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Lectura para la casa: Escoger los libros motiva a los niños a leer

El Mercurio. Santiago, Chile. 23/06/2008; Las Noticias, Victoria.

¿Qué hacer para que la literatura complementaria que se da en los colegios no sea un verdadero castigo? Al parecer, el secreto está en no obligar y dejar que los alumnos elijan según sus intereses.

Pamela Carrasco T.

“Ojalá que cada vez haya menos niños leyendo en El Rincón del Vago”, opina Cecilia Beuchat, profesora y coordinadora del Diplomado en Literatura Infantil de la Universidad Alberto Hurtado.

La audiencia, formada fundamentalmente por educadores, suelta una carcajada. Saben de lo que está hablando: un sitio web en donde en menos de 10 minutos los niños pueden leer resúmenes de los libros que ellos les dan para leer en la casa.

Claro que Cecilia dice que lo terrible no es que los niños lean en El Rincón del Vago. Lo que hay que preguntarse es por qué y qué hace que los jóvenes no se enganchen con el goce de leer. Ese es justamente uno de los desafíos que se planteó en el seminario “Del deber al placer, el sentido de la lectura complementaria en los colegios”, organizado por la fundación Había una Vez, Ediciones SM y la Municipalidad de Vitacura.

Todos alineados

Cecilia Beuchat dice que lo importante es pensar y planificar el tema como colegio.

“La lectura complementaria no es una actividad aislada de los profesores de Lenguaje y Comunicación, sino que forma parte integral de un proyecto lector dentro del establecimiento, que debe ser compartido por todos los miembros de la comunidad y por la familia”, señala.

Es que los niños no leen básicamente porque no les gusta lo que leen. Y menos les gusta que los obliguen a leer algo que les da lata. Así que la clave, antes de comenzar un proyecto lector en un colegio, es detectar los intereses y motivación de los niños.

“Por ejemplo, en un estudio sobre los intereses de los niños se vio que entre 7º y 8ºbásico lo que más les gusta son las obras de misterio y terror, pero en la lista de libros sugeridos había un solo libro de este tipo”, agrega.

Una opinión que comparte Paola Faúndez, bibliotecaria del colegio Wenlock y magíster en Literatura Infantil y Juvenil.

“El sistema educacional quiere que los niños participen más, entonces por qué no darles un listado y que ellos escojan. Incluso puede ser que en el equipo de evaluación de las listas de libros se incluya a dos o tres niños de distintos niveles”, dice.

Por eso no creen en las listas únicas de libros como si fueran útiles escolares. Hay que conocer a cada curso, qué tanto leían previamente, y, a partir de esas características, hacer que los profesores vayan presentando los libros igual como se presenta una nueva película. Y ofrecerles opciones a los distintos niños.

Ahora, la pregunta es: ¿Vale la pena mandar libros para la casa?, ¿no pueden leer sólo en el colegio? Para Beuchat, el sacar los libros del colegio hace que se desprendan de esa aura educativa y se relacionen más con una experiencia gozosa.

Más opciones

Claro que para que esto sea productivo es muy importante hacer un trabajo con los niños antes, durante y después de la lectura del libro. En el antes, lo importante es la motivación; en el durante, la contextualización de los libros, la historia del escritor, el momento histórico, etc. Y en el después, no es sólo hacer pruebas individuales, sino que también actividades grupales.

“Por ejemplo, crear comunidades lectoras, en las que todo el curso se siente y converse sobre el libro; es como el café que uno se toma después de ver una película. A nadie le gusta irse inmediatamente después de salir del cine, lo bonito es compartir miradas”.

También habla de colegios que trabajan con sistemas de recomendación, donde los niños van dejando por escrito sus comentarios de los libros para que cualquiera de sus compañeros los pueda leer.

Otras fórmulas usadas en algunos países son los “diarios de lectura”, donde cada estudiante lleva un cuaderno con los libros que ha leído, sus impresiones y lo que a él le pasa con el libro, y cada cierto tiempo se junta con el profesor a discutir eso. Y esa es una manera de evaluar.

En cuanto a las evaluaciones, lo importante es entender la lectura complementaria como un proceso donde no se pueden esperar resultados de la noche a la mañana. “A veces no es necesario poner nota por cada libro, sino esperar tres meses y ver cómo evoluciona ese niño que al principio no quería leer nada y que finalmente termina preguntando qué otro libro puede leer ahora”, sostiene.

Rol del profesor

Aunque parezca obvio, una de las bases para incentivar la lectura en los niños es que los profesores se hayan leído los libros antes y que acompañen en el proceso de lectura de los niños, que se hagan cómplices de su lectura y les pregunten cómo van, si llegaron a esa parte interesante, qué les parece tal personaje, entre otras cosas.

“Los niños deben ver a los educadores no sólo como profesores, sino también como lectores”, dice Cecilia Beuchat.

“10 libros complementarios deben leer, en promedio, los niños durante el año escolar.”

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“Necesitamos mayor compromiso de la ciudadanía con la cultura”

El Rancagüino. 23/06/2008

Se avanza, pero aún no es suficiente. La cultura es un tema inconcluso en algunos aspectos en la región, dijo la directora regional de cultura Ximena Nogueira.

El pasado martes 17 de este mes, se dio el vamos a la biblioteca de la Población Centenario, realizada con el trabajo de los vecinos organizados a partir del programa “Creando Chile en mi Barrio”, del Consejo de la Cultura y las Artes. Proceso que se inicia en septiembre de 2007. Esta iniciativa fue el resultado de un fondo concursable, del programa “Quiero mi Barrio” del Minvu, también presente en el territorio. Así el grupo cultural de la población postuló a este fondo, con el apoyo de las animadoras culturales, profesionales del área artística cultural, social y comunitaria del consejo.

Por este motivo, y para conversar de otros tópicos referidos a la cultura, entrevistamos a Ximena Nogueira, directora regional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en la Región de O’Higgins. Nogueira cree que se “ha avanzado mucho en lo que respecta a cultura”. Pero advierte que debe existir un mayor compromiso de la ciudadanía con los artistas de la región.

“No nos informamos de cosas que son importantes para el desarrollo de las personas. Y una de ellas es la cultura”, dice de entrada Nogueira.

-A los eventos culturales asisten siempre las mismas personas. ¿Qué faltaría para romper ese círculo? ¿Cómo se podría integrar al resto de la sociedad?
-Yo pienso que fundamentalmente hay que siempre —y permanentemente— estar potenciando los canales de difusión. Esa es una parte, digamos. El que organiza una actividad es el encargado de difundirla; para lo cual se necesitan los medios, se necesitan los medios de comunicación, el apoyo de los medios audiovisuales, mejorar esas carteleras culturales que existen. Y también lo que son las invitaciones. Porque se entregan muchas invitaciones. Pero yo creo que también hay un compromiso de la ciudadanía por participar, que falta. Cuando nosotros decimos que las personas deben invertir su tiempo también en actividades culturales. Y es lo que estamos tratando de hacer.

-¿Y eso se persigue con actividades como la inauguración de la Biblioteca de la población Centenario? ¿Cómo están generando públicos culturales?
-Nosotros, por ejemplo, cuando instalamos estos programas en el barrio, es justamente lo que queremos hacer: la formación de público. Que la gente se dé el tiempo de ir a ver una obra de teatro. Que se tome el tiempo de, por qué no, pagar una entrada para ver un espectáculo. Porque hay una inversión. No es un gasto. Es una inversión en uno. Llevar a los niños al cine, a ver una bonita película, llevarlos a un acto cultural que sea gratuito también. Pero también invertir. El trabajador de la cultura, el artista, el joven, la persona que decide en su vida ser arista, es un trabajador de la cultura. Por lo tanto, necesita vivir también de aquello.

Por lo tanto, no todo va a ser siempre gratis. Cuando está la subvención del Estado, estupendo. Y eso está: a través del Fondart, del 2% del Gobierno Regional y otras instancias. Pero el artista sigue trabajando. Con Fondart o sin Fondart. Y ahí es cuando la ciudadanía tiene que apoyar. Y tiene que darse tiempo también. Yo creo que eso nos falta todavía. Todavía está el ciudadano que dice: no, para qué voy a ir, mejor me quedo en la casa viendo televisión. Es un trabajo de largo aliento. La cultura es lenta, pero yo creo que hemos avanzado bastante. Ya se está trabajando en lo que es la segunda encuesta de consumo cultural. Y ahí vamos a tener resultados más frescos, de cómo ha ido aumentando el consumo cultural en nuestro país. También se está haciendo una cuenta satélite. Cuál es el aporte que hace en el fondo el trabajo cultural al Producto Interno Bruto. Cómo hemos aportado los trabajadores de la cultura al crecimiento económico del país. Y eso ha sido importante.

-¿Y que falta? ¿Qué sería lo primordial?
-Yo espero que el resultado de la encuesta de consumo cultural nos traiga buenas noticias. Yo creo que hemos ido aumentando en aquello. Y falta también el mayor compromiso de las autoridades, del gobierno. Y también necesitamos el mayor compromiso de la ciudadanía. Y para allá vamos.

-¿Entonces deben existir más actores que participen de la actividad cultural?
-Digamos fundamentalmente hay una responsabilidad del Estado, de tener toda la difusión que requiere la actividad. También hay una responsabilidad de los medios de comunicación también con la ciudadanía, que también hay que perfeccionar. Y por otro lado debe estar el compromiso ciudadano, de querer participar. Porque se tienen que juntar esos tres elementos. Y también creo que el compromiso de la empresa privada. Yo creo que también es importante.

Por el Transantiago, en el metro se prestan más libros

El Mercurio, Santiago, Chile. 23/06/2008

El Bibliometro está de fiesta. No sólo hay más kioscos subterráneos, sino que se ha incrementado el número de pasajeros del tren. Y de lectores.

Gabriela Gayani Schele

En estos últimos dos años, el nivel de préstamos del Bibliometro, ubicado en algunas estaciones del tren subterráneo de la capital, ha aumentado fuertemente. Lógico, porque también ha crecido el tráfico de viajeros, especialmente gracias al Transantiago.

Para celebrar sus 12 años de vida (que cumple el 26 de junio), entre el 30 y el 4 de julio este programa de la Dibam realizará una serie de actividades.

En 1996 se inauguraron los tres primeros módulos en las estaciones Los Héroes, Cal y Canto y Tobalaba. El Metro de Santiago ofrecería el espacio, pero la construcción y la atención del público, así como la selección de títulos correspondería a la subdirección de bibliotecas, dependiente de la Dibam. Este año ya son diez (San Pablo, Ciudad del Niño, Plaza de Armas, Vespucio Norte, Baquedano, Bellavista de La Florida y Puente Alto), más un bibliotrén instalado en los jardines de la Biblioteca Nacional.

La mayoría son locales de 15 metros cuadrados, con vitrinas y un mesón de atención al público. El de Vespucio Norte es de mayor tamaño y los lectores pueden ingresar y revisar libros. Esperan replicarlo en Tobalaba y Puente Alto.

Hacerse socio es muy fácil, los menores de 18 años y los mayores de 60 se inscriben gratuitamente. Los estudiantes mayores de 18 años pagan una cuota anual de $1.000 y todo el resto de los lectores, $3.000 al año.

La mayoría de los usuarios son los adultos mayores y los jóvenes. La inscripción mayor es de mujeres, que en estos dos últimos años ha aumentado considerablemente. El personal que los atiende tiene estudios superiores y deben ser excelentes lectores para poder guiar a los usuarios que están tras el mesón. Según los encargados de los Bibliometros, para los adultos mayores, el arriendo de textos se constituye en un hábito.

El programa completo tiene más de tres mil títulos y una de sus gracias es que el libro se puede pedir en el módulo de una estación y devolverlo en cualquier otro. Existe un comité de selección de material bibliográfico formado por el personal de los módulos, bibliotecarios, un filósofo y una profesora básica. Además de revisar qué es lo más solicitado, visitan editoriales, ferias y recogen las inquietudes de los usuarios para recomendar lo más adecuado para ser adquirido.

Celebraciones

Desde el 30 de junio al 4 de julio, la suscripción será gratuita. Habrá un gran acto central en la Estación Baquedano.

LOS LECTORES

Usuarios: Sobre 110 mil.

Promedio mensual 2008: 15 mil préstamos.

Aumento sobre 2007: Entre mil y mil 500 préstamos mensuales más.

Libros más pedidos 2008: Varios de Isabel Allende, “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, de J.K.Rowling, y “Crepúsculo” de Stephenie Meyer.