La Nación. Santiago, Chile. 29/04/2008

Yéssica del Carmen González vive en unos blocks y a veces vende productos en la feria. Tiene tres hijas y cree en el poder de los libros para dejar a tras la pobreza. Después del foco publico que cayó sobre el maletín, quisimos ver la intimidad de una familia con la cajita.

Juan Podestá B.

El primer libro que Yéssica del Carmen Gonzáles (33) leyó fue “El niño que enloqueció de amor”. Cuenta que lo buscó durante mucho tiempo hasta que una tarde lo encontró en una feria libre. Desde aquella vez procuró inculcarles a sus tres hijas el gusto por la lectura. Y lo logró.

Pero nada le ha sido fácil. Trabaja desde los doce años, nunca terminó el colegio y por diversos motivos personales se vino a Santiago desde Rangelmo, un pueblo del sur. Acá fue asesora del hogar, auxiliar en locales comerciales y realizó diversos “pololitos”, como dice.

“Mi vida ha sido de esfuerzo, y he sufrido, pero a mis niñas nada les ha hecho falta”, afirma con indisimulado orgullo esta mujer que lo único que desea es que sus hijas tengan una vida mejor que la de ella. “Ellas ya se están educando, y estudiarán, no como yo”, asegura.

Vive hace dos años en Talagante, en un pequeño pero acogedor departamento propio en un edificio de blocks, donde lleva una vida tranquila con su actual pareja y las tres niñas.

Yéssica, que a veces vende artículos en las ferias del sector, cree que ahora todo será para mejor. Y su mirada de mujer chilena trabajadora se fija en la repisa del living donde bajo el televisor descansa el nuevo integrante de la familia.

Una bendición

“Un día vinieron unos caballeros y me dijeron lo del maletín literario, y de ahí todo ha sido para mejor. Después fuimos a La Moneda, la Presidenta nos felicitó y conversó con nosotras. La Presidenta es una mujer más, era como nosotras. Después nos dieron un cóctel y nos atendieron como a reinas”, cuenta casi como sin creerlo.

Efectivamente. Yéssica y sus hijas se vieron favorecidas por la iniciativa que pondrá en 133 mil familias chilenas una caja con 10 libros seleccionados especialmente para la educación de los niños.

“Para nosotras esto ha sido un sueño, el maletín literario nos cambió la vida, y le doy a la Presidenta las más sinceras gracias”, dice, mientras su hija más pequeña, Liliana, de sólo nueve años, acaricia la maleta donde están los textos. “Ella es la más contenta, no quiere que nadie saque los libros, los limpia y ya hace las tareas con la enciclopedia que viene”, cuenta la madre mirando a la niña, que dice: “este me lo dio la tía Bachelet a mí”.

“Puede parecer egoísta, pero estos libros no se pueden prestar, porque son muy valiosos. Las cosas hay que cuidarlas, porque cuestan. Esto para mí fue una bendición y las bendiciones no llegan todos los días”

“Si no fuera por este regalo, ¿podría haber comprado yo estos libros?, nunca”, se responde esta joven madre que ha puesto todas sus esperanzas en estos diez libros. “Ahora las niñas se acercarán más a la lectura, a la poesía, y podrán llegar muy alto, por eso creo que las personas que critican al maletín están equivocadas, porque recibir esto es una fortuna. Yo critico a los que critican”.

Desde el momento en que fue beneficiada con la iniciativa, Yéssica y sus hijas fueron inscritas automáticamente en la Biblioteca de Santiago, y podrán hacerse socias de la Biblioteca de Talagante. Además, las autoridades han reconocido que estarán al tanto de lo que suceda con el proyecto, lo que de alguna manera otorga una seguridad a esta familia. “Mis hijas saben que después de esto, ahora todo depende de ellas, y estoy segura que con mi ayuda saldremos adelante”.