La Nación, Santiago, Chile. 25/06/2006.

La ministra de Cultura asegura que la política del libro ya fue aprobada por el Gobierno. Editores de Chile estima que el problema sólo ha sido tratado superficialmente. Paulo Slachevsky, uno de sus miembros, dice que la Cámara del Libro favorece a las transnacionales. El director de RIL apunta a la política de Correos como un obstáculo grave. El diputado Ramón Farías advierte: “Ojo, que aquí va a salir gente de Hacienda a reclamar”. ¿Cuál es la actual realidad del libro en Chile? ¿Les interesa a los compatriotas de la República leer?

Javier García

A mediados del siglo XX el poeta Pablo de Rokha recorrió diferentes rincones del país vendiendo puerta a puerta sus libros. En la capital se metía a las oficinas públicas y a boca de jarro ofrecía sus mamotretos como si fuerang randes quesos sureños. Ahora, la autoedición es tan inexistente como hallar la primera edición de “Los gemidos”, y las editoriales tan diversas como las farmacias que hay en cada cuadra de la ciudad.

¿Cuál es la actual realidad del libro en Chile? ¿Les interesa a los compatriotas de la República leer? Pase y vea los mitos que existen en torno a la lectura, los libros, el mundo de las editoriales chilenas y el manejo de las transnacionales.

Obreros de la contru
Según la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, el trabajo que se ha hecho junto al Consejo Nacional del Libro, además de la propuesta para crear una política del tema, presentada por Editores de Chile -que reúne a 19 editoriales nacionales-, discutida y rechazada en varias oportunidades, “ya fue aprobada dentro de los 100 días que había prometido el gobierno. La idea es que esta política se implemente dentro de los próximos dos meses, lo que permitirá discutir aspectos de la Ley del Libro promulgada en 1993”.

Una buena noticia que no calma del todo las aguas en las que navega la industria editorial chilena. Alejandro Kandora, gerente de Tajamar Editores, responde inmediatamente cuando se le pide su opinión sobre el tema de la industria editorial en Chile: “Catastrófica”. Tajamar lleva diez años como distribuidora de libros y como editorial desde 2002 y dice que el año pasado fue tan malo “que por algo las transnacionales hoy en día están en crisis, por eso existió tanto cambio de personal en Random House Mondadori, en Fondo de Cultura Económica y Alfaguara. Y entiendo que Random House en su nueva estructura ahora depende de Argentina, o sea, si antes era Virreinato ahora es Capitanía”.

Para Kandora una editorial existe hoy “más por motivaciones personales que comerciales”, y agrega que el principal obstáculo son “los volúmenes de venta producto de que el mercado es muy pequeño”. A lo que Germán Marín, editor de Random House, responde “si es por interés personal, mejor que se enamoren, así se hace más verídica la sentencia, ¡habría que preguntarle a un obrero de la construcción si trabaja por pasión!”.

Vendiendo la pomada
En febrero de este año, los números rojos en Random House (que reúne los sellos Lumen, Debate, Mondadori, Plaza & Janes, Grijalbo, Sudamericana, entre otros) produjeron la salida del gerente general, Francisco Tepper, quien fue reemplazado por Pablo Dittborn. Marín niega que actualmente Random sufra una crisis, sin embargo aclara “ahora lo único es que estamos imprimiendo en Buenos Aires porque nos sale más barato, por ende los libros serán más económicos, decisión que se tomó después del cambio de dirección”, y asegura que para este año “tenemos una política de importación de novedades, y a los autores chilenos los estamos editando en España como el caso de Rafael Gumucio y Pedro Lemebel, es una apertura que se está logrando, además que se unirán nuevos autores chilenos a Sudamericana y Random House”.

Desde hace ya dos décadas los autores locales creen que su gran posibilidad de ser conocidos en el mercado hispanoamericano es que los publique una editorial transnacional pero, según el gerente de Tajamar, en la práctica “siempre les venden la pomada, por ejemplo cuando en los ’90 Planeta publicó a los integrantes de la Nueva Narrativa local, llegó Alfaguara y les levantó a los escritores prometiéndoles que ellos sí que los iban a publicar en Latinoamérica. Es una cuestión que ocurre cada cuatro o cinco años, cosa que es un fracaso absoluto, porque algo hacen, pero no logran nada, no es más que una obsesión de los autores”.

RIL y Lom de Chile
Daniel Calabrese, director de RIL editores, que en un 90% publican autores nacionales, el año pasado (en seis meses) logró todo un récord, ser parte del ranking de libros más vendidos con tres títulos: “La guía mágica de Santiago”, “Maldito sudaca”, biografía de Jorge González y “La hija del tigre”, biografía de Michelle Bachelet.

Calabrese comenta que son muchos los obstáculos que hay para promover el libro, pero que tres son los principales “el IVA es uno de ellos, porque es un 19% del precio, o sea, prácticamente uno de cada cinco libros se lo lleva el fisco y eso por los costos favorece la piratería. El otro, es Correos, por ejemplo en Argentina tenemos un gran mercado, pero sin embargo enviar un paquete a Mendoza te cuesta lo mismo que enviarlo a Alaska. El problema es que Correos está incumpliendo dos tratados internacionales, uno es de mantener un correo de superficie, que fue eliminado, y que nos deja en clara desventaja en relación a la industria editorial de otros países y además porque exigen millonarias garantías a perpetuidad”.

Mientras las críticas del director de LOM Ediciones -con 16 años en el mercado-, Paulo Slachevsky, quien fue hasta el año pasado presidente de Editores de Chile, apuntan a que la Cámara Chilena del Libro “se centra en una mirada comercial, y que no pone énfasis en una producción propia y espacio editorial para la creación. Y también porque al volver la democracia el gran error de las políticas fue centrarse en combatir la piratería, pero no es el único ni el gran problema, creando una imagen subjetiva de que el libro es caro”.

Cámaras
Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro, cuenta que “a nosotros nos interesa que se suprima el IVA y la única persona que puede hacerlo, como iniciativa legal, es la Presidenta de la República, no puede ser que la piratería nos siga ganando la calle. Además, hay una falta de voluntad política, porque la cultura y el libro nunca son prioridad, entonces hay que andar a codazos dentro de las preferencias del Estado”.

Por otra parte, Slachevsky asegura que “La Cámara ha estado muy marcada por lo que han sido los intereses de las multinacionales”, a lo que Castillo señala “comprenderás que la Cámara no existiría como tal o al directorio lo habrían votado hace rato si defendiera los intereses de un sector. Quizás se puede leer así, pero es parte de las circunstancias”.

Mientras, el diputado Ramón Farías, que próximamente formará la Comisión de Cultura en el Parlamento, dice que un plan nacional del libro y la lectura estaba dentro del mensaje de Michelle Bachelet el 21 de mayo. “La Presidenta no lo dijo en su discurso hablado, pero si estaba en el mensaje, y eso ya es un avance. Creo que para aumentar la venta de libros lo que hay que hacer es un IVA diferenciado y eso yo se lo dije a la ministra Paulina Veloso (secretaria general de la Presidencia). Entonces al existir un 7 u 8% del IVA al libro, va a permitir que aumente la venta, la lectura y no exista la piratería”.

Frente a la postura que tiene Editores de Chile, al plantear que el problema del libro no sólo es relativo al precio del IVA, sino a otros factores (piedras en el zapato), “hay que partir por algo, ya que así haces más asequible el libro, o sea ¡¿por qué cuando uno va a Argentina compra libros?!”, señala Farías, quien últimamente ha estado leyendo ejemplares de historia, y advierte para terminar “y ojo!, que aquí va a salir gente de Hacienda a reclamar”. LCD

¿mitos o pretextos?
La última encuesta realizada sobre el consumo del libro en el país la realizó la Cámara Chilena del Libro en 1999. Las personas que compran libros lo hacen mayoritariamente en librerías (63,1%), en la calle (22,6%) y en quioscos (8,1%). Si bien a mayor nivel socioeconómico se detecta mayor cantidad de libros en el hogar, todavía persisten hogares de nivel Alto y Muy
Alto que declaran no tener libros.

La piratería es el problema más grave: “El principal problema no es la piratería sino el lector, el ciudadano chileno que no lee, y ahí no hay vuelta que dar, luego vienen las agravantes de que las librerías son pocas, la buena o mala calidad de los textos, pero primero es la crisis con el lector”, asegura Germán Marín, editor de Random House.

El libro es caro: Esto es producto de que sólo se toma en cuenta el libro importado, que es el 70% de los ejemplares que se venden en el país. En cambio, los libros chilenos, el precio de público promedio es de $ 6.500, y más del 50% de los libros locales vale menos de $ 5.500.
(Fuente: Libro “Una política de Estado para el libro y la lectura”).

Los textos escolares se imprimen en el extranjero: El Ministerio de Educación cada año pone las bases para que las editoriales compitan dentro de una licitación. Así, quien se la adjudica tendrá la posibilidad de imprimir los textos y tenerlos en su catálogo. “Los libros de educación de Santillana los hacemos en Chile, incluso las guías de inglés. Desde hace muchos años editamos estos libros, porque lo hacemos en distintas categorías y me atrevo a decir que vamos liderando”, afirma Alejandro Aliaga, editor deGrupo Santillana, que reúne a los sellos Alfaguara, Aguilar, Taurus, Richmond, Punto de Lectura y Suma.

PIEDRAS EN EL ZAPATO
El 19% del IVA a los libros:Mientras en Estados Unidos es de un 7%, en Portugal de un 5%, en Francia es de un 5,5%. A su vez, en Argentina, Colombia, Uruguay, México, Brasil, Perú, Gran Bretaña, entre otros países, NO existe el IVA al libro. Editores de Chile propone un 6 ó 7%.

Correos de Chile: Esta empresa de transporte ya no hace envío de mercadería por superficie
(tierra, barco, etc.). Por lo tanto, sale más caro el envío que los libros mismos.

El precio único: En Estados Unidos y Francia (y la mayoría de los países europeos) los libros tienen los precios impresos en las portadas. Cada título se vende al mismo precio en todo el país. Esto resguarda la competencia desleal de las grandes empresas.

Fragilidad de red de librerías: Esto se traduce en poca cantidad de lugares donde se pueden vender libros lo que hace difícil la existencia de una diversidad editorial. “La lógica de las trasnacionales ha generado un fuerte daño al sector del libro, ya que han destruido la red de librerías independientes. Además, de la influencia de publicidad y marketing”, afirma Paulo Slachevsky.

Sistema de consignación: En librerías las editoriales nacionales entregan una guía de despacho cuando entregan un libro, y si este se vende, se informa. O sea, el libro está prestado. Contrario al libro importado, donde las librerías lo compran, entonces están obligados a venderlo, porque es su mercadería y por ende es su prioridad.

Distribución de libros en bibliotecas públicas: Los títulos editados en Chile no son adquiridos por la Dibam. “Ha existido fuertemente una discriminación en las compras de la Dibam, incluso en algún momento no se aceptaban libros locales, porque el depósito legal en Chile es de 15 ejemplares, lo que permite surtir a las bibliotecas, discriminando por ello a la industria nacional, ya que sólo compran libros extranjeros, haciendo lo contrario a lo que hacen los países desarrollados”, señala Paulo Slachevsky.