Oficios: La bibliotecaria

La Nación. Santiago, Chile. 14/06/2010

Betty Zernott suma 32 años clasificando y catalogando libros e información.

Katherine Ríos

Sentada en su escritorio en uno de los salones centrales de la Biblioteca Nacional (BN), y a cargo del Departamento de Atención de Usuarios, trabaja esta bibliotecaria. Ella nunca imaginó tener el privilegio de ser parte del emblemático coloso que ocupa actualmente la BN, desde que se pusiera en 1913 la primera piedra de este edificio.

Betty Zernott (61) siempre tuvo un carácter riguroso. Su padre creyó que estudiaría Derecho, pero ella optó por estudiar Bibliotecología en la Universidad de Chile. Eran los años setenta y entonces soñaba con que todos los libros pasaran por sus manos y lo logró cuando entró a trabajar en su propia casa de estudios. También estuvo en la biblioteca de la ENAP y en la de la Universidad Católica. Fue entonces cuando se le presentó la oportunidad de postular a la Dibam. “Entré a los 27 años a la primera Biblioteca Pública Severín en Valparaíso”, dice. Fue difícil comenzar porque no era bienvenida por sus pares de edad avanzada, pero Betty siente un profundo respeto por ellos y recuerda con ternura a quien la ayudó en sus inicios. “Yolanda Soto era bibliotecaria y profesora, fue mi maestra, me exigió mucho siempre”, dice.

Su padre -estricto y autoritario- pensaba que las bibliotecarias debían “usar moño, con zapatón grande y traje de dos piezas, igual que Gabriela Mistral. Usted debe verse seria, me decía”, ríe.

Desentendiéndose del estilo clásico de las míticas bibliotecarias de antaño, comenzó en la Severín clasificando y catalogando los libros. Le asignaron la sección Referencias, donde diccionarios, enciclopedias, primeras fuentes de información como diarios y revistas debían clasificarse con fichas informativas. “En ese tiempo era tan importante quién era el Premio Nobel de Literatura, el IPC, el dólar, todo eso lo sacábamos día a día y lo poníamos en estas fichas de información manualmente”, comenta.

Luego se trasladó a Santiago y María Teresa Sanz, una ilustradísima bibliotecaria que sabía del trabajo que Betty había realizado en la Severín, la llevó a la Biblioteca Nacional. Llegó a la sección Chilena y normalizó los puntos de entrada para facilitar el acceso a la información. Trabajó también en el catálogo de los investigadores, fue precursora del departamento de Referencias y se preocupó de la atención del público. “Ésta es la oficina de los investigadores, la mayoría son señores de edad, y nos preocupamos que ellos tengan un lugar cómodo donde trabajar, lo mismo para los otros usuarios”, dice.

Modernización

Betty ha sido testigo de la digitalización de libros para ciegos. “El braile (sic) siempre ha sido sumamente caro, pero debíamos hacerle llegar la información de los libros a los usuarios ciegos, así se hizo accesible para ellos Memoria Chilena con el sistema Yaus (sic) y también compramos 200 nuevos títulos de librosparlantes”.

Hoy los bibliotecarios de la BN clasifican los libros bajo la normativa Dewey, organizando los textos con un número asignado para cada temática según corresponda. Así, el 000 son las obras en general y el 100, los textos de filosofía y sicología, etc. La organización de los libros se hace según el tamaño porque hay importante cantidad de textos, ya que por cada nueva publicación toda imprenta chilena debe depositar 15 ejemplares en él.

Betty revela que muy pronto implementarán el sistema Bibliotecari@ en línea. “Podrás estar desde tu casa y preguntar virtualmente y una bibliotecaria real te contestará on line desde acá”.

Betty sostiene que su profesión es de profunda entrega hacia la gente, pues cree que es transcendental incentivar la lectura para que un niño o un adulto la aprecie, ya que a través de ella se puede conocer el mundo. “La motivación más grande de un bibliotecario es cuando la gente te dice “Gracias por encontrarme el libro, gracias por la información”. Sin embargo, por estos días está preocupada. Debe tomar la difícil decisión de continuar o jubilarse, a pesar de que se siente muy capaz de continuar con su vida laboral. “Me siento orgullosa de ser bibliotecaria y trabajar acá, si tuviera que elegir nuevamente volvería a escoger el mismo oficio. Es maravilloso trabajar en la Biblioteca Nacional ¡si la memoria de Chile está acá, la memoria de todos nosotros!”, sostiene.

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3 comentarios

  1. Primera vez que veo una noticia de este tipo en los medios. No deja de ser interesante

  2. SIN COMENTARIOSSSSSS

    Por cierto, es JAWS, no “Yaus”.

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