibilitan mejorar nuestra calidad de vida.

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