La Nación, Santiago, Chile. 20/04/2008

La estrella de la celebración serán los 1.266.000 libros que, junto a la Presidenta Bachelet, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos comenzará a entregar desde el miércoles a 133 mil familias de escasos recursos. LCD presenta la caja que contendrá los 16 títulos seleccionados.

Sólo dos días y medio alcanzó Nivia Palma a estar en China, en el marco de la gira de la Presidenta Michelle Bachelet. Pasó más horas en aviones y aeropuertos que en Beijing, pero está contenta porque cerró un convenio de patrimonio y reliquias con un país con 35 lugares catalogados como Patrimonio de la Humanidad y que permitirá beneficios como, entre otros, traer a expertos en madera para restauraciones.

Pero la directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos también sonríe porque mañana se celebra el Día Internacional del Libro, creado por la Unesco en 1995, y la Dibam tendrá un protagonismo central con más de 500 actividades desde Visviri a Puerto Williams (www.mesdellibro.cl): “Esta celebración pone al libro como un instrumento cultural primordial. Da cuenta de la importancia del lenguaje para crear capacidad intelectual, discursiva y creativa. Y para acceder al conocimiento”.

Por eso el miércoles será el momento ideal para, junto a la Presidenta, lanzar el “Maletín literario” (1.266.000 libros con un costo para el Estado de dos mil millones de pesos) en las bibliotecas del país, iniciativa que ha generado voces dispares, pero que, según ella, “es nuestro proyecto más emblemático”.

Los 16 libros seleccionados serán entregados desde mañana a un total de 133 mil familias beneficiarias, en 14 tipos de combinaciones de 10 títulos introducidos en una caja de cartón grueso, diseñada por la agencia AjíColor y con sacados para ensamblar una pequeña biblioteca.

“Queremos que la entrega del ‘Maletín’ sea de gran respeto”, dice sobre la selección que incluye una cartilla con juegos e ideas para compartir su contenido y un cupón de invitación para participar del sistema bibliotecario. “Es un regalo para esas familias de alta vulnerabilidad social y con uno o más hijos entre kinder y cuarto básico, que pasarán a ser clientes VIP de nuestras bibliotecas”, agrega.

Algunos dicen que la gente terminará vendiéndolos.
Si después de leerlos y por necesidad de sobrevivencia los venden será otra historia, y yo no me siento, moralmente, en condiciones de juzgar. Quiero que valoren este regalo que les entrega el país. Lo ideal es que compartan los libros y vayan a las bibliotecas en busca de más. Sueño con el día en que las constructoras hagan bibliotecas como hacen baños en las casas y que las editoriales propongan bibliotecas básicas a precios razonables.

¿Es su mayor proyecto?
Es el programa que más satisfacción me produce, porque me permite servir a familias que son parte de mis orígenes y es muy gratificante cuando un país es capaz de agradecer ayudando a las nuevas generaciones.