La Tercera, Santiago, Chile. 05/06/2008

Derribando mitos en torno a la literatura infantil, la Feria del Libro de Providencia demuestra con autores, libros, cifras y seguidores el buen momento que vive este género en el país.

Alejandra Zúñiga C.

“La literatura infantil cada día está tomando más temas de la vida real. Ya no es propositiva del tipo: niño para que crezcas sano te vamos a hablar de un mundo ideal, sino ahora es para que crezcas sano te vamos a hablar de las cosas como son”, afirma sobre el nuevo panorama de la narrativa infantil el escritor argentino Luis María Pescetti, quien estuvo la semana pasada de visita en nuestro país con motivo de la 22° Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Providencia.

Un juicio que viene desde el interior mismo de este mundo y que refleja la postura de los autores y los mismo lectores sobre el fenómeno actual de los libros para niños. Realidad por mucho tiempo escondida, más por desconocimiento que por falta de interés, y que ha ido relegado a un segundo plano a la literatura infantil en encuentros, librerías y entre el público en general.

Sin embargo, el panorama ha comenzado a cambiar y la actual feria avala la creencia de que este género tiene público, seguidores y ventas exitosas, así como toda una nueva camada de autores que llenan las estanterías con sus historias, a las cuales los niños acuden sin necesidad de sobornos ni amenazas, tratando a sus escritores favoritos como verdaderas estrellas de rock.

Por eso el encuentro literario, que hasta el próximo 8 de junio se realiza en el Parque Bustamante, ya ha convocado aproximadamente a 25.000 personas desde su inauguración el pasado 28 de mayo, reservándose para el fin de semana las mayores actividades de cursos, talleres y lanzamientos de libros.

Pescetti comenta al respecto que, “se supone que antes se leía más que ahora y eso es un error, yo creo que siempre la lectura ha sido una herramienta de entretenimiento y una forma de enterarte de muchas cosas”; para él la raíz de esta mala concepción y de las pataletas que muchos niños tienen ante un libro, es la orientación que en los primeros años se le da a esta actividad, donde la necesidad de educar en el sentido tradicional de la palabra avasalla a la necesidad de iniciar a los niños en el gusto por los literatura.

“La lectura la ponen siempre como un problema ético y no como un problema técnico. No es posible entusiasmar a un chico con la lectura si se convierte esto es un asunto de valores, y no de placer”, afirma el autor argentino.

Por su parte, el escritor cubano-chileno Pepe Pelayo (autor de Ni un Pelo de Tonto) reafirma esta idea al cuestionar la forma en que muchas veces son abordados los temas por los propios autores. “Es típico elegir para los niños historias de aborígenes, expresiones del folclor del país, y muchas veces pasa que el tratamiento que se le da a esa historia no es el adecuado, porque los queremos hacer trascendentales, con un lenguaje denso y eso no encanta a ningún niño”, asegura.

Por eso, libros como los de estos autores, y en especial La Cama Mágica de Bartolo, de Mauricio Paredes (1972), que pese a haberse editado hace seis años sigue ocupando un lugar privilegiado entre los más vendidos; o la saga de Quique Hache, de Sergio Gómez (1962) son éxitos editoriales.

De igual forma, según datos de la Feria Chilena del Libro, el cuento Un Día en la Vida de Quidora, de las clásicas autoras infantiles Jacqueline Balcells y Ana María Güiraldes -quien fue homenajeada en la feria por su trayectoria- se encuentra entre los 10 libros más vendidos, apoyado por su carácter de lectura complementaria dado por el Ministerio de Educación.

Nuevos formatos, nuevos autores

Sin embargo, hay toda una nueva hornada de autores novísimos inyectando las letras infantiles nacionales.

Se trata en su mayoría de escritores que manejan nuevos códigos y que ya no se quedan sólo en las palabras. En esta categoría Se ubican Marko Torres (1979), quien lanzó ayer en la Feria del Libro El Profesor Fusión, un relato donde el formato del comic tiene principal importancia.

“Yo he trabajado mucho lo que es el comic para niños y ahora esta nueva publicación es una especie de unión entre el cuento tradicional y la historieta”, comenta Torres sobre su debut literario.

El Profesor Fusión partió como un dibujo animado creado por el joven dibujante el año pasado como un proyecto financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual, y que ahora pasa al papel abriendo una nueva veta narrativa para los niños. “El resultado es una historia más dinámica que el típico libro, con mayor cantidad de viñetas por página. Es la historia de Cornelio, un niño del futuro que cada vez que tiene una duda accede a su computador y casco de realidad virtual y se traslada a un mundo cibernético donde se encuentra con el Profesor Fusión, quien resuelve sus dudas”, comenta.

Por su parte, Arturo Moya (1972) también debutó en esta edición de la Feria del Libro con la Guía Vampírica Mundial del Profesor Ambrosius Malatesta, una recopilación de los distintos tipos de vampiros existentes en el mundo.

“Si los chicos ahora tienen más acceso a redes de información y juegan otras cosas, desarrollan habilidades muy distintas a las de nosotros; por lo que si la literatura responde a sus lectores y éstos cambian, ella también debe cambiar”, afirma Moya.