El Mercurio, Santiago, Chile. 9/06/2008

Iniciativa de la Fundación Mustakis:
La idea es mejorar las clases de lenguaje con más material y asistencia al docente

Diego Salazar acaba de terminar de recitar su oda a la lasaña. Cursa 4° básico en la escuela Eusebio Lillo (Conchalí) y, al igual que sus compañeros, tuvo que inventar un poema inspirándose en Pablo Neruda.

Ésta es una de las actividades que propone “Leograma”, programa de lenguaje de la Fundación Mustakis que, a la fecha, ha beneficiado a más de 40 mil alumnos de las 42 escuelas que asesora la institución.

El proyecto -diseñado por expertas en lenguaje y escritoras- consiste en un libro de lectura y otro de escritura para cada curso de educación básica, donde se busca, al mismo tiempo, enseñar contenidos y desarrollar habilidades en los alumnos. “Por ejemplo, los niños aprenden lo que es la métrica o la rima leyendo poesía”, comenta Magdalena Prieto, directora de Educación de la Fundación.

La idea es que este material haga las veces de una biblioteca de aula. Por eso, la variedad de textos es amplia, incluyendo hasta adivinanzas.

Además, los profesores reciben apoyo directo en la sala de profesionales del programa, que los visitan periódicamente.

Hasta el momento, el mayor resultado ha sido despertar el interés de los alumnos por la lectura. “Antes de este programa, no recuerdo haber visto que un niño levantara la mano y preguntara si puede leer; ahora pasa”, cuenta Gladis Caro, profesora de la escuela Eusebio Lillo.