Libros piratas: una realidad difícil de eliminar

El Ovallino. 1/04/2008

Como un mal necesario calificaron la piratería de libros escritores, docentes, apoderados y vendedores de textos, ya que el alto costo de los originales los convierte en un producto accesible sólo a una elite con mayores recursos.

Patricio Galleguillos

Tanto para escritores, vendedores de libros y apoderados, la venta de textos piratas es lamentablemente un mal necesario.

Todos concuerdan en que los altos costos de los libros originales los vuelven inaccesibles para un alto porcentaje de la población y, por lo tanto, si deben comprar los libros acuden muchas veces a estas alternativas o a las fotocopias.

De acuerdo al escritor y docente Víctor Arenas, “la lectura es privativa de una elite. Compré un libro en Argentina y me costó 12 mil pesos, lo compraba acá y me costaba 34, entonces ¿quién tiene acceso a eso?, sólo una elite”, aseguró.

Por su parte, Wilfredo Castro, que forma parte del Círculo de Escritores de Ovalle, comentó que “los precios de los textos son bastante altos para los sueldos de la provincia” y por esta razón los ejemplares pirateados son la única opción para leer.

Lectura escolar

Según Elizabeth Gálvez, de la librería Alexis, es en el período escolar cuando aumentan las ventas de su negocio. “Tenemos las listas de los colegios y basados en ellas compramos y nos abastecemos”, comentó.

La editorial más vendida en esta tienda es la Zigzag, “porque es un línea económica y se acomoda a los bolsillos de los padres, entre 1500 y 2000 pesos es el valor de los textos”, dijo Gálvez.

Pero, agregó que de todas maneras la piratería de libros era un “mal necesario, porque es muy alto su valor, considerando que el impuesto es caro y además debemos pagar el IVA”, sentenció la vendedora.

La profesora Beatriz Cortes, del Colegio San Viator, señaló que en su establecimiento trabajan en general “con los textos del ministerio o con fotocopias de fragmentos de libros. Cuando se pide uno, nunca se exige su compra, ya que contamos con una biblioteca bastante grande”, afirmó.

De esta manera evitan fomentar la compra de este tipo de productos.

Sin embargo, en otros casos los estudiantes deben adquirir los textos. Una apoderada del colegio Gabriela Mistral, Ivón Bravo señaló que su hijo debe leer un libro al mes y que ella recurre a las ediciones económicas. En promedio al año expende 10 mil pesos “un gasto aceptable porque siempre es bueno que los niños lean”.

De todas maneras, declaró que muchas veces se recurre a las fotocopias “porque el costo de los textos originales es muy alto”.

Fomento lectura

Según Wilfredo Castro, en la sociedad chilena hay una crisis, “una falta de lenguaje y sin estas alternativas menos se leería. Además, es necesario que se cambie la postura de ver la lectura como un gasto y no como una inversión”.

Por su parte, Víctor Arenas dijo que la piratería es una alternativa en un país que “el 80% de la población no entiende lo que lee, no tiene comprensión lectora” y si no tiene acceso a los libros esa cifra se va a mantener.

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