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Colegios chilenos, entre los que dedican menos tiempo a lectura e idiomas

La Tercera. Santiago, Chile. 14/09/2008

Los sistemas escolares chileno y australiano tienen la peor distribución de la jornada de clases.

Elizabeth Simonsen

El último informe de la Ocde (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) sobre el panorama educativo de sus países miembros fue una suerte de agorero para Chile.

No sólo es el país que tiene a sus alumnos más tiempo en la sala de clases (más de mil horas al año en comparación con las 839 horas que pasan los alumnos de entre 9 y 11 años como promedio de la Ocde), de entre los 37 analizados. También es uno de los que distribuye peor esa jornada.

Mientras, en promedio, los escolares de entre 9 y 11 años de la Ocde destinan el 48% a ciencia, matemáticas y lenguaje, los estudiantes chilenos sólo dedican un 44%.

Lejos la materia con menos dedicación es lectura, escritura y literatura. Lo que explicaría, en parte, los magros resultados de Chile en las pruebas internacionales y por qué tampoco se avanza en los test locales, como el Simce.

Sólo el 15% del tiempo que pasan en el aula los niños chilenos, entre 7 y 11 años de edad, se dedica a actividades relacionadas con el lenguaje. En Finlandia, país que ocupó el primer lugar en la última prueba Pisa, los niños de entre 9 y 11 años destinan el 21% de su tiempo a esta actividad; y en promedio, los países de la Ocde invierten un 23%.

El inglés es otra de las asignaturas pendientes: mientras en promedio los alumnos de los 37 países destinan el 7% de su jornada escolar a estudiar idiomas, en Chile sólo se dedica el 2%.

“La extensión de la jornada fue un error y se sabía que el tiempo estaba mal usado”, dice el investigador del CEP, Harald Beyer. Según el experto, los datos analizados a partir del TIMSS (prueba internacional que mide matemáticas y ciencias), donde se analizaba cómo se usaban las horas de clase, mostraban que donde las clases se interrumpían más frecuentemente era en Chile.

Poco efectivos

Para los expertos, se trata entonces de un tema de eficiencia. Porque más allá de la cantidad de horas, está claro que los colegios no pasan todo el currículo, pierden tiempo en actividades que no tienen que ver con el aprendizaje o sus métodos de enseñanza son poco efectivos.

“Hay una relación directa entre la poca dedicación y el desempeño. Los colegios con bajos resultados son los que no pasan todo el currículo”, sostiene Dante Contreras, economista del PNUD y de la U. de Chile.

En el libro Las Escuelas que Tenemos, las investigadoras del CEP, Bárbara Eyzaguirre y Loreto Fontaine, descubrieron que, incluso, en las clases de lenguaje el tiempo desperdiciado es enorme. Casi el 80% del tiempo en las escuelas de bajo rendimiento y el 38% en las de buen puntaje en el Simce se va a actividades como ordenar la sala o dar instrucciones.

Para solucionar el tema se necesitaría, por ejemplo, aumentar la cantidad de horas no lectivas, esto es el tiempo que dedican los maestros a preparar clases. El país nuevamente posee una de las dedicaciones más bajas: un 25%. En cambio, los colegios particulares destinan un 30%, con lo que se equiparan con el promedio de la Ocde.

Esta sola medida, más un liderazgo efectivo de los equipos directivos (que estimulen, por ejemplo, a una adecuada planificación del año escolar) y profesores de buena calidad, bastarían para que, incluso, pasando menos tiempo en la escuela, los niños aprendieran más.

A ello se agrega que, incluso en las propias horas de lenguaje, se dedique poco tiempo a la lectura. Eyzaguirre y Fontaine descubrieron que las escuelas con alto Simce dan pocas oportunidades a los niños de leer, hojear y familiarizarse con los libros. Las escuelas de buen rendimiento dan entre 1 y 3 libros al año para leer en casa.

Investigaciones internacionales han estimado que para tener buenos resultados académicos habría que leer entre 100 y 125 libros ilustrados por año escolar.

“Mientras más lees, más conocimientos, más vocabulario y más rápido lees. Si tienes más comprensión del mundo, se hace más fácil y más entretenido leer. Es un círculo virtuoso”, señala Eyzaguirre.

Los propios expertos de la Ocde así lo concluyen. “Chile está entre los países con mayor número de horas lectivas netas y de horas de instrucción para los alumnos. Esto puede representar un gran costo para el sistema”, dice Diana Toledo.

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Una respuesta

  1. […] que sus autores no han entrado nunca a una sala de clases, hay que alegrarse por el reciente libro “La escuelas que tenemos” de las investigadoras del CEP Loreto Fontaine y Barbara Eyzagu… Las autoras han hecho un riguroso y detallado análisis comparativo entre trece escuelas, de […]

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