Cómo incentivar el gusto por la lectura: proyectos exitosos

El Mercurio, Santiago, Chile. 16/07/2007.

¿Justificará el resultado del Maletín Literario una inversión de once millones de dólares?

Gabriela Gayani Schele

Sociedad de Instrucción Primaria: Desarrollar el espíritu crítico

Consciente de que la comprensión lectora es una habilidad imprescindible para el desempeño académico y social, hace 150 años, la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP) enseña a leer a los más pequeños, incentivando su gusto por la lectura.

Lily Ariztía, directora pedagógica de la SIP, explica: “Nos enfocamos en que el niño adquiera un buen nivel lector; nos aseguramos de que sepa decodificar lo que lee. Para ello aplicamos instrumentos que miden los resultados”.

El método Matte (conocido como OJO) también se emplea hace 150 años en muchos colegios de Chile. Su mérito principal es que los niños aprenden a leer en cuatro meses. La tarea no termina allí, sino que busca que el niño se convierta lo más temprano posible en un autodicta; es decir, que comprenda lo que lee y así pueda sentirse pleno y seguro para emprender las tareas que el mundo escolar le exige. “Un alumno que no depende del profesor ni de sus padres, que tiene una experiencia exitosa frente a cualquier texto, desarrolla un espíritu crítico y aprende a seleccionar. Además, se produce una especie de contagio, un buen lector crea un círculo de lectores a su alrededor”, explica Lily Ariztía.

La SIP utiliza la malla curricular del Mineduc, pero destina una de las horas semanales de lenguaje a la lectura en biblioteca. No se controla lo leído con pruebas, pero se evalúa mediante debates, aulas socráticas y actividades didácticas en el caso de los más pequeños.

Las bibliotecas de los 17 colegios de la SIP son espacios vivos, acogedores y abiertos a la comunidad escolar. Cuentan con un fondo general de literatura desde kinder a IV medio, más 45 ejemplares (el número de alumnos por curso) de cada uno de los títulos de las lecturas complementarias. También, 45 atlas, 45 diccionarios, 45 biblias y 45 colecciones de “Cuenta Contigo”.

“La idea es que los lectores se acerquen a material de buen nivel, significativo; que gocen y, al pasarlo bien, se acerquen a la belleza y la bondad y se supere la poca cercanía que existe hoy con las letras”, dice Lily.

Costo aproximado de la implementación de cada biblioteca: $ 30 millones (US$ 57.600).

Había una Vez por la Cultura Ciudadana: La emoción de leer

En 2003, dos amigas, María Paz Garafulic y Rebeca Domínguez, abrieron una librería poco convencional. No sólo era exclusivamente infantil y juvenil, sino que destinaba más de 200 metros a actividades para desarrollar el gusto por la lectura en los más pequeñitos. Se trataba de Había una Vez Libros.

“La idea era aprovechar la maravillosa instancia que provoca la lectura de cuentos para acercar a padres e hijos; para crear no sólo un vínculo intelectual, sino también afectivo. Fue así como la librería fue sede de talleres, eventos, presentación de libros, casa de autores e ilustradores chilenos y extranjeros y la más amplia vitrina que ha existido en nuestro país para la exposición viva de libros”, explica Rebeca.

Aunque el público era mucho, las ventas eran pocas, así que en 2006, las socias decidieron formar la Fundación Había una Vez por la Cultura Ciudadana con el fin de llevar la literatura a los más desposeídos. Fue así como se hicieron cargo del proyecto de bibliotecas escolares Sofofa-Mineduc. La Fundación se encarga de la gestión y los privados donan los libros para formar un Centro de Recursos del Aprendizaje (CRA). En el país se necesitan 5.800 de estas bibliotecas en las escuelas. Esta iniciativa contempla la formación de 100, de las cuales ya hay 41 listas.

La segunda línea de acción se da en los colegios de la red Educa UC. Había una Vez se hace cargo de las bibliotecas (desde pre-escolar hasta 6& #186; básico) para incentivar el hábito lector de los alumnos en un ambiente físico que los invite a la reflexión, el esparcimiento, la educación y la formación académica y humana.

Para ello, implementa la biblioteca general y las de aula, y desarrolla un plan de lectura complementaria anual. Además, capacita a la bibliotecaria, a los profesores y a los padres. Ya están funcionando las del Colegio Inmaculada Concepción de Vitacura y del Instituto O\’Higgins de Maipú.

“Buscamos que nuestras bibliotecas se transformen en el alma de los colegios, en un centro que impulse las actividades culturales”, dice Rebeca.

Costo aprox. implementación CRA: $ 5 millones (US$ 9.615).

Costo aprox. biblioteca de kinder a 6 básico: $ 35 millones (US$ 67.300).

Fundación La Fuente: Los libros van a la gente

El bibliomóvil de Macul es uno de los grandes éxitos de la Fundación La Fuente, institución privada sin fines de lucro que promueve y ejecuta iniciativas educacionales y culturales que benefician a sectores de escasos recursos.

Impacta el resultado de esta biblioteca que va a la gente y no espera que la gente venga a ella. Más al escuchar el relato de Milena Vidal, a quien escogieron por su experiencia como transportista del municipio: “Creyeron que yo tenía pasta para esto, aunque no era lectora, incluso no tenía estudios, había llegado hasta octavo básico, pero me hicieron estudiar y saqué mi educación media en dos años con promedio 6,2″.

Cuenta orgullosa que la Fundación ha sido muy importante en su vida: “No tenía idea de computación y ahora manejo un notebook; nunca había leído un libro y ahora manejo una biblioteca. Aprendí a clasificar, a leer, a ofrecer libros. Leo y así recomiendo lo que me parece conveniente. Me he ganado el cariño de la comuna entera”.

De lunes a viernes se mueve por las distintas unidades vecinales con sus 2.400 libros. La gente se hace socia del bibliomóvil presentando un certificado de domicilio y puede sacar un libro semanal. “Tengo desde cuentos para niños hasta libros para la tercera edad. Partí con dos socios y ahora tengo casi 4.300. Ha sido un aumento sostenido. Todas las semanas se inscriben unas seis personas más”.

El retorno de los libros siempre ha sido muy bueno. Según la Unesco, la pérdida esperada es del 5% al 8% y en Macul no alcanza al 1%. “No me quedo esperando, si no los devuelven, los voy a buscar. Ahora es cada vez menos necesario porque me los devuelven hasta forrados y arreglados si tienen páginas despegadas”, explica.

Verónica Abud, presidenta de La Fuente, agrega:”La territorialidad que recorre es muy grande, es un ahorro enorme en términos de plata. En esto es muy importante la rigurosidad y puntualidad de nuestro bibliotecario, porque después que se forma el hábito de la lectura, se convierte en una necesidad para la gente”.

Costo aproximado bibliomóvil (furgón + libros): $ 25 millones (US$ 48.100).

Fundación Educacional Barnechea: Abriendo horizontes

Treinta años avalan al plan de fomento a la lectura de la Fundación Barnechea. Presente en más de 50 establecimientos escolares a lo largo de Chile, el proyecto busca crear la necesidad de leer en los niños. El nivel socioeconómico, los hábitos de la familia y las necesidades de padres e hijos son los factores que se consideran para elaborar cada programa de biblioteca. Después, se seleccionan los libros que se comprarán, se acondiciona el lugar que los recibirá y se capacita a quien ejercerá como bibliotecaria en el sistema de clasificación de libros y en el método que deberá utilizar. En otros casos, la asesoría contempla también el proyecto lector del colegio y se trabaja con el departamento de lenguaje.

Resulta fundamental que la encargada de la biblioteca sea una entusiasta lectora que transmita ese goce a los profesores, que se convierten, a su vez, en agentes motivadores de sus alumnos, quienes involucran a sus padres.

Cada curso destina una hora semanal a la biblioteca. Cuando llega, la encargada expone sobre las mesas una serie de títulos acordes a la edad y a la capacidad lectora de los niños. Ellos eligen el que quieran y lo cambian a la semana siguiente o, si es más largo, cuando lo terminen. No se controla la lectura con pruebas ni notas, sino con métodos más didácticos, como la conversación acerca de los libros o dibujos de lo que más les gustó. La biblioteca es un espacio abierto, luminoso, acogedor, al que acuden chicos y grandes y también padres y profesores. Prohibido está usarla como lugar de castigo o para controlar pruebas atrasadas; incluso hay grandes cojines en el suelo para quienes quieran “echarse” a leer.

Margarita Oñat, jefa de proyectos de la Fundación, explica: “Hay que tener confianza en el niño, tratarlo individualmente, recomendarle lo que nos parece adecuado; así se estimula el placer por la lectura”.

Insiste, eso sí, en que es un programa sistemático y riguroso, pero basado en el amor a la lectura y su poder para despertar los más diversos intereses en los miembros de la familia. “Finalmente se trata de abrirles el mundo”, señala.

Costo aproximado de una biblioteca elemental: $ 14 millones (US$ 26.900).

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Una respuesta

  1. Hay que felicitar a las amigas María Paz Garafulic y Rebeca Domínguez, por haber tenido esa buena idea de estimular la lectura en los demás.Aunque el amor a la lectura se enseña desde el hogar hasta convertirse en un amante de la lectura de forma voluntaria. Felicitaciones a esas dos personas.

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