La BCN se acerca al mundo de los no videntes

BCN. 2/11/2009

Un sistema de préstamo interbibliotecario y la participación de un conjunto de voluntarios para la lectura de libros, son parte de los lazos que se han creado con la Biblioteca Central para Ciegos.

José Luis Riffo M.

Una historia desconocida para muchos es la que forjó la Biblioteca Central para Ciegos. No sólo su historia, sino también su presente, su existencia y la labor que realiza, quizás reconocida únicamente por quienes se ven beneficiados de ella: las personas no videntes de nuestro país.

Por eso la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) ha querido colaborar en la integración de los no videntes al trabajo parlamentario y la historia política de Chile.

¿Cómo? Primero, mediante la vinculación permanente entre ambas entidades a través de un sistema de préstamo interbibliotecario y la participación de un conjunto de funcionarios de la BCN como voluntarios para la lectura de libros, los que serán registrados en formato de audio.

“Pero además, nosotros queremos incluir en nuestra revista en Braille, la Ley Fácil que elabora la Biblioteca del Congreso Nacional, que me parece una muy buena iniciativa y una muy buena manera de que la gente sepa lo que hay”, comentó Irma Parodi, gerente general de la Biblioteca Central para Ciegos.

Uno de los impulsores principales de este nuevo vínculo es el diputado Enrique Accorsi (PPD), quien desde hace varios años integra la Comisión Especial sobre Discapacitados de la Cámara de Diputados.

“Nosotros tenemos que predicar con el ejemplo. No puede ocurrir lo mismo que cuando sacamos la Ley de Discapacidad y en el propio Congreso no teníamos acceso para personas con limitaciones físicas”, sostuvo el parlamentario.

“Sí tenemos la Biblioteca del Congreso, que es una gran biblioteca, pero no tenemos la implementación para que la puedan utilizar todos los chilenos o no tenemos la infraestructura suficiente para las personas con discapacidad visual y auditiva, hay que entregar las herramientas para que ellos tengan el mismo acceso que tiene cualquiera”, agregó.

“Hoy la cantidad de personas que no tienen acceso a la información de lo que nosotros generamos, de las leyes y los mensajes es enorme. Luchamos muchos años para que el discurso presidencial del 21 de mayo sea transmitido con el sistema close caption y lenguaje de señas, que era algo obvio que había que hacer”, afirmó el diputado Accorsi a que ahora la BCN sea “un ejemplo de integración y de oportunidades para todos por igual. Hoy día la Biblioteca tiene mucho que decir en esta materia”.

La Biblioteca Central para Ciegos

Hace 42 años un grupo desinteresado de personas, fundamentalmente esposas de médicos de la época, comenzó a crear lo que hoy se conoce como la Biblioteca Central para Ciegos. Una institución de carácter privado que inició sus labores grabando en cassettes de audio algunos textos de la literatura tradicional chilena e incluso, leyendo las noticias de la prensa para los no videntes que acudían a la incipiente biblioteca.

Con el paso de los años y tras varias invitaciones a participar en seminarios en Chile y el extranjero, se dieron cuenta de que también podían trabajar con el sistema Braille –puntos en relieve que permiten la lectura y escritura para personas ciegas-, por lo que decidieron juntar los fondos necesarios para comprar la primera impresora con un dispositivo Braille.

Este pequeño paso se proyectó con el tiempo y el alcance de su trabajo se amplió de manera insospechada. Presentaron un proyecto al Ministerio de Educación para editar los textos escolares de 1ª a 4ª Básico en formato Braille, el que no sólo tuvo buena acogida, sino que actualmente se ha extendido hasta los libros de 8ª Básico.

Según relata Irma Parodi, también a través de fondos concursables, se logró implementar en la biblioteca una sala con 12 computadores que tienen incorporado el software JAWS -especialmente diseñado para ciegos- que transforma en audio los textos que aparecen en pantalla.

Un verdadero hito que no quedó ahí. El año 2002 se inauguró el primer cibercafé para ciegos de Latinoamérica, bajo el nombre de Centro de Navegación para Ciegos. El recinto cuenta hoy día con ocho computadores conectados a Internet, a través del JAWS.

La edición de un periódico en Braille

Otro hecho de relevancia para la Biblioteca Central para Ciegos es la publicación –el último jueves de cada mes- de una edición del diario Publimetro en formato Braille. De hecho, el pasado jueves 29 de octubre este periódico incluyó una sección dedicada íntegramente a los servicios y productos que ofrece la BCN, a través de su sitio web.

En diciembre del año 2008, la institución que encabeza Irma Parodi se transformó oficialmente en un organismo técnico de capacitación, recibiendo la certificación del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) para realizar cursos para no videntes.

Hoy se necesitan todavía más recursos: La cintoteca de 2.500 textos grabados en cassette requiere que este material sea traspasado a un formato de mejor calidad y más moderno (discos compactos y archivos mp3), sobre todo los de los libros más solicitados.

“O para la edición de más libros. Un documento en formato Word de una hoja, escrito a tamaño de letra 12, es equivalente a casi tres hojas en formato Braille, por lo que para hacer un libro de 20 páginas hay que multiplicarlo tres veces y pensar que se requiere un papel continuo de 140 gramos, que es mucho más caro que el papel tradicional”, explicó Irma Parodi.

Para mayores informaciones sobre la Biblioteca Central para Ciegos, usted puede visitar el sitio www.bibliociegos.cl o concurrir a su sede ubicada en Rafael Cañas 165, en la comuna de Providencia.

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